‘Divina Comedia’

Charles Darwin y el verdadero Club Dante

En la página 81 de su libro El Hispanismo en Norte-América (1917), Miguel Romera Navarro, profesor en la Universidad de Pensilvania,  indica que Jaime Russell Lowell (1819-1891) emprendió la traducción al español de alguna obra de Darwin, según comunicaba el mismo Lowell en carta a la Señora WE Darwin, hija del naturalista, con fecha 1 de septiembre de 1878. Aunque no dice Romera Navarro  de qué obra se trataba,  sí que indica que para la tarea contaba con cierta  colaboración de su profesor, Don Hermenegildo Giner de los Ríos (1847-1923), hermano de don Francisco, el fundador de la Institución Libre de Enseñanza.

No resulta difícil saber de qué obra se trataba, pero antes debemos aclarar un poco quién era esa Señora WE Darwin, hija del naturalista, puesto que Darwin no tenía ninguna hija cuyas iniciales fuesen WE, sino un hijo. La persona a quien se dirige la carta de Lowell era en realidad la esposa de William Erasmus Darwin, hijo del naturalista, Sara Price Ashburner Sedgwick,  con quien Lowell tenía una gran amistad manifiesta en su amplia correspondencia.

A sketch of Mr Darwin life, un fragmento de la vida de Darwin,  es lo que confiesa en su carta haber traducido Lowell al español:

-…no, not your Mr Darwin, certainly you foolish Little person, but his father.

(- no, no de tu Mr Darwin, pequeña locuela, sino de su padre.)

Una información que nos abre algunas pistas muy interesantes. Así por ejemplo, la hermana de  Sara Price Ashburner  Sedgwick era  Susan Ridley Sedgwick, esposa de Charles Eliot Norton, literato y profesor de Arte en Harvard. Ambos, Lowell y Norton formaron parte del club Dante, el verdadero club Dante, que existió y cuya intención era la traducción de la Divina Comedia de Dante  del Italiano al inglés. Otros miembros de este club eran Henry Wadsworth Longfellow y Oliver Wendell Holmes. Como en tantas ocasiones, su importante obra queda hoy eclipsada por una novela de aventuras y la consiguiente película.

 

Jaime Russell Lowell fue Ministro plenipotenciario (Embajador) de Estados Unidos en España desde 1877 hasta 1880, fecha en que partiría a su nuevo destino como Ministro plenipotenciario  (Embajador),  en Gran Bretaña, país en el que permanecería hasta 1885.   En abril de 1882 sería uno de los diez ilustres portadores del ataúd de Charles Darwin en su funeral en la Abadía de Westminster.

 

 

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¿Será la religión una cuestión de élites?

En su entrada titulada Relationship between religion and science, Wikipedia contiene una información que la confirma como lo que hace tiempo venimos advirtiendo: La pesadilla que Orwell predijo en su novela 1984: El Diccionario de Neolengua.

A fecha de hoy (11 de febrero de 2016), al tratar sobre la relación entre Religión y Ciencia indica:

While the conflict thesis remains popular for the public, it has lost favor among most contemporary historians of science and the majority of scientists in elite universities in the US do not hold a conflict view.

 

Es decir:

 

Mientras la tesis del conflicto sigue siendo popular, ha perdido el favor de los historiadores contemporáneos de la ciencia y de la mayoría de los científicos en las universidades de élite de los Estados Unidos, quienes no mantienen tal visión del conflicto.

 

Ahora bien: ¿Por qué la plebe, la gente, la pobre gente, mantiene esa visión de la relación entre Religión y Ciencia como un conflicto?

¿No será acaso porque el Partido se ha empeñado en ello?. ¿No será porque la autoridad, representada entre otros por el Diccionario de Neolengua ha decidido que los pobres no tienen derecho a una Religión que no sea la de la Ciencia o la de la Evolución?

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Ancho es el campo que veo en el párrafo octingentésimo trigésimo octavo de El Origen de las Especies

Párrafo breve pero profético. Necesariamente ha de ser profético puesto que quien escribe es la voz de la autoridad y si no acertase, bien podría esa misma autoridad hacer cambiar las cosas para que pareciera que había acertado. Por ejemplo donde dice:

Se proyectará mucha luz sobre el origen del hombre y sobre su historia.

 

Si no acertase y el futuro no proyectase luz alguna sobre el origen del hombre, entonces bien podríamos inventar lo que fuese necesario y conveniente a tal fin. Lo dicho: Profético, que las profecías a la fuerza también son profecías.

 

 

838.

 

 In the future I see open fields for far more important researches. Psychology will be securely based on the foundation already well laid by Mr. Herbert Spencer, that of the necessary acquirement of each mental power and capacity by gradation. Much light will be thrown on the origin of man and his history.

 

En el porvenir veo ancho campo para investigaciones mucho más interesantes. La Psicología se basará seguramente sobre los cimientos, bien echados ya por míster Herbert Spencer, de la necesaria adquisición gradual de cada una de las facultades y aptitudes mentales. Se proyectará mucha luz sobre el origen del hombre y sobre su historia.

