‘Embriología’

Más allá de la evidencia en el párrafo octingentésimo décimo noveno de El Origen de las Especies

El párrafo anterior nos servía como ejemplo de cómo podemos llegar a ver algo que no existe más que en nuestra imaginación. Se refería ahí el autor a esos hipotéticos grupos extinguidos que milagrosamente vendrían a colmar los huecos entre los grupos actuales o reales. Parecía entonces que la imaginación del autor había alcanzado la cima, pero no.  En éste la pirueta continúa. Nos demuestra aquí el autor cómo, además de ser posible ver algo que no existe, es también posible ver algo que es contrario a lo que existe. Por ejemplo esa modificación gradual a la que aquí se refiere.

Nada hay más lejos de la realidad que esa llamada “ teoría de la descendencia con lentas y pequeñas modificaciones sucesivas”.

 

Una imaginación poderosa se encuentra siempre reforzada por una gran capacidad de invención. Así leemos:

 

Según el principio de que las sucesivas variaciones no siempre sobrevienen en una edad temprana y son heredadas en un período correspondiente no temprano de la vida, comprendemos claramente por qué sean tan semejantes los embriones de los mamíferos, aves, reptiles y peces, y tan diferentes las formas adultas

 

Sí. Hemos leído bien: tan semejantes los embriones de los mamíferos, aves, reptiles y peces

 

¿Alguna referencia al respecto? Parece que ninguna anterior a este autor. Por supuesto, ninguna procedente del sucinto trabajo de este autor y, curiosamente, algunas imágenes, algo retocadas como consecuencia de la fiel lectura del trabajo de este autor. Me refiero a los embriones de Haeckel, otra pirueta necesaria para mantener estas especulaciones, otro fraude del darwinismo.

 

819

The similar framework of bones in the hand of a man, wing of a bat, fin of the porpoise, and leg of the horse—the same number of vertebrae forming the neck of the giraffe and of the elephant—and innumerable other such facts, at once explain themselves on the theory of descent with slow and slight successive modifications. The similarity of pattern in the wing and in the leg of a bat, though used for such different purpose—in the jaws and legs of a crab—in the petals, stamens, and pistils of a flower, is likewise, to a large extent, intelligible on the view of the gradual modification of parts or organs, which were aboriginally alike in an early progenitor in each of these classes. On the principle of successive variations not always supervening at an early age, and being inherited at a corresponding not early period of life, we clearly see why the embryos of mammals, birds, reptiles, and fishes should be so closely similar, and so unlike the adult forms. We may cease marvelling at the embryo of an air-breathing mammal or bird having branchial slits and arteries running in loops, like those of a fish which has to breathe the air dissolved in water by the aid of well-developed branchiae.

 

Un armazón semejante de huesos en la mano del hombre, el ala del murciélago, la aleta de la marsopa y la pata del caballo; el mismo número de vértebras en el cuello de la jirafa y en el elefante, y otros innumerables hechos semejantes se explican inmediatamente según la teoría de la descendencia con lentas y pequeñas modificaciones sucesivas. La semejanza de tipo entre el ala y la pata de un murciélago, aunque usados para objetos tan diferentes; entre las piezas bucales y las patas de un cangrejo; entre los pétalos, estambres y pistilos de una flor, es también muy comprensible dentro de la teoría de la modificación gradual de las partes u órganos que fueron primitivamente iguales en un antepasado remoto en cada una de estas clases. Según el principio de que las sucesivas variaciones no siempre sobrevienen en una edad temprana y son heredadas en un período correspondiente no temprano de la vida, comprendemos claramente por qué sean tan semejantes los embriones de los mamíferos, aves, reptiles y peces, y tan diferentes las formas adultas. Podemos no asombrarnos ya más de que el embrión de un mamífero o ave que respiran en el aire tengan hendeduras branquiales y arterias formando asas, como las de un pez que tiene que respirar el aire disuelto en el agua con el auxilio de branquias bien desarrolladas.

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Los hechos principales de la embriología en el párrafo septingentésimo sexagésimo noveno de El Origen de las Especies

Hace falta tener fé, verdadera Fé,  para creerse o tomarse en serio esto que aquí está escrito. Hace falta tener verdaderamente lisa y roma la superficie del cerebro para admitir esto como explicación de algo:

 

Los hechos principales de la embriología, que no son inferiores a ninguno en importancia, se explican, pues, a mi parecer, dentro del principio de que las variaciones en los numerosos descendientes de un remoto antepasado han aparecido en un período no muy temprano de la vida y han sido heredadas en la edad correspondiente.

