Archivo de enero, 2014

Imaginación desbordada en el párrafo cuadrigentésimo quincuagésimo séptimo de El Origen de las Especies

Mucho me he aburrido ya al leer obra tan torpemente escrita y tan pesada, pero cuando llego a estos párrafos tan cortos, entonces el aburrimiento concentrado genera una pregunta: ¿Cómo es posible que esto haya pasado por ciencia?

Al tratar de este asunto se han confundido generalmente dos clases de hechos, dice ahora el autor y de nuevo está lanzando acusaciones sin referencia alguna. ¿Quién ha confundido?  nadie salvo él mismo ha confundido la esterilidad de las especies cuando se cruzan por vez primera y la esterilidad de los híbridos producidos por ellas. Cuando dice “la esterilidad de las especies cuando se cruzan por vez primera” da a entender que los cruzamientos entre especies acaban siendo fértiles por el hecho de intentarlo varias veces, sucesivamente, cuando la realidad viene a demostrar lo contrario: Aunque se den cruzamientos entre especies, los híbridos acaban siendo estériles en sucesivas generaciones. Hay una fuerza en la naturaleza que mantiene a las especies como entidades distintas. Como en el párrafo anterior, uno tiene la sensación de estar leyendo una obra que jamás fue corregida. No sólo eso sino que además uno tiene la sensación de estar leyendo una obra que jamás fue leída con atención.

 

 

 

457

In treating this subject, two classes of facts, to a large extent fundamentally different, have generally been confounded; namely, the sterility of species when first crossed, and the sterility of the hybrids produced from them.

 

Al tratar de este asunto se han confundido generalmente dos clases de hechos, en gran parte fundamentalmente diferentes, o sea la esterilidad de las especies cuando se cruzan por vez primera y la esterilidad de los híbridos producidos por ellas.

 

 

 

Lectura aconsejada:

 

Etiquetas:

Teleología, finalidad en la Naturaleza, en el párrafo cuadrigentésimo quincuagésimo sexto de El Origen de las Especies

La opinión comúnmente mantenida por los naturalistas….., comienza este párrafo, pero lo que sigue a continuación es increíble y demuestra de nuevo que nadie leyó el libro con intención crítica. Esto dice:

 

The view commonly entertained by naturalists is that species, when intercrossed, have been specially endowed with sterility, in order to prevent their confusion

 La opinión comúnmente mantenida por los naturalistas es que las especies han sido dotadas de esterilidad cuando se cruzan, a fin de impedir su confusión.

Como si las especies se cruzaran entre sí habitualmente, cuando son excepcionales los casos de especies diferentes que se cruzan entre sí. Y sigue:

 

 

endowed with sterility, in order to prevent their confusion

 

dotadas de esterilidad, a fin de impedir su confusión

 

 

 

Bien, los híbridos resultantes de cruzamientos entre especies han sido dotados de esterilidad con esa finalidad. Pero entonces, si en la naturaleza existe una finalidad tal que los organismos están dotados de condiciones para satisfacerla,.. entonces preguntamos  ¿De dónde procede tal finalidad? ¿Quién se encarga de hacer tales dotaciones?

 

 

Y más todavía:

Si es cierto como dice el autor que:

 

El asunto es, por muchos aspectos, importante, para nosotros especialmente, por cuanto la esterilidad de las especies cuando se cruzan por vez primera y la de su descendencia hibrida no pueden haber sido adquiridas, como demostraré, mediante la conservación de sucesivos grados útiles de esterilidad.

 

 La esterilidad no ha sido adquirida, y mucho menos por selección natural puesto que no iría a seleccionarse precisamente la esterilidad. Entonces de dónde procede tal característica. ¿Será cierto como afirma el autor que va a demostrar que tal esterilidad no pudo haber sido adquirida? Veremos,…..pero entretanto el párrafo nos deja otra vez con una sensación ya familiar: la de estar leyendo una obra que jamás fue corregida.

 

 

 

 

456

 

The view commonly entertained by naturalists is that species, when intercrossed, have been specially endowed with sterility, in order to prevent their confusion. This view certainly seems at first highly probable, for species living together could hardly have been kept distinct had they been capable of freely crossing. The subject is in many ways important for us, more especially as the sterility of species when first crossed, and that of their hybrid offspring, cannot have been acquired, as I shall show, by the preservation of successive profitable degrees of sterility. It is an incidental result of differences in the reproductive systems of the parent-species.