 

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Aumentando el valor de las producciones en el párrafo octingentésimo trigésimo quinto de El Origen de las Especies

Una vez que nos hayamos cargado la taxonomía, que era básicamente lo que se proponía en los párrafos anteriores, entonces… Entonces, en este párrafo podemos ver cuáles serán las consecuencias de tamaño disparate. No sorprende ver entre ellas lo siguiente:

 

El estudio de las producciones domésticas aumentará inmensamente de valor.

 

 

Efectivamente. Con las producciones domésticas empezaba la obra y con las producciones domésticas termina. Objetivo cumplido. Si los ganaderos y los granjeros aumentan el valor de sus producciones entonces el autor puede ir a dormir tranquilo. El resto le importa un bledo.

 

El disparate llega a cotas inauditas, pero proféticas:

 

Una nueva variedad formada por el hombre será un objeto de estudio más importante e interesante que una especie más añadida a la infinidad de especies ya registradas.

 

835.

A grand and almost untrodden field of inquiry will be opened, on the causes and laws of variation, on correlation, on the effects of use and disuse, on the direct action of external conditions, and so forth. The study of domestic productions will rise immensely in value. A new variety raised by man will be a far more important and interesting subject for study than one more species added to the infinitude of already recorded species. Our classifications will come to be, as far as they can be so made, genealogies; and will then truly give what may be called the plan of creation. The rules for classifying will no doubt become simpler when we have a definite object in view. We possess no pedigree or armorial bearings; and we have to discover and trace the many diverging lines of descent in our natural genealogies, by characters of any kind which have long been inherited. Rudimentary organs will speak infallibly with respect to the nature of long-lost structures. Species and groups of species which are called aberrant, and which may fancifully be called living fossils, will aid us in forming a picture of the ancient forms of life. Embryology will often reveal to us the structure, in some degree obscured, of the prototypes of each great class.

 

Se abrirá un campo de investigación, grande y casi no pisado, sobre las causas y leyes de la variación, la correlación, los efectos del uso y del desuso, la acción directa de las condiciones externas, y así sucesivamente. El estudio de las producciones domésticas aumentará inmensamente de valor. Una nueva variedad formada por el hombre será un objeto de estudio más importante e interesante que una especie más añadida a la infinidad de especies ya registradas. Nuestras clasificaciones llegarán a ser genealógicas hasta donde puedan hacerse de este modo, y entonces expresarán verdaderamente lo que puede llamarse el plan de creación. Las reglas de la clasificación, indudablemente, se simplificarán cuando tengamos a la vista un fin definido. No poseemos ni genealogías ni escudos de armas, y hemos de descubrir y seguir las numerosas líneas genealógicas divergentes en nuestras genealogías naturales, mediante los caracteres de todas clases que han sido heredados durante mucho tiempo. Los órganos rudimentarios hablarán infaliblemente sobre la naturaleza de conformaciones perdidas desde hace mucho tiempo; especies y grupos de especies llamadas aberrantes, y que pueden elegantemente llamarse fósiles vivientes, nos ayudarán a formar una representación de las antiguas formas orgánicas. La embriología nos revelará muchas veces la conformación, en algún grado obscurecida, de los prototipos de cada una de las grandes clases.

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Cómo obra la selección natural en el párrafo octingentésimo noveno de El Origen de las Especies

Aquí se nos indica ya un aspecto fundamental del idioma sectario que es el darwiniano o darvinés: ¿Cómo obra la selección natural? Sin duda, por competición. No lo duden.

 

809

As natural selection acts by competition, it adapts and improves the inhabitants of each country only in relation to their co-inhabitants; so that we need feel no surprise at the species of any one country, although on the ordinary view supposed to have been created and specially adapted for that country, being beaten and supplanted by the naturalised productions from another land. Nor ought we to marvel if all the contrivances in nature be not, as far as we can judge, absolutely perfect; as in the case even of the human eye; or if some of them be abhorrent to our ideas of fitness. We need not marvel at the sting of the bee, when used against the enemy, causing the bee’s own death; at drones being produced in such great numbers for one single act, and being then slaughtered by their sterile sisters; at the astonishing waste of pollen by our fir-trees; at the instinctive hatred of the queen-bee for her own fertile daughters; at ichneumonidae feeding within the living bodies of caterpillars; and at other such cases. The wonder, indeed, is, on the theory of natural selection, that more cases of the want of absolute perfection have not been detected.

