‘Humanismo’

Aventuras de un joven cientifista 2. Desde la confusión y por la confusión, como todo buen darwinista

 

 

 

 

 

 

Comenzaba hace unos días el relato de mi experiencia con un joven pseudo-escéptico o cientifista en tuiter.

Ya indicaba entonces que  el caso me interesa como ejemplo del daño que individuos escasamente informados e irrespetuosos pueden hacer a la divulgación científica puesto que muchos lectores en las redes sociales pueden sentirse intimidados por sus insultos y su arrogancia, evitando participar en debates en los que, seguramente tendrían algo que aportar.

Analizaba algunas de las características de su discurso  que puedo resumir ahora de esta manera:

Abundancia de insultos

Ejemplos improcedentes

Atribución al adversario de sus propias falacias y actitudes

Carga de obligaciones sobre el adversario, por ejemplo para que explique los temas que él mismo va sacando. Ocurrió esto con el significado de la revisión por pares y con el microbiólogo Béchamp, por ejemplo

Confusión (por ejemplo de ejemplos con definiciones)

 

Similar análisis está descrito en otra parte, por lo cual debo explicar cuál es mi interés en continuar con este debate. Consiste en que esta confusión que el joven pseudo-escéptico disfruta, genera y en la cual se mueve como el pez en el agua no es producto de la acción individual de una o varias personas sino una acción coordinada por décadas y apoyada desde altas instancias, concretamente desde la plana mayor del darwinismo. Generando y difundiendo términos ambiguos contribuyen a la degradación del lenguaje y a la confusión. Lo demás ya lo explicó Orwell: Destruir el lenguaje para impedir el pensamiento.

Vamos al ejemplo que hoy nos ocupa. Llegados al punto en el que en respuesta a esta intervención suya:

-Si entiende la ironía, verá que NO le estoy acusando de nada. Precísamente soy yo el que defiende que NO ES FACTIBLE engañar a la comunidad científica durante mucho tiempo con un estudio científico fraudulento en ningún tema que sea mínimamente importante.

Le indiqué:

-Los ciento sesenta años de darwinismo que llevamos padeciendo, por ejemplo.

 

A lo que respondió: ¿Eres creacionista? No me digas más! (Expresión acompañada de iconos expresando risa a carcajadas. Cinco como éste: )

 

Con lo que me daba a entender que, el creacionismo, fuese lo que fuese, era gran motivo de risa y regocijo para él. Por eso pregunté:

¿Qué significa para usted “creacionista”?

Y quiso salir con este ejemplo:

- Por ejemplo, alguien que piensa que las distintas especies de seres vivos actuales fueron creadas por un ser superior, en lugar de haber surgido por selección natural a partir de un ancestro común. Con esta definición, ¿sería usted creacionista?

Ante lo cual pedí una definición y, lógicamente obtuve la de la RAE:

-Teoría que, en contraposición a la de la evolución, defiende que cada una de las especies es el resultado de un acto particular de creación.

 

Pero también la RAE dice:

 

Evolución: Serie de transformaciones contínuas que va experimentando la naturaleza y los seres que la componen.

¿Puede haber alguien tan chiflado como para oponerse a eso?

¿Es posible que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española esté contribuyendo al entorpecimiento del lenguaje que Darwin y colaboradores comenzaron al acuñar el término creationist? Seguiremos investigando…

 

 

Referencias:

 

El creacionismo, invento darwinista

Charles Darwin, fundador del creacionismo. Impresionante comienzo del capítulo Segundo (Variation under nature) en el párrafo quincuagésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

Etiquetas:

Las aventuras de un joven cientifista en el rebaño de lobos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antiguamente los oficios eran transmitidos según una cadena cuyos eslabones eran sucesivamente maestros u oficiales y alumnos o aprendices. En cada momento, el maestro enseñaba a su aprendiz que, sólo con el tiempo y la experiencia acumulada llegaría a ser, a su debido tiempo, maestro.