 

La opinión comúnmente mantenida por los naturalistas es que las especies han sido dotadas de esterilidad cuando se cruzan, a fin de impedir su confusión. Esta opinión, realmente, parece a primera vista probable, pues las especies que viven juntas difícilmente se hubieran conservado distintas si hubiesen sido capaces de cruzarse libremente. El asunto es, por muchos aspectos, importante, para nosotros especialmente, por cuanto la esterilidad de las especies cuando se cruzan por vez primera y la de su descendencia hibrida no pueden haber sido adquiridas, como demostraré, mediante la conservación de sucesivos grados útiles de esterilidad. Es un resultado incidental de diferencias en los aparatos reproductores de las especies madres.

 

Lectura aconsejada:

 

Etiquetas:

Introducción al capítulo IX de El Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la Supervivencia de las Razas Favorecidas en la lucha por la Vida, titulado Hibridismo, con unos párrafos de Benito Arias Montano

Los mulos no nacían en Israel, para los que de acuerdo con la Ley mezclar varias naturalezas de este tipo no sólo era un asunto religioso, sino criminal. Así está escrito: No aparearás bestias de diversa especie, con el significado importante, mistérico y que debía observarse de conservar la simplicidad no sólo de las cosas que existen por naturaleza, sino también de las costumbres, de los estudios y de las sentencias, e incluso de la doctrina y de la disciplina, cuya diversidad mezclada y confusa se protegía siempre aunque un tanto artificiosa e ingenuamente, ya resultase cierto parto monstruoso,  ya ese quizás que en absoluto ofrece  posibilidad de propagación de fruto verdadero.

 

Benito Arias Montano (1527-1598). Naturae Historia pp 341 y 345. Tomado de p 50, Historia de la Naturaleza. Primera parte del Cuerpo de la obra Magna. Fernando Navarro Antolín ed. 660 pp. Servicio de Publicaciones Universidad de Huelva. Junta de Andalucía. 2003.

 

Imagen tomada de Octopus 2036

 

Lectura aconsejada:

 

Etiquetas:

Robusteciendo una teoría que no lo es mediante una conclusión rotunda en el párrafo cuadrigentésimo quincuagésimo quinto de El Origen de las Especies

 

La selección natural es una expresión hueca, no es nada. ¿Nada? Un momento, lean con atención hasta el final del párrafo. ¿Leen ustedes lo que yo he leído?:

 

pero para mi imaginación es muchísimo más satisfactorio considerar instintos, tales como el del cuclillo joven, que expulsa a sus hermanos adoptivos; el de las hormigas esclavistas; el de las larvas de icneumónidos, que se alimentan del cuerpo vivo de las orugas, no como instintos especialmente creados o fundados, sino como pequeñas consecuencias de una ley general que conduce al progreso de todos los seres orgánicos; o sea, que multiplica, transforma y deja vivir a los más fuertes y deja morir a los más débiles.

 

Conclusión:

El autor busca y ha encontrado la satisfacción de su imaginación mediante una ley general que deja vivir a los más fuertes y deja morir a los más débiles.

 

 

 

 

 

 

455

This theory is also strengthened by some few other facts in regard to instincts; as by that common case of closely allied, but distinct, species, when inhabiting distant parts of the world and living under considerably different conditions of life, yet often retaining nearly the same instincts. For instance, we can understand, on the principle of inheritance, how it is that the thrush of tropical South America lines its nest with mud, in the same peculiar manner as does our British thrush; how it is that the Hornbills of Africa and India have the same extraordinary instinct of plastering up and imprisoning the females in a hole in a tree, with only a small hole left in the plaster through which the males feed them and their young when hatched; how it is that the male wrens (Troglodytes) of North America, build “cock-nests,” to roost in, like the males of our Kitty-wrens,—a habit wholly unlike that of any other known bird. Finally, it may not be a logical deduction, but to my imagination it is far more satisfactory to look at such instincts as the young cuckoo ejecting its foster-brothers, ants making slaves, the larvae of ichneumonidae feeding within the live bodies of caterpillars, not as specially endowed or created instincts, but as small consequences of one general law leading to the advancement of all organic beings—namely, multiply, vary, let the strongest live and the weakest die.

