De nuevo sin ejemplos en el párrafo cuadrigentésimo sexagésimo octavo de El Origen de las Especies

Dice el autor:

 

En los animales domésticos, las diferentes razas son por completo fecundas cuando se cruzan, aunque en muchos casos descienden de dos o más especies salvajes.

 

Pero, preguntamos: ¿Cuáles son esos casos en los que las razas diferentes proceden de dos o más especies salvajes?

Ninguno.

 

Sigamos leyendo al respecto:

 

Es casi seguro, por ejemplo, que nuestros perros descienden de diferentes troncos salvajes, y, sin embargo, exceptuando acaso ciertos perros domésticos indígenas de América del Sur, todos son por completo fecundos entre sí;

 

¿Acaso el autor confunde lo que para él es casi seguro con lo cierto o lo demostrado? Parece que sí, pero no nos extraña puesto que un par de párrafos antes ha reconocido que la fe siempre aporta los motivos suficientes para creer.

 

Por lo tanto a la disyuntiva planteada al final del párrafo que dice:

 

Por consiguiente, o bien tenemos que abandonar la creencia en la esterilidad universal de las especies cuando se cruzan, o bien tenemos que mirar esta esterilidad en los animales, no como un distintivo indeleble, sino como un distintivo capaz de borrarse por la domesticación.

 

 

Añadiríamos una tercera opción:

 

O bien tenemos que reconocer que todas las razas de una especie doméstica pertenecen a la misma especie hasta que no se demuestre lo contrario.

 

 

 

468

With our domesticated animals, the various races when crossed together are quite fertile; yet in many cases they are descended from two or more wild species. From this fact we must conclude either that the aboriginal parent-species at first produced perfectly fertile hybrids, or that the hybrids subsequently reared under domestication became quite fertile. This latter alternative, which was first propounded by Pallas, seems by far the most probable, and can, indeed, hardly be doubted. It is, for instance, almost certain that our dogs are descended from several wild stocks; yet, with perhaps the exception of certain indigenous domestic dogs of South America, all are quite fertile together; but analogy makes me greatly doubt, whether the several aboriginal species would at first have freely bred together and have produced quite fertile hybrids. So again I have lately acquired decisive evidence that the crossed offspring from the Indian humped and common cattle are inter se perfectly fertile; and from the observations by Rutimeyer on their important osteological differences, as well as from those by Mr. Blyth on their differences in habits, voice, constitution, etc., these two forms must be regarded as good and distinct species. The same remarks may be extended to the two chief races of the pig. We must, therefore, either give up the belief of the universal sterility of species when crossed; or we must look at this sterility in animals, not as an indelible characteristic, but as one capable of being removed by domestication.

 

En los animales domésticos, las diferentes razas son por completo fecundas cuando se cruzan, aunque en muchos casos descienden de dos o más especies salvajes. De este hecho podemos sacar la conclusión de que, o bien las especies progenitoras primitivas produjeron al principio híbridos perfectamente fecundos, o bien los híbridos que fueron criados después en domesticidad se volvieron fecundos por completo. Esta última alternativa, propuesta por vez primera por Pallas, parece, con mucho, la más probable, y, en verdad, difícilmente puede ponerse en duda. Es casi seguro, por ejemplo, que nuestros perros descienden de diferentes troncos salvajes, y, sin embargo, exceptuando acaso ciertos perros domésticos indígenas de América del Sur, todos son por completo fecundos entre sí; pero la analogía me hace dudar mucho de que las diferentes especies primitivas hayan criado al principio entre sí y producido híbridos completamente fecundos. Además, recientemente he adquirido la prueba decisiva de que la descendencia cruzada del cebú de la India y el ganado vacuno común son perfectamente fecundos inter se; y, según las observaciones de Rütimeyer sobre sus importantes diferencias osteológicas, lo mismo que según las de míster Blyth acerca de sus diferencias en costumbres, voz, constitución, etc., estas dos formas han de ser consideradas como buenas y distintas especies. Las mismas observaciones pueden extenderse a las dos razas principales del cerdo. Por consiguiente, o bien tenemos que abandonar la creencia en la esterilidad universal de las especies cuando se cruzan, o bien tenemos que mirar esta esterilidad en los animales, no como un distintivo indeleble, sino como un distintivo capaz de borrarse por la domesticación.

Lectura aconsejada:

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