 

Como la selección natural obra mediante la competencia, adapta y perfecciona los habitantes de cada país tan sólo en relación a los otros habitantes; de manera que no debe sorprendernos que las especies de un país, a pesar de que, según la teoría ordinaria, se supone que han sido creadas y especialmente adaptadas para él, sean derrotadas y suplantadas por las producciones naturalizadas procedentes de otro. Tampoco debemos maravillarnos de que todas las disposiciones en la naturaleza no sean -hasta donde podemos juzgar- absolutamente perfectas, como en el caso del mismo ojo humano, ni de que algunas de ellas sean ajenas a nuestras ideas acerca de lo adecuado. No debemos maravillarnos de que el aguijón de la abeja, al ser utilizado contra un enemigo, ocasione la muerte de la propia abeja; de que se produzca tan gran número de zánganos para un solo acto, y de que sean luego matados por sus hermanas estériles; ni del asombroso derroche del polen en nuestros abetos; ni del odio instintivo de la reina de las abejas hacia sus propias hijas fecundas; ni de que los icneumónidos se alimenten en el interior del cuerpo de las orugas vivas; ni de otros casos semejantes. Lo portentoso, dentro de la teoría de la selección natural, es que no se hayan descubierto más casos de falta de absoluta perfección.

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Siguen las leyes generales sobre la distribución de la fauna y la confusión en el párrafo sexcentésimo vigésimo noveno del Origen de las Especies

El autor sigue confundiendo. Ahora hechos con leyes:

El tercer hecho importante, que, en parte, está comprendido en lo que se acaba de exponer, es la afinidad de las producciones del mismo continente o del mismo mar, aun cuando las especies sean distintas en diferentes puntos o estaciones. Es ésta una ley muy general;

 

 

 

 

 

 

 

 

629

 

A third great fact, partly included in the foregoing statement, is the affinity of the productions of the same continent or of the same sea, though the species themselves are distinct at different points and stations. It is a law of the widest generality, and every continent offers innumerable instances. Nevertheless, the naturalist, in travelling, for instance, from north to south, never fails to be struck by the manner in which successive groups of beings, specifically distinct, though nearly related, replace each other. He hears from closely allied, yet distinct kinds of birds, notes nearly similar, and sees their nests similarly constructed, but not quite alike, with eggs coloured in nearly the same manner. The plains near the Straits of Magellan are inhabited by one species of Rhea (American ostrich), and northward the plains of La Plata by another species of the same genus; and not by a true ostrich or emu, like those inhabiting Africa and Australia under the same latitude. On these same plains of La Plata we see the agouti and bizcacha, animals having nearly the same habits as our hares and rabbits, and belonging to the same order of Rodents, but they plainly display an American type of structure. We ascend the lofty peaks of the Cordillera, and we find an alpine species of bizcacha; we look to the waters, and we do not find the beaver or muskrat, but the coypu and capybara, rodents of the South American type. Innumerable other instances could be given. If we look to the islands off the American shore, however much they may differ in geological structure, the inhabitants are essentially American, though they may be all peculiar species. We may look back to past ages, as shown in the last chapter, and we find American types then prevailing on the American continent and in the American seas. We see in these facts some deep organic bond, throughout space and time, over the same areas of land and water, independently of physical conditions. The naturalist must be dull who is not led to inquire what this bond is.

 

El tercer hecho importante, que, en parte, está comprendido en lo que se acaba de exponer, es la afinidad de las producciones del mismo continente o del mismo mar, aun cuando las especies sean distintas en diferentes puntos o estaciones. Es ésta una ley muy general; todos los continentes ofrecen innumerables ejemplos de ella, y, sin embargo, al naturalista, cuando viaja, por ejemplo, de Norte a Sur, nunca deja de llamarle la atención la manera como se van reemplazando, sucesivamente, grupos de seres específicamente distintos, aunque muy afines. El naturalista oye cantos casi iguales de aves muy afines, aunque de especies diferentes; ve sus nidos construídos de modo parecido, aunque no completamente igual, con huevos casi de la misma coloración. Las llanuras próximas al estrecho de Magallanes están habitadas por una especie de Rhea (avestruz de América), y, al Norte, las llanuras de La Plata por otra especie del mismo género, y no por un verdadero avestruz o un emú como los que viven en África y Australia a la misma latitud. En estas mismas llanuras de La Plata vemos el agutí y la vizcacha, animales que tienen casi las mismas costumbres que nuestras liebres y conejos y que pertenecen al mismo orden de los roedores; pero que presentan evidentemente un tipo de conformación americano. Si ascendemos a las elevadas cumbres de los Andes encontramos una especie alpina de vizcacha; si nos fijamos en las aguas, no encontramos el castor ni la rata almizclera, sino el coipu y el capibara, roedores de tipo sudamericano. Podrían citarse otros innumerables ejemplos. Si consideramos las islas situadas frente a las costas de América, por mucho que difieran en estructura geológica, los habitantes son esencialmente americanos, aun cuando pueden ser todos de especies peculiares. Como se vio en el capítulo anterior, podemos remontarnos a edades pasadas, y encontramos que entonces dominaban en el continente americano y en los mares de América tipos americanos. Vemos en estos hechos la existencia en las mismas regiones de mar y tierra de una profunda relación orgánica a través del espacio y tiempo, independientemente de las condiciones de vida. Tardo ha de ser el naturalista que no se sienta movido a averiguar en qué consiste esta relación.

