Archivo de agosto, 2014

Sobre parentescos en el párrafo sexcentésimo décimo cuarto del Origen de las Especies

Comienza nueva sección titulada de modo algo confuso: De la sucesión de los mismos tipos en las mismas regiones durante los últimos períodos terciarios

Pues es evidente que en las mismas regiones y durante los mismos periodos sólo pueden sucederse los mismos tipos, pero leamos para ver si esta confusión encierra algún significado oculto……

  1. Míster Clift demostró hace muchos años que los mamíferos fósiles de las cavernas de Australia eran muy afines de los marsupiales vivientes de aquel continente.

¿Alguna referencia al respecto?

 

  1. En América del Sur es evidente, aun para ojos inexpertos, un parentesco análogo en las piezas gigantescas del caparazón -semejantes a las del armadillo- encontradas en diferentes partes de La Plata, y el profesor Owen ha demostrado, del modo más notable, que la mayor parte de los mamíferos fósiles enterrados allí en gran número son afines de tipos sudamericanos. El parentesco se ve aún más claramente en la maravillosa colección de huesos fósiles de las cavernas del Brasil, hecha por míster Lund y míster Clausen.

 

 

Lo obvio no necesita demostración.

 

Concluye un maravillado autor:

 

Me impresionaron tanto estos hechos, que en 1839 y 1845 insistí enérgicamente sobre esta «ley de sucesión de tipos», sobre «el maravilloso parentesco entre lo muerto y lo vivo en un mismo continente»

 

Pero esto, repetimos, no es ciencia. Ciencia es la manera de describir dicho parentesco.

 

 

 

 

 

 

 

614

ON THE SUCCESSION OF THE SAME TYPES WITHIN THE SAME AREAS, DURING THE LATER TERTIARY PERIODS.

 

Mr. Clift many years ago showed that the fossil mammals from the Australian caves were closely allied to the living marsupials of that continent. In South America, a similar relationship is manifest, even to an uneducated eye, in the gigantic pieces of armour, like those of the armadillo, found in several parts of La Plata; and Professor Owen has shown in the most striking manner that most of the fossil mammals, buried there in such numbers, are related to South American types. This relationship is even more clearly seen in the wonderful collection of fossil bones made by MM. Lund and Clausen in the caves of Brazil. I was so much impressed with these facts that I strongly insisted, in 1839 and 1845, on this “law of the succession of types,”—on “this wonderful relationship in the same continent between the dead and the living.” Professor Owen has subsequently extended the same generalisation to the mammals of the Old World. We see the same law in this author’s restorations of the extinct and gigantic birds of New Zealand. We see it also in the birds of the caves of Brazil. Mr. Woodward has shown that the same law holds good with sea-shells, but, from the wide distribution of most molluscs, it is not well displayed by them. Other cases could be added, as the relation between the extinct and living land-shells of Madeira; and between the extinct and living brackish water-shells of the Aralo-Caspian Sea.

 

De la sucesión de los mismos tipos en las mismas regiones durante los últimos períodos terciarios

Míster Clift demostró hace muchos años que los mamíferos fósiles de las cavernas de Australia eran muy afines de los marsupiales vivientes de aquel continente. En América del Sur es evidente, aun para ojos inexpertos, un parentesco análogo en las piezas gigantescas del caparazón -semejantes a las del armadillo-  encontradas en diferentes partes de La Plata, y el profesor Owen ha demostrado, del modo más notable, que la mayor parte de los mamíferos fósiles enterrados allí en gran número son afines de tipos sudamericanos. El parentesco se ve aún más claramente en la maravillosa colección de huesos fósiles de las cavernas del Brasil, hecha por míster Lund y míster Clausen. Me impresionaron tanto estos hechos, que en 1839 y 1845 insistí enérgicamente sobre esta «ley de sucesión de tipos», sobre «el maravilloso parentesco entre lo muerto y lo vivo en un mismo continente». El profesor Owen, posteriormente, ha extendido a los mamíferos del Mundo Antiguo la misma generalización. Vemos la misma ley en las restauraciones de las aves extinguidas y gigantescas de Nueva Zelanda hechas por este autor. La vemos también en las aves de las cavernas del Brasil. Míster Woodward ha demostrado que la misma ley se aplica a los moluscos marinos; pero por la extensa distribución geográfica de la mayor parte de los moluscos, no es bien ostensible en ellos. Podrían añadirse otros casos, como la relación entre las conchas terrestres vivientes y extinguidas de la isla de la Madera, y entre las conchas vivientes y extinguidas de las aguas salobres del mar Aralo-Cáspico.

 

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Agassiz y otras varias autoridades competentísimas en el párrafo sexcentésimo décimo tercero del Origen de las Especies

El autor utiliza nombres y datos de la ciencia para defender su ideología, pero expone los datos de manera imparcial y confusa:

Agassiz y otras varias autoridades competentísimas insisten en que los animales antiguos se asemejan, hasta cierto punto, a los embriones de animales modernos, pertenecientes a las mismas clases, y que la sucesión geológica de formas extinguidas es casi paralela al desarrollo embrionario de las formas vivientes.

