Archivo de junio 26th, 2015

Los naturalistas y su opinión más común en el párrafo octingentésimo vigésimo octavo de El Origen de las Especies

El autor se dirige a un público general y no a un público científico. Además queda claro que él no se considera dentro del conjunto de los naturalistas, sino que es más bien, alguien especial: una especie de enviado con una misión.

 

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As a record of a former state of things, I have retained in the foregoing paragraphs, and elsewhere, several sentences which imply that naturalists believe in the separate creation of each species; and I have been much censured for having thus expressed myself. But undoubtedly this was the general belief when the first edition of the present work appeared. I formerly spoke to very many naturalists on the subject of evolution, and never once met with any sympathetic agreement. It is probable that some did then believe in evolution, but they were either silent or expressed themselves so ambiguously that it was not easy to understand their meaning. Now, things are wholly changed, and almost every naturalist admits the great principle of evolution. There are, however, some who still think that species have suddenly given birth, through quite unexplained means, to new and totally different forms. But, as I have attempted to show, weighty evidence can be opposed to the admission of great and abrupt modifications. Under a scientific point of view, and as leading to further investigation, but little advantage is gained by believing that new forms are suddenly developed in an inexplicable manner from old and widely different forms, over the old belief in the creation of species from the dust of the earth.

 

Como recuerdo de un estado anterior de cosas, he conservado en los párrafos precedentes y en otras partes varias frases que implican que los naturalistas creen en la creación separada de cada especie, y se me ha censurado mucho por haberme expresado así; pero indudablemente era ésta la creencia general cuando apareció la primera edición de la presente obra. En otro tiempo hablé a muchos naturalistas sobre el problema de la evolución, y nunca encontré una acogida simpática. Es probable que algunos creyesen entonces en la evolución; pero guardaban silencio o se expresaban tan ambiguamente, que no era fácil comprender su pensamiento. Actualmente, las cosas han cambiado por completo, y casi todos los naturalistas admiten el gran principio de la evolución. Hay, no obstante, algunos que creen todavía que las especies han producido de repente, por medios completamente inexplicables, formas nuevas totalmente diferentes; pero, como he intentado demostrar, pueden oponerse pruebas importantes a la admisión de modificaciones grandes y bruscas. Desde un punto de vista científico, y en cuanto a llevar a ulteriores investigaciones, con creer que de formas antiguas y muy diferentes se desarrollan de repente, de un modo inexplicable, formas nuevas, se consigue poquísima ventaja sobre la antigua creencia en la creación de las especies del polvo de la tierra.

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