Archivo de diciembre 26th, 2013

Lo que las abejas no sabían en el párrafo cuadrigentésimo cuadragésimo segundo de El Origen de las Especies

 

La selección natural ha llevado paulatinamente a las abejas a describir esferas iguales a una distancia mutua dada,

Esto es, de nuevo, consecuencia de la creencia del autor, quien tiene una fe ciega en la Selección Natural que, según nos dice:

 

ha llevado paulatinamente a las abejas a describir esferas iguales a una distancia mutua dada,

 

El resto, es decir,  lo poco que puede haber de sensible en el párrafo es,  como de costumbre, obra de Jean Baptiste de Lamarck.

 

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Thus, as I believe, the most wonderful of all known instincts, that of the hive-bee, can be explained by natural selection having taken advantage of numerous, successive, slight modifications of simpler instincts; natural selection having, by slow degrees, more and more perfectly led the bees to sweep equal spheres at a given distance from each other in a double layer, and to build up and excavate the wax along the planes of intersection. The bees, of course, no more knowing that they swept their spheres at one particular distance from each other, than they know what are the several angles of the hexagonal prisms and of the basal rhombic plates; the motive power of the process of natural selection having been the construction of cells of due strength and of the proper size and shape for the larvae, this being effected with the greatest possible economy of labour and wax; that individual swarm which thus made the best cells with least labour, and least waste of honey in the secretion of wax, having succeeded best, and having transmitted their newly-acquired economical instincts to new swarms, which in their turn will have had the best chance of succeeding in the struggle for existence.

 

De este modo, a mi parecer, el más maravilloso de todos los instintos conocidos el de la abeja común, puede explicarse porque la selección natural ha sacado provecho de numerosas modificaciones pequeñas y sucesivas de instintos sencillos; porque la selección natural ha llevado paulatinamente a las abejas a describir esferas iguales a una distancia mutua dada, dispuestas en dos capas, y a construir y excavar la cera en los planos de intersección de un modo cada vez más perfecto: las abejas, evidentemente, no sabían que describían sus esferas a una distancia mutua particular, más de lo que saben ahora como son los diferentes ángulos de los prismas hexagonales y de las placas rómbicas basales; pues la fuerza propulsora del proceso de selección natural fue la construcción de celdillas de la debida solidez y del tamaño y forma adecuados para las larvas, realizado esto con la mayor economía posible del tamaño y cera. Aquellos enjambres que hicieron de este modo las mejores celdillas con el menor trabajo y el menor gasto de miel para la secreción de cera, tuvieron el mejor éxito y transmitieron sus instintos nuevamente adquiridos a nuevos enjambres, los cuales, a su vez, habrán tenido las mayores probabilidades de buen éxito en la lucha por la existencia.

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