Archivo de abril, 2014

La Erosión costera en el párrafo quingentésimo vigésimo séptimo de El Origen de las Especies

Cuándo habría demostrado el autor esta afirmación:

is good evidence that pure water effects nothing in wearing away rock.

 

está probado que el agua pura no influye nada en el desgaste de rocas.

¿A qué pruebas o evidencias (buenas) podemos acudir?

Pero algo parecido a este relato de la erosión costera ya lo hemos leído en alguna parte……

 

¿Recuerdan la réplica de Huxley al libro de Flourens? Hela aquí:

 

¿Habrá visitado M. Flourens nunca, uno de los más bonitos lugares acuáticos de “la belle France”, la Bahía de Arcachon? Si es así, probablemente han pasado por el distrito de las Landas, y he tenido la oportunidad de observar la formación de “Dunas” en gran escala. ¿Qué son esas “dunas”? Los vientos y las olas del Golfo de Vizcaya no tienen mucha conciencia, y sin embargo con gran cuidado han “seleccionado,” de entre una infinidad de masas de sílex de todas las formas y tamaños, que han sido sometidas a su acción, todos los granos de arena por debajo de un cierto tamaño, y los han amontonado por sí mismos sobre un área grande. Esta arena ha sido “seleccionada inconscientemente” de en medio de la grava en la que por primera vez se depositó con precisión, tanto como si el hombre hubiese ” seleccionado conscientemente ” con la ayuda de un tamiz. La Geología Física está llena de opciones así. Escoger separando lo suave de lo duro, lo soluble de la insoluble, lo fusible de lo infusible, por medios naturales a los que no estamos ciertamente acostumbrados a atribuir conciencia…..

 

Una curiosa semejanza entre un texto de Huxley y otro texto de Darwin. Quizás no sea la única……

 

 

 

 

527

It is good to wander along the coast, when formed of moderately hard rocks, and mark the process of degradation. The tides in most cases reach the cliffs only for a short time twice a day, and the waves eat into them only when they are charged with sand or pebbles; for there is good evidence that pure water effects nothing in wearing away rock. At last the base of the cliff is undermined, huge fragments fall down, and these remaining fixed, have to be worn away atom by atom, until after being reduced in size they can be rolled about by the waves, and then they are more quickly ground into pebbles, sand, or mud. But how often do we see along the bases of retreating cliffs rounded boulders, all thickly clothed by marine productions, showing how little they are abraded and how seldom they are rolled about! Moreover, if we follow for a few miles any line of rocky cliff, which is undergoing degradation, we find that it is only here and there, along a short length or round a promontory, that the cliffs are at the present time suffering. The appearance of the surface and the vegetation show that elsewhere years have elapsed since the waters washed their base.

 

Es bueno recorrer una costa que esté formada de rocas algo duras y notar el proceso de destrucción. En la mayor parte de los casos, las mareas llegan a los acantilados dos veces al día y sólo durante un corto tiempo, y las olas no las desgastan más que cuando van cargadas de arena o de guijarros, pues está probado que el agua pura no influye nada en el desgaste de rocas. Al fin, la base del acantilado queda minada, caen enormes trozos, y éstos, permaneciendo fijos, han de ser desgastados, partícula a partícula, hasta que, reducido su tamaño, pueden ser llevados de acá para allá por las olas, y entonces son convertidos rápidamente en cascajo, arena o barro. Pero ¡qué frecuente es ver, a lo largo de las bases de los acantilados que se retiran, peñascos redondeados, todos cubiertos por una gruesa capa de producciones marinas, que demuestran lo poco que son desgastados y lo raro que es el que sean arrastrados! Es más: si seguimos unas cuantas millas una línea de acantilado rocoso que esté experimentando erosión, encontramos que sólo en algún que otro sitio, a lo largo de alguna pequeña extensión o alrededor de un promontorio, están los acantilados sufriéndola actualmente. El aspecto de la superficie y de la vegetación muestra que en cualquiera de las demás partes han pasado años desde que las aguas bañaron su base.

