Archivo para la categoría ‘contradicción’

El diccionario de oxímoron crece y crece sin parar: Conclusiones impertinentes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace años comenzábamos una recopilación de oxímoron (#oxymoron) , expresiones que se construyen mediante la unión de dos términos incompatibles y, por lo tanto, no tienen ningún significado. Ya decíamos entonces que la ventaja en este tipo de diccionarios es que las definiciones son todas iguales entre sí e iguales a cero. Ninguna de estas expresiones tiene significado alguno y sólo sirven para entontecer al personal y tenerlo durante horas perdido en discusiones estúpidas o, lo que es lo mismo expresado directamente, para el lavado de cerebro.

Es asombrosa la proliferación de este tipo de expresiones en tiempos recientes y así en las últimas semanas hemos detectado las siguientes:

Ateo católico

Católico protestante

Divine evolution

Ética Universal

Evolución divina

Exhibición privada

Filosofía masónica

Patriotismo universal

Protestante católico

Quality control in Liberals

Región masónica

Religión masónica

Reglamento oficial de las sociedades secretas

Ruinas restauradas

Smart Phone

Teléfono inteligente

Teléfono tonto

Vida extinguida

 

Todas ellas incorporadas en las secciones correspondientes del diccionario.

Orwell estaría muy contento de ver cómo se cumplen sus predicciones: el número de expresiones inútiles crece sin parar, el diccionario de neolengua progresa y el entontecimiento general avanza. No obstante, le sorprendería el gran papel que tenemos casi toda la gente, la mayoría, esos que el llamaba “los proles” en la elaboración y mantenimiento de este estado de caos, algo que supera sus expectativas.

Vengan ahora los académicos e intelectuales a intentar convencernos de aquellos  viejos mitos de evolución y progreso cuando lo evidente es que nos encontramos sometidos a una involución y retroceso sin precedentes.

Pero enmedio de este desconcierto todavía es posible extraer algunas conclusiones. Así llama la atención la cantidad de oxímoron que pertenecen a dos terrenos: por un lado los que se refieren a sectas y sociedades secretas y por otro los propios de  los dominios de la biología evolutiva y de la evolución. ¿Estarán relacionados ambos terrenos tan dispares por algo más que esta simple coincidencia? Sospechamos que sí.

Entre las recientes capturas  destacaremos dos puntos estrechamente relacionados. Primero, que hay biografías que ponen en evidencia que el concepto de oxímoron se puede extender a las personas acuñando así el término de oxímoron ambulante (#oxymoronambulante) del que hemos dado ya algunos ejemplos. Carlos Marx es un caso espectacular de oxímoron ambulante.

En segundo lugar mencionaremos el último oxímoron capturado, la Evolución divina o divine evolution, pues si una finalidad queda clara tras la lectura de El Origen de las Especies de Darwin es que su modelo de evolución basado en la supervivencia de los más aptos, niega todo diseño y va en contra de toda divinidad. Esta expresión, divine evolution, nos ayuda a reafirmar la idea anterior del concepto de oxímoron ambulante o personal , del que Carlos Darwin sería un ejemplo extraordinario. A la altura de su tocayo y contemporáneo. El marxismo y la evolución, dos fuentes constantes de confusión.

 

 

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Errores, fraudes y trampas del darwinismo: Actualidad y extensión de la clasificación de Pierre Flourens (1864)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pierre Flourens (1794-1867). Miembro de la Academia de Ciencias Francesa desde 1828 y su secretario permanente (Secrétaire perpétuel) entre los años de 1833 y 1866.

Elegido miembro de la Academia Francesa en 1840 en competición con Victor Hugo, quien tuvo que esperar a otra ocasión.

 

Habíamos visto recientemente la carta dirigida por el Dr Sutton a la Royal Society pidiendo una explicación acerca de la prioridad que la institución sigue dando a Darwin cuando quien describió primero la selección natural era Matthew.  Darwin y Wallace copiaron y desarrollaron una idea que no era suya (y que tampoco era particularmente buena como teoría científica).

Al parecer la Royal Society no ha contestado a la carta del Dr Sutton y esto nos parece preocupante. Significa esta ausencia de respuesta una de dos cosas: 1) Que la Royal Society  admite que la prioridad en el descubrimiento de la Selección Natural no tiene ninguna importancia porque la Selección Natural no existe y es el fruto de un error, en lo cual estaríamos de acuerdo siempre que suspendieran el Premio Darwin;  o bien que: 2) la Royal Society admite que tiene razón el Dr. Sutton y que Darwin copió de Matthew. También es posible que sean ciertas las dos cosas y que tanto si la Royal Society  las admite como si no, no tiene a bien contestar. En cualquier caso debería desaparecer toda mención a Darwin en relación con premios, celebraciones y festivales y aparecer como lo que verdaderamente es: el autor de un plagio, un fraudulento copión.