 

 

Esta teoría se robustece también por algunos otros hechos relativos a los instintos, como el caso común de especies muy próximas, pero distintas, que, habitando en partes distintas del mundo y viviendo en condiciones considerablemente diferentes, conservan, sin embargo, muchas veces, casi los mismos instintos. Por ejemplo: por el principio de la herencia podemos comprender por qué es que el tordo de la región tropical de América del Sur tapiza su nido con barro, de la misma manera especial que lo hace nuestro zorzal de Inglaterra; por qué los cálaos de África y de India tienen el mismo instinto extraordinario de emparedar y aprisionar las hembras en un hueco de un árbol, dejando sólo un pequeño agujero en la pared, por el cual los machos alimentan a la hembra y a sus pequeñuelos cuando nacen; por qué las ratillas machos (Troglodytes) de América del Norte hacen nidos de macho («cock-nests»), en los cuales descansan como los machos de nuestras ratillas, costumbre completamente distinta de las de cualquier otra ave conocida. Finalmente, puede no ser una deducción lógica, pero para mi imaginación es muchísimo más satisfactorio considerar instintos, tales como el del cuclillo joven, que expulsa a sus hermanos adoptivos; el de las hormigas esclavistas; el de las larvas de icneumónidos, que se alimentan del cuerpo vivo de las orugas, no como instintos especialmente creados o fundados, sino como pequeñas consecuencias de una ley general que conduce al progreso de todos los seres orgánicos; o sea, que multiplica, transforma y deja vivir a los más fuertes y deja morir a los más débiles.

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

Resumen de unos esfuerzos prodigiosos en el párrafo cuadrigentésimo quincuagésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

No puedo creer que el autor se tome en serio a si mismo cuando dice:

 

 

 

En este capítulo me he esforzado en mostrar brevemente que las cualidades mentales de los animales domésticos son variables, y que las variaciones son hereditarias

 

 

 

Para demostrar ambas cosas no necesitaba haber escrito una línea. Ambas han sido probadas hasta la saciedad por docenas de autores de todos los tiempos.

 

 

 

 

 

El tercer punto que ha intentado, sin embargo,  no queda tan claro:

 

 

 

Aún más brevemente, he intentado demostrar que los instintos varían ligeramente en estado natural.

 

 

 

Los instintos no varían. Las celdillas de la abeja son hexagonales y en los hormigueros, las diferentes castas de hormigas son las mismas durante cientos de generaciones.

 

 

 

El cuarto vuelve a ser obvio:

 

 

 

Nadie discutirá que los instintos son de importancia suma para todo animal.

 

 

 

Y en el quinto ya salimos de dudas:

 

 

 

 Por consiguiente, no existe dificultad real en que, cambiando las condiciones de vida, la selección natural acumule hasta cualquier grado ligeras modificaciones de instinto que sean de algún modo útiles.

 

 

 

No, no y mil veces no. Cualquier cambio se deberá a cualquier motivo o circunstancia ambiental o genética. Jamás a la Selección natural.

 

 

 

Pero seguimos jugando:

 

 

 

  1. A imitar a Lamarck, como de costumbre:

 

En muchos casos es probable que la costumbre, el uso y desuso hayan entrado en juego.

 

 

 

  1. Al juego de la falsa modestia o ambigüedad:

 

 No pretendo que los hechos citados en este capítulo robustezcan grandemente mi teoría; pero, según mi leal saber y entender, no la anula ninguno de los casos de dificultad.

 

 

 

 

 

  1. A la búsqueda de la perfección:

 

 

 

Por el contrario, el hecho de que los instintos no son siempre completamente perfectos y están sujetos a errores; de que no puede demostrarle que ningún instinto haya sido producido para bien de otros animales, aun cuando algunos animales saquen provecho del instinto de otros;

 

 

 

  1. Finalmente al engaño:

 

 

 

 de que la regla de Historia natural Natura non facit saltum es aplicable a los instintos lo mismo que a la estructura corporal, y se explica claramente según las teorías precedentes,

 

 

 

 

 

Porque Natura facit saltum.

