Archivo de diciembre 17th, 2013

Continúa la explicación prometida en el párrafo cuadrigentésimo trigésimo quinto de El Origen de las Especies

El traductor no se molestó mucho en estos párrafos. Francamente, y disculpen si les molesta, yo tampoco encuentro mucho interés en traducirlos. Lo que está mal escrito en cualquier lengua no debe ser traducido a otra.

 

 

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I then put into the hive, instead of a thick, rectangular piece of wax, a thin and narrow, knife-edged ridge, coloured with vermilion. The bees instantly began on both sides to excavate little basins near to each other, in the same way as before; but the ridge of wax was so thin, that the bottoms of the basins, if they had been excavated to the same depth as in the former experiment, would have broken into each other from the opposite sides. The bees, however, did not suffer this to happen, and they stopped their excavations in due time; so that the basins, as soon as they had been a little deepened, came to have flat bases; and these flat bases, formed by thin little plates of the vermilion wax left ungnawed, were situated, as far as the eye could judge, exactly along the planes of imaginary intersection between the basins on the opposite side of the ridge of wax. In some parts, only small portions, in other parts, large portions of a rhombic plate were thus left between the opposed basins, but the work, from the unnatural state of things, had not been neatly performed. The bees must have worked at very nearly the same rate in circularly gnawing away and deepening the basins on both sides of the ridge of vermilion wax, in order to have thus succeeded in leaving flat plates between the basins, by stopping work at the planes of intersection.

 

 

 

Entonces puse en la colmena, en vez de una pieza rectangular y gruesa de cera, una lámina delgada, estrecha y teñida con bermellón. Las abejas empezaron inmediatamente a excavar a ambos lados las pequeñas depresiones, unas junto a otras, lo mismo que antes; pero la lámina de cera era tan delgada, que los fondos de las depresiones de lados opuestos, si hubiesen sido excavados hasta la misma profundidad que en el experimento anterior, se habrían encontrado, resultando agujeros. Las abejas, sin embargo, no permitieron que esto ocurriese, y pararon sus excavaciones a su tiempo debido, de modo que las depresiones, en cuanto fueron profundizadas un poco, vinieron a tener sus bases planas, y estas bases planas, formadas por las plaquitas delgadas de cera con bermellón dejadas sin morder, estaban situadas, hasta donde podía juzgarse por la vista, exactamente en los planos imaginarios de intersección de las depresiones de las caras opuestas de la lámina de cera. De este modo en algunas partes quedaron, entre las depresiones opuestas, tan sólo pequeñas porciones de una placa rómbica; en otras partes, porciones grandes: la obra, debido al estado antinatural de las cosas, no había quedado realizada primorosamente. Para haber conseguido de este modo el dejar lamínillas planas entre las depresiones, parando el trabajo en los planos de intersección, las abejas tuvieron que haber trabajado casi exactamente con la misma velocidad en los dos lados de la placa de cera con bermellón, al morder circularmente y profundizar las depresiones.

Lectura aconsejada:


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