 

¿Es cierto esto?, ¿Es cierto que Agassiz insiste en que los animales antiguos se asemejan, hasta cierto punto, a los embriones de animales modernos? ¿Qué animales antiguos? ¿Qué animales modernos? ¿En qué momento y lugar ha indicado Agassiz que la sucesión geológica de formas extinguidas sea casi paralela al desarrollo embrionario de las formas vivientes?.

 

 

Dice a continuación:

 

Esta opinión se concilia admirablemente bien con nuestra teoría.

 

Pero,….¿acaso estábamos hablando de una opinión?, ¿No hay prueba alguna en favor de todo lo presentado anteriormente? ¿Qué manera de escribir un tratado científico es esta? Muy sencillo. Esto, querido lector no es un tratado científico, sino un panfleto.

 

 

 

 

 

613

Agassiz and several other highly competent judges insist that ancient animals resemble to a certain extent the embryos of recent animals belonging to the same classes; and that the geological succession of extinct forms is nearly parallel with the embryological development of existing forms. This view accords admirably well with our theory. In a future chapter I shall attempt to show that the adult differs from its embryo, owing to variations having supervened at a not early age, and having been inherited at a corresponding age. This process, whilst it leaves the embryo almost unaltered, continually adds, in the course of successive generations, more and more difference to the adult. Thus the embryo comes to be left as a sort of picture, preserved by nature, of the former and less modified condition of the species. This view may be true, and yet may never be capable of proof. Seeing, for instance, that the oldest known mammals, reptiles, and fishes strictly belong to their proper classes, though some of these old forms are in a slight degree less distinct from each other than are the typical members of the same groups at the present day, it would be vain to look for animals having the common embryological character of the Vertebrata, until beds rich in fossils are discovered far beneath the lowest Cambrian strata—a discovery of which the chance is small.

 

Agassiz y otras varias autoridades competentísimas insisten en que los animales antiguos se asemejan, hasta cierto punto, a los embriones de animales modernos, pertenecientes a las mismas clases, y que la sucesión geológica de formas extinguidas es casi paralela al desarrollo embrionario de las formas vivientes. Esta opinión se concilia admirablemente bien con nuestra teoría. En un capítulo siguiente intentaré demostrar que el adulto difiere de su embrión debido a que han sobrevenido variaciones a una edad no temprana que han sido heredadas en la edad correspondiente. Este proceso, mientras que deja al embrión casi inalterado, añade continuamente, en el transcurso de generaciones sucesivas, cada vez más diferencias al adulto. De este modo, el embrión va a quedar como una especie de retrato, conservado por la naturaleza de la condición primitiva y menos modificada de la especie. Esta opinión puede ser verdadera, y, sin embargo, nunca podrá ser susceptible de pruebas. Viendo, por ejemplo, que los mamíferos, reptiles y peces más antiguos que se conocen pertenecen rigurosamente a estas mismas clases, aun cuando algunas de estas formas antiguas sean un poco menos distintas entre sí que lo son actualmente los miembros típicos de los mismos grupos, sería inútil buscar animales que tuviesen el carácter embriológico común a los vertebrados, hasta que se descubran capas, ricas en fósiles, muy por debajo de los estratos cámbricos inferiores, descubrimiento que es poco probable.

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Se confirman nuestras sospechas en el párrafo sexcentésimo décimo segundo del Origen de las Especies

Dice el autor al final de este descuidado párrafo:

 

Sin embargo, el más hábil naturalista, mediante un examen de las especies de los dos países, no podría haber previsto este resultado.

 

Pero ¿A qué se refiere? Vean. Ni más ni menos que a esto:

 Desde este punto de vista, las producciones de la Gran Bretaña están mucho más elevadas en la escala que las de Nueva Zelanda

 

Pero a qué punto de vista se refiere. Pues no se lo van a creer pero se refiere a las siguientes especulaciones:

 

Por la manera extraordinaria como las producciones europeas se han difundido recientemente por Nueva Zelandia y han arrebatado los puestos que debieron haber estado ocupados anteriormente por los indígenas, hemos de creer que, si todos los animales y plantas de la Gran Bretaña fuesen puestos en libertad en Nueva Zelandia, una multitud de formas británicas llegaría, en el transcurso del tiempo, a naturalizarse allí por completo, y exterminaría a muchas de las formas indígenas. Por el contrario, por el hecho de que apenas ningún habitante del hemisferio Sur se haya hecho salvaje en ninguna parte de Europa, podemos muy bien dudar de que, en el caso de que todas las producciones de Nueva Zelandia se dejasen en libertad en la gran Bretaña, un número considerable fuese capaz de apoderarse de los puestos actualmente ocupados por nuestros animales y plantas indígenas.

 

De estas burdas especulaciones sin fundamento, el autor viene a deducir que las producciones de la Gran Bretaña están mucho más elevadas en la escala que las de Nueva Zelanda. Evidentemente, la ciencia no es lo que importa al autor. Lo que le importa es, como descubríamos en el párrafo anterior, defender una ideología, la que inculca en sus creyentes que la vida se basa en la lucha, en la competición. Esto, y no otra cosa, es el darwinismo. Sectarismo.

