‘Lamarck’

Una ayudita del traductor, algunos disparates y de nuevo Lamarck en el párrafo septingentésimo septuagésimo séptimo de El Origen de las Especies

Por si fuera poca la ayuda recibida de Thomas Huxley, presidente de la Royal Society, el señor Darwin ha contado siempre con la ayuda de sus editores y traductores. Así en este párrafo, donde dice:

On the view of descent with modification, the….

El traductor español dice:

Según la teoría de la descendencia con modificación,…

 

Claro está que si le preguntaásemos en qué consiste esa teoría de descendencia con modificación se vería en grandes apuros para responder. No hay teoría alguna que pueda llamarse así. Se trata de un punto de vista arbitrario.

 

La primera frase de este párrafo es un disparate:

Según la teoría de la descendencia con modificación, el origen de los órganos rudimentarios es relativamente sencillo y podemos comprender, en gran parte, las leyes que rigen su imperfecto desarrollo.

 

La sensatez solo aflora cuando el autor vuelve a copiar de Lamarck. También, en este caso, sin indicarlo.

 

 

 

777.

 

On the view of descent with modification, the origin of rudimentary organs is comparatively simple; and we can understand to a large extent the laws governing their imperfect development. We have plenty of cases of rudimentary organs in our domestic productions, as the stump of a tail in tailless breeds, the vestige of an ear in earless breeds of sheep—the reappearance of minute dangling horns in hornless breeds of cattle, more especially, according to Youatt, in young animals—and the state of the whole flower in the cauliflower. We often see rudiments of various parts in monsters; but I doubt whether any of these cases throw light on the origin of rudimentary organs in a state of nature, further than by showing that rudiments can be produced; for the balance of evidence clearly indicates that species under nature do not undergo great and abrupt changes. But we learn from the study of our domestic productions that the disuse of parts leads to their reduced size; and that the result is inherited.

 

Según la teoría de la descendencia con modificación, el origen de los órganos rudimentarios es relativamente sencillo y podemos comprender, en gran parte, las leyes que rigen su imperfecto desarrollo. Tenemos multitud de casos de órganos rudimentarios en nuestras producciones domésticas, como el muñón de cola en las razas sin ella, los vestigios orejas en las razas de ovejas sin orejas, la reaparición de pequeños cuernos colgantes en castas de ganados sin cuernos, especialmente, según Youatt, en animales jóvenes, y el estado completo de la flor en la coliflor. Muchas veces vemos rudimentos de diferentes partes en los monstruos; pero dudo que ninguno de estos casos dé luz sobre el origen de los órganos rudimentarios en estado natural, más que en cuanto demuestran que pueden producirse rudimentos, pues la comparación de las pruebas indica claramente que las especies en la naturaleza no experimentan cambios grandes y bruscos. Pero el estudio de nuestras producciones domésticas nos enseña que el desuso de partes lleva a la reducción de su tamaño y que el resultado es hereditario.

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La teoría ordinaria de la creación independiente, chivo expiatorio, en el párrafo septingentésimo cuadragésimo primero de El Origen de las Especies

Cada vez que el autor hace referencia a la “La teoría ordinaria de la creación independiente”, es como si  escapase de toda dificultad poniéndose a salvo. Así, después de eludir en el párrafo anterior todo comentario histórico a las teorías de Geoffroy St. Hilaire que le obligaría a tratar de Cuvier y de Lamarck,  en este se pone a salvo. Para evitar tener que dar explicaciones vuelve a su escondite favorito, el chivo expiatorio de todas sus culpas: La teoría ordinaria de la creación independiente.

741.

 

Nothing can be more hopeless than to attempt to explain this similarity of pattern in members of the same class, by utility or by the doctrine of final causes. The hopelessness of the attempt has been expressly admitted by Owen in his most interesting work on the “Nature of Limbs.” On the ordinary view of the independent creation of each being, we can only say that so it is; that it has pleased the Creator to construct all the animals and plants in each great class on a uniform plan; but this is not a scientific explanation.

 

Nada puede haber más inútil que intentar explicar esta semejanza de tipo en miembros de la misma clase por la utilidad o por la doctrina de las causas finales. La inutilidad de intentar esto ha sido expresamente reconocida por Owen en su interesantísima obra sobre la Nature of Limbs. Según la teoría ordinaria de la creación independiente de cada ser, podemos decir solamente que esto es así; que ha placido al Creador construir todos los animales y plantas, en cada una de las grandes clases, según un plan uniforme; pero esto no es una explicación científica.

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Carta dedicada al Dr Francisco Bravo

A la atención del Dr Francisco Bravo

México D.F.

Estimado Dr Bravo,

Le dedico este artículo que viene a demostrar lo mismo que usted ya había demostrado en sus experimentos, es decir,  que no existe la barrera somatico-germinal, inventada por Arthur Weisman y que ha sido otro gran fraude del darwinismo en la historia de la Ciencia.

Reciba usted un cordial saludo con mi amistad y agradecimiento.

Hasta pronto,

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Siguiendo de nuevo a Lamarck, inteligentemente, en el párrafo septingentésimo vigésimo segundo de El Origen de las Especies

 

Comienza ahora una sección sobre semejanzas analógicas. Las semejanzas en la forma del cuerpo entre las ballenas y los peces, dice, son analógicas. Se dan otros ejemplos de semejanzas sin que haya proximidad. Todo esto no tiene ningún sentido en una obra en la que el autor no se ha molestado nada en describir las categorías taxonómicas pues no tenemos otro criterio que el de las categorías taxonómicas para distinguir si esta proximidad existe o no.

 

 

722.

 

ANALOGICAL RESEMBLANCES.

 

We can understand, on the above views, the very important distinction between real affinities and analogical or adaptive resemblances. Lamarck first called attention to this subject, and he has been ably followed by Macleay and others. The resemblance in the shape of the body and in the fin-like anterior limbs between dugongs and whales, and between these two orders of mammals and fishes, are analogical. So is the resemblance between a mouse and a shrew-mouse (Sorex), which belong to different orders; and the still closer resemblance, insisted on by Mr. Mivart, between the mouse and a small marsupial animal (Antechinus) of Australia. These latter resemblances may be accounted for, as it seems to me, by adaptation for similarly active movements through thickets and herbage, together with concealment from enemies.

 

Semejanzas analógicas. -Según las opiniones precedentes, podemos comprender la importantísima diferencia entre las afinidades reales y las semejanzas analógicas o de adaptación. Lamarck fue el primero que llamó la atención sobre este asunto, y ha sido inteligentemente seguido por Macleay y otros. Las semejanzas en la forma del cuerpo y en los miembros anteriores, en forma de aletas, que existe entre los dugongs y las ballenas, y entre estos dos órdenes de mamíferos y los peces, son semejanzas analógicas. También lo es la semejanza entre un ratón y una musaraña (Sorex) que pertenecen a órdenes diferentes, y la semejanza todavía mayor, sobre la cual ha insistido míster Mivart, entre el ratón y un pequeño marsupial (Antechinus) de Australia. Estas últimas semejanzas pueden explicarse, a mi parecer, por adaptación a movimientos activos similares, entre la hierba y los matorrales, y a ocultarse de los enemigos.

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El principio de descendencia con modificación en el párrafo sexcentésimo trigésimo quinto del Origen de las Especies

La confusión generada tanto en párrafos anteriores como en este no ha sido suficiente para ocultar el objetivo del autor:

Cuando la mayor parte de las especies que viven en una región son diferentes de las de otra, aunque muy afines a ellas, si puede demostrarse que probablemente ha habido en algún período antiguo emigración de una región a otra, nuestra opinión general quedará muy robustecida, pues la explicación es clara según el principio de la descendencia con modificación

 

El objetivo del autor es defender el principio (Teoría) de la descendencia con modificación. Es decir de la Transformación de las Especies de Lamarck.

 

El ejemplo de la isla volcánica es claro al respecto:

 

Una isla volcánica, por ejemplo, que se ha levantado y formado a algunos centenares de millas de distancia de un continente, tiene probablemente que recibir de éste, en el transcurso del tiempo, algunos colonos, y sus descendientes, aunque modificados, han de estar todavía relacionados por herencia con los habitantes del continente.

 

Ni Darwin, ni Wallace, citado en este párrafo, propusieron una idea que no fuese original de Lamarck.

 

 

 

 

635

In discussing this subject we shall be enabled at the same time to consider a point equally important for us, namely, whether the several species of a genus which must on our theory all be descended from a common progenitor, can have migrated, undergoing modification during their migration from some one area. If, when most of the species inhabiting one region are different from those of another region, though closely allied to them, it can be shown that migration from the one region to the other has probably occurred at some former period, our general view will be much strengthened; for the explanation is obvious on the principle of descent with modification. A volcanic island, for instance, upheaved and formed at the distance of a few hundreds of miles from a continent, would probably receive from it in the course of time a few colonists, and their descendants, though modified, would still be related by inheritance to the inhabitants of that continent. Cases of this nature are common, and are, as we shall hereafter see, inexplicable on the theory of independent creation. This view of the relation of the species of one region to those of another, does not differ much from that advanced by Mr. Wallace, who concludes that “every species has come into existence coincident both in space and time with a pre-existing closely allied species.” And it is now well known that he attributes this coincidence to descent with modification.

 

Al discutir este asunto, podremos, al mismo tiempo, considerar un punto igualmente importante para nosotros, o sea si las diferentes especies de un género, que, según nuestra teoría, tienen que descender todas de un antepasado común, pueden haber emigrado, experimentando modificaciones durante su emigración desde una región. Cuando la mayor parte de las especies que viven en una región son diferentes de las de otra, aunque muy afines a ellas, si puede demostrarse que probablemente ha habido en algún período antiguo emigración de una región a otra, nuestra opinión general quedará muy robustecida, pues la explicación es clara según el principio de la descendencia con modificación. Una isla volcánica, por ejemplo, que se ha levantado y formado a algunos centenares de millas de distancia de un continente, tiene probablemente que recibir de éste, en el transcurso del tiempo, algunos colonos, y sus descendientes, aunque modificados, han de estar todavía relacionados por herencia con los habitantes del continente. Los casos de esta naturaleza son comunes, y, como veremos después, no son explicables dentro de la teoría de las creaciones independientes. Esta opinión de la relación de las especies de una región con las de otra no difiere mucho de la propuesta por míster Wallace, el cual llega a la conclusión de que «toda especie ha empezado a existir coincidiendo en espacio y en tiempo con otra especie preexistente muy afín», y actualmente es bien sabido que Wallace atribuye esta coincidencia a la descendencia con modificación.

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El estructuralismo en Biología: Curiosos motivos para rechazar el comentario de un libro

Hace un año escribí el comentario del libro “El laboratorio de Foucault (Descifrar y ordenar)” de Mauricio Jalón (Editorial Anthropos, número 46. CSIC, Madrid 1994) enviándolo para su publicación  a Llull, Revista de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, en donde fue rechazado y después a Asclepio, Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia, en donde fue asimismo, rechazado.

Uno de los motivos aducidos por estas revistas para rechazar el comentario,  era que se refería a un libro ya antiguo (el libro es de 1994) y que, por lo general, en dichas revistas se publican comentarios de libros recientes, como si la historia de la ciencia fuese el ouroboros, la serpiente autofágica que va desapareciendo a medida que genera nuevos contenidos . Pero además, entre los comentarios recibidos se encontraban los siguientes párrafos:

 

En realidad, el libro indicado es utilizado como pretexto para abordar el tema central de la Nota, la defensa por el autor de la aplicación del estructuralismo a la Biología (en contra del positivismo y del evolucionismo).

En ese punto focaliza como una de las raíces del Estructuralismo a las aportaciones de Cuvier en el ámbito de la Historia Natural. Concretamente, en apoyo de sus tesis describe, con una muy extensa cita, el principio de las correlaciones orgánicas de Cuvier. Este principio, como otros que defendía el naturalista, parte de un a priori metafísico,  la adaptación perfecta y la armonía de órganos y funciones del ser vivo, de lo que deriva sus conclusiones.

Efectivamente, tiene razón el anónimo evaluador. Confieso haber usado el libro como pretexto para defender la aplicación del estructuralismo a la Biología (en contra del positivismo y del evolucionismo). Considero esto una gran necesidad en el momento presente.  El evolucionismo, y más concretamente el darwinismo, se ha encumbrado a sí mismo como única opción en Biología y esto ha ocasionado un daño de grandes proporciones en esta disciplina. Prueba de ello es el maltrato sistemático a toda opinión o escuela que el darwinismo haya considerado ajena a sus principios.  En particular, es notorio el maltrato a Lamarck, reiteradamente discutido y comprobado en este blog y surge ahora a la vista el maltrato a Cuvier, que aquí se pone de manifiesto y cuyo análisis dará mucho que hablar.

Sigue acertando el  anónimo evaluador cuando dice:

En ese punto focaliza como una de las raíces del Estructuralismo a las aportaciones de Cuvier en el ámbito de la Historia Natural.

Y es que basta con leer algunos párrafos de Cuvier para reconocer en ellos el estructuralismo más puro y original. Es precisamente por eso que utilicé en mi comentario la muy extensa cita, mencionando el principio de las correlaciones orgánicas de Cuvier, que parece haber molestado al evaluador.

Pero si hasta aquí estoy de acuerdo con lo que dice el evaluador anónimo, en lo que sigue sólo veo un gran disparate:

Este principio, como otros que defendía el naturalista, parte de un a priori metafísico,  la adaptación perfecta y la armonía de órganos y funciones del ser vivo, de lo que deriva sus conclusiones.

A nadie le puede parecer razonable que el principio de las correlaciones de Cuvier parta de un a priori metafísico. Esto es un disparate porque  el principio de las correlaciones de Cuvier parte de la más elemental observación de la naturaleza. Pero el darwinismo, la creencia en la entidad inventada que es la selección natural, ha generado una enorme confusión en la ciencia. Las más elementales observaciones se confunden con metafísica. Del mismo modo, el año pasado el (también anónimo) evaluador del libro “Manual para detectar la impostura Científica: Examen del libro de Darrwin por Flurens” me indicaba:

Edición crítica ideologizada y anecdótica, falta de rigor filosófico, la crítica debería contextualizarse históricamente, carente de bibliografía. 

¿Falta de rigor filosófico?

El darwinismo ha conseguido sembrar la confusión hasta extremos insospechados……

 

El final de los comentarios del evaluador anónimo que rechazó el comentario del libro “El laboratorio de Foucault (Descifrar y ordenar)” de Mauricio Jalón (Editorial Anthropos, número 46. CSIC, Madrid 1994) se encuentra al final de dicho comentario que acabo de publicar en Digital CSIC.

 

Referencias

La biblioteca como laboratorio. Comentario del libro “El laboratorio de Foucault (Descifrar y ordenar)” de Mauricio Jalón. Editorial Anthropos , número 46. CSIC, Madrid 1994.

Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Una historia de la epigenética

Autor: José Francisco Bravo Moreno

 

Contenido:

  1.  Historia de la construcción básica del modelo genético neodarwiniano
  2. A)  El concepto de la epigenética, y crítica al modelo hereditario de Watson y Crick

        2. B) Investigaciones recientes que ponen en entredicho la idea original de Watson y Crick y sus seguidores

Bibliografía

 

 

 

  1. Historia de la construcción básica del modelo genético neodarwiniano

Frederich Miescher (Wikipedia)

Según se sabe, el descubridor del ADN antes de que la molécula fuera llamada así, fue Frederich Miescher (1844 -1895) trabajando con esperma de salmón. Es necesario aclarar que la sustancia que el encontró y a la cual llamó nucleína en 1874, contenía, -según los análisis químicos de aquel tiempo-, ácido fosfórico asociado con una sustancia sui generis que hoy sabemos que son las bases nitrogenadas. Miescher aisló esta molécula lo que permitió su análisis posterior. Oskar Hertwig,  junto con Weismann –una voz oficial de mucha autoridad-, se habrían expresado en el sentido de que “…es altamente probable que la nucleína sea la responsable no solo de la fertilización sino de la transmisión de los caracteres”. Más tarde, Walter Fleming descubriría una molécula dentro del núcleo a la que llamó “cromatina”, Fleming la relacionó directamente con la nucleína. Más tarde, Thomas Hunt Morgan vindicaría la idea a la que habían llegado las especulaciones de varios investigadores de finales del siglo XIX, respaldados por Weismann, de que los cromosomas son los únicos transmisores de la herencia. Pero, según se sabe,  Weismann le daba una connotación muy reduccionista y mística a la función de las moléculas hereditarias, situándolas en el papel de principal transmisor de los caracteres, haciendo a un lado el papel del citoplasma, de quien evidentemente se podría pensar, sería el intermediario entre el medio ambiente extracelular y el núcleo. Eso hacía más imposible el siquiera considerar que cualquier factor medioambiental afectara el núcleo, ya sea en la célula somática o germinal. Weismann de hecho aseveraba que los cromosomas formaban un mundo apartado del cuerpo del organismo y de sus condiciones de vida, que era “una substancia hereditaria inmortal, independiente de las peculiaridades cualitativas del desarrollo del cuerpo vivo y que dirige el cuerpo perecedero, pero no es engendrada por él”.

 

Imagen de Desproporción áurea.

Al respecto, los siguientes párrafos referidos por Enrique Beltrán (1945), son de particular importancia pues fueron recientemente re-visitados experimentalmente con las técnicas modernas de la biología molecular, tanto en plantas protistas y mamíferos, en estos últimos se ha implementado una conjunción de técnicas que involucran la electrofisiología y la observación del comportamiento animal, derivándose de ello importantes publicaciones estando a punto de cumplirse el primer decenio del siglo XXI, las cuales referiremos más adelante, pero que apuntalan el buen nombre del sabio Lamarck. Pero de hecho han habido observaciones sencillas que demuestran plenamente lo dicho por el invertebrista antes de que estas recientes publicaciones circularan por todo el orbe (ver artículo de Otto Landman en este blog). Cómo decíamos, Beltrán ya señalaba en el año de 1945 lo siguiente:

“Guyenot (1930) y Prenant (1936), aunque teniendo esa posición (el que los cromosomas son los principales transmisores), critican a los extremistas que piensan que la acción de los factores extraños a los genes, especialmente del citoplasma, no tienen importancia al respecto”.

Al respecto, y siguiendo con la línea dejada por Weismann, los descubridores de la estructura del ADN (si es que lo fueron), dirían que se inspiraron en el libro de Schrödinger titulado: ¿Qué es la vida desde el punto de vista de lo físico?

Schrödinger parecía profetizar el descubrimiento de la molécula transmisora dándole un carácter providencial. Schrödinger en efecto, escribiría lo siguiente en 1944:

“El alma individual es igual al alma omnipotente omnímoda e inmortal… es lo más que puede alcanzar un biólogo que quiera demostrar de un solo golpe la existencia de Dios y la inmortalidad del alma”.

Lisenko creerá que está haciendo alusión a la molécula inmortal de Weismann.

Es por ello pertinente el citar nuevamente a Schrödinger quien escribiría luego en un tono neolamarckiano en 1958, haciendo referencia al creador del término epigenética Conrad H. Waddington. Aquí vemos que no necesariamente se inscribe en el ideario que más tarde impondrá el dogma de la biología molecular:

“A primera vista, las ideas de Darwin (frente a las de Lamarck) parecieran otorgar un escaso significado para la evolución de la conducta de las plantas y animales individuales; por ejemplo, a la preferencia que un animal individual puede mostrar por una nueva especie de alimento o por un nuevo método de caza. La idea nueva de la teoría de la selección orgánica, es que estas formas de conducta individual pueden influir en la evolución del filum por medio de la selección natural. La idea es sencilla: cada nueva modalidad de comportamiento puede considerarse la selección de un nicho ecológico nuevo…al adoptar un mismo entorno… hay una nueva influencia ambiental,..una nueva presión selectiva. Y es entonces cuando esta nueva presión selectiva guía el desarrollo genético y produce la adaptación al nuevo entorno. Esta teoría sencilla y convincente es de hecho antigua –según muestra Alister Hardy-, es anterior a Darwin e incluso a Lamarck, pero durante los últimos años se ha vuelto a descubrir, siendo desarrollada y contrastada experimentalmente, por ejemplo, por Waddington. Esta teoría demuestra, mucho más claramente que Lamarck, que la conducta, como el deseo de explorar, la curiosidad del animal, y los gustos y aversiones de un animal, puede ejercer una influencia decisiva en el desarrollo filogenético de los genes. Así pues, cada novedad conductual de un organismo individual tiene consecuencias filogenéticas creadoras y a menudo revolucionarias. Esto muestra que la iniciativa individual desempeña un papel activo en el desarrollo darwiniano. Esta observación invalida la impresión desesperada y deprimente que ha rodeado al darwinismo desde hace tanto tiempo, cuando parecía que la actividad del organismo no podría desempeñar ningún papel en el mecanismo de selección”.

Watson y Crick, habiéndose inspirado en el libro del cuarenta y cuatro de Shrödinger, corroborarían de manera circunstancial el concepto que sobre el ADN tenía Weismann, pues posteriormente sucedió que, junto con otros científicos premios Nobel, construirían los cimientos de toda una estructura moderna neodarwiniana, al decir de manera monolítica y en bloque con una determinación casi fanática, que el proceso secuencial en la expresión del ADN a ARN y proteína, se desenvuelve de manera unidireccional e irreversible, (ADN-ARN-proteína), alegando el que esto dejaba fuera cualquier incidencia medioambiental sobre cualquier modificación en la estructura de un gen. Luego obtendrían algún sustento en investigaciones realizadas en microorganismos, lo que parecía darles la razón. Pero de eso a decir que la funcionalidad del ADN dejaba fuera el concepto lamarckiano, sería un exceso que habrán de pagar caro, sobre todo aquellos que se han arrodillado ante las tesis preconizadas por Watson, Crick, Luria, Jacob y Monod. Es verdad también que el modelo en su dinámica funcional: replicación y transcripción, además de la traducción, respondería muy bien a las expectativas de Weismann, desmarcándose empero de la opinión de Shrödinger en todos sus puntos (según podemos inferir) aunque él haya sido el motivo de su inspiración.

  1. A)  El concepto de la epigenética, y crítica al modelo hereditario de Watson y Crick

Existió la posibilidad de investigar en términos de la genética moderna, la explicación epigenética preconizada por Waddington (1942), es decir, sobre si ésta podría ser complementaria a aquellas dadas por la biología molecular. Pero esto no fue posible, al respecto, Monod diría lo siguiente para de una vez por todas –y según él- matar el ideario que sobre el devenir de la historia había dejado resabios del Lineo Francés:

“Es preciso añadir, finalmente -y este es un punto es de una gran importancia-, que el mecanismo de la traducción es estrictamente irreversible. Ni se ha observado, no es concebible, que la información sea jamás transformada en el sentido inverso es decir de proteína a ADN. Esta noción se apoya en un conjunto de sus observaciones tan completas y tan seguras hoy en día, y sus consecuencias en la teoría, de la evolución, principalmente, son tan importantes que se las debe considerar como uno de los principios fundamentales de la moderna biología. De esto se deduce, en efecto, que no hay mecanismo posible por el que la estructura y las performances pudieran ser modificadas y estas modificaciones transmitidas aunque solo fuera parcialmente a la descendencia, si no es como consecuencia de una alteración de las estructuras representadas por un segmento de la secuencia del ADN.

El sistema entero, por consecuencia, es totalmente, intensamente conservador, cerrado sobre sí mismo, y absolutamente incapaz de recibir cualquier instrucción del mundo exterior.

Nada permite suponer que nuestras concepciones sobre este punto deberán o incluso podrán ser revisadas en otro”…”..Es pues la noción, o más bien el espectro que debe a toda costa exorcizar todas las ideologías vitalistas y animalistas.

Y sin embargo, la falsa paradoja del enriquecimiento epigenético se puede ver, pues, una contradicción en el hecho de decir que el genoma define enteramente la función de una proteína mientras que esta función está ligada a una estructura tridimensional cuyo contenido informativo es más rico que la contribución directamente aportada a esta estructura por el determinismo genético.

Esta contradicción no ha dejado de ser revisada por ciertos críticos de la teoría biológica moderna. Especialmente Elsasser, quien ve precisamente en el desarrollo epigenético de las estructuras macroscópicas de los seres vivos, un fenómeno físicamente inexplicable, en razón del enriquecimiento sin causas que él parece testimoniar. Este mecanismo desaparece cuando se observan los mecanismos de la epigénesis molecular, el enriquecimiento de información, proviene de lo que la información genética (representada por la secuencia) expresa de hecho en condiciones iniciales bien definidas tales que entre todas las estructuras posibles, una sola de ellas es de hecho realizable

Más tarde, entonces, habría dejado claro que la autorregulación en el ADN tiene ciertos límites que curiosamente se ciñe a algunas propuestas darwinistas, pero por otro lado, deja claro que de acuerdo a ello y a la unidireccionalidad de la información genética que “la conducta adquirida no se puede transferir a la siguiente generación”.

Según lo parecía, y de acuerdo a varias autoridades cuasi-sagradas que podían hablar sobre la evolución, con el descubrimiento parcial del funcionamiento del ADN, se obtenían las pruebas definitivas y contundentes que sepultaban con una losa muy pesada la figura de Lamarck (cómo por ejemplo, lo que habría dejado establecido un hiperdarwiniano cómo Ernst Mayr en un artículo claramente denigratorio hacia la figura del invertebrista realizado en1973).

