‘Diseño’

El delfín en la antigüedad, según Rof Carballo

 

Fue en la antigüedad el delfín símbolo de esta metamorfosis creadora que permite volver a nacer en el momento mismo en que se está a punto de morir. La alegría con que el delfín se lanza desde el elemento oscuro y misterioso  del océano hacia el aire diafano; del agua (expresión delo femenino y de la muerte) hacia el aire, masculino y espiritual, le hizo símbolo de renacimiento, de resurrección. Más, a la vez, no hay que olvidar que el delfín, como una aguja, cose con sus brincos los dos elementos, agua y aire, los pone en comunicación. Schwabe piensa que, de éste símbolo del delfín nació, en época arcaica, el de Piscis, signo dual que señala en el Zodíaco ,el momento de máximo declinar del sol, cuando éste simula va a desaparecer y resurge de nuevo, resucitado. (Lo que no ocurre hoy, pero sí sucedió en el Zodíaco correspondiente .a 5.425 años a. de J. C.). Por esta razón es por lo que se presenta como signo doble:  pez de la vida, del juego y de la alegría y también de la muerte, como en el cuento griego del delfín enamorado.

Entre los órficos, el delfín fue convirtiéndose ,cada vez más en símbolo de la muerte. En cambio Karl Kerenyi hace proceder el nombre del delfín del griego δελρισ (matriz)  y de αδελροσ(uterino, hermano de sangre). Así Delphin, animal-útero del mar, se opondría a Delphas, al cerdo que es sacrificado a los dioses y que sería el animal -útero de la tierra. (C. G. Jung y C. Kerényi: Introduction to a Science of Mythology, pág. 68 y 165). Schwabe, que no está de acuerdo, piensa, no obstante, que el delfín como símbolo del sol, de la resurrección y de la vida se opone al cerdo, animal tifónico, que hoza en la tierra, símbolo de la luna, tragada por los abismos.

Cualquiera que sea la interpretación que se adopta, parece que el delfín ha simbolizado para el hombre dos cosas: renacimiento en el momento mismo en el que se arriesga la muerte y comunicación entre elementos heterogéneos, ¿No es esto precisamente lo que perfila el momento actual de-nuestra civilización,  la cual surge con brío jamás visto en el mismo instante que parecía iba a ser irreparablemente destruida?

 

Juan Rof Carballo. 1963. Diálogo con el delfín. Pp 23-33 en Signos en el Horizonte. Editorial Prensa Española. Madrid.  1972.

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¿Será la religión una cuestión de élites?

En su entrada titulada Relationship between religion and science, Wikipedia contiene una información que la confirma como lo que hace tiempo venimos advirtiendo: La pesadilla que Orwell predijo en su novela 1984: El Diccionario de Neolengua.

A fecha de hoy (11 de febrero de 2016), al tratar sobre la relación entre Religión y Ciencia indica:

While the conflict thesis remains popular for the public, it has lost favor among most contemporary historians of science and the majority of scientists in elite universities in the US do not hold a conflict view.

 

Es decir:

 

Mientras la tesis del conflicto sigue siendo popular, ha perdido el favor de los historiadores contemporáneos de la ciencia y de la mayoría de los científicos en las universidades de élite de los Estados Unidos, quienes no mantienen tal visión del conflicto.

 

Ahora bien: ¿Por qué la plebe, la gente, la pobre gente, mantiene esa visión de la relación entre Religión y Ciencia como un conflicto?

¿No será acaso porque el Partido se ha empeñado en ello?. ¿No será porque la autoridad, representada entre otros por el Diccionario de Neolengua ha decidido que los pobres no tienen derecho a una Religión que no sea la de la Ciencia o la de la Evolución?

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La Guerra de los Mundos: impresiones del autor

En su obra Experimento en autobiografía, HG Wells se refiere a su época de estudiante de los cursos de ciencias en la Escuela Normal de Ciencias y Real de Minas de South Kensington,  liderada por Thomas Henry Huxley. Nos cuenta:

Cada vez me parece más sorprendente que tanto la vieja Escuela Normal como la Escuela Rural de Minas, el actual Colegio Imperial de Ciencia y Tecnología, aunque una parte importante de su labor consista aún en preparar a profesores de ciencias, nunca hayan tenido, ni tengan, ni seguramente tendrán nunca, cátedra alguna, profesor o curso de metodología y didáctica de las ciencias. Y que mucho menos exista nada que sea ciencia política, económica o social, y ninguna investigación en cuanto a los objetivos, o ningún intento de señalar, controlar y coordinar la enseñanza de los diferentes departamentos. Para las inteligencias rectoras de South Kensington un curso de geología no es más que un curso de geología. Cuando uno ha realizado un curso, cualquier curso, entonces sabe geología. ¿ Y no es eso útil para la minería y la metalurgia? Guthrie y Judd no eran más que aficionados en la enseñanza de la ciencia, y ninguno de ellos tenía ideas firmes sobre cómo interesar a los estudiantes en sus asignaturas. y en aquella organización no había en puestos de supervisión ningún filósofo pedagógico con el conocimiento y la autoridad para decírselo.

El Colegio Imperial, ahora me doy cuenta, era y todavía es en realidad no un colegio, sino un cúmulo de laboratorios y aulas. Fueran cuales fueran sus fines originales,  éstos hoy se han olvidado. No tiene ninguna idea firme de lo que es y de lo que se supone que ha de ser. Lo que quiere decir que no tiene filosofía. No tiene organización filosófica, idea social, no tiene objetivo racionalizado, que lo mantenga unido… No veo cómo podemos esperar, detener y controlar el desarrollo desastroso de los asuntos del mundo hasta que hayamos unido el desarrollo filosófico y el educativo.

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Todo el mundo admitirá que los registros geológicos son imperfectos y otra enorme falsedad en el párrafo septingentésimo nonagésimo sexto de El Origen de las Especies

Y ahora, se preguntarán ustedes: ¿Cuál es esa enorme falsedad?. Pues bien. Esta:

 

Si consideramos espacios de tiempo lo bastante largos, la Geología manifiesta claramente que todas las especies han cambiado y que han cambiado del modo exigido por la teoría, pues han cambiado lentamente y de un modo gradual.

