Archivo de diciembre, 2014

Un principio algo confuso en el párrafo sexcentésimo nonagésimo segundo del Origen de las Especies

Comienza este párrafo por exponer un principio algo confuso. Es el siguiente:

 

la relación con el origen de donde los colonos pudieron más fácilmente provenir, junto con su modificación subsiguiente

 

Sí. Este es el principio y si no se lo creen lean. Y esto tiene la desfachatez el autor de decirnos que es de amplísima aplicación en toda la naturaleza.

 

 

 

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The same principle which governs the general character of the inhabitants of oceanic islands, namely, the relation to the source whence colonists could have been most easily derived, together with their subsequent modification, is of the widest application throughout nature. We see this on every mountain-summit, in every lake and marsh. For Alpine species, excepting in as far as the same species have become widely spread during the Glacial epoch, are related to those of the surrounding lowlands; thus we have in South America, Alpine humming-birds, Alpine rodents, Alpine plants, etc., all strictly belonging to American forms; and it is obvious that a mountain, as it became slowly upheaved, would be colonised from the surrounding lowlands. So it is with the inhabitants of lakes and marshes, excepting in so far as great facility of transport has allowed the same forms to prevail throughout large portions of the world. We see the same principle in the character of most of the blind animals inhabiting the caves of America and of Europe. Other analogous facts could be given. It will, I believe, be found universally true, that wherever in two regions, let them be ever so distant, many closely allied or representative species occur, there will likewise be found some identical species; and wherever many closely-allied species occur, there will be found many forms which some naturalists rank as distinct species, and others as mere varieties; these doubtful forms showing us the steps in the process of modification.

 

El mismo principio que rige el carácter general de los habitantes de las islas oceánicas -o sea la relación con el origen de donde los colonos pudieron más fácilmente provenir, junto con su modificación subsiguiente- es de amplísima aplicación en toda la naturaleza. Vemos esto en cada cumbre de montaña y en cada lago o pantano; pues las especies alpinas, excepto cuando la misma especie se ha difundido extensamente durante la época glacial, están relacionadas con las de las tierras bajas circundantes. Así, tenemos en América del Sur pájaros-moscas alpinos, roedores alpinos, plantas alpinas, etc., que pertenecen todos rigurosamente a formas americanas, y es evidente que una montaña, cuando se levantó lentamente, tuvo que ser colonizada por los habitantes de las tierras bajas circundantes. Lo mismo ocurre con los habitantes de los lagos y pantanos, excepto en la medida en que la gran facilidad de transporte ha permitido a las mismas formas prevalecer en grandes extensiones del mundo. Vemos este mismo principio en el carácter de la mayor parte de los animales ciegos que viven en las cavernas de América y de Europa, y podrían citarse otros hechos análogos. En todos los casos creo yo que resultará cierto que, siempre que existan en dos regiones, por distantes que estén, muchas especies muy afines o representativas, se encontrarán también algunas especies idénticas, y dondequiera que se presenten muchas especies muy afines, se encontrarán muchas formas que algunos naturalistas consideran como especies distintas y otros como simples variedades, mostrándonos estas formas dudosas los pasos en la marcha de la modificación.

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Stop and think: ¿En qué consiste la evolución?

 

En respuesta a la entrada titulada La selección natural no existe: algunas explicaciones rápidas, GH Estrada desde México escribe:

 

Le agradezco su puntual y concisa respuesta:

Por lo demás, restaría sólo preguntarle: ¿Sea como fuere que lo definamos, en que consiste la evolución? La teoría como tal a mi juicio con base en sus palabras, requiere una revisión no tanto en su concepto como en el fundamento desde el que se desarrolla.

A lo cual contesto:

Muchas gracias por su e-mail, que paso puntualmente a responder comenzando por la segunda parte:

La teoría como tal a mi juicio con base en sus palabras, requiere una revisión no tanto en su concepto como en el fundamento desde el que se desarrolla.

En esto estoy de acuerdo. Ahora bien me resulta muy dificil distinguir entre una cosa y la otra, es decir entre el concepto (evolución) y el fundamento desde el que se desarrolla. Por eso a la primera parte de su cuestión, que es:

¿Sea como fuere que lo definamos, en que consiste la evolución?

Respondo: Me parece fundamental definirla para luego intentar precisar en qué consiste. Por mi parte prefiero considerar la evolución como cambio, dentro de un orden, y por lo tanto volver a estudiar en qué consiste ese orden, es decir volver a la HIstoria Natural tal y como nos la ofrecen los naturalistas del siglo XIX.

No se si esto le será de utilidad, pero quedo en cualquier caso agradecido por su interés.

 

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The really surprising fact in this case of the Galapagos Archipelago en el párrafo sexcentésimo nonagésimo primero del Origen de las Especies

Así comienza este párrafo:

 

The really surprising fact in this case of the Galapagos Archipelago…

 

El hecho verdaderamente sorprendente en este caso del archipiélago de los Galápagos…

 

Y ¿qué será, nos preguntamos, qué podrá ser ese hecho tan sorprendente?