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Una duda acerca de si habría leído Darwin a Lyell en el párrafo quingentésimo vigésimo sexto de El Origen de las Especies

Esta frase representa una curiosa manera de comenzar a hablar de Geología:

It is hardly possible for me to recall to the reader who is not a practical geologist, the facts leading the mind feebly to comprehend the lapse of time.

 

Apenas me es posible recordar al lector que no sea un geólogo práctico los hechos que conducen a hacerse una débil idea del tiempo transcurrido.

 

Precisamente, su tarea consiste en presentar esos hechos.

 

A continuación una frase que hace surgir una cuestión. La frase es:

 

He who can read Sir Charles Lyell’s grand work on the Principles of Geology, which the future historian will recognise as having produced a revolution in natural science, and yet does not admit how vast have been the past periods of time, may at once close this volume.

 

El que sea capaz de leer la gran obra de sir Carlos Lyell sobre los Principios de Geología* -que los historiadores futuros reconocerán que ha producido una revolución en las ciencias naturales- y, con todo, no admita la enorme duración de los períodos pasados de tiempo, puede cerrar inmediatamente el presente libro.

 

Y la cuestión: ¿Habría leído Darwin a Lyell?

 

Cualquiera diría que sí puesto que reconoció que la mitad del contenido de su cerebro procedía de este autor. Empero, esto no es cierto puesto que buena parte del contenido de su cerebro procedía de Lamarck y un cerebro no tiene más que dos mitades. Parafraseando a Darwin podríamos ahora decir:

 

El que sea capaz de leer la gran obra de sir Carlos Darwin sobre los Principios de la Evolución -que los historiadores futuros han reconocido que ha producido una revolución en las ciencias naturales- admitirá que la enorme duración de los períodos pasados de tiempo es el campo de acción de la selección natural, el escenario natural de la lucha por la supervivencia en donde el más apto sobrevive. Entonces, ya puede cerrar inmediatamente el presente libro.

 

 

 

 

 

526

ON THE LAPSE OF TIME, AS INFERRED FROM THE RATE OF DEPOSITION AND EXTENT OF DENUDATION.

 

Independently of our not finding fossil remains of such infinitely numerous connecting links, it may be objected that time cannot have sufficed for so great an amount of organic change, all changes having been effected slowly. It is hardly possible for me to recall to the reader who is not a practical geologist, the facts leading the mind feebly to comprehend the lapse of time. He who can read Sir Charles Lyell’s grand work on the Principles of Geology, which the future historian will recognise as having produced a revolution in natural science, and yet does not admit how vast have been the past periods of time, may at once close this volume. Not that it suffices to study the Principles of Geology, or to read special treatises by different observers on separate formations, and to mark how each author attempts to give an inadequate idea of the duration of each formation, or even of each stratum. We can best gain some idea of past time by knowing the agencies at work; and learning how deeply the surface of the land has been denuded, and how much sediment has been deposited. As Lyell has well remarked, the extent and thickness of our sedimentary formations are the result and the measure of the denudation which the earth’s crust has elsewhere undergone. Therefore a man should examine for himself the great piles of superimposed strata, and watch the rivulets bringing down mud, and the waves wearing away the sea-cliffs, in order to comprehend something about the duration of past time, the monuments of which we see all around us.

 