 

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Resumiendo una enorme confusión con un invitado sorprendente en el párrafo sexcentésimo décimo octavo del Origen de las Especies

El resumen de un discurso ha de contener sus partes principales. En el caso que nos ocupa, he aquí un conjunto resumido de falacias:

 

que los registros geológicos son sumamente incompletos;

que sólo una parte del globo ha sido geológicamente explorada con cuidado;

que sólo ciertas clases de seres orgánicos se han conservado en abundancia en estado fósil;

que tanto el número de ejemplares como el de especies conservados en nuestros museos es absolutamente como nada, comparado con el número de generaciones que tuvieron que haber desaparecido durante una sola formación;

 

que, debido a que el hundimiento del suelo es casi necesario para la acumulación de depósitos ricos en especies fósiles de muchas clases, y lo bastante gruesos para resistir la futura erosión, tuvieron que haber transcurrido grandes intervalos de tiempo entre la mayor parte de nuestras formaciones sucesivas;

 

que probablemente ha habido más extinción durante los períodos de elevación,

 

y que durante estos últimos los registros se habrán llevado del modo más imperfecto; que cada una de las formaciones no se ha depositado de un modo continuo; que la duración de cada formación es probablemente corta, comparada con la duración media de las formas especificas; que la migración ha representado un papel importante en la aparición de nuevas formas en una región o formación determinada; que las especies de extensa distribución geográfica son las que han variado con más frecuencia y las que han dado más frecuentemente origen a nuevas especies; que las variedades han sido al principio locales,

Y enmedio de todo este marasmo de falacias, la contradicción:

….y, finalmente, que, aun cuando cada especie tiene que haber pasado por numerosos estados de transición, es probable que los períodos durante los cuales experimentó modificaciones, aunque muchos y largos si se miden por años, hayan sido cortos, en comparación con los períodos durante los cuales cada especie permaneció sin variación.

En qué quedamos: ¿El cambio es gradual o no lo es?:

Estas causas reunidas explicarán, en gran parte, por qué, aun cuando encontremos muchos eslabones, no encontramos innumerables variedades que enlacen todas las formas vivientes y, extinguidas mediante las más delicadas gradaciones. Había que tener, además, siempre presente que cualquier variedad que pueda encontrarse intermedia entre dos formas tiene que ser considerada como especie nueva y distinta, a menos que pueda restaurarse por completo toda la cadena, pues no se pretende que tengamos un criterio seguro por el que puedan distinguirse las especies de las variedades.

Nos quedaremos sin saberlo, pero esta claro que quien escribió esto no podía defender de ningún modo ninguna teoría que propusiera un cambio gradual.  Un autor contemporáneo de Darwin, Pierre Trémaux. había propuesto que las transiciones entre especies no tienen lugar de modo contínuo, sino discontínuo. Lo que luego se vino a llamar el Equilibrio Puntuado. Pero para aclarar un poco toda esta confusion  nos servirá de ayuda el artículo titulado Trémaux and Darwin, and Gould, del que son autores John S. Wilkins (Department of Philosophy, University of Queensland, Brisbane 4072, Australia) y  Gareth J. Nelson (School of Botany, University of Melbourne, Melbourne 3010, Australia). Copiaremos  y traduciremos unos párrafos de este artículo:

 

 

Although so far as we can establish, Darwin never cited or referred to Trémaux’s work in any of his publications and correspondence, he did have the 1865 work, in French, in his library.

Whether or not Darwin was aware of Trémaux’s view of speciation consciously, a year later, in the very next edition of the Origin , in 1866 (fourth edition), Darwin added the italicised words to his summary of the arguments of the chapters on geology (chapters IX and X, pp409f):

… although each species must have passed through numerous transitional stages, it is probable that the periods, during which each underwent modification, though many and long as measured by years, have been short in comparison with the periods during which each remained in an unchanged condition. These causes, taken conjointly, will to a large extent explain why though we do find many links between the species of the same group we do not find interminable varieties, connecting together all extinct and existing forms by the finest graduated steps

.

(Darwin 1866: 409f)

 

 

Aunque hasta donde podemos establecer, Darwin nunca citó o se refirió al trabajo de Trémaux’s en ninguna de sus publicaciones ni en su correspondencia, él realmente tenía el trabajo de 1865, en francés, en su biblioteca. Fuese o no Darwin consciente del punto de vista de Trémaux’s sobre la especiación, un año más tarde, en la siguiente edición del Origen, en 1866 (cuarta edición), añadió las palabras puestas en cursiva a su resumen de los argumentos de los capítulos sobre la geología (capítulos IX y X, pp 409f):

 

… although each species must have passed through numerous transitional stages, it is probable that the periods, during which each underwent modification, though many and long as measured by years, have been short in comparison with the periods during which each remained in an unchanged condition. These causes, taken conjointly, will to a large extent explain why though we do find many links between the species of the same group we do not find interminable varieties, connecting together all extinct and existing forms by the finest graduated steps

 

 

 

 

Now, it is not established that Darwin did read Trémaux and revise his ideas accordingly, but it is suspiciously coincident, as Darwin was fluent in French and read French naturalists assiduously. Moreover, this precedes the work of Moritz Wagner, whose geographical theory of speciation is remarkably similar to Trémaux’s and who also doesn’t cite him, by two years (Wagner 1868). Darwin cites Wagner’s work extensively, and they had a famous debate in publication over the cause of speciation, whether it was due directly to selection, as Darwin thought, or indirectly due to local adaptation, as Wagner thought. It is very likely that Darwin was influenced by Trémaux’s raising of the issues, if not his formulation.

