‘Abejas’

Hay una teoría que puede ser comprobada experimentalmente en el párrafo cuadrigentésimo trigésimo cuarto de El Origen de las Especies

Terminaba el párrafo anterior con una frase memorable que es la siguiente:

 

Mediante estas modificaciones de instintos, que en sí mismos no son maravillosos -apenas más que los que llevan a un ave a hacer su nido-, creo yo que la abeja común ha adquirido por selección natural su inimitable facultad arquitectónica.

 

Pues bien, en los que siguen el autor se va a afanar en la tarea imposible de demostrar esto que es un disparate.

 

 

 

 

 

434

But this theory can be tested by experiment. Following the example of Mr. Tegetmeier, I separated two combs, and put between them a long, thick, rectangular strip of wax: the bees instantly began to excavate minute circular pits in it; and as they deepened these little pits, they made them wider and wider until they were converted into shallow basins, appearing to the eye perfectly true or parts of a sphere, and of about the diameter of a cell. It was most interesting to observe that, wherever several bees had begun to excavate these basins near together, they had begun their work at such a distance from each other that by the time the basins had acquired the above stated width (i.e. about the width of an ordinary cell), and were in depth about one sixth of the diameter of the sphere of which they formed a part, the rims of the basins intersected or broke into each other. As soon as this occurred, the bees ceased to excavate, and began to build up flat walls of wax on the lines of intersection between the basins, so that each hexagonal prism was built upon the scalloped edge of a smooth basin, instead of on the straight edges of a three-sided pyramid as in the case of ordinary cells.

 

Pero esta teoría puede comprobarse experimentalmente. Siguiendo el ejemplo de míster Tegetmeier, separé dos panales y puse entre ellos una tira rectangular de cera larga y gruesa; las abejas inmediatamente empezaron a excavar en ella pequeñas fosetas circulares; y a medida que profundizaban estas losetas; las hacían cada vez más anchas, hasta que se convirtieron en depresiones poco profundas, apareciendo a la vista perfectamente como una porción de esfera y de diámetro aproximadamente igual al de una celdilla. Era interesantísimo observar, que dondequiera que varias abejas hablan empezado a excavar estas depresiones casi juntas, habían empezado su obra a tal distancia unas de otras, que, con el tiempo, las depresiones habían adquirido la anchura antes indicada -o sea próximamente la anchura de una celdilla ordinaria-, y tenían de profundidad como una sexta parte del diámetro de la esfera de que formaban parte, y los bordes de las depresiones se interceptaban o cortaban mutuamente. Tan pronto como esto ocurría, las abejas cesaban de excavar, y empezaban a levantar paredes planas de cera en las líneas de intersección, entre las depresiones, de manera que cada prisma hexagonal quedaba construido sobre el borde ondulado de una depresión lisa, en vez de estarlo sobre los bordes rectos de una pirámide de tres caras, como ocurre en las celdillas ordinarias.

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Maravillosa perfección y otras muchas suposiciones en el párrafo cuadrigentésimo trigésimo tercero de El Origen de las Especies

 

Insiste el autor. Si la Melipona obrase como una abeja, sus resultados serían iguales que los de una abeja. No cabe duda. A partir de ahí, el número de suposiciones en éste párrafo supera lo tolerable.

 

433

Hence we may safely conclude that, if we could slightly modify the instincts already possessed by the Melipona, and in themselves not very wonderful, this bee would make a structure as wonderfully perfect as that of the hive-bee. We must suppose the Melipona to have the power of forming her cells truly spherical, and of equal sizes; and this would not be very surprising, seeing that she already does so to a certain extent, and seeing what perfectly cylindrical burrows many insects make in wood, apparently by turning round on a fixed point. We must suppose the Melipona to arrange her cells in level layers, as she already does her cylindrical cells; and we must further suppose, and this is the greatest difficulty, that she can somehow judge accurately at what distance to stand from her fellow-labourers when several are making their spheres; but she is already so far enabled to judge of distance, that she always describes her spheres so as to intersect to a certain extent; and then she unites the points of intersection by perfectly flat surfaces. By such modifications of instincts which in themselves are not very wonderful—hardly more wonderful than those which guide a bird to make its nest—I believe that the hive-bee has acquired, through natural selection, her inimitable architectural powers.