 

Veamos. Para empezar, nuestra frustración:

 

cada nueva especie, después de haber sido formada en una isla, no se extendió rápidamente a las otras.

 

¿Pero cada especie de qué? ¿En qué isla? ¿Quién le dijo que una especie se formó en una isla?

 

Sigamos leyendo:

 

Las corrientes del mar son rápidas y barren entre las islas, y las tormentas de viento son extraordinariamente raras; de manera que las islas están de hecho mucho más separadas entre sí de lo que aparecen en el mapa.

 

Ah, bueno!, entonces, es que el mapa está mal. Si es así habrá que corregirlo y listo. Pero no,…:

 

. Sin embargo, algunas de las especies -tanto de las que se encuentran en otras partes del mundo como de las que están confinadas en el archipiélago- son comunes a varias islas, y de su modo de distribución actual podemos deducir que de una isla se han extendido a las otras

 

¡Por favor, que alguien nos ayude!: Las islas ¿Están separadas o no lo están?,  Las especies: ¿ se han transladado entre las islas o no se lo han hecho? ¿Qué prueba presenta el autor de toda esta verborrea? ¿A qué especie se refiere?

 

 

Pero no preocuparse, que todo se arregla:

 

Pero creo que, con frecuencia, adoptamos la errónea opinión de que es probable que especies muy afines invadan mutuamente sus territorios cuando son puestos en libre comunicación. Indudablemente, si una especie tiene alguna ventaja sobre otra, en brevísimo tiempo la suplantará en todo o en parte; pero si ambas son igualmente adecuadas para sus propias localidades, probablemente conservarán ambas sus puestos, separados durante tiempo casi ilimitado

 

 

 

Vuelven los tópicos del darvinés y todo queda resuelto como por arte de magia. ¡Increíble!.

 

 

 

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The really surprising fact in this case of the Galapagos Archipelago, and in a lesser degree in some analogous cases, is that each new species after being formed in any one island, did not spread quickly to the other islands. But the islands, though in sight of each other, are separated by deep arms of the sea, in most cases wider than the British Channel, and there is no reason to suppose that they have at any former period been continuously united. The currents of the sea are rapid and deep between the islands, and gales of wind are extraordinarily rare; so that the islands are far more effectually separated from each other than they appear on a map. Nevertheless, some of the species, both of those found in other parts of the world and of those confined to the archipelago, are common to the several islands; and we may infer from the present manner of distribution that they have spread from one island to the others. But we often take, I think, an erroneous view of the probability of closely allied species invading each other’s territory, when put into free intercommunication. Undoubtedly, if one species has any advantage over another, it will in a very brief time wholly or in part supplant it; but if both are equally well fitted for their own places, both will probably hold their separate places for almost any length of time. Being familiar with the fact that many species, naturalised through man’s agency, have spread with astonishing rapidity over wide areas, we are apt to infer that most species would thus spread; but we should remember that the species which become naturalised in new countries are not generally closely allied to the aboriginal inhabitants, but are very distinct forms, belonging in a large proportion of cases, as shown by Alph. de Candolle, to distinct genera. In the Galapagos Archipelago, many even of the birds, though so well adapted for flying from island to island, differ on the different islands; thus there are three closely allied species of mocking-thrush, each confined to its own island. Now let us suppose the mocking-thrush of Chatham Island to be blown to Charles Island, which has its own mocking-thrush; why should it succeed in establishing itself there? We may safely infer that Charles Island is well stocked with its own species, for annually more eggs are laid and young birds hatched than can possibly be reared; and we may infer that the mocking-thrush peculiar to Charles Island is at least as well fitted for its home as is the species peculiar to Chatham Island. Sir C. Lyell and Mr. Wollaston have communicated to me a remarkable fact bearing on this subject; namely, that Madeira and the adjoining islet of Porto Santo possess many distinct but representative species of land-shells, some of which live in crevices of stone; and although large quantities of stone are annually transported from Porto Santo to Madeira, yet this latter island has not become colonised by the Porto Santo species: nevertheless, both islands have been colonised by some European land-shells, which no doubt had some advantage over the indigenous species. From these considerations I think we need not greatly marvel at the endemic species which inhabit the several islands of the Galapagos Archipelago not having all spread from island to island. On the same continent, also, pre-occupation has probably played an important part in checking the commingling of the species which inhabit different districts with nearly the same physical conditions. Thus, the south-east and south-west corners of Australia have nearly the same physical conditions, and are united by continuous land, yet they are inhabited by a vast number of distinct mammals, birds, and plants; so it is, according to Mr. Bates, with the butterflies and other animals inhabiting the great, open, and continuous valley of the Amazons.