 

La Geología no manifiesta en absoluto que las especies hayan cambiado. Y mucho menos que lo hayan hecho de modo gradual.

 

 

796

 

 

That the geological record is imperfect all will admit; but that it is imperfect to the degree required by our theory, few will be inclined to admit. If we look to long enough intervals of time, geology plainly declares that species have all changed; and they have changed in the manner required by the theory, for they have changed slowly and in a graduated manner. We clearly see this in the fossil remains from consecutive formations invariably being much more closely related to each other than are the fossils from widely separated formations.

 

Todo el mundo admitirá que los registros geológicos son imperfectos; muy pocos se inclinarán a admitir que lo son en el grado requerido por nuestra teoría. Si consideramos espacios de tiempo lo bastante largos, la Geología manifiesta claramente que todas las especies han cambiado y que han cambiado del modo exigido por la teoría, pues han cambiado lentamente y de un modo gradual. Vemos esto claramente en que los restos fósiles de formaciones consecutivas están invariablemente mucho más relacionadas entre sí que los de formaciones muy separadas.

 

Lectura aconsejada:

 

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Diseño en el párrafo septingentésimo quincuagésimo quinto de El Origen de las Especies

Este autor increíblemente ambiguo viene ahora y dice:

Pero no hay razón para que, por ejemplo, el ala de un murciélago o la aleta de una marsopa no tenga que haber sido diseñada, con todas sus partes, en sus debidas proporciones, desde que cada parte se hizo visible.

Lo cual, en caso de tener algún significado, significa exactamente:

Tanto el ala de un murciélago como la aleta de una marsopa han sido diseñadas. La selección natural  no existe

 

 

 

755.

 

We are so much accustomed to see a difference in structure between the embryo and the adult, that we are tempted to look at this difference as in some necessary manner contingent on growth. But there is no reason why, for instance, the wing of a bat, or the fin of a porpoise, should not have been sketched out with all their parts in proper proportion, as soon as any part became visible. In some whole groups of animals and in certain members of other groups this is the case, and the embryo does not at any period differ widely from the adult: thus Owen has remarked in regard to cuttle-fish, “there is no metamorphosis; the cephalopodic character is manifested long before the parts of the embryo are completed.” Land-shells and fresh-water crustaceans are born having their proper forms, while the marine members of the same two great classes pass through considerable and often great changes during their development. Spiders, again, barely undergo any metamorphosis. The larvae of most insects pass through a worm-like stage, whether they are active and adapted to diversified habits, or are inactive from being placed in the midst of proper nutriment, or from being fed by their parents; but in some few cases, as in that of Aphis, if we look to the admirable drawings of the development of this insect, by Professor Huxley, we see hardly any trace of the vermiform stage.

 

Tan acostumbrados estamos a ver la diferencia de conformación entre el embrión y el adulto, que estamos tentados de considerar esta diferencia como dependiente de algún modo necesario del crecimiento. Pero no hay razón para que, por ejemplo, el ala de un murciélago o la aleta de una marsopa no tenga que haber sido diseñada, con todas sus partes, en sus debidas proporciones, desde que cada parte se hizo visible. En algunos grupos enteros de animales y en ciertos miembros de otros grupos ocurre así, y el embrión en ningún período difiere mucho del adulto; así, Owen, por lo que se refiere a los cefalópodos, ha hecho observar que «no hay metamorfosis; el carácter de cefalópodo se manifiesta mucho antes de que las partes del embrión estén completas». Los moluscos terrestres y los crustáceos de agua dulce nacen con sus formas propias, mientras que los miembros marinos de estas dos grandes clases pasan en su desarrollo por cambios considerables y a veces grandes. Las arañas experimentan apenas ninguna metamorfosis. Las larvas de la mayor parte de los insectos pasan por una fase vermiforme, ya sean activas y adaptadas a costumbres diversas, ya inactivas por estar colocadas en medio de alimento adecuado o por ser alimentadas por sus padres; pero en un corto número de casos, como en el de los Aphis, si miramos los admirables dibujos del desarrollo de este insecto, dados por el profesor Huxley, apenas vemos ningún vestigio de la fase vermiforme.

Lectura aconsejada:

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Ejemplos de la paleontología en el párrafo quingentésimo nonagésimo sexto del Origen de las Especies

Comenzamos nueva sección titulada De las afinidades de las especies extinguidas entre sí y con las formas vivientes, y ya el título encierra una gran ambigüedad, puesto que nos indica que existen afinidades entre especies extinguidas entre sí y con las formas vivientes. Entonces: ¿Dónde va a parar la evolución?, pero no adelantemos acontecimientos y leamos despacio el párrafo. Fíjense en esto que dice al principio:

Se reparten todas entre un corto número de grandes clases, y este hecho se explica en seguida por el principio de la descendencia.

Esto es precisamente lo contrario que indica el sentido común y lo contrario que le criticaron muchos de sus contemporáneos, por ejemplo Agassiz, a quien no tardaremos en encontrar citado en este párrafo. En realidad si todas las especies, vivientes y extinguidas se reparten entre un corto número de grandes clases,  este hecho no se explica en absoluto por ningún principio de la descendencia o transformación.

El autor va a intentar convencernos de lo siguiente:

El que las formas orgánicas extinguidas ayudan a llenar los intervalos que existen entre géneros, familias y órdenes vivientes, es ciertísimo

¿Lo conseguirá? Veamos. Ya es algo digno de reconocer que no incluya Clases ni Phylum, ahí parece que no vamos a entrar. Con razón. Pero veamos qué hay al respecto de los intervalos que existen entre géneros, familias y órdenes vivientes. A tal fin promete dar unos cuantos ejemplos…….Por mi parte los encuentro muy dispares y de variada significación. Veamos:

 

  1. Si limitamos nuestra atencíón a las especies vivientes, o a las especies extinguidas de la misma clase, la serie es mucho menos perfecta que si combinamos ambas en un sistema general. En los escritos del profesor Owen nos encontramos continuamente con la expresión formas generalizadas aplicada a animales extinguidos, y en los escritos de Agassiz con la expresión tipos proféticos o sintéticos, y estos términos implican el que tales formas son de hecho eslabones intermedios o de unión.