 

 

 

 

612

We shall appreciate this difficulty more clearly by looking to certain existing faunas and floras. From the extraordinary manner in which European productions have recently spread over New Zealand, and have seized on places which must have been previously occupied by the indigenes, we must believe, that if all the animals and plants of Great Britain were set free in New Zealand, a multitude of British forms would in the course of time become thoroughly naturalized there, and would exterminate many of the natives. On the other hand, from the fact that hardly a single inhabitant of the southern hemisphere has become wild in any part of Europe, we may well doubt whether, if all the productions of New Zealand were set free in Great Britain, any considerable number would be enabled to seize on places now occupied by our native plants and animals. Under this point of view, the productions of Great Britain stand much higher in the scale than those of New Zealand. Yet the most skilful naturalist, from an examination of the species of the two countries, could not have foreseen this result.

 

Apreciaremos más claramente esta dificultad considerando ciertas faunas y floras extinguidas. Por la manera extraordinaria como las producciones europeas se han difundido recientemente por Nueva Zelandia y han arrebatado los puestos que debieron haber estado ocupados anteriormente por los indígenas, hemos de creer que, si todos los animales y plantas de la Gran Bretaña fuesen puestos en libertad en Nueva Zelandia, una multitud de formas británicas llegaría, en el transcurso del tiempo, a naturalizarse allí por completo, y exterminaría a muchas de las formas indígenas. Por el contrario, por el hecho de que apenas ningún habitante del hemisferio Sur se haya hecho salvaje en ninguna parte de Europa, podemos muy bien dudar de que, en el caso de que todas las producciones de Nueva Zelandia se dejasen en libertad en la gran Bretaña, un número considerable fuese capaz de apoderarse de los puestos actualmente ocupados por nuestros animales y plantas indígenas. Desde este punto de vista, las producciones de la Gran Bretaña están mucho más elevadas en la escala que las de Nueva Zelanda. Sin embargo, el más hábil naturalista, mediante un examen de las especies de los dos países, no podría haber previsto este resultado.

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Un problema complicadísimo en el párrafo sexcentésimo décimo primero del Origen de las Especies

El autor no es un naturalista profesional como lo eran von Baer, Agassiz o Richard Owen. Tampoco es académico y por eso, aunque a menudo se refiere a estos autores, sus preguntas van mucho más allá de los límites de la ciencia, cayendo de lleno dentro de la metafísica:

 

 

¿Quién decidirá si una gibia es superior a una abeja, insecto que el gran von Baer cree que es «de hecho de organización superior a la de un pez, aunque de otro tipo»?

 

Lo que el autor está haciendo constantemente es utilizar la ciencia en favor de una ideología. Sectarismo.

 

 

611

The problem whether organisation on the whole has advanced is in many ways excessively intricate. The geological record, at all times imperfect, does not extend far enough back to show with unmistakable clearness that within the known history of the world organisation has largely advanced. Even at the present day, looking to members of the same class, naturalists are not unanimous which forms ought to be ranked as highest: thus, some look at the selaceans or sharks, from their approach in some important points of structure to reptiles, as the highest fish; others look at the teleosteans as the highest. The ganoids stand intermediate between the selaceans and teleosteans; the latter at the present day are largely preponderant in number; but formerly selaceans and ganoids alone existed; and in this case, according to the standard of highness chosen, so will it be said that fishes have advanced or retrograded in organisation. To attempt to compare members of distinct types in the scale of highness seems hopeless; who will decide whether a cuttle-fish be higher than a bee—that insect which the great Von Baer believed to be “in fact more highly organised than a fish, although upon another type?” In the complex struggle for life it is quite credible that crustaceans, not very high in their own class, might beat cephalopods, the highest molluscs; and such crustaceans, though not highly developed, would stand very high in the scale of invertebrate animals, if judged by the most decisive of all trials—the law of battle. Beside these inherent difficulties in deciding which forms are the most advanced in organisation, we ought not solely to compare the highest members of a class at any two periods—though undoubtedly this is one and perhaps the most important element in striking a balance—but we ought to compare all the members, high and low, at two periods. At an ancient epoch the highest and lowest molluscoidal animals, namely, cephalopods and brachiopods, swarmed in numbers; at the present time both groups are greatly reduced, while others, intermediate in organisation, have largely increased; consequently some naturalists maintain that molluscs were formerly more highly developed than at present; but a stronger case can be made out on the opposite side, by considering the vast reduction of brachiopods, and the fact that our existing cephalopods, though few in number, are more highly organised than their ancient representatives. We ought also to compare the relative proportional numbers, at any two periods, of the high and low classes throughout the world: if, for instance, at the present day fifty thousand kinds of vertebrate animals exist, and if we knew that at some former period only ten thousand kinds existed, we ought to look at this increase in number in the highest class, which implies a great displacement of lower forms, as a decided advance in the organisation of the world. We thus see how hopelessly difficult it is to compare with perfect fairness, under such extremely complex relations, the standard of organisation of the imperfectly-known faunas of successive periods.