 

 

 

 

 

Y, 5, para terminar, el dogma impuesto a la fuerza:

 

 

 

pero es inexplicable de otro modo; tiende todo ello a confirmar la teoría de la selección natural.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

454

 

SUMMARY.

 

 

 

I have endeavoured in this chapter briefly to show that the mental qualities of our domestic animals vary, and that the variations are inherited. Still more briefly I have attempted to show that instincts vary slightly in a state of nature. No one will dispute that instincts are of the highest importance to each animal. Therefore, there is no real difficulty, under changing conditions of life, in natural selection accumulating to any extent slight modifications of instinct which are in any way useful. In many cases habit or use and disuse have probably come into play. I do not pretend that the facts given in this chapter strengthen in any great degree my theory; but none of the cases of difficulty, to the best of my judgment, annihilate it. On the other hand, the fact that instincts are not always absolutely perfect and are liable to mistakes; that no instinct can be shown to have been produced for the good of other animals, though animals take advantage of the instincts of others; that the canon in natural history, of “Natura non facit saltum,” is applicable to instincts as well as to corporeal structure, and is plainly explicable on the foregoing views, but is otherwise inexplicable—all tend to corroborate the theory of natural selection.

 

 

En este capítulo me he esforzado en mostrar brevemente que las cualidades mentales de los animales domésticos son variables, y que las variaciones son hereditarias. Aún más brevemente, he intentado demostrar que los instintos varían ligeramente en estado natural. Nadie discutirá que los instintos son de importancia suma para todo animal. Por consiguiente, no existe dificultad real en que, cambiando las condiciones de vida, la selección natural acumule hasta cualquier grado ligeras modificaciones de instinto que sean de algún modo útiles. En muchos casos es probable que la costumbre, el uso y desuso hayan entrado en juego. No pretendo que los hechos citados en este capítulo robustezcan grandemente mi teoría; pero, según mi leal saber y entender, no la anula ninguno de los casos de dificultad. Por el contrario, el hecho de que los instintos no son siempre completamente perfectos y están sujetos a errores; de que no puede demostrarle que ningún instinto haya sido producido para bien de otros animales, aun cuando algunos animales saquen provecho del instinto de otros; de que la regla de Historia natural Natura non lacit saltum es aplicable a los instintos lo mismo que a la estructura corporal, y se explica claramente según las teorías precedentes, pero es inexplicable de otro modo; tiende todo ello a confirmar la teoría de la selección natural.

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

Abundando en las explicaciones anteriores en el párrafo cuadrigentésimo quincuagésimo tercero de El Origen de las Especies

Deja atónito el ver que el autor piensa que realmente ha explicado en los párrafos anteriores  el origen de los distintos tipos de obreras en las especies de hormigas consideradas. Dice ahora:

 

Pero he de confesar que, con toda mi fe en la selección natural, nunca hubiera esperado que este principio hubiese sido tan sumamente eficaz, si el caso de estos insectos neutros no me hubiese llevado a esta conclusión.

 

Pero hemos de notar que las cosas no han sido así, sino justamente al contrario. Que el autor primero había sentado su principio de la selección natural y que para defenderlo se había ido a buscar ejemplos y excepciones. Si en los instintos, comportamientos avanzados, propios de determinadas especies y por lo tanto no graduales, se veía una gran dificultad para hacer ver el cambio gradual, el autor ha hecho de la dificultad su aliada y ahora ve en donde hay inconvenientes, los principales apoyos. Pero esto es debido como bien dice a que antes que nada ha sentado su principio (con toda mi fe en la selección natural). La actitud es insólita pero todavía hay más:

  

El caso, además, es interesantísimo, porque prueba que en los animales, lo mismo que en las plantas, puede realizarse cualquier grado de modificación por la acumulación de numerosas variaciones espontáneas pequeñas que sean de cualquier modo útiles, sin que haya entrado en juego el ejercicio o costumbre; pues las costumbres peculiares, limitadas a los obreras o hembras estériles, por mucho tiempo que puedan haber sido practicadas, nunca pudieron afectar a los machos y a las hembras fecundas, que son los únicos que dejan descendientes. Me sorprende que nadie, hasta ahora, haya presentado este caso tan

 

En primer lugar el caso no prueba, como indica el autor que

 

puede realizarse cualquier grado de modificación por la acumulación de numerosas variaciones espontáneas pequeñas que sean de cualquier modo útiles,

 

Aun habiendo probado un caso, que no lo ha probado, esto no probaría que pudiese realizarse cualquier grado de modificación.