 

La serie es más perfecta cuando consideramos las especies vivientes y las extinguidas. En eso estamos de acuerdo. El problema llega cuando nos preguntamos qué quiere decir que la serie es más perfecta.  Cuando Owen se refiere a formas generalizadas se refiere seguramente a un género, familia u orden. No a forma de transición alguna.  Lo mismo ocurre con la expresión tipos proféticos o sintéticos de Agassiz. Los tipos sintéticos sintetizan una familia, no representan eslabones de unión como erróneamente se indica al final de la frase. De todos modos los ejemplos permanecen en el aire y no demuestran nada, ni lo uno ni lo otro. De nuevo el autor se ha quedado a mitad de camino al exponerlos. Como en el siguiente ejemplo:

 

2.  Otro distinguido paleontólogo, monsieur Gaudry, ha demostrado del modo más notable que muchos de los mamíferos fósiles descubiertos por él en el Ática sirven para llenar los intervalos que existen entre géneros vivientes.

Ahora bien: ¿Qué mamífero fósil descubierto por Gaudry llena el intervalo entre cuál y cuál otro género viviente? El autor no sabe o no contesta.

El siguiente ejemplo puede parecer más ajustado con la propuesta del autor, pero no sabemos si resiste un examen detallado. En su primera parte hace referencia a una simple reordenación taxonómica. Mientras que hay un enlace misterioso entre dos sentencias absolutamente diferentes. Veamos:

 

  1. Cuvier clasificaba los rumiantes y los paquidermos como dos órdenes, de los más distintos, de mamíferos; pero han sido desenterradas tantas formas intermedias fósiles, que Owen ha tenido que alterar toda la clasificación, y ha colocado ciertos paquidermos en un mismo suborden con rumiantes; por ejemplo, anula, mediante graduaciones, el intervalo, grande en apariencia, entre el cerdo y el camello. Los ungulados o mamíferos de cascos y pezuñas se dividen ahora en un grupo con número par de dedos y otro con número impar de dedos; pero la Macrauchenia de América del Sur enlaza hasta cierto punto estas dos grandes divisiones.

En el texto llama la atención lo siguiente:

Owen ha tenido que alterar toda la clasificación, y ha colocado ciertos paquidermos en un mismo suborden con rumiantes; por ejemplo, anula, mediante graduaciones, el intervalo, grande en apariencia, entre el cerdo y el camello.

 Que Owen haya alterado la clasificación nos parece bien. Las clasificaciones no son algo inmutable. Pero si se trataba de unir a algunos paquidermos con rumiantes ¿Cómo se explica el ejemplo indicado?:

por ejemplo, anula, mediante graduaciones, el intervalo, grande en apariencia, entre el cerdo y el camello.

¿Qué es eso del intervalo entre el cerdo y el camello?

 

Algo parecido ocurre al final:

 

Los ungulados o mamíferos de cascos y pezuñas se dividen ahora en un grupo con número par de dedos y otro con número impar de dedos; pero la Macrauchenia de América del Sur enlaza hasta cierto punto estas dos grandes divisiones.

¿Qué quiere decir que la Macrauchenia de América del Sur enlaza hasta cierto punto estas dos grandes divisiones? ¿Acaso significa que hay Macrauchenias con número para  y otras con número impar de dedos?

Pero sigamos explorando las sucesivas pruebas que aporta este párrafo sobre de qué manera las formas extinguidas ayudan a llenar los intervalos que existen entre géneros, familias y órdenes vivientes:

 

  1. Nadie negará que el Hipparion es intermedio entre el caballo viviente y ciertas formas unguladas más antiguas;

 

Esta afirmación parece un tanto arriesgada. No se trata de negar que el Hipparion sea la forma intermediaria entre el caballo y otros ungulados. Al revés. Se trata de proporcionar la evidencia que apoye la idea de que el Hipparion pueda ser dicha forma intermedia. Algo semejante ocurre con lo siguiente:

  1. el Typotherium de América del Sur, que no puede ser colocado en ninguno de los órdenes vivientes, ¡qué maravilloso eslabón intermediario constituye en la cadena de los mamíferos, como lo indica el nombre que le ha dado el profesor Gervais!

 

Vayamos pues con el Typotherium, el Mesotherium de Serres. Temprano habla Darwin en el Origen del Typotherium, ya que según informa el diccionario de Neolengua fue descrito por Etienne Serres en 1867, es decir varios años después de la primera edición de OSMNS. Pero debe estar confundido ahí el diccionario de Neolengua puesto que también indica que en Abril de 1863 Hugh Falconer escribió a Darwin lo siguiente:

 

Serres—by a happy inspiration proposed calling it Mesotherium—as being a common centre towards which all mammalia got happily confounded

 

Es decir:

 

Serres-por una inspiración feliz propuso llamarlo Mesotherium-por ser el centro común de confluencia de todos los mamíferos

 

Y luego:

 Bravard sent it home under the name of Typotherium as being the central type from which all mammals diverged.”

 Bravard lo envió a casa bajo el nombre de Typotherium por ser el tipo central del cual todos los mamíferos divergieron.

 

Así pues el nombre de Bravard se impuso. Pero,….. ¿significa esto que el género Typotherium sea intermedio entre grupos distantes? Lo indicado aquí por Darwin está muy lejos de probarlo. Veamos sus restantes ejemplos:

 

  1. Los sirenios forman un grupo bien distinto de mamíferos, y una de las más notables particularidades del dugong y del manatí actuales es la falta completa de miembros posteriores, sin que haya quedado ni siquiera un rudimento; pero el extinguido Halitherium tenía, según el profesor Flower, el fémur osificado «articulado en un acetábulo bien definido en la pelvis», y constituye así una aproximación a los mamíferos ungulados ordinarios, de los cuales los sirenios son afines por otros conceptos.

