‘Historia’

Una crónica del Gran Imperialismo. Comentario del libro Papeles de Karukinka, de Domingo Lloris Samo

 

 

 

 

 

 

 

El Duchess of Albany era un clíper de tres palos nombrado en honor de la princesa Helena Federica Augusta hija de Jorge Víctor, príncipe de Waldeck-Pyrmont y Elena de Nassau, nacida el 17 de febrero de 1861 en Arolsen (Alemania) y fallecida el 1 de septiembre de 1922 en el Tirol. La duquesa estaba casada con Leopold George Duncan, Duque de Albany, séptimo hijo de la Reina Victoria I de Inglaterra.

El barco, construido en  1884 por T. Royden & Son, de Liverpool, para la compañía naviera W. and R. Wright, contaba en su tripulación con veintiocho marinos al mando del capitán John Wilson. En su mascarón de proa una imagen representaba a la duquesa de Albany. Procedente de Liverpool llegó  al puerto de Río de Janeiro de donde zarpó el 20 de junio de 1893 con destino a Valparaíso (Chile), pero dos semanas después, el 13 de julio de 1893, naufragó por razones desconocidas a unos 700 metros de la desembocadura del río Luz, isla Grande de Tierra del Fuego (Argentina). Todos los tripulantes salieron ilesos.

Domingo Lloris Samo,  oceanógrafo y autor del libro Ictiofauna marina, publicado en 2006, y más recientemente del Anecdotario y vivencias de un Ictiólogo (Anacefaleosis, 1971 – 2018), tiene cosas que contar más allá de las que  se refieren directamente al ejercicio de su profesión. A lo largo de una estancia en Argentina y en el curso de una provechosa visita a una librería de viejo en la calle Rivadavia, de Buenos Aires, adquirió una serie de volúmenes a los que ha sacado un gran partido. La utilidad de algunos de ellos es bien conocida, de otros intentaremos describirla en lo que sigue, un tercer grupo quedará para estudios posteriores que esperamos el autor podrá llevar a feliz término.

En el prefacio de los papeles de Karukinka cuenta el autor sus adquisiciones en la mencionada librería. Se trata de los volúmenes siguientes 1) una biografía de Esteban Lucas Bridges, titulada: El último confín de la Tierra; 2) un pequeño libro de bolsillo, de Julián I. Ripa, (Recuerdos de un maestro patagónico); 3) ocho volúmenes de la Histoire Naturelle des Poissons, del zoólogo francés Bernard de Lacépède, publicados en 1830 y 4) tres cuadernos con textos manuscritos en inglés, que formaban un atado junto a unas oscuras láminas …

Es seguro que los libros de Lacépède han sido de gran utilidad al autor para el ejercicio diario de su profesión así como en la redacción de su Ictiofauna marina. Con respecto al libro de relatos de Julián I. Ripa (Recuerdos de un maestro patagónico) y la biografía de Esteban Lucas Bridges, hijo del reverendo Thomas Bridges, esperamos tener más noticias en próximas obras del autor, aunque esta última ya aparece oportunamente citada en numerosas ocasiones a lo largo del relato que comentaré a continuación. A los textos manuscritos en inglés contenidos en los tres cuadernos nos referiremos ahora pues forman la base de Los papeles de Karukinka.

Las dos primeras partes son el diario de Edouard Courtney, segundo oficial del barco, después del naufragio. La tercera parte, ya en las páginas finales del libro, es obra de Tomás Monserrat, español que había embarcado como marinero en Liverpool.

El primer cuaderno de bitácora está comprendido entre las páginas 17 y 96. Comienza con la descripción del naufragio que tuvo lugar el día jueves, día 13 de Julio de 1893, y se extiende hasta el mes de septiembre del mismo año. En estos días se describe la incorporación de los dos supervivientes en una población de indígenas de una comunidad selk’nam del cielo del este o Wintek; los cuidados que Tenenesk, el chamán, dispensó al señor Monserrat, herido en una pierna durante el naufragio y cuyo conocimiento del español fue básico para establecer el contacto y sus primeras experiencias en las costumbres de comunicación, caza, recolección y otros aspectos iniciales de la convivencia  con los nativos.