 

En segundo lugar, nada importa que los machos y las hembras fecundas sean los únicos que dejan descendientes. Cualquier cambio en las obreras, puede afectar dentro del hormiguero tanto a obreras como a machos y a hembras y si surge una ventaja puntual, mantenerse. Pero no por acción de la selección natural, sino porque sí, porque los cambios en las poblaciones ocurren y algunos tienen lugar en consecuencia a cambios ambientales (adaptación). Ahora bien esto ni puede generalizarse, ni es debido a la selección natural, ni finalmente pero no menos importante, tiene necesariamente que ver con la especiación

 

 

 

 

 

453

I have now explained how, I believe, the wonderful fact of two distinctly defined castes of sterile workers existing in the same nest, both widely different from each other and from their parents, has originated. We can see how useful their production may have been to a social community of ants, on the same principle that the division of labour is useful to civilised man. Ants, however, work by inherited instincts and by inherited organs or tools, while man works by acquired knowledge and manufactured instruments. But I must confess, that, with all my faith in natural selection, I should never have anticipated that this principle could have been efficient in so high a degree, had not the case of these neuter insects led me to this conclusion. I have, therefore, discussed this case, at some little but wholly insufficient length, in order to show the power of natural selection, and likewise because this is by far the most serious special difficulty which my theory has encountered. The case, also, is very interesting, as it proves that with animals, as with plants, any amount of modification may be effected by the accumulation of numerous, slight, spontaneous variations, which are in any way profitable, without exercise or habit having been brought into play. For peculiar habits, confined to the workers of sterile females, however long they might be followed, could not possibly affect the males and fertile females, which alone leave descendants. I am surprised that no one has advanced this demonstrative case of neuter insects, against the well-known doctrine of inherited habit, as advanced by Lamarck.

 

Acabo de explicar cómo, a mi parecer, se ha originado el asombroso hecho de que existan en el mismo hormiguero dos castas claramente definidas de obreras estériles, que difieren, no sólo entre sí, sino también de sus padres. Podemos ver lo útil que debe haber sido su producción para una comunidad social de hormigas, por la misma razón que la división del trabajo es útil al hombre civilizado. Las hormigas, sin embargo, trabajan mediante instintos heredados y mediante órganos o herramientas heredados, mientras que el hombre trabaja mediante conocimientos adquiridos e instrumentos manufacturados. Pero he de confesar que, con toda mi fe en la selección natural, nunca hubiera esperado que este principio hubiese sido tan sumamente eficaz, si el caso de estos insectos neutros no me hubiese llevado a esta conclusión. Por este motivo he discutido este caso con un poco de extensión, aunque por completo insuficiente, a fin de mostrar el poder de la selección natural, y también porque ésta es, con mucho, la dificultad especial más grave que he encontrado en mi teoría. El caso, además, es interesantísimo, porque prueba que en los animales, lo mismo que en las plantas, puede realizarse cualquier grado de modificación por la acumulación de numerosas variaciones espontáneas pequeñas que sean de cualquier modo útiles, sin que haya entrado en juego el ejercicio o costumbre; pues las costumbres peculiares, limitadas a los obreras o hembras estériles, por mucho tiempo que puedan haber sido practicadas, nunca pudieron afectar a los machos y a las hembras fecundas, que son los únicos que dejan descendientes. Me sorprende que nadie, hasta ahora, haya presentado este caso tan demostrativo de los insectos neutros en contra de la famosa doctrina de las costumbres heredadas, según la ha propuesto Lamarck.

 

Lectura aconsejada:

 

 

 

 



Etiquetas:

Casos que no hay que discutir en el párrafo cuadrigentésimo quincuagésimo segundo de El Origen de las Especies

Como mejor se explica la acción de la selección natural es en estos ejemplos. Se dice el nombre del autor, a ser posible un amigo (Mr. Wallace, Frizt Müller ), el de las especies implicadas se sustituye por alguna generalidad (ciertas mariposas del Archipiélago Malayo, ciertos crustáceos del Brasil,….) y con un detalle acerca de sus tipos (regularly appearing under two or even three distinct female forms, likewise appearing under two widely distinct male forms) queda todo bien explicado. Como de costumbre,  a favor de la selección natural. Si los casos precedentes habían sembrado las dudas, aquí todas se han resuelto. Nuestras dificultades se esfuman.