 

Por consiguiente, podemos llegar a la conclusión de que si pudiésemos modificar ligeramente los instintos que posee ya la Melipona, y que en sí mismos no son maravillosos, esta abeja haría una construcción tan maravillosamente perfecta como la de la abeja común. Sería necesario suponer que la Melipona puede formar sus celdillas verdaderamente esféricas y de tamaño casi igual, cosa qué no sería muy sorprendente, viendo que ya hace esto en cierta medida y viendo qué agujeros tan perfectamente cilíndricos hacen muchos insectos en la madera, al parecer, dando vueltas alrededor de un punto fijo. Tendríamos que suponer que la Melipona arregla sus celdillas en capas planas, como ya lo hace con sus celdillas cilíndricas, y tendríamos que suponer -y ésta es la mayor dificultad- que puede, de alguna manera, juzgar, en algún modo, a qué distancia se encuentra de sus compañeras de trabajo cuando varias están haciendo sus esferas; pero la Melipona está ya capacitada para apreciar la distancia, hasta el punto que siempre describe sus esferas de modo que se corten en cierta extensión, y entonces une los puntos de intersección por superficies perfectamente planas. Mediante estas modificaciones de instintos, que en sí mismos no son maravillosos -apenas más que los que llevan a un ave a hacer su nido-, creo yo que la abeja común ha adquirido por selección natural su inimitable facultad arquitectónica.

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Una lección de geometría en el párrafo cuadrigentésimo trigésimo segundo de El Origen de las Especies

 

Efectivamente, al recibir su carta, el profesor Miller, de Cambridge, contesta al autor que sí,  que es cierto que operando como la abeja, se obtienen panales como los de la abeja. Brillante geómetra. Indeed.

 

432

If a number of equal spheres be described with their centres placed in two parallel layers; with the centre of each sphere at the distance of radius x sqrt(2) or radius x 1.41421 (or at some lesser distance), from the centres of the six surrounding spheres in the same layer; and at the same distance from the centres of the adjoining spheres in the other and parallel layer; then, if planes of intersection between the several spheres in both layers be formed, there will result a double layer of hexagonal prisms united together by pyramidal bases formed of three rhombs; and the rhombs and the sides of the hexagonal prisms will have every angle identically the same with the best measurements which have been made of the cells of the hive-bee. But I hear from Professor Wyman, who has made numerous careful measurements, that the accuracy of the workmanship of the bee has been greatly exaggerated; so much so, that whatever the typical form of the cell may be, it is rarely, if ever, realised.

 

Si se describe un número de esferas iguales, cuyos centros estén situados en dos planos paralelos, estando el centro de cada esfera a una distancia igual al radio x la raíz cuadrada de 2 (o sea, al radio x 1,41421) o a una distancia menor de los centros de las seis esferas que la rodean en el mismo plano, y a la misma distancia de los centros de las esferas adyacentes en el otro plano paralelo; entonces, tomando los planos de intersección entre las diferentes esferas de los dos planos paralelos, resultarán dos capas de prismas hexagonales, unidas entre sí por bases piramidales formadas por tres rombos, y los rombos y los lados de los prismas hexagonales tendrán todos los ángulos idénticamente iguales a los dados por las mejores medidas que se han hecho de las celdas de la abeja común. Pero el profesor Wyman, que ha hecho numerosas medidas cuidadosas, me dice que la precisión de la labor de la abeja ha sido muy exagerada, hasta tal punto, que lo que podría ser la forma típica de la celdilla pocas veces o nunca se realiza.

 

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La inexactitud de la Melipona en el párrafo cuadrigentésimo trigésimo primero de El Origen de las Especies

 

Si la Melipona hubiera hecho sus panales de la manera como los hace la abeja, entonces, concluye nuestro autor, los panales de la Melipona serían como son los de la abeja. ¿No es ciertamente el razonamiento propio de un genio? Empero,  para confirmarlo debidamente, el autor escribe al Profesor Miller, de Cambridge…….

 

 

431

 

Reflecting on this case, it occurred to me that if the Melipona had made its spheres at some given distance from each other, and had made them of equal sizes and had arranged them symmetrically in a double layer, the resulting structure would have been as perfect as the comb of the hive-bee. Accordingly I wrote to Professor Miller, of Cambridge, and this geometer has kindly read over the following statement, drawn up from his information, and tells me that it is strictly correct:—

 

Reflexionando sobre este caso, se me ocurrió que, si la Melipona hubiera hecho sus esferas a igual distancia unas de otras, y las hubiera hecho de igual tamaño, y las hubiera dispuesto simétricamente en dos capas, la construcción resultante hubiese sido tan perfecta como el panal de la abeja común. De consiguiente, escribí al profesor Miller, de Cambridge, y este geómetra ha revisado amablemente el siguiente resumen, sacado de sus informes, y me dice que es rigurosamente exacto.