El segundo cuaderno de bitácora (páginas 97 a 260) comprende  el periodo comprendido entre los primeros días de septiembre de 1893 y julio de 1895. Incluye los avatares de la vida en Karukinka, la pesca, la construcción de un fuelle y una fragua, elaboración de cuchillos y los matrimonios de Eduard y Tomás con sendas nativas, Aluxán y Koilah, así como el asedio constante a que se encuentran sometidos por la presión de los nuevos colonizadores.

El historiador Vicens Vives denominó a la segunda mitad del siglo XIX como el periodo del Gran Imperialismo y fue en enormes regiones de los cinco continentes en donde se vieron sus efectos: transformaciones de proporciones gigantescas fruto de la capacidad de gestión de los grandes capitales. A diferencia de los Estados Unidos de América, en donde la colonización de fue  llevada a cabo en gran medida por familias y pequeños propietarios, enormes parcelas en Sudamérica (Chile y Argentina) fueron vendidas a grandes empresas para dedicarlas a la agricultura, a la ganadería y a la minería. Quienes sufrieron los cambios fueron los habitantes de estas tierras al tener que someterse a unas reglas de convivencia completamente nuevas, así como desconsideradas y enormemente perjudiciales para su vida y tradiciones.

Los papeles de Karukinka tiene el aire de un clásico de aventuras, uno de aquellos relatos cuyos autores, como por ejemplo Mayne Reid, tenían la debida formación en historia natural para ir describiendo el territorio y oportunamente dedicando párrafos a las especies de sus plantas y animales. La diferencia de estos relatos, en su mayoría anglosajones, con los papeles de Karukinka estriba en el trato dado a los habitantes de los países visitados por el viajero. Por lo general, para la cultura anglosajona imperante, los habitantes de los bosques o de las estepas de África o Sudamérica eran razas inferiores, subdesarrolladas. En su libro titulado “Sobre la libertad” John Stuart Mill (1806-1873) lo había expresado de manera contundente:

“Casi es innecesario decir que esta doctrina es sólo aplicable a seres humanos en la madurez de sus facultades. No hablamos de los niños ni de los jóvenes que no hayan llegado a la edad que la ley fije como la de la plena masculinidad o feminidad. Los que están todavía en una situación que exige sean cuidados por otros, deben ser protegidos contra sus propios actos, tanto como contra los daños exteriores. Por la misma razón podemos prescindir de considerar aquellos estados atrasados de la sociedad en los que la misma raza puede ser considerada como en su minoría de edad. Las primeras dificultades en el progreso espontáneo son tan grandes que es difícil poder escoger los medios para vencerlas; y un gobernante lleno de espíritu de mejoramiento está autorizado para emplear todos los recursos mediante los cuales pueda alcanzar un fin, quizá inaccesible de otra manera. El despotismo es un modo legítimo de gobierno tratándose de bárbaros, siempre que su fin sea su mejoramiento, y que los medios se justifiquen por estar actualmente encaminados a ese fin. La libertad, como un principio, no tiene aplicación a un estado de cosas anterior al momento en que la humanidad se hizo capaz de mejorar por la libre y pacífica discusión. Hasta entonces no hubo para ella más que la obediencia implícita a un Akbar o a un Carlomagno, si tuvo la fortuna de encontrar alguno.”

Pero este punto de vista, que es el de Thomas Malthus, de Adam Smith, de Herber Spencer, y de Charles Darwin tiene su fecha de caducidad y es de esperar que el respeto por quienes viven de una manera diferente prevalezca, aunque en la mayoría de los casos sea ya tarde. Así, al final del domingo día seis de agosto de 1893 encontramos esta sentencia a modo de síntesis:

Creo que tanto Tomás como yo mismo, habíamos tocado con la punta de los dedos la naturaleza en su estado puro y ésta nos había prendido más allá de nuestra consciencia.