 

El Halitherium es hoy considerado un Sirenido. ¿Hasta qué punto es lícito decir que constituye así una aproximación a los mamíferos ungulados ordinarios?. Finalmente, un ejemplo de la proximidad de su entorno social:

 

  1. Los cetáceos son muy diferentes de todos los otros mamíferos, pero el Zeuglodon y el Squalodon terciarios que han sido colocados por algunos naturalistas en un orden constituido por ellos solos, son considerados por el profesor Huxley como cetáceos indubitables, «y como constituyendo formas de unión con los carnívoros acuáticos».

¿Qué significa esa misteriosa sentencia final:  como constituyendo formas de unión con los carnívoros acuáticos?

 

A diferencia de otras ocasiones, aquí el autor sí que ha dado ejemplos, pero como siempre, los ha dado de manera parcial,  interesada, tendenciosa, sin demostrar lo que realmente debía haber demostrado: Las evidencias a favor de que estos ejemplos sean realmente eslabones intermediarios.

 

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ON THE AFFINITIES OF EXTINCT SPECIES TO EACH OTHER, AND TO LIVING FORMS.

 

Let us now look to the mutual affinities of extinct and living species. All fall into a few grand classes; and this fact is at once explained on the principle of descent. The more ancient any form is, the more, as a general rule, it differs from living forms. But, as Buckland long ago remarked, extinct species can all be classed either in still existing groups, or between them. That the extinct forms of life help to fill up the intervals between existing genera, families, and orders, is certainly true; but as this statement has often been ignored or even denied, it may be well to make some remarks on this subject, and to give some instances. If we confine our attention either to the living or to the extinct species of the same class, the series is far less perfect than if we combine both into one general system. In the writings of Professor Owen we continually meet with the expression of generalised forms, as applied to extinct animals; and in the writings of Agassiz, of prophetic or synthetic types; and these terms imply that such forms are, in fact, intermediate or connecting links. Another distinguished palaeontologist, M. Gaudry, has shown in the most striking manner that many of the fossil mammals discovered by him in Attica serve to break down the intervals between existing genera. Cuvier ranked the Ruminants and Pachyderms as two of the most distinct orders of mammals; but so many fossil links have been disentombed that Owen has had to alter the whole classification, and has placed certain Pachyderms in the same sub-order with ruminants; for example, he dissolves by gradations the apparently wide interval between the pig and the camel. The Ungulata or hoofed quadrupeds are now divided into the even-toed or odd-toed divisions; but the Macrauchenia of South America connects to a certain extent these two grand divisions. No one will deny that the Hipparion is intermediate between the existing horse and certain other ungulate forms. What a wonderful connecting link in the chain of mammals is the Typotherium from South America, as the name given to it by Professor Gervais expresses, and which cannot be placed in any existing order. The Sirenia form a very distinct group of the mammals, and one of the most remarkable peculiarities in existing dugong and lamentin is the entire absence of hind limbs, without even a rudiment being left; but the extinct Halitherium had, according to Professor Flower, an ossified thigh-bone “articulated to a well-defined acetabulum in the pelvis,” and it thus makes some approach to ordinary hoofed quadrupeds, to which the Sirenia are in other respects allied. The cetaceans or whales are widely different from all other mammals, but the tertiary Zeuglodon and Squalodon, which have been placed by some naturalists in an order by themselves, are considered by Professor Huxley to be undoubtedly cetaceans, “and to constitute connecting links with the aquatic carnivora.”

 

De las afinidades de las especies extinguidas entre sí y con las formas vivientes

 

Consideramos ahora las afinidades mutuas de las especies vivientes y extinguidas. Se reparten todas entre un corto número de grandes clases, y este hecho se explica en seguida por el principio de la descendencia. Por regla general, cuanto más antigua es una forma, tanto más difiere de las formas vivientes; pero, como Buckland ha hecho observar hace mucho tiempo, las especies extinguidas pueden clasificarse todas dentro de los grupos todavía existentes o en los intervalos entre ellos. El que las formas orgánicas extinguidas ayudan a llenar los intervalos que existen entre géneros, familias y órdenes vivientes, es ciertísimo; pero como esta afirmación ha sido con frecuencia ignorada y hasta negada, puede ser útil hacer algunas observaciones sobre este punto y citar algunos ejemplos. Si limitamos nuestra atencíón a las especies vivientes, o a las especies extinguidas de la misma clase, la serie es mucho menos perfecta que si combinamos ambas en un sistema general. En los escritos del profesor Owen nos encontramos continuamente con la expresión formas generalizadas aplicada a animales extinguidos, y en los escritos de Agassiz con la expresión tipos proféticos o sintéticos, y estos términos implican el que tales formas son de hecho eslabones intermedios o de unión. Otro distinguido paleontólogo, monsieur Gaudry, ha demostrado del modo más notable que muchos de los mamíferos fósiles descubiertos por él en el Ática sirven para llenar los intervalos que existen entre géneros vivientes. Cuvier clasificaba los rumiantes y los paquidermos como dos órdenes, de los más distintos, de mamíferos; pero han sido desenterradas tantas formas intermedias fósiles, que Owen ha tenido que alterar toda la clasificación, y ha colocado ciertos paquidermos en un mismo suborden con rumiantes; por ejemplo, anula, mediante graduaciones, el intervalo, grande en apariencia, entre el cerdo y el camello. Los ungulados o mamíferos de cascos y pezuñas se dividen ahora en un grupo con número par de dedos y otro con número impar de dedos; pero la Macrauchenia de América del Sur enlaza hasta cierto punto estas dos grandes divisiones. Nadie negará que el Hipparion es intermedio entre el caballo viviente y ciertas formas unguladas más antiguas; el Typotherium de América del Sur, que no puede ser colocado en ninguno de los órdenes vivientes, ¡qué maravilloso eslabón intermediario constituye en la cadena de los mamíferos, como lo indica el nombre que le ha dado el profesor Gervais! Los sirenios forman un grupo bien distinto de mamíferos, y una de las más notables particularidades del dugong y del manatí actuales es la falta completa de miembros posteriores, sin que haya quedado ni siquiera un rudimento; pero el extinguido Halitherium tenía, según el profesor Flower, el fémur osificado «articulado en un acetábulo bien definido en la pelvis», y constituye así una aproximación a los mamíferos ungulados ordinarios, de los cuales los sirenios son afines por otros conceptos. Los cetáceos son muy diferentes de todos los otros mamíferos, pero el Zeuglodon y el Squalodon terciarios que han sido colocados por algunos naturalistas en un orden constituido por ellos solos, son considerados por el profesor Huxley como cetáceos indubitables, «y como constituyendo formas de unión con los carnívoros acuáticos».

