‘Curiosidades y anécdotas’

¿Quién está representado en la etiqueta de Anis del Mono? John William Draper

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quien está representado en la etiqueta del Anís del Mono no es Charles Darwin como se viene contando, sino John William Draper.

Los motivos para pensar esto son:

1. El parecido entre el rostro representado en la etiqueta y el de Draper, sin duda mayor que con Darwin.

2. El debate suscitado en España por el libro de Draper, titulado “History of the conflict between religión and Science” (Historia del conflicto entre Religión y Ciencia) fue mayor y de más cotenido que el suscitado por la obra de Darwin. En el mundo académico se dieron más respuestas y mejor argumentadas al primero que al segundo.

3. El señor Bosch, propietario de la marca tenía negocios en América, en donde Draper había publicado su libro.

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La épica en el Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

La literatura épica constituye un género especial muy diferente de los géneros científicos o didácticos al uso. Su finalidad, lejos de describir fenómenos naturales o de plantear hipótesis científicas, consiste en conmover, emocionar al lector para cambiar sus esquemas mentales.

La lectura de El Origen de las Especies realizada en este blog a lo largo de los años y el análisis retórico de esta obra ha permitido obtener como conclusión que El Origen de las Especies es, como la Iliada o la Eneida, un clásico de la épica.

Entre los detalles que confirman esta conclusión encontramos la presencia de los elementos característicos, los símbolos propios de este estilo literario, el caballo y la espada.

¿Saben ustedes cuántas veces aparece la palabra caballo en El Origen de las Especies?  Setenta y siete.

Lógico, dirán algunos. El caballo es una especie y el libro trata sobre el origen de las especies. Puede ser, pero eso no justifica setenta y siete citas.

Y entonces…¿ la espada? Se preguntarán otros ¿Cuántas veces aparece la espada, el otro gran símbolo de la épica en El Origen de las Especies? Sólo una, pero impresionante. Dice:

The males of carnivorous animals are already well armed; though to them and to others, special means of defence may be given through means of sexual selection, as the mane of the lion, and the hooked jaw to the male salmon; for the shield may be as important for victory as the sword or spear.

 

Los machos de los carnívoros están siempre bien armados, aun cuando a ellos y a otros pueden ser dados medios especiales de defensa mediante la selección natural, como la melena del león o la mandíbula ganchuda del salmón macho, pues tan importante puede ser para la victoria el escudo como la espada o la lanza.

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The Independent Veracity Institute: Propuesta de un Instituto Independiente para la Veracidad

Durante más de 155 años, las instituciones científicas y  académicas han apoyado los esfuerzos de sus miembros para mantener el paradigma de que Charles Darwin y Alfred Wallace concibieron independientemente la hipótesis de macro evolución por selección natural que había sido descrita y publicada anteriormente por Patrick Matthew.

Los hechos comprobables y verificados, algunos conocidos desde hace tiempo y otros recién descubiertos, que han sido ocultados y perseguidos mediante un esfuerzo aberrante del mundo científico, se presentan en diez grupos principales con citas de sus fuentes en el blog de Patrick Matthew, aquí.

 

¿Será necesario un Instituto Independiente de la Veracidad  que se ocupe de todas aquellas publicaciones en las que hechos comprobables rompen paradigmas muy frecuentes y luego encuentran la resistencia feroz de aquellos cuyas carreras e intereses financieros se mantienen apuntalados precisamente por soportar las premisas que apoyan aquellos paradigmas,  inflados con la negación de hechos, ceguera selectiva, miopía cognoscitiva comportamientos pseudo-académicos, propaganda, adulación, mitomanía,  abono de errores, abusos obscenos y mentiras?

 

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Substituto de la religión: Una interpretación parcialmente correcta del El Origen de las Especies por Juan Benet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Benet, que no había leído el Origen de las Especies, se refería en una entrevista a la Ciencia como Aparato de Convicciones.

En su libro titulado Londres Victoriano, este autor dedica unos párrafos memorables al Origen de las Especies, libro que, repetimos, no había leído, y por tanto no podía entender.

No obstante acierta en algunos de sus comentarios y destaca realmente lo que es esta obra: Un acontecimiento capital de la Época victoriana.  Empero, se equivoca al decir que el libro resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas. No hay ni una sola investigación biológica original en este libro.

Acierta plenamente en otros puntos de los que resumimos dos:

  1. El libro estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo
  2. Suponía la destrucción de los fundamentos de la religión, del Estado, de la familia y del orden social.

