‘Agassiz’

Decididamente Darwin se opone a la idea de Diseño: Algunas opiniones al respecto.

Son muchos entre los lectores de El Origen de las Especies los que detectaron su objetivo de ir en contra de la idea de diseño. Ya vimos por ejemplo la interpretación del Reverendo Charles Hodge en su libro “What is darwinism?” .

Otro lector con interpretación semejante es más conocido y menos religioso. Se trata de Henry James, quien había estado en la casa del naturalista inglés, no sabemos si tomando el té o no, tal vez sí. Y por lo tanto tal vez fuese ahí, en Down, en la casa de Darwin, tomando el té en donde se inspiró para escribir aquel párrafo memorable en el que relacionaba la moral de los ingleses con el té, identificándolos.

Pues bien, Henry James, amigo de Darwin había dicho de su obra que con ella se había eliminado de una vez por todas el diseño de la mente de los científicos:“has once for all displaced design from the minds of the ‘scientific”.

Que hubiese podido ocurrir esto sería difícil de entender sin una ayuda. Pero Henry James sabía lo que decía.  Según indica Kristin Boudreau James sospechaba de la autoridad institucional, aceptando las ideas por su utilidad más que por el status de sus fuentes:

 

James was cheerfully suspicious of institutional authority, accepting ideas because of their usefulness rather than because of the status of their sources.

 

En España un lector de Darwin que se  percató de su intención fue Cánovas del Castillo, quien en un discurso indicó que Darwin se proponía hacer inútil la idea de Dios.

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SOBRE LA UNIDAD DE COMPOSICIÓN Y EL DEBATE ENTRE CUVIER Y GEOFFROY SAINT-HILAIRE

 

 

Presentamos aquí la primera traducción al español del libro titulado De l’Unité de Composition et du Debat entre Cuvier et Geoffroy Saint Hilaire (1865), última obra publicada de Pierre Flourens.
Justo es comenzar por responder a esta pregunta: ¿Quíén era Pierre Flourens?

 

 

Pierre Flourens nació el 13 de abril de 1794 en Maureilhan, un pueblo próximo a Béziers, en el sudeste francés. Estudió Medicina en la Universidad de Montpellier y en 1814 fue a París a estudiar fisiología con Georges Cuvier (1769-1832). Sus trabajos iniciales incluían la investigación en la base física de sensación y lo llevaron a la concesión del prestigioso premio Montyon (1824 y 1825), dedicándose después durante muchos años a la neurofisiología. En París trabajó con el botánico Agustín de Candolle (1779-1841) y con el zoólogo Etienne Geoffroy Saint Hilaire (1772-1844). Fundador de la neurobiología, fue uno de los principales rivales de la frenología, teoría propuesta por el alemán Franz Joseph Gall (1758-1825) que proponía la localización de funciones mentales en áreas específicas del cerebro, con lo cual el aspecto del cráneo podría dar una idea de la constitución mental del individuo. Flourens se opuso a Gall y a la frenología con el argumento de que el cerebro es una unidad. A tal fin realizó numerosos experimentos con palomas reconociendo la existencia de una acción propia en cada zona del cerebro, supeditada a una acción común para la totalidad del órgano. Los resultados de sus investigaciones se reúnen en la que fue una de sus obra principales: Recherches expérimentales sur les propriétés et les fonctions du système nerveux dans les animaux vertébrés.

En neurobiología, sus teorías anticipan los conceptos de equipotencialidad y acción masiva posteriormente formulados por KS Lashley (Brain Mechanisms and Intelligence, p 120 y siguientes; University of Chicago Press, 1929). En 1833, Flourens fue nombrado profesor de anatomía en el Collège de France y en 1838, diputado por la comuna de Béziers. Elegido miembro de la Academia Francesa en 1840, en competición con Víctor Hugo (1802-1885), recibió la Légion d’honneur en 1845. Se retiró completamente de la vida política en 1848 para dedicarse exclusivamente a la ciencia, aceptando la cátedra de Historia Natural en el Colegio de Francia en 1855. Asimismo fue miembro de l’Académie des Sciences de France desde 1828 y su secretario permanente (Secrétaire perpétuel) entre los años de 1833 y 1866.
Aunque las páginas web de la Academie des Sciences indican en 1868 la fecha final del mandato de Flourens como Secrétaire perpétuel, en la página 424 de la publicación titulada L’Année Scientifique et Industrielle, de 1867, al comenzar la sección dedicada a Académies et Sociétés Savantes, en la sección 1: Séance Publique Annuelle de l’Academie des Sciences, du 5 mai 1866, se lee:
Un intêrét particulier s’attachait à cette séance. M. Coste, qui depuis un an reemplace M. Flourens, gravement malade, et atteint peut-être sans retour, devait prononcer l’éloge de rigueur…
(Un interés particular se centraba en esta sesión. M Coste, que desde hace un año reemplazaba a M Flourens, gravemente enfermo, y probablemente sin retorno, debía pronunciar el elogio de rigor…).