 

Y es la misma fé del darwinismo, esa Fé con mayúscula, la que hizo que Haeckel no sólo viese sino que construyese aquello en lo que creía:

 

 

La embriología aumenta mucho en interés cuando consideramos el embrión como un retrato, más o menos borrado, ya del estado adulto, ya del estado larval del progenitor de todos los miembros de una misma gran clase.

 

 

 

769.

 

Thus, as it seems to me, the leading facts in embryology, which are second to none in importance, are explained on the principle of variations in the many descendants from some one ancient progenitor, having appeared at a not very early period of life, and having been inherited at a corresponding period. Embryology rises greatly in interest, when we look at the embryo as a picture, more or less obscured, of the progenitor, either in its adult or larval state, of all the members of the same great class.

 

Los hechos principales de la embriología, que no son inferiores a ninguno en importancia, se explican, pues, a mi parecer, dentro del principio de que las variaciones en los numerosos descendientes de un remoto antepasado han aparecido en un período no muy temprano de la vida y han sido heredadas en la edad correspondiente. La embriología aumenta mucho en interés cuando consideramos el embrión como un retrato, más o menos borrado, ya del estado adulto, ya del estado larval del progenitor de todos los miembros de una misma gran clase.

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Puntos de estructura en el párrafo septingentésimo quincuagésimo segundo de El Origen de las Especies

Fíjense cómo comienza el párrafo:

Los puntos de estructura en que los embriones de animales muy diferentes, dentro de la misma clase, se parecen entre sí, muchas veces no tienen relación directa con sus condiciones de existencia.

Pero: ¿qué son los puntos de estructura?

 

Y fíjense bien en los dos ejemplos que menciona rápidamente para después pasar a un asunto completamente distinto.  A pesar de haber indicado el autor que va a tratar de embriología y desarrollo, de ninguna manera se observa esta intención en lo escrito. Más bien busca la manera de mencionar ejemplos rápidos que le lleven de nuevo a su discurso.

 

 

752.

 

The points of structure, in which the embryos of widely different animals within the same class resemble each other, often have no direct relation to their conditions of existence. We cannot, for instance, suppose that in the embryos of the vertebrata the peculiar loop-like courses of the arteries near the branchial slits are related to similar conditions—in the young mammal which is nourished in the womb of its mother, in the egg of the bird which is hatched in a nest, and in the spawn of a frog under water. We have no more reason to believe in such a relation than we have to believe that the similar bones in the hand of a man, wing of a bat, and fin of a porpoise, are related to similar conditions of life. No one supposes that the stripes on the whelp of a lion, or the spots on the young blackbird, are of any use to these animals.

 

Los puntos de estructura en que los embriones de animales muy diferentes, dentro de la misma clase, se parecen entre sí, muchas veces no tienen relación directa con sus condiciones de existencia. No podemos, por ejemplo, suponer que en los embriones de los vertebrados, la dirección, formando asas, de las arterias junto a las aberturas branquiales esté relacionada con condiciones semejantes en el pequeño mamífero que es alimentado en el útero de su madre, en el huevo de ave que es incubado en el nido y en la puesta de una rana en el agua. No tenemos más motivos para creer en esta relación que los que tengamos para creer que los huesos semejantes en la mano del hombre, el ala de un murciélago y la aleta de una marsopa estén relacionados con condiciones semejantes de vida. Nadie supone que las rayas del cachorro del león y las manchas del mirlo joven sean de alguna utilidad para estos animales.

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Lo que ha quedado establecido en el párrafo septingentésimo quincuagésimo primero de El Origen de las Especies

No tenemos tan claro como el autor que lo que dice que ha quedado establecido haya quedado en realidad establecido. Una cosa es que se haya dicho algo, otra cosa que se haya demostrado. Así por ejemplo donde dice:

 

Ha quedado establecido ya que diversas partes del mismo individuo que son exactamente iguales durante un período embrionario temprano se vuelven muy diferentes y sirven para usos muy distintos en estado adulto.

 

Nos gustaría saber en dónde ha quedado eso establecido. Pero más nos gustaría saber en dónde ha quedado esto otro demostrado:

 

También se ha demostrado que generalmente los embriones de las especies más diferentes de la misma clase son muy semejantes; pero se vuelven muy diferentes al desarrollarse por completo

 

Desde luego no pretenderá el autor hacernos creer que una afirmación tomada al vuelo, por muy de von Baer que sea va a servir como demostración de nada. Lástima que no indique, según su costumbre, de dónde ha tomado estas sentencias de von Baer.

