Archivo de agosto 29th, 2014

Sobre parentescos en el párrafo sexcentésimo décimo cuarto del Origen de las Especies

Comienza nueva sección titulada de modo algo confuso: De la sucesión de los mismos tipos en las mismas regiones durante los últimos períodos terciarios

Pues es evidente que en las mismas regiones y durante los mismos periodos sólo pueden sucederse los mismos tipos, pero leamos para ver si esta confusión encierra algún significado oculto……

  1. Míster Clift demostró hace muchos años que los mamíferos fósiles de las cavernas de Australia eran muy afines de los marsupiales vivientes de aquel continente.

¿Alguna referencia al respecto?

 

  1. En América del Sur es evidente, aun para ojos inexpertos, un parentesco análogo en las piezas gigantescas del caparazón -semejantes a las del armadillo- encontradas en diferentes partes de La Plata, y el profesor Owen ha demostrado, del modo más notable, que la mayor parte de los mamíferos fósiles enterrados allí en gran número son afines de tipos sudamericanos. El parentesco se ve aún más claramente en la maravillosa colección de huesos fósiles de las cavernas del Brasil, hecha por míster Lund y míster Clausen.

 

 

Lo obvio no necesita demostración.

 

Concluye un maravillado autor:

 

Me impresionaron tanto estos hechos, que en 1839 y 1845 insistí enérgicamente sobre esta «ley de sucesión de tipos», sobre «el maravilloso parentesco entre lo muerto y lo vivo en un mismo continente»

 

Pero esto, repetimos, no es ciencia. Ciencia es la manera de describir dicho parentesco.

 

 

 

 

 

 

 

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ON THE SUCCESSION OF THE SAME TYPES WITHIN THE SAME AREAS, DURING THE LATER TERTIARY PERIODS.

 

Mr. Clift many years ago showed that the fossil mammals from the Australian caves were closely allied to the living marsupials of that continent. In South America, a similar relationship is manifest, even to an uneducated eye, in the gigantic pieces of armour, like those of the armadillo, found in several parts of La Plata; and Professor Owen has shown in the most striking manner that most of the fossil mammals, buried there in such numbers, are related to South American types. This relationship is even more clearly seen in the wonderful collection of fossil bones made by MM. Lund and Clausen in the caves of Brazil. I was so much impressed with these facts that I strongly insisted, in 1839 and 1845, on this “law of the succession of types,”—on “this wonderful relationship in the same continent between the dead and the living.” Professor Owen has subsequently extended the same generalisation to the mammals of the Old World. We see the same law in this author’s restorations of the extinct and gigantic birds of New Zealand. We see it also in the birds of the caves of Brazil. Mr. Woodward has shown that the same law holds good with sea-shells, but, from the wide distribution of most molluscs, it is not well displayed by them. Other cases could be added, as the relation between the extinct and living land-shells of Madeira; and between the extinct and living brackish water-shells of the Aralo-Caspian Sea.

 

De la sucesión de los mismos tipos en las mismas regiones durante los últimos períodos terciarios

Míster Clift demostró hace muchos años que los mamíferos fósiles de las cavernas de Australia eran muy afines de los marsupiales vivientes de aquel continente. En América del Sur es evidente, aun para ojos inexpertos, un parentesco análogo en las piezas gigantescas del caparazón -semejantes a las del armadillo-  encontradas en diferentes partes de La Plata, y el profesor Owen ha demostrado, del modo más notable, que la mayor parte de los mamíferos fósiles enterrados allí en gran número son afines de tipos sudamericanos. El parentesco se ve aún más claramente en la maravillosa colección de huesos fósiles de las cavernas del Brasil, hecha por míster Lund y míster Clausen. Me impresionaron tanto estos hechos, que en 1839 y 1845 insistí enérgicamente sobre esta «ley de sucesión de tipos», sobre «el maravilloso parentesco entre lo muerto y lo vivo en un mismo continente». El profesor Owen, posteriormente, ha extendido a los mamíferos del Mundo Antiguo la misma generalización. Vemos la misma ley en las restauraciones de las aves extinguidas y gigantescas de Nueva Zelanda hechas por este autor. La vemos también en las aves de las cavernas del Brasil. Míster Woodward ha demostrado que la misma ley se aplica a los moluscos marinos; pero por la extensa distribución geográfica de la mayor parte de los moluscos, no es bien ostensible en ellos. Podrían añadirse otros casos, como la relación entre las conchas terrestres vivientes y extinguidas de la isla de la Madera, y entre las conchas vivientes y extinguidas de las aguas salobres del mar Aralo-Cáspico.

 

Lectura aconsejada:

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