Gravemente enfermo en la sesión de 1866, Flourens falleció en Montgeron, cerca de Paris, el 6 de diciembre de 1867. Su penúltimo libro, publicado en 1864 cuando su autor contaba setenta años, fue: “Examen du Livre de Darwin sur l’Origine des Especes”. En él muestra un rigor notable al criticar punto por punto el Origen de las Especies, obra de Darwin que, sin duda había leído a conciencia.
Flourens es reconocido como un pionero de la teoría moderna de la función cerebral, según la cual el cerebro actúa como unidad funcional, aunque determinadas funciones son controladas por partes específicas. Llegó a esta teoría utilizando métodos de ablación y estimulación y realizando muchas investigaciones experimentales con mamíferos, especialmente conejos y también con palomas. La extracción del cerebelo conducía a la pérdida del sentido del equilibrio y a la falta de coordinación muscular del animal. Al separar los hemisferios cerebrales se interrumpían todas las funciones cognitivas en las palomas. Propuso Flourens que la corteza cerebral, el cerebelo y el tronco del encéfalo funcionan a nivel global como un conjunto completo, equipotencial y coordinado con todas las demás partes. Flourens avanzó en la obra de Julien-Cesar Legallois (1770-1814)….

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Explicándose por fin en el párrafo septingentésimo décimo sexto de El Origen de las Especies

Lo que el autor no ha hecho en los setecientos quince párrafos precedentes promete hacerlo ahora. Así, quien acaba de decirnos dos párrafos atrás esto:

 

por lo que se refiere al valor relativo de los diferentes grupos de especies, tales como órdenes, subórdenes, familias, subfamilias y géneros, me parece, por lo menos actualmente, casi arbitrario

 

Y en el párrafo anterior esto:

 

pues toda clasificación verdadera es genealógica;

 

Y esto otro:

 

..que la comunidad de descendencia es el lazo oculto que los naturalistas han estado buscando inconscientemente

 

Ahora viene y nos explica las bases de la clasificación. Uno comprende entonces que Agassiz, que era una buena persona, hubiera reaccionado enérgicamente frente a esta invasión.

 

Y lo que es peor, vuelve para su explicación al cuadro imaginario que había pintado en el capítulo fundamental de su libro, ese en el que pretenciá definir la Selección Natural, y recordando ese cuadro imaginario nos dice ahora:

 

pueden todos ser llamados primos en el mismo millonésimo grado,…

 

Efectivamente, todos podemos llamarnos primos en el millonésimo grado, pero más que por nuestro supuesto parentesco, por nuestra credulidad y la facilidad para manipularnos.

 

 

 

 

716.

 

But I must explain my meaning more fully. I believe that the ARRANGEMENT of the groups within each class, in due subordination and relation to each other, must be strictly genealogical in order to be natural; but that the AMOUNT of difference in the several branches or groups, though allied in the same degree in blood to their common progenitor, may differ greatly, being due to the different degrees of modification which they have undergone; and this is expressed by the forms being ranked under different genera, families, sections or orders. The reader will best understand what is meant, if he will take the trouble to refer to the diagram in the fourth chapter. We will suppose the letters A to L to represent allied genera existing during the Silurian epoch, and descended from some still earlier form. In three of these genera (A, F, and I) a species has transmitted modified descendants to the present day, represented by the fifteen genera (a14 to z14) on the uppermost horizontal line. Now, all these modified descendants from a single species are related in blood or descent in the same degree. They may metaphorically be called cousins to the same millionth degree, yet they differ widely and in different degrees from each other. The forms descended from A, now broken up into two or three families, constitute a distinct order from those descended from I, also broken up into two families. Nor can the existing species descended from A be ranked in the same genus with the parent A, or those from I with parent I. But the existing genus F14 may be supposed to have been but slightly modified, and it will then rank with the parent genus F; just as some few still living organisms belong to Silurian genera. So that the comparative value of the differences between these organic beings, which are all related to each other in the same degree in blood, has come to be widely different. Nevertheless, their genealogical ARRANGEMENT remains strictly true, not only at the present time, but at each successive period of descent. All the modified descendants from A will have inherited something in common from their common parent, as will all the descendants from I; so will it be with each subordinate branch of descendants at each successive stage. If, however, we suppose any descendant of A or of I to have become so much modified as to have lost all traces of its parentage in this case, its place in the natural system will be lost, as seems to have occurred with some few existing organisms. All the descendants of the genus F, along its whole line of descent, are supposed to have been but little modified, and they form a single genus. But this genus, though much isolated, will still occupy its proper intermediate position. The representation of the groups as here given in the diagram on a flat surface, is much too simple. The branches ought to have diverged in all directions. If the names of the groups had been simply written down in a linear series the representation would have been still less natural; and it is notoriously not possible to represent in a series, on a flat surface, the affinities which we discover in nature among the beings of the same group. Thus, the natural system is genealogical in its arrangement, like a pedigree. But the amount of modification which the different groups have undergone has to be expressed by ranking them under different so-called genera, subfamilies, families, sections, orders, and classes.