 

El hecho verdaderamente sorprendente en este caso del archipiélago de los Galápagos, y en menor grado en algunos casos análogos, es que cada nueva especie, después de haber sido formada en una isla, no se extendió rápidamente a las otras. Pero las islas, aunque a la vista unas de otras, están separadas por brazos de mar profundos, en la mayor parte de los casos más anchos que el canal de la Mancha, y no hay razón para suponer que las islas hayan estado unidas en algún período anterior. Las corrientes del mar son rápidas y barren entre las islas, y las tormentas de viento son extraordinariamente raras; de manera que las islas están de hecho mucho más separadas entre sí de lo que aparecen en el mapa. Sin embargo, algunas de las especies -tanto de las que se encuentran en otras partes del mundo como de las que están confinadas en el archipiélago- son comunes a varias islas, y de su modo de distribución actual podemos deducir que de una isla se han extendido a las otras. Pero creo que, con frecuencia, adoptamos la errónea opinión de que es probable que especies muy afines invadan mutuamente sus territorios cuando son puestos en libre comunicación. Indudablemente, si una especie tiene alguna ventaja sobre otra, en brevísimo tiempo la suplantará en todo o en parte; pero si ambas son igualmente adecuadas para sus propias localidades, probablemente conservarán ambas sus puestos, separados durante tiempo casi ilimitado. Familiarizados con el hecho de que en muchas especies naturalizadas por la acción del hombre se han difundido con pasmosa rapidez por extensos territorios, nos inclinamos a suponer que la mayor parte de las especies tienen que difundirse de este modo; pero debemos recordar que las especies que se naturalizan en nuevos países no son generalmente muy afines de los habitantes primitivos, sino formas muy distintas, que, en número relativamente grande de casos, como ha demostrado Alph. de Candolle, pertenecen a géneros distintos. En el archipiélago de los Galápagos, aun de las mismas aves, a pesar de estar bien adaptadas para volar de isla en isla, muchas difieren en las distintas islas; así, hay tres especies muy próximas de Mimus, confinada cada una a su propia isla. Supongamos que el Mimus de la isla Chatham es arrastrado por el viento a la isla Charles, que tiene su Mimus propio, ¿por qué habría de conseguir establecerse allí? Podemos admitir con seguridad que la isla Charles está bien poblada por su propia especie, pues anualmente son puestos más huevos y salen más pajarillos de los que pueden criarse, y debemos admitir que el Mimus peculiar a la isla Charles está adaptado a su patria, por lo menos, tan bien como la especie peculiar de la isla Chatham. Sir C. Lyell y míster Wollaston me han comunicado un hecho notable relacionado con este asunto, y es que la isla de la Madeira y el islote adyacente de Porto Santo poseen muchas especies de conchas terrestres distintas, pero representativas, algunas de las cuales viven en resquebrajaduras de las rocas; y a pesar de que anualmente son transportadas grandes cantidades de piedra desde Porto Santo a Madeira, sin embargo, esta isla no ha sido colonizada por las especies de Porto Santo, aun cuando ambas islas lo han sido por moluscos terrestres de Europa que indudablemente tenían alguna ventaja sobre las especies indígenas. Por estas consideraciones creo que no hemos de maravillarnos mucho porque las especies peculiares que viven en las diferentes islas del archipiélago de los Galápagos no hayan pasado todas de unas islas a otras. En un mismo continente la ocupación anterior ha representado probablemente un papel importante en impedir la mezcla de las especies que viven en distintas regiones que tienen casi las mismas condiciones físicas. Así, los extremos sudeste y sudoeste de Australia tienen casi iguales condiciones físicas y están unidos por tierras sin solución de continuidad, y, sin embargo, están habitadas por un gran número de mamíferos, aves y plantas diferentes; lo mismo ocurre, según míster Bates, con las mariposas y otros animales que viven en el grande, abierto y no interrumpido valle del Amazonas.

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La selección natural no existe: algunas explicaciones rápidas

lets-make-history

Desde la web titulada Welcome Let’s make history, en about.me, GH Estrada pide información sobre la afirmación “la Selección Natural no existe”.  Este es el contenido de su e-mail:

- ¿Por qué dice Usted que la Selección Natural no existe? ¿Se trata de un concepto filosófico, o en realidad es una idea basada en la biología? Un saludo.

 

Y esta es mi respuesta:

Basado en la filosofía: Corresponde a quien dice que existe algo, el probar su existencia. Es imposible (salvo en casos flagrantes, como éste) probar que no existe algo que no existe.

Basado en el lenguaje: Selección natural es oxímoron. Selección es, por definición, algo artificial.

Basado en la Historia de la Ciencia: Darwin confundió selección con Mejora (Breeding). La selección es parte del proceso que llamamos Mejora Genética (Breeding). ¿Concibe usted algo que pueda llamarse Mejora Natural? A este error Darwin añadió otros muchos, como por ejemplo una de sus definiciones de selección natural: supervivencia del más apto; es decir, supervivencia del que sobrevive, esto es un Pleonasmo: El más apto es, por definición el que sobrevive. Hay otras muchas definiciones de Selección Natural, ninguna tiene sentido, ninguna define nada y son , entre ellas, contradictorias.