 

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Necesidades y requerimientos de la fe en en el párrafo cuadrigentésimo séptimo de El Origen de las Especies

Al igual que en sucesivas ediciones se fue modificando la obra, quitando y añadiendole fragmentos,  alguien debería hoy hacer una buena acción y eliminar algunas sentencias de este libro.  Muchas. De lo contrario,  la posteridad opinará que estuvimos locos por  admitir esto como un tratado serio acerca de la naturaleza. Veamos si no lo que dice este párrafo:

 

I can only assert that instincts certainly do vary—for instance, the migratory instinct, both in extent and direction, and in its total loss.

 

Que traducido por nuestros estimados traductores ha quedado:

 

Sólo puedo afirmar que los instintos indudablemente varían -por ejemplo, el instinto migratorio- tanto en extensión y dirección como en perderse totalmente.

 

¿Cómo afina tan poco su escritura este autor que puede afirmar que los instintos, el instinto migratorio en particular,  varían tanto en extensión y dirección como en perderse totalmente? ¿De verdad cree que el autor en una gradación semejante de los instintos? ¿ De verdad cree que los instintos varían hasta perderse totalmente y que esa variación  forma parte de instinto alguno?

 

Pero el autor ha confesado su error al principio del párrafo: Se ve obligado a creer esto porque es necesario para la acción de la Selección Natural:

 

 

 

 

 

407

As some degree of variation in instincts under a state of nature, and the inheritance of such variations, are indispensable for the action of natural selection, as many instances as possible ought to be given; but want of space prevents me. I can only assert that instincts certainly do vary—for instance, the migratory instinct, both in extent and direction, and in its total loss. So it is with the nests of birds, which vary partly in dependence on the situations chosen, and on the nature and temperature of the country inhabited, but often from causes wholly unknown to us. Audubon has given several remarkable cases of differences in the nests of the same species in the northern and southern United States. Why, it has been asked, if instinct be variable, has it not granted to the bee “the ability to use some other material when wax was deficient?” But what other natural material could bees use? They will work, as I have seen, with wax hardened with vermilion or softened with lard. Andrew Knight observed that his bees, instead of laboriously collecting propolis, used a cement of wax and turpentine, with which he had covered decorticated trees. It has lately been shown that bees, instead of searching for pollen, will gladly use a very different substance, namely, oatmeal. Fear of any particular enemy is certainly an instinctive quality, as may be seen in nestling birds, though it is strengthened by experience, and by the sight of fear of the same enemy in other animals. The fear of man is slowly acquired, as I have elsewhere shown, by the various animals which inhabit desert islands; and we see an instance of this, even in England, in the greater wildness of all our large birds in comparison with our small birds; for the large birds have been most persecuted by man. We may safely attribute the greater wildness of our large birds to this cause; for in uninhabited islands large birds are not more fearful than small; and the magpie, so wary in England, is tame in Norway, as is the hooded crow in Egypt.

 