 

Pero debo explicar más completamente mi pensamiento. Creo yo que la ordenación de los grupos dentro de cada clase, con la debida subordinación y relación mutuas, para que sea natural, debe ser rigurosamente genealógica; pero que la cantidad de diferencia en las diferentes ramas o grupos, aun cuando sean parientes en el mismo grado de consanguinidad con su antepasado común, puede diferir mucho, siendo esto debido a los diferentes grados de modificación que hayan experimentado, y esto se expresa clasificando las formas en diferentes géneros, familias, secciones y órdenes. El lector comprenderá mejor lo que se pretende decir si se toma la molestia de recurrir al cuadro del capítulo IV. Supondremos que las letras A a L representan géneros afines que existieron durante la época silúrica, descendientes de alguna forma aun más antigua. En tres de estos géneros (A, F e I), una especie ha transmitido hasta la actualidad descendientes modificados, representados por los quince géneros (a14 a z14) de la línea superior horizontal. Ahora bien; todos estos descendientes modificados de una sola especie están relacionados en igual grado por la sangre o descendencia; metafóricamente, pueden todos ser llamados primos en el mismo millonésimo grado, y, sin embargo, se diferencian mucho y en diferente medida unos de otros. Las formas descendientes de A, separadas ahora en dos o tres familias, constituyen un orden distinto de los descendientes de I, divididas también en dos familias. Tampoco las especies vivientes que descienden de A pueden ser clasificadas en el mismo género que el antepasado A, ni las descendientes de I en el mismo género que su antepasado I. Pero el género viviente f14 puede suponerse que se ha modificado muy poco, y entonces se clasificará en un género con su antepasado F, del mismo modo que un corto número de organismos todavía vivientes pertenecen a géneros silúricos. De manera que ha llegado a ser muy diverso el valor relativo de las diferencias entre estos seres orgánicos, que están todos mutuamente relacionados por el mismo grado de consanguinidad. Sin embargo, su ordenación genealógica permanece rigurosamente exacta, no sólo en la actualidad, sino en todos los períodos genealógicos sucesivos. Todos los descendientes de A habrán heredado algo en común de su común antepasado, lo mismo que todos los descendientes de I; lo mismo ocurrirá en cada rama secundaria de descendientes y en cada período sucesivo. Sin embargo, si suponemos que un descendiente de A o de I se ha llegado a modificar tanto que ha perdido todas las huellas de su parentesco, en este caso se habrá perdido su lugar en el sistema natural, como parece haber ocurrido con algunos organismos vivientes. Todos los descendientes del género F en la totalidad de su línea de descendencia se supone que se han modificado muy poco y que forman un solo género; pero este género, aunque muy aislado, ocupará todavía su propia posición intermedia. La representación de los grupos, tal como se da en el cuadro, sobre una superficie plana es demasiado simple. Las ramas tendrían que haber divergido en todas direcciones. Si los nombres de los grupos hubiesen sido escritos simplemente en serie lineal, la representación habría sido todavía menos natural, y evidentemente es imposible representar en una serie o en una superficie plana las afinidades que descubrimos en la naturaleza entre los seres del mismo grupo. Así, pues, el sistema natural es genealógico en su ordenación, como un árbol genealógico; pero la cantidad de modificación que han experimentado los diferentes grupos no pueden expresarse distribuyéndolos en los que se llaman géneros, sublanzilias, familias, secciones, órdenes y clases.

Lectura aconsejada:

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Un periodo glaciar imaginario en el párrafo sexcentésimo quincuagésimo primero del Origen de las Especies

Veíamos que a las explicaciones de Agassiz sobre la dispersión de las especies en el período glaciar, nuestro autor había comenzado a añadir una gran cantidad de confusión. ¿Se aclarará la situación en los párrafos siguientes? No, a juzgar por el comienzo:

En el ejemplo precedente hemos supuesto que en el comienzo de nuestro imaginario período glaciar las producciones árticas eran tan uniformes en todas las regiones polares como lo son hoy en día; pero….