It is also possible, though we can find no evidence in Wagner’s works, that he, too, was influenced by Trémaux.

This passage of the Origin , incidentally, is often cited by commentators on the punctuated equilibrium theory of Gould and Eldredge, to show that it is not a novel

idea. And this leads us to a curious episode in the history of Trémaux interpretation. Only one post-Engels commentator (apart from Paul) actually has taken the trouble to read Trémaux’s work–Stephen Jay Gould, and here is the full extent of what he had to say (apart from a mention of a diagram of Trémaux’s in his 1997 : 39f):

I had long been curious about Trémaux and sought a copy of his book for many years. I finally purchased one a few years ago and I must say that I have never read a more absurd or more poorly documented thesis. Basically, Trémaux argues that the nature of the soil determines national characteristics and that higher civilizations tend to arise on more complex soils formed in later geological periods. If Marx really believed that such unsupported nonsense could exceed the Origin of Species in importance, then he could not have properly understood or appreciated the power of Darwin’s facts and ideas. (Gould 1999: 90).

 

 

Ahora, no queda establecido que Darwin realmente hubiese leido a Trémaux y revisado sus ideas en consecuencia, pero es con sospechosamente  coincidente, ya que Darwin conocía el francés y leía a naturalistas franceses asiduamente. Además, esto precede en dos años al trabajo de Moritz Wagner, cuya teoría geográfica de la especiación es notablemente similar a la de Trémaux y quien tampoco lo cita (Wagner 1868). Darwin cita el trabajo de Wagner extensivamente, y ellos tenían un debate famoso en la publicación sobre la causa de la especiación, si era debida directamente a la selección, como Darwin pensaba, o indirectamente debido a la adaptación local, como Wagner pensaba. Es muy probable que Darwin estuviese bajo la inflluencia de los temas tratados por Trémaux, si no su misma formulación.

Es también posible, aunque nosotros no podamos encontrar ningunas pruebas en los trabajos de Wagner, que él, también, estuviese bajo la inflluencia de Trémaux. Este fragmento del Origen, a propósito, a menudo es citado por comentaristas sobre la teoría de equilibrio puntuado de Gould y Eldredge, para mostrar que esto no es una idea nueva. Y esto nos conduce a un episodio curioso en la historia de la interpretación de Trémaux. Sólo un comentarista posterior a Engels (aparte de Paul) se ha tomado la molestia de leer el trabajo de  Trémaux- Stephen Jay Gould, y aquí está lo que él tuvo que decir al respecto (aparte de una mención de un diagrama de Trémaux’s en su libro de 1997):

 

Durante mucho tiempo tuve curiosidad por Trémaux y había buscado una copia de su libro muchos años. Finalmente compré un ejemplar hace unos años y debo decir que nunca leí una tesis más absurda o peor documentada. Básicamente, Trémaux argumenta que la naturaleza del suelo determina las características nacionales y que civilizaciones más altas tienden a surgir sobre suelos más complejos formados en períodos geológicos posteriores. Si Marx realmente creyera que tales tonterías sin fundamento podrían exceder al Origen de las Especies en importancia, entonces él no podría haber entendido correctamente o no apreciar el poder de los hechos e ideas de Darwin. (Gould, 1999: 90)

En resumidas cuentas, que:

 

(1) Trémaux habría escrito en relación con el origen de las especies y proponiendo,  en contra del cambio gradual propuesto por Darwin, la alternancia de periodos de cambio con otros de estabilidad (stasis).

(2) Que Darwin habría probablemente leído a Trémaux después de haber escrito la primera edición de su libro, lo cual le habría ayudado a darse cuenta de que el cambio gradual es absurdo.

(3) Que habiendo defendido el cambio gradual a lo largo de muchas páginas de su obra, que está basada en los trabajos de los ganaderos y agricultores que conocemos como Mejora Genetica (no selección , que es sólo una parte), entonces Darwin se vió obligado a mantener su error (el cambio gradual es otro más de los errores que Darwin tiene que mantener a la fuerza; entre ellos es anterior la selección natural que no existe,  fruto a su vez de la confusión de selección con mejora).

(4) Por todo la anterior, Darwin está obligado a mantener a la vez una opinión y su contraria (Cambio gradual y cambio no gradual, a saltos). La primera por fidelidad asu obra, basada en la doctrina económica de Malthus y en las experiencias de granjeros y agricultores; la segunda, basada en la lectura de Trémaux.

