Archivo para la categoría ‘Institucionalización de la ciencia’

Hoy, 18 de enero de 2016

Ayer  nos enviaba Víctor Pacheco desde Venezuela tres videos bien interesantes.  En ellos  se advertía de los riesgos del abuso del lenguaje. El abuso del lenguaje y su contaminación con eufemismos, oxímoron, obrepciones y subrepciones, es algo habitual en nuestros días. Empero, no por ser algo frecuente deja de ser peligrosísimo. El abuso del lenguaje conduce a  la incomunicación, pero para el totalitarismo es, asímismo, una herramienta de dominación.

En el video de hoy, también enviado por Víctor Pacheco y realizado por el mismo equipo de uno de los anteriores, se nos presenta una posible situación en un mundo corrmpido por un lenguaje inútil y viciado. ¿Nos encontramos lejos de esa situación? Algunos diríamos que ya hemos pasado por ahí o por situaciones semejantes…

 

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Unos videos sobre corrección política, educación progre y otros nuevos oxímoron

Víctor Pacheco desde Venezuela nos envía estos vídeos:

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De ellos hemos obtenido algunos nuevos oximoron:

Ajuste fiscal
Corrección política
Daños colaterales
Edad mental
Educación progre
Hegemonía humana
Igualdad de género
Juegos de la política
Multiculturalismo
Pais en desarrollo
Reacomodo laboral

Que pueden ver ya incorporados en las páginas correspondientes de nuestro diccionario:

Diccionario de Fantasmas Semánticos (A-E): del Accidente Premeditado a lo Extremadamente moderado pasando por la Competición Democrática

 

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Nullius in verba. Carta del Dr Sutton a la Royal Society sobre el fraude de Darwin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La frase latina Nullius in verba, lema de la Royal Society, procede las Epístolas de Horacio, quien en ellas se compara con un gladiador libre de la servidumbre  a dueño alguno:

Nullius addictus iurare in verba magistri,  quo me cumque rapit tempestas, deferor hospes.

(«no me veo obligado a jurar por las palabras de maestro alguno,  me dejo llevar como huésped de paso a donde me arrebata la tempestad.)

 

 

 

 

 

 

 

La Royal Society pretende, mediante esta frase, mostrarse como asociación de personas libres de la obediencia a dogmas  imperantes o a autoridad alguna:

“[...] it is an established rule of the Society, to which they will always adhere, never to give their opinion, as a Body, upon any subject, either of Nature or Art, that comes before them

(«… es una regla establecida de la Sociedad, a la que siempre se adherirá, nunca dar su opinión, como Cuerpo, sobre ningún tema, ni de Naturaleza ni de Arte, que llegue ante ella.»)

Difícil tarea la de mantener con firmeza este lema de gladiadores viejos ante la cual tenemos que preguntar:

¿Cumplen los miembros de la Royal  Society la obediencia debida a  su lema o por el contrario en contra del mismo deben tener una opinión unánime sobre algún tema?

Y la respuesta es No. En lo que respecta a mantener encumbrada la figura de Darwin la Royal Society no sigue su propio Slogan.

En su libro precisamente titulado Nullius in verba el Dr. Mike Sutton, basándose en una serie exhaustiva de búsquedas bibliográficas, presenta pruebas de que Darwin copió de Patrick Matthew su idea de la selección natural.

Según Sutton, representantes darwinistas en posiciones clave de la British Association for Advancement of Science y la Royal Society of London mantienen privilegios especiales para Darwin y Wallace y perjuicios especiales para Matthew.

Con el fin de aclarar este punto tan importante y polémico el Dr Sutton envió la siguiente carta a la Royal Society con fecha 20 de enero de 2015. Al no haber recibido respuesta en algo más de dos años, atribuimos el silencio de la Royal Society a la solidez de las tesis del Dr Sutton.

 

 

Ofrecemos la traducción de la carta al español con intención de darle difusión y facilitar su apoyo:

 

Estimada Royal Society

Charles Darwin (FRS), Alfred Russel Wallace y Richard Dawkins (FRS) y otros, entre los que me incluyo, reconocemos que Patrick Matthew (1831) – en su libro On Naval Timber and Arboriculture - publicó la teoría completa de la selección natural muchos años antes de que Darwin y Wallace pusieran la pluma en papel sobre el tema y 28 años antes de que Darwin y Wallace (1858) leyesen sus documentos ante la Linnean Society.

Matthew singularmente acuñó su descubrimiento como el “proceso natural de selección” y 29 años más tarde Darwin barajó únicamente los términos de Matthew en su propia re-acuñación única como el “proceso de selección natural”. Darwin y Wallace afirmaban haber llegado a la misma teoría, usar la misma terminología y los mismos ejemplos explicativos únicos, independientemente de Matthew e independientemente uno del otro.

El propósito de mi carta abierta, por lo tanto, es solicitar a la Royal Society una declaración oficial para explicar si acaso la Royal Society tendrá a bien afirmar si se debería conceder a Patrick Matthew, por su logro en publicar primero uno de los mayores descubrimientos de la ciencia, la máxima prioridad sobre ambos, Darwin y Wallace, por su gran avance único.

Supongo que la Royal Society no habrá cambiado extraoficialmente sus opiniones sobre las reglas de prioridad. En este sentido deseo recordar a la Royal Society el Efecto Arago al que se ha adherido en todas las demás disputas sobre la prioridad del descubrimiento en la ciencia -que es que ser el primero es todo.

Haciendo caso omiso de la convención de prioridad – específicamente ignorando el efecto Arago – Richard Dawkins y otros han creado un precedente único en la historia del descubrimiento científico – la ” Dawkins’ Demand ” que dice que Matthew no debería tener prioridad sobre Darwin y Wallace, por su previa creencia del conocimiento “que los puntos de vista de Matthew pasaron desapercibidos”. Sin embargo, las nuevas técnicas de investigación de Big Data revelan que el libro de Matthew (1831) fue de hecho (antes de 1858) citado por otros naturalistas conocidos por Darwin / Wallace – incluyendo a Loudon (que editó y publicó dos de los influyentes papeles de Blyth), Robert Chambers, quien escribió el muy influyente libro sobre la evolución – Los vestigios de la creación) y Prideaux John Selby (quien editó y publicó el artículo de Wallace Sarawak). (Ver: mi documento revisado por colegas para esta nueva evidencia http://britsoccrim.org/new/volume14/pbcc_2014_sutton.pdf).

En resumen, ¿podría la Royal Society  hacer una declaración oficial sobre si ha abandonado o no su aceptación anterior del Efecto Arago? (Véanse las referencias a los documentos sobre el mismo:

http://www.bestthinking.com/thinkers/science/social_sciences/sociology/m…

Si la Royal Society está haciendo una excepción a la regla de prioridad en el caso de Patrick Matthew tendría por favor la bondad de explicar por qué y hacer una declaración oficial en el sentido de que esto no es simplemente una regla sesgada darwinista “hecha especialmente para Matthew”?

 

Sinceramente suyo

 

Dr Mike Sutton (Reader in Criminology and Sociology)

School of Social Sciences

Nottingham Trent University

 

 

 

 

Siendo así probado que Darwin copió de Matthew parece inadecuado que la Royal Society mantenga el premio Darwin, pero ocurre que este caso de preferencia indebida que ha denunciado Sutton no es el único caso de fraude, trampa o error que concierne a Darwin.

Pronto veremos alguno más…

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EL ESPEJO DE LOS ENIGMAS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL ESPEJO DE LOS ENIGMAS. Resumen del Capítulo titulado El Espejo de los Enigmas en el libro-homenaje a Isabel Izquierdo Moya “Encuentros con lo imposible” (Amazon, 2017)

 

RESUMEN

A lo largo del siglo XX se propusieron tres explicaciones principales para la adaptación: la primera, considerada por lo general extra-académica, a menudo denominada anti-evolucionista y basada, para algunos en fuerzas internas de naturaleza supra-sensible, se oponía a las dos explicaciones consideradas académicas: la lamarckista y la darwinista. Tanto para el francés Étienne Rabaud (1868-1956), como para el español Pedro Laín Entralgo (1908-2001), entre estas tres opciones la segunda estaba ya periclitada a mediados del siglo XX, mientras que la tercera constituía la doctrina normal o canónica, si bien el propio Rabaud en sus escritos mostraba su desacuerdo con este punto de vista. En una demostración sin precedentes de la naturaleza voluble de la ciencia, la situación descrita parece haber dado un vuelco. La explicación darwinista, que el propio Rabaud cuestionaba en sus textos, parece hoy periclitada. La lamarckista, que parecía entonces periclitada, ha recuperado seguidores, si bien carece de pruebas que justifiquen una aplicación amplia. Ante este panorama, nos planteamos si acaso lo que estos académicos del siglo XX, tan corteses con los textos darwinistas, habían denominado como supra-sensible en algunos casos y extra-científico en otros, no merecerá ahora una nueva denominación que permita dirigir la vista a horizontes amplios que en su día fueron descartados por los ímpetus del positivismo.

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Palimpsestos darwinistas

 

 

 

 

 

 

 

 

Karl Ernst von Baer (1792-1876)

 

El palimpsesto es una obra escrita o dibujada sobre otra obra más antigua, a veces con la simple finalidad de aprovechar un pedazo de papel, papiro o pergamino, es decir, utilización del soporte.