¡Nuestro imaginario periodo glaciar!….Habría que ver la cara de Agassiz al leer esto ,……..

 

Más adelante se lee:

tenemos razones suficientes para creer que el clima era más caliente que en la actualidad.

 

Pero no es la primera vez que el autor emplea la misma expresión (tenemos razones suficientes para creer) sin indicar cuáles son esas razones.

 

 

651

In the foregoing illustration, I have assumed that at the commencement of our imaginary Glacial period, the arctic productions were as uniform round the polar regions as they are at the present day. But it is also necessary to assume that many sub-arctic and some few temperate forms were the same round the world, for some of the species which now exist on the lower mountain slopes and on the plains of North America and Europe are the same; and it may be asked how I account for this degree of uniformity of the sub-arctic and temperate forms round the world, at the commencement of the real Glacial period. At the present day, the sub-arctic and northern temperate productions of the Old and New Worlds are separated from each other by the whole Atlantic Ocean and by the northern part of the Pacific. During the Glacial period, when the inhabitants of the Old and New Worlds lived further southwards than they do at present, they must have been still more completely separated from each other by wider spaces of ocean; so that it may well be asked how the same species could then or previously have entered the two continents. The explanation, I believe, lies in the nature of the climate before the commencement of the Glacial period. At this, the newer Pliocene period, the majority of the inhabitants of the world were specifically the same as now, and we have good reason to believe that the climate was warmer than at the present day. Hence, we may suppose that the organisms which now live under latitude 60 degrees, lived during the Pliocene period further north, under the Polar Circle, in latitude 66-67 degrees; and that the present arctic productions then lived on the broken land still nearer to the pole. Now, if we look at a terrestrial globe, we see under the Polar Circle that there is almost continuous land from western Europe through Siberia, to eastern America. And this continuity of the circumpolar land, with the consequent freedom under a more favourable climate for intermigration, will account for the supposed uniformity of the sub-arctic and temperate productions of the Old and New Worlds, at a period anterior to the Glacial epoch.

 

En el ejemplo precedente hemos supuesto que en el comienzo de nuestro imaginario período glaciar las producciones árticas eran tan uniformes en todas las regiones polares como lo son hoy en día; pero es también necesario admitir que muchas formas subárticas y algunas de los climas templados eran las mismas en todo el mundo, pues algunas de las especies que ahora existen en la base de las montañas y en las llanuras del norte de América y de Europa son las mismas, y puede preguntarse cómo explico yo esta uniformidad de las formas subárticas y de clima templado, en todo el mundo, al principio del verdadero período glaciar. Actualmente las producciones subárticas y de las regiones templadas del Norte, en el Mundo Antiguo y en el Nuevo, están separadas por todo el océano Atlántico y por la parte norte del Pacífico. Durante el período glaciar, cuando los habitantes del Mundo Antiguo y del Nuevo vivían mucho más al Sur de lo que viven actualmente, tuvieron que estar separados entre sí aún más completamente por espacios mayores del océano; de manera que puede muy bien preguntarse cómo es que las mismas especies pudieron entonces, o antes, haber llegado a los dos continentes. La explicación, a mi parecer, está en la naturaleza del clima antes del comienzo del período glaciar. En aquella época, o sea el período plioceno más moderno, la mayor parte de los habitantes del mundo eran específicamente los mismos que ahora, y tenemos razones suficientes para creer que el clima era más caliente que en la actualidad. Por consiguiente, podemos suponer que los organismos que actualmente viven a 60º de latitud vivían durante el período plioceno más al Norte, en el círculo polar, a 66º-67º de latitud, y que las producciones árticas actuales vivían entonces en la tierra fragmentada todavía más próxima al polo. Ahora bien; si consideramos el globo terrestre, vemos que en el círculo polar hay tierra casi continua desde el oeste de Europa, por Siberia, hasta el este de América, y esta continuidad de tierra circumpolar, con la consiguiente libertad, en un clima más favorable, para emigraciones mutuas, explicará la supuesta uniformidad de las producciones subárticas y de clima templado del Mundo Antiguo y del Nuevo en un período anterior a la época glaciar.

 

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Dispersión durante el período glaciar: la explicación continúa pero ahora con cierta confusión en el párrafo sexcentésimo quincuagésimo del Origen de las Especies

Continúa la explicación sobre la dispersión durante el período glaciar. Queda claro que en los periodos glaciares, la flora ártica se expandió por los continentes, y que en los periodos interglaciares, se retiró hacía las zonas más frías. Abundando en esta explicación, éste párrafo viene a añadir cierta confusión. Así cuando dice, refiriéndose a las formas árticas:

 

Por consiguiente, según los principios repetidos en este libro, estas formas no habrán sufrido grandes modificaciones.  Pero el caso habrá sido algo diferente para las producciones alpinas, que, desde el momento de la vuelta del calor, quedaron aisladas, primero en la base de las montañas y finalmente en sus cumbres; pues no es probable que el mismo conjunto de especies árticas hayan quedado en cordilleras muy distantes entre sí y hayan sobrevivido después.