 

El problema de si la organización en conjunto ha adelantado o no, es por muchos conceptos complicadísimo. Los registros geológicos, incompletos en todos tiempos, no alcanzan lo bastante atrás para demostrar con claridad evidente que dentro de la historia conocida del mundo la organización ha avanzado mucho. Aun hoy día, considerando los miembros de una misma clase, los naturalistas no están de acuerdo en qué formas deben ser clasificadas como superiores; así, algunos consideran los selacios, por su aproximación a los reptiles en algunos puntos importantes de su conformación, como los peces superiores; otros consideran como superiores los teleósteos. Los ganoideos ocupan una posición intermedia entre los selacios y los teleósteos; estos últimos actualmente son, por su número, muy preponderantes; pero en otro tiempo existieron los selacios y ganoideos solos, y, en este caso, según el tipo de superioridad que se elija, se dirá que han adelantado o retrocedido en su organización. El intento de comparar en la escala de superioridad formas de distintos tipos parece ser vano. ¿Quién decidirá si una gibia es superior a una abeja, insecto que el gran von Baer cree que es «de hecho de organización superior a la de un pez, aunque de otro tipo»? En la complicada lucha por la vida, es muy creíble que crustáceos no muy elevados dentro de su misma clase pudieron derrotar a cefalópodos, que son los moluscos superiores, y estos crustáceos, aunque no muy elevados por su organización, estarían muy arriba en la escala de los animales invertebrados si se juzgase por la más decisiva de todas las pruebas, la ley de la lucha. Aparte de estas dificultades intrínsecas al decidir qué formas son las más adelantadas en organización, no debemos comparar solamente los miembros superiores de una clase en dos periodos -aun cuando indudablemente es éste un elemento, y quizá el más importante, al hacer una comparación-, sino que debemos comparar todos los miembros, superiores e inferiores, en los dos períodos. En una época antigua bullían en gran número los animales moluscoidales más superiores y más inferiores, o sean, cefalópodos y braquiópodos; actualmente ambos grupos están muy reducidos, mientras que otros de organización intermedia han aumentado mucho, y, en consecuencia, algunos naturalistas sostienen que los moluscos tuvieron en otro tiempo un desarrollo superior al que ahora tienen; pero del lado contrario puede señalarse un hecho más poderoso, considerando la gran reducción de los braquiópodos y el que los cefalópodos vivientes, aunque pocos en número, son de organización más elevada que sus representantes antiguos. Debemos también comparar en dos períodos los números relativos de las clases superiores o inferiores en todo el mundo; si, por ejemplo, hoy en día existen cincuenta mil especies de animales vertebrados, y sabemos que en algún período anterior existieron sólo diez mil, debemos considerar este aumento de número en la clase más elevada, que implica un gran desalojamiento de formas inferiores, como un adelanto decisivo en la organización del mundo. Vemos, así, lo desesperadamente dificultoso que es comparar con completa justicia, en relaciones tan sumamente complejas, el grado de la organización de las faunas, imperfectamente conocidas, de los sucesivos períodos.

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Objeciones a una conclusión disparatada en el párrafo sexcentésimo décimo del Origen de las Especies

Así comienza este atrevido párrafo:

No es una objeción válida a esta conclusión el que ciertos braquiópodos se han modificado muy poco desde una época geológica remotísima, y que ciertos moluscos terrestres y de agua dulce han permanecido casi los mismos desde el tiempo en que, hasta donde sabemos, aparecieron por vez primera.

 

Por supuesto que no. Una conclusión tan disparatada y absurda, escrita en el más puro darvinés, como la que veíamos en el párrafo anterior no puede ser refutada por la evidencia. Los hechos nunca tienen poder contra las creencias.

 

 

 

 

610

It is no valid objection to this conclusion, that certain Brachiopods have been but slightly modified from an extremely remote geological epoch; and that certain land and fresh-water shells have remained nearly the same, from the time when, as far as is known, they first appeared. It is not an insuperable difficulty that Foraminifera have not, as insisted on by Dr. Carpenter, progressed in organisation since even the Laurentian epoch; for some organisms would have to remain fitted for simple conditions of life, and what could be better fitted for this end than these lowly organised Protozoa? Such objections as the above would be fatal to my view, if it included advance in organisation as a necessary contingent. They would likewise be fatal, if the above Foraminifera, for instance, could be proved to have first come into existence during the Laurentian epoch, or the above Brachiopods during the Cambrian formation; for in this case, there would not have been time sufficient for the development of these organisms up to the standard which they had then reached. When advanced up to any given point, there is no necessity, on the theory of natural selection, for their further continued process; though they will, during each successive age, have to be slightly modified, so as to hold their places in relation to slight changes in their conditions. The foregoing objections hinge on the question whether we really know how old the world is, and at what period the various forms of life first appeared; and this may well be disputed.

