‘Huxley’

¿Será la religión una cuestión de élites?

En su entrada titulada Relationship between religion and science, Wikipedia contiene una información que la confirma como lo que hace tiempo venimos advirtiendo: La pesadilla que Orwell predijo en su novela 1984: El Diccionario de Neolengua.

A fecha de hoy (11 de febrero de 2016), al tratar sobre la relación entre Religión y Ciencia indica:

While the conflict thesis remains popular for the public, it has lost favor among most contemporary historians of science and the majority of scientists in elite universities in the US do not hold a conflict view.

 

Es decir:

 

Mientras la tesis del conflicto sigue siendo popular, ha perdido el favor de los historiadores contemporáneos de la ciencia y de la mayoría de los científicos en las universidades de élite de los Estados Unidos, quienes no mantienen tal visión del conflicto.

 

Ahora bien: ¿Por qué la plebe, la gente, la pobre gente, mantiene esa visión de la relación entre Religión y Ciencia como un conflicto?

¿No será acaso porque el Partido se ha empeñado en ello?. ¿No será porque la autoridad, representada entre otros por el Diccionario de Neolengua ha decidido que los pobres no tienen derecho a una Religión que no sea la de la Ciencia o la de la Evolución?

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La Guerra de los Mundos: impresiones del autor

En su obra Experimento en autobiografía, HG Wells se refiere a su época de estudiante de los cursos de ciencias en la Escuela Normal de Ciencias y Real de Minas de South Kensington,  liderada por Thomas Henry Huxley. Nos cuenta:

Cada vez me parece más sorprendente que tanto la vieja Escuela Normal como la Escuela Rural de Minas, el actual Colegio Imperial de Ciencia y Tecnología, aunque una parte importante de su labor consista aún en preparar a profesores de ciencias, nunca hayan tenido, ni tengan, ni seguramente tendrán nunca, cátedra alguna, profesor o curso de metodología y didáctica de las ciencias. Y que mucho menos exista nada que sea ciencia política, económica o social, y ninguna investigación en cuanto a los objetivos, o ningún intento de señalar, controlar y coordinar la enseñanza de los diferentes departamentos. Para las inteligencias rectoras de South Kensington un curso de geología no es más que un curso de geología. Cuando uno ha realizado un curso, cualquier curso, entonces sabe geología. ¿ Y no es eso útil para la minería y la metalurgia? Guthrie y Judd no eran más que aficionados en la enseñanza de la ciencia, y ninguno de ellos tenía ideas firmes sobre cómo interesar a los estudiantes en sus asignaturas. y en aquella organización no había en puestos de supervisión ningún filósofo pedagógico con el conocimiento y la autoridad para decírselo.

El Colegio Imperial, ahora me doy cuenta, era y todavía es en realidad no un colegio, sino un cúmulo de laboratorios y aulas. Fueran cuales fueran sus fines originales,  éstos hoy se han olvidado. No tiene ninguna idea firme de lo que es y de lo que se supone que ha de ser. Lo que quiere decir que no tiene filosofía. No tiene organización filosófica, idea social, no tiene objetivo racionalizado, que lo mantenga unido… No veo cómo podemos esperar, detener y controlar el desarrollo desastroso de los asuntos del mundo hasta que hayamos unido el desarrollo filosófico y el educativo.

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La muerte de un caballo y una metáfora sobre la ciencia

La noticia reciente de un caballo muerto en Barcelona debido a un golpe de calor trae a la memoria una metáfora que Adrian Desmond relata en su biografía de Thomas Henry Huxley.

Al parecer en los años cincuenta del siglo XIX se estaba reestructurando la Ciencia en Inglaterra. El dominio de los grupos conservadores liderados par la aristocracia y la jerarquía eclesiástica debería dejar lugar a otras parcelas de poder que estarían representadas por científicos de apariencia más independiente. En aquella época,  nos cuenta Desmond,  la ciencia debería venir a ser como los caballos que tirasen del carro de la Industria. Muy bien. Aplaudimos hasta ahí la metáfora: Una nueva ciencia a la que se le pide músculo.

El cambio tuvo un enorme éxito y desde entonces se viene pidiendo a la Ciencia eso: Músculo, potencia para tirar de carro de la industria.  Más músculo que reflexión,  sin duda, porque lo que no dice Desmond es quién iría sentado en el pescante gobernando las riendas de dicho carro que portaría la carga de la industria y sería arrastrado por la potencia equina de la ciencia. ¿Quién llevará las riendas en el carro de su metáfora, Mr Desmond? ¿Tal vez la banca?

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Los naturalistas y el profesor Huxley en el párrafo septingentésimo cuadragésimo octavo de El Origen de las Especies

 

El párrafo revela la estructura mental de su autor. Se encuentran los naturalistas, por un lado, gente trabajadora pero incapaz, torpe, como los niños de una escuela. Por otro lado el profesor Huxley, el maestro, por encima del bien y del mal y de todos los niños de la escuela. Finalmente el autor, testigo en tercera persona, aunque en realidad es el repelente niño pelota de la clase.

 

 

748.

 

Naturalists frequently speak of the skull as formed of metamorphosed vertebrae; the jaws of crabs as metamorphosed legs; the stamens and pistils in flowers as metamorphosed leaves; but it would in most cases be more correct, as Professor Huxley has remarked, to speak of both skull and vertebrae, jaws and legs, etc., as having been metamorphosed, not one from the other, as they now exist, but from some common and simpler element. Most naturalists, however, use such language only in a metaphorical sense: they are far from meaning that during a long course of descent, primordial organs of any kind—vertebrae in the one case and legs in the other—have actually been converted into skulls or jaws. Yet so strong is the appearance of this having occurred that naturalists can hardly avoid employing language having this plain signification. According to the views here maintained, such language may be used literally; and the wonderful fact of the jaws, for instance, of a crab retaining numerous characters, which they probably would have retained through inheritance, if they had really been metamorphosed from true though extremely simple legs, is in part explained.

 

Los naturalistas hablan con frecuencia del cráneo como formado de vértebras metamorfoseadas, de los apéndices bucales de los crustáceos como de patas metamorfoseadas, de los estambres y pistilos de las flores como de hojas metamorfoseadas; pero en la mayor parte de los casos sería más correcto, como ha hecho observar el profesor Huxley, hablar del cráneo y de las vértebras, de los apéndices bucales y de las patas como habiendo provenido por metamorfosis, no unos órganos de otros, tal como hoy existen, sino de algún elemento común y más sencillo. La mayor parte de los naturalistas, sin embargo, emplea este lenguaje sólo en sentido metafórico; están lejos de pensar que, durante un largo transcurso de generaciones, órganos primordiales de una clase cualquiera -vértebras en un caso y patas en otro- se han convertido realmente en cráneos y apéndices bucales; pero es tan patente que esto ha ocurrido, que los naturalistas difícilmente pueden evitar el empleo de expresiones que tengan esta clara significación. Según las opiniones que aquí se defienden, estas expresiones pueden emplearse literalmente, y en parte queda explicado el hecho portentoso de que los apéndices bucales, por ejemplo, de un cangrejo conserven numerosos caracteres que probablemente se habrían conservado por herencia si se hubiesen realmente originado por metamorfosis de patas verdaderas, aunque sumamente sencillas.

Lectura aconsejada:

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