Independientemente de que no encontramos restos fósiles de estas formas de unión infinitamente numerosas, puede hacerse la objeción de que el tiempo no debe haber sido suficiente para un cambio orgánico tan grande si todas las variaciones se han efectuado lentamente. Apenas me es posible recordar al lector que no sea un geólogo práctico los hechos que conducen a hacerse una débil idea del tiempo transcurrido. El que sea capaz de leer la gran obra de sir Carlos Lyell sobre los Principios de Geología* -que los historiadores futuros reconocerán que ha producido una revolución en las ciencias naturales- y, con todo, no admita la enorme duración de los períodos pasados de tiempo, puede cerrar inmediatamente el presente libro. No quiere esto decir que sea suficiente estudiar los Principios de Geología, o leer tratados especiales de diferentes observadores acerca de distintas formaciones, y notar cómo cada autor intenta dar una idea insuficiente de la duración de cada formación y aun de cada estrato. Podemos conseguir mejor formarnos alguna idea del tiempo pasado conociendo los agentes que han trabajado y dándonos cuenta de lo profundamente que ha sido denudada la superficie de la tierra y de la cantidad de sedimentos que han sido depositados. Como Lyell ha hecho muy bien observar, la extensión y grueso de las formaciones sedimentarlas son el resultado y la medida de la denudación que ha experimentado la corteza terrestre. Por consiguiente, tendría uno que examinar por sí mismo los enormes cúmulos de estratos superpuestos y observar los arroyuelos que van arrastrando barro y las olas desgastando los acantilados, para comprender algo acerca de la duración del tiempo pasado, cuyos monumentos vemos por todas partes a nuestro alrededor.

 

*Añadido por mí Principios de Geología

 

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Portentosa imaginación en el párrafo quingentésimo vigésimo quinto de El Origen de las Especies

Esto que el autor dice es muy bonito:

 

Según la teoría de la selección natural, todas las especies vivientes han estado enlazadas con la especie madre de cada género, mediante diferencias no mayores que las que vemos hoy día entre las variedades naturales y domésticas de la misma especie

 

El inconveniente es que la ciencia no consiste en decir cosas bonitas, sino en demostrarlas.

 

 

 

525

By the theory of natural selection all living species have been connected with the parent-species of each genus, by differences not greater than we see between the natural and domestic varieties of the same species at the present day; and these parent-species, now generally extinct, have in their turn been similarly connected with more ancient forms; and so on backwards, always converging to the common ancestor of each great class. So that the number of intermediate and transitional links, between all living and extinct species, must have been inconceivably great. But assuredly, if this theory be true, such have lived upon the earth.

 

Según la teoría de la selección natural, todas las especies vivientes han estado enlazadas con la especie madre de cada género, mediante diferencias no mayores que las que vemos hoy día entre las variedades naturales y domésticas de la misma especie; y estas especies madres, por lo general extinguidas actualmente, han estado a su vez igualmente enlazadas con formas más antiguas y así retrocediendo, convergiendo siempre en el antepasado común de cada una de las grandes clases. De este modo, el número de eslabones intermediarios y de transición entre todas las especies vivientes y extinguidas tiene que haber sido inconcebiblemente grande; pero, si esta teoría es verdadera, seguramente han vivido sobre la tierra.

 

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Continúan las ficciones en el párrafo quingentésimo vigésimo cuarto de El Origen de las Especies

Es casi imposible que el caballo proceda del tapir, viene a decir el autor, pero acostumbrado como está a manejar objetos imposibles, no le supone gran esfuerzo seguir de esta manera:

en este caso, habrán existido eslabones directamente intermedios entre ellas.

 

Para terminar brillantemente:

 

Pero este caso supondría que una forma había permanecido sin modificación durante un período, mientras que sus descendientes habían experimentado un cambio considerable, y el principio de la competencia entre organismo y organismo, entre hijo y padre, hará que esto sea un acontecimiento rarísimo; pues, en todos los casos, las formas de vida nuevas y perfeccionadas tienden a suplantar las no perfeccionadas y viejas.

 

¿He leído bien? ¿Dice de verdad el principio de la competencia entre organismo y organismo, entre hijo y padre?

 

Es decir,  una especie no puede cambiar y al mismo tiempo permanecer sin cambio. Pero si pudiese, entonces tampoco podría,  puesto que por la competencia entre organismos, desaparecería una de las dos formas. Dicho de otro modo, no sólo el caballo no puede proceder del tapir, sino que además es imposible que existan dos organismos diferentes. El principio de la competencia entre organismo y organismo, entre hijo y padre hace que tenga que desaparecer uno de ellos. Gradualmente, claro.