 

No es una objeción válida a esta conclusión el que ciertos braquiópodos se han modificado muy poco desde una época geológica remotísima, y que ciertos moluscos terrestres y de agua dulce han permanecido casi los mismos desde el tiempo en que, hasta donde sabemos, aparecieron por vez primera. No es una dificultad insuperable el que la organización de los foraminíferos, como ha señalado con insistencia el doctor Carpenter, no haya progresado incluso desde época laurentina, pues algunos organismos tienen que haber quedado adecuados a condiciones sencillas de vida; y ¿qué podría haber más adecuado a este fin que estos protozoos de organización inferior? Objeciones tales como las anteriores serían fatales para mi teoría, si ésta comprendiese el progreso en la organización como una condición necesaria. Serían también fatales si pudiera probarse que estos foraminíferos, por ejemplo, habían empezado a existir durante la época laurentina, o aquellos braquiópodos durante la formación cámbrica; pues, en este caso, no habría habido tiempo suficiente para el desarrollo de estos organismos hasta el tipo que entonces habían alcanzado. Cuando han llegado hasta un punto dado, no es necesario, según la teoría de la selección natural, que continúen progresando más, aunque, durante los tiempos sucesivos, tendrán que modificarse un poco para conservar sus puestos en relación con los pequeños cambios de las condiciones de existencia. Las objeciones precedentes giran alrededor del problema de si conocemos realmente la edad de la tierra, y en qué período aparecieron por vez primera las diferentes formas orgánicas, y esto es muy discutido.

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Perfección y superioridad con una conclusión absurda en el párrafo sexcentésimo noveno del Origen de las Especies

Ya empezamos mal en este párrafo:

 la diferencia y especialización de las partes en los seres orgánicos, cuando llegan a la edad adulta, es la mejor medida hasta ahora conocida del grado de perfección o superioridad.

 

Puesto que no es lícito hablar ni de perfección ni de superioridad.

 

Pero claro es que se trata de nuevo de volver a la carga con lo que hace la selección natural. Todo es entonces comprensible, todo ha de ser disculpado. Paso libre para su majestad,……..

 

La conclusión es otro sinsentido, fruto de la imaginación del autor con el consentimiento  de sus poderosos apoyos en el mundo científico y editorial. El texto es muestra del más puro lenguaje darwiniano o darvinés en el que se mezclan los lugares comunes (la victoria en la lucha por la vida, la selección natural) con las falacias más simples (De modo que, en esta prueba fundamental de la victoria, Una gran mayoría de paleontólogos contestará afirmativamente ……):

 

Por consiguiente, hemos de llegar a la conclusión de que, si en clima casi igual los habitantes eocenos del mundo pudiesen ser puestos en competencia con los actuales, aquéllos serían derrotados y exterminados por éstos, como lo serían las formas secundarias por las eocenas y las formas paleozoicas por las secundarias. De modo que, en esta prueba fundamental de la victoria en la lucha por la vida, lo mismo que tomando como medida la especialización de órganos, las formas modernas, según la teoría de la-selección natural, deben ser más elevadas que las formas antiguas. ¿Ocurre así? Una gran mayoría de paleontólogos contestará afirmativamente, y parece que esta respuesta podría admitirse como cierta, aunque sea difícil de probar.

 

 

 

 

 

 

 

609

ON THE STATE OF DEVELOPMENT OF ANCIENT COMPARED WITH LIVING FORMS.

 

We have seen in the fourth chapter that the degree of differentiation and specialisation of the parts in organic beings, when arrived at maturity, is the best standard, as yet suggested, of their degree of perfection or highness. We have also seen that, as the specialisation of parts is an advantage to each being, so natural selection will tend to render the organisation of each being more specialised and perfect, and in this sense higher; not but that it may leave many creatures with simple and unimproved structures fitted for simple conditions of life, and in some cases will even degrade or simplify the organisation, yet leaving such degraded beings better fitted for their new walks of life. In another and more general manner, new species become superior to their predecessors; for they have to beat in the struggle for life all the older forms, with which they come into close competition. We may therefore conclude that if under a nearly similar climate the eocene inhabitants of the world could be put into competition with the existing inhabitants, the former would be beaten and exterminated by the latter, as would the secondary by the eocene, and the palaeozoic by the secondary forms. So that by this fundamental test of victory in the battle for life, as well as by the standard of the specialisation of organs, modern forms ought, on the theory of natural selection, to stand higher than ancient forms. Is this the case? A large majority of palaeontologists would answer in the affirmative; and it seems that this answer must be admitted as true, though difficult of proof.

 

Del estado de desarrollo de las formas antiguas, comparado con el de las vivientes

