Archivo de enero 24th, 2014

Sinécdoque y Confusión provocada en el párrafo cuadrigentésimo sexagésimo primero de El Origen de las Especies

El autor se complace en repetir un viejo asunto, la incapacidad (suya) para distinguir entre especies y variedades, a la que aquí viene a comparar con las pruebas de fecundidad:

 

 Es también sumamente instructivo comparar -pero no tengo lugar aquí para entrar en detalles- las pruebas dadas por nuestros mejores botánicos en el problema de si ciertas formas dudosas tendrían que ser clasificadas como especies o como variedades, con las pruebas procedentes de la fecundidad aducidas por diferentes hibridadores o por el mismo observador según experimentos hechos en diferentes años. De este modo se puede demostrar que ni la esterilidad ni la fecundidad proporcionan una distinción segura entre especies y variedades. Las pruebas de este origen muestran gradaciones insensibles, y son dudosas en igual medida que las pruebas procedentes de otras diferencias de constitución y estructura.

 

La conclusión es falsa y se basa,  como a menudo ocurre en este confuso autor,  en una sinécdoque, tropo que consiste en extender, restringir o alterar de algún modo la significación de las palabras, para designar un todo con el nombre de una de sus partes, o viceversa; un género con el de una especie, o al contrario; una cosa con el de la materia de que está formada, etc.

 

Es decir: Esta afirmación es falsa:

 

De este modo se puede demostrar que ni la esterilidad ni la fecundidad proporcionan una distinción segura entre especies y variedades.

 

Puesto que la ausencia de fertilidad (esterilidad) viene a ser prueba de distinción entre especies. Así la siguiente afirmación es también falsa:

 

Las pruebas de este origen muestran gradaciones insensibles,

 

Puesto que en la mayoría de los casos las pruebas no muestran gradaciones insensibles sino, fecundidad o esterilidad.

 

 

 

 

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It is certain, on the one hand, that the sterility of various species when crossed is so different in degree and graduates away so insensibly, and, on the other hand, that the fertility of pure species is so easily affected by various circumstances, that for all practical purposes it is most difficult to say where perfect fertility ends and sterility begins. I think no better evidence of this can be required than that the two most experienced observers who have ever lived, namely Kolreuter and Gartner, arrived at diametrically opposite conclusions in regard to some of the very same forms. It is also most instructive to compare—but I have not space here to enter on details—the evidence advanced by our best botanists on the question whether certain doubtful forms should be ranked as species or varieties, with the evidence from fertility adduced by different hybridisers, or by the same observer from experiments made during different years. It can thus be shown that neither sterility nor fertility affords any certain distinction between species and varieties. The evidence from this source graduates away, and is doubtful in the same degree as is the evidence derived from other constitutional and structural differences.

 

Es seguro, por una parte, que la esterilidad de diferentes especies, al cruzarse, es de grado tan distinto y presenta gradaciones tan insensibles, y, por otra, que la fecundidad de las especies puras es tan fácilmente influida por diferentes circunstancias que, para todos los fines prácticos, es dificilísimo decir dónde termina la fecundidad perfecta y dónde empieza la esterilidad. Creo que no se puede pedir mejor prueba de esto que el que los dos observadores más experimentados que han existido, o sea Kölreuter y Gärtner, llegaron a conclusiones diametralmente opuestas respecto a algunas formas, exactamente las mismas. Es también sumamente instructivo comparar -pero no tengo lugar aquí para entrar en detalles- las pruebas dadas por nuestros mejores botánicos en el problema de si ciertas formas dudosas tendrían que ser clasificadas como especies o como variedades, con las pruebas procedentes de la fecundidad aducidas por diferentes hibridadores o por el mismo observador según experimentos hechos en diferentes años. De este modo se puede demostrar que ni la esterilidad ni la fecundidad proporcionan una distinción segura entre especies y variedades. Las pruebas de este origen muestran gradaciones insensibles, y son dudosas en igual medida que las pruebas procedentes de otras diferencias de constitución y estructura.

 

 

Lectura aconsejada:

 

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