 

 

 

524

It is just possible, by the theory, that one of two living forms might have descended from the other; for instance, a horse from a tapir; and in this case DIRECT intermediate links will have existed between them. But such a case would imply that one form had remained for a very long period unaltered, whilst its descendants had undergone a vast amount of change; and the principle of competition between organism and organism, between child and parent, will render this a very rare event; for in all cases the new and improved forms of life tend to supplant the old and unimproved forms.

 

Apenas es posible, según mi teoría, que de dos especies vivientes pueda una haber descendido de la otra -por ejemplo, un caballo de un tapir-, y, en este caso, habrán existido eslabones directamente intermedios entre ellas. Pero este caso supondría que una forma había permanecido sin modificación durante un período, mientras que sus descendientes habían experimentado un cambio considerable, y el principio de la competencia entre organismo y organismo, entre hijo y padre, hará que esto sea un acontecimiento rarísimo; pues, en todos los casos, las formas de vida nuevas y perfeccionadas tienden a suplantar las no perfeccionadas y viejas.

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Faltan parientes y sobra especulación en el párrafo quingentésimo vigésimo tercero de El Origen de las Especies

Dice un autor cada vez más optimista:

en todos estos casos seríamos incapaces de reconocer la forma madre de dos o más especies

 

Pero,…¿A qué casos se refiere? ¿Al de las palomas del párrafo anterior?, en este no hay cambio de especie ¿Al del caballo y el tapir? ¿Qué ha dicho acerca del caballo y el tapir?….:

 

El progenitor común habrá tenido en toda su organización una gran semejanza general con el tapir y el caballo, pero en algunos puntos de conformación puede haber diferido considerablemente de ambos, hasta quizá más de lo que ellos difieren entre sí.

 

El autor habla ya de objetos imaginados como si fuesen reales: El progenitor común del caballo y el tapir, esa especie de Unicornio generado mediante la selección natural….

 

 

 

523

So with natural species, if we look to forms very distinct, for instance to the horse and tapir, we have no reason to suppose that links directly intermediate between them ever existed, but between each and an unknown common parent. The common parent will have had in its whole organisation much general resemblance to the tapir and to the horse; but in some points of structure may have differed considerably from both, even perhaps more than they differ from each other. Hence, in all such cases, we should be unable to recognise the parent-form of any two or more species, even if we closely compared the structure of the parent with that of its modified descendants, unless at the same time we had a nearly perfect chain of the intermediate links.

 

Lo mismo ocurre con las especies naturales; si consideramos formas muy distintas, por ejemplo, el caballo y el tapir, no tenemos motivo para suponer que alguna vez existieron formas directamente intermedias entre ambas, sino entre cada una de ellas y un antepasado común desconocido. El progenitor común habrá tenido en toda su organización una gran semejanza general con el tapir y el caballo, pero en algunos puntos de conformación puede haber diferido considerablemente de ambos, hasta quizá más de lo que ellos difieren entre sí. Por consiguiente, en todos estos casos seríamos incapaces de reconocer la forma madre de dos o más especies, aun cuando comparásemos la estructura de ella con las de sus descendientes modificados, a menos que, al mismo tiempo, tuviésemos una cadena casi completa de eslabones intermedios.

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Más palomas en el párrafo quingentésimo vigésimo segundo de El Origen de las Especies

El autor  no puede evitarlo: cada cincuenta o cien párrafos las palomas vuelven a invadir la cuna de sus pensamientos.

En este caso vuelve a confundir especies con variedades o razas y proporciona un ejemplo , tan sencillo que no tiene nada que aportar a la formación de nuevas especies, pues se refiere a su tema favorito: Las variedades de palomas,. ….. Indica que lo que ocurre con las variedades o razas tiene que haber ocurrido igualmente con las especies, es decir que hay que pensar en un antepasado común. Puede ser, pero esto lo aclara (o lo obscurece) en el párrafo siguiente……

 

 

 