 

Pero lean ustedes estos párrafos, obra cumbre de la escritura sintética, por si pudiese habérsenos escapado algún otro aspecto importante, que seguro será digno de mención y crítica en posteriores ocasiones. Y fíjense sobre todo en los errores y en los aciertos al hablar de El Origen de las Especies, un libro, dice,… que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas, lo cual es falso…y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas. Y esto último es cierto a medias, un libro destinado a desplazar una serie de doctrinas mítico-religiosas, cierto. Pero con… ¿con una teoría científica? No. Eso no es posible. Las doctrinas mítico-religiosas sólo pueden ser reemplazadas por otras doctrinas mítico-religiosas. Se equivoca de nuevo Benet. En el libro de Darwin no había teoría científica ni formulación lógica alguna.

Como bien dice al final de estos párrafos,  se trataba de algo que habían entendido bien las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras. Se trataba  de sentar las bases para la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social. Lo dicho. Lean, piensen y comenten…

….Comienza la cita de Londres victoriano…

Ciertamente, en sus últimos años Alberto había podido asistir a una auténtica erupción de la energía, del talento y del coraje de su pueblo; a un renacimiento —por segunda vez en el siglo— de la ciencia, de la industria y del arte. Cuando en el último cuarto de siglo Oscar Wilde acuñó el concepto de “Renacimiento inglés”, como tema central de sus conferencias en Gran Bretaña y Estados Unidos se estaba sin duda refiriendo a las grandes señales que había en la década de su nacimiento. En el año 1858 se procedió a la botadura del Great Eastern, un monstruo de hierro de 20 000 toneladas de desplazamiento, sólo superado en el siglo XX, que podía transportar 4 000 pasajeros alojados en cinco cubiertas y depositarlos al otro lado del Atlántico en cuatro días de navegación, aunque nunca llegó a hacerlo; Wallace y Darwin impartían sus primeras lecciones sobre la selección natural que apenas despertaron unas pocas controversias entre los especialistas: Maxwell enunciaba las leyes del campo electromagnético. Thompson, posteriormente lord Kelvin, definía los límites térmicos del universo. En aquellos años Dickens publica Tiempos difíciles, Pequeña Dorrit, La historia de dos ciudades y Grandes esperanzas; George Eliot, las Escenas de la vida clerical, Silas Marner y Adam Bede; Stevenson, La isla del tesoro, y De Quincey, la versión final de Las confesiones de un opiómano inglés: Fitzgerald,  la traducción de Rubbaiyat de Ornar Khayyam, y Morris, La defensa de Guenevere al tiempo que funda su compañía de textiles. Millais pinta Sir Isumbras, Vale of Rest y Autumn Leaves. Whistler At the Piano; Scott construye la capilla del colegio de Exeter. Stevens el monumento a Wellington y Landseer los leones de la columna de Nelson, un aditamento que en lo sucesivo se considerará obligado para toda clase de parlamentos, puentes, bancos y muscos. Speke descubre y explora el lago Nyanza y Livingstone el Nyassa; Stanley, en busca de este último, descubre las fuentes del Nilo.

Pero sin duda el acontecimiento capital de entonces fue la publicación por Darwin de El Origen de las Especies, un libro que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas.

No es fácil imaginar hoy en día una polémica que se trasladó hacia los principios morales y religiosos en que reposaba la sociedad en lugar de centrarse sobre los hechos o las familias de hechos estudiados por Darwin y reunidos todos en una única y lógica formulación. En el pasado, la ciencia era una actividad un tanto marginal y esotérica, casi una actividad de brujos, sus hallazgos sólo tenían una limitada aplicación en la vida social, y de hecho la ciudad y el campo podían vivir ajenos a ellos, y si sus teorías chocaban con las doctrinas oficiales bastaba con declararlas heréticas y dejar que siguiera el curso de la historia. Pero la Ilustración, los progresos y descubrimientos  científicos de los siglos XVIII y XIX y la Revolución Industrial, habían hecho de la ciencia, sobre todo de la experimental, uno de los pilares de la sociedad, tan imprescindible como los otros. En tiempos de Darwin, un conflicto entre ciencia y doctrina ofrecía ya pocas posibilidades de componendas y obligaba a elegir. La teoría de la evolución fue recibida con horror por las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras- persuadidas de que cualquier hipótesis contraria a la creación del mundo por seis actos de potestad divina en seis días de una semana muy cargada de trabajo, suponía la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social.

…Fin de la cita.

 

Bibliografía

Benet, J. 1989. Londres victoriano. Editorial Planeta. Barcelona.

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Charles Darwin y el verdadero Club Dante

En la página 81 de su libro El Hispanismo en Norte-América (1917), Miguel Romera Navarro, profesor en la Universidad de Pensilvania,  indica que Jaime Russell Lowell (1819-1891) emprendió la traducción al español de alguna obra de Darwin, según comunicaba el mismo Lowell en carta a la Señora WE Darwin, hija del naturalista, con fecha 1 de septiembre de 1878. Aunque no dice Romera Navarro  de qué obra se trataba,  sí que indica que para la tarea contaba con cierta  colaboración de su profesor, Don Hermenegildo Giner de los Ríos (1847-1923), hermano de don Francisco, el fundador de la Institución Libre de Enseñanza.

No resulta difícil saber de qué obra se trataba, pero antes debemos aclarar un poco quién era esa Señora WE Darwin, hija del naturalista, puesto que Darwin no tenía ninguna hija cuyas iniciales fuesen WE, sino un hijo. La persona a quien se dirige la carta de Lowell era en realidad la esposa de William Erasmus Darwin, hijo del naturalista, Sara Price Ashburner Sedgwick,  con quien Lowell tenía una gran amistad manifiesta en su amplia correspondencia.

A sketch of Mr Darwin life, un fragmento de la vida de Darwin,  es lo que confiesa en su carta haber traducido Lowell al español:

-…no, not your Mr Darwin, certainly you foolish Little person, but his father.

(- no, no de tu Mr Darwin, pequeña locuela, sino de su padre.)

Una información que nos abre algunas pistas muy interesantes. Así por ejemplo, la hermana de  Sara Price Ashburner  Sedgwick era  Susan Ridley Sedgwick, esposa de Charles Eliot Norton, literato y profesor de Arte en Harvard. Ambos, Lowell y Norton formaron parte del club Dante, el verdadero club Dante, que existió y cuya intención era la traducción de la Divina Comedia de Dante  del Italiano al inglés. Otros miembros de este club eran Henry Wadsworth Longfellow y Oliver Wendell Holmes. Como en tantas ocasiones, su importante obra queda hoy eclipsada por una novela de aventuras y la consiguiente película.

 

Jaime Russell Lowell fue Ministro plenipotenciario (Embajador) de Estados Unidos en España desde 1877 hasta 1880, fecha en que partiría a su nuevo destino como Ministro plenipotenciario  (Embajador),  en Gran Bretaña, país en el que permanecería hasta 1885.   En abril de 1882 sería uno de los diez ilustres portadores del ataúd de Charles Darwin en su funeral en la Abadía de Westminster.

 

 

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Preparando el terreno

 

 

 

 

 

 

 

En un ensayo publicado en 1849 Darwin decía:

 

“… if the first description was originally imperfect, & had been superseded by any better description, it wd perhaps be better to omit all reference to it, for the sooner such an author’s name was buried in oblivion the better.”

 

Que traduzco:

 

Si la primera descripción era originalmente imperfecta  y ha sido superada por otra mejor, entonces sería mejor omitir toda referencia a ella, ya que cuanto antes se enterrase un autor semejante en el olvido, mejor.

 

Y que me gustaría completar y corregir para dejar de esta manera:

 

Si la primera descripción era originalmente imperfecta  y ha sido superada por otra mejor, entonces convendría olvidar la primera y así dar crédito a quien se ha limitado simplemente a copiar, sobre todo si este autor cuenta con el apoyo de la autoridad como en mi caso.

 

 

 

Aunque el ensayo original se perdió, afortunadamente su corresponsal Strickland guardó una copia de lo que en el se proponía. Ahora ha sido el Dr Sutton quien en su libro Nullius in Verba – Darwin’s Greatest Secret, nos ha recordado este entrañable caso para la historia.

 

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La fascinante historia del Dr John van Whye, evaluador de una revista científica

La web Darwin Online dice del Dr van Whye:

His research has resolved some of the most intractable mysteries and debunked long-standing myths in the field such as Darwin’s delay, when Darwin received Wallace’s evolution essay, whether Darwin was the naturalist or only companion on the Beagle, where the legend of Darwin’s finches comes from, whether Darwin lost his faith when his daughter Annie died and whether it’s really just a straightforward fact that Bates and Wallace set out to the Amazon to solve the problem of the origin of species as tradition long held. He curated the restoration of Darwin’s Christ’s College rooms [see here & here] and the Wallace exhibition at the Science Centre Singapore.

 

(Su investigación ha resuelto algunos de los más insuperables misterios y ha desacreditado mitos de muchos años en el campo como el retraso de Darwin, cuando Darwin recibió el ensayo de evolución de Wallace, si Darwin era el naturalista o sólo el compañero en el Beagle, de dónde viene la leyenda de los pinzones de Darwin, si Darwin perdió su fe cuando su hija Annie murió y si esto es realmente solamente tras un hecho franco que Bates y Wallace se fueron al Amazonas solucionar el problema del origen de especies como mantiene una tradición mucho tiempo sostenida. Él se encargó de la restauración de las habitaciones de Darwin en Christ’s  y la exposición de Wallace en el Science Centre Singapore.  )

Desde hace algún tiempo  el Doctor Whye era miembro del panel de expertos consultivo de la revista Filozoficzne Aspekty Genezy (los Aspectos Filosóficos de Origen). Esta revista publicó en 2015 el artículo del Doctor Sutton titulado:  Sobre la Contaminación del Conocimiento: Nuevas Datos desafían las Reclamaciones de los Conceptos Independientes de Darwin y Wallace sobre la Hipótesis Previa-publicada de Matthew.

Poco después, el Doctor John Whye dimitió del panel de expertos de la revista.

Ahora en un comunicado de prensa el Doctor John Whye dice:

I resigned from the panel of the journal when I learned  that they had misrepresented the nature of the journal when inviting me to join the panel. It was described as a journal about science and origins, when in fact  supports the creationist ideology called Intelligent Design. I had at any rate never had any further contact with them, so no content in the journal was ever seen by me before publication.

Dr Suttons allegations about a purported influence of Matthew on Darwin and Wallace are not new.

This conspiracy theory is so silly and based on such forced and contorted imitations of historical method that no qualified historian could take it seriusly.

 

Que traduzco:

 

Dimití del panel de la revista cuando supe que, al invitarme a formar parte del panel, habían falsificado la naturaleza de la revista. Me lo habían descrito como una revista  sobre la ciencia y orígenes, cuando de hecho apoya la ideología creationista llamada Diseño Inteligente. Yo nunca había tenido más contacto con ellos, ni vi contenido alguno de la revista antes de su publicación.

Las alegaciones de doctor Sutton sobre una pretendida influencia de Matthew sobre Darwin y Wallace no son nuevas. Esta teoría de la conspiración es tan tonta y basada en tales imitaciones forzadas y retorcidas del método histórico que ningún historiador calificado podría tomarse en serio.

 

O sea que las pruebas aportadas por el Dr Sutton (Darwin copìó de Matthew) en lugar de servir al Dr van Whye para su auténtico fin (ver un fraude) le han servido para darse cuenta de que estaba en el panel de expertos de una revista favorable al diseño inteligente, para la cual al parecer no había evaluado ni un solo artículo. Bien, cada cual es libre de opinar a favor o en contra de la evidencia. Pero entonces… ¿De qué teoría de la conspiración habla el Dr van Whye?

 

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Esas cosas que los ingleses han impuesto en todo lugar, según don Pío Baroja

 

 

Para una buena crítica sobre los ingleses nada mejor que sus propios literatos. Así, por ejemplo David Herbert Lawrence, en su obra Mujeres Enamoradas, indicaba que en Inglaterra nunca se bajaba el pistón;  Henry James nos hacía ver que a los ingleses no les gustan las situaciones netas, observación que resultaba de gran interés en el ámbito del darwinismo y la Biología Evolutiva;  Orwell nos recordaba, entre otras cualidades,  su mundialmente famosa hipocresía, su sonambulismo y su incapacidad para la filosofía.

Particularmente graciosa era la cuestión moral en manos de Henry James, quien en su obra “La Copa Dorada”,  relaciona la moral de los ingleses con aquello  que puede ser su base y sustento: las tazas de té. La relación es sencilla y directa: A más té, más moral.

Pero también hay jugosos comentaristas del temperamento inglés fuera de los confines de la isla, en el continente. Así en su obra Las ciudades, Pio Baroja nos recuerda cuatro cosas que los ingleses han impuesto en todo lugar:

  1. Las salsas embotelladas
  2. La carne sangrante
  3. La frialdad clásica en los hoteles y… ¿Cómo no? Unas páginas antes:
  4. El pragmatismo darwiniano, al que César Moncada presume ante su amigo Alzugaray de haberle añadido algunos matices.

 

Imagen de #SapereCondiviso

 

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Comentario a una frase de Carl Sagan que parece de Descartes

 

La frase es la siguiente:

La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe

¡He ahí la verdadera voz de la razón! , ¡Cuánta verdad condensada en tan breve frase! Diríamos que es Descartes redivivo quien habla a través de Carl Sagan. Acierta: Nunca tengamos certeza de nada, porque la sabiduría comienza con la duda.

Ahora que, veamos……..bien pensado…….y siendo efectivamente la duda una gran virtud de la que habla Sagan como ya hablase Descartes………

¿No podría ser cierto justo lo contrario?, es decir:

 

La primera gran virtud del hombre fue la fe y el primer gran defecto la duda

Porque cierto es que basar el conocimiento en la duda equivale a participar en un campeonato de atletismo descansando sentado en el sillón de la casa de uno, o también a pintar magnificos cuadros  con un color único, o a escribir partituras musicales que sólo contengan el silencio.

La duda es necesaria, fundamental. Igual que lo es el descanso para el atleta, el color blanco para el pintor o el silencio para el músico, pero sólo con la duda no hay ciencia posible.

 

 

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