‘El tiempo’

Nuestra repugnancia natural en el párrafo octingentésimo vigésimo quinto de El Origen de las Especies

Después de párrafos y párrafos intentando convencer a un inocente lector, sin prueba alguna, que una especie se convierte en otra, tenemos que leer lo que sigue como argumento:

 

825.

But the chief cause of our natural unwillingness to admit that one species has given birth to other and distinct species, is that we are always slow in admitting any great changes of which we do not see the steps. The difficulty is the same as that felt by so many geologists, when Lyell first insisted that long lines of inland cliffs had been formed, and great valleys excavated, by the agencies which we still see at work. The mind cannot possibly grasp the full meaning of the term of even a million years; it cannot add up and perceive the full effects of many slight variations, accumulated during an almost infinite number of generations.

 

Pero la causa principal de nuestra repugnancia natural a admitir que una especie ha dado nacimiento a otra distinta es que siempre somos tardos en admitir grandes cambios cuyos grados no vemos. La dificultad es la misma que la que experimentaron tantos geólogos cuando Lyell sostuvo por vez primera que los agentes que vemos todavía en actividad han formado las largas líneas de acantilados del interior y han excavado los grandes valles. La mente no puede abarcar toda la significación ni siquiera de la expresión un millón de años; no puede sumar y percibir todo el resultado de muchas pequeñas variaciones acumuladas durante un número casi infinito de generaciones.

Lectura aconsejada:

 

Etiquetas:

El tiempo y otras dificultades

 

¿Qué es el tiempo? ¿Alguien lo sabe? Pues no. Ni idea. Y la prueba, estas brillantes sentencias de D Agustín García Calvo:

 

El que no haya tenido tan siquiera la gracia de quedarse pensativo (y bien se le disculparía si envidioso al mismo tiempo) contemplando las andanzas de un gato, calmosas, sigilosas desapasionadas, de un cuarto a otro de la casa, y otra vez del otro al uno, subiendo las escaleras de uno al otro piso para volver a bajarlas tranquilamente, como señales evidentes de no estar buscando nada ni de ir a ningún sitio, o bien mirando a un asno plantado, delante de la cuadra, sobre sus cuatro patas, mirando indiferente ponerse el sol, durante una hora, dos horas de las nuestras, sin más movimiento que, lo más, una leve oscilación del rabo o un lento rebuzno cada media hora, difícilmente podrá entender qué es de lo que aquí tratamos.

 

Agustín García Calvo. Contra el tiempo. 2ª ed. Lucina 2001.

Etiquetas:

El anti-mito del ganador, herramienta de destrucción

Dedicada a Jesús Miguel Romero, del blog Sentados al fuego , por comprender la barbaridad oculta en la idea de selección natural, es decir, esa aberración que consiste en atribuir intención a la naturaleza.

Antiguamente, en un mundo en el que el hombre estaba integrado en la naturaleza, la mitología servía de orientación. Así,  junto con el bagaje de costumbres, normas y bienes necesarios para su subsistencia y adecuados para la convivencia, el ser humano recibía en su educación un conjunto remoto de  modelos y ejemplos.

Los mitos y arquetipos representaban situaciones de referencia necesarias para la supervivencia en un mundo constituido tradicionalmente. Si algo era, vivir era repetir lo que otros muchos hicieron antes.  La originalidad de cada uno tenía unos márgenes bien marcados por los mitos que eran, por lo general,   infranqueables.

(más…)

Etiquetas:

Lecturas románticas III: von Schelling

La tercera de las lecturas propuestas, aunque doble, será más corta que las precedentes. Se relaciona con el significado de conceptos filosóficos tan importantes como el ser y el tiempo y su apreciación por el romanticismo que, en filosofía, recuerda a Parménides, en física a Einstein y, entre ambos a una frase que ya mencionamos de Maupertuis. Difícilmente podríamos concentrar más significado en menos espacio.

Se trata de dos frases de von Schelling:

(más…)

Etiquetas: ,

Fundamentos de la biología anteriores al siglo XIX. Personajes de la Ilustración: La chaîne des êtres y un precursor de Einstein

Contemporáneos de aquellos amigos y sufridos intelectuales de los que hablabamos (Voltaire, Rousseau, Diderot) son, en el ámbito de la ciencia natural, Linneo (1707-1778) y Buffon (1707-1788) y ya algo posterior y en otro ámbito literario el Marqués de Sade (1740-1814) a quien Michel Foucault compara con Georges Cuvier (1769-1832) y yo me he permitido comparar también con Linneo.

Entre todos ellos, ninguno era tonto y cuando pasaban por un mercado, frente a una carnicería, o veían en sus platos asados suculentos, bien se daban cuenta de que lo que allí colgaba o humeaba era parecido entre sí y parecido a las piezas de su propia anatomía. Si no hablaban de evolución, era porque esa palabra no existía. No estaba en su lenguaje y el concepto correspondiente tampoco encajaba bien en su episteme. No obstante, otras palabras venían a expresar los pensamientos, parecidos a evolución, que sin duda tenían.

(más…)

Etiquetas: , ,