Por muchas vueltas que le demos no podremos pensar que exista otra opción distinta. Si el Dr Sutton estuviese equivocado, la Royal Society  habría contestado enérgicamente, puesto que no estamos hablando de una cuestión anecdótica y quien firma la carta es un prestigioso criminólogo con un libro y una publicación revisada por pares y publicada defendiendo la tesis del plagio de Darwin.

Varios autores antes que Darwin habían expresado prácticamente las mismas ideas y de manera más clara. Para Darwin la selección tiene una función doble y ciertamente contradictoria que consiste tanto en eliminar variedades y formas desfavorables (modo de extinción) como en crear otras nuevas (?). En otros tiempos, cuando los autores de Historia Natural cuidaban el lenguaje,  era más corriente el uso del término en el primer sentido, puesto que la selección es que a partir de un conjunto inicial son eliminados algunos de sus miembros. No hay creación posible mediante la selección. Buscar un efecto positivo a partir de ella es pedirle peras al olmo y para verlo hay que cometer el error de confundir selección con mejora que es lo que hace Darwin. A partir de ahí todo deviene posible pero sólo a condición de tomar a broma el lenguaje, lo cual es lamentable y, dicho de paso, fraudulento.

Al leer la primera traducción de El Origen de las Especies al francés de Mme Clemènce Royer (1830-1902),  racionalista y fundadora de una logia masónica,  Pierre Flourens había visto todo esto con una claridad meridiana, ayudado porque Mme Royer había traducido Natural Selection como Election Naturelle, algo que a Flourens le producía sensaciones contradictorias con predominio del sarcasmo.

Flourens había detectado cuatro conjuntos de problemas graves en la obra de Darwin que, no sólo se han mantenido,  sino que han aumentado exponencialmente con la ya larga historia del darwinismo. Veamos primero a grandes rasgos cuáles son estos cuatro grupos de errores, grabados con letras de fuego en el epitafio de la Historia Natural:

 

1) Abuso del lenguaje.

2) Desconocimiento de la Historia Natural.

3) Falta de originalidad y plagio de otros autores: Lamarck.

4) Eugenesia.

Cuatro grupos de errores que se han ido confirmando y ampliando con los años.

Por un lado se han estudiado en Darwin encontrándose tanto sus  detalles como nuevos ejemplos. Ahora sabemos que el punto número 3) Plagio de otros autores en Darwin no se limita a Lamarck, sino que se amplia, por ahora a Edward Blyth, Patrick Matthew, Pierre Trémaux, y otros.

 

Y por otro lado el número de problemas en cada uno de los grupos crece al considerar la labor de otros autores porque la tradición darwinista ha seguido fiel a su maestro en cada uno de los cuatro puntos. La máquina incapaz de distinguir originada por Darwin en El Origen de las Especies continúa su obra de destrozo del lenguaje y la generación y empleo continuado de la ambigüedad y de las contradicciones  es de tal magnitud que resulta difícil hacer una selección de ejemplos.  Lo grave del caso es que se ha considerado normal una manera de hablar totalmente irrespetuosa, ambigua y plagada de contradicciones. La generación de esta neolengua no es casual porque tiene una finalidad muy clara que es la de poner a la ciencia al servicio de la autoridad. Como dice muy bien el crítico Bethell:

This is the great problem with science today: That authority more and more replaces evidence

Que viene a confirmar lo que dijera Thompson (1887-1972):

El éxito del darwinismo fue acompañado por una decadencia en la integridad científica

 

Se habla en neolengua cuando se habla de genes egoístas, de la sociedad de los genes, de las mutaciones aleatorias, del DNA chatarra, y toda una serie de oxímoron sin fin. Nadie se ve obligado a disculparse ni a escribir retractación alguna porque es precisamente la autoridad la que aplaude este modo de expresión y cada error se sigue tapando con una cadena de nuevos errores,  como desde el principio. Nada hay mejor para tapar un agujero que hacer un agujero más grande.

 

También pertenecen al Diccionario de Neolengua otros conceptos como los de macro- y micro-evolución, confundiendo cosas tan dispares como cambios en las poblaciones y la formación de una especie. La máquina incapaz de distinguir que a punto había estado de denunciar Richard Lewontin trabaja a pleno rendimiento produciendo expresiones sin sentido, contradicciones, falsas disyuntivas y oxímoron. No interesa distinguir porque  la autoridad medra en la confusión. Por ejemplo el juego de palabras falso entre macro- y micro-evolución permite introducir en la Evolución todo un arsenal de fórmulas matemáticas que desde Fischer, han ido creciendo sin aportar nada a este terreno, pero que cumplen su función principal de hacerlo incomprensible.  Así trabajará quien decrete la autoridad y se publicarán los artículos de quienes le sean fieles.

