Archivo de enero 7th, 2014

Especulaciones y una confesión en el párrafo cuadrigentésimo cuadragésimo noveno de El Origen de las Especies

 

El autor se permite todo tipo de especulación improcedente en un libro científico. Esto lo hace impunemente porque ya ha tenido la osadía de confesar su delito al comienzo del párrafo:

 

 

 

Se creerá, verdaderamente, que tengo una confianza presuntuosa en el principio de la selección natural al no admitir que estos hechos maravillosos y confirmados aniquilen de una vez mi teoría.

 

 

A partir de ahí todo el párrafo contiene un disparatada manera de presentar una explicación de porqué hay obreras de dos tipos diferentes basada solo en especulaciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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It will indeed be thought that I have an overweening confidence in the principle of natural selection, when I do not admit that such wonderful and well-established facts at once annihilate the theory. In the simpler case of neuter insects all of one caste, which, as I believe, have been rendered different from the fertile males and females through natural selection, we may conclude from the analogy of ordinary variations, that the successive, slight, profitable modifications did not first arise in all the neuters in the same nest, but in some few alone; and that by the survival of the communities with females which produced most neuters having the advantageous modification, all the neuters ultimately came to be thus characterized. According to this view we ought occasionally to find in the same nest neuter-insects, presenting gradations of structure; and this we do find, even not rarely, considering how few neuter-insects out of Europe have been carefully examined. Mr. F. Smith has shown that the neuters of several British ants differ surprisingly from each other in size and sometimes in colour; and that the extreme forms can be linked together by individuals taken out of the same nest: I have myself compared perfect gradations of this kind. It sometimes happens that the larger or the smaller sized workers are the most numerous; or that both large and small are numerous, while those of an intermediate size are scanty in numbers. Formica flava has larger and smaller workers, with some few of intermediate size; and, in this species, as Mr. F. Smith has observed, the larger workers have simple eyes (ocelli), which, though small, can be plainly distinguished, whereas the smaller workers have their ocelli rudimentary. Having carefully dissected several specimens of these workers, I can affirm that the eyes are far more rudimentary in the smaller workers than can be accounted for merely by their proportionately lesser size; and I fully believe, though I dare not assert so positively, that the workers of intermediate size have their ocelli in an exactly intermediate condition. So that here we have two bodies of sterile workers in the same nest, differing not only in size, but in their organs of vision, yet connected by some few members in an intermediate condition. I may digress by adding, that if the smaller workers had been the most useful to the community, and those males and females had been continually selected, which produced more and more of the smaller workers, until all the workers were in this condition; we should then have had a species of ant with neuters in nearly the same condition as those of Myrmica. For the workers of Myrmica have not even rudiments of ocelli, though the male and female ants of this genus have well-developed ocelli.

 

 

 

 

Se creerá, verdaderamente, que tengo una confianza presuntuosa en el principio de la selección natural al no admitir que estos hechos maravillosos y confirmados aniquilen de una vez mi teoría. En el caso más sencillo de insectos neutros todos de una casta, que, en mi opinión, se han hecho diferentes mediante selección natural de los machos y hembras fecundos, podemos, por la analogía con las variaciones ordinarias, llegar a la conclusión de que las sucesivas y pequeñas variaciones útiles no aparecieron al principio en todos los neutros del mismo nido, sino solamente en unos pocos, y que, por la supervivencia de las sociedades que tuviesen hembras que produjesen el mayor número de neutros con la modificación ventajosa, llegaron por fin todos los neutros a estar caracterizados de este modo. Según esta opinión, tendríamos que encontrar accidentalmente en el mismo nido insectos neutros que presentasen gradaciones de estructura, y esto es lo que encontramos, y aun no raras veces, si consideramos qué pocos insectos han sido cuidadosamente estudiados fuera de Europa. Míster F. Smith ha demostrado que las neutras de varias hormigas de Inglaterra difieren entre sí sorprendentemente en tamaño, y a veces en color, y que las formas extremas pueden enlazarse mediante individuos tomados del mismo hormiguero; yo mismo he comprobado gradaciones perfectas de esta clase. A veces ocurre que las obreras del tamaño máximo o mínimo son las más numerosas, o que tanto las grandes como las pequeñas son numerosas, mientras que las de tamaño intermedio son escasas. Formica flava tiene obreras grandes y pequeñas, con un corto número de tamaño intermedio, y en esta especie, como ha observado míster F. Smith, las obreras grandes tienen ojos sencillos (ocelos), los cuales, aunque pequeños, pueden distinguirse claramente, mientras que las obreras pequeñas tienen sus ocelos rudimentarios. Habiendo disecado cuidadosamente varios ejemplares de estas obreras, puedo afirmar que los ojos son mucho más rudimentarios en las obreras pequeñas de lo que puede explicarse simplemente por su tamaño proporcionalmente menor, y estoy convencido, aun cuando no me atrevo a afirmarlo tan categóricamente, que las obreras de tamaño intermedio tienen sus ocelos de condición exactamente intermedia. De modo que, en este caso, tenemos en el mismo hormiguero dos grupos de obreras estériles, que difieren, no sólo por su tamaño, sino también por sus órganos de la vista, aunque están enlazadas por un corto número de individuos de condición intermedia. Podría divagar añadiendo que si las obreras pequeñas hubieran sido las más útiles a la comunidad, y hubieran sido seleccionados continuamente aquellos machos y hembras que producían obreras cada vez más pequeñas, hasta que todas las obreras fuesen de esta condición, en este caso hubiésemos tenido una especie de hormiga con neutras casi de la misma condición que las de Myrmica, pues las obreras de Myrmica no tienen ni siquiera rudimentos de ocelos, aun cuando las hormigas machos y hembras de este género tienen ocelos bien desarrollados.

 

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