Como para la acción de la selección natural son imprescindibles algún grado de variación en los instintos en estado natural y la herencia de estas variaciones, debieran darse cuantos ejemplos fuesen posibles; pero me lo impide la falta de espacio. Sólo puedo afirmar que los instintos indudablemente varían -por ejemplo, el instinto migratorio- tanto en extensión y dirección como en perderse totalmente. Lo mismo ocurre con los nidos de las aves, que varían, en parte, dependiendo de las situaciones escogidas y de la naturaleza y temperatura de la región habitada; pero que varían con frecuencia por causas que nos son completamente desconocidas. Audubon ha citado varios casos notables de diferencias en los nidos de una misma especie en los Estados Unidos del Norte y en los del Sur. Se ha preguntado: ¿Por qué, si el instinto es variable, no ha dado a la abeja «la facultad de utilizar algún otro material cuando faltaba la cera»? Pero ¿qué otro material natural pudieron utilizar las abejas? Las abejas quieren trabajar, según he visto, con cera endurecida con bermellón o reblandecida con manteca de cerdo. Andrew Knight observó que sus abejas, en lugar de recoger trabajosamente propóleos, usaban un cemento de cera y trementina, con el que había cubierto árboles descortezados. Recientemente se ha demostrado que las abejas, en lugar de buscar polen, utilizan gustosas una substancia muy diferente: la harina de avena. El temor de un enemigo determinado es ciertamente una cualidad instintiva, como puede verse en los pajarillos que no han salido aún del nido, si bien aumenta por la experiencia y por ver en otros animales el temor del mismo enemigo. Los diferentes animales que habitan en las islas desiertas adquieren lentamente el temor del hombre, como he demostrado en otro lugar; y podemos ver un ejemplo de esto incluso en Inglaterra, en donde todas nuestras aves grandes son más salvajes que las pequeñas, porque las grandes han sido perseguidas por el hombre. Podemos seguramente atribuir a esta causa el que las aves grandes sean más salvajes, pues en las islas deshabitadas las aves grandes no son más tímidas que las pequeñas, y la urraca, tan desconfiada en Inglaterra, es mansa en Noruega, como lo es el grajo de capucha en Egipto.

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Una falacia y algunas contradicciones en el párrafo cuadrigentésimo sexto de El Origen de las Especies

Si este párrafo aislado se da a leer a unos niños de diez o doce años es posible que provoque su sonrisa. Vean lo que dice al principio:

 

Además, lo mismo que en el caso de conformación física, y de acuerdo con mi teoría, el instinto de cada especie es bueno para ella misma; y, hasta donde podemos juzgar, jamás ha sido producido para el exclusivo bien de otras especies

 

No obstante y según su costumbre pronto da un ejemplo que contradice tal afirmación: El de los pulgones de Huber.  Empero parece que el autor es reacio a creer en su propio ejemplo y de nuevo afirma:

 

Aun cuando no existe prueba alguna de que ningún animal realice un acto para el exclusivo bien de otra especie, sin embargo, todas se esfuerzan en sacar ventajas de los instintos de otras, y todas sacan ventaja de la constitución física más débil de otras especies. Así también, ciertos instintos no pueden ser considerados como absolutamente perfectos; pero como no son indispensables detalles acerca de uno u otro de estos puntos, podemos aquí pasarlos por alto.

 

¿Acaso no acabamos de ver un ejemplo de lo contrario? ¿No es algo exagerada esta afirmación:

 

todas sacan ventaja de la constitución física más débil de otras especies?.

 

Finalmente obsesionado con la perfección e ignorante de esa gran verdad que dice que lo mejor es enemigo de lo bueno vuelve el autor con su matracada de la perfección:

 

Así también, ciertos instintos no pueden ser considerados como absolutamente perfectos; pero como no son indispensables detalles acerca de uno u otro de estos puntos, podemos aquí pasarlos por alto.

 

Vuelve también a pasar por alto todo aquello que no le gusta o no concuerda con su visión del mundo: la lucha.

 

 

406

 

Again, as in the case of corporeal structure, and conformably to my theory, the instinct of each species is good for itself, but has never, as far as we can judge, been produced for the exclusive good of others. One of the strongest instances of an animal apparently performing an action for the sole good of another, with which I am acquainted, is that of aphides voluntarily yielding, as was first observed by Huber, their sweet excretion to ants: that they do so voluntarily, the following facts show. I removed all the ants from a group of about a dozen aphides on a dock-plant, and prevented their attendance during several hours. After this interval, I felt sure that the aphides would want to excrete. I watched them for some time through a lens, but not one excreted; I then tickled and stroked them with a hair in the same manner, as well as I could, as the ants do with their antennae; but not one excreted. Afterwards, I allowed an ant to visit them, and it immediately seemed, by its eager way of running about to be well aware what a rich flock it had discovered; it then began to play with its antennae on the abdomen first of one aphis and then of another; and each, as soon as it felt the antennae, immediately lifted up its abdomen and excreted a limpid drop of sweet juice, which was eagerly devoured by the ant. Even the quite young aphides behaved in this manner, showing that the action was instinctive, and not the result of experience. It is certain, from the observations of Huber, that the aphides show no dislike to the ants: if the latter be not present they are at last compelled to eject their excretion. But as the excretion is extremely viscid, it is no doubt a convenience to the aphides to have it removed; therefore probably they do not excrete solely for the good of the ants. Although there is no evidence that any animal performs an action for the exclusive good of another species, yet each tries to take advantage of the instincts of others, as each takes advantage of the weaker bodily structure of other species. So again certain instincts cannot be considered as absolutely perfect; but as details on this and other such points are not indispensable, they may be here passed over.