Hemos visto en el capítulo cuarto que la diferencia y especialización de las partes en los seres orgánicos, cuando llegan a la edad adulta, es la mejor medida hasta ahora conocida del grado de perfección o superioridad. También hemos visto que, como la especialización de las partes es una ventaja para todo ser, la selección natural tenderá a hacer la organización de todo ser más especializada y perfecta, y, en este sentido, superior; aunque esto no es decir que no pueda dejar muchos seres con una conformación sencilla y sin perfeccionar, adecuados a condiciones sencillas de vida, ni que, en algunos casos, incluso no degrade o simplifique la organización; dejando, sin embargo, estos degradados más adecuados para su nuevo género de vida. Las nuevas especies llegan a ser superiores a sus predecesoras de otro modo más general, pues tienen que vencer en la lucha por la vida a todas las formas viejas, con las que entran en estrecha competencia. Por consiguiente, hemos de llegar a la conclusión de que, si en clima casi igual los habitantes eocenos del mundo pudiesen ser puestos en competencia con los actuales, aquéllos serían derrotados y exterminados por éstos, como lo serían las formas secundarias por las eocenas y las formas paleozoicas por las secundarias. De modo que, en esta prueba fundamental de la victoria en la lucha por la vida, lo mismo que tomando como medida la especialización de órganos, las formas modernas, según la teoría de la-selección natural, deben ser más elevadas que las formas antiguas. ¿Ocurre así? Una gran mayoría de paleontólogos contestará afirmativamente, y parece que esta respuesta podría admitirse como cierta, aunque sea difícil de probar.

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Encontramos lo que queremos encontrar en el párrafo sexcentésimo octavo del Origen de las Especies

Después de haber leído este párrafo uno se pregunta si acaso el autor no encuentra exactamente lo que desea encontrar, es decir si alguien partiendo de algúna otra  hipótesis cualquiera, por ejemplo que las especies nunca se transforman, no habría encontrado en el registro fósil evidencia en favor de ella. Puesto que si encuentra especies iguales a las que existen, eso indica que no  se han transformado; mientras que si lo que encuentra son especies distintas, por ser distintas es lícito deducir también que no proceden de otras ni darán lugar a otras semejantes. Son, simplemente, distintas.

 

 

 

608

On the theory of descent, the full meaning of the fossil remains from closely consecutive formations, being closely related, though ranked as distinct species, is obvious. As the accumulation of each formation has often been interrupted, and as long blank intervals have intervened between successive formations, we ought not to expect to find, as I attempted to show in the last chapter, in any one or in any two formations, all the intermediate varieties between the species which appeared at the commencement and close of these periods: but we ought to find after intervals, very long as measured by years, but only moderately long as measured geologically, closely allied forms, or, as they have been called by some authors, representative species; and these assuredly we do find. We find, in short, such evidence of the slow and scarcely sensible mutations of specific forms, as we have the right to expect.

 

Según la teoría de la descendencia, es clara toda la significación del hecho de que los restos fósiles de formaciones consecutivas estén muy relacionados. Como la acumulación de cada formación ha sido con frecuencia interrumpida, y como entre las formaciones sucesivas se han intercalado largos intervalos en blanco, no debemos esperar encontrar, según intenté demostrar en el capítulo anterior, en una o dos formaciones, todas las variedades intermedias entre las especies que aparecieron al principio y al final de estos períodos; pero, después de espacios de tiempo larguísimos, si se miden por años, aunque sólo algo largos si se miden geológicamente, hemos de encontrar formas muy afines o, como han sido llamadas por algunos autores, especies representativas, y éstas ciertamente las encontramos. En una palabra: encontramos aquellas pruebas que tenemos derecho a esperar de las transformaciones lentas y apenas sensibles de las formas específicas.

 

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Vacuidad y ambigüedad en el párrafo sexcentésimo séptimo del Origen de las Especies

Sigue la fiesta:

 

Íntimamente relacionado con la afirmación de que los restos orgánicos de una formación intermedia son, hasta cierto punto, de carácter intermedio, está el hecho, sobre el que han insistido todos los paleontólogos, de que los fósiles de dos formaciones consecutivas están mucho más relacionados entre sí que los de dos formaciones distantes.

 

Y trae más ejemplos:

 

 

Pictet da un ejemplo muy conocido: el de la semejanza general de los fósiles de los diferentes pisos de la formación cretácica, aunque las especies son distintas en cada piso. Este sólo hecho, por su generalidad, parece haber hecho vacilar al profesor Pictet en su creencia en la inmutabilidad de las especies. El que esté familiarizado con la distribución de las especies vivientes sobre la superficie del globo no intentará explicar la gran semejanza de las especies distintas en formaciones consecutivas porque hayan permanecido casi iguales las condiciones físicas de aquellas antiguas regiones. Recordamos que las formas orgánicas -por lo menos las que viven en el mar- han cambiado casi simultáneamente en el mundo, y, por consiguiente, en climas y condiciones los más diferentes. Considérense las prodigiosas vicisitudes del clima durante el período pleistoceno, que comprende toda la época glacial, y nótese lo poco que han influido en las formas específicas de los habitantes del mar.

 

 

 

 

 

 

 

607

Closely connected with the statement, that the organic remains from an intermediate formation are in some degree intermediate in character, is the fact, insisted on by all palaeontologists, that fossils from two consecutive formations are far more closely related to each other, than are the fossils from two remote formations. Pictet gives as a well-known instance, the general resemblance of the organic remains from the several stages of the Chalk formation, though the species are distinct in each stage. This fact alone, from its generality, seems to have shaken Professor Pictet in his belief in the immutability of species. He who is acquainted with the distribution of existing species over the globe, will not attempt to account for the close resemblance of distinct species in closely consecutive formations, by the physical conditions of the ancient areas having remained nearly the same. Let it be remembered that the forms of life, at least those inhabiting the sea, have changed almost simultaneously throughout the world, and therefore under the most different climates and conditions. Consider the prodigious vicissitudes of climate during the pleistocene period, which includes the whole glacial epoch, and note how little the specific forms of the inhabitants of the sea have been affected.

