Archivo de mayo 20th, 2014

Sobre el poder, de Bertrand Russell, y los traductores

 

En 1938, cuando se publicó su libro titulado Sobre el Poder, contaba ya Bertrand Russell (1872-1970) sesenta y seis años.  Había viajado a Rusia entrevistándose con Lenin,  y a China. Aunque algunas críticas y comentarios dicen de este libro que es excelente, por el contrario a mi me parece que está plagado de errores. Indicaré unos pocos:

Hay al final del segundo capítulo un párrafo muy preocupante. Dice:

 

En otros tiempos, los hombres se vendían al diablo para adquirir los poderes mágicos. En nuestros días adquieren ese poder por medio de la ciencia y se ven en la necesidad de convertirse ellos mismos en diablos.

 

Hasta aquí podría pasar por un texto metafórico inspirado la vieja tradición que tiene como punto clave el Fausto de Goethe, pero lo siguiente es peor:

 

No hay esperanza para el mundo mientras el poder no sea domeñado y puesto al servicio, no de este o de aquel grupo de tiranos fanáticos, sino de toda la raza humana, blanca, amarilla y negra, fascista, comunista y demócrata, pues la ciencia ha hecho inevitable que todos vivan o todos mueran.

 

Demasiado énfasis para mi gusto. En esto de domeñar, en aquello de la raza y en esa frase final que no hay quien entienda. ¿Acaso ha hecho la ciencia inevitable que todos vivan o mueran? ¿Se tratará de un error de traducción?…..Pronto veremos que no, de ninguna manera. Los traductores no van nunca en contra del autor establecido sino al contrario…………

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Algo de confusión en el párrafo quingentésimo cuadragésimo primero de El Origen de las Especies

Resulta difícil comprender el principio de este párrafo:

 

Míster Hopkins expresa también su creencia de que las capas sedimentarias de extensión horizontal considerable rara vez han sido destruidas por completo. Pero todos los geólogos, excepto los pocos que creen que nuestros esquistos metamórficos y rocas plutónicas formaron el núcleo primordial del globo, admitirán que estas últimas rocas han sido enormemente denudadas, pues es casi imposible que estas rocas se hayan solidificado y cristalizado mientras estuvieron descubiertas, aunque, si la acción metamórfica ocurrió en las grandes profundidades del océano, la primitiva capa protectora puede no haber sido muy gruesa

 

¿Quiénes son esos pocos geólogos que creen que nuestros esquistos metamórficos y rocas plutónicas formaron el núcleo primordial del globo?

 

¿Cuáles las rocas que han sido enormemente denudadas?

 

¿Qué tiene que ver lo que dice al principio, es decir “que las capas sedimentarias de extensión horizontal considerable rara vez han sido destruidas por completo” con lo que dice a continuación?

Con todo esto quiere el autor indicar, al parecer,  que enormes regiones de rocas sedimentarias han desaparecido de su posición original.

 

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Mr. Hopkins also expresses his belief that sedimentary beds of considerable horizontal extent have rarely been completely destroyed. But all geologists, excepting the few who believe that our present metamorphic schists and plutonic rocks once formed the primordial nucleus of the globe, will admit that these latter rocks have been stripped of their covering to an enormous extent. For it is scarcely possible that such rocks could have been solidified and crystallised while uncovered; but if the metamorphic action occurred at profound depths of the ocean, the former protecting mantle of rock may not have been very thick. Admitting then that gneiss, mica-schist, granite, diorite, etc., were once necessarily covered up, how can we account for the naked and extensive areas of such rocks in many parts of the world, except on the belief that they have subsequently been completely denuded of all overlying strata? That such extensive areas do exist cannot be doubted: the granitic region of Parime is described by Humboldt as being at least nineteen times as large as Switzerland. South of the Amazon, Boue colours an area composed of rocks of this nature as equal to that of Spain, France, Italy, part of Germany, and the British Islands, all conjoined. This region has not been carefully explored, but from the concurrent testimony of travellers, the granitic area is very large: thus Von Eschwege gives a detailed section of these rocks, stretching from Rio de Janeiro for 260 geographical miles inland in a straight line; and I travelled for 150 miles in another direction, and saw nothing but granitic rocks. Numerous specimens, collected along the whole coast, from near Rio de Janeiro to the mouth of the Plata, a distance of 1,100 geographical miles, were examined by me, and they all belonged to this class. Inland, along the whole northern bank of the Plata, I saw, besides modern tertiary beds, only one small patch of slightly metamorphosed rock, which alone could have formed a part of the original capping of the granitic series. Turning to a well-known region, namely, to the United States and Canada, as shown in Professor H.D. Rogers’ beautiful map, I have estimated the areas by cutting out and weighing the paper, and I find that the metamorphic (excluding the “semi-metamorphic”) and granite rocks exceed, in the proportion of 19 to 12.5, the whole of the newer Palaeozoic formations. In many regions the metamorphic and granite rocks would be found much more widely extended than they appear to be, if all the sedimentary beds were removed which rest unconformably on them, and which could not have formed part of the original mantle under which they were crystallised. Hence, it is probable that in some parts of the world whole formations have been completely denuded, with not a wreck left behind.