Sería muy difícil identificar todos los casos de abuso del lenguaje, aunque si fuese necesario mencionar algún ejemplo entre los más notables, tendríamos que poner el de Richard Dawkins y su lamentable obra titulada El gen egoísta, ejemplo de panfleto seudocientífico, del cual debería ya haber escrito una retractación en lugar de haberse metido a embadurnar con obras posteriores los terrenos de la teología que desconoce. Pero cuenta con el apoyo de la autoridad y su obra lamentable se imprime en varios idiomas.

El segundo de los sectores de errores detectados por Flourens, el desconocimiento de la Historia Natural debe mantenerse a ultranza so pena de que se derrumben los fundamentos. Bien sabía Dobzhansky que:

No es una paradoja decir que si alguien consigue aportar una definición estática y aplicable universalmente de las especies, pondría en serias dudas la validez de la teoría de la evolución

Por eso se han ocultado obras fundamentales de la Historia Natural como las de von Baer, del que ha desaparecido hasta la carta que escribió a Darwin, a pesar de la ingente recopilación de correspondencia inútil que se acumula en torno a este autor. La obra Entwickelungsgeschitche, que para Haeckel era el trabajo más significante de toda la literatura sobre la ontogenia ha desaparecido del mapa. ¿Alguien ha visto alguna vez un ejemplar de esta obra? ¿Se ha traducido a algún idioma?  Del mismo modo tampoco se ha traducido la crítica de Alfred Kölliker titulada Über die Darwin’sche schöpfungstheorie que puede leerse en Google.

¿Puede por favor traducirla alguien?

Durante muchos años se perdió también o se ocultó información sobre el Yacimiento de Burguess Shale, pues contenía restos fósiles que no eran del gusto darwinista más acorde con el cambio gradual que no con lo que ahí se veía.

 

Entre otros fraudes relacionados con la invención, fabricación o falsificación de datos tenemos el caso del Hombre de Piltdown, el de la Biston betularia, el invento del Bathybius haeckelii, el de la barrera somático germinal de Weismann, las teorías telomática y de la enación, los antepasados del caballo, los dibujos falsificados de Haeckel, la interpretación forzosa del papel de las mutaciones al azar en la evolución. Claro que esto es sólo un puñado de casos de los más conocidos, habrá muchos más, cientos, miles. Unos en relación con la biología, algunos más con la sociología, la psicología “evolutiva”, o sus híbridos (sociobiología, psicobiología, etc, etc. ), otros relacionados con ese dislate de la selección sexual y sus derivaciones. Muchos fraudes han aparecido, otros aparecerán pronto y otros más tarde, pero hay tantos que el problema es que ya casi no interesa encontrar ni describir los nuevos hallazgos. ¿Para qué?

En cuanto a la vinculación del darwinismo con la Eugenesia es un aspecto del mayor interés que tendrá que analizarse con paciencia pero antes quizás podríamos mencionar algunos ejemplos de abuso del lenguaje…

 

 

 

 

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Nullius in verba. Carta del Dr Sutton a la Royal Society sobre el fraude de Darwin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La frase latina Nullius in verba, lema de la Royal Society, procede las Epístolas de Horacio, quien en ellas se compara con un gladiador libre de la servidumbre  a dueño alguno:

Nullius addictus iurare in verba magistri,  quo me cumque rapit tempestas, deferor hospes.

(«no me veo obligado a jurar por las palabras de maestro alguno,  me dejo llevar como huésped de paso a donde me arrebata la tempestad.)

 

 

 

 

 

 

 

La Royal Society pretende, mediante esta frase, mostrarse como asociación de personas libres de la obediencia a dogmas  imperantes o a autoridad alguna:

“[...] it is an established rule of the Society, to which they will always adhere, never to give their opinion, as a Body, upon any subject, either of Nature or Art, that comes before them

(«… es una regla establecida de la Sociedad, a la que siempre se adherirá, nunca dar su opinión, como Cuerpo, sobre ningún tema, ni de Naturaleza ni de Arte, que llegue ante ella.»)

Difícil tarea la de mantener con firmeza este lema de gladiadores viejos ante la cual tenemos que preguntar:

¿Cumplen los miembros de la Royal  Society la obediencia debida a  su lema o por el contrario en contra del mismo deben tener una opinión unánime sobre algún tema?

Y la respuesta es No. En lo que respecta a mantener encumbrada la figura de Darwin la Royal Society no sigue su propio Slogan.

En su libro precisamente titulado Nullius in verba el Dr. Mike Sutton, basándose en una serie exhaustiva de búsquedas bibliográficas, presenta pruebas de que Darwin copió de Patrick Matthew su idea de la selección natural.

Según Sutton, representantes darwinistas en posiciones clave de la British Association for Advancement of Science y la Royal Society of London mantienen privilegios especiales para Darwin y Wallace y perjuicios especiales para Matthew.