 

Lectura aconsejada:

 

 

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Lección de Anatomía Comparada por Cuvier

Todo ser organizado forma un conjunto, un sistema único y cerrado, cuyas partes se corresponden mutuamente y concurren a la misma acción definitiva, mediante una reacción recíproca. Ninguna de estas partes puede cambiar sin que las otras cambien, y por consiguiente cualquiera de ellas, tomada por separado, indica y determina todas las demás: así, si los intestinos de un animal están organizados de tal manera que han de digerir  carne fresca, hace falta también que sus mandíbulas sean construidas para devorar una presa; sus uñas, para agarrarla y desgarrarla; sus dientes, para cortarla y trocearla; el sistema entero de sus órganos del movimiento, para perseguirla  y alcanzarla; sus órganos de los sentidos, para percibirla de lejos; hasta hace falta que la naturaleza haya colocado en su cerebro el instinto necesario para saber esconderse y tender trampas a sus víctimas. Tales serán las condiciones generales del régimen carnívoro: todo animal destinado a este régimen las reunirá infaliblemente, porque su raza no habría podido subsistir sin ellas; pero bajo estas condiciones generales, existen otras particulares, relativas al tamaño, a la especie; a la presa para la cual el animal está dispuesto; y de cada una de estas condiciones particulares resultan modificaciones de detalle en las formas que derivan de las condiciones generales; no sólo la clase, sino que el orden, el género, y hasta la especie, se encuentran expresados en la forma de cada parte. En efecto, para que la mandíbula pueda coger, necesitará que su cóndilo tenga cierta forma; que haya cierta relación  entre la posición de la resistencia y la de la potencia con su punto de apoyo,  cierto volumen en el músculo temporal que exige una cierta extensión en el hoyo que le recibe, y una cierta convexidad del arco cigomático bajo el cual pasa; este arco cigomático debe también tener una cierta fuerza para dar apoyo al músculo masetero.

Para que el animal pueda llevarse su presa, le hace falta cierto vigor en los músculos que levantan su cabeza, de donde resulta una forma determinada en las vértebras donde estos músculos tienen sus ligamentos, y en el occipucio donde se insertan.

Para que los dientes puedan cortar la carne, hace falta que sean cortantes, y que lo sean más o menos, según tengan,  más o menos, que cortar exclusivamente carne. Su base deberá ser tanto más sólida, cuanto más y más gruesos sean los huesos que deban quebrantar. Todas estas circunstancias influirán también en el desarrollo de todas las partes que sirven para mover la mandíbula.

Para que las uñas puedan coger esta presa, será necesaria cierta movilidad en los dedos, cierta fortaleza en las uñas, de donde resultan formas determinadas en todas las falanges, y distribuciones necesarias de músculos y de tendones; hará falta que el antebrazo tenga una cierta facilidad para el giro, de donde todavía resultarán formas determinadas en los huesos que lo componen; pero los huesos del antebrazo que se articulan sobre el húmero, no pueden cambiar de formas sin provocar cambios  en éste. Los huesos del hombro deberán tener un cierto grado de firmeza en los animales que emplean sus brazos para coger, y todavía resultará de eso que ellos tendrán formas particulares. El juego de todas estas partes exigirá en todos sus músculos ciertas proporciones, y los ligamentos de estos músculos tan proporcionados, determinarán todavía más particularmente las formas de los huesos. Es fácil ver que se pueden sacar conclusiones semejantes para las extremidades posteriores que contribuyen a la rapidez del movimiento general; para la composición del tronco y las formas de las vértebras, que influyen en la facilidad, la flexibilidad de este movimiento, para las formas de los huesos de la nariz, de la órbita, de la oreja, cuyas relaciones con los sentidos del olfato, de la vista, del oído son evidentes. En una palabra, la forma del diente provoca la forma del cóndilo, la del omóplato, la de las uñas, …..tal y como la ecuación de una curva provoca todas sus propiedades; y lo mismo que tomando cada propiedad por separado como base de una ecuación particular, encontraríamos, tanto la ecuación ordinaria, como todas sus demás propiedades, lo mismo la uña, el omóplato, el cóndilo, el fémur, y todos los demás huesos tomados cada uno por separado,   dan el diente o se dan recíprocamente; y comenzando con cada uno de ellos, quien tuviese racionalmente las leyes de la economía orgánica, podría rehacer todo el animal.