522

In the first place, it should always be borne in mind what sort of intermediate forms must, on the theory, have formerly existed. I have found it difficult, when looking at any two species, to avoid picturing to myself forms DIRECTLY intermediate between them. But this is a wholly false view; we should always look for forms intermediate between each species and a common but unknown progenitor; and the progenitor will generally have differed in some respects from all its modified descendants. To give a simple illustration: the fantail and pouter pigeons are both descended from the rock-pigeon; if we possessed all the intermediate varieties which have ever existed, we should have an extremely close series between both and the rock-pigeon; but we should have no varieties directly intermediate between the fantail and pouter; none, for instance, combining a tail somewhat expanded with a crop somewhat enlarged, the characteristic features of these two breeds. These two breeds, moreover, have become so much modified, that, if we had no historical or indirect evidence regarding their origin, it would not have been possible to have determined from a mere comparison of their structure with that of the rock-pigeon, C. livia, whether they had descended from this species or from some other allied species, such as C. oenas.

 

En primer lugar, habría que tener siempre presente qué clase de formas intermedias tienen que haber existido en otro tiempo, según mi teoría. Considerando dos especies cualesquiera, he encontrado difícil evitar el imaginarse formas directamente intermedias entre ellas; pero ésta es una opinión errónea; hemos de buscar siempre formas intermedias entre cada una de las especies y un antepasado común y desconocido, y este antepasado, por lo general, habrá diferido en algunos conceptos de todos sus descendientes modificados. Demos un ejemplo sencillo: la paloma colipavo y la buchona descienden ambas de la paloma silvestre; si poseyésemos todas las variedades intermedias que han existido en todo tiempo, tendríamos dos series sumamente completas entre ambas y la paloma silvestre; pero no tendríamos variedades directamente intermedias entre la colipavo y la buchona; ninguna, por ejemplo, que reuniese una cola algo extendida con un buche algo dilatado, que son los rasgos característicos de estas dos razas. Estas dos razas, sin embargo, han llegado a modificarse tanto, que, si no tuviésemos ninguna prueba histórica o directa sobre su origen, no hubiera sido posible el haber determinado, por la simple comparación de su conformación con la de la paloma silvestre, C. livia, si habían descendido de esta especie o de alguna otra forma próxima, tal como C. aenas.

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Charles Darwin en El Club de los Suicidas, de Stevenson

 

 

Nos encontramos inmersos en  el primer capítulo. El príncipe Florizel de Bohemia y el coronel Geraldine se encuentran en el Club de los suicidas. Cada uno de los personajes explica sus motivaciones para encontrarse en el mismo:

 

¡A la eterna memoria del baron Trenck, ejemplo de suicidas! -gritó uno-. Pasó de una celda pequeña a otra más pequeña, para poder alcanzar al fin la libertad.

-Por mi parte -dijo un segundo-, sólo deseo una venda para los ojos y algodón para los oídos. Sólo que no hay algodón lo bastante grueso en este mundo.

Un tercero quería averiguar los misterios de la vida futura y un cuarto aseguraba que nunca se hubiera unido al club si no le hubieran inducido a creer en Darwin.

No puedo tolerar la idea de descender de un mono -afirmaba aquel curioso suicida.

Sí. Hemos leído bien. A un miembro del club le habían inducido a creer en Darwin. No es que él se hubiese convencido naturalmente o como fruto de sus propias lecturas independientes. Al parecer había sido el resultado de un lavado de cerebro: Lo indujeron. Seguro que no fue el único. Algo habría oído Stevenson para ponerlo tan claro…………

 

 

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Malthus en El Club de los Suicidas, de Robert Louis Stevenson

Entre los relatos de Robert Louis Stevenson se encuentran El Dr Jeckyll y Mr Hyde y El club de los suicidas, dos filones por explotar que encierran claves para comprender algunos comportamientos habituales del mundo contemporáneo.

A Stevenson, a quien los nativos de Upolu, isla de Samoa en el Pacífico a donde se había retirado llamaban Tusitala (el narrador de historias),  le gustaba jugar con los nombres.