El relato abunda en las descripciones de la historia natural de la región, animales y plantas así como en las tradiciones y costumbres de los selk’nam.  Invita a leer más y a preocuparse por la historia de una enorme región geográfica en el momento en  que tomó un giro precipitado perjudicando a quienes eran diferentes por el mero hecho de serlo.

 

 

 

 

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LA TEORÍA DARWINIANA Y LA CREACIÓN INDEPENDIENTE. Carta a M. Charles Darwin. Primera edición en español del libro de Giovanni Giuseppe Bianconi

 

 

La obra de Darwin se ha impuesto tanto en la ciencia como al gran público, y, no obstante, las respuestas de sus críticos, profesionales de la anatomía y de la historia natural del siglo XIX, permanecen olvidadas en espera de una lectura adecuada.

Debemos leer pacientemente los verdaderos textos científicos de su época, como aquellos libros editados en francés, y nunca re-editados ni traducidos a ninguna otra lengua, de autores proscritos como Étienne Rabaud, Pierre Flourens, y ahora, Giovanni Giuseppe Bianconi. Es ahí donde se encuentra la justa respuesta a Darwin.

Al hacerlo entenderemos que la ciencia, la búsqueda del lenguaje más adecuado para entender a la naturaleza, es tarea que hay que emprender con humildad; que Darwin nunca transitó por este camino y que sus eruditos colegas se equivocan al presentar su doctrina como la única que puede tener consistencia científica. No la tiene. Por el contrario, la teoría de las creaciones independientes espera su turno y reclama una merecida atención.

 

Pdf del libro LA TEORÍA DARWINIANA Y LA CREACIÓN INDEPENDIENTE. Carta a M. Charles Darwin

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Aventuras de un joven cientifista 2. Desde la confusión y por la confusión, como todo buen darwinista

 

 

 

 

 

 

Comenzaba hace unos días el relato de mi experiencia con un joven pseudo-escéptico o cientifista en tuiter.

Ya indicaba entonces que  el caso me interesa como ejemplo del daño que individuos escasamente informados e irrespetuosos pueden hacer a la divulgación científica puesto que muchos lectores en las redes sociales pueden sentirse intimidados por sus insultos y su arrogancia, evitando participar en debates en los que, seguramente tendrían algo que aportar.

Analizaba algunas de las características de su discurso  que puedo resumir ahora de esta manera:

Abundancia de insultos

Ejemplos improcedentes

Atribución al adversario de sus propias falacias y actitudes

Carga de obligaciones sobre el adversario, por ejemplo para que explique los temas que él mismo va sacando. Ocurrió esto con el significado de la revisión por pares y con el microbiólogo Béchamp, por ejemplo

Confusión (por ejemplo de ejemplos con definiciones)

 

Similar análisis está descrito en otra parte, por lo cual debo explicar cuál es mi interés en continuar con este debate. Consiste en que esta confusión que el joven pseudo-escéptico disfruta, genera y en la cual se mueve como el pez en el agua no es producto de la acción individual de una o varias personas sino una acción coordinada por décadas y apoyada desde altas instancias, concretamente desde la plana mayor del darwinismo. Generando y difundiendo términos ambiguos contribuyen a la degradación del lenguaje y a la confusión. Lo demás ya lo explicó Orwell: Destruir el lenguaje para impedir el pensamiento.

Vamos al ejemplo que hoy nos ocupa. Llegados al punto en el que en respuesta a esta intervención suya:

-Si entiende la ironía, verá que NO le estoy acusando de nada. Precísamente soy yo el que defiende que NO ES FACTIBLE engañar a la comunidad científica durante mucho tiempo con un estudio científico fraudulento en ningún tema que sea mínimamente importante.

Le indiqué:

-Los ciento sesenta años de darwinismo que llevamos padeciendo, por ejemplo.