 

No queda claro por qué el caso debe de haber sido algo diferente para las producciones alpinas, puesto que si las árticas no se modifican por no haber estado expuestas a cambios de temperatura, tampoco las alpinas han estado expuestas a cambios de temperatura. Sigue:

Lo probable es que estas especies se hayan mezclado con antiguas especies alpinas que debieron existir en las montañas antes del principio de la época glaciar, y que durante el período más frío fueron temporalmente forzadas a bajar a las llanuras.

 

(¿??) Y más aún:

 

Aquellas especies han estado además sometidas a influencias algo diferentes de clima; sus relaciones mutuas habrán sido así alteradas en cierto grado, y en consecuencia las especies habrán estado sujetas a variación y se habrán modificado; pues, si comparamos las plantas y animales alpinos actuales de las diferentes cordilleras principales de Europa, aun cuando muchas de las especies permanecen idénticamente iguales, algunas existen como variedades, otras como formas dudosas o subespecies y otras como especies distintas, pero muy afines, que se representan mutuamente en las diferentes cordilleras.

 

Algo confuso ¿no? Pero sigamos leyendo…..

 

 

 

650

As the arctic forms moved first southward and afterwards backward to the north, in unison with the changing climate, they will not have been exposed during their long migrations to any great diversity of temperature; and as they all migrated in a body together, their mutual relations will not have been much disturbed. Hence, in accordance with the principles inculcated in this volume, these forms will not have been liable to much modification. But with the Alpine productions, left isolated from the moment of the returning warmth, first at the bases and ultimately on the summits of the mountains, the case will have been somewhat different; for it is not likely that all the same arctic species will have been left on mountain ranges far distant from each other, and have survived there ever since; they will also, in all probability, have become mingled with ancient Alpine species, which must have existed on the mountains before the commencement of the Glacial epoch, and which during the coldest period will have been temporarily driven down to the plains; they will, also, have been subsequently exposed to somewhat different climatical influences. Their mutual relations will thus have been in some degree disturbed; consequently they will have been liable to modification; and they have been modified; for if we compare the present Alpine plants and animals of the several great European mountain ranges, one with another, though many of the species remain identically the same, some exist as varieties, some as doubtful forms or sub-species and some as distinct yet closely allied species representing each other on the several ranges.

 

Como las formas árticas se trasladaron primero hacia el Sur y después retrocedieron hacia el Norte, al unísono del cambio de clima, no habrán estado sometidas durante sus largas migraciones a una gran diversidad de temperaturas, y como todas ellas emigraron juntas, en masa, sus relaciones mutuas no se habrán alterado mucho. Por consiguiente, según los principios repetidos en este libro, estas formas no habrán sufrido grandes modificaciones. Pero el caso habrá sido algo diferente para las producciones alpinas, que, desde el momento de la vuelta del calor, quedaron aisladas, primero en la base de las montañas y finalmente en sus cumbres; pues no es probable que el mismo conjunto de especies árticas hayan quedado en cordilleras muy distantes entre sí y hayan sobrevivido después. Lo probable es que estas especies se hayan mezclado con antiguas especies alpinas que debieron existir en las montañas antes del principio de la época glaciar, y que durante el período más frío fueron temporalmente forzadas a bajar a las llanuras. Aquellas especies han estado además sometidas a influencias algo diferentes de clima; sus relaciones mutuas habrán sido así alteradas en cierto grado, y en consecuencia las especies habrán estado sujetas a variación y se habrán modificado; pues, si comparamos las plantas y animales alpinos actuales de las diferentes cordilleras principales de Europa, aun cuando muchas de las especies permanecen idénticamente iguales, algunas existen como variedades, otras como formas dudosas o subespecies y otras como especies distintas, pero muy afines, que se representan mutuamente en las diferentes cordilleras.

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Dispersión durante el período glaciar: la explicación continúa (2) en el párrafo sexcentésimo cuadragésimo noveno del Origen de las Especies

Continúa la misma explicación sobre el avance y el retroceso glaciar y sus consecuencias, que recordemos procede de Agassiz…….

