Archivo de enero 6th, 2015

Considerando ahora las reglas que se siguen en la clasificación en el septingentésimo quinto párrafo de El Origen de las Especies

 

Un poquito ha tardado nuestro autor en comenzar tales consideraciones. Si lo hubiese hecho antes tal vez no habría pensado en sacar adelante el disparate de la Selección natural.

 

 

705.

 

Let us now consider the rules followed in classification, and the difficulties which are encountered on the view that classification either gives some unknown plan of creation, or is simply a scheme for enunciating general propositions and of placing together the forms most like each other. It might have been thought (and was in ancient times thought) that those parts of the structure which determined the habits of life, and the general place of each being in the economy of nature, would be of very high importance in classification. Nothing can be more false. No one regards the external similarity of a mouse to a shrew, of a dugong to a whale, of a whale to a fish, as of any importance. These resemblances, though so intimately connected with the whole life of the being, are ranked as merely “adaptive or analogical characters;” but to the consideration of these resemblances we shall recur. It may even be given as a general rule, that the less any part of the organisation is concerned with special habits, the more important it becomes for classification. As an instance: Owen, in speaking of the dugong, says, “The generative organs, being those which are most remotely related to the habits and food of an animal, I have always regarded as affording very clear indications of its true affinities. We are least likely in the modifications of these organs to mistake a merely adaptive for an essential character.” With plants how remarkable it is that the organs of vegetation, on which their nutrition and life depend, are of little signification; whereas the organs of reproduction, with their product the seed and embryo, are of paramount importance! So again, in formerly discussing certain morphological characters which are not functionally important, we have seen that they are often of the highest service in classification. This depends on their constancy throughout many allied groups; and their constancy chiefly depends on any slight deviations not having been preserved and accumulated by natural selection, which acts only on serviceable characters.

 

Consideremos ahora las reglas que se siguen en la clasificación y las dificultades que se encuentran, dentro de la suposición de que la clasificación, o bien da algún plan desconocido de creación, o bien es simplemente un sistema para enunciar proposiciones generales y para reunir las formas más semejantes. Podía haberse creído -y antiguamente se creyó- que aquellas partes de la conformación que determinan las costumbres y el lugar general de cada ser en la economía de la naturaleza habría de tener suma importancia en la clasificación. Nada puede haber más falso. Nadie considera como de importancia la semejanza externa entre un ratón y una musaraña, entre un dugong y una ballena, o entre una ballena y un pez. Estas semejanzas, aunque tan íntimamente unidas a toda la vida del ser, se consideran como simples caracteres de adaptación y de analogía; pero ya insistiremos sobre la consideración de estas semejanzas. Se puede incluso dar como regla general que cualquier parte de la organización, cuanto menos se relacione con costumbres especiales tanto más importante es para la clasificación. Por ejemplo, Owen, al hablar del dugong, dice: «Los órganos de la generación, por ser los que están más remotamente relacionados con las costumbres y alimentos de un animal, he considerado siempre que proporcionan indicaciones clarísimas sobre sus verdaderas afinidades. En las modificaciones de estos órganos estamos menos expuestos a confundir un carácter simplemente de adaptación con un carácter esencial». ¡Qué notable es que, en las plantas, los órganos vegetativos, de los que su nutrición y vida dependen, sean de poca significación, mientras que los órganos de reproducción, con su producto, la semilla y embrión, sean de suma importancia! De igual modo también, al discutir anteriormente ciertos caracteres morfológicos que no tienen importancia funcional, hemos visto que, con frecuencia, son de gran utilidad en la clasificación. Depende esto de su constancia en muchos grupos afines, y su constancia depende principalmente de que las variaciones ligeras no han sido conservadas y acumuladas por la selección natural, que obra sólo sobre caracteres útiles.

 

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