 

 

452

An analogous explanation has been given by Mr. Wallace, of the equally complex case, of certain Malayan butterflies regularly appearing under two or even three distinct female forms; and by Fritz Muller, of certain Brazilian crustaceans likewise appearing under two widely distinct male forms. But this subject need not here be discussed.

 

Míster Wallace ha dado una explicación análoga del caso, igualmente complicado, de ciertas mariposas del Archipiélago Malayo que aparecen normalmente con dos, y aun tres, formas distintas de hembra, y Frizt Müller, del de ciertos crustáceos del Brasil que se presentan también con dos formas muy distintas de macho. Pero este asunto no necesita ser discutido aquí.

 

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

Más creencias en el párrafo cuadrigentésimo quincuagésimo primero de El Origen de las Especies

El párrafo se explica por sí solo. En presencia de cualesquiera hechos, de cualquier tipo de variación, todo será debido a la selección natural.

 

 

 

451

With these facts before me, I believe that natural selection, by acting on the fertile ants or parents, could form a species which should regularly produce neuters, all of large size with one form of jaw, or all of small size with widely different jaws; or lastly, and this is the greatest difficulty, one set of workers of one size and structure, and simultaneously another set of workers of a different size and structure; a graduated series having first been formed, as in the case of the driver ant, and then the extreme forms having been produced in greater and greater numbers, through the survival of the parents which generated them, until none with an intermediate structure were produced.

 

En presencia de estos hechos, creo yo que la selección natural, obrando sobre las hormigas fecundas o padres, pudo formar una especie que produjese normalmente neutras de tamaño grande con una sola forma de mandíbulas, o todas de tamaño pequeño con mandíbulas muy diferentes, o, por último, y ésta es la mayor dificultad, una clase de obreras de un tamaño y conformación y, simultáneamente, otra clase de obreras de tamaño y conformación diferentes, habiéndose formado primero una serie gradual, como en el caso de la hormiga cazadora, y habiéndose producido entonces las formas extremas, en número cada vez mayor, por la supervivencia de los padres que las engendraron, hasta que no se produjese ya ninguna de la conformación intermedia.

 

 

Lectura aconsejada:

 


Etiquetas: ,

Gradación en las hormigas Anomma en el párrafo cuadrigentésimo quincuagésimo de El Origen de las Especies

El autor trata de la variación que existe en la hormiga cazadora Anomma del África Occidental. Su intención es explicar el porqué de la existencia de los diferentes tipos de obreras, cuestión que para nada quedó clara en párrafos anteriores. Veremos en esta ocasión. …..Al parecer dice que existe una gradación entre los diferentes tipos de obreras.

 

Salvada la comparación antropomórfica que sería mejor que no apareciese, en la que se compara a las obreras con obreros de la construcción (humanos), llegamos a donde,  según indica el autor,  se encuentra el quiz de la cuestión:

 Pero el hecho que nos interesa es que, aun cuando las obreras pueden ser agrupadas en castas de diferentes tamaños, hay, sin embargo, entre ellas gradaciones insensibles, lo mismo que entre la conformación, tan diferente, de sus mandíbulas. Sobre este último punto hablo confiado, pues Sir J. Lubbock me hizo dibujos, con la cámara clara, de las mandíbulas que disequé de obreras de diferentes tamaños.

 

Surge una cuestión: ¿Qué significa que hay gradaciones insensibles? ¿Significa que la variación es continua o,  por el contrario,  que es discontinua?. Suponemos que la variación es continua dentro de cada tipo pero discontinua entre los tipos. ¿Significa lo contrario que hay gradaciones insensibles?

 

Pero quizás estamos complicando las cosas y todo se aclararía si simplemente admitiésemos que, sean las cosas como sean, serán debidas a la acción omnímoda de la selección natural…….

 Finalmente, cuando el autor indica:

Sobre este último punto hablo confiado, ….

¿Significa esto que hasta ahora y a partir de ahora habremos atravesado fragmentos en nuestra lectura que no hayan sido escritos con esa confianza plena que muestra el autor en este punto?