 

Además, lo mismo que en el caso de conformación física, y de acuerdo con mi teoría, el instinto de cada especie es bueno para ella misma; y, hasta donde podemos juzgar, jamás ha sido producido para el exclusivo bien de otras especies. Uno de los ejemplos más notables de que tengo noticia, de un animal que aparentemente realiza un acto para el solo bien de otro, es el de los pulgones, que, según fue observado por vez primera por Huber, dan espontáneamente su dulce secreción a las hormigas; y que la dan espontáneamente lo demuestran los hechos siguientes: Quité todas las hormigas de un grupo de una docena de pulgones que estaban sobre una romaza, e impedí durante varias horas el que las hormigas se ocupasen de ellos. Después de este intervalo, estaba yo seguro de que los pulgones necesitarían excretar. Los examiné durante algún tiempo con una lente, pero ninguno excretaba; entonces les hice cosquillas y golpeé con un pelo, del mismo modo, hasta donde me fue posible, que lo hacen las hormigas con sus antenas; pero ninguno excretaba. Después dejé que una hormiga los visitase, y ésta, inmediatamente, por su ansiosa manera de marchar, pareció darse cuanta del riquísimo rebaño que había descubierto; entonces empezó a tocar, con las antenas encima del abdomen de un pulgón primero, y luego de otro, y todos, tan pronto como sentían las antenas, levantaban inmediatamente el abdomen y excretaban una límpida gota de dulce jugo, que era devorada ansiosamente por la hormiga. Incluso los pulgones más jóvenes se conducían de este modo, mostrando que la acción era instintiva, y no resultado de la experiencia. Según las observaciones de Huber, es seguro que los pulgones no muestran aversión alguna a las hormigas: si éstas faltan, se ven, al fin, obligados a expulsar su excreción; pero como ésta es muy viscosa, es indudablemente una conveniencia para los pulgones el que se la quiten, por lo cual, verosímilmente, no excretan sólo para bien de las hormigas. Aun cuando no existe prueba alguna de que ningún animal realice un acto para el exclusivo bien de otra especie, sin embargo, todas se esfuerzan en sacar ventajas de los instintos de otras, y todas sacan ventaja de la constitución física más débil de otras especies. Así también, ciertos instintos no pueden ser considerados como absolutamente perfectos; pero como no son indispensables detalles acerca de uno u otro de estos puntos, podemos aquí pasarlos por alto.

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No se da definición de instinto pero se indica que hay un poco de juicio o razón en animales inferiores de la escala natural en el párrafo cuadrigentésimo primero de El Origen de las Especies

El autor prefiere dar ejemplos a dar una definición. Ya sabemos bien sus lectores que las definiciones no son su terreno favorito. Los ejemplos, tampoco.

 

Cierto que son los ejemplos más socorridos y libres de inconvenientes que las definiciones que,  en definitiva,  pueden llevar pronto a contradicciones.  Empero, de nuevo nos sorprende y tras decir que no va a dar una definición, la da inmediatamente. Tal vez se trata de una definición “instintiva”:

 

An action, which we ourselves require experience to enable us to perform, when performed by an animal, more especially by a very young one, without experience, and when performed by many individuals in the same way, without their knowing for what purpose it is performed, is usually said to be instinctive

 

Comúnmente se dice que es instintivo un acto para el que nosotros necesitamos experiencia que nos capacite para realizarlos, cuando lo ejecuta un animal, especialmente si es un animal muy joven, sin experiencia, y cuando es realizado del mismo modo por muchos individuos, sin que conozcan para qué fin se ejecuta.

 

Ah! Commonly, commonly. Comúnmente, dice nuestro autor.  Mal empezamos. ¿Acaso va a apoyar todo un capítulo en una difinición basada en creencias populares? Algo confusa esta definición y esta manera de comenzar el capítulo,…. ¿no creen?

