‘Charles Lyell’

Analizando la obra de Darwin sobre El Origen de las Especies: Enrique Cuñado entrevista a Emilio Cervantes

(Enrique Cuñado es profesor de Filosofía de Secundaria)

 

–        Desde nuestra asignatura, lo primero que llama nuestra atención es que como científico usted parece tener mucho interés en cuestiones filosóficas o relacionadas con las Humanidades y no sólo con las Ciencias Naturales, tal como refleja el título de su blog personal, “Biología y pensamiento”. ¿A qué se debe esto?

La Ciencia es una actividad social. Tradicionalmente se vienen explicando las diferentes disciplinas científicas por separado y es cierto que para comprender algunas teorías, aspectos puntuales o aplicados de la Ciencia no es necesario tener un gran conocimiento de la Historia, no obstante esta especialización conlleva el enorme riesgo que consiste en que bajo el nombre de Ciencia se pueda llegar a cualquier conclusión, so pretexto de que sólo un grupo de expertos lo entiende bien. Comprender el significado de cada aportación científica significa tener un conocimiento profundo de la Historia de la Ciencia, que es una disciplina histórica.

 

 

–        Un escritor y humanista como Miguel de Cervantes afirma en una de sus obras (Los trabajos de Persiles y Sigismunda) que las puertas de la gramática son aquéllas por donde se entra a las demás ciencias. Usted ha dedicado sus últimas obras a la retórica en la obra de Darwin, ¿qué importancia tiene el lenguaje en la ciencia?

 

El lenguaje es fundamental en la Ciencia por dos motivos: 1) La Ciencia se establece enteramente sobre la base del lenguaje y 2) La precisión requerida por la Ciencia sólo puede obtenerse mediante el uso adecuado del lenguaje. Para la Ciencia no basta con un lenguaje cualquiera usado de cualquier modo, sino que hay que aspirar a un lenguaje apropiado, metódico y cuidarlo con esmero todos los días. Cervantes era un hombre de armas y de letras, pero lo mismo que él reconocía en el Persiles, lo reconocía doscientos años después Lavoisier, y Lavoisier no era de armas ni de letras porque fue científico y uno de los fundadores de la Química. Hoy en día la mayoría de los científicos no parecen darse cuenta de esta incómoda realidad: Sus disciplinas se basan en el lenguaje. A menudo se oye hablar con desprecio de las disciplinas tradicionales como la retórica o la semántica y esto es lamentable.

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¿Había leído Darwin la obra de José de Acosta?

 

La llegada de los españoles a América constituye un acontecimiento histórico de gran relevancia política y militar. Pero, con mucha frecuencia, se olvida lo importante que es el aspecto cultural. En México se estableció la Universidad en 1551 y la primera imprenta en 1536.A lo largo del siglo XVI se abrieron once imprentas más y a partir de entonces se imprimieron cientos de textos. Por ejemplo, entre 1536 y 1821 se imprimieron en México 708 tratados de medicina.

El Gobierno de Felipe II invirtió cuantiosos recursos materiales y humanos para el desarrollo cultural en la Nueva España, incluyendo la realización de expediciones científicas que dieron lugar a importantes descubrimientos y aplicaciones de los recursos naturales americanos en Europa. La Expedición del Dr. Hernández (1570-1577) sirvió para describir y utilizar en Europa las variedades de plantas americanas. Tanto la obra de Gonzalo Fernández de Oviedo, cronista ya con Carlos I, como la de José de Acosta contienen descripciones muy extensas y detalladas de la naturaleza en América.

José de Acosta (Medina del Campo, 1540-Salamanca, 1600), jesuita, viajó por América a partir de 1571 y regresó a España publicando su Historia Natural y Moral de las Indias en 1590 en Sevilla. En ella hace una descripción de la naturaleza y de los modos de vida que encontró en América. La obra se tradujo al inglés en 1604.

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Final feliz con el mayor disparate de la historia de la ciencia en el párrafo septingentésimo primero del Origen de las Especies

 

Con este párrafo acabamos el capítulo dedicado a la Distribución Geográfica. A lo largo del mismo hemos podido seguir apreciando la riqueza léxica del idioma darwiniano o darvinés que brillantemente describió Eugenio d’Ors. Numerosas citas de autores importantes (Lyell, Forbes, Gunther etc…) ilustran párrafos y párrafos en ejemplos de argumentación ad hominem, del tipo: el contenido de este texto debe ser bueno puesto que coincide con lo que dijeron estos grandes profesores y profesionales de la ciencia.