(5) Gould descubre la obra de Trémaux y en lugar de reconocer que su contenido es científico, mientras que El Origen de las Especies contiene charlatanería, se dedica a:

5.1. Calumniar a Trémaux.

5.2. Adular a Darwin.

5.3. Difundir como si fuera suya suya una teoría copiada del primero (El equilibrio puntuado).

 

618

SUMMARY OF THE PRECEDING AND PRESENT CHAPTERS.

 

I have attempted to show that the geological record is extremely imperfect; that only a small portion of the globe has been geologically explored with care; that only certain classes of organic beings have been largely preserved in a fossil state; that the number both of specimens and of species, preserved in our museums, is absolutely as nothing compared with the number of generations which must have passed away even during a single formation; that, owing to subsidence being almost necessary for the accumulation of deposits rich in fossil species of many kinds, and thick enough to outlast future degradation, great intervals of time must have elapsed between most of our successive formations; that there has probably been more extinction during the periods of subsidence, and more variation during the periods of elevation, and during the latter the record will have been least perfectly kept; that each single formation has not been continuously deposited; that the duration of each formation is probably short compared with the average duration of specific forms; that migration has played an important part in the first appearance of new forms in any one area and formation; that widely ranging species are those which have varied most frequently, and have oftenest given rise to new species; that varieties have at first been local; and lastly, although each species must have passed through numerous transitional stages, it is probable that the periods, during which each underwent modification, though many and long as measured by years, have been short in comparison with the periods during which each remained in an unchanged condition. These causes, taken conjointly, will to a large extent explain why—though we do find many links—we do not find interminable varieties, connecting together all extinct and existing forms by the finest graduated steps. It should also be constantly borne in mind that any linking variety between two forms, which might be found, would be ranked, unless the whole chain could be perfectly restored, as a new and distinct species; for it is not pretended that we have any sure criterion by which species and varieties can be discriminated.

 

Resumen del capítulo anterior y del presente

He intentado demostrar que los registros geológicos son sumamente incompletos; que sólo una parte del globo ha sido geológicamente explorada con cuidado; que sólo ciertas clases de seres orgánicos se han conservado en abundancia en estado fósil; que tanto el número de ejemplares como el de especies conservados en nuestros museos es absolutamente corno nada, comparado con el número de generaciones que tuvieron que haber desaparecido durante una sola formación; que, debido a que el hundimiento del suelo es casi necesario para la acumulación de depósitos ricos en especies fósiles de muchas clases, y lo bastante gruesos para resistir la futura erosión, tuvieron que haber transcurrido grandes intervalos de tiempo entre la mayor parte de nuestras formaciones sucesivas; que probablemente ha habido más extinción durante los períodos de elevación, y que durante estos últimos los registros se habrán llevado del modo más imperfecto; que cada una de las formaciones no se ha depositado de un modo continuo; que la duración de cada formación es probablemente corta, comparada con la duración media de las formas especificas; que la migración ha representado un papel importante en la aparición de nuevas formas en una región o formación determinada; que las especies de extensa distribución geográfica son las que han variado con más frecuencia y las que han dado más frecuentemente origen a nuevas especies; que las variedades han sido al principio locales, y, finalmente, que, aun cuando cada especie tiene que haber pasado por numerosos estados de transición, es probable que los períodos durante los cuales experimentó modificaciones, aunque muchos y largos si se miden por años, hayan sido cortos, en comparación con los períodos durante los cuales cada especie permaneció sin variación. Estas causas reunidas explicarán, en gran parte, por qué, aun cuando encontremos muchos eslabones, no encontramos innumerables variedades que enlacen todas las formas vivientes y, extinguidas mediante las más delicadas gradaciones. Había que tener, además, siempre presente que cualquier variedad que pueda encontrarse intermedia entre dos formas tiene que ser considerada como especie nueva y distinta, a menos que pueda restaurarse por completo toda la cadena, pues no se pretende que tengamos un criterio seguro por el que puedan distinguirse las especies de las variedades.

 

Lectura aconsejada:

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Creencia al descubierto en el párrafo en el párrafo quingentésimo octogésimo cuarto del Origen de las Especies

En la contraportada del libro Ciclos vitales: Confesiones de un biólogo evolutivo, de John Tyler Bonner, se lee el siguiente estereotipo, tópico o lugar común:

 En la historia de la ciencia existen pocas ideas que hayan tenido tanto impacto sociológico como la teoría darwiniana de la evolución

 

Cuando en realidad lo que ocurre es justamente lo contrario, es decir que la teoría darwiniana de la evolución es el resultado de puntos de vista sociológicos. Cualquiera que se moleste en leer OSMNS podrá averiguar que la Selección Natural es un concepto que procede del mundo de la Economía (Malthus) y de la Sociología (Herbert Spencer). El mismo Darwin lo ha expresado así en la introducción a OSMNS y lo expresa claramente en otros párrafos de su obra, por ejemplo en éste, en el quingentésimo octogésimo cuarto en el que leemos:

 

La teoría de la selección natural está fundada en la creencia de que cada nueva variedad, y, finalmente, cada nueva especie, está producida y mantenida por tener alguna ventaja sobre aquellas con quienes entra en competencia, y de que casi inevitablemente sigue la extinción consiguiente de las formas menos favorecidas…….