 

A lo que respondió: ¿Eres creacionista? No me digas más! (Expresión acompañada de iconos expresando risa a carcajadas. Cinco como éste: )

 

Con lo que me daba a entender que, el creacionismo, fuese lo que fuese, era gran motivo de risa y regocijo para él. Por eso pregunté:

¿Qué significa para usted “creacionista”?

Y quiso salir con este ejemplo:

- Por ejemplo, alguien que piensa que las distintas especies de seres vivos actuales fueron creadas por un ser superior, en lugar de haber surgido por selección natural a partir de un ancestro común. Con esta definición, ¿sería usted creacionista?

Ante lo cual pedí una definición y, lógicamente obtuve la de la RAE:

-Teoría que, en contraposición a la de la evolución, defiende que cada una de las especies es el resultado de un acto particular de creación.

 

Pero también la RAE dice:

 

Evolución: Serie de transformaciones contínuas que va experimentando la naturaleza y los seres que la componen.

¿Puede haber alguien tan chiflado como para oponerse a eso?

¿Es posible que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española esté contribuyendo al entorpecimiento del lenguaje que Darwin y colaboradores comenzaron al acuñar el término creationist? Seguiremos investigando…

 

 

Referencias:

 

El creacionismo, invento darwinista

Charles Darwin, fundador del creacionismo. Impresionante comienzo del capítulo Segundo (Variation under nature) en el párrafo quincuagésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

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Las aventuras de un joven cientifista en el rebaño de lobos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antiguamente los oficios eran transmitidos según una cadena cuyos eslabones eran sucesivamente maestros u oficiales y alumnos o aprendices. En cada momento, el maestro enseñaba a su aprendiz que, sólo con el tiempo y la experiencia acumulada llegaría a ser, a su debido tiempo, maestro.

Para llegar a ser oficial o tener cierta práctica en un asunto cualquiera, el aprendiz debía pasar una larga temporada en el taller de un maestro. Solo así adquiría el conocimiento y habilidades necesarias para el desempeño de su oficio.

Curiosamente, hoy el método se mantiene con bastante rigor en algunos casos pero ha desaparecido completamente en otros. Así en la ciencia, la carrera profesional lleva a sus aspirantes a realizar un doctorado en un laboratorio bajo la supervisión de un científico senior más experimentado (ya doctor, el director de Tesis). Pero, curiosamente y también en la ciencia, va cobrando cada vez más relieve la figura del llamado “divulgador científico” quien no tiene necesidad de haber pasado por una fase previa de investigación, ni tener completado un doctorado, ni siquiera tener conocimiento especial o estudio alguno.

En muchos casos el divulgador científico es un valiente o atrevido free lance, que, aunque se enfrente a su tarea desde la soledad, pronto verá que hay unas tendencias o corrientes principales, que siguiéndolas asegurará su propia aceptación por un grupo numeroso de divulgadores pseudocientíficos.

La conclusión es ruinosa para la ciencia puesto que estos grupos, verdaderos rebaños, pero de lobos, contribuyen a establecer dogmas y puntos de vista que no tienen ningún fundamento, y lo que es peor, unos modales lamentables por su falta de respeto con las posturas ajenas que denota una escasa educación. (más…)

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La segunda razón (para volver a los clásicos)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al final del capítulo I de su libro The natural philosophy of plant form publicado en Cambridge en 1950 y titulado The meaning and content of plant morphology (significado y contenido de la morfología vegetal), Agnes Arber nos explica dos razones por las que en morfología vegetal conviene regresar siempre al estudio de los textos antiguos. La primera razón es que la morfología no siempre necesita medios muy sofisticados, ya que se pueden hacer estudios a partir de observaciones relativamente sencillas y con poco equipamiento.  La segunda razón es muy interesante y la vamos a ver enseguida.

En su libro nos lo explica Arber de este modo:

Originality is so rare in the human mind, that we need to harvest it to the last gleanings. In plant morphology, the case for a return to the renewed study of the pioneers is particularly strong. For this there are two reasons, arising out of the nature of the subject itself. One of these reasons is that morphological research, though it can make full use of the utmost refinements of technique, is yet not debarred from proceeding vigorously without any such aids; for even when naked-eye observation was the only channel through which information could be gathered, sound conclusions were reached by those gifted with the seeing eye, bodily and mental. The earlier workers were thus at less disadvantage in the study of plant form than in other botanical fields. The second reason accentuating the value, even today, of long-ago work in morphology, is that, being free from any fixed scherne of evolutionary pre-conceptions, the writers of the past were at liberty to concentrate on form in itself. This single-mindedness enabled them to go far, since it meant that their thought was not inhibited by doctrinaire attempts to force it to fit hypothetical history. The whole attitude of many post-Darwinian botanists, on the other hand, has been distorted, through trying to compel the study of form to subserve phylogenetic ends. The work of the Greeks shows us how far morphology was capable of advancing in the absence of modern technique, and without the rigid mental framework imposed by evolutionary theory. It is, indeed, difficult to imagine how any biologist, even with today’s masse heritage of factual detail at his command, could better the broadly holistic view of the general nature of morphological thought set forth by Aristotle. He pointed out that, when any part or structure is under consideration, ” it must not be supposed that it is its material composition, to which attention is being directed…but the relation of each part to the total form. Similartly, the true object of architecture is not bricks, mortar or timber, but the house; and so the principal object of naturla philosophy is not the material elements, but the composite thing, and the totality of the form, independently of which these elements have no existence”. [1]

 



[1] Ogle, W. 1912. Vol V. De part. Anim. 1. 5. 645ª (Oxford trans.). Slightly modified after comparison with Peck A.L. (1937).

 

Que, traducido al español viene a ser:

 

La originalidad es tan rara en la mente humana, que necesitamos cosechar de ella hasta las últimas espigas. En la morfología vegetal, la necesidad de volver al estudio renovado de los pioneros es particularmente fuerte. Para ello hay dos razones, que derivan de la naturaleza del tema en sí. La primera es que la investigación morfológica, aunque puede hacer pleno uso de los máximos refinamientos de la técnica, todavía no está excluida de proceder vigorosamente sin tales ayudas; pues incluso cuando la observación a ojo desnudo era el único canal a través del cual se podía recopilar información, aquellos dotados con el ojo vidente, tanto corporal como mental, llegaban a conclusiones sólidas. Así, los primeros trabajadores se encontraban en menor desventaja en el estudio de la forma de las plantas que en otros campos botánicos. La segunda razón que acentúa el valor, aún hoy, del trabajo morfológico desde hace mucho tiempo, es que, al estar libres de cualquier esquema fijo de pre-concepciones evolutivas, los escritores del pasado tenían la libertad de concentrarse en la forma en sí misma. Esta determinación les permitió llegar lejos, ya que significaba que su pensamiento no estaba inhibido por los intentos doctrinarios de forzarlo a encajar en la historia hipotética. La actitud de muchos botánicos post-Darwinianos, por otro lado, ha sido distorsionada, al obligar al estudio de la forma a servir a los fines filogenéticos. El trabajo de los griegos nos muestra hasta dónde fue capaz de avanzar la morfología en ausencia de la técnica moderna, y sin el rígido marco mental impuesto por la teoría evolutiva. Es, de hecho, difícil imaginar cómo cualquier biólogo, incluso con el masivo patrimonio actual de detalles fácticos a sus órdenes, podría mejorar la visión ampliamente holística de la naturaleza general del pensamiento morfológico establecido por Aristóteles, quien señaló que, cuando se trata de cualquier parte o estructura, “no se debe suponer que se trata de su composición material, a la que se está prestando atención… sino de la relación de cada parte con la forma total”. Del mismo modo, el verdadero objeto de la arquitectura no es el ladrillo, el mortero o la madera, sino la casa; y así el objeto principal de la filosofía natural no son los elementos materiales, sino lo compuesto, y la totalidad de la forma, independientemente de que estos elementos no existan”.