 

401

 

I will not attempt any definition of instinct. It would be easy to show that several distinct mental actions are commonly embraced by this term; but every one understands what is meant, when it is said that instinct impels the cuckoo to migrate and to lay her eggs in other birds’ nests. An action, which we ourselves require experience to enable us to perform, when performed by an animal, more especially by a very young one, without experience, and when performed by many individuals in the same way, without their knowing for what purpose it is performed, is usually said to be instinctive. But I could show that none of these characters are universal. A little dose of judgment or reason, as Pierre Huber expresses it, often comes into play, even with animals low in the scale of nature.

 

No intentaré dar definición alguna del instinto. Sería fácil demostrar que comúnmente se abarcan con un mismo término varios actos mentales diferentes; pero todo el mundo comprende lo que se quiere expresar cuando se dice que el instinto impulsa al cuclillo a emigrar y poner sus huevos en nidos de otras aves. Comúnmente se dice que es instintivo un acto para el que nosotros necesitamos experiencia que nos capacite para realizarlos, cuando lo ejecuta un animal, especialmente si es un animal muy joven, sin experiencia, y cuando es realizado del mismo modo por muchos individuos, sin que conozcan para qué fin se ejecuta. Pero podría yo demostrar que ninguno de estos caracteres es universal. Un poco de juicio o razón, según la expresión de Pierre Huber, entra muchas veces en juego aun en animales inferiores de la escala natural.

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Introducción a la lectura del capítulo VIII de OSMNS que trata sobre los instintos

 

Le Transformisme en particulier qui croyait expliquer, par l’intervention de l’intelligence,un grand nombre d’actions accomplies par les insectes, ne semble avoir justifié en rien ses prétentions.

 

Le domaine de l’Instinct est régi par des lois qui échappent a toutes nos théories. C’est donc avec les mêmes convictions inébranlables que je maintiens les idées que je n’ai cessé de soutenir et de défendre.

 

 

El Transformismo en particular que creía explicar, por la intervención de la inteligencia, un gran número de acciones cumplidas por los insectos, no parece haber justificado en nada sus pretensiones. El dominio del Instinto es regido por leyes que escapan a todas nuestras teorías. Es pues con las mismas convicciones inquebrantables que mantengo las ideas que nunca dejé de sostener y de defender.

 

Favre.  Préface aux Souvenirs entomologiques

 

Además:

If with the Progressionists we conceive the species of living things undergo transmutation at the present day; that this transmutation is from a lower to a higher type; and that all the kinds of living beings which have ever existed upon the Earth’s surface have originated in this way; the idea is a perfectly legitimate one and must be admitted or rejected according to the evidence available; but if fully proved, it would not be, in any sense any explanation of creation; “such creation in the manner of natural law” would in fact simply be an orderly miracle. (Hooker,1856).

Si con los Progresistas concebimos que las especies de seres vivos sufren la transmutación actualmente; que esta transmutación es de un inferior a un tipo más alto; y que todas las clases de las criaturas vivas que alguna vez han existido sobre la superficie de la Tierra han surgido de este modo; la idea absolutamente legítima y debe ser admitida o rechazada según las pruebas disponibles;  pero el caso de ser totalmente demostrada, no sería, en ningún sentido una explicación de la creación; ” tal creación en manera de ley natural ” de hecho simplemente sería un milagro ordenado. (Hooker, 1856).

 

Hooker, J.D. (1856). Quote from Hooker’s Journal of Botany, London, Lovell, Vol.8, p. 252. Tomada de aquí.

 

 

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La ignorancia y sus maneras

 

En el libro primero de su obra titulada “Vida de las abejas”, Maurice Maeterlinck (1862-1949) nos informa sobre las dos maneras bien diferentes que existen de la ignorancia. Dice refiriéndose a su obra:

 

Ya se verá que nos detenemos a menudo ante lo desconocido. Fuera de los grandes actos sensibles de su policía y de su actividad, nada muy preciso se conoce de sobre las fabulosas hijas de Aristeo. A medida que se las cultiva se aprende  a ignorar más las profundidades de su existencia real, pero esa es ya una manera de ignorar mejor que la ignorancia inconsciente  y satisfecha que constituye el fondo de nuestra ciencia de la vida, y eso es probablemente todo cuanto el hombre puede vanagloriarse  de aprender en este mundo.

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Las abejas pueden cambiar de manera coordinada con las flores en el párrafo centésimo trigésimo tercero de El Origen de las Especies

 

El autor puede entender el cambio y, por lo tanto espera que el lector le acompañe:

 Thus I can understand how a flower and a bee might slowly become, either simultaneously or one after the other, modified and adapted to each other in the most perfect manner, by the continued preservation of all the individuals which presented slight deviations of structure mutually favourable to each other.