Con el fin de aclarar este punto tan importante y polémico el Dr Sutton envió la siguiente carta a la Royal Society con fecha 20 de enero de 2015. Al no haber recibido respuesta en algo más de dos años, atribuimos el silencio de la Royal Society a la solidez de las tesis del Dr Sutton.

 

 

Ofrecemos la traducción de la carta al español con intención de darle difusión y facilitar su apoyo:

 

Estimada Royal Society

Charles Darwin (FRS), Alfred Russel Wallace y Richard Dawkins (FRS) y otros, entre los que me incluyo, reconocemos que Patrick Matthew (1831) – en su libro On Naval Timber and Arboriculture - publicó la teoría completa de la selección natural muchos años antes de que Darwin y Wallace pusieran la pluma en papel sobre el tema y 28 años antes de que Darwin y Wallace (1858) leyesen sus documentos ante la Linnean Society.

Matthew singularmente acuñó su descubrimiento como el “proceso natural de selección” y 29 años más tarde Darwin barajó únicamente los términos de Matthew en su propia re-acuñación única como el “proceso de selección natural”. Darwin y Wallace afirmaban haber llegado a la misma teoría, usar la misma terminología y los mismos ejemplos explicativos únicos, independientemente de Matthew e independientemente uno del otro.

El propósito de mi carta abierta, por lo tanto, es solicitar a la Royal Society una declaración oficial para explicar si acaso la Royal Society tendrá a bien afirmar si se debería conceder a Patrick Matthew, por su logro en publicar primero uno de los mayores descubrimientos de la ciencia, la máxima prioridad sobre ambos, Darwin y Wallace, por su gran avance único.

Supongo que la Royal Society no habrá cambiado extraoficialmente sus opiniones sobre las reglas de prioridad. En este sentido deseo recordar a la Royal Society el Efecto Arago al que se ha adherido en todas las demás disputas sobre la prioridad del descubrimiento en la ciencia -que es que ser el primero es todo.

Haciendo caso omiso de la convención de prioridad – específicamente ignorando el efecto Arago – Richard Dawkins y otros han creado un precedente único en la historia del descubrimiento científico – la ” Dawkins’ Demand ” que dice que Matthew no debería tener prioridad sobre Darwin y Wallace, por su previa creencia del conocimiento “que los puntos de vista de Matthew pasaron desapercibidos”. Sin embargo, las nuevas técnicas de investigación de Big Data revelan que el libro de Matthew (1831) fue de hecho (antes de 1858) citado por otros naturalistas conocidos por Darwin / Wallace – incluyendo a Loudon (que editó y publicó dos de los influyentes papeles de Blyth), Robert Chambers, quien escribió el muy influyente libro sobre la evolución – Los vestigios de la creación) y Prideaux John Selby (quien editó y publicó el artículo de Wallace Sarawak). (Ver: mi documento revisado por colegas para esta nueva evidencia http://britsoccrim.org/new/volume14/pbcc_2014_sutton.pdf).

En resumen, ¿podría la Royal Society  hacer una declaración oficial sobre si ha abandonado o no su aceptación anterior del Efecto Arago? (Véanse las referencias a los documentos sobre el mismo:

http://www.bestthinking.com/thinkers/science/social_sciences/sociology/m…

Si la Royal Society está haciendo una excepción a la regla de prioridad en el caso de Patrick Matthew tendría por favor la bondad de explicar por qué y hacer una declaración oficial en el sentido de que esto no es simplemente una regla sesgada darwinista “hecha especialmente para Matthew”?

 

Sinceramente suyo

 

Dr Mike Sutton (Reader in Criminology and Sociology)

School of Social Sciences

Nottingham Trent University

 

 

 

 

Siendo así probado que Darwin copió de Matthew parece inadecuado que la Royal Society mantenga el premio Darwin, pero ocurre que este caso de preferencia indebida que ha denunciado Sutton no es el único caso de fraude, trampa o error que concierne a Darwin.

Pronto veremos alguno más…

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¿Cuán bajo hemos caído? El oxímoron como medida del deterioro del lenguaje

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los oxímoron son expresiones, habitualmente de dos términos, en las que ambos se contradicen, disputan entre sí un espacio que no puede ser ocupado por ambos puesto que lo que uno significa no es compatible con el otro.

El diccionario de oxímoron cuenta con más de cien de estas expresiones. La parte más sencilla en la elaboración de este diccionario es la que consiste en dar las definiciones de estas expresiones puesto que son todas ellas iguales entre sí e iguales a cero: ninguna significa nada. Pero cuidado que esto no quiere decir que estas expresiones no tengan valor. Al contrario, pueden servir  para la destrucción del lenguaje. Son muy útiles para la generación de confusión y por eso a veces se utilizan en procesos de lavado de cerebro masivo. Es por eso que son cada vez más frecuentes en los terrenos de la política y de la educación.

En español se ha denominado a estas expresiones flatus vocis o también fantasmas semánticos.

La cantidad de oxímoron en un lenguaje es indicador de su deterioro y así en el español contemporáneo vemos que hemos caído verdaderamente bajo cuando tan abundantes son los casos encontrados a diario.

Con el desarrollo de las especialidades académicas se han revelado algunas particularmente fecundas en oxímoron. Tal es el caso de la Economía, de las Ciencias de la Educación, por supuesto de la Filosofía y también, como no, de la Biología.

La Economía se basa en gran medida en la gestión y proliferación de este tipo de expresiones y así tenemos la enorme familia de los oxímoron relacionados con el capital y el capitalismo (Capital humano, Capitalismo avanzado, Capitalismo de Estado, etc.) o aquellos en relación con la banca (Banca amiga, Banca ética, Banca solidaria, etc.).

La cultura de masas, la cultura tecnológica o la educación financiera serán ejemplos de oxímoron en el campo de las Ciencias de la Educación. La filosofía materialista es un buen ejemplo del dominio de la Filosofía, cultivada y abonada desde hace décadas por muchos grupos de expertos internacionalmente reconocidos y retribuidos, pero entre los flatos verbales más notables de todos los tiempos tenemos a la selección natural y la inteligencia artificial. El primero nacido y cultivado con esmero en los terrenos de la Biología,  el segundo de la cibernética que viene a ser la interfaz entre aquella y la informática.

Al admitir tales nociones auto-contradictorias e imposibles, el pensamiento queda bloqueado; su mejor parte anulada: la crítica y la auto-crítica desaparecen. El pensamiento se esfuma para dejar lugar a  la ideología. ¿Cuál es la diferencia entre uno, el pensamiento y la otra, la ideología? El primero es abierto y la segunda es cerrada, limitada. El primero extiende los límites de la razón, la segunda los recorta.

El oxímoron vuelve loco al hablante y lo domina. La selección natural no requiere explicación otra que su propia definición (tautología): sobreviven los más aptos, esto es los que sobreviven. La teoría científica queda degradada y la Ciencia convertida en anti-ciencia. Al admitir la inteligencia artificial el hablante se reconoce uno más entre los robots, máqinas pensantes y engendros cibernéticos. El hablante reconoce su propia estupidez, confiesa su incapacidad, y renuncia así a su cualidad principal, el pensamiento, al que entrega en manos de la autoridad del partido. Pero no importa,  dentro de cincuenta años nadie entenderá ya de qué estamos hablando. ¿Verdad?

 

 

 

 

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Hermosa es la destrucción de las palabras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

It’s a beautiful thing, the destruction of words

Orwell. 1984

 

A lo largo de los años he intentado, sin éxito, entender lo que pueda ser la Selección Natural. La conclusión es que la Selección Natural no es nada por estar basada en un error.

Darwin, en sus observaciones en las granjas, confundió Selección con Mejora y vino a decir: Lo mismo que en la granja el agricultor o el ganadero seleccionan a sus mejores ejemplares como parentales, así mismo la naturaleza selecciona aquellos que presentan características ventajosas. Pero claro, aquí queda sin definir lo que sea eso de Características ventajosas mientras que  el agricultor o el ganadero conocen perfectamente cuáles serán dichas características. La naturaleza no selecciona como lo hacen el agricultor o el ganadero. En la naturaleza no hay esa intención expresa y manifiesta. No existe el progreso.

La selección en la granja es una parte del proceso de Mejora Genética y sería absurdo pensar que en la naturaleza existe algo así como la Mejora Genética Natural. Para ser exactos Darwin, Wallace y antes que ellos Matthew y otros debieron pensar no en Selección Natural sino en Mejora Natural, lo cual es oxímoron, como también lo es Selección natural.

En vez de retractarse y corregir su error,  en vez de retirar el termino selección natural que es erróneo y sólo conduce a confusión como había indicado Pierre Flourens, contemporáneo de Darwin; en vez de rechazar el error como es el deber de todo científico, lo que ocurrió es verdaderamente increíble.

Debido al enorme poder de Huxley y asociados se impuso la expresión Selección Natural que no tiene ningún significado ni valor alguno para entender lo que sucede en la formación de especies. Se impuso con tanta fuerza que contaminó el significado de la palabra selección, que estaba muy claro hasta entonces.

Pues bien ahora hay diccionarios que proponen para la palabra Selección dos alternativas: La normal y una segunda, fabulosa que traduzco del inglés:

Un proceso en el que las influencias genéticas o ambientales determinan qué tipos de organismos progresan mejor que otros, contemplado como un factor en evolución.

Esta ya no es la definición de Selección Natural sino  la de Selección, así como suena, a secas. El error se ha extendido y ha contaminado zonas más generales del lenguaje. Se acuerdan de lo que profetizaba Orwell en 1984: Reducir el lenguaje para reducir el pensamiento: It’s a beautiful thing, the destruction of words. En ello estamos Mr Orwell.