 

 

 

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Hacia una ciencia blindada

Cada día resulta más difícil encontrar noticias interesantes sobre divulgación científica. Por un lado los periodistas tienen cada vez menos idea de- e interés por- la ciencia, pero por otra parte, y esto es más grave, por lo general el contenido de las noticias está blindado frente a toda posible crítica.

En su camino para convertirse en religión la ciencia utiliza cada vez más un lenguaje autoritario, contrario a lo que debe ser el lenguaje científico en aspectos como los siguientes:

 

  1. Mientras que el lenguaje científico debe caracterizarse por su precisión, cada día vemos ejemplos de un lenguaje impreciso, lleno de expresiones confusas, contradicciones y eufemismos.
  2. Consecuencia de 1, precisamente por utilizar un lenguaje preciso el discurso de la ciencia está abierto al diálogo. Por el contrario, el discurso dogmático que corresponde a toda religión, es cerrado a todo diálogo y crítica.
  3. Mientras que la ciencia consiste en presentar cuestiones críticas y problemas para resolver, la pseudociencia consiste, por el contrario en dar soluciones. Soluciones para todo y además grandes, contundentes,  indiscutibles.

 

Con estos tres puntos generales como base, veamos algunos ejemplos extraídos del anuncio reciente de un congreso de Biotecnología Vegetal.

 

Titular: Debate acoge el nacimiento de la agricultura personalizada.

Aquí la palabra clave es “personalizada”. Algún adjetivo había que poner para anunciar algo “sonado”, original y ya de entrada, indiscutiblemente innovador; pero ya se ha hablado de moderna, ecológica, biológica, sostenible y hay que ir siempre más allá, … Entonces, qué mejor que “personalizada”? Pero…

Según el diccionario de la RAE, personalizar es “dar carácter personal” a algo y aquí “personalizada” podría significar dos cosas. La primera, directa, que por ahora no queremos ni siquiera comentar, que sería que la agricultura recibiese el tratamiento de persona, lo cual daría grandes ventajas para referirse a ella como entidad por encima de todos y también por encima del bien y del mal. Ya Darwin personalizó a la naturaleza en la expresión “selección natural” con grandes resultados. En definitiva, la personalización es un buen recurso para aislar a la ciencia, convertirla en algo incomprensible, en definitiva, blindarla que es de lo que se trata. Una agricultura personalizada en este sentido es lo que más conviene a una ciencia convertida en religión, pero esta opción de momento no vamos a seguir discutiéndola.

 

Otra posibilidad sería que con “agricultura personalizada” queremos decir “agricultura al gusto de las personas” o según “las necesidades de las personas” del agricultor y del consumidor, con lo que entraríamos en el más puro eufemismo porque  nadie ha preguntado ni va a preguntar al agricultor ni al consumidor y lo que se propone es más bien lo contrario, es decir, una agricultura diseñada desde la autoridad de las altas esferas. Leamos si no:

 

crear nuevas variedades de”vegetales a la carta” para evitar patógenos, entre otros. Por ejemplo, si las herramientas de predicción se avanzan al tipo de agente infeccioso que aparecerá y a la cantidad de precipitaciones de esa temporada los científicos podrán diseñar una nueva variedad de planta que resista a estos prejuicios.

 

Lo cual no es exactamente lo que hubiésemos pensado. Como queda confirmado en la definición del objetivo:

Predecir los tipos de enfermedades que afectarán a las cosechas para escoger aquellas variedades de cultivos que se verán menos afectados por los nuevos patógenos: este es el objetivo de la agricultura personalizada.

¿De qué se va a tratar concretamente en la reunión?

No lo sabemos. Sólo se indican generalidades:

 

Los investigadores trabajan para reconocer los”mecanismos de defensa” presentes de manera natural en las plantas y a entender cómo están determinados por un”perfil genético concreto”. Combinando esta información con el perfil genético de los enemigos que han tenido a lo largo de la evolución, los investigadores esperan encontrar variedades de cultivos resistentes a las futuras plagas.

 

Ante esta perspectiva, el contenido de la noticia queda blindado y resulta imposible el análisis crítico. Pero no nos preocupemos porque las soluciones están garantizadas. ¿Soluciones para qué? Para todo. Sin duda:

 

estas nuevas tecnologías también supondrán un impulso para una”agricultura más limpia y eficiente, y por lo tanto también más ecológica.” Los avances en este campo de investigación permitirán reducir de forma considerable el uso de pesticidas y otros químicos que ahora tienen un alto coste para el medio ambiente.

 

 

Referencias

Cervantes, Emilio. Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. En Amazon:

Y abierto el PDF en Digital CSIC.


 

Cervantes, Emilio. Quo vadis, Huxley? El darwinismo como religión. En Amazon.

Y abierto el PDF en Darwin o DI.

 

 

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Analizando la obra de Darwin sobre El Origen de las Especies: Enrique Cuñado entrevista a Emilio Cervantes

(Enrique Cuñado es profesor de Filosofía de Secundaria)

 

–        Desde nuestra asignatura, lo primero que llama nuestra atención es que como científico usted parece tener mucho interés en cuestiones filosóficas o relacionadas con las Humanidades y no sólo con las Ciencias Naturales, tal como refleja el título de su blog personal, “Biología y pensamiento”. ¿A qué se debe esto?

La Ciencia es una actividad social. Tradicionalmente se vienen explicando las diferentes disciplinas científicas por separado y es cierto que para comprender algunas teorías, aspectos puntuales o aplicados de la Ciencia no es necesario tener un gran conocimiento de la Historia, no obstante esta especialización conlleva el enorme riesgo que consiste en que bajo el nombre de Ciencia se pueda llegar a cualquier conclusión, so pretexto de que sólo un grupo de expertos lo entiende bien. Comprender el significado de cada aportación científica significa tener un conocimiento profundo de la Historia de la Ciencia, que es una disciplina histórica.

 

 

–        Un escritor y humanista como Miguel de Cervantes afirma en una de sus obras (Los trabajos de Persiles y Sigismunda) que las puertas de la gramática son aquéllas por donde se entra a las demás ciencias. Usted ha dedicado sus últimas obras a la retórica en la obra de Darwin, ¿qué importancia tiene el lenguaje en la ciencia?

 

El lenguaje es fundamental en la Ciencia por dos motivos: 1) La Ciencia se establece enteramente sobre la base del lenguaje y 2) La precisión requerida por la Ciencia sólo puede obtenerse mediante el uso adecuado del lenguaje. Para la Ciencia no basta con un lenguaje cualquiera usado de cualquier modo, sino que hay que aspirar a un lenguaje apropiado, metódico y cuidarlo con esmero todos los días. Cervantes era un hombre de armas y de letras, pero lo mismo que él reconocía en el Persiles, lo reconocía doscientos años después Lavoisier, y Lavoisier no era de armas ni de letras porque fue científico y uno de los fundadores de la Química. Hoy en día la mayoría de los científicos no parecen darse cuenta de esta incómoda realidad: Sus disciplinas se basan en el lenguaje. A menudo se oye hablar con desprecio de las disciplinas tradicionales como la retórica o la semántica y esto es lamentable.

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¿Había leído Darwin la obra de José de Acosta?

 

La llegada de los españoles a América constituye un acontecimiento histórico de gran relevancia política y militar. Pero, con mucha frecuencia, se olvida lo importante que es el aspecto cultural. En México se estableció la Universidad en 1551 y la primera imprenta en 1536.A lo largo del siglo XVI se abrieron once imprentas más y a partir de entonces se imprimieron cientos de textos. Por ejemplo, entre 1536 y 1821 se imprimieron en México 708 tratados de medicina.

El Gobierno de Felipe II invirtió cuantiosos recursos materiales y humanos para el desarrollo cultural en la Nueva España, incluyendo la realización de expediciones científicas que dieron lugar a importantes descubrimientos y aplicaciones de los recursos naturales americanos en Europa. La Expedición del Dr. Hernández (1570-1577) sirvió para describir y utilizar en Europa las variedades de plantas americanas. Tanto la obra de Gonzalo Fernández de Oviedo, cronista ya con Carlos I, como la de José de Acosta contienen descripciones muy extensas y detalladas de la naturaleza en América.