 

 

 

450

I may give one other case: so confidently did I expect occasionally to find gradations of important structures between the different castes of neuters in the same species, that I gladly availed myself of Mr. F. Smith’s offer of numerous specimens from the same nest of the driver ant (Anomma) of West Africa. The reader will perhaps best appreciate the amount of difference in these workers by my giving, not the actual measurements, but a strictly accurate illustration: the difference was the same as if we were to see a set of workmen building a house, of whom many were five feet four inches high, and many sixteen feet high; but we must in addition suppose that the larger workmen had heads four instead of three times as big as those of the smaller men, and jaws nearly five times as big. The jaws, moreover, of the working ants of the several sizes differed wonderfully in shape, and in the form and number of the teeth. But the important fact for us is that, though the workers can be grouped into castes of different sizes, yet they graduate insensibly into each other, as does the widely-different structure of their jaws. I speak confidently on this latter point, as Sir J. Lubbock made drawings for me, with the camera lucida, of the jaws which I dissected from the workers of the several sizes. Mr. Bates, in his interesting “Naturalist on the Amazons,” has described analogous cases.

 

Puedo citar otro caso: tan confiadamente esperaba yo encontrar accidentalmente gradaciones de estructuras importantes entre las diferentes castas de neutras en la misma especie, que aproveché gustoso el ofrecimiento hecho por míster F. Smith de numerosos ejemplares de un mismo nido de la hormiga cazadora (Anomma) del África Occidental. El lector apreciará quizá mejor la diferencia en estas obreras dándole yo, no las medidas reales, sino una comparación rigurosamente exacta: la diferencia era la misma que si viésemos hacer una casa a una cuadrilla de obreros, de los cuales unos tuviesen cinco pies y cuatro pulgadas de altura y otros diez y seis pies de altura; pero tendríamos que suponer, además, que los obreros más grandes tuviesen la cabeza cuatro veces, en lugar de tres, mayor que la de los pequeños, y las mandíbulas casi cinco veces mayores. Las mandíbulas, además, de las hormigas obreras de los diversos tamaños diferían prodigiosamente en forma y en la figura y número de los dientes. Pero el hecho que nos interesa es que, aun cuando las obreras pueden ser agrupadas en castas de diferentes tamaños, hay, sin embargo, entre ellas gradaciones insensibles, lo mismo que entre la conformación, tan diferente, de sus mandíbulas. Sobre este último punto hablo confiado, pues Sir J. Lubbock me hizo dibujos, con la cámara clara, de las mandíbulas que disequé de obreras de diferentes tamaños. Míster Bates, en su interesante obra Naturalist on the Amazons, ha descrito casos análogos.

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

Especulaciones y una confesión en el párrafo cuadrigentésimo cuadragésimo noveno de El Origen de las Especies

 

El autor se permite todo tipo de especulación improcedente en un libro científico. Esto lo hace impunemente porque ya ha tenido la osadía de confesar su delito al comienzo del párrafo:

 

 

 

Se creerá, verdaderamente, que tengo una confianza presuntuosa en el principio de la selección natural al no admitir que estos hechos maravillosos y confirmados aniquilen de una vez mi teoría.

 

 

A partir de ahí todo el párrafo contiene un disparatada manera de presentar una explicación de porqué hay obreras de dos tipos diferentes basada solo en especulaciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

449

 