Así que puedo entender cómo una flor y una abeja podrían llegar a ser poco a poco, ya sea simultáneamente o uno después del otro, modificados y adaptados el uno al otro de la manera más perfecta, por la preservación permanente de todos los individuos que presentaban ligeras desviaciones de estructura mutuamente favorable el uno al otro.

 

 

I could give many facts showing how anxious bees are to save time: for instance, their habit of cutting holes and sucking the nectar at the bases of certain flowers, which with a very little more trouble they can enter by the mouth

 

Podría citar muchos hechos que demuestran lo codiciosos que son los himenópteros por ahorrar tiempo; por ejemplo: su costumbre de hacer agujeros y chupar el néctar en la base de ciertas flores, en las cuales, con muy poco de molestia más, pueden entrar por la garganta.

I do not know whether this statement is accurate; nor whether another published statement can be trusted, namely, that the Ligurian bee, which is generally considered a mere variety of the common hive-bee, and which freely crosses with it, is able to reach and suck the nectar of the red clover. Thus, in a country where this kind of clover abounded, it might be a great advantage to the hive-bee to have a slightly longer or differently constructed proboscis. On the other hand, as the fertility of this clover absolutely depends on bees visiting the flowers, if humble-bees were to become rare in any country, it might be a great advantage to the plant to have a shorter or more deeply divided corolla, so that the hive-bees should be enabled to suck its flowers. Thus I can understand how a flower and a bee might slowly become, either simultaneously or one after the other, modified and adapted to each other in the most perfect manner, by the continued preservation of all the individuals which presented slight deviations of structure mutually favourable to each other.

Yo no sé si este dato es exacto, ni si puede darse crédito a otro dato publicado, o sea que la abeja de Liguria, que es considerada generalmente como una simple variedad de la abeja común ordinaria, y que espontáneamente se cruza con ella, es capaz de alcanzar y chupar el néctar del trébol rojo. Así, en un país donde abunda esta clase de trébol puede ser una gran ventaja para la abeja común el tener la lengua un poco más larga o diferentemente constituida. Por otra parte, como la fecundidad de este trébol depende absolutamente de las abejas que visitan las flores, si las abejas comunes fuesen raras en cualquier país, podría ser una gran ventaja para la planta el tener una corola más corta o más profundamente dividida, para que las abejas de colmena pudiesen chupar sus flores. Así que puedo entender cómo una flor y una abeja podrían llegar a ser poco a poco, ya sea simultáneamente o uno después del otro, modificados y adaptados el uno al otro de la manera más perfecta, por la preservación permanente de todos los individuos que presentaban ligeras desviaciones de estructura mutuamente favorable el uno al otro.

Párrafo que nos recuerda a los comentarios de Thompson sobre OSMNS:

 

Darwin no presentó en el Origen que las especies se hubiesen originado por la selección natural, sino que simplemente demostró, sobre la base de ciertos hechos y suposiciones, cómo esto podría haber sucedido, y así como él se había convencido a sí mismo, así también fue capaz de convencer a los demás (Thompson. , WR, “Introducción”, en Darwin CR, “El Origen de las Especies Mediante la Selección Natural”, Sexta Edición, 1872, Biblioteca Everyman, JM Dent & Sons: Londres, 1967, reimpresión, p.xi)

133.