 

Aquí les dejo un fragmento de 1984 que comienza hablando del Diccionario de Neolengua (la actual Wikipedia):

 

‘The Eleventh Edition is the definitive edition,’ he said. ‘We’re getting the language into its final shape-the shape it’s going to have when nobody speaks anything else. When we’ve finished with it, people like you will have to learn it all over again. You think, I dare say, that our chief job is inventing new words. But not a bit of it! We’re destroying words—scores of them, hundreds of them, every day. We’re cutting the language down to the bone. The Eleventh Edition won’t contain a single word that will become obsolete before the year 2050.

‘He bit hungrily into his bread and swallowed a couple of mouthfuls, then continued speaking, with a sort of pedant’s passion. His thin dark face had become animated, his eyes had lost their mocking expression and grown almost dreamy.

‘It’s a beautiful thing, the destruction of words. Of course the great wastage is in the verbs and adjectives, but there are hundreds of nouns that can be got rid of as well. It isn’t only the synonyms; there are also the antonyms. After all, what justification is there for a word which is simply the opposite of some other word? A word contains its opposite in itself. Take “good”, for instance. If you have a word like “good”, what need is there for a word like “bad”? “Ungood” will do just as well—better, because it’s an exact opposite, which the other is not. Or again, if you want a stronger version of “good”, what sense is there in having a whole string of vague useless words like “excel­lent” and “splendid” and all the rest of them? “Plusgood” covers the meaning; or “doubleplusgood” if you want something stronger still. Of course we use those forms already, but in the final version of Newspeak there’ll be nothing else. In the end the whole notion of goodness and badness will be covered by only six words—in reality, only one word. Don’t you see the beauty of that, Winston? It was B.B.’s idea originally, of course,’ he added as an afterthought.

A sort of vapid eagerness flitted across Winston’s face at the mention of Big Brother. Nevertheless Syme immedi­ately detected a certain lack of enthusiasm.

‘You haven’t a real appreciation of Newspeak, Winston,’ he said almost sadly. ‘Even when you write it you’re still thinking in Oldspeak. I’ve read some of those pieces that you write in the Times occasionally. They’re good enough, but they’re translations. In your heart you’d prefer to stick to Oldspeak, with all its vagueness and its useless shades of meaning. You don’t grasp the beauty of the destruction of words. Do you know that Newspeak is the only language in the world whose vocabulary gets smaller every year?

‘Winston did know that, of course. He smiled, sympa­thetically he hoped, not trusting himself to speak. Syme bit off another fragment of the dark-coloured bread, chewed it briefly, and went on:

‘Don’t you see that the whole aim of Newspeak is to narrow the range of thought? In the end we shall make thoughtcrime literally impossible, because there will be no words in which to express it. Every concept that can ever be needed will be expressed by exactly one word, with its meaning rigidly defined and all its subsidiary meanings rubbed out and forgotten. Already, in the Eleventh Edition, we’re not far from that point. But the process will still be continuing long after you and I are dead. Every year fewer and fewer words, and the range of consciousness always a little smaller. Even now, of course, there’s no reason or excuse for committing thoughtcrime. It’s merely a ques­tion of self-discipline, reality-control. But in the end there won’t be any need even for that. The Revolution will be complete when the language is perfect. Newspeak is Ingsoc* and Ingsoc is Newspeak,’ he added with a sort of mystical satisfaction. ‘Has it ever occurred to you, Winston, that by the year 2050, at the very latest, not a single human being will be alive who could understand such a conversation as we are having now?’

‘Except—– ‘ began Winston doubtfully, and then stopped.

It had been on the tip of his tongue to say ‘Except the proles**,’ but he checked himself, not feeling fully certain that this remark was not in some way unorthodox. Syme, however, had divined what he was about to say.

‘The proles are not human beings,’ he said carelessly. ‘By 2050—earlier, probably—all real knowledge of Old-speak will have disappeared. The whole literature of the past will have been destroyed. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron—they’ll exist only in Newspeak versions, not merely changed into something different, but actually changed into something contradictory of what they used to be. Even the literature of the Party will change. Even the slogans will change. How could you have a slogan like “freedom is slavery” when the concept of freedom has been abolished? The whole climate of thought will be different. In fact there will be no thought, as we understand it now. Orthodoxy means not thinking—not needing to think. Orthodoxy is unconsciousness.

‘One of these days, thought Winston with sudden deep conviction, Syme will be vaporized. He is too intelligent. He sees too clearly and speaks too plainly. The Party does not like such people. One day he will disappear. It is written in his face. (Págs. 53-56)

 

 

 

 

 

 

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Substituto de la religión: Una interpretación parcialmente correcta del El Origen de las Especies por Juan Benet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Benet, que no había leído el Origen de las Especies, se refería en una entrevista a la Ciencia como Aparato de Convicciones.

En su libro titulado Londres Victoriano, este autor dedica unos párrafos memorables al Origen de las Especies, libro que, repetimos, no había leído, y por tanto no podía entender.