Para llegar a ser oficial o tener cierta práctica en un asunto cualquiera, el aprendiz debía pasar una larga temporada en el taller de un maestro. Solo así adquiría el conocimiento y habilidades necesarias para el desempeño de su oficio.

Curiosamente, hoy el método se mantiene con bastante rigor en algunos casos pero ha desaparecido completamente en otros. Así en la ciencia, la carrera profesional lleva a sus aspirantes a realizar un doctorado en un laboratorio bajo la supervisión de un científico senior más experimentado (ya doctor, el director de Tesis). Pero, curiosamente y también en la ciencia, va cobrando cada vez más relieve la figura del llamado “divulgador científico” quien no tiene necesidad de haber pasado por una fase previa de investigación, ni tener completado un doctorado, ni siquiera tener conocimiento especial o estudio alguno.

En muchos casos el divulgador científico es un valiente o atrevido free lance, que, aunque se enfrente a su tarea desde la soledad, pronto verá que hay unas tendencias o corrientes principales, que siguiéndolas asegurará su propia aceptación por un grupo numeroso de divulgadores pseudocientíficos.

La conclusión es ruinosa para la ciencia puesto que estos grupos, verdaderos rebaños, pero de lobos, contribuyen a establecer dogmas y puntos de vista que no tienen ningún fundamento, y lo que es peor, unos modales lamentables por su falta de respeto con las posturas ajenas que denota una escasa educación. (más…)

Etiquetas:

La segunda razón (para volver a los clásicos)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al final del capítulo I de su libro The natural philosophy of plant form publicado en Cambridge en 1950 y titulado The meaning and content of plant morphology (significado y contenido de la morfología vegetal), Agnes Arber nos explica dos razones por las que en morfología vegetal conviene regresar siempre al estudio de los textos antiguos. La primera razón es que la morfología no siempre necesita medios muy sofisticados, ya que se pueden hacer estudios a partir de observaciones relativamente sencillas y con poco equipamiento.  La segunda razón es muy interesante y la vamos a ver enseguida.

En su libro nos lo explica Arber de este modo:

Originality is so rare in the human mind, that we need to harvest it to the last gleanings. In plant morphology, the case for a return to the renewed study of the pioneers is particularly strong. For this there are two reasons, arising out of the nature of the subject itself. One of these reasons is that morphological research, though it can make full use of the utmost refinements of technique, is yet not debarred from proceeding vigorously without any such aids; for even when naked-eye observation was the only channel through which information could be gathered, sound conclusions were reached by those gifted with the seeing eye, bodily and mental. The earlier workers were thus at less disadvantage in the study of plant form than in other botanical fields. The second reason accentuating the value, even today, of long-ago work in morphology, is that, being free from any fixed scherne of evolutionary pre-conceptions, the writers of the past were at liberty to concentrate on form in itself. This single-mindedness enabled them to go far, since it meant that their thought was not inhibited by doctrinaire attempts to force it to fit hypothetical history. The whole attitude of many post-Darwinian botanists, on the other hand, has been distorted, through trying to compel the study of form to subserve phylogenetic ends. The work of the Greeks shows us how far morphology was capable of advancing in the absence of modern technique, and without the rigid mental framework imposed by evolutionary theory. It is, indeed, difficult to imagine how any biologist, even with today’s masse heritage of factual detail at his command, could better the broadly holistic view of the general nature of morphological thought set forth by Aristotle. He pointed out that, when any part or structure is under consideration, ” it must not be supposed that it is its material composition, to which attention is being directed…but the relation of each part to the total form. Similartly, the true object of architecture is not bricks, mortar or timber, but the house; and so the principal object of naturla philosophy is not the material elements, but the composite thing, and the totality of the form, independently of which these elements have no existence”. [1]

 



[1] Ogle, W. 1912. Vol V. De part. Anim. 1. 5. 645ª (Oxford trans.). Slightly modified after comparison with Peck A.L. (1937).