José de Acosta (Medina del Campo, 1540-Salamanca, 1600), jesuita, viajó por América a partir de 1571 y regresó a España publicando su Historia Natural y Moral de las Indias en 1590 en Sevilla. En ella hace una descripción de la naturaleza y de los modos de vida que encontró en América. La obra se tradujo al inglés en 1604.

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¿Quo vadis, Huxley? El darwinismo como religión

 

 

 

 

 

 

 

En contra de la opinión pública, la aportación principal del darwinismo no es la evolución, que es anterior, ni tampoco la selección natural, producto de varios errores consecutivos. Se trata de un conjunto de herramientas en contra de la idea de diseño en la naturaleza. Esa es su principal aportación.

Fracasado como teoría científica, el darwinismo se viene proponiendo desde su origen y con los años, como religión, demostrando así una nueva y sorprendente salida para algunas hipótesis rechazadas de la ciencia. A tal fin, algunos de sus representantes principales adquieren un aspecto semejante al de los antiguos profetas bíblicos. Darwin y Haeckel aparecen con grandes barbas en actitudes semejantes a las de sus contemporáneos Marx y Engels, profetas de una de las tendencias principales del darwinismo que es el marxismo. Mirando atrás, lejos en el tiempo, todos ellos recuerdan vivamente a Isaías o Jeremías en sus representaciones clásicas y barrocas.

El protagonista del cuadro de Rembrandt titulado “Jeremías lamentando la destrucción de Jerusalén”, en actitud postrada, nos recuerda a Charles Darwin, quien bien podría haber caído en depresión en el caso de conocer el destino y la relevancia posterior de sus escritos impulsados por la enérgica mano de los Huxley, abuelo y nieto. De haber previsto las aspiraciones religiosas de sus seguidores, seguramente Darwin habría soltado con voz poderosa la expresión que da título a esta obra:

- Quo vadis, Huxley?

Versión del Editor, PDF gratis Aquí

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La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica

 

La nave de los locos, además de un famoso cuadro de El Bosco, es el título de una obra del teólogo, jurista y humanista Sebastian Brand publicada en Basilea en 1494. En sus páginas dice:

The world loves to be deceived.
(El mundo se complace en ser engañado)

Afirmación confirmada en los últimos ciento sesenta años por el éxito de la obra de Darwin titulada Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia delas Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida.

La palabra oxímoron procede de la combinación de los vocablos griegos Oxi, agudo y Môron: locura, e indica la cualidad de una expresión que no tiene significado alguno por consistir en la combinación de dos términos incompatibles. Oxímoron son aduaneros sin fronteras, banca amiga, desarrollo sostenible y cientos de expresiones en las que la presencia de un término anula el significado del otro.

Pero a pesar de su incompetencia semántica los oxímora han proliferado en las últimas décadas porque tienen una utilidad notable para el control social que consiste en su capacidad de alienación afirmando la capacidad de un interlocutor para someter al otro.

Herramientas de disciplina social basadas en la destrucción del lenguaje, los oxímora son particularmente abundantes en las áreas de Economía y Biología. Las obras fundamentales de dos pilares de estas disciplinas, Carlos Marx y Carlos Darwin, se basan en sendos oxímoron que son respectivamente La dictadura del proletariado y la selección natural.

Para hacer pasar un oxímoron por teoría científica hace falta cometer muchos errores, pero lo mismo que Pulgarcito dejaba un rastro de garbanzos para encontrar el camino de su casa, en este libro hemos seguido el rastro de los errores dejados por Carlos Darwin para descubrir su oxímoron fundamental: La Selección Natural.

El libro La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica, de Emilio Cervantes y Guillermo Pérez Galicia puede descargarse gratis aquí:

http://www.darwinodi.com/gratis/pdfs/978-1981532117.pdf

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