Conjeturas en el párrafo cuadrigentésimo vigésimo octavo de El Origen de las Especies

Como tantas veces el autor se contradice y aquí indica que no pretende hacer conjeturas al principio de un párrafo cuyo contenido es pura conjetura.

 

 

 

 

 

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By what steps the instinct of F. sanguinea originated I will not pretend to conjecture. But as ants which are not slave-makers, will, as I have seen, carry off pupae of other species, if scattered near their nests, it is possible that such pupae originally stored as food might become developed; and the foreign ants thus unintentionally reared would then follow their proper instincts, and do what work they could. If their presence proved useful to the species which had seized them—if it were more advantageous to this species, to capture workers than to procreate them—the habit of collecting pupae, originally for food, might by natural selection be strengthened and rendered permanent for the very different purpose of raising slaves. When the instinct was once acquired, if carried out to a much less extent even than in our British F. sanguinea, which, as we have seen, is less aided by its slaves than the same species in Switzerland, natural selection might increase and modify the instinct—always supposing each modification to be of use to the species—until an ant was formed as abjectly dependent on its slaves as is the Formica rufescens.

 

No pretenderé conjeturar por qué grados se originó el instinto de F. sanguinea. Pero, como las hormigas que no son esclavistas, se llevan las ninfas de otras especies si están esparcidas cerca de sus hormigueros, como lo he visto yo; es posible que estas ninfas, primitivamente almacenadas como comida, pudieron llegar a desarrollarse, y estas hormigas extrañas, criadas así involuntariamente, seguirían entonces sus propios instintos y harían el trabajo que pudiesen. Si su presencia resultó útil a la especie que las habla cogido -si era más ventajoso para esta especie capturar obreros que procrearlos-, la costumbre de recolectar ninfas, primitivamente para alimento, pudo por selección natural ser reforzada y hecha permanentemente para el muy diferente fin de criar esclavas. Una vez adquirido el instinto -aun cuando alcanzase un desarrollo menor que en nuestra F. sanguinea inglesa, que, como hemos visto, es menos ayudada por sus esclavas que la misma especie en Suiza-, la selección natural pudo aumentar y modificar el instinto -suponiendo siempre que todas las modificaciones fuesen útiles para la especie-, hasta que se formó una especie de hormiga, que depende tan abyectamente de sus esclavas, como la Formica rufescens.

Lectura aconsejada:

 

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