Los textos de los grandes gestores sociales del siglo XIX, Marx, Engels, Darwin, encierran entre sus páginas restos de obras importantes,  que no son suyas, dando testimonio a la posteridad de que, además del firmante, por lo general pretencioso y pesado,  hubo otras personas que pensaron y escribieron antes que él de manera diferente y mejor, más brillante.  Precisamente por eso la suerte les fue menos propicia. Los triunfadores siempre están a lomos de otros que son los proscritos de la historia.

El darwinismo está lleno de estos ejemplos como es el caso de Karl Ernst von Baer, el fundador de la embriología, de cuya existencia sabemos precisamente por las páginas web y los libros del darwinismo que él combatió. Lo que sabemos nos lo han dado con cuenta-gotas quienes no supieron apreciarlo y es, por lo tanto, esquemático. Sabemos que era un gran científico, que descubrió el óvulo humano y que tuvo mucho que decir, pero tal vez por eso mismo, sus escritos no han tenido la fortuna de otros, que sin tener nada que decir,  o tan sólo por complicar la vida del lector,  se han difundido espléndidamente.  Esperamos que algún día se publiquen sus cartas a Darwin, páginas en blanco de difícil justificación en ese gran proyecto de la Correspondencia de Darwin.  Y también esperamos que algún día alguien traduzca al inglés su obra Über Entwickelungsgeschichte der Thiere. Beobachtung und Reflexion.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Robert Fitz Roy (1805-1865)

En relación con este fenómeno de los proscritos, de los maltratados de la historia cuya obra sólo aparece cual palimpsesto a la sombra de la de otros que no les llegaban ni a la suela del zapato,  hay también algún caso trágico. Al parecer, en el famoso debate en Oxford sobre El Origen de las Especies, quien fuera capitán del Beagle, y entonces vice-almirante, Robert Fitz Roy  se mostró contrario al libro de Darwin al que Huxley defendió.  Levantando una Biblia sobre su cabeza, Fitz Roy pidió a la audiencia que creyeran en Dios en lugar de creer en el hombre.

Una vez establecido en Londres, Fitz Roy fue el primer meteorólogo de la Historia, profesión entonces de alto riesgo.  Debido a la dificultad de los pronósticos acabó teniendo, sobre la misma cabeza que sostuvo la Biblia en el debate de Oxford, serios problemas que aparentemente resolvió cortándose el cuello con su cuchilla de afeitar.

Pero quien nos había motivado a escribir hoy sobre ruinas y palimpsestos no era Fitz Roy ni von Baer, sino Dühring.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Karl Eugen Dühring (1833-1921)

Karl Eugen Dühring (1833-1921) es quien da nombre a la exposición de la Teoría marxista de Frederic Engels que se titula precisamente Anti-Dühring. De esta obra podemos encontrar multitud de ediciones en todos los idiomas, pero será mucho más difícil encontrar alguna muestra de la obra que le sirvió de inspiración. Una lástima porque la lectura de los fragmentos que Engels salvó para la posteridad promete. Así tenemos, por ejemplo:

“Darwinian semi-poetry and dexterity in metamorphosis, with their coarsely sentient narrowness of comprehension and blunted power of differentiation  … In our view what is specific to Darwinism, from which of course the Lamarckian formulations must be excluded, is a piece of brutality directed against humanity.”

 

La semipoesía y el truco de las metamorfosis darwinistas, con su grosera estrechez de concepción y su embotada capacidad de distinguir… En nuestra opinión, el darwinismo propiamente dicho, del que hay que distinguir, naturalmente, la concepción lamarckiana, es una pieza de brutalidad dirigida contra la humanidad.

 

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Iconoclast: One Journalist’s Odyssey through the Darwin Debates

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This is the great problem with science today: That authority more and more replaces evidence

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La Ciencia, la Literatura y sus motores

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En un momento dado escribió Javier Marías:

Porque el pasar que más interesa a Benet es el que más se asemeja al pasar de la vida, en la que nunca nadie tiene todos los datos o toda la memoria o toda la seguridad o toda la interpretación de cómo fueron o son las cosas, aun las que más nos atañen o más han condicionado nuestra existencia teñidas todas de parcialidad e incertidumbre.

 

Y en otra ocasión:

En realidad la vieja aspiración de cualquier cronista o superviviente, relatar lo ocurrido, dar cuenta de lo acaecido, dejar constancia de los hechos y delitos y hazañas, es una mera ilusión o quimera, o mejor dicho, la propia frase, ese propio concepto,  son ya metafóricos y forman parte de la ficción. “Relatar lo ocurrido” es ya inconcebible y vano, o bien es sólo posible como invención.

 

Y antes de todo eso:

A diferencia del científico o el filosófico, el pensamiento literario se caracteriza por dos privilegios que son sólo suyos: no está sujeto a argumento ni a demostración (…), no depende de un hilo conductor razonado ni necesita mostrar cada uno de sus pasos; por consiguiente le está permitida la contradicción.