 

Míster Hopkins expresa también su creencia de que las capas sedimentarias de extensión horizontal considerable rara vez han sido destruidas por completo. Pero todos los geólogos, excepto los pocos que creen que nuestros esquistos metamórficos y rocas plutónicas formaron el núcleo primordial del globo, admitirán que estas últimas rocas han sido enormemente denudadas, pues es casi imposible que estas rocas se hayan solidificado y cristalizado mientras estuvieron descubiertas, aunque, si la acción metamórfica ocurrió en las grandes profundidades del océano, la primitiva capa protectora puede no haber sido muy gruesa. Admitiendo que el gneis, micasquisto, granito, diorita, etc., estuvieron primero necesariamente cubiertos, ¿cómo podemos explicar las grandes extensiones desnudas de estas rocas en muchas partes del mundo, si no es en la suposición de que han sido posteriormente denudadas de todos los estratos que las cubrían? Que existen estos grandes territorios, es indudable. Humboldt describe la región granítica de Parima como diez y nueve veces, por lo menos, mayor que Suiza. Al sur del Amazonas, Bone pinta un territorio compuesto de rocas de esta naturaleza igual a España, Francia, Italia, parte de Alemania y las Islas Británicas juntas. Esta región no ha sido explorada cuidadosamente; pero, según testimonios concordes de los viajeros, el área granítica es enorme; así, von Eschwege da un corte detallado de estas rocas, que, partiendo de Río de Janeiro, se extiende 260 millas geográficas, tierra adentro, en línea recta, y yo recorrí 150 millas en otra dirección, y no vi nada más que rocas graníticas. Examiné numerosos ejemplares recogidos a lo largo de toda la costa, desde cerca de Río de Janeiro hasta la desembocadura del río de la Plata, o sea una distancia de 1.100 millas geográficas, y todos ellos pertenecían a esta clase de rocas. Tierra adentro, a lo largo de toda la orilla norte del río de la Plata, no vi, aparte de capas modernas terciarias, más que un pequeño manchón de rocas ligeramente metamórficas, que pudieron haber formado parte de la cubierta primitiva de las series graníticas. Fijándonos en una región bien conocida, en los Estados Unidos y Canadá, según se ve en el hermoso mapa del profesor H. D. Rogers, he valuado las expansiones, recortándolas y pesando el papel, y he encontrado, que las rocas graníticas y metamórficas -excluyendo las semimetamórficas- exceden, en la relación de 19 a 12,5, al conjunto de las formaciones paleozoicas superiores. En muchas regiones se encontraría que las rocas metamórficas y graníticas están mucho más extendidas de lo que parece, si se quitasen todas las capas sedimentarias que están sobre ellas discordantes, y que no pudieron formar parte del manto primitivo bajo el cual aquéllas cristalizaron. Por consiguiente, es probable que, en algunas partes de la tierra, formaciones enteras hayan sido completamente denudadas sin que haya quedado ni un vestigio.

Lectura aconsejada:

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