 

Que, traducido al español viene a ser:

 

La originalidad es tan rara en la mente humana, que necesitamos cosechar de ella hasta las últimas espigas. En la morfología vegetal, la necesidad de volver al estudio renovado de los pioneros es particularmente fuerte. Para ello hay dos razones, que derivan de la naturaleza del tema en sí. La primera es que la investigación morfológica, aunque puede hacer pleno uso de los máximos refinamientos de la técnica, todavía no está excluida de proceder vigorosamente sin tales ayudas; pues incluso cuando la observación a ojo desnudo era el único canal a través del cual se podía recopilar información, aquellos dotados con el ojo vidente, tanto corporal como mental, llegaban a conclusiones sólidas. Así, los primeros trabajadores se encontraban en menor desventaja en el estudio de la forma de las plantas que en otros campos botánicos. La segunda razón que acentúa el valor, aún hoy, del trabajo morfológico desde hace mucho tiempo, es que, al estar libres de cualquier esquema fijo de pre-concepciones evolutivas, los escritores del pasado tenían la libertad de concentrarse en la forma en sí misma. Esta determinación les permitió llegar lejos, ya que significaba que su pensamiento no estaba inhibido por los intentos doctrinarios de forzarlo a encajar en la historia hipotética. La actitud de muchos botánicos post-Darwinianos, por otro lado, ha sido distorsionada, al obligar al estudio de la forma a servir a los fines filogenéticos. El trabajo de los griegos nos muestra hasta dónde fue capaz de avanzar la morfología en ausencia de la técnica moderna, y sin el rígido marco mental impuesto por la teoría evolutiva. Es, de hecho, difícil imaginar cómo cualquier biólogo, incluso con el masivo patrimonio actual de detalles fácticos a sus órdenes, podría mejorar la visión ampliamente holística de la naturaleza general del pensamiento morfológico establecido por Aristóteles, quien señaló que, cuando se trata de cualquier parte o estructura, “no se debe suponer que se trata de su composición material, a la que se está prestando atención… sino de la relación de cada parte con la forma total”. Del mismo modo, el verdadero objeto de la arquitectura no es el ladrillo, el mortero o la madera, sino la casa; y así el objeto principal de la filosofía natural no son los elementos materiales, sino lo compuesto, y la totalidad de la forma, independientemente de que estos elementos no existan”.

 

 

 

Etiquetas:

¿Quo vadis, Huxley? El darwinismo como religión

 

 

 

 

 

 

 

En contra de la opinión pública, la aportación principal del darwinismo no es la evolución, que es anterior, ni tampoco la selección natural, producto de varios errores consecutivos. Se trata de un conjunto de herramientas en contra de la idea de diseño en la naturaleza. Esa es su principal aportación.

Fracasado como teoría científica, el darwinismo se viene proponiendo desde su origen y con los años, como religión, demostrando así una nueva y sorprendente salida para algunas hipótesis rechazadas de la ciencia. A tal fin, algunos de sus representantes principales adquieren un aspecto semejante al de los antiguos profetas bíblicos. Darwin y Haeckel aparecen con grandes barbas en actitudes semejantes a las de sus contemporáneos Marx y Engels, profetas de una de las tendencias principales del darwinismo que es el marxismo. Mirando atrás, lejos en el tiempo, todos ellos recuerdan vivamente a Isaías o Jeremías en sus representaciones clásicas y barrocas.

El protagonista del cuadro de Rembrandt titulado “Jeremías lamentando la destrucción de Jerusalén”, en actitud postrada, nos recuerda a Charles Darwin, quien bien podría haber caído en depresión en el caso de conocer el destino y la relevancia posterior de sus escritos impulsados por la enérgica mano de los Huxley, abuelo y nieto. De haber previsto las aspiraciones religiosas de sus seguidores, seguramente Darwin habría soltado con voz poderosa la expresión que da título a esta obra:

- Quo vadis, Huxley?