La primera de las novelas citadas, El Dr Jeckyll y Mr Hyde, es fruto de una pesadilla del autor y describe un caso de doble personalidad, en el que una de las dos facetas del protagonista lleva el nombre de Hyde (to hide en inglés es esconderse). En la segunda novela mencionada arriba, El club de los suicidas, un caballero que es socio honorario del Club se llama Malthus. Nos preguntamos si mediante este nombre el autor quiso aludir explícitamente a Thomas Robert Malthus (1766-1834),  honrando el clérigo Malthus, cuya visión de la economía estaba basada en que la progresión del número de individuos humanos es más rápida que la progresión de la cantidad de recursos disponibles para su sustento. Obscuro panorama propio de las penumbras de una sociedad industrial, y en definitiva artificial, puesto que en la naturaleza no existen tales progresiones,  equilibrándose todo antes de que nadie venga a echar las cuentas. Ante el obscuro y siempre artificial panorama de Malthus, que en Economía es preludio del no menos obscuro y artificial panorama de Darwin en la Biología, la solución es obvia y a nadie se le escapa que dicha solución puede tener que ver con el nombre de la novela.  En teoría, puesto que de teoría estamos tratando, el problema de los malthusianos quedaría resuelto por el método de reducir voluntariamente el número de individuos humanos, con lo que, llevando la situación al límite,  sobrarían los recursos.  Enfín,… que no sabemos si la intención de Robert Louis Stevenson al elegir tal nombre era la de honrar al clérigo Malthus, fundador de la Dismal Science, pero claro, el nombre ahí queda, como siempre, para el estudio, para la duda:  ¿Tendrán un origen común Malthus, el clérigo cuyas grises teorías inspiraron a Darwin y éste otro Malthus, el miembro honorario del club de los suicidas de Stevenson, de Tusitala? No lo sabemos. Empero,  lo que sí sabemos y esto con plena seguridad, pues está meridianamente claro en la novela,  es que Stevenson se refirió directamente a Charles Darwin en las páginas de El club de los suicidas.  Veremos la cita exacta en la entrada número mil uno de este blog……

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Dificultad evidentísima en el párrafo quingentésimo vigésimo primero de El Origen de las Especies

Comenzamos nuevo capítulo. Se trata del décimo titulado “Sobre la imperfección del registro geológico”.

 

Fijense bien cómo empieza este párrafo:

 

In the sixth chapter I enumerated the chief objections which might be justly urged against the views maintained in this volume.

 

En el capítulo sexto he enumerado las objeciones principales que se podían presentar razonablemente en contra de las opiniones sostenidas en este libro.

 

Al comenzar el capítulo décimo, se refiere el autor al sexto de esta manera. ¿Acaso ha olvidado el capítulo séptimo, titulado Objeciones a la teoría de la selección natural?

 

Lo que ocurre es que el capítulo séptimo se añadió en su totalidad al hacer la quinta edición. Pero entonces, si ya estaban, como dice el autor enumeradas las objeciones principales que se podían presentar razonablemente en contra de las opiniones sostenidas en este libro en el capítulo sexto, entonces,…. nos preguntamos,  ¿ para qué añadir un capítulo adicional titulado Objeciones a la teoría de la selección natural?

 

El autor se equivocaba al considerar resueltas las principales objeciones con el capítulo sexto en versiones anteriores. Efectivamente el capítulo sexto no resuelve las objeciones principales puesto que, a tal efecto,  fue necesario escribir un capítulo adicional, el séptimo. ¿Cabría la posibilidad de que vuelva a ocurrir lo mismo, es decir de que así como el capítulo sexto no planteaba las objeciones principales, tampoco lo haga el capítulo séptimo añadido a tal efecto en la cuarta edición? No cabe la menor duda. Las objeciones principales permanecen ocultas a lo largo de las sucesivas ediciones y en todas las traducciones.

