Archivo de abril 23rd, 2014

Más palomas en el párrafo quingentésimo vigésimo segundo de El Origen de las Especies

El autor  no puede evitarlo: cada cincuenta o cien párrafos las palomas vuelven a invadir la cuna de sus pensamientos.

En este caso vuelve a confundir especies con variedades o razas y proporciona un ejemplo , tan sencillo que no tiene nada que aportar a la formación de nuevas especies, pues se refiere a su tema favorito: Las variedades de palomas,. ….. Indica que lo que ocurre con las variedades o razas tiene que haber ocurrido igualmente con las especies, es decir que hay que pensar en un antepasado común. Puede ser, pero esto lo aclara (o lo obscurece) en el párrafo siguiente……

 

 

 

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In the first place, it should always be borne in mind what sort of intermediate forms must, on the theory, have formerly existed. I have found it difficult, when looking at any two species, to avoid picturing to myself forms DIRECTLY intermediate between them. But this is a wholly false view; we should always look for forms intermediate between each species and a common but unknown progenitor; and the progenitor will generally have differed in some respects from all its modified descendants. To give a simple illustration: the fantail and pouter pigeons are both descended from the rock-pigeon; if we possessed all the intermediate varieties which have ever existed, we should have an extremely close series between both and the rock-pigeon; but we should have no varieties directly intermediate between the fantail and pouter; none, for instance, combining a tail somewhat expanded with a crop somewhat enlarged, the characteristic features of these two breeds. These two breeds, moreover, have become so much modified, that, if we had no historical or indirect evidence regarding their origin, it would not have been possible to have determined from a mere comparison of their structure with that of the rock-pigeon, C. livia, whether they had descended from this species or from some other allied species, such as C. oenas.

 

En primer lugar, habría que tener siempre presente qué clase de formas intermedias tienen que haber existido en otro tiempo, según mi teoría. Considerando dos especies cualesquiera, he encontrado difícil evitar el imaginarse formas directamente intermedias entre ellas; pero ésta es una opinión errónea; hemos de buscar siempre formas intermedias entre cada una de las especies y un antepasado común y desconocido, y este antepasado, por lo general, habrá diferido en algunos conceptos de todos sus descendientes modificados. Demos un ejemplo sencillo: la paloma colipavo y la buchona descienden ambas de la paloma silvestre; si poseyésemos todas las variedades intermedias que han existido en todo tiempo, tendríamos dos series sumamente completas entre ambas y la paloma silvestre; pero no tendríamos variedades directamente intermedias entre la colipavo y la buchona; ninguna, por ejemplo, que reuniese una cola algo extendida con un buche algo dilatado, que son los rasgos característicos de estas dos razas. Estas dos razas, sin embargo, han llegado a modificarse tanto, que, si no tuviésemos ninguna prueba histórica o directa sobre su origen, no hubiera sido posible el haber determinado, por la simple comparación de su conformación con la de la paloma silvestre, C. livia, si habían descendido de esta especie o de alguna otra forma próxima, tal como C. aenas.

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