Archivo de marzo 16th, 2015

Lubbock trata sobre la adaptación en larvas de insectos en el párrafo septingentésimo quincuagésimo tercero de El Origen de las Especies

Continuamos en esta sección sobre Desarrollo y embriología con la avalancha de nombres y citas indiscriminadas que nos obligue a permanecer alejados de cualquier intento de aproximación seria a estos temas.

El párrafo aporta buenos ejemplos de escritura vana, hablar sin decir nada:

 

Sir J. Lubbock, en sus observaciones sobre la semejanza de las larvas de algunos insectos que pertenecen a órdenes muy distintos y sobre la diferencia entre las larvas de otros insectos del mismo orden de acuerdo con las costumbres, ha demostrado recientemente muy bien de qué modo tan importante se ha efectuado esta adaptación.

 

Hasta pueden citarse casos de larvas de especies próximas, o de grupos de especies, que difieren más entre sí que los adultos. En la mayor parte de los casos, sin embargo, las larvas, aunque activas, obedecen todavía más o menos rigurosamente a la ley de la semejanza embrionaria común.

 

 

753.

 

The case, however, is different when an animal, during any part of its embryonic career, is active, and has to provide for itself. The period of activity may come on earlier or later in life; but whenever it comes on, the adaptation of the larva to its conditions of life is just as perfect and as beautiful as in the adult animal. In how important a manner this has acted, has recently been well shown by Sir J. Lubbock in his remarks on the close similarity of the larvae of some insects belonging to very different orders, and on the dissimilarity of the larvae of other insects within the same order, according to their habits of life. Owing to such adaptations the similarity of the larvae of allied animals is sometimes greatly obscured; especially when there is a division of labour during the different stages of development, as when the same larva has during one stage to search for food, and during another stage has to search for a place of attachment. Cases can even be given of the larvae of allied species, or groups of species, differing more from each other than do the adults. In most cases, however, the larvae, though active, still obey, more or less closely, the law of common embryonic resemblance. Cirripedes afford a good instance of this: even the illustrious Cuvier did not perceive that a barnacle was a crustacean: but a glance at the larva shows this in an unmistakable manner. So again the two main divisions of cirripedes, the pedunculated and sessile, though differing widely in external appearance, have larvae in all their stages barely distinguishable.

 

El caso, sin embargo, es diferente cuando un animal es activo durante alguna parte de su vida embrionaria y tiene que cuidar de sí mismo. El período de actividad puede empezar más tarde o más temprano; pero cualquiera que sea el momento en que empiece la adaptación de la larva a sus condiciones de vida es tan exacta y tan hermosa como en el animal adulto. Sir J. Lubbock, en sus observaciones sobre la semejanza de las larvas de algunos insectos que pertenecen a órdenes muy distintos y sobre la diferencia entre las larvas de otros insectos del mismo orden de acuerdo con las costumbres, ha demostrado recientemente muy bien de qué modo tan importante se ha efectuado esta adaptación. Debido a estas adaptaciones, la semejanza entre las larvas de animales afines está a veces muy obscurecida, especialmente cuando hay división de trabajo durante las diferentes fases del desarrollo; como cuando una misma larva, durante una fase, tiene que buscar comida y, durante otra, tiene que buscar un lugar donde fijarse. Hasta pueden citarse casos de larvas de especies próximas, o de grupos de especies, que difieren más entre sí que los adultos. En la mayor parte de los casos, sin embargo, las larvas, aunque activas, obedecen todavía más o menos rigurosamente a la ley de la semejanza embrionaria común. Los cirrípedos proporcionan un buen ejemplo de esto; incluso el ilustre Cuvier no vio que una anatifa era un crustáceo; pero al ver la larva lo demuestra de un modo evidente. Del mismo modo también las dos grandes divisiones de los cirrípedos -los pedunculados y los sesiles- aunque muy diferentes por su aspecto externo, tienen larvas que en todas sus fases son poco distinguibles.

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