Archivo de septiembre 5th, 2014

El torero y la Ciencia: Una anécdota de Juan Belmonte. Coloquio en Salamaq 2014

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El torero y la Ciencia: Una anécdota de Juan Belmonte. Coloquio en Salamaq 2014.

 

Actividad en la Feria Salamaq 2014

Lunes, 8 de Octubre a las once de la mañana y a las cinco de la tarde. Puesto 111, del IRNASA-CSIC. Salamaq 2014, Recinto Ferial. Salamanca. España.

 

Habiendo ya triunfado en Sevilla y en Madrid, Juan Belmonte había toreado sin gran éxito en Valladolid. Al ir a torear de nuevo en esa plaza se le presentó un elenco de personalidades de la ciudad, con una carta firmada por todos ellos en la que se le rogaba acertase con una faena del mérito de las que ya había conseguido en las principales plazas. El torero leyó la carta con atención y, templando, como de costumbre, les vino a decir que le parecía perfecto. Que apoyaba su solicitud y que la tomaría rigurosamente en serio. Tan sólo faltaba que enviasen otras tantas misivas semejantes a los toros que tuviese que lidiar en la Plaza. Se propone una discusión acerca de los planteamientos de la Ciencia contemporánea en relación con la anécdota.

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Enemigos de la teoría en el párrafo sexcentésimo décimo noveno del Origen de las Especies

Dice el autor para seguir con su resumen de este capítulo:

Quien rechace esta opinión de la imperfección de los registros geológicos, rechazará con razón toda la teoría;

Y puede que acierte, pero no debe olvidar, ante todo,   que la teoría es rechazada antes que haber leído nada de geología, por otros motivos.  El primero por no existir. Por haberse construido en base a una serie de errores. Este es el fallo de la teoría que el autor no está dispuesto a admitir como demuestra de nuevo en el siguiente párrafo.

 

 

619

He who rejects this view of the imperfection of the geological record, will rightly reject the whole theory. For he may ask in vain where are the numberless transitional links which must formerly have connected the closely allied or representative species, found in the successive stages of the same great formation? He may disbelieve in the immense intervals of time which must have elapsed between our consecutive formations; he may overlook how important a part migration has played, when the formations of any one great region, as those of Europe, are considered; he may urge the apparent, but often falsely apparent, sudden coming in of whole groups of species. He may ask where are the remains of those infinitely numerous organisms which must have existed long before the Cambrian system was deposited? We now know that at least one animal did then exist; but I can answer this last question only by supposing that where our oceans now extend they have extended for an enormous period, and where our oscillating continents now stand they have stood since the commencement of the Cambrian system; but that, long before that epoch, the world presented a widely different aspect; and that the older continents, formed of formations older than any known to us, exist now only as remnants in a metamorphosed condition, or lie still buried under the ocean.

 

Quien rechace esta opinión de la imperfección de los registros geológicos, rechazará con razón toda la teoría; pues en vano puede preguntar dónde están las innumerables formas de transición que tuvieron que haber enlazado en otro tiempo las especies afines o representativas que se encuentran en los pisos sucesivos de una misma gran formación. El que rechace la opinión de la imperfección de los registros geológicos puede no creer en los inmensos espacios de tiempo que tienen que haber transcurrido entre nuestras formaciones consecutivas; puede no reparar en el importante papel que han representado las migraciones cuando se consideran las formaciones de una gran región, como las de Europa; puede presentar el argumento de la aparición súbita manifiesta -pero muchas veces engañosamente manifiesta- de grupos enteros de especies; puede preguntar dónde están los restos de los infinitos organismos que tuvieron que haber existido mucho antes de que se depositase el sistema cámbrico. Sabemos hoy que existió entonces, por lo menos, un animal; pero sólo puedo responder a esta última pregunta suponiendo que los océanos se han extendido, desde hace un tiempo enorme, donde hoy se extienden, y que desde el comienzo del sistema cámbrico nuestros continentes, tan oscilantes, han estado situados donde ahora lo están; pero que mucho antes de esta época, presentaba el mundo un aspecto muy diferente; que los continentes más antiguos, constituidos por formaciones más antiguas que todas las que conocemos, existen aún, aunque sólo como restos en estado metamórfico, o yacen todavía sepultados bajo el océano.

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