Multitud de curiosidades y anécdotas muestran esa ingenuidad que tan a menudo se atribuye al autor y que, bajo exploración, no es más que una falsa ingenuidad que pretende pasar por teoría científica un conjunto de errores y disparates: un dogma. A tal fin, el mayor interés de estos capítulos consiste en su conjunción de variados artefactos de la retórica. Para terminar, un buen ejemplo en el último párrafo. Retórica que infaliblemente tiene por objeto conducir a un único fin: El mayor disparate de la historia de la ciencia: la selección natural.

 

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 As the late Edward Forbes often insisted, there is a striking parallelism in the laws of life throughout time and space; the laws governing the succession of forms in past times being nearly the same with those governing at the present time the differences in different areas. We see this in many facts. The endurance of each species and group of species is continuous in time; for the apparent exceptions to the rule are so few that they may fairly be attributed to our not having as yet discovered in an intermediate deposit certain forms which are absent in it, but which occur above and below: so in space, it certainly is the general rule that the area inhabited by a single species, or by a group of species, is continuous, and the exceptions, which are not rare, may, as I have attempted to show, be accounted for by former migrations under different circumstances, or through occasional means of transport,  or by the species havin become extinct in the intermediate tracts.  Both in time and space species and groups of species have their points of maximum development.


Groups of species, living during the same period of time, or living within the same area, are often characterised by trifling features in common, as of sculpture or colour. In looking to the long succession of past ages, as in looking to distant provinces throughout the world, we find that species in certain classes differ little from each other, whilst those in another class, or only in a different section of the same order, differ greatly from each other. In both time and space the lowly organised members of each class generally change less than the highly organised; but there are in both cases marked exceptions to the rule. According to our theory, these several relations throughout time and space are intelligible; for whether we look to the allied forms of life which have changed during successive ages, or to those which have changed after having migrated into distant quarters, in both cases they are connected by the same bond of ordinary generation; in both cases the laws of variation have been the same, and modifications have been accumulated by the same means of natural selection.

 

 

Como el difunto Edward Forbes señaló con insistencia, existe un notable paralelismo en las leyes de la vida en el tiempo y en el espacio; pues las leyes que rigen la sucesión de formas en los tiempos pasados son casi iguales que las que rigen actualmente las diferencias entre las diversas regiones. Vemos esto en muchos hechos. La duración de cada especie o grupos de especies es continua en el tiempo, pues las aparentes excepciones a esta regla son tan pocas, que pueden perfectamente atribuirse a que no hemos descubierto hasta ahora, en un depósito intermedio, las formas que faltan en él, pero que se presentan tanto encima como debajo: de igual modo, en el espacio, es con seguridad la regla general que la extensión habitada por una sola especie o por un grupo de especies es continua, y las excepciones, que no son raras, pueden explicarse, como he intentado demostrar, por emigraciones anteriores en circunstancias diferentes, o por medios ocasionales de transporte, o porque las especies se han extinguido en los espacios intermedios. Tanto en el tiempo como en el espacio, las especies y grupos de especies tienen sus puntos de desarrollo máximo. Los grupos de especies que viven dentro del mismo territorio están con frecuencia caracterizados en común por caracteres poco importantes, como el color o relieves. Considerando la larga sucesión de edades pasadas y considerando las distintas provincias de todo el mundo, encontramos que en ciertas clases las especies difieren poco unas de otras, mientras que las de otras clases, o simplemente de una sección diferente del mismo orden, difieren mucho más. Lo mismo en el tiempo que en el espacio, las formas de organización inferior de cada clase cambian generalmente menos que las de organización superior; pero en ambos casos existen notables excepciones a esta regla. Según nuestra teoría, se comprenden estas diferentes relaciones a través del espacio y del tiempo; pues tanto si consideramos las formas orgánicas afines que se han modificado durante las edades sucesivas, como si consideramos las que se han modificado después de emigrar a regiones distantes, en ambos casos están unidas por el mismo vínculo de la generación ordinaria y en ambos casos las leyes de variación han sido las mismas y las modificaciones se han acumulado por el mismo medio de la selección natural.

 

Lectura aconsejada:

 

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La mitad de la obra de Darwin procede del cerebro de Lyell, cierto. Pero,….¿Y la otra mitad?

Sabido es que Darwin dijo que la mitad del contenido de sus libros procedía del cerebro de Lyell. Seguramente esta mitad incluye la parte a la que se refiere Platypus en una entrada reciente cuando cita a Dawkins:

Para Darwin, cualquier evolución que tuviera que ser ayudada por Dios mediante saltos no era evolución en absoluto. Convertía en un disparate el punto central de la evolución. Bajo este ángulo, es fácil ver por qué Darwin reiteró constantemente el carácter gradual de la evolución.

Porque la idea del carácter gradual en los cambios en la naturaleza  procedía de Lyell.

Ahora bien, ¿Qué sabemos de la otra mitad de la obra de Darwin? ¿De dónde procedía?