 

Es decir, nada de Historia Natural, nada de Biología y nada de ciencia hay en esta frase con la que el autor nos presenta ni más ni menos que la base de su teoría. Su fundamento es puramente doctrinal, y su doctrina la sombría economía del clérigo Malthus.

 

Curiosamente el título de aquel libro en el diario el Pais ha pasado a ser Cielos vitales: Confesiones de un biólogo evolutivo. Efectivamente, todo biólogo evolutivo que se precie disfruta de un cielo evolutivo en pago a sus creencias.

 

 

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The theory of natural selection is grounded on the belief that each new variety and ultimately each new species, is produced and maintained by having some advantage over those with which it comes into competition; and the consequent extinction of less-favoured forms almost inevitably follows. It is the same with our domestic productions: when a new and slightly improved variety has been raised, it at first supplants the less improved varieties in the same neighbourhood; when much improved it is transported far and near, like our short-horn cattle, and takes the place of other breeds in other countries. Thus the appearance of new forms and the disappearance of old forms, both those naturally and artificially produced, are bound together. In flourishing groups, the number of new specific forms which have been produced within a given time has at some periods probably been greater than the number of the old specific forms which have been exterminated; but we know that species have not gone on indefinitely increasing, at least during the later geological epochs, so that, looking to later times, we may believe that the production of new forms has caused the extinction of about the same number of old forms.

 

La teoría de la selección natural está fundada en la creencia de que cada nueva variedad, y, finalmente, cada nueva especie, está producida y mantenida por tener alguna ventaja sobre aquellas con quienes entra en competencia, y de que casi inevitablemente sigue la extinción consiguiente de las formas menos favorecidas. Lo mismo ocurre en nuestras producciones domésticas: cuando se ha obtenido una variedad nueva y algo perfeccionada, al principio suplanta las variedades menos perfeccionadas de su vecindad; cuando ha sido muy perfeccionada, es llevada a todas partes como nuestro ganado vacuno short-horn, y reemplaza otras razas en otros países. De este modo la aparición de formas nuevas y la desaparición de formas viejas, tanto las producidas naturalmente como las producidas artificialmente, están ligadas entre sí. En los grupos florecientes el número de nuevas formas específicas producidas en un tiempo dado ha sido probablemente mayor, en algún período, que el de las formas específicas viejas que se han extinguido; pero sabemos que las especies han ido aumentando indefinidamente, por lo menos durante las últimas épocas geológicas; de modo que, considerando los úItimos tiempos, podemos creer que la producción de nuevas formas ha ocasionado la extinción de un número aproximadamente igual de formas viejas.

 

Lectura aconsejada:

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Ayer, hoy, más allá del tiempo

Publicaba ayer en Digital CSIC la recensión del libro titulado  “El laboratorio de Foucault (Descifrar y ordenar)” de Mauricio Jalón (Editorial Anthropos, número 46. CSIC, Madrid 1994) y con ella presentaba también algunos de los comentarios que un evaluador anónimo había hecho de dicha recensión.  Unos los presentaba al principio, estos:

En realidad, el libro indicado es utilizado como pretexto para abordar el tema central de la Nota, la defensa por el autor de la aplicación del estructuralismo a la Biología (en contra del positivismo y del evolucionismo).

En ese punto focaliza como una de las raíces del Estructuralismo a las aportaciones de Cuvier en el ámbito de la Historia Natural. Concretamente, en apoyo de sus tesis describe, con una muy extensa cita, el principio de las correlaciones orgánicas de Cuvier. Este principio, como otros que defendía el naturalista, parte de un a priori metafísico, la adaptación perfecta y la armonía de órganos y funciones del ser vivo, de lo que deriva sus conclusiones….

Comentaba  ya  ayer que eso del a priori metafísico me parece una insensatez. Por el contrario, el principio de las correlaciones orgánicas de Cuvier se deduce de la más elemental observación.

Otros comentarios de éste anónimo evalauador los reservaba para el final, como premio al valeroso lector que hubiese leído toda la recensión. Eran estos:

En todo caso, la afirmación de que Cuvier es “fundador del Estructuralismo”, con un siglo de antelación, es inaceptable o exige una demostración adecuada (en un artículo), no meras afirmaciones o generalidades (estructuralista es “quien descubre estructuras y relaciones entre sus partes”). El planteamiento del autor es ahistórico, parece concebir el movimiento de las ideas, el desarrollo de nuevas propuestas, de una forma abstracta, al margen del tiempo y de la sociedad, de circunstancias concretas que hay que explicar.

Por todo ello se desaconseja la publicación de la nota.