No obstante acierta en algunos de sus comentarios y destaca realmente lo que es esta obra: Un acontecimiento capital de la Época victoriana.  Empero, se equivoca al decir que el libro resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas. No hay ni una sola investigación biológica original en este libro.

Acierta plenamente en otros puntos de los que resumimos dos:

  1. El libro estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo
  2. Suponía la destrucción de los fundamentos de la religión, del Estado, de la familia y del orden social.

 

Pero lean ustedes estos párrafos, obra cumbre de la escritura sintética, por si pudiese habérsenos escapado algún otro aspecto importante, que seguro será digno de mención y crítica en posteriores ocasiones. Y fíjense sobre todo en los errores y en los aciertos al hablar de El Origen de las Especies, un libro, dice,… que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas, lo cual es falso…y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas. Y esto último es cierto a medias, un libro destinado a desplazar una serie de doctrinas mítico-religiosas, cierto. Pero con… ¿con una teoría científica? No. Eso no es posible. Las doctrinas mítico-religiosas sólo pueden ser reemplazadas por otras doctrinas mítico-religiosas. Se equivoca de nuevo Benet. En el libro de Darwin no había teoría científica ni formulación lógica alguna.

Como bien dice al final de estos párrafos,  se trataba de algo que habían entendido bien las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras. Se trataba  de sentar las bases para la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social. Lo dicho. Lean, piensen y comenten…

….Comienza la cita de Londres victoriano…

Ciertamente, en sus últimos años Alberto había podido asistir a una auténtica erupción de la energía, del talento y del coraje de su pueblo; a un renacimiento —por segunda vez en el siglo— de la ciencia, de la industria y del arte. Cuando en el último cuarto de siglo Oscar Wilde acuñó el concepto de “Renacimiento inglés”, como tema central de sus conferencias en Gran Bretaña y Estados Unidos se estaba sin duda refiriendo a las grandes señales que había en la década de su nacimiento. En el año 1858 se procedió a la botadura del Great Eastern, un monstruo de hierro de 20 000 toneladas de desplazamiento, sólo superado en el siglo XX, que podía transportar 4 000 pasajeros alojados en cinco cubiertas y depositarlos al otro lado del Atlántico en cuatro días de navegación, aunque nunca llegó a hacerlo; Wallace y Darwin impartían sus primeras lecciones sobre la selección natural que apenas despertaron unas pocas controversias entre los especialistas: Maxwell enunciaba las leyes del campo electromagnético. Thompson, posteriormente lord Kelvin, definía los límites térmicos del universo. En aquellos años Dickens publica Tiempos difíciles, Pequeña Dorrit, La historia de dos ciudades y Grandes esperanzas; George Eliot, las Escenas de la vida clerical, Silas Marner y Adam Bede; Stevenson, La isla del tesoro, y De Quincey, la versión final de Las confesiones de un opiómano inglés: Fitzgerald,  la traducción de Rubbaiyat de Ornar Khayyam, y Morris, La defensa de Guenevere al tiempo que funda su compañía de textiles. Millais pinta Sir Isumbras, Vale of Rest y Autumn Leaves. Whistler At the Piano; Scott construye la capilla del colegio de Exeter. Stevens el monumento a Wellington y Landseer los leones de la columna de Nelson, un aditamento que en lo sucesivo se considerará obligado para toda clase de parlamentos, puentes, bancos y muscos. Speke descubre y explora el lago Nyanza y Livingstone el Nyassa; Stanley, en busca de este último, descubre las fuentes del Nilo.

Pero sin duda el acontecimiento capital de entonces fue la publicación por Darwin de El Origen de las Especies, un libro que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas.

No es fácil imaginar hoy en día una polémica que se trasladó hacia los principios morales y religiosos en que reposaba la sociedad en lugar de centrarse sobre los hechos o las familias de hechos estudiados por Darwin y reunidos todos en una única y lógica formulación. En el pasado, la ciencia era una actividad un tanto marginal y esotérica, casi una actividad de brujos, sus hallazgos sólo tenían una limitada aplicación en la vida social, y de hecho la ciudad y el campo podían vivir ajenos a ellos, y si sus teorías chocaban con las doctrinas oficiales bastaba con declararlas heréticas y dejar que siguiera el curso de la historia. Pero la Ilustración, los progresos y descubrimientos  científicos de los siglos XVIII y XIX y la Revolución Industrial, habían hecho de la ciencia, sobre todo de la experimental, uno de los pilares de la sociedad, tan imprescindible como los otros. En tiempos de Darwin, un conflicto entre ciencia y doctrina ofrecía ya pocas posibilidades de componendas y obligaba a elegir. La teoría de la evolución fue recibida con horror por las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras- persuadidas de que cualquier hipótesis contraria a la creación del mundo por seis actos de potestad divina en seis días de una semana muy cargada de trabajo, suponía la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social.

