Archivo de septiembre 15th, 2014

Curioso modo de hablar en el párrafo sexcentésimo vigésimo quinto del Origen de las Especies

Cuando el libro está ya en sus últimos capítulos, el autor afronta aspectos que tenían que haberle preocupado al principio. Así ocurre con la Distribución Geográfica en los capítulos XII y XIII y,  sobre todo,  con los temas tan generales e importantes tratados en el capítulo XIV cuyo título indica MUTUAL AFFINITIES OF ORGANIC BEINGS: MORPHOLOGY—EMBRYOLOGY—RUDIMENTARY ORGANS.

 

Pero vamos con el capítulo XII, el primero de los dos dedicados a la Distribución Geográfica. Comienza con un párrafo en el que destaca un estilo bien curioso: lo más remotamente alejado de la precisión que se supone ha de haber en un texto  científico. Así por ejemplo:

 

  1. Falacia ad populum:  De poco tiempo a esta parte, casi todos los autores que han estudiado el asunto han llegado a esta conclusión.

 

¿Qué autores han llegado a qué conclusión?

 

  1. ¿Es esto una conclusión?:

 

Considerando la distribución de los seres orgánicos sobre la superficie del globo, el primero de los grandes hechos que llaman nuestra atención es que ni la semejanza ni la diferencia de los habitantes de las diferentes regiones pueden explicarse totalmente por las condiciones de clima u otras condiciones físicas.

 

 

 

 

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In considering the distribution of organic beings over the face of the globe, the first great fact which strikes us is, that neither the similarity nor the dissimilarity of the inhabitants of various regions can be wholly accounted for by climatal and other physical conditions. Of late, almost every author who has studied the subject has come to this conclusion. The case of America alone would almost suffice to prove its truth; for if we exclude the arctic and northern temperate parts, all authors agree that one of the most fundamental divisions in geographical distribution is that between the New and Old Worlds; yet if we travel over the vast American continent, from the central parts of the United States to its extreme southern point, we meet with the most diversified conditions; humid districts, arid deserts, lofty mountains, grassy plains, forests, marshes, lakes and great rivers, under almost every temperature. There is hardly a climate or condition in the Old World which cannot be paralleled in the New—at least so closely as the same species generally require. No doubt small areas can be pointed out in the Old World hotter than any in the New World; but these are not inhabited by a fauna different from that of the surrounding districts; for it is rare to find a group of organisms confined to a small area, of which the conditions are peculiar in only a slight degree. Notwithstanding this general parallelism in the conditions of Old and New Worlds, how widely different are their living productions!

 

Considerando la distribución de los seres orgánicos sobre la superficie del globo, el primero de los grandes hechos que llaman nuestra atención es que ni la semejanza ni la diferencia de los habitantes de las diferentes regiones pueden explicarse totalmente por las condiciones de clima u otras condiciones físicas. De poco tiempo a esta parte, casi todos los autores que han estudiado el asunto han llegado a esta conclusión. El caso de América casi bastaría por sí solo para probar su exactitud, pues si excluimos las partes polares y templadas del norte, todos les autores coinciden en que una de las divisiones más fundamentales en la distribución geográfica es la que existe entre el Mundo Antiguo y el Nuevo; y, sin embargo, si viajamos por el gran continente americano, desde las partes centrales de los Estados Unidos hasta el extremo sur, nos encontramos con condiciones las más diversas: regiones húmedas, áridos desiertos, altísimas montañas, praderas, selvas, pantanos, lagos y grandes ríos, con casi todas las temperaturas. Apenas existen clima o condiciones de ambiente en el Mundo Antiguo cuyo equivalente no pueda encontrarse en el Nuevo, por lo menos tanta semejanza como exigen, en general, las mismas especies. Indudablemente, en el Mundo Antiguo pueden señalarse pequeños territorios más calurosos que ninguno de los del Nuevo; pero éstos no están habitados por una fauna diferente de la de los distritos circundantes, pues es raro encontrar un grupo de organismos confinado en un pequeño territorio cuyas condiciones sean sólo un poco especiales. A pesar de este paralelismo general en las condiciones físicas del Mundo Antiguo y del Nuevo, ¡qué diferentes con sus producciones vivas!

 

 

 

Lectura aconsejada:

 

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