Versión del Editor, PDF gratis Aquí

Etiquetas:
Categorias: AAA (ver todas las entradas), Binomio Con-Con, Ciencia a debate, Ciencia ficción, Clasificación, confusión, Confusión mental, Conocimiento, contradicción, Creación, Creencia, Crítica, Críticos de Darwin, Curiosidades y anécdotas, Darwinismo, Debates históricos y debates de ficción, Diseño, Diseño Inteligente (ID), Divulgación científica, Doblepensar, Dogmas, El destino del hombre en la Naturaleza, Evolución, Filosofía, Fraude, Historia, Historia de la biologia, Historia Natural, Humanismo, Huxley, Ideas, idioma darwiniano o darvinés, Ingsoc, Institucionalización de la ciencia, La sombra de Darwin, Lenguaje, Máquina incapaz de distinguir, Materialismo, Método Científico, Mitos y Leyendas de la Ciencia, Objetivos de la biología, On the Origin of Species by Means of Natural Selection, Origen de la biología, Orwell, Oxímoron, Post-darwinismo, Progreso, Pseudociencia, Religión, Retórica, Revoluciones, Sectarismo, Selección Natural, Significado de biología, Trampa semántica, Vida y costumbres de Charles Darwin, Visión del Mundo

Hoy, 18 de enero de 2016

Ayer  nos enviaba Víctor Pacheco desde Venezuela tres videos bien interesantes.  En ellos  se advertía de los riesgos del abuso del lenguaje. El abuso del lenguaje y su contaminación con eufemismos, oxímoron, obrepciones y subrepciones, es algo habitual en nuestros días. Empero, no por ser algo frecuente deja de ser peligrosísimo. El abuso del lenguaje conduce a  la incomunicación, pero para el totalitarismo es, asímismo, una herramienta de dominación.

En el video de hoy, también enviado por Víctor Pacheco y realizado por el mismo equipo de uno de los anteriores, se nos presenta una posible situación en un mundo corrmpido por un lenguaje inútil y viciado. ¿Nos encontramos lejos de esa situación? Algunos diríamos que ya hemos pasado por ahí o por situaciones semejantes…

 

Imagen de previsualización de YouTube
Etiquetas:
Categorias: AAA (ver todas las entradas), Binomio Con-Con, Biología, Ciencia a debate, Ciencia ficción, confusión, Confusión mental, Conocimiento, contradicción, Crítica, Críticos de Darwin, Curiosidades y anécdotas, Darwinismo, Debates históricos y debates de ficción, Diccionario de Neolengua, Doblepensar, Dogmas, El destino del hombre en la Naturaleza, Episteme, Estructuralismo, Evolución, fantasma semántico, Filosofía, Flatus vocis, Fraude, General, Historia, Humanismo, Ideas, idioma darwiniano o darvinés, Infierno, Ingsoc, Institucionalización de la ciencia, La sombra de Darwin, Lenguaje, Máquina incapaz de distinguir, Materialismo, Neolengua, Orwell, Oxímoron, Progreso, Pseudociencia, Retórica, Revoluciones, Sectarismo, Selección Natural, Ser humano, Tautología, Visión del Mundo

Palimpsestos darwinistas

 

 

 

 

 

 

 

 

Karl Ernst von Baer (1792-1876)

 

El palimpsesto es una obra escrita o dibujada sobre otra obra más antigua, a veces con la simple finalidad de aprovechar un pedazo de papel, papiro o pergamino, es decir, utilización del soporte.

Los textos de los grandes gestores sociales del siglo XIX, Marx, Engels, Darwin, encierran entre sus páginas restos de obras importantes,  que no son suyas, dando testimonio a la posteridad de que, además del firmante, por lo general pretencioso y pesado,  hubo otras personas que pensaron y escribieron antes que él de manera diferente y mejor, más brillante.  Precisamente por eso la suerte les fue menos propicia. Los triunfadores siempre están a lomos de otros que son los proscritos de la historia.

