Archivo de mayo 29th, 2014

La regla de oro: Una imaginación desbordada en el párrafo quingentésimo cuadragésimo octavo de El Origen de las Especies

El párrafo empieza con una falacia:

Los naturalistas no tienen una regla de oro para distinguir las especies de las variedades.

De acuerdo, pero entonces,……¿No tiene valor alguno el trabajo de los naturalistas? ¿Y la experiencia no tiene valor? ¿Dónde va a parar la obra de Linneo?

El problema se complica y pasamos a mayor confusión:

 

..; pero, cuando se encuentran con una diferencia algo mayor entre dos formas cualesquiera, las consideran ambas como especies, a menos que sean capaces de enlazarlas mediante gradaciones intermedias muy próximas, y……

 

¿Habla el autor de lago concreto, real, o simplemente especula?

 

Especula o, más bien,  inventa. Y si no veamos:

 

…y esto, por las razones que se acaban de señalar, pocas veces podemos esperar efectuarlo en un corte geológico. Suponiendo que B y C sean dos especies y A una tercera que se encuentre en una capa subyacente, aun cuando fuese exactamente intermedia entre B y C, sería considerada simplemente como una tercera especie distinta, a menos que al mismo tiempo estuviese estrechamente enlazada por variedades intermedias, ya con una, ya con varias formas. Tampoco hay que olvidar, como antes se explicó, que A pudo ser el verdadero progenitor de B y C, y, sin embargo, no habría de ser por necesidad rigurosamente intermedio entre ellas por todos conceptos. De modo que podríamos encontrar la especie madre y sus varios descendientes modificados en las capas superiores e inferiores de la misma formación, y, a menos de encontrar numerosas gradaciones de transición, no reconoceríamos su parentesco de consanguinidad, y las consideraríamos, por consiguiente, como especies distintas.

 

Inventos puros de una imaginación desbordada.

 

 

 

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It is all-important to remember that naturalists have no golden rule by which to distinguish species and varieties; they grant some little variability to each species, but when they meet with a somewhat greater amount of difference between any two forms, they rank both as species, unless they are enabled to connect them together by the closest intermediate gradations; and this, from the reasons just assigned, we can seldom hope to effect in any one geological section. Supposing B and C to be two species, and a third, A, to be found in an older and underlying bed; even if A were strictly intermediate between B and C, it would simply be ranked as a third and distinct species, unless at the same time it could be closely connected by intermediate varieties with either one or both forms. Nor should it be forgotten, as before explained, that A might be the actual progenitor of B and C, and yet would not necessarily be strictly intermediate between them in all respects. So that we might obtain the parent-species and its several modified descendants from the lower and upper beds of the same formation, and unless we obtained numerous transitional gradations, we should not recognise their blood-relationship, and should consequently rank them as distinct species.

 

Es importantísimo recordar que los naturalistas no tienen una regla de oro para distinguir las especies de las variedades; conceden cierta pequeña variabilidad a todas las especies; pero, cuando se encuentran con una diferencia algo mayor entre dos formas cualesquiera, las consideran ambas como especies, a menos que sean capaces de enlazarlas mediante gradaciones intermedias muy próximas, y esto, por las razones que se acaban de señalar, pocas veces podemos esperar efectuarlo en un corte geológico. Suponiendo que B y C sean dos especies y A una tercera que se encuentre en una capa subyacente, aun cuando fuese exactamente intermedia entre B y C, sería considerada simplemente como una tercera especie distinta, a menos que al mismo tiempo estuviese estrechamente enlazada por variedades intermedias, ya con una, ya con varias formas. Tampoco hay que olvidar, como antes se explicó, que A pudo ser el verdadero progenitor de B y C, y, sin embargo, no habría de ser por necesidad rigurosamente intermedio entre ellas por todos conceptos. De modo que podríamos encontrar la especie madre y sus varios descendientes modificados en las capas superiores e inferiores de la misma formación, y, a menos de encontrar numerosas gradaciones de transición, no reconoceríamos su parentesco de consanguinidad, y las consideraríamos, por consiguiente, como especies distintas.

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