 

Pronto reconoce el autor haberse encontrado con una dificultad evidentísima, que no es tampoco la principal:

 

 

la distinción clara de las formas específicas y el no estar ligadas entre sí por innumerables formas de transición, es una dificultad evidentísima

 

 

A pesar de sus múltiples esfuerzos reconocidos en estas líneas, el autor no consigue ser claro:

 

Me esforcé en demostrar que la vida de cada especie depende más de la presencia de otras formas orgánicas ya definidas que del clima, y por consiguiente, que las condiciones de vida reinantes no pasan en realidad tan insensiblemente por gradaciones como el calor y la humedad.

 

Me esforcé también en demostrar que las variaciones intermedias, por estar representadas por número menor de individuos que las formas que enlazan, serán generalmente derrotadas y exterminadas en el trascurso de ulteriores modificaciones y perfeccionamientos

 

El autor no consigue convencer, ni tan siquiera a sí mismo:

 

¿Por qué, pues, cada formación geológica y cada estrato no están repletos de estos eslabones intermedios? La Geología, ciertamente, no revela la existencia de tal serie orgánica delicadamente gradual, y es ésta, quizá, la objeción más grave y clara que puede presentarse en contra de mi teoría. La explicación está, a mi parecer, en la extrema imperfección de los registros geológicos.

 

Puesto que la imperfección de los registros geológicos es simplemente otra prueba de que no existen formas intermedias ( en la naturaleza tampoco existen), y que por tanto su llamada teoría, qu eno lo es,  no tiene fundamento. El empeño por presentar objeciones es inútil. Mejor reconocer que no hay teoría.

 

521

In the sixth chapter I enumerated the chief objections which might be justly urged against the views maintained in this volume. Most of them have now been discussed. One, namely, the distinctness of specific forms and their not being blended together by innumerable transitional links, is a very obvious difficulty. I assigned reasons why such links do not commonly occur at the present day under the circumstances apparently most favourable for their presence, namely, on an extensive and continuous area with graduated physical conditions. I endeavoured to show, that the life of each species depends in a more important manner on the presence of other already defined organic forms, than on climate, and, therefore, that the really governing conditions of life do not graduate away quite insensibly like heat or moisture. I endeavoured, also, to show that intermediate varieties, from existing in lesser numbers than the forms which they connect, will generally be beaten out and exterminated during the course of further modification and improvement. The main cause, however, of innumerable intermediate links not now occurring everywhere throughout nature depends, on the very process of natural selection, through which new varieties continually take the places of and supplant their parent-forms. But just in proportion as this process of extermination has acted on an enormous scale, so must the number of intermediate varieties, which have formerly existed, be truly enormous. Why then is not every geological formation and every stratum full of such intermediate links? Geology assuredly does not reveal any such finely graduated organic chain; and this, perhaps, is the most obvious and serious objection which can be urged against my theory. The explanation lies, as I believe, in the extreme imperfection of the geological record.

 

En el capítulo sexto he enumerado las objeciones principales que se podían presentar razonablemente en contra de las opiniones sostenidas en este libro. La mayor parte de ellas han sido ya discutidas. Una, la distinción clara de las formas específicas y el no estar ligadas entre sí por innumerables formas de transición, es una dificultad evidentísima. He expuesto razones por las cuales estas formas de tránsito no se presentan, por lo común, actualmente, aun en las circunstancias al parecer las más favorables para su presencia, o sea, en un territorio extenso y continuo, con condiciones físicas que varíen gradualmente de unos lugares a otros. Me esforcé en demostrar que la vida de cada especie depende más de la presencia de otras formas orgánicas ya definidas que del clima, y por consiguiente, que las condiciones de vida reinantes no pasan en realidad tan insensiblemente por gradaciones como el calor y la humedad. Me esforcé también en demostrar que las variaciones intermedias, por estar representadas por número menor de individuos que las formas que enlazan, serán generalmente derrotadas y exterminadas en el trascurso de ulteriores modificaciones y perfeccionamientos. Sin embargo, la causa principal de que no se presenten por todas partes en la naturaleza innumerables formas intermedias, depende del proceso mismo de selección natural, mediante el cual variedades nuevas ocupan continuamente los puestos de sus formas madres, a las que suplantan. Pero el número de variedades intermedias que han existido en otro tiempo tiene que ser verdaderamente enorme, en proporción, precisamente, a la enorme escala en que ha obrado el proceso de exterminio. ¿Por qué, pues, cada formación geológica y cada estrato no están repletos de estos eslabones intermedios? La Geología, ciertamente, no revela la existencia de tal serie orgánica delicadamente gradual, y es ésta, quizá, la objeción más grave y clara que puede presentarse en contra de mi teoría. La explicación está, a mi parecer, en la extrema imperfección de los registros geológicos.