 

 

649

Thus we can understand the identity of many plants at points so immensely remote as the mountains of the United States and those of Europe. We can thus also understand the fact that the Alpine plants of each mountain-range are more especially related to the arctic forms living due north or nearly due north of them: for the first migration when the cold came on, and the re-migration on the returning warmth, would generally have been due south and north. The Alpine plants, for example, of Scotland, as remarked by Mr. H.C. Watson, and those of the Pyrenees, as remarked by Ramond, are more especially allied to the plants of northern Scandinavia; those of the United States to Labrador; those of the mountains of Siberia to the arctic regions of that country. These views, grounded as they are on the perfectly well-ascertained occurrence of a former Glacial period, seem to me to explain in so satisfactory a manner the present distribution of the Alpine and Arctic productions of Europe and America, that when in other regions we find the same species on distant mountain-summits, we may almost conclude, without other evidence, that a colder climate formerly permitted their migration across the intervening lowlands, now become too warm for their existence.

 

De este modo podemos comprender la identidad de muchas plantas en puntos tan sumamente distantes como las montañas de los Estados Unidos y las de Europa. Podemos así comprender el hecho de que las plantas alpinas de cada cordillera estén más particularmente relacionadas con las formas árticas que viven exactamente al norte, o casi exactamente al norte de ellas, pues la primera migración, cuando llegó el frío, y la migración en sentido inverso, a la vuelta del calor, tienen que haber sido, en general, exactamente de Norte a Sur. Las plantas alpinas, por ejemplo, de Escocia, como ha hecho observar míster H. C. Watson, y las de los Pirineos, como ha hecho observar Ramond, están especialmente relacionadas con las plantas del norte de Escandinavia; las de los Estados Unidos, con las del Labrador; las de las montañas de Siberia, con las de las regiones árticas de este país. Estas deducciones, basadas, como lo están, en la existencia perfectamente demostrada de un período glaciar anterior, me parece que explican de modo tan satisfactorio la distribución actual de las producciones alpinas y árticas de Europa y América, que cuando en otras regiones encontramos las mismas especies en cumbres distantes casi podemos deducir, sin otras pruebas, que un clima más frío permitió en otro tiempo su emigración, atravesando las tierras bajas interpuestas, que actualmente son ya demasiado cálidas para su existencia.

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Dispersión durante el período glaciar: la explicación continúa (1) en el párrafo sexcentésimo cuadragésimo octavo del Origen de las Especies

Con lo dicho hasta ahora, pensaríamos que la explicación de la dispersión durante el período glaciar estaba terminada. Pues no, sigue …….

 

648

As the warmth returned, the arctic forms would retreat northward, closely followed up in their retreat by the productions of the more temperate regions. And as the snow melted from the bases of the mountains, the arctic forms would seize on the cleared and thawed ground, always ascending, as the warmth increased and the snow still further disappeared, higher and higher, whilst their brethren were pursuing their northern journey. Hence, when the warmth had fully returned, the same species, which had lately lived together on the European and North American lowlands, would again be found in the arctic regions of the Old and New Worlds, and on many isolated mountain-summits far distant from each other.

 

Al volver el calor, las formas árticas se replegarían hacia el Norte, seguidas de cerca, en su retirada, por las producciones de las regiones templadas. Y al fundirse la nieve en las faldas de las montañas, las formas árticas se apoderarían del suelo deshelado y desembarazado, ascendiendo siempre, cada vez más alto, a medida que aumentaba el calor y la nieve seguía desapareciendo, mientras que sus hermanas proseguían su viaje hacia el Norte. Por consiguiente, cuando el calor hubo vuelto por completo, las mismas especies que anteriormente habían vivido juntas en las tierras bajas de Europa y América del Norte se encontrarían de nuevo en las regiones árticas del Mundo Antiguo y del Nuevo y en muchas cumbres de montañas aisladas muy distantes unas de otras.

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Un problema de redacción en el párrafo sexcentésimo cuadragésimo séptimo del Origen de las Especies

En este párrafo sigue el autor explicando la distribución de los seres vivos en función del clima y según los periodos glaciares. No obstante comienza con un error de redacción que hace su lectura imposible. Por lo demás, una explicación bien elemental de los periodos glaciares.

 

647

The former influence of the glacial climate on the distribution of the inhabitants of Europe, as explained by Edward Forbes, is substantially as follows. But we shall follow the changes more readily, by supposing a new glacial period slowly to come on, and then pass away, as formerly occurred. As the cold came on, and as each more southern zone became fitted for the inhabitants of the north, these would take the places of the former inhabitants of the temperate regions. The latter, at the same time would travel further and further southward, unless they were stopped by barriers, in which case they would perish. The mountains would become covered with snow and ice, and their former Alpine inhabitants would descend to the plains. By the time that the cold had reached its maximum, we should have an arctic fauna and flora, covering the central parts of Europe, as far south as the Alps and Pyrenees, and even stretching into Spain. The now temperate regions of the United States would likewise be covered by arctic plants and animals and these would be nearly the same with those of Europe; for the present circumpolar inhabitants, which we suppose to have everywhere travelled southward, are remarkably uniform round the world.