 

Íntimamente relacionado con la afirmación de que los restos orgánicos de una formación intermedia son, hasta cierto punto, de carácter intermedio, está el hecho, sobre el que han insistido todos los paleontólogos, de que los fósiles de dos formaciones consecutivas están mucho más relacionados entre sí que los de dos formaciones distantes. Pictet da un ejemplo muy conocido: el de la semejanza general de los fósiles de los diferentes pisos de la formación cretácica, aunque las especies son distintas en cada piso. Este sólo hecho, por su generalidad, parece haber hecho vacilar al profesor Pictet en su creencia en la inmutabilidad de las especies. El que esté familiarizado con la distribución de las especies vivientes sobre la superficie del globo no intentará explicar la gran semejanza de las especies distintas en formaciones consecutivas porque hayan permanecido casi iguales las condiciones físicas de aquellas antiguas regiones. Recordamos que las formas orgánicas -por lo menos las que viven en el mar- han cambiado casi simultáneamente en el mundo, y, por consiguiente, en climas y condiciones los más diferentes. Considérense las prodigiosas vicisitudes del clima durante el período pleistoceno, que comprende toda la época glacial, y nótese lo poco que han influido en las formas específicas de los habitantes del mar.

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Puntualizando en el párrafo sexcentésimo sexto del Origen de las Especies

En este párrafo viene el autor a puntualizar lo que indicaba en el anterior. No se trata de un juego de palabras cuando indica  que la fauna de uno cualquiera de los grandes períodos de la historia de la tierra será intermedia, por su carácter general, entre la que le precedió y la que le sucedió. No. Al parecer quiere hacernos creer,  no lo que dice, que la fauna es intermedia, lo cual es obvio;  sino que todas y cada una de sus características son intermedias, lo cual es mucho más difícil de plantear. Así se escapa de toda descripción con el fantástico giro de carácter próximamente intermedio, a lo cual añade:

 

El que ciertos géneros presenten excepciones a la regla…..

 

Con lo cual resulta que ya no tenemos regla alguna. Añadido esto a la pobreza de los ejemplos, resulta como de costumbre que no sabemos de qué estamos hablando. Intentemos pues ordenar nuestro pensamiento y volvamos a leer:

 

la exactitud de la afirmación de que la fauna de cada período es, en conjunto, de carácter próximamente intermedio entre la fauna precedente y la siguiente

 

¿De acuerdo? Pues atención que vienen de nuevo los ejemplos:

 

 

Por ejemplo, las especies de mastodontes y elefantes, ordenadas por el doctor Falconer en dos series -la primera según sus afinidades mutuas y la segunda según sus períodos de existencia- no se corresponden en orden. Ni las especies de caracteres extremos son las más antiguas o las más modernas, ni las de caracteres intermedios son de antigüedad intermedia; pero suponiendo, por un instante, en este y otros casos semejantes, que el registro de primeras operaciones y desapariciones de las especies estuviese completo -lo que está muy lejos de ocurrir-, no tenemos motivo para creer que las formas producidas sucesivamente duren necesariamente espacios iguales de tiempo. Una forma antiquísima puede a veces haber perdurado mucho más que una forma producida después en cualquier parte, sobre todo, en el caso de seres terrestres que viven en regiones separadas.

 

¿Han entendido algo? Yo tampoco. Pero sigamos. Hay más. Sí, más palomas. Se trata de nuevo de otro ejemplo de su mundo favorito:

 

 

 

Comparando las cosas pequeñas con las grandes, si las razas principales vivientes y extinguidas de la paloma doméstica se dispusiesen en serie, según su afinidad, este orden no estaría exactamente de acuerdo con el orden cronológico de su producción, y aún menos con el de su desaparición, pues la paloma silvestre, forma madre, vive todavía, y muchas variedades entre la paloma silvestre y la mensajera inglesa o carrier se han extinguido, y las mensajeras inglesas, que, por el importante carácter de la longitud del pico, están en un extremo de la serie, se originaron antes que los volteadores o tumblers de pico corto, que están, por este concepto, en el extremo opuesto de la serie.

 

 

 

 

 

606

It is no real objection to the truth of the statement that the fauna of each period as a whole is nearly intermediate in character between the preceding and succeeding faunas, that certain genera offer exceptions to the rule. For instance, the species of mastodons and elephants, when arranged by Dr. Falconer in two series—in the first place according to their mutual affinities, and in the second place according to their periods of existence—do not accord in arrangement. The species extreme in character are not the oldest or the most recent; nor are those which are intermediate in character, intermediate in age. But supposing for an instant, in this and other such cases, that the record of the first appearance and disappearance of the species was complete, which is far from the case, we have no reason to believe that forms successively produced necessarily endure for corresponding lengths of time. A very ancient form may occasionally have lasted much longer than a form elsewhere subsequently produced, especially in the case of terrestrial productions inhabiting separated districts. To compare small things with great; if the principal living and extinct races of the domestic pigeon were arranged in serial affinity, this arrangement would not closely accord with the order in time of their production, and even less with the order of their disappearance; for the parent rock-pigeon still lives; and many varieties between the rock-pigeon and the carrier have become extinct; and carriers which are extreme in the important character of length of beak originated earlier than short-beaked tumblers, which are at the opposite end of the series in this respect.