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Falacia ad populum, incompetencia científica y fin de un capítulo insoportable en el párrafo quingentésimo vigésimo de El Origen de las Especies

 

En la primera sentencia de este párrafo que cierra el capítulo IX nos encontramos con ese recurso tan habitual en OSMNS: La falacia ad populum: Se dice, se afirma. Muchos autores, la opinión general, unos creen, otros opinan,……Una manera intolerable de escribir un texto científico.

 

La conclusión final del capítulo sigue esta misma línea anti-científica:

 

, los hechos citados en este capítulo no me parecen opuestos a la idea de que las especies existieron primitivamente como variedades.

 

No me parecen opuestos. De acuerdo. ¿Significa esto que todas las especies existieron primeramente como variedades de otras especies? Desde luego que no. Simplemente los hechos citados no se oponen a ello. Su validez para demostrarlo es nula. Afortunadamente, hemos acabado de leer un capítulo insoportable. ¿Nos hemos perdido algo?, ¿Alguien puede orientarnos acerca del mérito oculto de este batiburrillo?

 

 

 520

First crosses between forms known to be varieties, or sufficiently alike to be considered as varieties, and their mongrel offspring, are very generally, but not, as is so often stated, invariably fertile. Nor is this almost universal and perfect fertility surprising, when it is remembered how liable we are to argue in a circle with respect to varieties in a state of nature; and when we remember that the greater number of varieties have been produced under domestication by the selection of mere external differences, and that they have not been long exposed to uniform conditions of life. It should also be especially kept in mind, that long-continued domestication tends to eliminate sterility, and is therefore little likely to induce this same quality. Independently of the question of fertility, in all other respects there is the closest general resemblance between hybrids and mongrels, in their variability, in their power of absorbing each other by repeated crosses, and in their inheritance of characters from both parent-forms. Finally, then, although we are as ignorant of the precise cause of the sterility of first crosses and of hybrids as we are why animals and plants removed from their natural conditions become sterile, yet the facts given in this chapter do not seem to me opposed to the belief that species aboriginally existed as varieties.

 

 

Los primeros cruzamientos entre formas que se sabe que son variedades, o lo suficientemente parecidas para ser consideradas como tales, y los cruzamientos entre sus descendientes mestizos, son muy generalmente fecundos, pero no invariablemente como con tanta frecuencia se ha afirmado. Tampoco es sorprendente esta fecundidad casi perfecta cuando se recuerda lo expuestos que estamos, por lo que se refiere a las variedades en estado natural, a discutir en un círculo vicioso, y cuando recordamos que el mayor número de variedades han sido producidas en domesticidad por la selección de simples diferencias externas y no han estado sometidas durante mucho tiempo a condiciones uniformes de vida. Debemos tener especialmente presente también que la domesticidad prolongada tiende a eliminar la esterilidad, y, por consiguiente, es poco adecuada para producir esta misma cualidad. Independientemente de la cuestión de la fecundidad, por todos los otros conceptos existe la mayor semejanza general entre híbridos y mestizos, en su variabilidad, en su facultad de absorberse mutuamente por cruzamientos repetidos y en heredar caracteres de ambas formas progenitoras. Por último, pues, aun cuando estemos tan ignorantes de la causa precisa de la esterilidad de los primeros cruzamientos y de la de los híbridos, como lo estamos de por qué se vuelven estériles los animales y plantas sacados de sus condiciones naturales, sin embargo, los hechos citados en este capítulo no me parecen opuestos a la idea de que las especies existieron primitivamente como variedades.

 

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