Más perogrulladas y demostración fehaciente de que la selección natural es un timo en el párrafo septingentésimo septuagésimo tercero de El Origen de las Especies

Comienza el párrafo con una definición de antología:

Los órganos útiles, por muy poco desarrollados que están, a menos que tengamos motivos para suponer que estuvieron en otro tiempo más desarrollados, no deben considerarse como rudimentarios: pueden encontrarse en estado naciente y en progreso hacia un mayor desarrollo.

Y continúa en su más puro estilo darwiniano:

 

Como los órganos en esta condición, antes, cuando estaban aún menos desarrollados, tenían que haber sido todavía de menos utilidad que ahora, no pueden haber sido producidos en otro tiempo por variación y selección natural, que obra solamente mediante la conservación de las modificaciones útiles.

 

Estupendo. Entonces, si los órganos cuando están poco desarrollados son inútiles y sobre ellos no actúa la selección natural, entonces nos preguntamos, es porque la selección natural sólo actúa sobre aquellos órganos que ya son útiles. Luego, por lo tanto la selección natural no sirve para dar la utilidad a los órganos.

 

Todo queda claro. La selección natural es un timo, un fraude. Y si no lean:

Estos órganos han sido en parte conservados por la fuerza de la herencia y se refieren a un estado antiguo de cosas.

 

 

 

 

773.

 

Useful organs, however little they may be developed, unless we have reason to suppose that they were formerly more highly developed, ought not to be considered as rudimentary. They may be in a nascent condition, and in progress towards further development. Rudimentary organs, on the other hand, are either quite useless, such as teeth which never cut through the gums, or almost useless, such as the wings of an ostrich, which serve merely as sails. As organs in this condition would formerly, when still less developed, have been of even less use than at present, they cannot formerly have been produced through variation and natural selection, which acts solely by the preservation of useful modifications. They have been partially retained by the power of inheritance, and relate to a former state of things. It is, however, often difficult to distinguish between rudimentary and nascent organs; for we can judge only by analogy whether a part is capable of further development, in which case alone it deserves to be called nascent. Organs in this condition will always be somewhat rare; for beings thus provided will commonly have been supplanted by their successors with the same organ in a more perfect state, and consequently will have become long ago extinct. The wing of the penguin is of high service, acting as a fin; it may, therefore, represent the nascent state of the wing: not that I believe this to be the case; it is more probably a reduced organ, modified for a new function: the wing of the Apteryx, on the other hand, is quite useless, and is truly rudimentary. Owen considers the simple filamentary limbs of the Lepidosiren as the “beginnings of organs which attain full functional development in higher vertebrates;” but, according to the view lately advocated by Dr. Gunther, they are probably remnants, consisting of the persistent axis of a fin, with the lateral rays or branches aborted. The mammary glands of the Ornithorhynchus may be considered, in comparison with the udders of a cow, as in a nascent condition. The ovigerous frena of certain cirripedes, which have ceased to give attachment to the ova and are feebly developed, are nascent branchiae.

 

Los órganos útiles, por muy poco desarrollados que están, a menos que tengamos motivos para suponer que estuvieron en otro tiempo más desarrollados, no deben considerarse como rudimentarios: pueden encontrarse en estado naciente y en progreso hacia un mayor desarrollo. Los órganos rudimentarios, por el contrario, o son inútiles por completo, como los dientes que nunca rompen las encías, o casi inútiles, como las alas del avestruz, que sirven simplemente como velas. Como los órganos en esta condición, antes, cuando estaban aún menos desarrollados, tenían que haber sido todavía de menos utilidad que ahora, no pueden haber sido producidos en otro tiempo por variación y selección natural, que obra solamente mediante la conservación de las modificaciones útiles. Estos órganos han sido en parte conservados por la fuerza de la herencia y se refieren a un estado antiguo de cosas. Es, sin embargo, muchas veces difícil establecer distinción entre los órganos rudimentarios y los órganos nacientes, pues sólo por analogía podemos juzgar si una parte es capaz de ulterior desarrollo, en cuyo solo caso merece ser llamada naciente. Órganos en esta condición serán siempre algo raros, pues generalmente los seres provistos de ellos habrán sido suplantados por sus sucesores con el mismo órgano en estado más perfecto y, por consiguiente, se habrán extinguido hace mucho tiempo. El ala del pájaro bobo es de gran utilidad obrando como una aleta; puede, por tanto, representar el estado naciente del ala; no que yo crea que esto sea así, es más probablemente un órgano reducido, modificado para una nueva función. El ala del Apteryx, por el contrario, es casi inútil y es verdaderamente rudimentaria. Owen considera los sencillos miembros filiformes del Lepidosiren como los «principios de órganos que alcanzan completo desarrollo funcional en vertebrados superiores»; pero, según la opinión defendida recientemente por el doctor Günther, son probablemente residuos que consisten en el eje que subsiste de una aleta, con los radios o ramas laterales abortados. Las glándulas mamarias del Ornithorhynchus pueden considerarse, en comparación con las ubres de la vaca, como en estado naciente. Los frenos ovígeros de ciertos cirrípedos, que han cesado de retener los huevos y que están poco desarrollados, son branquias nacientes.

Lectura aconsejada:

 

En relación con los órganos vestigiales:

L’errore degli organi vestigiali

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