Caben las siguientes posibilidades:

1. Del cerebro de Huxley
2. Del cerebro de Adam Smith
3. Del cerebro de Tomas Hobbes
4. Del cerebro de Malthus

5. Del cerebro de Edward Blyth
6. Un quinto de cada uno de los cerebros anteriores.

¿Ustedes qué piensan?

Pueden exponerlo en esta encuesta en la que hasta el momento presente no está claro si la segunda mitad de la obra de Darwin procedía del cerebro de Huxley, del de Blyth o era producto de la actividad combinada del  cerebro de varios autores .

La imagen procede de El dato duro.

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Out of Sir Charles Lyell brain: segundo párrafo de El Origen de las Especies

Charles Lyell. Imagen de David Labery Biographies. Acompaña a la imagen este texto:

Charles Lyell (1797-1875)
Scottish geologist, whose Principles of Geology had a profound influence on the development of Darwin’s conception of evolution.

A continuación veremos hasta dónde puede ser ésto cierto……………….

 

Comparaba ayer al segundo párrafo de el Origen de las Especies con un jeroglífico,  y ahora la pregunta es si será posible resolverlo.  Si son tan amables, vuelvan a leer el párrafo en su versión de la edición de 1872 y díganme por favor cómo responderemos a estas preguntas:

 

Primera pregunta: ¿Tiene el autor un trabajo concluido y listo para publicar cuando aparece su primera edición?

Respuesta del autor: No (My work is now (1859) nearly finished)

 

Segunda Pregunta: Si el autor no tiene un trabajo listo para su publicación, entonces por qué lo publica?

Respuestas del autor:

 

  1. Porque así me lo han pedido (I have more especially been induced to do this)
  2. Porque Wallace ha llegado exactamente a las mismas conclusiones que él Mr. Wallace, who is now studying the natural history of the Malay Archipelago, has arrived at almost exactly the same general conclusions that I have on the origin of species

Inocentemente, el autor ha explicado sus razones para tal precipitación.  Somos testigos de algo inaudito en la historia de la ciencia: El autor confiesa publicar unos resultados porque otro autor ha llegado a las mismas conclusiones. Quien, habiendo explicado esto de manera tan clara, consigue ediciones millonarias de su obra en todos los idiomas, debe,  sin duda, encontrarse en una situación privilegiada, pues de lo contrario, le valdría más dejarnos con la publicación de Wallace, que precisamente se encuentra ya en el tercer volumen del Journal de la Royal Society, como inocentemente confiesa  a continuación.

Pero no solamente el autor confiesa no tener trabajo digno de ser publicado y ser sus conclusiones las mismas que las de Wallace, ya publicadas; además, y para completar el panorama, resulta que el autor ya ha publicado sus conclusiones por invitación de Lyell y Hooker:

Sir C. Lyell and Dr. Hooker, who both knew of my work—the latter having read my sketch of 1844—honoured me by thinking it advisable to publish, with Mr. Wallace’ excellent memoir, some brief extracts from my manuscripts.

La confusión y la ambigüedad no tienen límite y surgen más preguntas,  por ejemplo:

  1. ¿Es posible que el manuscrito de Wallace le llegase  a Darwin por casualidad?
  2. ¿No cabría la posibilidad de que alguien, hubiese indicado a Wallace, en definitiva un aventurero, sobre la conveniencia de enviar su escrito a Darwin para animarle a publicar el suyo en forma de libro y así asociar las nuevas teorías a un gentleman y no a un aventurero?

El manuscrito de Wallace ha dado muchas vueltas.  “Casualmente” enviado a Darwin con el ruego de que éste lo enviase a Lyell, ha ido a parar a la Linnean Society. Ahí ya ha sido publicado, junto a algunos extractos de los manuscritos de Darwin.

Pero veamos algo más acerca de la tal coincidencia, porque al recibir Darwin el manuscrito de Wallace escribe el mismo día en una carta a Lyell:

All my originality, whatever it may amount to, will be smashed…..I never saw a more striking coincidence….Your words have come true with a vengeance.

 

Y al decir “your words”,  Darwin se refería a un aviso anterior de Lyell de que alguien se le podría anticipar. Pero,…¿a qué se debe  tanta coincidencia? ¿Cabría la posibilidad de que alguien, tal vez el mismo Lyell hubiese sugerido a Wallace enviar su texto a Darwin? ¿Cabría que le hubiese sugerido alguna idea para incorporar en su texto, como sin duda hizo con Darwin?.

El propio Darwin indica:

 

I feel as if my books came half out of Sir Charles Lyell brain.

 

Referencia

 

Eiseley, Loren. 1979. Darwin and the mysterious Mr X. New light on the evolutionists. EP Dutton. New York.

 

 

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