Archivo de marzo 10th, 2014

Un montón de falacias en el párrafo cuadrigentésimo nonagésimo segundo de El Origen de las Especies

 

  1.   los pequeños cambios en las condiciones de vida son beneficiosos a todos los seres orgánicos

 

¿Pequeños? Puede ser aplicado a los cambios, pero jamás aplicado a los cruzamientos:

2.      que los cruzamientos pequeños -esto es, cruzamientos entre machos y hembras de la misma especie, que han estado sometidos a condiciones diferentes o que han variado ligeramente- dan vigor y fecundidad a la descendencia

 

¿Puede esto llamarse propiamente cruzamientos pequeños? ¿ slight crosses? ¿Es cierto lo que la frase indica? ¿Es cierto que los cruzamientos dan vigor a la descendencia cuando macho y hembra han estado sometidos a condiciones diferentes o que han variado ligeramente? ¿No es todo esto una insensatez?

3.      como ocurre en cautividad, a un cambio considerable en las condiciones, con mucha frecuencia se vuelven más o menos estériles

¿Cómo se mide eso de volverse más o menos estéril? ¿Cómo se comprueba? ¿Cómo se cuantifica? ¿Cuántos experimentos ha hecho el autor al respecto? ¿Cuántas referencias útiles puede aportar?

 

4.      El que pueda explicar por qué el elefante y otros muchos animales son incapaces de criar cuando se les tiene en un confinamiento, tan sólo parcial, en su país natal, podrá explicar la causa fundamental de que los híbridos sean estériles de un modo tan general.

¿Seguro?

 

 

 

 

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Hence it seems that, on the one hand, slight changes in the conditions of life benefit all organic beings, and on the other hand, that slight crosses, that is, crosses between the males and females of the same species, which have been subjected to slightly different conditions, or which have slightly varied, give vigour and fertility to the offspring. But, as we have seen, organic beings long habituated to certain uniform conditions under a state of nature, when subjected, as under confinement, to a considerable change in their conditions, very frequently are rendered more or less sterile; and we know that a cross between two forms that have become widely or specifically different, produce hybrids which are almost always in some degree sterile. I am fully persuaded that this double parallelism is by no means an accident or an illusion. He who is able to explain why the elephant, and a multitude of other animals, are incapable of breeding when kept under only partial confinement in their native country, will be able to explain the primary cause of hybrids being so generally sterile. He will at the same time be able to explain how it is that the races of some of our domesticated animals, which have often been subjected to new and not uniform conditions, are quite fertile together, although they are descended from distinct species, which would probably have been sterile if aboriginally crossed. The above two parallel series of facts seem to be connected together by some common but unknown bond, which is essentially related to the principle of life; this principle, according to Mr. Herbert Spencer, being that life depends on, or consists in, the incessant action and reaction of various forces, which, as throughout nature, are always tending towards an equilibrium; and when this tendency is slightly disturbed by any change, the vital forces gain in power.

 

Parece, pues, por consiguiente, que, de una parte, los pequeños cambios en las condiciones de vida son beneficiosos a todos los seres orgánicos, y, de otra, que los cruzamientos pequeños -esto es, cruzamientos entre machos y hembras de la misma especie, que han estado sometidos a condiciones diferentes o que han variado ligeramente- dan vigor y fecundidad a la descendencia. Pero, como hemos visto, los seres orgánicos acostumbrados durante mucho tiempo a ciertas condiciones uniformes en estado natural, cuando son sometidos, como ocurre en cautividad, a un cambio considerable en las condiciones, con mucha frecuencia se vuelven más o menos estériles; y sabemos que un cruzamiento entre dos formas que han llegado a ser muy diferentes, o específicamente diferentes, produce híbridos que son casi siempre estériles en algún grado. Estoy completamente persuadido que este doble paralelismo no es, en modo alguno, una casualidad ni una ilusión. El que pueda explicar por qué el elefante y otros muchos animales son incapaces de criar cuando se les tiene en un confinamiento, tan sólo parcial, en su país natal, podrá explicar la causa fundamental de que los híbridos sean estériles de un modo tan general. Y al mismo tiempo podrá explicar por qué las razas de algunos animales domésticos, que han sido sometidas muchas veces a condiciones nuevas y no uniformes, son completamente fecundas entre sí, aun cuando desciendan de distintas especies, que es probable que, si se hubieran cruzado primitivamente, hubiesen sido estériles. Estas dos series paralelas de hechos parecen estar relacionadas entre sí por algún lazo común y desconocido relacionado esencialmente con el principio de la vida; siendo este principio, según míster Herbert Spencer, que la vida depende o consiste en la incesante acción y reacción de diferentes fuerzas, que, como en toda la naturaleza, están siempre tendiendo al equilibrio, y cuando esta tendencia es ligeramente perturbada por un cambio, las fuerzas vitales aumentan de poder.

 

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