Observaciones compatibles con una teoría del autor en el párrafo cuadrigentésimo trigésimo séptimo de El Origen de las Especies

No se entiende muy bien la finalidad que tiene el autor en sus experimentos y observaciones en los panales. En este párrafo parece contradecir en algo la opinión de Huber, más no explica muy bien en qué. Al final dice:

 Algunas de estas observaciones difieren de las hechas por Francisco Huber, tan justamente celebrado; pero estoy convencido de su exactitud, y si tuviese espacio demostraría que son compatibles con mi teoría.

 

Y es ya van unas cuantas veces en las que que este prolífico autor se queja en su obra de falta de espacio. Mi impresión es la contraria:  El autor contó con demasiado espacio para lo poco que tenía que contar.

 

 

 

 

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From the experiment of the ridge of vermilion wax we can see that, if the bees were to build for themselves a thin wall of wax, they could make their cells of the proper shape, by standing at the proper distance from each other, by excavating at the same rate, and by endeavouring to make equal spherical hollows, but never allowing the spheres to break into each other. Now bees, as may be clearly seen by examining the edge of a growing comb, do make a rough, circumferential wall or rim all round the comb; and they gnaw this away from the opposite sides, always working circularly as they deepen each cell. They do not make the whole three-sided pyramidal base of any one cell at the same time, but only that one rhombic plate which stands on the extreme growing margin, or the two plates, as the case may be; and they never complete the upper edges of the rhombic plates, until the hexagonal walls are commenced. Some of these statements differ from those made by the justly celebrated elder Huber, but I am convinced of their accuracy; and if I had space, I could show that they are conformable with my theory.

 

Por el experimento de la lámina de cera con bermellón podemos ver que, si las abejas pudiesen construir por sí mismas una pared delgada de cera, podrían hacer sus celdas de la forma debida, colocándose a la distancia conveniente unas de otras, excavando con igual velocidad y esforzándose en hacer cavidades esféricas iguales, pero sin permitir nunca que las esferas llegasen unas a otras, produciéndose agujeros. Ahora bien; las abejas, como puede verse claramente examinando el borde de un panal en construcción, hacen una tosca pared o reborde circular todo alrededor del panal, y lo muerden por los dos lados, trabajando siempre circularmente al ahondar cada celdilla. No hacen de una vez toda la base piramidal de tres lados de cada celdilla, sino solamente la laminilla o las dos laminillas rómbicas que están en el borde de crecimiento del panal, y nunca completan los bordes superiores de las placas rómbicas hasta que han empezado las paredes hexagonales. Algunas de estas observaciones difieren de las hechas por Francisco Huber, tan justamente celebrado; pero estoy convencido de su exactitud, y si tuviese espacio demostraría que son compatibles con mi teoría.

Lectura aconsejada:

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