 

Reciba un cordial saludo,

 

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Por fin, las islas Galápagos en el párrafo sexcentésimo nonagésimo del Origen de las Especies

Hemos llegado por fin, en el capítulo XIII, en el párrafo sexcentésimo nonagésimo, al lugar del globo que ha servido para honor y gloria del autor de este libro durante muchas décadas: Las Islas Galápagos.

 

¿Encontraremos aquí lo que nos prometía el autor en el primer párrafo de su magna obra? Recordemos:

 

When on board H.M.S. Beagle, as naturalist, I was much struck with certain facts in the distribution of the organic beings inhabiting South America, and in the geological relations of the present to the past inhabitants of that continent.

 

 

Veamos:

 

Así, cada una de las islas del archipiélago de los Galápagos está ocupada -y el hecho es maravilloso- por varias especies distintas; pero estas especies están relacionadas entre sí de un modo mucho más estrecho que con los habitantes del continente americano o de cualquier otra parte del mundo. Esto es lo que podría esperarse, pues islas situadas tan cerca unas de otras tenían que recibir casi necesariamente inmigrantes procedentes del mismo origen primitivo y de las otras islas.

 

¿En qué quedamos?: ¿especies distintas? ¿O acaso significa esto: ( especies están relacionadas entre sí de un modo mucho más estrecho que con los habitantes del continente americano o de cualquier otra parte del mundo) que no se trata de especies sino de variedades? ¿A qué especies o variedades se refieren estas líneas? Al parecer esto son detalles sin importancia.

Pero el autor continúa con gran osadía:

 

Pero ¿por qué muchos de los inmigrantes se han modificado diferentemente, aunque sólo en pequeño grado, en islas situadas a la vista unas de otras, que tienen la misma naturaleza geológica, la misma altitud, clima, etc.? Durante mucho tiempo me pareció esto una gran dificultad; pero nace en gran parte del error profundamente arraigado de considerar las condiciones físicas de un país como las más importantes, cuando es indiscutible que la naturaleza de otras especies, con las que cada una tiene que competir, es un factor del éxito por lo menos tan importante como aquéllas y generalmente muchísimo más.

 

 

Es decir, su explicación personal, darwiniana, no científica: La lucha, la competición. Una ideología: la selección natural probablemente. Y sin mención de una sola especie, bueno una sí: Las Galápagos.

 

 

 

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The same law which has determined the relationship between the inhabitants of islands and the nearest mainland, is sometimes displayed on a small scale, but in a most interesting manner, within the limits of the same archipelago. Thus each separate island of the Galapagos Archipelago is tenanted, and the fact is a marvellous one, by many distinct species; but these species are related to each other in a very much closer manner than to the inhabitants of the American continent, or of any other quarter of the world. This is what might have been expected, for islands situated so near to each other would almost necessarily receive immigrants from the same original source, and from each other. But how is it that many of the immigrants have been differently modified, though only in a small degree, in islands situated within sight of each other, having the same geological nature, the same height, climate, etc? This long appeared to me a great difficulty: but it arises in chief part from the deeply-seated error of considering the physical conditions of a country as the most important; whereas it cannot be disputed that the nature of the other species with which each has to compete, is at least as important, and generally a far more important element of success. Now if we look to the species which inhabit the Galapagos Archipelago, and are likewise found in other parts of the world, we find that they differ considerably in the several islands. This difference might indeed have been expected if the islands have been stocked by occasional means of transport—a seed, for instance, of one plant having been brought to one island, and that of another plant to another island, though all proceeding from the same general source. Hence, when in former times an immigrant first settled on one of the islands, or when it subsequently spread from one to another, it would undoubtedly be exposed to different conditions in the different islands, for it would have to compete with a different set of organisms; a plant, for instance, would find the ground best-fitted for it occupied by somewhat different species in the different islands, and would be exposed to the attacks of somewhat different enemies. If, then, it varied, natural selection would probably favour different varieties in the different islands. Some species, however, might spread and yet retain the same character throughout the group, just as we see some species spreading widely throughout a continent and remaining the same.

 

La misma ley que ha determinado el parentesco entre los habitantes de las islas y los de la tierra firme más próxima se manifiesta a veces en menor escala, pero de un modo interesantísimo, dentro de los límites de un mismo archipiélago. Así, cada una de las islas del archipiélago de los Galápagos está ocupada -y el hecho es maravilloso- por varias especies distintas; pero estas especies están relacionadas entre sí de un modo mucho más estrecho que con los habitantes del continente americano o de cualquier otra parte del mundo. Esto es lo que podría esperarse, pues islas situadas tan cerca unas de otras tenían que recibir casi necesariamente inmigrantes procedentes del mismo origen primitivo y de las otras islas. Pero ¿por qué muchos de los inmigrantes se han modificado diferentemente, aunque sólo en pequeño grado, en islas situadas a la vista unas de otras, que tienen la misma naturaleza geológica, la misma altitud, clima, etc.? Durante mucho tiempo me pareció esto una gran dificultad; pero nace en gran parte del error profundamente arraigado de considerar las condiciones físicas de un país como las más importantes, cuando es indiscutible que la naturaleza de otras especies, con las que cada una tiene que competir, es un factor del éxito por lo menos tan importante como aquéllas y generalmente muchísimo más. Ahora bien, si consideramos las especies que viven en el archipiélago de los Galápagos, y que se encuentran también en otras partes del mundo, vemos que difieren considerablemente en las varias islas. Esta diferencia podría realmente esperarse si las islas han sido pobladas por medios ocasionales de transporte, pues una semilla de una planta, por ejemplo, habrá sido llevada a una isla y la de otra planta a otra isla, aun cuando todas procedan del mismo origen general. Por consiguiente, cuando en tiempos primitivos un emigrante arribó por vez primera a una de las islas, o cuando después se propagó de una a otra, estaría sometido indudablemente a condiciones diferentes en las diferentes islas, pues tendría que competir con un conjunto diferente de organismos; una planta, por ejemplo, encontraría el suelo más adecuado para ella ocupado por especies algo diferentes en las distintas islas, y estaría expuesta a los ataques diferentes de enemigos algo diferentes. Si entonces varió, la selección natural probablemente favorecería a variedades diferentes en las distintas islas. Algunas especies, sin embargo, pudieron propagarse por todo el grupo de islas y conservar, no obstante, los mismos caracteres, de igual modo que vemos algunas especies que se extienden mucho por todo su continente y que se conservan las mismas.

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Críticos de Darwin: George Paulin

What, encourages me to think that I have not been too late in entering upon this field of inquiry, and of subjecting what Science calls its creed to a critical investigation, is my perception of the fact that no one,so far as I am aware, has ever before inquired into and examined the fundamental principles of the Darwinian Theory.

 

Lo que me anima a pensar que no estoy retrasado al hacerme estas preguntas, y al someter a lo que la Ciencia llama su credo a una investigación crítica, es mi percepción del hecho de que nadie, que yo sepa, alguna vez ha antes investigado y examinado los principios fundamentales de la Teoría Darwiniana.

 

George Paulin. No Struggle for Existence, no Natural Selection. 1908.

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Otra regla casi universal que aporta bien poco y un paseo por Kerguelen en el párrafo sexcentésimo octogésimo noveno del Origen de las Especies

 

La regla: las producciones peculiares de las islas están relacionadas con las del continente más próximo.

 

La excepción: la Tierra de Kerguelen (Ver imagen 1)

 

 

 

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Many analogous facts could be given: indeed it is an almost universal rule that the endemic productions of islands are related to those of the nearest continent, or of the nearest large island. The exceptions are few, and most of them can be explained. Thus, although Kerguelen Land stands nearer to Africa than to America, the plants are related, and that very closely, as we know from Dr. Hooker’s account, to those of America: but on the view that this island has been mainly stocked by seeds brought with earth and stones on icebergs, drifted by the prevailing currents, this anomaly disappears. New Zealand in its endemic plants is much more closely related to Australia, the nearest mainland, than to any other region: and this is what might have been expected; but it is also plainly related to South America, which, although the next nearest continent, is so enormously remote, that the fact becomes an anomaly. But this difficulty partially disappears on the view that New Zealand, South America, and the other southern lands, have been stocked in part from a nearly intermediate though distant point, namely, from the antarctic islands, when they were clothed with vegetation, during a warmer tertiary period, before the commencement of the last Glacial period. The affinity, which, though feeble, I am assured by Dr. Hooker is real, between the flora of the south-western corner of Australia and of the Cape of Good Hope, is a far more remarkable case; but this affinity is confined to the plants, and will, no doubt, some day be explained.

 

Podrían citarse muchos hechos análogos: realmente es una regla casi universal que las producciones peculiares de las islas están relacionadas con las del continente más próximo o con las de la isla grande más próxima. Pocas son las excepciones, y la mayor parte de ellas pueden ser explicadas. Así, aun cuando la Tierra de Kerguelen está situada más cerca de Africa que de América, las plantas están relacionadas -y muy estrechamente-con las de América, según sabemos por el estudio del doctor Hooker; pero esta anomalía desaparece según la teoría de que esta isla ha sido poblada principalmente por semillas llevadas con tierra y piedras en los icebergs arrastrados por corrientes dominantes. Nueva Zelanda, por sus plantas endémicas, está mucho más relacionada con Australia, la tierra firme más próxima, que con ninguna otra región, y esto es lo que podía esperarse; pero está también evidentemente relacionada con América del Sur, que, aun cuando sea el continente que sigue en proximidad, está a una distancia tan enorme, que el hecho resulta una anomalía. Pero esta dificultad desaparece en parte dentro de la hipótesis de que Nueva Zelanda, América del Sur y otras tierras meridionales han sido pobladas en parte por formas procedentes de un punto casi intermedio, aunque distante, o sea las islas antárticas, cuando estaban cubiertas de vegetación, durante un período terciario caliente antes del comienzo del último período glaciar. La afinidad que, aunque débil, me asegura el doctor Hooker que existe realmente entre la flora del extremo sudoeste de Australia y la del Cabo de Buena Esperanza es un caso mucho más notable; pero esta afinidad está limitada a las plantas, e indudablemente se explicará algún día.

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Las islas y sus dificultades en el párrafo sexcentésimo octogésimo octavo del Origen de las Especies

El autor no es científico.  La obra tampoco. Su lenguaje es, como hemos visto, especial. El darvinés, descubierto por Eugenio d’Ors y al que ya nos hemos referido en muchas ocasiones, no es lenguaje para científicos. Aquí encontramos nuevos ejemplos de este peculiar lenguaje:

 

Hay 26 aves terrestres, de las cuales 21, o quizá 23, son consideradas como especies diferentes; se admitiría ordinariamente que han sido creadas allí, y, sin embargo, la gran afinidad de la mayor parte de estas aves con especies americanas se manifiesta en todos los caracteres, en sus costumbres, gestos y timbre de voz.

 

¿se admitiría ordinariamente que han sido creadas allí? ¿Quién lo admitiría? Lamarck, desde luego, no. Y Lamarck nació en 1744, es decir sesenta y cinco años antes que Darwin.

 

 

 

 

 

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ON THE RELATIONS OF THE INHABITANTS OF ISLANDS TO THOSE OF THE NEAREST MAINLAND.

 

The most striking and important fact for us is the affinity of the species which inhabit islands to those of the nearest mainland, without being actually the same. Numerous instances could be given. The Galapagos Archipelago, situated under the equator, lies at a distance of between 500 and 600 miles from the shores of South America. Here almost every product of the land and of the water bears the unmistakable stamp of the American continent. There are twenty-six land birds. Of these twenty-one, or perhaps twenty-three, are ranked as distinct species, and would commonly be assumed to have been here created; yet the close affinity of most of these birds to American species is manifest in every character in their habits, gestures, and tones of voice. So it is with the other animals, and with a large proportion of the plants, as shown by Dr. Hooker in his admirable Flora of this archipelago. The naturalist, looking at the inhabitants of these volcanic islands in the Pacific, distant several hundred miles from the continent, feels that he is standing on American land. Why should this be so? Why should the species which are supposed to have been created in the Galapagos Archipelago, and nowhere else, bear so plainly the stamp of affinity to those created in America? There is nothing in the conditions of life, in the geological nature of the islands, in their height or climate, or in the proportions in which the several classes are associated together, which closely resembles the conditions of the South American coast. In fact, there is a considerable dissimilarity in all these respects. On the other hand, there is a considerable degree of resemblance in the volcanic nature of the soil, in the climate, height, and size of the islands, between the Galapagos and Cape Verde Archipelagos: but what an entire and absolute difference in their inhabitants! The inhabitants of the Cape Verde Islands are related to those of Africa, like those of the Galapagos to America. Facts, such as these, admit of no sort of explanation on the ordinary view of independent creation; whereas, on the view here maintained, it is obvious that the Galapagos Islands would be likely to receive colonists from America, whether by occasional means of transport or (though I do not believe in this doctrine) by formerly continuous land, and the Cape Verde Islands from Africa; such colonists would be liable to modification—the principle of inheritance still betraying their original birthplace.

 

El hecho más importante y llamativo para nosotros es la afinidad que existe entre las especies que viven en las islas y las de la tierra firme más próxima, sin que sean realmente las mismas. Podrían citarse numerosos ejemplos. El archipiélago de los Galápagos, situado en el Ecuador, está entre 500 y 600 millas de distancia de las costas de América del Sur. Casi todas las producciones de la tierra y del agua llevan allí el sello inequívoco del continente americano. Hay 26 aves terrestres, de las cuales 21, o quizá 23, son consideradas como especies diferentes; se admitiría ordinariamente que han sido creadas allí, y, sin embargo, la gran afinidad de la mayor parte de estas aves con especies americanas se manifiesta en todos los caracteres, en sus costumbres, gestos y timbre de voz. Lo mismo ocurre con otros animales y con una gran proporción de las plantas, como ha demostrado Hooker en su admirable flora de este archipiélago. El naturalista, al contemplar los habitantes de estas islas volcánicas del Pacífico, distantes del continente varios centenares de millas, tiene la sensación de que se encuentra en tierra americana. ¿Por qué ha de ser así? ¿Por qué las especies que se supone que han sido creadas en el archipiélago de los Galápagos y en ninguna otra parte, han de llevar tan visible el sello de su afinidad con las creadas en América? Nada hay allí, ni en las condiciones de vida, ni en la naturaleza geológica de las islas, ni en su altitud o clima, ni en las proporciones en que están asociadas mutuamente las diferentes clases, que se asemeje mucho a las condiciones de la costa de América del Sur; en realidad, hay una diferencia considerable por todos estos conceptos. Por el contrario, existe una gran semejanza entre el archipiélago de los Galápagos y el de Cabo Verde en la naturaleza volcánica de su suelo, en el clima, altitud y tamaño de las islas; pero ¡qué diferencia tan completa y absoluta entre sus habitantes! Los de las islas de Cabo Verde están relacionados con los de África, lo mismo que los de las islas de los Galápagos lo están con los de América. Hechos como éstos no admiten explicación de ninguna clase dentro de la opinión corriente de las creaciones independientes; mientras que, según la opinión que aquí se defiende, es evidente que las islas de los Galápagos estarían en buenas condiciones para recibir colonos de América, ya por medios ocasionales de transporte, ya -aun cuando yo no creo en esta teoría- por antigua unión con el continente, y las islas de Cabo Verde de África; tales colonos serían susceptible de modificación-el principio de la herencia sigue traicionando a su lugar de nacimiento.

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Más dificultades y un caso difícil en el párrafo sexcentésimo octogésimo séptimo del Origen de las Especies

El libro no trata sobre el Origen de las Especies, sino sobre las dificultades que se encontró un autor inexperto cuando, animado por sus amigos influyentes,  iba a hablar sobre el Origen de las Especies. Capítulos enteros se dedican a las dificultades y, en los capítulos en apariencia más sencillos, como éste dedicado a la distribución geográfica, pronto se manifiestan también dificultades de todo tipo.

 

Aquí se expone la dificultad para comprender cómo han llegado hasta su patria actual muchos de los habitantes de las islas más lejanas. Se refiere concretamente a un caso difícil: el de los moluscos terrestres que no nos parece que haya quedado resuelto ni mucho menos.

 

 

 

 

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I do not deny that there are many and serious difficulties in understanding how many of the inhabitants of the more remote islands, whether still retaining the same specific form or subsequently modified, have reached their present homes. But the probability of other islands having once existed as halting-places, of which not a wreck now remains, must not be overlooked. I will specify one difficult case. Almost all oceanic islands, even the most isolated and smallest, are inhabited by land-shells, generally by endemic species, but sometimes by species found elsewhere striking instances of which have been given by Dr. A.A. Gould in relation to the Pacific. Now it is notorious that land-shells are easily killed by sea-water; their eggs, at least such as I have tried, sink in it and are killed. Yet there must be some unknown, but occasionally efficient means for their transportal. Would the just-hatched young sometimes adhere to the feet of birds roosting on the ground and thus get transported? It occurred to me that land-shells, when hybernating and having a membranous diaphragm over the mouth of the shell, might be floated in chinks of drifted timber across moderately wide arms of the sea. And I find that several species in this state withstand uninjured an immersion in sea-water during seven days. One shell, the Helix pomatia, after having been thus treated, and again hybernating, was put into sea-water for twenty days and perfectly recovered. During this length of time the shell might have been carried by a marine country of average swiftness to a distance of 660 geographical miles. As this Helix has a thick calcareous operculum I removed it, and when it had formed a new membranous one, I again immersed it for fourteen days in sea-water, and again it recovered and crawled away. Baron Aucapitaine has since tried similar experiments. He placed 100 land-shells, belonging to ten species, in a box pierced with holes, and immersed it for a fortnight in the sea. Out of the hundred shells twenty-seven recovered. The presence of an operculum seems to have been of importance, as out of twelve specimens of Cyclostoma elegans, which is thus furnished, eleven revived. It is remarkable, seeing how well the Helix pomatia resisted with me the salt-water, that not one of fifty-four specimens belonging to four other species of Helix tried by Aucapitaine recovered. It is, however, not at all probable that land-shells have often been thus transported; the feet of birds offer a more probable method.

 