Imagen: Encyclopedie Larousse

Texto en francés:

Tout être organisé forme un ensemble, un système unique et clos, dont les parties se correspondent mutuellement et concourent à la même action définitive, par une réaction réciproque. Aucune de ces parties ne peut changer sans que les autres changent aussi, et par conséquent aucune d’elles, prises séparément, indique et donne toutes les autres: ainsi si les intestins d’un animal sont organisés d’une manière à ne digèrer que de la chair récente, il faut aussi que ses mâchoires soient construites pour dévorer une proie; ses griffes,  pour la saissir et la déchirer; ses dents, pour la couper et la diviser; le système entier de ses organes du mouvement, pur l apoursuivre et pour l’atteindre; ses organes du sens, pour l’apercevoir de loin;  il faut même que la nature ait placé dans son cerveau l’instinct nécessaire pour savoir se cacher et tendre des pièges à ses victimes. Telles seront les conditions generales du régime carnivore: tout animal destiné à ce régime les reunirá infailliblement, car sa race n’aurait pu subsister sans elles; mais sous ces conditions générales, il en existe de particulières, relatives à la grandeur, , à l’espèce; au séjour de la proie pour laquelle l’animal est disposé; et de chacune de ces conditions  particulières résultent des modifications de détail dans les formes qui dérivent des conditions générales; ainsi non seulement la clase, mais l’ordre, mais le genre, et jusqu’à l’espèce, se trouvent exprimés dans la forme de chaque partie. En effet, pour que la mâchoire puisse saisir, il lui faut une certaine forme de condyle, un certain rapport entre la position de la résistance et celle de la puissance avec le point d’appui, un certain volume dans le muscle crotaphite qui exige une certaine étendue dans la fosse qui le reçoit, et une certaine convexité de l’arcade zygomatique sous laquelle il passe; cette arcade zygomatique doit aussi avoir une certaine force pour donner appui au muscle masséter.

 

Pour que l’animal puisse emporter sa proie, il lui faut une certaine vigeur dans les muscles qui soulève sa tête, d’où résulte une forme déterminée dans les vertèbres où ces muscles ont leurs attaches, et dans l’occiput où ils s’insèrent.

 

Pour que les dents puissent couper la chair, il faut qu’elle soient tranchantes, et qu’elles le soient plus ou moins, selon qu’elles auront plus ou moins exclusivement de la chair à couper. Leur base devra être d’autant plus solide, qu’elle auront plus d’os, et de plus gros os à briser. Toutes ces circonstances influeront aussi sur le développement de toutes les parties qui servent à mouvoir la mâchoire.

 

Pour que les griffes puissent saisir cette proie, il faudra une certaine mobilité dans les doigts, une certaine force dans les ongles, d’où résulteront des formes détermineées dans toutes les phalanges, et des distributions nécessaires de muscles et de tendons; il faudra que l’avant-bras ait une certaine facilité à se tourner, d’où résulteront encore des formes déterminées dans les os qui le composent; mais les os de l’avant-bras s’articulant sur l’humérus, ne peuvent changer de formes sans entraîner des changemens dans celui-ci. Les os de l’épaule devront avoir un certain degré de fermeté dans les animaux qui emploient leurs bras pour saisir, et il en résultera encore pour eux des formes particulères. Le jeu de toutes ces parties exigera dans tous leurs muscles de certaines proportions, et les impressions de ces muscles ainsi proportionnés, détermineront encore plus particulièrement les formes des os.

 

Il est aisé de voir que l’on peut tirer des conclusions semblables pour les extrémités postérieures qui contribuent à la rapidité des mouvemens généraux; pour la composition du tronc et les formes des vertèbres, qui influent sur la facilité, la flexibilité de ces mouvemens, pour les formes des os du nez, de l’orbite, de l’oreille, dont les rapports avec la perfection des sens de l’odorat, de la vue, de l’ouïe sont évidens. En un mot, la forme de la dent entraîne la forme du condyle, celle de l’omoplate, celle des ongles, tout comme l’équation d’une courbe entraîne toutes ses propriétés; et de même qu’en prenant chaque propriété séparément pour base d’une équation particulière, on retrouverait, et l’équation ordinaire, et toutes les autres propriétés quelconques, de même l’ongle, l’omoplate, le condyle, le fémur, et tous les autres os pris chacun séparément, donnent la dent ou se donnent réciproquement; et en commençant par chacun d’eux, celui qui posséderait rationnellement les lois de l’économie organique, pourrait refaire tout l’animal.

 

Texto comentado aquí:

http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=56790&origen=notiweb&dia_suplemento=lunes

 

Lectura aconsejada:

 

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Las curiosas adaptaciones de una orquídea en el párrafo ducentésimo nonagésimo noveno de El Origen de las Especies

Tan a gusto se encuentra el autor  describiendo las complejas adaptaciones de las orquídeas, que no se da cuenta de que son completamente incompatibles con todos y cada uno de los elementos de su teoría: La lucha por la supervivencia, la selección natural y el cambio gradual no explican ninguna adaptación del estilo de las que encuentra tan maravillosas en las orquídeas.

 

 

 

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From this simple stage we may pass through an inexhaustible number of contrivances, all for the same purpose and effected in essentially the same manner, but entailing changes in every part of the flower. The nectar may be stored in variously shaped receptacles, with the stamens and pistils modified in many ways, sometimes forming trap-like contrivances, and sometimes capable of neatly adapted movements through irritability or elasticity. From such structures we may advance till we come to such a case of extraordinary adaptation as that lately described by Dr. Cruger in the Coryanthes. This orchid has part of its labellum or lower lip hollowed out into a great bucket, into which drops of almost pure water continually fall from two secreting horns which stand above it; and when the bucket is half-full, the water overflows by a spout on one side. The basal part of the labellum stands over the bucket, and is itself hollowed out into a sort of chamber with two lateral entrances; within this chamber there are curious fleshy ridges. The most ingenious man, if he had not witnessed what takes place, could never have imagined what purpose all these parts serve. But Dr. Cruger saw crowds of large humble-bees visiting the gigantic flowers of this orchid, not in order to suck nectar, but to gnaw off the ridges within the chamber above the bucket; in doing this they frequently pushed each other into the bucket, and their wings being thus wetted they could not fly away, but were compelled to crawl out through the passage formed by the spout or overflow. Dr. Cruger saw a “continual procession” of bees thus crawling out of their involuntary bath. The passage is narrow, and is roofed over by the column, so that a bee, in forcing its way out, first rubs its back against the viscid stigma and then against the viscid glands of the pollen-masses. The pollen-masses are thus glued to the back of the bee which first happens to crawl out through the passage of a lately expanded flower, and are thus carried away. Dr. Cruger sent me a flower in spirits of wine, with a bee which he had killed before it had quite crawled out, with a pollen-mass still fastened to its back. When the bee, thus provided, flies to another flower, or to the same flower a second time, and is pushed by its comrades into the bucket and then crawls out by the passage, the pollen-mass necessarily comes first into contact with the viscid stigma, and adheres to it, and the flower is fertilised. Now at last we see the full use of every part of the flower, of the water-secreting horns of the bucket half-full of water, which prevents the bees from flying away, and forces them to crawl out through the spout, and rub against the properly placed viscid pollen-masses and the viscid stigma.