El darwinismo está lleno de estos ejemplos como es el caso de Karl Ernst von Baer, el fundador de la embriología, de cuya existencia sabemos precisamente por las páginas web y los libros del darwinismo que él combatió. Lo que sabemos nos lo han dado con cuenta-gotas quienes no supieron apreciarlo y es, por lo tanto, esquemático. Sabemos que era un gran científico, que descubrió el óvulo humano y que tuvo mucho que decir, pero tal vez por eso mismo, sus escritos no han tenido la fortuna de otros, que sin tener nada que decir,  o tan sólo por complicar la vida del lector,  se han difundido espléndidamente.  Esperamos que algún día se publiquen sus cartas a Darwin, páginas en blanco de difícil justificación en ese gran proyecto de la Correspondencia de Darwin.  Y también esperamos que algún día alguien traduzca al inglés su obra Über Entwickelungsgeschichte der Thiere. Beobachtung und Reflexion.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Robert Fitz Roy (1805-1865)

En relación con este fenómeno de los proscritos, de los maltratados de la historia cuya obra sólo aparece cual palimpsesto a la sombra de la de otros que no les llegaban ni a la suela del zapato,  hay también algún caso trágico. Al parecer, en el famoso debate en Oxford sobre El Origen de las Especies, quien fuera capitán del Beagle, y entonces vice-almirante, Robert Fitz Roy  se mostró contrario al libro de Darwin al que Huxley defendió.  Levantando una Biblia sobre su cabeza, Fitz Roy pidió a la audiencia que creyeran en Dios en lugar de creer en el hombre.

Una vez establecido en Londres, Fitz Roy fue el primer meteorólogo de la Historia, profesión entonces de alto riesgo.  Debido a la dificultad de los pronósticos acabó teniendo, sobre la misma cabeza que sostuvo la Biblia en el debate de Oxford, serios problemas que aparentemente resolvió cortándose el cuello con su cuchilla de afeitar.

Pero quien nos había motivado a escribir hoy sobre ruinas y palimpsestos no era Fitz Roy ni von Baer, sino Dühring.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Karl Eugen Dühring (1833-1921)

Karl Eugen Dühring (1833-1921) es quien da nombre a la exposición de la Teoría marxista de Frederic Engels que se titula precisamente Anti-Dühring. De esta obra podemos encontrar multitud de ediciones en todos los idiomas, pero será mucho más difícil encontrar alguna muestra de la obra que le sirvió de inspiración. Una lástima porque la lectura de los fragmentos que Engels salvó para la posteridad promete. Así tenemos, por ejemplo:

“Darwinian semi-poetry and dexterity in metamorphosis, with their coarsely sentient narrowness of comprehension and blunted power of differentiation  … In our view what is specific to Darwinism, from which of course the Lamarckian formulations must be excluded, is a piece of brutality directed against humanity.”

 

La semipoesía y el truco de las metamorfosis darwinistas, con su grosera estrechez de concepción y su embotada capacidad de distinguir… En nuestra opinión, el darwinismo propiamente dicho, del que hay que distinguir, naturalmente, la concepción lamarckiana, es una pieza de brutalidad dirigida contra la humanidad.

 

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Etiquetas:

¿Cuán bajo hemos caído? El oxímoron como medida del deterioro del lenguaje

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los oxímoron son expresiones, habitualmente de dos términos, en las que ambos se contradicen, disputan entre sí un espacio que no puede ser ocupado por ambos puesto que lo que uno significa no es compatible con el otro.

El diccionario de oxímoron cuenta con más de cien de estas expresiones. La parte más sencilla en la elaboración de este diccionario es la que consiste en dar las definiciones de estas expresiones puesto que son todas ellas iguales entre sí e iguales a cero: ninguna significa nada. Pero cuidado que esto no quiere decir que estas expresiones no tengan valor. Al contrario, pueden servir  para la destrucción del lenguaje. Son muy útiles para la generación de confusión y por eso a veces se utilizan en procesos de lavado de cerebro masivo. Es por eso que son cada vez más frecuentes en los terrenos de la política y de la educación.

En español se ha denominado a estas expresiones flatus vocis o también fantasmas semánticos.