Y son estos los que voy a comentar hoy. No me refiero a eso de que Cuvier sea o no sea “fundador del Estructuralismo”, que es algo que el tiempo juzgará, siempre con el debido permiso de la autoridad competente; sino a esta otra sentencia final, algo confusa,  que dice:

El planteamiento del autor es ahistórico, parece concebir el movimiento de las ideas, el desarrollo de nuevas propuestas, de una forma abstracta, al margen del tiempo y de la sociedad, de circunstancias concretas que hay que explicar.

Y sí, anónimo evaluador, aunque usted y yo estemos de acuerdo en algunas cosas, en otras discrepamos. No tanto en que mi planteamiento sea a-histórico, que no lo es, como en la naturaleza de las ideas. Las ideas solamente pueden concebirse de manera abstracta. Una botella o un árbol puedo tocarlos, medirlos o pesarlos y esto los convierte en objetos concretos. En el límite puedo decir mi botella (e incluso hasta puedo decir mi árbol). Con las ideas es distinto. No es que yo las conciba como abstractas. Es que las ideas son abstractas. No es que yo las conciba arbitrariamente al margen del tiempo y de la sociedad, es que pueden estarlo.

Como indicaba ayer y he indicado en más ocasiones, el darwinismo ha generado mucha confusión. La introducción en el panorama científico de una entidad ambigua y fantasmagórica como la selección natural (contraditio in adyecto, flatus vocis, fantasma semántico, oxímoron basado en una metonimia) ha provocado un mar de confusiones. No he sido yo el primero en detectarlo. Richard Lewontin, profesor de la cátedra Alexander Agassiz en Harvard, en su libro “The Genetic Basis of Evolutionary Change” (1974) explicaba:

Durante muchos años la genética de poblaciones constituyó una teoría poderosa e inmensamente rica sin virtualmente hechos satisfactorios sobre los que trabajar. Fue como una compleja y exquisita máquina diseñada para elaborar una materia prima que nadie había explotado con éxito. Ocasionalmente, algún prospector desusadamente listo o afortunado se encontró con un afloramiento natural de mena de alta graduación, y parte de la maquinaria se puso en marcha para demostrar a sus fiadores que realmente funcionaba. Pero la mayor parte de dicha maquinaria se dejó en manos de los ingenieros, siempre arreglándola, siempre mejorándola, anticipándose al día en que sería llamada a funcionar a pleno rendimiento.

De improviso, la situación cambió. La veta principal fue barrenada y una profusión de hechos fueron vertidos sobre los cubos de esta máquina teórica. Sin embargo, de la máquina no ha salido nada. No es que la máquina no funcione, pues para una gran cantidad de ruidos de engranajes es claramente audible, si no son amortiguados, pero de alguna forma no puede transformar en productos acabados la gran cantidad de materias primas con que ha sido provista. Toda la relación entre teoría y hechos necesita una reconsideración.

Durante muchos años…… Durante muchos años, concretamente desde Darwin, los principales teóricos del estudio de la evolución, entre los que se encuentra Dobzhansky, a quien Lewontin ha dedicado su libro, son incapaces de distinguir entre teoría y hecho, entre lo abstracto y lo concreto. Durante muchos años, desde que se impuso el fantasma semántico, ha reinado la oscuridad y la confusión. No en vano los versos de Dante abren la citada obra de Lewontin:

 

Nel mezzo del cammin di nostra vita

Mi ritrovai per una selva oscura

Che la diritta via era smarrita.

Ahí quanto a dir qual era è cosa dura

Questa selva selvaggia ed aspra e forte,

Che nel pensier rinnova la paura.

 

¿Querrá más evidencia mi anónimo evaluador de que las ideas están fuera del tiempo?

 

En cuanto al final del párrafo, eso que dice:

 parece concebir el movimiento de las ideas, el desarrollo de nuevas propuestas, de una forma abstracta, al margen del tiempo y de la sociedad, de circunstancias concretas que hay que explicar.

no lo entiendo, a no ser que interprete que su autor se ha perdido: Ibant obscuri sola sub nocte per umbram

 

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Curiosa máquina incapaz de distinguir: Reconsiderando hoy el estudio de la evolución desde una perspectiva histórica

Richard Lewontin, profesor de la cátedra Alexander Agassiz en Harvard, escribió su libro “The Genetic Basis of Evolutionary Change” en 1974.Dedicado al prócer darwinista Theodosius Dobzhansky, en su primera página se lee el canto I correspondiente al Inferno de “La Divina Comedia” de Dante (Nel mezzo del cammin di nostra vita……..), razón por la cual me he permitido ilustrar este comentario con una representación de la Divina Comedia. Más adelante, en la página 175 de la edición de Omega (Barcelona, 1979), ya al principio del capítulo 5, titulado “La Paradoja de la Variación”, que abre la tercera sección (La Teoría) se pueden leer estas frases maravillosas que demuestran cómo los académicos  a veces pueden, desde sus cumbres, escribir así de bien para beneficio del público conocimiento:

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