Let us now turn to the nectar-feeding insects; we may suppose the plant of which we have been slowly increasing the nectar by continued selection, to be a common plant; and that certain insects depended in main part on its nectar for food. I could give many facts showing how anxious bees are to save time: for instance, their habit of cutting holes and sucking the nectar at the bases of certain flowers, which with a very little more trouble they can enter by the mouth. Bearing such facts in mind, it may be believed that under certain circumstances individual differences in the curvature or length of the proboscis, etc., too slight to be appreciated by us, might profit a bee or other insect, so that certain individuals would be able to obtain their food more quickly than others; and thus the communities to which they belonged would flourish and throw off many swarms inheriting the same peculiarities. The tubes of the corolla of the common red or incarnate clovers (Trifolium pratense and incarnatum) do not on a hasty glance appear to differ in length; yet the hive-bee can easily suck the nectar out of the incarnate clover, but not out of the common red clover, which is visited by humble-bees alone; so that whole fields of the red clover offer in vain an abundant supply of precious nectar to the hive-bee. That this nectar is much liked by the hive-bee is certain; for I have repeatedly seen, but only in the autumn, many hive-bees sucking the flowers through holes bitten in the base of the tube by humble bees. The difference in the length of the corolla in the two kinds of clover, which determines the visits of the hive-bee, must be very trifling; for I have been assured that when red clover has been mown, the flowers of the second crop are somewhat smaller, and that these are visited by many hive-bees. I do not know whether this statement is accurate; nor whether another published statement can be trusted, namely, that the Ligurian bee, which is generally considered a mere variety of the common hive-bee, and which freely crosses with it, is able to reach and suck the nectar of the red clover. Thus, in a country where this kind of clover abounded, it might be a great advantage to the hive-bee to have a slightly longer or differently constructed proboscis. On the other hand, as the fertility of this clover absolutely depends on bees visiting the flowers, if humble-bees were to become rare in any country, it might be a great advantage to the plant to have a shorter or more deeply divided corolla, so that the hive-bees should be enabled to suck its flowers. Thus I can understand how a flower and a bee might slowly become, either simultaneously or one after the other, modified and adapted to each other in the most perfect manner, by the continued preservation of all the individuals which presented slight deviations of structure mutually favourable to each other.

 

Volvamos ahora a los insectos que se alimentan de néctar; podemos suponer que la planta en que hemos hecho aumentar el néctar por selección continuada sea una planta común, y que ciertos insectos dependan principalmente de su néctar para alimentarse. Podría citar muchos hechos que demuestran lo codiciosos que son los himenópteros por ahorrar tiempo; por ejemplo: su costumbre de hacer agujeros y chupar el néctar en la base de ciertas flores, en las cuales, con muy poco de molestia más, pueden entrar por la garganta. Teniendo presentes estos hechos, puede creerse que, en ciertas circunstancias, diferencias individuales en la curvatura o longitud de la lengua, etcétera, demasiado ligeras para ser apreciadas por nosotros, podrían aprovechar a una abeja u otro insecto de modo que ciertos individuos fuesen capaces de obtener su alimento más rápidamente que otros; y así, las comunidades a que ellos perteneciesen prosperarían y darían muchos enjambres que heredarían las mismas cualidades. El tubo de la corola del trébol rojo común y del trébol encarnado (Trifolium pratense y T. incarnatum) no parecen a primera vista diferir en longitud; sin embargo, la abeja común puede fácilmente chupar el néctar del trébol encarnado, pero no el del trébol rojo, que es visitado sólo por los abejorros; de modo que campos enteros de trébol rojo ofrecen en vano una abundante provisión de precioso néctar a la abeja común. Que este néctar gusta mucho a la abeja común es seguro, pues yo he visto repetidas veces -pero sólo en otoño- muchas abejas comunes chupando las flores por los agujeros hechos por los abejorros mordiendo en la base del tubo. La diferencia de la longitud de la corola en las dos especies de trébol, que determina las visitas da la abeja común, tiene que ser muy insignificante, pues se me ha asegurado que cuando el trébol rojo ha sido segado, las flores de la segunda cosecha son algo menores y que éstas son muy visitadas por la abeja común. Yo no sé si este dato es exacto, ni si puede darse crédito a otro dato publicado, o sea que la abeja de Liguria, que es considerada generalmente como una simple variedad de la abeja común ordinaria, y que espontáneamente se cruza con ella, es capaz de alcanzar y chupar el néctar del trébol rojo. Así, en un país donde abunda esta clase de trébol puede ser una gran ventaja para la abeja común el tener la lengua un poco más larga o diferentemente constituida. Por otra parte, como la fecundidad de este trébol depende absolutamente de las abejas que visitan las flores, si las abejas comunes fuesen raras en cualquier país, podría ser una gran ventaja para la planta el tener una corola más corta o más profundamente dividida, para que las abejas de colmena pudiesen chupar sus flores. Así que puedo entender cómo una flor y una abeja podrían llegar a ser poco a poco, ya sea simultáneamente o uno después del otro, modificados y adaptados el uno al otro de la manera más perfecta, por la preservación permanente de todos los individuos que presentaban ligeras desviaciones de estructura mutuamente favorable el uno al otro.

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