 

Partiendo de este estado tan sencillo, podemos pasar por un interminable número de disposiciones, todas con el mismo objeto y realizadas fundamentalmente de la misma manera, pero que ocasionan cambios en todas las partes de la flor. El néctar puede acumularse en receptáculos de diversa forma, con los estambres y pistilos modificados de muchas maneras, formando a veces mecanismos como trampas y siendo a veces capaces, por irritabilidad o elasticidad, de movimientos primorosamente adaptados. Desde estas estructuras, podemos avanzar hasta llegar a un caso de adaptación tan extraordinario como el descrito últimamente por el doctor Crüger en el Coryanthes. Esta orquídea tiene parte de su labelo o labio inferior excavado, formando un gran cubo, en el cual caen continuamente gotas de agua casi pura, procedente de dos cuernecillos secretores que están encima de él, y cuando el cubo está medio lleno de agua se derrama por un conducto lateral. La base del labelo queda encima del cubo, y está a.su vez excavada, formando una especie de cámara con dos entradas laterales, y dentro de esta cámara hay unos curiosos pliegues carnosos. El hombre más astuto, si no hubiese sido testigo de lo que ocurre, no podría nunca haber imaginado para qué sirven todas estas partes; pero el doctor Crüger vio multitud de abejorros que visitaban las gigantescas flores de esta orquídea, no para chupar néctar, sino para morder los pliegues de la cámara de encima del cubo; al hacer esto, muchas veces se empujan unos a otros y caen en el agua, y como sus alas quedan así mojadas, no pueden escapar volando, y se ven obligados a salir arrastrándose por el paso que forma el canal o aliviadero. El doctor Crüger vio una procesión continua de abejorros que salían, arrastrándose así, de su involuntario baño. El paso es estrecho y está cubierto superiormente por la columna, de modo que un abejorro, al abrirse camino, frota su dorso, primero con el estigma, que es viscoso, y después con las glándulas viscosas de las masas polínicas. Las masas polínicas se pegan así al dorso del abejorro, que casualmente fue el primero en salir arrastrándose por el conducto de una flor recién abierta, y de este modo son transportadas. El doctor Crüger me mandó, en alcohol, una flor con un abejorro, que mató antes de que hubiese acabado de salir, con una masa polínica todavía pegada en el dorso. Cuando el abejorro así provisto vuela a otra flor, o de nuevo a la misma por segunda vez, y es empujado por sus compañeros al cubo y sale arrastrándose por el conducto, la masa de polen necesariamente se pone primero en contacto con el estigma, que es viscoso, y se adhiere a él, y la flor queda fecundada. Por fin, vemos toda la utilidad de cada parte de la flor, de los cuernecillos que segregan agua, del cubo medio lleno de agua, que impide que los abejorros se escapen volando, y les obliga a salir arrastrándose por el canal y a frotarse con las masas de polen viscosas y el estigma viscoso, tan oportunamente situados.

 

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La finalidad de la Naturaleza frente a la alternativa de una concepción inadmisible en el párrafo ducentésimo nonagésimo octavo de El Origen de las Especies

El autor reconoce una finalidad en la naturaleza:

In the foregoing cases, we see the same end gained and the same function performed, in beings not at all or only remotely allied, by organs in appearance, though not in development, closely similar.

 the same end gained, dice el autor al comenzar este capítulo. Más no cabría la existencia de fin alguno si hemos de creer en su explicación alternativa que es precisamente la selección natural. La disyuntiva está servida: Finalidad o selección natural;  es decir,  Finalidad  o azar más cambio gradual determinado por fuerzas sin dirección alguna; es decir, Finalidad o expresión vacía ;  es decir, Finalidad o nada. En conclusión: Finalidad. Diseño.

No anda descaminado autor tan confuso al decir:

Daré otro ejemplo, pues esta cuestión de que el mismo fin se obtenga por los más diversos medios es bien digna de atención

¿Se trata entonces de obtener un fin? Eso es teleología. Diseño.

Y más allá todavía se atreve a mencionar a autores tan valientes como éstos:

Algunos autores sostienen que los seres orgánicos han sido formados de muchas maneras, simplemente por variar, casi como los juguetes en una tienda; pero tal concepción de la naturaleza es inadmisible

(por supuesto que es inadmisible para quien no la admite;  y según su costumbre, sin mencionar nombre alguno ni dar referencias)

Y es que en la naturaleza ocurre según el autor algo bien contrario a lo de su teoría de selección natural, y es que en ella, según nos indica, se desarrollan planes:

An almost equally simple, though very different plan occurs in many plants in which a symmetrical flower secretes a few drops of nectar, and is consequently visited by insects; and these carry the pollen from the anthers to the stigma.

La finalidad de eliminar la idea de diseño del mapa de la ciencia, descubierta por el reverendo Hodge en su primera lectura de OSMNS hace aguas. El autor es incapaz de cumplir su propósito y ya reclama la ayuda de co-autores, nuevas plumas que vengan a añadir nuevos argumentos a un proyecto que,  como estamos viendo,  no tiene pies ni cabeza.

298

In the foregoing cases, we see the same end gained and the same function performed, in beings not at all or only remotely allied, by organs in appearance, though not in development, closely similar. On the other hand, it is a common rule throughout nature that the same end should be gained, even sometimes in the case of closely related beings, by the most diversified means. How differently constructed is the feathered wing of a bird and the membrane-covered wing of a bat; and still more so the four wings of a butterfly, the two wings of a fly, and the two wings with the elytra of a beetle. Bivalve shells are made to open and shut, but on what a number of patterns is the hinge constructed, from the long row of neatly interlocking teeth in a Nucula to the simple ligament of a Mussel! Seeds are disseminated by their minuteness, by their capsule being converted into a light balloon-like envelope, by being embedded in pulp or flesh, formed of the most diverse parts, and rendered nutritious, as well as conspicuously coloured, so as to attract and be devoured by birds, by having hooks and grapnels of many kinds and serrated awns, so as to adhere to the fur of quadrupeds, and by being furnished with wings and plumes, as different in shape as they are elegant in structure, so as to be wafted by every breeze. I will give one other instance: for this subject of the same end being gained by the most diversified means well deserves attention. Some authors maintain that organic beings have been formed in many ways for the sake of mere variety, almost like toys in a shop, but such a view of nature is incredible. With plants having separated sexes, and with those in which, though hermaphrodites, the pollen does not spontaneously fall on the stigma, some aid is necessary for their fertilisation. With several kinds this is effected by the pollen-grains, which are light and incoherent, being blown by the wind through mere chance on to the stigma; and this is the simplest plan which can well be conceived. An almost equally simple, though very different plan occurs in many plants in which a symmetrical flower secretes a few drops of nectar, and is consequently visited by insects; and these carry the pollen from the anthers to the stigma.

En los casos precedentes vemos, en seres nada o remotamente afines, conseguido el mismo fin y ejecutada la misma función por órganos muy semejantes por su apariencia, aunque no por su desarrollo. Por otra parte, es una regla general en toda la naturaleza que el mismo fin se consiga, aun a veces en el caso de seres muy afines, por medios los más diversos. ¡Qué diferencia de construcción entre el ala con plumas de un ave y el ala cubierta de membrana de un murciélago, y todavía más entre las cuatro alas de una mariposa, las dos de una mosca y las dos alas con élitros de un coleóptero! Las conchas bivalvas están hechas para abrir y cerrar; pero, ¡cuantísimos modelos existen en la construcción de la charmela, desde la larga fila de dientes que engranan primorosamente en una Nucula hasta el simple ligamento de un mejillón! Las simientes se diseminan por su pequeñez; por estar su cápsula convertida en una ligera cubierta, como un globo; por estar envueltas en una pulpa o carne, formada por partes las más diversas, y hecha nutritiva y coloreada además de modo llamativo, de suerte que atraiga y sea comida por las aves; por tener ganchos y garfios de muchas clases y aristas dentadas, con que se adhieran al pelo de los cuadrúpedos, y por estar provistas de alas y penachos tan diferentes en forma como elegantes en estructura, de modo que las arrastre la menor brisa. Daré otro ejemplo, pues esta cuestión de que el mismo fin se obtenga por los más diversos medios es bien digna de atención. Algunos autores sostienen que los seres orgánicos han sido formados de muchas maneras, simplemente por variar, casi como los la juguetes en una tienda; pero tal concepción de la naturaleza es inadmisible. En las plantas que tienen los sexos separados y en aquellas que, aun siendo hermafroditas, el polen no cae espontáneamente sobre el estigma, es necesaria alguna ayuda para su fecundación. En distintas clases esto se efectúa porque los granos de polen, que son ligeros e incoherentes, son arrastrados por el viento, por pura casualidad, al estigma, y éste es el medio más sencillo, que puede concebirse. Un medio casi tan sencillo, aunque muy diferente, se presenta en muchas plantas, en las que una flor simétrica segrega algunas gotas de néctar, por lo cual es visitada por los insectos, y éstos transportan el polen de las anteras al estigma.

 

 

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Estudios de Fritz Muller sobre los crustáceos y contradicción en el párrafo ducentésimo nonagésimo quinto de El Origen de las Especies

 

Se pregunta el autor al final de éste párrafo:

¿por qué estos aparatos destinados al mismo fin tendrían que haber sido hechos diferentes, mientras que todos los otros órganos importantes son muy semejantes o casi idénticos?

Pregunta extraña procediendo de alguien que nos está explicando precisamente que todos los aparatos  habrían surgido por la acción lenta y constante de la selección natural, lo cual implica ausencia de toda finalidad.

295

Fritz Muller, in order to test the conclusions arrived at in this volume, has followed out with much care a nearly similar line of argument. Several families of crustaceans include a few species, possessing an air-breathing apparatus and fitted to live out of the water. In two of these families, which were more especially examined by Muller, and which are nearly related to each other, the species agree most closely in all important characters: namely in their sense organs, circulating systems, in the position of the tufts of hair within their complex stomachs, and lastly in the whole structure of the water-breathing branchiae, even to the microscopical hooks by which they are cleansed. Hence it might have been expected that in the few species belonging to both families which live on the land, the equally important air-breathing apparatus would have been the same; for why should this one apparatus, given for the same purpose, have been made to differ, while all the other important organs were closely similar, or rather, identical.

Fritz Müller, con objeto de comprobar las conclusiones a que se llega en este libro, ha seguido con mucha diligencia un razonamiento casi análogo. Diferentes familias de crustáceos comprenden un corto número de especies que poseen un aparato de respiración aérea y están conformadas para vivir fuera del agua. En dos de estas familias, que fueron estudiadas más especialmente por Müller y que son muy afines entre sí, las especies se asemejan mucho en todos los caracteres importantes, o sea, en los órganos de los sentidos, en el aparato circulatorio, en la posición de los grupos de pelos en el interior de su complicado estómago y, finalmente, en toda la estructura de las branquias mediante las que respiran en el agua, incluso en los microscópicos garfios, mediante los cuales se limpian. Por consiguiente, se podía esperar que, en el corto número de especies de ambas familias, que viven en tierra, los aparatos igualmente importantes de respiración aérea tendrían que ser iguales; pues ¿por qué estos aparatos destinados al mismo fin tendrían que haber sido hechos diferentes, mientras que todos los otros órganos importantes son muy semejantes o casi idénticos?

 

Imagen: Fritz Müller, tomada de Fritz Müller Review of Müller’s biography.

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