 

La pasada influencia del clima glaciar en la distribución de los habitantes de Europa, según la explica Edward Forbes, es en resumen la siguiente; pero seguiremos los cambios más fácilmente suponiendo que viene, poco a poco un nuevo período glaciar y que después pasa, como antes ocurrió. Cuando vino el frío, y cuando las zonas más meridionales llegaron a ser apropiadas para los habitantes del Norte, éstos ocuparían los puestos de los primitivos habitantes de las regiones templadas; estos últimos, al mismo tiempo, se trasladarían cada vez más hacia el Sur, a menos que fuesen detenidos por obstáculos, en cuyo caso perecerían; las montañas quedarían cubiertas de nieve y hielo, y sus primitivos habitantes alpinos descenderían a las llanuras. Cuando el frío hubo alcanzado su máximo, tendríamos una fauna y flora árticas cubriendo las partes centrales de Europa, llegando al Sur hasta los Alpes y Pirineos y aun extendiéndose a España. Las regiones actualmente templadas de los Estados Unidos estarían también cubiertas de plantas y animales árticos, que serían, con poca diferencia, los mismos que los de Europa, pues los actuales habitantes circumpolares, que suponemos que habrían marchado en todas partes hacia el Sur, son notablemente uniformes en todas partes.

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Dispersión durante el período glaciar: Gmelin versus Agassiz en el párrafo sexcentésimo cuadragésimo sexto del Origen de las Especies

El naturalista alemán Gmelin (1748-1804), basándose en que cumbres separadas contienen las mismas especies, opinaba que las especies habían sido creadas en lugares separados. Agassiz desterró esta creencia al explicar que las zonas que ahora están separadas, no lo estaban en el periodo glaciar. Nombres, autoridades, que son fundamentales para soportar el peso de tanto párrafo vacío de contenido en un ejemplo memorable de detallamiento…

 

 

646

DISPERSAL DURING THE GLACIAL PERIOD.

 

The identity of many plants and animals, on mountain-summits, separated from each other by hundreds of miles of lowlands, where Alpine species could not possibly exist, is one of the most striking cases known of the same species living at distant points, without the apparent possibility of their having migrated from one point to the other. It is indeed a remarkable fact to see so many plants of the same species living on the snowy regions of the Alps or Pyrenees, and in the extreme northern parts of Europe; but it is far more remarkable, that the plants on the White Mountains, in the United States of America, are all the same with those of Labrador, and nearly all the same, as we hear from Asa Gray, with those on the loftiest mountains of Europe. Even as long ago as 1747, such facts led Gmelin to conclude that the same species must have been independently created at many distinct points; and we might have remained in this same belief, had not Agassiz and others called vivid attention to the Glacial period, which, as we shall immediately see, affords a simple explanation of these facts. We have evidence of almost every conceivable kind, organic and inorganic, that, within a very recent geological period, central Europe and North America suffered under an Arctic climate. The ruins of a house burnt by fire do not tell their tale more plainly than do the mountains of Scotland and Wales, with their scored flanks, polished surfaces, and perched boulders, of the icy streams with which their valleys were lately filled. So greatly has the climate of Europe changed, that in Northern Italy, gigantic moraines, left by old glaciers, are now clothed by the vine and maize. Throughout a large part of the United States, erratic boulders and scored rocks plainly reveal a former cold period.

 

Dispersión durante el período glaciar

La identidad de muchas plantas y animales en las cumbres de montañas separadas por centenares de millas de tierras bajas, en las cuales no podrían existir especies alpinas, es uno de los casos conocidos más llamativos de que las mismas especies vivan en puntos muy distantes sin posibilidad aparente de que hayan emigrado de un punto a otro. Es verdaderamente un hecho notable ver tantas plantas de las mismas especies viviendo en las regiones nevadas de los Alpes y de los Pirineos y en las partes más septentrionales de Europa; pero es un hecho mucho más notable el que las plantas de las White Mountains de los Estados Unidos de América son todas las mismas que las del Labrador, y casi las mismas, según dice Assa Gray, que las de las montañas más elevadas de Europa. Ya en 1747 estos hechos llevaron a Gmelin a la conclusión de que las mismas especies tenían que haber sido creadas independientemente en muchos puntos distintos, y tendríamos que haber permanecido en esta misma creencia si Agassiz y otros no hubiesen llamado vivamente la atención sobre el período glaciar, que, como veremos inmediatamente, aporta una explicación sencilla de estos hechos. Tenemos pruebas de casi todas las clases imaginables -tanto procedentes del mundo orgánico como del inorgánico- de que en un período geológico muy reciente Europa Central y América del Norte sufrieron un clima ártico. Las ruinas de una casa destruida por el fuego no referirían su historia más claramente que las montañas de Escocia y Gales, con sus laderas estriadas, superficies pulimentadas y cantos suspendidos, que nos hablan de las heladas corrientes que no ha mucho llenaban sus valles. Tanto ha cambiado el clima de Europa, que en el norte de Italia están ahora cubiertas de vides y maíz gigantescas morrenas dejadas por los antiguos glaciares. En toda una gran parte de los Estados Unidos, los cantos erráticos y las rocas estriadas revelan claramente un periodo anterior de frío.