La cantidad de oxímoron en un lenguaje es indicador de su deterioro y así en el español contemporáneo vemos que hemos caído verdaderamente bajo cuando tan abundantes son los casos encontrados a diario.

Con el desarrollo de las especialidades académicas se han revelado algunas particularmente fecundas en oxímoron. Tal es el caso de la Economía, de las Ciencias de la Educación, por supuesto de la Filosofía y también, como no, de la Biología.

La Economía se basa en gran medida en la gestión y proliferación de este tipo de expresiones y así tenemos la enorme familia de los oxímoron relacionados con el capital y el capitalismo (Capital humano, Capitalismo avanzado, Capitalismo de Estado, etc.) o aquellos en relación con la banca (Banca amiga, Banca ética, Banca solidaria, etc.).

La cultura de masas, la cultura tecnológica o la educación financiera serán ejemplos de oxímoron en el campo de las Ciencias de la Educación. La filosofía materialista es un buen ejemplo del dominio de la Filosofía, cultivada y abonada desde hace décadas por muchos grupos de expertos internacionalmente reconocidos y retribuidos, pero entre los flatos verbales más notables de todos los tiempos tenemos a la selección natural y la inteligencia artificial. El primero nacido y cultivado con esmero en los terrenos de la Biología,  el segundo de la cibernética que viene a ser la interfaz entre aquella y la informática.

Al admitir tales nociones auto-contradictorias e imposibles, el pensamiento queda bloqueado; su mejor parte anulada: la crítica y la auto-crítica desaparecen. El pensamiento se esfuma para dejar lugar a  la ideología. ¿Cuál es la diferencia entre uno, el pensamiento y la otra, la ideología? El primero es abierto y la segunda es cerrada, limitada. El primero extiende los límites de la razón, la segunda los recorta.

El oxímoron vuelve loco al hablante y lo domina. La selección natural no requiere explicación otra que su propia definición (tautología): sobreviven los más aptos, esto es los que sobreviven. La teoría científica queda degradada y la Ciencia convertida en anti-ciencia. Al admitir la inteligencia artificial el hablante se reconoce uno más entre los robots, máqinas pensantes y engendros cibernéticos. El hablante reconoce su propia estupidez, confiesa su incapacidad, y renuncia así a su cualidad principal, el pensamiento, al que entrega en manos de la autoridad del partido. Pero no importa,  dentro de cincuenta años nadie entenderá ya de qué estamos hablando. ¿Verdad?

 

 

 

 

Guardar

Etiquetas:
Categorias: AAA (ver todas las entradas), adaptación, Binomio Con-Con, Biología, Blog del día Mi+d, Caracteres adquiridos, Ciencia a debate, confusión, Confusión mental, Conocimiento, contradicción, Crítica, Curiosidades y anécdotas, Darwinismo, Debates históricos y debates de ficción, Diccionario de Neolengua, Divulgación científica, Doblepensar, Dogmas, Estructuralismo, fantasma semántico, Filosofía, Flatus vocis, Fraude, Hipótesis, Historia, Historia de la biologia, Historia Natural, Humanismo, idioma darwiniano o darvinés, Infierno, Ingsoc, Literatura, Máquina incapaz de distinguir, Mitos y Leyendas de la Ciencia, Naturaleza fantástica, Neolengua, Objetivos de la biología, Orwell, OSMNS, Oxímoron, Post-darwinismo, Pseudociencia, Retórica, Revoluciones, Royal Society, Sectarismo, Selección Natural, Tautología, trabalenguas, Trampa semántica, Último Escolástico

La persuasión en la construcción de la ciencia contemporánea en México: Los casos de Martín de Sessé Lacasta e Isaac Ochoterena Mendieta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El triunfo, el éxito de una obra o de un autor científico, no siempre es resultado de una aportación real a los campos del conocimiento, sino que a menudo es debido a una oportunidad histórica: Encontrarse en el lugar adecuado en el momento preciso.