No niego que existen muchas y graves dificultades para comprender cómo han llegado hasta su patria actual muchos de los habitantes de las islas más lejanas, ya conserven todavía la misma forma específica, ya se hayan modificado después. Pero no hay que olvidar la probabilidad de que hayan existido en otro tiempo, como etapas, otras islas, de las cuales no queda ahora ni un resto. Expondré detalladamente un caso difícil. Casi todas las islas oceánicas, aun las menores y más aisladas, están habitadas por moluscos terrestres, generalmente por especies peculiares, pero a veces por especies que se encuentran en cualquier otra parte, de lo que el doctor A. A. Gould ha citado ejemplos notables relativos al Pacífico. Ahora bien; es sabido que el agua marina mata fácilmente los moluscos terrestres, y sus huevos -por lo menos aquellos con que yo he experimentado- van a fondo y mueren, pero ha de existir algún medio desconocido, aunque eficaz a veces, para su transporte. ¿Se adherirá acaso el molusco recién nacido a las patas de las aves que descansan en el suelo, y de este modo llegará a ser transportado? Se me ocurrió que los moluscos testáceos terrestres, durante el período invernal, cuando tienen un diafragma membranoso en la boca de la concha, podían ser llevados en las grietas de los maderos flotantes, atravesando así brazos de mar no muy anchos, y encontré que varias especies, en este estado, resisten sin daño siete días de inmersión en agua marina; un caracol, el Helix pomatia, después de haber sido tratado de este modo, y habiendo vuelto a invernar, fue puesto, durante veinte días, en agua de mar, y resistió perfectamente. Durante este espacio de tiempo pudo el caracol haber sido transportado por una corriente marina de velocidad media a una distancia de 660 millas geográficas. Como este Helix tiene un opérculo calcáreo grueso, se lo quité, y cuando hubo formado un opérculo nuevo membranoso, lo sumergí de nuevo por espacio de catorce días en agua de mar, y revivió aún y echó a andar. El barón Aucapitaine ha emprendido después experimentos análogos: colocó 100 moluscos testáceos terrestres, pertenecientes a diez especies, en una caja con agujeros y la sumergió por espacio de quince días en el mar. De los 100 moluscos revivieron 27. La existencia de opérculo parece haber tenido importancia, pues de 12 ejemplares de Cyclostoma elegans que lo poseen, revivieron 11. Es notable, viendo lo bien que el Helix pomatia resistió conmigo el agua salada, que ninguno de cincuenta y cuatro ejemplares pertenecientes a cuatro especies de Helix juzgado por Aucapitaine recuperado. Es, sin embargo, no del todo probable que conchas terrestres a menudo han sido transportados por lo tanto, los pies de las aves ofrecen un método más probable.

 

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Dudosos razonamientos en el párrafo sexcentésimo octogésimo sexto del Origen de las Especies

El contenido de este párrafo nos conduce a pensar que el sistema de raciocinio de su autor no estaba en las mejores condiciones. Veamos:

 

…el corto número de especies con una gran proporción de formas peculiares; el que se han modificado los miembros de ciertos grupos, pero no los de otros de la misma clase; la ausencia de ciertos órdenes enteros, como los batracios, y de los mamíferos terrestres, a pesar de la presencia de los voladores murciélagos; las raras proporciones de ciertos órdenes de plantas; el que formas herbáceas se han desarrollado hasta llegar a árboles; etc.- me parece que se avienen mejor con la creencia en la eficacia de los medios ocasionales de transporte, continuados durante largo tiempo, que con la creencia en la conexión primitiva de todas las islas oceánicas con el continente más próximo.

 

  1. La disyuntiva es falsa. No estamos obligados a elegir entre las dos opciones propuestas: en la eficacia de los medios ocasionales de transporte o la creencia en la conexión primitiva de todas las islas oceánicas con el continente. Perfectamente pueden darse situaciones intermedias.
  2. De ninguna maner los motivos presentados llevarían a inclinarse por la eficacia de los medios ocasionales de transporte frente a la conexión primitiva de todas las islas oceánicas con el continente.

 

 

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The foregoing statements in regard to the inhabitants of oceanic islands, namely, the fewness of the species, with a large proportion consisting of endemic forms—the members of certain groups, but not those of other groups in the same class, having been modified—the absence of certain whole orders, as of batrachians and of terrestrial mammals, notwithstanding the presence of aerial bats, the singular proportions of certain orders of plants, herbaceous forms having been developed into trees, etc., seem to me to accord better with the belief in the efficiency of occasional means of transport, carried on during a long course of time, than with the belief in the former connection of all oceanic islands with the nearest continent; for on this latter view it is probable that the various classes would have immigrated more uniformly, and from the species having entered in a body, their mutual relations would not have been much disturbed, and consequently, they would either have not been modified, or all the species in a more equable manner.

 

Los hechos precedentes, relativos a los habitantes de las islas oceánicas -a saber el corto número de especies con una gran proporción de formas peculiares; el que se han modificado los miembros de ciertos grupos, pero no los de otros de la misma clase; la ausencia de ciertos órdenes enteros, como los batracios, y de los mamíferos terrestres, a pesar de la presencia de los voladores murciélagos; las raras proporciones de ciertos órdenes de plantas; el que formas herbáceas se han desarrollado hasta llegar a árboles; etc.- me parece que se avienen mejor con la creencia en la eficacia de los medios ocasionales de transporte, continuados durante largo tiempo, que con la creencia en la conexión primitiva de todas las islas oceánicas con el continente más próximo; pues, según esta hipótesis, es probable que las diferentes clases hubiesen emigrado más uniformemente y que, por haber entrado las especies juntas, no se hubiesen perturbado mucho sus relaciones mutuas y, por consiguiente, no se hubiesen modificado o se hubiesen modificado todas las especies de un modo más uniforme.

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