 

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Agassiz y otras varias autoridades competentísimas en el párrafo sexcentésimo décimo tercero del Origen de las Especies

El autor utiliza nombres y datos de la ciencia para defender su ideología, pero expone los datos de manera imparcial y confusa:

Agassiz y otras varias autoridades competentísimas insisten en que los animales antiguos se asemejan, hasta cierto punto, a los embriones de animales modernos, pertenecientes a las mismas clases, y que la sucesión geológica de formas extinguidas es casi paralela al desarrollo embrionario de las formas vivientes.

 

¿Es cierto esto?, ¿Es cierto que Agassiz insiste en que los animales antiguos se asemejan, hasta cierto punto, a los embriones de animales modernos? ¿Qué animales antiguos? ¿Qué animales modernos? ¿En qué momento y lugar ha indicado Agassiz que la sucesión geológica de formas extinguidas sea casi paralela al desarrollo embrionario de las formas vivientes?.

 

 

Dice a continuación:

 

Esta opinión se concilia admirablemente bien con nuestra teoría.

 

Pero,….¿acaso estábamos hablando de una opinión?, ¿No hay prueba alguna en favor de todo lo presentado anteriormente? ¿Qué manera de escribir un tratado científico es esta? Muy sencillo. Esto, querido lector no es un tratado científico, sino un panfleto.

 

 

 

 

 

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Agassiz and several other highly competent judges insist that ancient animals resemble to a certain extent the embryos of recent animals belonging to the same classes; and that the geological succession of extinct forms is nearly parallel with the embryological development of existing forms. This view accords admirably well with our theory. In a future chapter I shall attempt to show that the adult differs from its embryo, owing to variations having supervened at a not early age, and having been inherited at a corresponding age. This process, whilst it leaves the embryo almost unaltered, continually adds, in the course of successive generations, more and more difference to the adult. Thus the embryo comes to be left as a sort of picture, preserved by nature, of the former and less modified condition of the species. This view may be true, and yet may never be capable of proof. Seeing, for instance, that the oldest known mammals, reptiles, and fishes strictly belong to their proper classes, though some of these old forms are in a slight degree less distinct from each other than are the typical members of the same groups at the present day, it would be vain to look for animals having the common embryological character of the Vertebrata, until beds rich in fossils are discovered far beneath the lowest Cambrian strata—a discovery of which the chance is small.

 

Agassiz y otras varias autoridades competentísimas insisten en que los animales antiguos se asemejan, hasta cierto punto, a los embriones de animales modernos, pertenecientes a las mismas clases, y que la sucesión geológica de formas extinguidas es casi paralela al desarrollo embrionario de las formas vivientes. Esta opinión se concilia admirablemente bien con nuestra teoría. En un capítulo siguiente intentaré demostrar que el adulto difiere de su embrión debido a que han sobrevenido variaciones a una edad no temprana que han sido heredadas en la edad correspondiente. Este proceso, mientras que deja al embrión casi inalterado, añade continuamente, en el transcurso de generaciones sucesivas, cada vez más diferencias al adulto. De este modo, el embrión va a quedar como una especie de retrato, conservado por la naturaleza de la condición primitiva y menos modificada de la especie. Esta opinión puede ser verdadera, y, sin embargo, nunca podrá ser susceptible de pruebas. Viendo, por ejemplo, que los mamíferos, reptiles y peces más antiguos que se conocen pertenecen rigurosamente a estas mismas clases, aun cuando algunas de estas formas antiguas sean un poco menos distintas entre sí que lo son actualmente los miembros típicos de los mismos grupos, sería inútil buscar animales que tuviesen el carácter embriológico común a los vertebrados, hasta que se descubran capas, ricas en fósiles, muy por debajo de los estratos cámbricos inferiores, descubrimiento que es poco probable.

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