Ahora si, Wallace, en el párrafo septingentésimo trigésimo de El Origen de las Especies

Exacto, fue Wallace quien describió los casos antes citados de Ithomia y Leptalis. No entendemos entonces por qué no se citó entonces en lugar de hacerlo ahora. Sospechamos que puede ser debido a que no conviene dar realce a su figura. Si el autor y Wallace son quienes defienden a la Selección Natural, no conviene que sus motivos sean los mismos, puesto que es bien sabido que sus apoyos en la Royal Society si que lo son.

 

 

730.

 

Messrs. Wallace and Trimen have likewise described several equally striking cases of imitation in the Lepidoptera of the Malay Archipelago and Africa, and with some other insects. Mr. Wallace has also detected one such case with birds, but we have none with the larger quadrupeds. The much greater frequency of imitation with insects than with other animals, is probably the consequence of their small size; insects cannot defend themselves, excepting indeed the kinds furnished with a sting, and I have never heard of an instance of such kinds mocking other insects, though they are mocked; insects cannot easily escape by flight from the larger animals which prey on them; therefore, speaking metaphorically, they are reduced, like most weak creatures, to trickery and dissimulation.

 

Míster Wallace y míster Trimen han descrito también varios casos igualmente notables de imitación en los lepidópteros del Archipiélago Malayo y de África, y en algunos otros insectos. Míster Wallace ha descubierto también un caso análogo en las aves; pero no tenemos ninguno en los mamíferos grandes. El ser mucho más frecuente la imitación en los insectos que en otros animales es probablemente una consecuencia de su pequeño tamaño: los insectos no pueden defenderse, excepto, evidentemente, las especies provistas de aguijón, y nunca he oído de ningún caso de insectos de estas especies que imiten a otros, aun cuando ellas son imitadas; los insectos no pueden fácilmente escapar volando de los animales mayores que los apresan, y por esto, hablando metafóricamente, están reducidos, como la mayor parte de los seres débiles, al engaño y disimulo.

Lectura aconsejada:

Related posts:

  1. Míster Windsor Earl y el aventurero Wallace en el párrafo sexcentésimo octogésimo quinto del Origen de las Especies
  2. Considerando ahora las reglas que se siguen en la clasificación en el septingentésimo quinto párrafo de El Origen de las Especies
  3. La distribución geográfica, ahora como criterio taxonómico en el párrafo septingentésimo décimo tercero de El Origen de las Especies
  4. Disparate y falta de respeto en el párrafo septingentésimo décimo cuarto de El Origen de las Especies
  5. Lo desconocido como ejemplo en el párrafo septingentésimo vigésimo octavo de El Origen de las Especies
Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

(requerido)

(requerido)


*

Responsable del tratamiento: FUNDACIÓN PARA EL CONOCIMIENTO MADRIMASD con domicilio en C/ Maestro Ángel Llorca 6, 3ª planta 28003 Madrid. Puede contactar con el delegado de protección de datos en dpd@madrimasd.org. Finalidad: Contestar a su solicitud. Por qué puede hacerlo: Por el interés legítimo de la Fundación por contestarle al haberse dirigido a nosotros. Comunicación de datos: Sus datos no se facilitan a terceros. Derechos: Acceso, rectificación, supresión, oposición y limitación del tratamiento. Puede presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de datos (AEPD). Más información: En el enlace Política de Privacidad..