Archivo de febrero 26th, 2015

Una verdadera explicación en el párrafo septingentésimo cuadragésimo segundo de El Origen de las Especies

La explicación es bastante sencilla,…

 

Comienza este párrafo así y yo tiemblo. ¿Cómo puede tomarse esto en serio?

 

 

742.

 

The explanation is to a large extent simple, on the theory of the selection of successive slight modifications, each being profitable in some way to the modified form, but often affecting by correlation other parts of the organisation. In changes of this nature, there will be little or no tendency to alter the original pattern, or to transpose the parts. The bones of a limb might be shortened and flattened to any extent, becoming at the same time enveloped in thick membrane, so as to serve as a fin; or a webbed hand might have all its bones, or certain bones, lengthened to any extent, with the membrane connecting them increased, so as to serve as a wing; yet all these modifications would not tend to alter the framework of the bones or the relative connexion of the parts. If we suppose that an early progenitor—the archetype, as it may be called—of all mammals, birds and reptiles, had its limbs constructed on the existing general pattern, for whatever purpose they served, we can at once perceive the plain signification of the homologous construction of the limbs throughout the class. So with the mouths of insects, we have only to suppose that their common progenitor had an upper lip, mandibles, and two pairs of maxillae, these parts being perhaps very simple in form; and then natural selection will account for the infinite diversity in structure and function of the mouths of insects. Nevertheless, it is conceivable that the general pattern of an organ might become so much obscured as to be finally lost, by the reduction and ultimately by the complete abortion of certain parts, by the fusion of other parts, and by the doubling or multiplication of others, variations which we know to be within the limits of possibility. In the paddles of the gigantic extinct sea-lizards, and in the mouths of certain suctorial crustaceans, the general pattern seems thus to have become partially obscured.

 

La explicación es bastante sencilla, dentro de la teoría de la selección de ligeras variaciones sucesivas, por ser cada modificación provechosa en algún modo a la forma modificada; pero que afectan a veces, por correlación, a otras partes del organismo. En cambios de esta naturaleza habrá poca o ninguna tendencia a la variación de los planes primitivos o a trasposición de las partes. Los huesos de un miembro pudieron acortarse y aplastarse en cualquier medida, y ser envueltos al mismo tiempo por una membrana gruesa para servir como una aleta; o en una membrana palmeada pudieron todos o algunos huesos alargarse hasta cualquier dimensión, creciendo la membrana que los une de manera que sirviese de ala; y, sin embargo, todas estas modificaciones no tenderían a alterar el armazón de huesos o la conexión relativa de las partes. Si suponemos que un remoto antepasado -el arquetipo, como puede llamársele- de todos los mamíferos, aves y reptiles tuvo sus miembros construidos según el plan actual, cualquiera que fuese el fin para que sirviesen, podemos desde luego comprender toda la significación de la construcción homóloga de los miembros en toda la clase. Lo mismo ocurre en los órganos bucales de los insectos; nos basta sólo suponer que su antepasado común tuvo un labio superior, mandíbulas y dos pares de maxilas, siendo estas partes quizá de forma sencillísima, y luego la selección natural explicará la infinita diversidad en la estructura y funciones de los aparatos bucales de los insectos. Sin embargo, es concebible que el plan general de un órgano pueda obscurecerse tanto que finalmente se pierda, por la reducción y, últimamente, por el aborto completo de ciertas partes, por la fusión de otras y por la duplicación o multiplicación de otras; variaciones éstas que sabemos que están dentro de los límites de lo posible. En las aletas de los gigantescos reptiles marinos extinguidos y en las bocas de ciertos crustáceos chupadores, el plan general parece haber quedado de este modo en parte obscurecido.

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