Archivo de febrero 19th, 2015

Clímax en el párrafo septingentésimo trigésimo séptimo de El Origen de las Especies

El clímax del lenguaje darviniano o darwinés se hace patente en este párrafo. Después de suposiciones, artefactos de la imaginación, palabras sin significado, pretericiones y detallamientos, vuelve el autor por sus fueros constantes. Asistimos aquí a la fundación del lenguaje político contemporáneo: Newspeak. Neolengua. Hablar sin decir nada. Lean ustedes mismos:

 

737.

 

Finally, we have seen that natural selection, which follows from the struggle for existence, and which almost inevitably leads to extinction and divergence of character in the descendants from any one parent-species, explains that great and universal feature in the affinities of all organic beings, namely, their subordination in group under group. We use the element of descent in classing the individuals of both sexes and of all ages under one species, although they may have but few characters in common; we use descent in classing acknowledged varieties, however different they may be from their parents; and I believe that this element of descent is the hidden bond of connexion which naturalists have sought under the term of the Natural System. On this idea of the natural system being, in so far as it has been perfected, genealogical in its arrangement, with the grades of difference expressed by the terms genera, families, orders, etc., we can understand the rules which we are compelled to follow in our classification. We can understand why we value certain resemblances far more than others; why we use rudimentary and useless organs, or others of trifling physiological importance; why, in finding the relations between one group and another, we summarily reject analogical or adaptive characters, and yet use these same characters within the limits of the same group. We can clearly see how it is that all living and extinct forms can be grouped together within a few great classes; and how the several members of each class are connected together by the most complex and radiating lines of affinities. We shall never, probably, disentangle the inextricable web of the affinities between the members of any one class; but when we have a distinct object in view, and do not look to some unknown plan of creation, we may hope to make sure but slow progress.

 

Finalmente, hemos visto que la selección natural que resulta de la lucha por la existencia, y que casi inevitablemente conduce a la extinción y a la divergencia de caracteres en los descendientes de cualquier especie madre, explica el gran rasgo característico general de las afinidades de todos los seres orgánicos, o sea la subordinación de unos grupos a otros. Utilizamos el principio genealógico o de descendencia al clasificar en una sola especie los individuos de los dos sexos y los de todas las edades, aun cuando pueden tener muy pocos caracteres comunes; usamos la genealogía al clasificar variedades reconocidas, por muy diferentes que sean de sus especies madres, y yo creo que este principio genealógico o de descendencia es el oculto lazo de unión que los naturalistas han buscado con el nombre de sistema natural. Con esta idea de que el sistema natural -en la medida en que ha sido realizado- es genealógico por su disposición, expresando los grados de diferencia por los términos géneros, familias, órdenes, etc., podemos comprender las reglas que nos hemos visto obligados a seguir en nuestra clasificación. Podemos comprender por qué damos a ciertas semejanzas mucho más valor que a otras; por qué utilizamos los órganos rudimentarios e inútiles, u otros de importancia fisiológica insignificante; por qué al averiguar las relaciones entre un grupo y otro rechazamos inmediatamente los caracteres analógicos o de adaptación, y, sin embargo, utilizamos estos mismos caracteres dentro de los límites de un mismo grupo. Podemos ver claramente por qué es que todas las formas vivientes y extinguidas pueden agruparse en un corto número de grandes clases y por qué los diferentes miembros de cada clase están relacionados mutuamente por líneas de afinidad complicadas y divergentes. Probablemente, jamás desenredaremos el inextricable tejido de las afinidades que existen entre los miembros de una clase cualquiera; pero, teniendo a la vista un problema determinado, y no buscando un plan desconocido de creación, podemos esperar realizar progresos lentos, pero seguros.

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