Archivo de marzo 30th, 2015

El peligroso salto de la granja a la naturaleza y un ejemplo de argumentación tramposa en el párrafo septingentésimo sexagésimo tercero de El Origen de las Especies

Se supone que, mediante este libro, el autor quería demostrar la importancia de la selección natural para la evolución. Tarea imposible puesto que la selección natural no existe, la naturaleza no selecciona y la expresión, que procede del error inicial de confundir selección con mejora no puede tener significado ni valor alguno. Se entiende pues que, constantemente el autor utilice trampas retóricas y falacias. Artefactos de la lógica y trucos de un lenguaje tramposo: el darwiniano o darvinés. Entre ellos, ya hemos detectado en otras ocasiones su fea costumbre de incluir las conclusiones entre las premisas. En este párrafo tenemos un buen ejemplo de esta argumentación tramposa:

 

 

Tomemos un grupo de aves que desciendan de alguna forma antigua y que estén modificadas por selección natural para diferentes costumbres.

 

Pero, nos preguntamos ¿Cómo vamos a tomar semejante grupo de aves? La imposibilidad del caso se demuestra porque carece de ejemplos.

 

¿De qué caso habla cuando, a continuación,  dice?:

 

En este caso, como las muchas y pequeñas variaciones sucesivas han sobrevenido en las distintas especies a una edad no muy temprana y han sido heredadas a la edad correspondiente, los pequeñuelos se habrán modificado muy poco y se parecerán todavía entre sí mucho más que los adultos, exactamente como hemos visto en las razas de palomas.

 

¿A qué variaciones se refiere?

 

¿Está seguro cuando dice?:

 

Podemos extender esta opinión a conformaciones muy distintas y a clases enteras.

 

¿Podría dar ejemplos?

 

763.

 

Now, let us apply these two principles to species in a state of nature. Let us take a group of birds, descended from some ancient form and modified through natural selection for different habits. Then, from the many slight successive variations having supervened in the several species at a not early age, and having been inherited at a corresponding age, the young will have been but little modified, and they will still resemble each other much more closely than do the adults, just as we have seen with the breeds of the pigeon. We may extend this view to widely distinct structures and to whole classes. The fore-limbs, for instance, which once served as legs to a remote progenitor, may have become, through a long course of modification, adapted in one descendant to act as hands, in another as paddles, in another as wings; but on the above two principles the fore-limbs will not have been much modified in the embryos of these several forms; although in each form the fore-limb will differ greatly in the adult state. Whatever influence long continued use or disuse may have had in modifying the limbs or other parts of any species, this will chiefly or solely have affected it when nearly mature, when it was compelled to use its full powers to gain its own living; and the effects thus produced will have been transmitted to the offspring at a corresponding nearly mature age. Thus the young will not be modified, or will be modified only in a slight degree, through the effects of the increased use or disuse of parts.

 

Apliquemos ahora estos dos principios a las especies en estado natural. Tomemos un grupo de aves que desciendan de alguna forma antigua y que estén modificadas por selección natural para diferentes costumbres. En este caso, como las muchas y pequeñas variaciones sucesivas han sobrevenido en las distintas especies a una edad no muy temprana y han sido heredadas a la edad correspondiente, los pequeñuelos se habrán modificado muy poco y se parecerán todavía entre sí mucho más que los adultos, exactamente como hemos visto en las razas de palomas. Podemos extender esta opinión a conformaciones muy distintas y a clases enteras. Los miembros anteriores, por ejemplo, que en otro tiempo sirvieron como patas a un remoto antepasado, pueden, por una larga serie de modificaciones, haberse adaptado en un descendiente para actuar como manos: en otro, como aletas; en otro, como alas; pero, según los dos principios arriba citados, los miembros anteriores no se habrán modificado mucho en los embriones de estas diferentes formas, aun cuando en cada forma el miembro anterior difiera mucho en el estado adulto. Cualquiera que sea la influencia que pueda haber tenido el prolongado uso y desuso en modificar miembros u otras partes de cualquier especie, tiene que haber obrado principalmente o únicamente sobre el animal casi adulto, cuando estaba obligado a utilizar todas sus fuerzas para ganarse por sí mismo la vida, y los efectos producidos así se habrán transmitido a la descendencia en la misma edad casi adulta. De este modo el joven no estará modificado, o lo estará sólo en pequeño grado, por los efectos del aumento de uso o desuso de sus partes.

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