 

La contradicción, la ambigüedad, son motores en toda obra literaria como también lo son en El Origen de las Especies que, recordemos, es obra que no pertenece a la Ciencia sino a la Épica.

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La persuasión en la construcción de la ciencia contemporánea en México: Los casos de Martín de Sessé Lacasta e Isaac Ochoterena Mendieta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El triunfo, el éxito de una obra o de un autor científico, no siempre es resultado de una aportación real a los campos del conocimiento, sino que a menudo es debido a una oportunidad histórica: Encontrarse en el lugar adecuado en el momento preciso.

Por ejemplo el libro principal de Darwin y fundador del darwinismo se titula Sobre el Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural o la Preservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida. En su prólogo el autor reconoce haberse inspirado en Malthus, un obscuro economista del Imperio Británico. La obra, carente de novedad científica y de resultados experimentales originales, busca constantemente confundir especie con variedad, ignorando la obra de los principales naturalistas. A tal fin está llena de errores y juegos de palabras, pero no obstante ha triunfado por inspirar un modelo de vida útil y acorde con los principios del liberalismo.

Muchos autores han triunfado en sus carreras por oportunismo. Pero el oportunismo no es inocente sino que está asociado con el apoyo de grupos de presión, redes de poder, lobbies, de tal manera que la ciencia queda convertida en política y la claridad y objetividad desaparecen.

El análisis de los ejemplos históricos en autores como Ochoterena y Sessé permite obtener las herramientas precisas para distinguir a los verdaderos protagonistas de los avances científicos de otros, cuyo papel histórico es más dudoso y ha de encontrarse entre los políticos o, para ser más críticos, entre los impostores.

No hemos estudiado casos históricos por una contemplación caprichosa del pasado. El estudio del pasado aporta las herramientas que nos permiten analizar el presente y orientar el futuro.

La persuasión en la construcción de la ciencia contemporánea en México: Los casos de Martín de Sessé Lacasta e Isaac Ochoterena Mendieta. PDF gratuito

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Recordando a Rafael Barrett

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace unos años hablábamos de Rafael Barrett, autor español que desarrolló la mayor parte de su obra en Paraguay y leíamos entonces su artículo titulado La ciencia, en el que brillantemente definía a esta actividad humana como religión corta.

La lectura de las memorias de Pío Baroja nos recuerda ahora a Rafael Barrett. De él dice Baroja:

 

Me dijeron que había hablado de algunos libros míos, quizá recordando que nos habíamos conocido un momento. También me dijeron que se habían publicado dos libros suyos en una biblioteca hispanoamericana; pero cuando pretendí comprarlos, no los encontré. Barrett fue para mí como una sombra que pasa. Barret debía de ser un hombre desequilibrado, con anhelos   de   claridad   y   de   justicia. Tipos así dejan por donde pasan un rastro de enemistad y de cólera. A la gente le gusta la mentira.

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El optimismo de los eunucos, según don Pío Baroja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leyendo ayer el libro de Don  Pío Baroja titulado Juventud, Egolatría llegaba a unos párrafos que me parecen que ni pintados para celebrar el día de San Alberto Magno, patrono de los científicos (mañana, 15 de noviembre). El texto es de una sorprendente actualidad que indica que aquello que vió Baroja era el embrión de lo que hoy tenemos.

Los párrafos son los siguientes:

 

En un libro de consejos a los investigadores de Ramón y Cajal, libro de una tartufería desagradable, este histólogo, que como pensador siempre ha sido de una mediocridad absoluta, habla de cómo debe ser el joven sabio, ]o mismo que la Constitución de 1812 hablaba de cómo debía ser el ciudadano español.

Sabemos cómo debo ser el joven sabio; sereno, optimista, tranquilo… y con diez o doce sueldos.

 Me han dicho algunos amigos que en la Institución libre de enseñanza de Madrid, donde se intenta dar una orientación artística a los alumnos, se hace tácitamente una clasificación de la importancia de las artes; primero, la pintura; después, la música, y, por último, la literatura.

 Fijándose en la intención que puede tener este orden, se ve que su objeto es no dar al estudiante motivos de pesimismo. Claro, no es contemplando telas viejas pintadas con aceite de linaza, ni con el chim… bum… bum.  de la música, como saldrán descontentos; pero ¡qué sé yo! En un país como España, creo que vale más que haya descontentos que no señoritos correctísimos que vayan al laboratorio con una blusa muy limpia, hablen del Greco y de Cezanne y de la Novena sinfonía  y no protesten, porque detrás de esta corrección se adivina el optimismo de los eunucos.

 

Pío Baroja. Juventud, egolatría.

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