Final feliz con el mayor disparate de la historia de la ciencia en el párrafo septingentésimo primero del Origen de las Especies

 

Con este párrafo acabamos el capítulo dedicado a la Distribución Geográfica. A lo largo del mismo hemos podido seguir apreciando la riqueza léxica del idioma darwiniano o darvinés que brillantemente describió Eugenio d’Ors. Numerosas citas de autores importantes (Lyell, Forbes, Gunther etc…) ilustran párrafos y párrafos en ejemplos de argumentación ad hominem, del tipo: el contenido de este texto debe ser bueno puesto que coincide con lo que dijeron estos grandes profesores y profesionales de la ciencia.

Multitud de curiosidades y anécdotas muestran esa ingenuidad que tan a menudo se atribuye al autor y que, bajo exploración, no es más que una falsa ingenuidad que pretende pasar por teoría científica un conjunto de errores y disparates: un dogma. A tal fin, el mayor interés de estos capítulos consiste en su conjunción de variados artefactos de la retórica. Para terminar, un buen ejemplo en el último párrafo. Retórica que infaliblemente tiene por objeto conducir a un único fin: El mayor disparate de la historia de la ciencia: la selección natural.

 

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 As the late Edward Forbes often insisted, there is a striking parallelism in the laws of life throughout time and space; the laws governing the succession of forms in past times being nearly the same with those governing at the present time the differences in different areas. We see this in many facts. The endurance of each species and group of species is continuous in time; for the apparent exceptions to the rule are so few that they may fairly be attributed to our not having as yet discovered in an intermediate deposit certain forms which are absent in it, but which occur above and below: so in space, it certainly is the general rule that the area inhabited by a single species, or by a group of species, is continuous, and the exceptions, which are not rare, may, as I have attempted to show, be accounted for by former migrations under different circumstances, or through occasional means of transport,  or by the species havin become extinct in the intermediate tracts.  Both in time and space species and groups of species have their points of maximum development.


Groups of species, living during the same period of time, or living within the same area, are often characterised by trifling features in common, as of sculpture or colour. In looking to the long succession of past ages, as in looking to distant provinces throughout the world, we find that species in certain classes differ little from each other, whilst those in another class, or only in a different section of the same order, differ greatly from each other. In both time and space the lowly organised members of each class generally change less than the highly organised; but there are in both cases marked exceptions to the rule. According to our theory, these several relations throughout time and space are intelligible; for whether we look to the allied forms of life which have changed during successive ages, or to those which have changed after having migrated into distant quarters, in both cases they are connected by the same bond of ordinary generation; in both cases the laws of variation have been the same, and modifications have been accumulated by the same means of natural selection.

 

 

Como el difunto Edward Forbes señaló con insistencia, existe un notable paralelismo en las leyes de la vida en el tiempo y en el espacio; pues las leyes que rigen la sucesión de formas en los tiempos pasados son casi iguales que las que rigen actualmente las diferencias entre las diversas regiones. Vemos esto en muchos hechos. La duración de cada especie o grupos de especies es continua en el tiempo, pues las aparentes excepciones a esta regla son tan pocas, que pueden perfectamente atribuirse a que no hemos descubierto hasta ahora, en un depósito intermedio, las formas que faltan en él, pero que se presentan tanto encima como debajo: de igual modo, en el espacio, es con seguridad la regla general que la extensión habitada por una sola especie o por un grupo de especies es continua, y las excepciones, que no son raras, pueden explicarse, como he intentado demostrar, por emigraciones anteriores en circunstancias diferentes, o por medios ocasionales de transporte, o porque las especies se han extinguido en los espacios intermedios. Tanto en el tiempo como en el espacio, las especies y grupos de especies tienen sus puntos de desarrollo máximo. Los grupos de especies que viven dentro del mismo territorio están con frecuencia caracterizados en común por caracteres poco importantes, como el color o relieves. Considerando la larga sucesión de edades pasadas y considerando las distintas provincias de todo el mundo, encontramos que en ciertas clases las especies difieren poco unas de otras, mientras que las de otras clases, o simplemente de una sección diferente del mismo orden, difieren mucho más. Lo mismo en el tiempo que en el espacio, las formas de organización inferior de cada clase cambian generalmente menos que las de organización superior; pero en ambos casos existen notables excepciones a esta regla. Según nuestra teoría, se comprenden estas diferentes relaciones a través del espacio y del tiempo; pues tanto si consideramos las formas orgánicas afines que se han modificado durante las edades sucesivas, como si consideramos las que se han modificado después de emigrar a regiones distantes, en ambos casos están unidas por el mismo vínculo de la generación ordinaria y en ambos casos las leyes de variación han sido las mismas y las modificaciones se han acumulado por el mismo medio de la selección natural.

 

Lectura aconsejada:

 

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