 

 

751.

 

It has already been stated that various parts in the same individual, which are exactly alike during an early embryonic period, become widely different and serve for widely different purposes in the adult state. So again it has been shown that generally the embryos of the most distinct species belonging to the same class are closely similar, but become, when fully developed, widely dissimilar. A better proof of this latter fact cannot be given than the statement by Von Baer that “the embryos of mammalia, of birds, lizards and snakes, probably also of chelonia, are in the earliest states exceedingly like one another, both as a whole and in the mode of development of their parts; so much so, in fact, that we can often distinguish the embryos only by their size. In my possession are two little embryos in spirit, whose names I have omitted to attach, and at present I am quite unable to say to what class they belong. They may be lizards or small birds, or very young mammalia, so complete is the similarity in the mode of formation of the head and trunk in these animals. The extremities, however, are still absent in these embryos. But even if they had existed in the earliest stage of their development we should learn nothing, for the feet of lizards and mammals, the wings and feet of birds, no less than the hands and feet of man, all arise from the same fundamental form.” The larvae of most crustaceans, at corresponding stages of development, closely resemble each other, however different the adults may become; and so it is with very many other animals. A trace of the law of embryonic resemblance occasionally lasts till a rather late age: thus birds of the same genus, and of allied genera, often resemble each other in their immature plumage; as we see in the spotted feathers in the young of the thrush group. In the cat tribe, most of the species when adult are striped or spotted in lines; and stripes or spots can be plainly distinguished in the whelp of the lion and the puma. We occasionally, though rarely, see something of the same kind in plants; thus the first leaves of the ulex or furze, and the first leaves of the phyllodineous acacias, are pinnate or divided like the ordinary leaves of the leguminosae.

 

Ha quedado establecido ya que diversas partes del mismo individuo que son exactamente iguales durante un período embrionario temprano se vuelven muy diferentes y sirven para usos muy distintos en estado adulto. También se ha demostrado que generalmente los embriones de las especies más diferentes de la misma clase son muy semejantes; pero se vuelven muy diferentes al desarrollarse por completo. No puede darse mejor prueba de este último hecho que la afirmación de Von Baer que «los embriones de mamíferos, aves, saurios y ofidios, y probablemente de quelonios, son sumamente parecidos en sus estados más tempranos, tanto en conjunto como en el modo de desarrollo de sus partes; de modo que, de hecho, muchas veces sólo por el tamaño podemos distinguir los embriones. Tengo en mi poder dos embriones en alcohol, cuyos nombres he dejado de anotar, y ahora me es imposible decir a qué clase pertenecen. Pueden ser saurios o aves pequeñas, o mamíferos muy jóvenes: tan completa es la semejanza en el modo de formación de la cabeza y tronco de estos animales. Las extremidades faltan todavía en estos embriones; pero aunque hubiesen existido en el primer estado de su desarrollo, no nos habrían enseñado nada, pues los pies de los saurios y mamíferos, las alas y los pies de las aves, lo mismo que las manos y los pies del hombre, provienen de la misma forma fundamental». Las larvas de la mayor parte de los crustáceos, en estado correspondiente de desarrollo, se parecen mucho entre sí, por muy diferentes que sean los adultos, y lo mismo ocurre con muchísimos otros animales. Algún vestigio de la ley de semejanza embrionaria perdura a veces hasta una edad bastante adelantada; así, aves del mismo género o de géneros próximos muchas veces se asemejan entre sí por su plumaje de jóvenes, como vemos en las plumas manchadas de los jóvenes del grupo de los tordos. En el grupo de los félidos, la mayor parte de las especies tienen en los adultos rayas o manchas formando líneas, y pueden distinguirse claramente rayas o manchas en los cachorros del león y del puma. Vernos algunas veces, aunque raras, algo de esto en las plantas: así, las primeras hojas del Ulex o tojo, y las primeras hojas de las acacias que tienen filodios, son pinnadas o divididas como las hojas ordinarias de las leguminosas.

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Carta dedicada al Dr Francisco Bravo

A la atención del Dr Francisco Bravo

México D.F.

Estimado Dr Bravo,

Le dedico este artículo que viene a demostrar lo mismo que usted ya había demostrado en sus experimentos, es decir,  que no existe la barrera somatico-germinal, inventada por Arthur Weisman y que ha sido otro gran fraude del darwinismo en la historia de la Ciencia.

Reciba usted un cordial saludo con mi amistad y agradecimiento.

Hasta pronto,

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