It will indeed be thought that I have an overweening confidence in the principle of natural selection, when I do not admit that such wonderful and well-established facts at once annihilate the theory. In the simpler case of neuter insects all of one caste, which, as I believe, have been rendered different from the fertile males and females through natural selection, we may conclude from the analogy of ordinary variations, that the successive, slight, profitable modifications did not first arise in all the neuters in the same nest, but in some few alone; and that by the survival of the communities with females which produced most neuters having the advantageous modification, all the neuters ultimately came to be thus characterized. According to this view we ought occasionally to find in the same nest neuter-insects, presenting gradations of structure; and this we do find, even not rarely, considering how few neuter-insects out of Europe have been carefully examined. Mr. F. Smith has shown that the neuters of several British ants differ surprisingly from each other in size and sometimes in colour; and that the extreme forms can be linked together by individuals taken out of the same nest: I have myself compared perfect gradations of this kind. It sometimes happens that the larger or the smaller sized workers are the most numerous; or that both large and small are numerous, while those of an intermediate size are scanty in numbers. Formica flava has larger and smaller workers, with some few of intermediate size; and, in this species, as Mr. F. Smith has observed, the larger workers have simple eyes (ocelli), which, though small, can be plainly distinguished, whereas the smaller workers have their ocelli rudimentary. Having carefully dissected several specimens of these workers, I can affirm that the eyes are far more rudimentary in the smaller workers than can be accounted for merely by their proportionately lesser size; and I fully believe, though I dare not assert so positively, that the workers of intermediate size have their ocelli in an exactly intermediate condition. So that here we have two bodies of sterile workers in the same nest, differing not only in size, but in their organs of vision, yet connected by some few members in an intermediate condition. I may digress by adding, that if the smaller workers had been the most useful to the community, and those males and females had been continually selected, which produced more and more of the smaller workers, until all the workers were in this condition; we should then have had a species of ant with neuters in nearly the same condition as those of Myrmica. For the workers of Myrmica have not even rudiments of ocelli, though the male and female ants of this genus have well-developed ocelli.

 

 

 

 

Se creerá, verdaderamente, que tengo una confianza presuntuosa en el principio de la selección natural al no admitir que estos hechos maravillosos y confirmados aniquilen de una vez mi teoría. En el caso más sencillo de insectos neutros todos de una casta, que, en mi opinión, se han hecho diferentes mediante selección natural de los machos y hembras fecundos, podemos, por la analogía con las variaciones ordinarias, llegar a la conclusión de que las sucesivas y pequeñas variaciones útiles no aparecieron al principio en todos los neutros del mismo nido, sino solamente en unos pocos, y que, por la supervivencia de las sociedades que tuviesen hembras que produjesen el mayor número de neutros con la modificación ventajosa, llegaron por fin todos los neutros a estar caracterizados de este modo. Según esta opinión, tendríamos que encontrar accidentalmente en el mismo nido insectos neutros que presentasen gradaciones de estructura, y esto es lo que encontramos, y aun no raras veces, si consideramos qué pocos insectos han sido cuidadosamente estudiados fuera de Europa. Míster F. Smith ha demostrado que las neutras de varias hormigas de Inglaterra difieren entre sí sorprendentemente en tamaño, y a veces en color, y que las formas extremas pueden enlazarse mediante individuos tomados del mismo hormiguero; yo mismo he comprobado gradaciones perfectas de esta clase. A veces ocurre que las obreras del tamaño máximo o mínimo son las más numerosas, o que tanto las grandes como las pequeñas son numerosas, mientras que las de tamaño intermedio son escasas. Formica flava tiene obreras grandes y pequeñas, con un corto número de tamaño intermedio, y en esta especie, como ha observado míster F. Smith, las obreras grandes tienen ojos sencillos (ocelos), los cuales, aunque pequeños, pueden distinguirse claramente, mientras que las obreras pequeñas tienen sus ocelos rudimentarios. Habiendo disecado cuidadosamente varios ejemplares de estas obreras, puedo afirmar que los ojos son mucho más rudimentarios en las obreras pequeñas de lo que puede explicarse simplemente por su tamaño proporcionalmente menor, y estoy convencido, aun cuando no me atrevo a afirmarlo tan categóricamente, que las obreras de tamaño intermedio tienen sus ocelos de condición exactamente intermedia. De modo que, en este caso, tenemos en el mismo hormiguero dos grupos de obreras estériles, que difieren, no sólo por su tamaño, sino también por sus órganos de la vista, aunque están enlazadas por un corto número de individuos de condición intermedia. Podría divagar añadiendo que si las obreras pequeñas hubieran sido las más útiles a la comunidad, y hubieran sido seleccionados continuamente aquellos machos y hembras que producían obreras cada vez más pequeñas, hasta que todas las obreras fuesen de esta condición, en este caso hubiésemos tenido una especie de hormiga con neutras casi de la misma condición que las de Myrmica, pues las obreras de Myrmica no tienen ni siquiera rudimentos de ocelos, aun cuando las hormigas machos y hembras de este género tienen ocelos bien desarrollados.

 

Lectura aconsejada:

Etiquetas: