Archivo de octubre, 2014

Breve recuento de la flora americana en el párrafo sexcentésimo quincuagésimo noveno del Origen de las Especies

Continúan unos párrafos que contienen el recuento de las floras. Se trata de unos recuentos mínimos y sumarísimos en los que no se refiere a ninguna especie o género. Ni siquiera a familia alguna. Aquí, la flora americana…..

 

 

659

In South America, Dr. Hooker has shown that besides many closely allied species, between forty and fifty of the flowering plants of Tierra del Fuego, forming no inconsiderable part of its scanty flora, are common to North America and Europe, enormously remote as these areas in opposite hemispheres are from each other. On the lofty mountains of equatorial America a host of peculiar species belonging to European genera occur. On the Organ Mountains of Brazil some few temperate European, some Antarctic and some Andean genera were found by Gardner which do not exist in the low intervening hot countries. On the Silla of Caraccas the illustrious Humboldt long ago found species belonging to genera characteristic of the Cordillera.

 

El doctor Hooker ha demostrado que en América del Sur, aparte de muchas especies muy afines, más de cuarenta o cincuenta plantas fanerógamas de la Tierra del Fuego -que constituyen una parte no despreciable de su escasa flora- son comunes a América del Norte y Europa, a pesar de estar en territorios enormemente distantes en hemisferios opuestos. En las gigantescas montañas de América ecuatorial existe una multitud de especies peculiares pertenecientes a géneros europeos. En los montes Organ, del Brasil, Gardner encontró algunos géneros de las regiones templadas de Europa, algunos antárticos y algunos de los Andes que no existen en las cálidas regiones bajas intermedias. En la Silla de Caracas, el ilustre Humboldt encontró mucho antes especies pertenecientes a géneros característicos de la cordillera de los Andes.

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Opiniones de Mr. Croll sobre la peridicidad climática en el párrafo sexcentésimo quincuagésimo octavo del Origen de las Especies

¿A dónde quiere llega el autor con descripción tan meticulosa de los periodos glaciares y sus causas? No lo sabemos. Él mismo no lo deja muy claro:

 

el resultado más importante para nosotros a que ha llegado míster Croll es que siempre que el hemisferio norte pasa por un período frío, la temperatura del hemisferio sur aumenta positivamente, por volverse los inviernos más suaves, debido principalmente a cambios en la dirección de las corrientes oceánicas. Otro tanto ocurrirá en el hemisferio norte cuando el hemisferio sur pasa por un período glaciar. Esta conclusión proyecta tanta luz sobre la distribución geográfica, que me inclino mucho a darle crédito; pero indicaré primero los hechos que requieren una explicación.

 

658

From these several facts, namely, from the glacial action having extended all round the northern and southern hemispheres—from the period having been in a geological sense recent in both hemispheres—from its having lasted in both during a great length of time, as may be inferred from the amount of work effected—and lastly, from glaciers having recently descended to a low level along the whole line of the Cordillera, it at one time appeared to me that we could not avoid the conclusion that the temperature of the whole world had been simultaneously lowered during the Glacial period. But now, Mr. Croll, in a series of admirable memoirs, has attempted to show that a glacial condition of climate is the result of various physical causes, brought into operation by an increase in the eccentricity of the earth’s orbit. All these causes tend towards the same end; but the most powerful appears to be the indirect influence of the eccentricity of the orbit upon oceanic currents. According to Mr. Croll, cold periods regularly recur every ten or fifteen thousand years; and these at long intervals are extremely severe, owing to certain contingencies, of which the most important, as Sir C. Lyell has shown, is the relative position of the land and water. Mr. Croll believes that the last great glacial period occurred about 240,000 years ago, and endured, with slight alterations of climate, for about 160,000 years. With respect to more ancient glacial periods, several geologists are convinced, from direct evidence, that such occurred during the miocene and eocene formations, not to mention still more ancient formations. But the most important result for us, arrived at by Mr. Croll, is that whenever the northern hemisphere passes through a cold period the temperature of the southern hemisphere is actually raised, with the winters rendered much milder, chiefly through changes in the direction of the ocean currents. So conversely it will be with the northern hemisphere, while the southern passes through a glacial period. This conclusion throws so much light on geographical distribution that I am strongly inclined to trust in it; but I will first give the facts which demand an explanation.

 

Por estos diferentes hechos, o sea porque la acción glaciar se ha extendido por todas partes en los hemisferios boreal y austral; porque este período ha sido reciente, en sentido geológico, en ambos hemisferios, por haber perdurado en ambos mucho tiempo, como puede deducirse de la cantidad de trabajo efectuado, y, finalmente, por haber descendido recientemente los glaciares hasta un nivel bajo en toda la cordillera de los Andes, me pareció en un tiempo que era indubitable la conclusión de que la temperatura de toda la Tierra había descendido simultáneamente en el período glaciar. Pero ahora míster Croll, en una serie de admirables Memorias, ha intentado demostrar que un clima glaciar es el resultado de diferentes causas físicas, puestas en actividad por un aumento en la excentricidad de la órbita de la Tierra. Todas estas causas tienden hacia el mismo fin; pero la más potente parece ser la influencia indirecta de la excentricidad de la órbita en las corrientes oceánicas. Según míster Croll, los períodos de frío se repiten regularmente cada diez o quince mil años, y éstos son extremadamente rigurosos a larguísimos intervalos, debido a ciertas circunstancias, la más importante de las cuales, como ha demostrado sir C. Lyell, es la posición relativa de las tierras y de las aguas. Míster Croll cree que el último período glaciar grande ocurrió hace doscientos cuarenta mil años, aproximadamente, y duró, con ligeras alteraciones de climas, unos ciento sesenta mil. Por lo que se refiere a períodos glaciares más antiguos, diferentes geólogos están convencidos, por pruebas directas, que estos períodos glaciares ocurrieron durante las formaciones miocenas y eocenas, por no mencionar formaciones aún más antiguas. Pero el resultado más importante para nosotros a que ha llegado míster Croll es que siempre que el hemisferio norte pasa por un período frío, la temperatura del hemisferio sur aumenta positivamente, por volverse los inviernos más suaves, debido principalmente a cambios en la dirección de las corrientes oceánicas. Otro tanto ocurrirá en el hemisferio norte cuando el hemisferio sur pasa por un período glaciar. Esta conclusión proyecta tanta luz sobre la distribución geográfica, que me inclino mucho a darle crédito; pero indicaré primero los hechos que requieren una explicación.

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Críticos de Darwin: Charles des Moulins (1798-1875)

 

Es tarea bien desagradable, hay que reconocerlo, la de parar en una pendiente a la cual hemos sido lanzados por la adopción de un principio; porque en tal caso hay que luchar contra la lógica que quiere que las consecuencias, todas las consecuencias, de este principio sean admitidas por sus adeptos. Pero no es asunto de mi incumbencia ayudar a mis adversarios a quitarse sus problemas, y como puedo, sin vergüenza ninguna y detrás de Linneo, Cuvier, los dos Candolle, Fée, Edmond Boissier y tantos otros sabios justamente célebres, admitir que no soy darwinista, me limitaré aquí a decir someramente por qué no lo soy pasando en silencio por todas las consideraciones ajenas a la ciencia pura, más digo a la ciencia general, universal, es decir al conjunto de las ciencias.

 

Después de más de cincuenta años de estudios en Historia natural, espero que se me permita dar mi opinión sobre un asunto tan controvertido…..

 

Charles des Moulins

Quelques reflexions sur la doctrine scientifique dite Darwinisme

 

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Eudald Carbonell: El Homo Sapiens no ha evolucionado en solidaridad

 

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Pruebas de la acción glacial en Sudamérica en el párrafo sexcentésimo quincuagésimo séptimo del Origen de las Especies

Se exponen algunas pruebas de la acción glacial en Sudamérica.

 

 

657

Looking to America: in the northern half, ice-borne fragments of rock have been observed on the eastern side of the continent, as far south as latitude 36 and 37 degrees, and on the shores of the Pacific, where the climate is now so different, as far south as latitude 46 degrees. Erratic boulders have, also, been noticed on the Rocky Mountains. In the Cordillera of South America, nearly under the equator, glaciers once extended far below their present level. In central Chile I examined a vast mound of detritus with great boulders, crossing the Portillo valley, which, there can hardly be a doubt, once formed a huge moraine; and Mr. D. Forbes informs me that he found in various parts of the Cordillera, from latitude 13 to 30 degrees south, at about the height of 12,000 feet, deeply-furrowed rocks, resembling those with which he was familiar in Norway, and likewise great masses of detritus, including grooved pebbles. Along this whole space of the Cordillera true glaciers do not now exist even at much more considerable heights. Further south, on both sides of the continent, from latitude 41 degrees to the southernmost extremity, we have the clearest evidence of former glacial action, in numerous immense boulders transported far from their parent source.

 

Por lo que se refiere a América, en su mitad norte se han observado fragmentos de roca transportados por el hielo, en el lado este del continente, hasta la latitud de 36º-37º, y en las costas del Pacifico, donde actualmente el clima es tan diferente, hasta la latitud de 46º. También se han señalado cantos erráticos en las Montañas Rocosas. En América del Sur, en la cordillera de los Andes, casi en el Ecuador, los glaciares llegaban en otro tiempo mucho más abajo de su nivel actual. En la región central de Chile examiné un gran cúmulo de detritus con grandes cantos que cruzaba el valle del Portillo, y que apenas puede dudarse de que en otro tiempo constituyeron una morrena gigantesca; y míster D. Forbes me informó que en diferentes partes de la cordillera de los Andes, entre 13º y 30º de latitud sur, encontró, aproximadamente a la altura de 12.000 pies, rocas profundamente estriadas, semejantes a aquellas con que estaba familiarizado en Noruega, e igualmente grandes masas de detritus con guijarros estriados. En toda esta extensión de la cordillera de los Andes no existen actualmente verdaderos glaciares, ni aun a alturas mucho más considerables. Más al Sur, a ambos lados del continente, desde 41º de latitud hasta el extremo más meridional, tenemos las pruebas más evidentes de una acción glaciar anterior, en un gran número de inmensos cantos transportados lejos de su lugar de origen.

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Volviendo a nuestro asunto principal. Por cierto… ¿Cuál es nuestro asunto principal? En el párrafo sexcentésimo quincuagésimo sexto del Origen de las Especies.

El párrafo comienza de esta manera:

 

But we must return to our more immediate subject.

 

Que nuestro traductor, con cierta gracia, ha traducido así:

 

Pero tenemos que volver a nuestro asunto principal.

 

Lo cual nos da pie a preguntar: ¿Cuál es nuestro asunto principal en esta obra?

 

 

 

 

 

656

ALTERNATE GLACIAL PERIODS IN THE NORTH AND SOUTH.

 

But we must return to our more immediate subject. I am convinced that Forbes’s view may be largely extended. In Europe we meet with the plainest evidence of the Glacial period, from the western shores of Britain to the Ural range, and southward to the Pyrenees. We may infer from the frozen mammals and nature of the mountain vegetation, that Siberia was similarly affected. In the Lebanon, according to Dr. Hooker, perpetual snow formerly covered the central axis, and fed glaciers which rolled 4,000 feet down the valleys. The same observer has recently found great moraines at a low level on the Atlas range in North Africa. Along the Himalaya, at points 900 miles apart, glaciers have left the marks of their former low descent; and in Sikkim, Dr. Hooker saw maize growing on ancient and gigantic moraines. Southward of the Asiatic continent, on the opposite side of the equator, we know, from the excellent researches of Dr. J. Haast and Dr. Hector, that in New Zealand immense glaciers formerly descended to a low level; and the same plants, found by Dr. Hooker on widely separated mountains in this island tell the same story of a former cold period. From facts communicated to me by the Rev. W.B. Clarke, it appears also that there are traces of former glacial action on the mountains of the south-eastern corner of Australia.

 

Alternancia de períodos glaciares en el Norte y en el Sur

Pero tenemos que volver a nuestro asunto principal. Estoy convencido de que la opinión de Forbes puede generalizarse mucho. En Europa nos encontramos con las pruebas más claras del período glaciar, desde las costas occidentales de la Gran Bretaña, hasta la cordillera de los Montes Urales y, hacia el Sur, hasta los Pirineos. Podemos deducir de los mamíferos congelados y de la naturaleza de la vegetación de las montañas, que Siberia sufrió igual influencia. En el Líbano; según el doctor Hooker, las nieves perpetuas cubrían en otros tiempos el eje central y alimentaban glaciares que bajaban a 4.000 pies por los valles. El mismo observador ha encontrado recientemente grandes morrenas a un nivel bajo en la cordillera del Atlas, en el norte del África. En el Himalaya, en puntos separados por 900 millas, los glaciares han dejado señales de su anterior descenso muy bajo, y en Sikkim, el doctor Hooker vio maíz que crecía en antiguas morrenas gigantescas. Al sur del continente asiático, al otro lado del Ecuador, sabemos, por las excelentes investigaciones del doctor J. Haast y del doctor Hector, que en Nueva Zelandia, en otro tiempo, inmensos glaciares descendieron hasta un nivel bajo, y las plantas iguales encontradas por el doctor Hooker en montañas muy distantes de esta isla nos refieren la misma historia de un período frío anterior. De los hechos que me ha comunicado el reverendo W. B. Clarke resulta también que hay huellas de acción glaciar anterior en las montañas del extremo sudeste de Australia.

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Críticos de Darwin: Fée, Antoine Laurent Apollinaire (1789-1874)

 

Fée, Antoine Laurent Apollinaire (1789-1874)

 

 

Nous nous proposons de soutenir la permanence de l’espèce, attaquée par le darwinisme, essayant de démontrer qu’il existe chez chacune d’elles deux sortes de caracteres: ceux qui donnnet la taille, la force, la nature des téguments , la couleur; et ceux bien plus importants qui tiennent a la nutrition, à la réproduction, aux habitudes de la vie, en un mot, a la façon d’être. Les premières peuvent varier, les autres, non.  

 

Nos proponemos mantener la permanencia de la especie, atacada por el darwinismo, intentando demostrar que existen en cada una de ellas dos tipos de caracteres: los que dan la talla, la fuerza, la naturaleza de los tegumentos, el color; y otros más importantes que son responsables de la nutrición, la reproducción, los hábitos de vida, en una palabra, la forma de ser. Las primeras pueden variar, las segundas, no.

 

Le darwinisme, ou Examen de la théorie relative à l’origine des espèces / par A.-L.-A. Fée.

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Vuelta a la única teoría que el autor entiende en el párrafo sexcentésimo quincuagésimo quinto del Origen de las Especies

El autor presenta serios problemas de raciocinio elemental. En primer lugar no hay teoría alguna que pueda llamarse Teoría de Creación. Ni la hay ahora ni la hubo nunca. En segundo lugar, resulta muy difícil de entender donde dice:

No podemos sostener que estas especies hayan sido creadas semejantes en relación con las condiciones físicas, casi iguales, de las regiones; pues si comparamos, por ejemplo, ciertas partes de América del Sur con partes de África meridional o de Australia, vemos regiones, muy semejantes en todas sus condiciones físicas, cuyos habitantes son completamente diferentes.

 

Además de la confusión de la redacción, da a entender que tiene un conocimiento absoluto de la totalidad de las condiciones físicas en las regiones mencionadas, lo cual es un disparate.

 

 

 

655

These cases of close relationship in species either now or formerly inhabiting the seas on the eastern and western shores of North America, the Mediterranean and Japan, and the temperate lands of North America and Europe, are inexplicable on the theory of creation. We cannot maintain that such species have been created alike, in correspondence with the nearly similar physical conditions of the areas; for if we compare, for instance, certain parts of South America with parts of South Africa or Australia, we see countries closely similar in all their physical conditions, with their inhabitants utterly dissimilar.

 

 

Dentro de la teoría de la creación, son inexplicables estos casos de parentesco próximo entre especies que viven actualmente o vivieron en otro tiempo en el mar, en las costas orientales y occidentales de América del Norte, en el Mediterráneo y el Japón, y en las tierras templadas de América del Norte y Europa. No podemos sostener que estas especies hayan sido creadas semejantes en relación con las condiciones físicas, casi iguales, de las regiones; pues si comparamos, por ejemplo, ciertas partes de América del Sur con partes de África meridional o de Australia, vemos regiones, muy semejantes en todas sus condiciones físicas, cuyos habitantes son completamente diferentes.

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La admirable obra de Dana y otra que, sin duda, no lo es en el párrafo sexcentésimo quincuagésimo cuarto del Origen de las Especies

 

La emigración hacia el sur explica que haya especies iguales en regiones separadas. Esto ocurre igual en tierra que en mar y está en contradicción con la explicación dada unos párrafos atras, sin citar a sus autores, en la que se indicaba que los continentes europeo y americano habían estado juntos.

El autor tiene esa costumbre de encontrarse a gusto manteniendo unas ideas y sus contrarias.  En sucesivas ediciones, ha ido corrigiendo y ampliando según llegaban a su biblioteca las últimas novedades. En definitiva, lo  que quiere hacer es rellenar hojas para que la Selección natural salga adelante como única explicación sobre el Origen de las especies.  Como indica la imagen que reproducimos arriba: fully embrace the concept of Natural Selection. Es decir que el público no dude (la ciencia es dudar), que todo el mundo crea (fully embrace) en esa aberración, fruto de una serie de errores. Al citar obras admirables, confía el autor en que la suya también lo sea. Y lo es: Debido al nivel de confusión que ha podido llegar a producir. En cuanto a la frase contenida en la imagen: ¿alguna prueba mejor de que el darwinismo es una secta?

 

654

As on the land, so in the waters of the sea, a slow southern migration of a marine fauna, which, during the Pliocene or even a somewhat earlier period, was nearly uniform along the continuous shores of the Polar Circle, will account, on the theory of modification, for many closely allied forms now living in marine areas completely sundered. Thus, I think, we can understand the presence of some closely allied, still existing and extinct tertiary forms, on the eastern and western shores of temperate North America; and the still more striking fact of many closely allied crustaceans (as described in Dana’s admirable work), some fish and other marine animals, inhabiting the Mediterranean and the seas of Japan—these two areas being now completely separated by the breadth of a whole continent and by wide spaces of ocean.

 

Lo mismo que en tierra, en las aguas del mar, una lenta emigración, hacia el Sur, de la fauna marina, que durante el plioceno, o hasta en un período algo anterior, fue casi uniforme a lo largo de las ininterrumpidas costas del círculo polar, explicará, dentro de la teoría de la modificación, el que hoy vivan especies afines en regiones completamente separadas. Así, creo yo, podemos comprender la presencia en las costas orientales y occidentales de la parte templada del norte de América de algunas formas muy próximas, todavía vivientes o terciarias extinguidas, y explicará también el hecho aún más llamativo de que vivan en el Mediterráneo y en los mares del Japón muchos crustáceos -según se describe en la admirable obra de Dana-, algunos peces y otros animales marinos muy afines, a pesar de estar completamente separadas estas dos regiones por un continente entero e inmensas extensiones de océano.

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Lenta disminución del calor en el párrafo sexcentésimo quincuagésimo tercero del Origen de las Especies

El autor ha entendido algo acerca de la dispersión de especies durante el período glaciar y contento con lo aprendido se permite una extensión exagerada en su explicación y una ampliación totalmente arbitraria.

En consecuencia, el párrafo no hay por dónde cogerlo:

 

  1. slowly decreasing warmth of the Pliocene period. ¿De verdad cree lícito el autor referirse a lenta diminución del calor en el período plioceno?, ¿Se ha dado cuenta de que el Plioceno comprende casi tres millones de años, es decir más de lo que hay entre el final del Plioceno y el momento actual?
  2. as soon as the species in common, which inhabited the New and Old Worlds, migrated south of the Polar Circle. ¿Podría menciona una sóla de dichas especies?, ¿Es cierto que emigraron al sur del círculo Polar?, ¿Es lícito hablar en esa época de New and Old Worlds?
  3. Consequently we have here everything favourable for much modification—for far more modification than with the Alpine productions, left isolated, within a much more recent period, on the several mountain ranges and on the arctic lands of Europe and North America. ¿De dónde saca el autor la idea de que es más fácil la modificación en situación de mezcla que en la de aislamiento?

 

 

 

653

During the slowly decreasing warmth of the Pliocene period, as soon as the species in common, which inhabited the New and Old Worlds, migrated south of the Polar Circle, they will have been completely cut off from each other. This separation, as far as the more temperate productions are concerned, must have taken place long ages ago. As the plants and animals migrated southward, they will have become mingled in the one great region with the native American productions, and would have had to compete with them; and in the other great region, with those of the Old World. Consequently we have here everything favourable for much modification—for far more modification than with the Alpine productions, left isolated, within a much more recent period, on the several mountain ranges and on the arctic lands of Europe and North America. Hence, it has come, that when we compare the now living productions of the temperate regions of the New and Old Worlds, we find very few identical species (though Asa Gray has lately shown that more plants are identical than was formerly supposed), but we find in every great class many forms, which some naturalists rank as geographical races, and others as distinct species; and a host of closely allied or representative forms which are ranked by all naturalists as specifically distinct.

 

 

 

Durante la lenta diminución del calor en el período plioceno, tan pronto como las especies comunes que vivían en el Mundo Antiguo y en el Nuevo emigraron al sur del círculo polar, quedarían completamente separadas. Esta separación, por lo que se refiere a las producciones de clima más templado, tiene que haber ocurrido hace mucho tiempo. Al emigrar hacia el Sur, las plantas y animales tuvieron que mezclarse en una gran región con las producciones indígenas americanas,  y tendrían que competir con ellas, y en otra gran región con las del Mundo Antiguo. Por consiguiente, tenemos en este caso algo favorable a las modificaciones grandes, a modificaciones mucho mayores que las de las producciones alpinas que quedaron aisladas, en un período mucho más reciente, en las diferentes cordilleras en las tierras árticas de Europa y América del Norte. De aquí proviene que, cuando comparamos las producciones que viven actualmente en las regiones templadas del Nuevo Mundo y del Antiguo, encontremos muy pocas especies idénticas -aunque Assa Gray ha mostrado últimamente que son idénticas más plantas de las que antes se suponía- y que encontremos, en cambio, en todas las clases principales, muchas formas, que unos naturalistas consideran como razas geográficas y otros como especies distintas, y una legión de formas representativas, o muy afines, que son consideradas por todos los naturalistas como específicamente distintas.

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Extrañas explicaciones en el párrafo sexcentésimo quincuagésimo segundo del Origen de las Especies

La primera mitad de este párrafo es incomprensible:

 

Creyendo, por las razones que antes se han indicado, que los continentes actuales han permanecido mucho tiempo casi en las mismas situaciones relativas, aunque sujetos a grandes oscilaciones de nivel, me inclino mucho a extender la hipótesis precedente, hasta deducir que durante un período anterior más caliente, como el período plioceno antiguo, en las tierras circumpolares, que eran casi ininterrumpidas, vivía un gran número de plantas y animales iguales, y que estas plantas y animales, tanto en el Mundo Antiguo como en el Nuevo, empezaron a emigrar hacia el Sur cuando el clima se hizo menos caliente, mucho antes del principio del período glaciar.

 

La segunda, está en contradicción con la primera, y en ella faltan las referencias a los autores originales:

 

Actualmente vemos, creo yo, sus descendientes, la mayor parte de ellos en un estado modificado, en las regiones centrales de Europa y de los Estados Unidos. Según esta opinión, podemos comprender el parentesco y rara identidad entre las producciones de América del Norte y de Europa, parentesco que es sumamente notable considerando la distancia de los dos territorios y su separación por todo el océano Atlántico. Podemos comprender, además, el hecho singular, sobre el que han llamado la atención diferentes observadores, de que las producciones de Europa y América en los últimos pisos terciarios estaban más relacionadas que lo están actualmente, pues durante estos períodos más calientes las partes del norte del Mundo Antiguo y del Nuevo deben haber estado unidas, casi sin interrupción, por tierra, que serviría como de puente -que el frío después hizo intransitable- para las emigraciones recíprocas de sus habitantes.

Es decir, que en este párrafo el autor ha vuelto a hacer la misma operación que encontrábamos en el párrafo sexcentésimo décimo octavo: Decir una cosa y su contraria. Si allí presentaba (sin citarlo) el trabajo de Trémaux (alternancia de épocas de cambio con otras estáticas) y,  a la vez,  defendía la hipótesis contraria (el cambio gradual contínuo), aquí nos encontramos con el mismo esquema, y el autor nos indica que Europa y Asia estaban unidos (según autores que no indica), pero que estaban asimismo separados. Todo indica que, en sucesivas ediciones de esta obra, el autor fue corrigiendo, añadiendo ideas, y resultados de científicos profesionales, sin darse cuenta de que eran contrarios a lo que él había expuesto en capítulos anteriores. Lógicamente, puesto que lo que él había expuesto se basaba en errores (confusión de selección con mejora, explotación del juego de palabras “selección natural”, tautología, etc.).


652

Believing, from reasons before alluded to, that our continents have long remained in nearly the same relative position, though subjected to great oscillations of level, I am strongly inclined to extend the above view, and to infer that during some earlier and still warmer period, such as the older Pliocene period, a large number of the same plants and animals inhabited the almost continuous circumpolar land; and that these plants and animals, both in the Old and New Worlds, began slowly to migrate southwards as the climate became less warm, long before the commencement of the Glacial period. We now see, as I believe, their descendants, mostly in a modified condition, in the central parts of Europe and the United States. On this view we can understand the relationship with very little identity, between the productions of North America and Europe—a relationship which is highly remarkable, considering the distance of the two areas, and their separation by the whole Atlantic Ocean. We can further understand the singular fact remarked on by several observers that the productions of Europe and America during the later tertiary stages were more closely related to each other than they are at the present time; for during these warmer periods the northern parts of the Old and New Worlds will have been almost continuously united by land, serving as a bridge, since rendered impassable by cold, for the intermigration of their inhabitants.

 

Creyendo, por las razones que antes se han indicado, que los continentes actuales han permanecido mucho tiempo casi en las mismas situaciones relativas, aunque sujetos a grandes oscilaciones de nivel, me inclino mucho a extender la hipótesis precedente, hasta deducir que durante un período anterior más caliente, como el período plioceno antiguo, en las tierras circumpolares, que eran casi ininterrumpidas, vivía un gran número de plantas y animales iguales, y que estas plantas y animales, tanto en el Mundo Antiguo como en el Nuevo, empezaron a emigrar hacia el Sur cuando el clima se hizo menos caliente, mucho antes del principio del período glaciar. Actualmente vemos, creo yo, sus descendientes, la mayor parte de ellos en un estado modificado, en las regiones centrales de Europa y de los Estados Unidos. Según esta opinión, podemos comprender el parentesco y rara identidad entre las producciones de América del Norte y de Europa, parentesco que es sumamente notable considerando la distancia de los dos territorios y su separación por todo el océano Atlántico. Podemos comprender, además, el hecho singular, sobre el que han llamado la atención diferentes observadores, de que las producciones de Europa y América en los últimos pisos terciarlos estaban más relacionadas que lo están actualmente, pues durante estos períodos más calientes las partes del norte del Mundo Antiguo y del Nuevo deben haber estado unidas, casi sin interrupción, por tierra, que serviría como de puente -que el frío después hizo intransitable- para las emigraciones recíprocas de sus habitantes.

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