Por ejemplo el libro principal de Darwin y fundador del darwinismo se titula Sobre el Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural o la Preservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida. En su prólogo el autor reconoce haberse inspirado en Malthus, un obscuro economista del Imperio Británico. La obra, carente de novedad científica y de resultados experimentales originales, busca constantemente confundir especie con variedad, ignorando la obra de los principales naturalistas. A tal fin está llena de errores y juegos de palabras, pero no obstante ha triunfado por inspirar un modelo de vida útil y acorde con los principios del liberalismo.

Muchos autores han triunfado en sus carreras por oportunismo. Pero el oportunismo no es inocente sino que está asociado con el apoyo de grupos de presión, redes de poder, lobbies, de tal manera que la ciencia queda convertida en política y la claridad y objetividad desaparecen.

El análisis de los ejemplos históricos en autores como Ochoterena y Sessé permite obtener las herramientas precisas para distinguir a los verdaderos protagonistas de los avances científicos de otros, cuyo papel histórico es más dudoso y ha de encontrarse entre los políticos o, para ser más críticos, entre los impostores.

No hemos estudiado casos históricos por una contemplación caprichosa del pasado. El estudio del pasado aporta las herramientas que nos permiten analizar el presente y orientar el futuro.

La persuasión en la construcción de la ciencia contemporánea en México: Los casos de Martín de Sessé Lacasta e Isaac Ochoterena Mendieta. PDF gratuito

Etiquetas:

Recordando a Rafael Barrett

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace unos años hablábamos de Rafael Barrett, autor español que desarrolló la mayor parte de su obra en Paraguay y leíamos entonces su artículo titulado La ciencia, en el que brillantemente definía a esta actividad humana como religión corta.

La lectura de las memorias de Pío Baroja nos recuerda ahora a Rafael Barrett. De él dice Baroja:

 

Me dijeron que había hablado de algunos libros míos, quizá recordando que nos habíamos conocido un momento. También me dijeron que se habían publicado dos libros suyos en una biblioteca hispanoamericana; pero cuando pretendí comprarlos, no los encontré. Barrett fue para mí como una sombra que pasa. Barret debía de ser un hombre desequilibrado, con anhelos   de   claridad   y   de   justicia. Tipos así dejan por donde pasan un rastro de enemistad y de cólera. A la gente le gusta la mentira.

Etiquetas:

El optimismo de los eunucos, según don Pío Baroja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leyendo ayer el libro de Don  Pío Baroja titulado Juventud, Egolatría llegaba a unos párrafos que me parecen que ni pintados para celebrar el día de San Alberto Magno, patrono de los científicos (mañana, 15 de noviembre). El texto es de una sorprendente actualidad que indica que aquello que vió Baroja era el embrión de lo que hoy tenemos.

Los párrafos son los siguientes:

 

En un libro de consejos a los investigadores de Ramón y Cajal, libro de una tartufería desagradable, este histólogo, que como pensador siempre ha sido de una mediocridad absoluta, habla de cómo debe ser el joven sabio, ]o mismo que la Constitución de 1812 hablaba de cómo debía ser el ciudadano español.

Sabemos cómo debo ser el joven sabio; sereno, optimista, tranquilo… y con diez o doce sueldos.

 Me han dicho algunos amigos que en la Institución libre de enseñanza de Madrid, donde se intenta dar una orientación artística a los alumnos, se hace tácitamente una clasificación de la importancia de las artes; primero, la pintura; después, la música, y, por último, la literatura.

 Fijándose en la intención que puede tener este orden, se ve que su objeto es no dar al estudiante motivos de pesimismo. Claro, no es contemplando telas viejas pintadas con aceite de linaza, ni con el chim… bum… bum.  de la música, como saldrán descontentos; pero ¡qué sé yo! En un país como España, creo que vale más que haya descontentos que no señoritos correctísimos que vayan al laboratorio con una blusa muy limpia, hablen del Greco y de Cezanne y de la Novena sinfonía  y no protesten, porque detrás de esta corrección se adivina el optimismo de los eunucos.

 

Pío Baroja. Juventud, egolatría.

Etiquetas: