Archivo de febrero 27th, 2014

Grave error: el juego de la selección natural en el párrafo cuadrigentésimo octogésimo quinto de El Origen de las Especies

Comienza el párrafo:

 

Al considerar las probabilidades de que la selección natural haya entrado en juego para hacer a las especies mutuamente estériles, se verá que la dificultad mayor descansa en la existencia de muchas gradaciones sucesivas, desde la fecundidad un poco disminuida hasta la esterilidad absoluta.

 

Grave error. La dificultad mayor no descansa, como dice el autor en este párrafo,  en la existencia de muchas gradaciones sucesivas, desde la fecundidad un poco disminuida hasta la esterilidad absoluta. No. En absoluto. Lo más frecuente, al menos en animales es la esterilidad absoluta. En su ausencia, la fecundidad está muy disminuida. Las gradaciones son extraordinarias y ni son muchas,  ni mucho menos son sucesivas. Corresponden a casos puntuales. Pero lo grave del caso es que esto no tiene nada que ver con la dificultad mayor.

 

La dificultad mayor es que el autor no ha entendido bien que en la naturaleza no hay selección alguna. Que el término Selección Natural es un error, un oxímoron, una contradictio in adjecto, un fantasma semántico, debido a que el autor no ha entendido en qué consiste la tarea de los agricultores y ganaderos cuando buscan la producción de variedades mejoradas. Dicha tarea se llama Mejora Genética (Breeding en inglés) y la selección es sólo parte de ella. La selección termina cuando el agricultor elige progenitores. El resto está en  la naturaleza. La selección no tiene producto alguno que no sea los progenitores seleccionados. La naturaleza no selecciona. La selección natural no entra en juego para hacer a las especies estériles ni para nada. No existe.

 

 

 

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In considering the probability of natural selection having come into action, in rendering species mutually sterile, the greatest difficulty will be found to lie in the existence of many graduated steps, from slightly lessened fertility to absolute sterility. It may be admitted that it would profit an incipient species, if it were rendered in some slight degree sterile when crossed with its parent form or with some other variety; for thus fewer bastardised and deteriorated offspring would be produced to commingle their blood with the new species in process of formation. But he who will take the trouble to reflect on the steps by which this first degree of sterility could be increased through natural selection to that high degree which is common with so many species, and which is universal with species which have been differentiated to a generic or family rank, will find the subject extraordinarily complex. After mature reflection, it seems to me that this could not have been effected through natural selection. Take the case of any two species which, when crossed, produced few and sterile offspring; now, what is there which could favour the survival of those individuals which happened to be endowed in a slightly higher degree with mutual infertility, and which thus approached by one small step towards absolute sterility? Yet an advance of this kind, if the theory of natural selection be brought to bear, must have incessantly occurred with many species, for a multitude are mutually quite barren. With sterile neuter insects we have reason to believe that modifications in their structure and fertility have been slowly accumulated by natural selection, from an advantage having been thus indirectly given to the community to which they belonged over other communities of the same species; but an individual animal not belonging to a social community, if rendered slightly sterile when crossed with some other variety, would not thus itself gain any advantage or indirectly give any advantage to the other individuals of the same variety, thus leading to their preservation.

 

Al considerar las probabilidades de que la selección natural haya entrado en juego para hacer a las especies mutuamente estériles, se verá que la dificultad mayor descansa en la existencia de muchas gradaciones sucesivas, desde la fecundidad un poco disminuida hasta la esterilidad absoluta. Puede admitirse que hubo de ser útil a una especie naciente el que se volviese un poco estéril al cruzarse con su forma madre o con alguna otra variedad, pues de este modo se produciría menos descendencia bastarda o degenerada que pudiese mezclar su sangre con la de la nueva especie en vías de formación. Pero quien quiera tomarse la molestia de reflexionar acerca de las etapas por las que pudo este primer grado de esterilidad llegar, mediante selección natural, hasta grado elevado, común en tantas especies y general en las que se han diferenciado hasta clasificarse en géneros o familias distintas, encontrará que el asunto es extraordinariamente complicado. Después de madura reflexión, me parece que esto no pudo haberse efectuado por selección natural. Tomemos el caso de dos especies cualesquiera que al cruzarse producen poca y estéril descendencia. Ahora bien: ¿qué hay en este caso que pudiese favorecer la supervivencia de aquellos individuos que acaeció que estuviesen dotados en un grado un poco superior de infecundidad mutua, y que, de este modo, se acercasen un poco hacia la esterilidad absoluta? Sin embargo, si se hace intervenir la teoría de la selección natural, tiene que haber ocurrido incesantemente un progreso de esta naturaleza en muchas especies, pues una multitud de ellas son mutuamente estériles por completo. En los insectos neutros estériles tenemos razones para creer que las modificaciones en conformación y fecundidad se han acumulado lentamente por selección natural, debido a que ha sido proporcionada así, indirectamente, una ventaja a la comunidad a que pertenecen o a otras de la misma especie. Pero un individuo que no pertenece a una comunidad social, por volverse algo estéril al cruzarse con otra variedad, ni obtendría ninguna ventaja él mismo ni proporcionarla indirectamente ventajas a los otros individuos de la misma variedad, que condujesen a su conservación.

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