 

El que ciertos géneros presenten excepciones a la regla no constituye una dificultad positiva para la exactitud de la afirmación de que la fauna de cada período es, en conjunto, de carácter próximamente intermedio entre la fauna precedente y la siguiente. Por ejemplo, las especies de mastodontes y elefantes, ordenadas por el doctor Falconer en dos series -la primera según sus afinidades mutuas y la segunda según sus períodos de existencia- no se corresponden en orden. Ni las especies de caracteres extremos son las más antiguas o las más modernas, ni las de caracteres intermedios son de antigüedad intermedia; pero suponiendo, por un instante, en este y otros casos semejantes, que el registro de primeras operaciones y desapariciones de las especies estuviese completo -lo que está muy lejos de ocurrir-, no tenemos motivo para creer que las formas producidas suoesivamente duren necesariamente espacios iguales de tiempo. Una forma antiquísima puede a veces haber perdurado mucho más que una forma producida después en cualquier parte, sobre todo, en el caso de seres terrestres que viven en regiones separadas. Comparando las cosas pequeñas con las grandes, si las razas principales vivientes y extinguidas de la paloma doméstica se dispusiesen en serie, según su afinidad, este orden no estaría exactamente de acuerdo con el orden cronológico de su producción, y aun menos con el de su desaparición, pues la paloma silvestre, forma madre, vive todavía, y muchas variedades entre la paloma silvestre y la mensajera inglesa o carrier se han extinguido, y las mensajeras inglesas, que, por el importante carácter de la longitud del pico, están en un extremo de la serie, se originaron antes que los volteadores o tumblers de pico corto, que están, por este concepto, en el extremo opuesto de la serie.

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Maravillas del lenguaje en el párrafo sexcentésimo quinto del Origen de las Especies

Lean con atención y díganme por favor si esto no es una maravillosa manera de expresarse:

 

Según esta misma teoría, es evidente que la fauna de uno cualquiera de los grandes períodos de la historia de la tierra será intermedia, por su carácter general, entre la que le precedió y la que le sucedió

 

¿Habrá alguien capaz de contestar no a esta pregunta? Por ejemplo:

 

No, Mr. Darwin, está usted en un error. La fauna de uno cualquiera de los grandes períodos de la historia de la tierra es posterior a la fauna que le sucedió y anterior a la que le precedió. Por su carácter general, por supuesto.

 

 

Por favor……

 

 

 

 

605

On this same theory, it is evident that the fauna during any one great period in the earth’s history will be intermediate in general character between that which preceded and that which succeeded it. Thus the species which lived at the sixth great stage of descent in the diagram are the modified offspring of those which lived at the fifth stage, and are the parents of those which became still more modified at the seventh stage; hence they could hardly fail to be nearly intermediate in character between the forms of life above and below. We must, however, allow for the entire extinction of some preceding forms, and in any one region for the immigration of new forms from other regions, and for a large amount of modification during the long and blank intervals between the successive formations. Subject to these allowances, the fauna of each geological period undoubtedly is intermediate in character, between the preceding and succeeding faunas. I need give only one instance, namely, the manner in which the fossils of the Devonian system, when this system was first discovered, were at once recognised by palaeontologists as intermediate in character between those of the overlying carboniferous and underlying Silurian systems. But each fauna is not necessarily exactly intermediate, as unequal intervals of time have elapsed between consecutive formations.

 

Según esta misma teoría, es evidente que la fauna de uno cualquiera de los grandes períodos de la historia de la tierra será intermedia, por su carácter general, entre la que le precedió y la que le sucedió. Así, las especies que vivieron en el sexto de los grandes períodos de descendencia del cuadro son los descendientes modificados de las que vivieron en el quinto, y las progenitoras, de las que llegaron a modificarse todavía más en el séptimo; por tanto, difícilmente pudieron dejar de ser casi intermedias por sus caracteres entre las formas orgánicas de encima y de debajo. Debemos en todo caso tener en cuenta la completa extinción de algunas formas precedentes, y, en cada región, la inmigración de formas nuevas de otras regiones, y una intensa modificación durante los largos períodos en blanco entre dos formaciones sucesivas. Hechas estas deducciones, la fauna de cada período geológico es, indudablemente, de carácter intermedio entre la fauna precedente y la siguiente. No necesito dar más que un ejemplo: el modo como los fósiles del sistema devónico, cuando se descubrió este sistema, fueron en el acto reconocidos por los paleontólogos como de carácter intermedio entre los del sistema carbonífero, que está encima, de los del sistema silúrico, que está debajo. Pero cada fauna no es, por necesidad, rigurosamente intermedia, pues han transcurrido espacios desiguales de tiempo entre formaciones consecutivas.

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