…Fin de la cita.

 

Bibliografía

Benet, J. 1989. Londres victoriano. Editorial Planeta. Barcelona.

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Decididamente Darwin se opone a la idea de Diseño: Algunas opiniones al respecto.

Son muchos entre los lectores de El Origen de las Especies los que detectaron su objetivo de ir en contra de la idea de diseño. Ya vimos por ejemplo la interpretación del Reverendo Charles Hodge en su libro “What is darwinism?” .

Otro lector con interpretación semejante es más conocido y menos religioso. Se trata de Henry James, quien había estado en la casa del naturalista inglés, no sabemos si tomando el té o no, tal vez sí. Y por lo tanto tal vez fuese ahí, en Down, en la casa de Darwin, tomando el té en donde se inspiró para escribir aquel párrafo memorable en el que relacionaba la moral de los ingleses con el té, identificándolos.

Pues bien, Henry James, amigo de Darwin había dicho de su obra que con ella se había eliminado de una vez por todas el diseño de la mente de los científicos:“has once for all displaced design from the minds of the ‘scientific”.

Que hubiese podido ocurrir esto sería difícil de entender sin una ayuda. Pero Henry James sabía lo que decía.  Según indica Kristin Boudreau James sospechaba de la autoridad institucional, aceptando las ideas por su utilidad más que por el status de sus fuentes:

 

James was cheerfully suspicious of institutional authority, accepting ideas because of their usefulness rather than because of the status of their sources.

 

En España un lector de Darwin que se  percató de su intención fue Cánovas del Castillo, quien en un discurso indicó que Darwin se proponía hacer inútil la idea de Dios.

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Comentario a una frase de Carl Sagan que parece de Descartes

 

La frase es la siguiente:

La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe

¡He ahí la verdadera voz de la razón! , ¡Cuánta verdad condensada en tan breve frase! Diríamos que es Descartes redivivo quien habla a través de Carl Sagan. Acierta: Nunca tengamos certeza de nada, porque la sabiduría comienza con la duda.

Ahora que, veamos……..bien pensado…….y siendo efectivamente la duda una gran virtud de la que habla Sagan como ya hablase Descartes………

¿No podría ser cierto justo lo contrario?, es decir:

 

La primera gran virtud del hombre fue la fe y el primer gran defecto la duda

Porque cierto es que basar el conocimiento en la duda equivale a participar en un campeonato de atletismo descansando sentado en el sillón de la casa de uno, o también a pintar magnificos cuadros  con un color único, o a escribir partituras musicales que sólo contengan el silencio.

La duda es necesaria, fundamental. Igual que lo es el descanso para el atleta, el color blanco para el pintor o el silencio para el músico, pero sólo con la duda no hay ciencia posible.

 

 

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¿Es compatible la Ciencia con la Academia?

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La Guerra de los Mundos: impresiones del autor

En su obra Experimento en autobiografía, HG Wells se refiere a su época de estudiante de los cursos de ciencias en la Escuela Normal de Ciencias y Real de Minas de South Kensington,  liderada por Thomas Henry Huxley. Nos cuenta:

Cada vez me parece más sorprendente que tanto la vieja Escuela Normal como la Escuela Rural de Minas, el actual Colegio Imperial de Ciencia y Tecnología, aunque una parte importante de su labor consista aún en preparar a profesores de ciencias, nunca hayan tenido, ni tengan, ni seguramente tendrán nunca, cátedra alguna, profesor o curso de metodología y didáctica de las ciencias. Y que mucho menos exista nada que sea ciencia política, económica o social, y ninguna investigación en cuanto a los objetivos, o ningún intento de señalar, controlar y coordinar la enseñanza de los diferentes departamentos. Para las inteligencias rectoras de South Kensington un curso de geología no es más que un curso de geología. Cuando uno ha realizado un curso, cualquier curso, entonces sabe geología. ¿ Y no es eso útil para la minería y la metalurgia? Guthrie y Judd no eran más que aficionados en la enseñanza de la ciencia, y ninguno de ellos tenía ideas firmes sobre cómo interesar a los estudiantes en sus asignaturas. y en aquella organización no había en puestos de supervisión ningún filósofo pedagógico con el conocimiento y la autoridad para decírselo.

El Colegio Imperial, ahora me doy cuenta, era y todavía es en realidad no un colegio, sino un cúmulo de laboratorios y aulas. Fueran cuales fueran sus fines originales,  éstos hoy se han olvidado. No tiene ninguna idea firme de lo que es y de lo que se supone que ha de ser. Lo que quiere decir que no tiene filosofía. No tiene organización filosófica, idea social, no tiene objetivo racionalizado, que lo mantenga unido… No veo cómo podemos esperar, detener y controlar el desarrollo desastroso de los asuntos del mundo hasta que hayamos unido el desarrollo filosófico y el educativo.

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