Tales actos de deslinde hacia la figura del invertebrista, también lo eran en términos modernos para Conrad Hal Waddington (1905-1975), embriólogo Inglés destacado, quien en los años cuarenta del siglo XX, se habría decidido a no dejar morir del todo el ideario del Linneo Francés, hace uso del ahora muy conocido término “epigenética”. El término de epigenética en el siglo XX, ya había sido establecido por el mismo Waddington definiéndolo como aquellas interacciones de los genes con su medio ambiente las que finalmente conllevan a la consolidación del fenotipo, enfatiza con ello el que los mecanismos epigenéticos varían en respuesta al medio ambiente. Waddington habría sido excluido del registro de la historia por tener una cierta inclinación a lo expresado por Lamarck. Esta explicación moderada sobre el lamarckismo intentaba el no oponerse de manera directa a la idea original darwiniana, pues él siempre creyó en la selección natural. Para 1963, todavía Waddington trata de llamar la atención hacia la importancia de la estrategia epigenética, pero ya sin mencionarla cómo tal:

“Usualmente los resultados de la interacción entre el núcleo y el citoplasma no son visibles, pero tienen que ver con reacciones químicas en las cuales los genes toman parte. Nosotros lo podemos observar en la siguiente vía: suponga que en un particular tipo de citoplasma, los genes se activan. Estos genes pueden así producir sustancias que serán adicionadas al citoplasma, alterándolo. Esta alteración del citoplasma puede ahora tener una diferente reacción con el núcleo para que otros genes entren en operación. Así, el citoplasma puede ser alterado de nuevo y hacer que otros genes entren en juego”.

Conrad Hal Waddington. Del blog Sputnik shuffle (Morphogenetic Metaphors in Architecture – The Quixotic Contributions of Conrad Waddington)

 

A manera de advertencia que se cumpliría sin lugar a dudas, y con cierta ironía sobre las mutaciones seleccionistas neo-darwinianas, nos dice Waddington:

“Nosotros podríamos mantenernos expectantes y esperanzados de que la naturaleza opera en semejante vía (alelos benéficos= mayor descendencia), es decir, que la naturaleza opera en la dirección de producir solo las mutaciones favorables. Sin embargo, esto no acontece, debe observarse entonces que las mutaciones o cambios en los genes siguen operando en una dirección que sigue siendo más bien un misterio”.

Ya con el apoyo indiscriminado de la comunidad científica hacia la tesis de la unidireccional de la información genética, fue que surgieron libros en donde de manera intencionada los títulos de estos ya hacen un claro desdén a los mecanismos citoplasmáticos o extra-ADN que pudiesen afectar la expresión de los genes, como por ejemplo aquel famoso título: “El ADN la clave de la vida”, aduciendo el que hay una explicación reduccionista y determinista en el sentido de que el ADN explica todos los proceso vitales.

No todos se ciñeron a esta explicación, en los años sesenta, tenemos el caso no sólo de Waddington sino del Dr Barry Commoner, quien en su libro “Ciencia y Supervivencia”, nos hace ver sus sospechas sobre la forma extremadamente reduccionista en que se estaba llevando a cabo la explicación sobre el funcionamiento del ADN. Siendo asesor científico del gobierno en el mismísimo Washington en los años sesenta, hizo la siguiente observación:

“Se ha alegado, por ejemplo, que la ciencia del siglo XX pasará a los anales históricos por sus logros en el campo biológico, y no por la física nuclear.

Semejante alegato refleja la convicción de que por ahora se han desentrañado las leyes biológicas básicas y particularmente, que ahora conocemos la vida bajo sus verdadero aspecto, es decir, cómo una forma química”

“Quien quiera que haya aprendido biología efectuando la disección de una rana, se quedará extrañado y confuso ante los informes de investigación biológica actual: moléculas que se reproducen por sí mismas, códigos moleculares que predicen cuando un huevo ha de dar origen a una tortuga o a un tigre, esfuerzos para crear vida en un tubo de ensayo”.

Esas innovaciones parecen impugnar los principios biológicos que nos son familiares. Si una molécula posee lo esencial para la vida –duplicación autónoma-, entonces se debe desestimar la teoría celular que afirma que los atributos de la vida residen en la célula cómo unidad, y no en una de sus partes menores, como la molécula. Si se lograra sintetizar la vida en un tubo de ensayo, el principio hasta ahora indiscutible, -omne vivum ex ovo – toda vida proviene de otra pre-existente debería pasar al olvido”.

Todo esto le sugiere a Barry Commoner que hay una prefigurada y distorsionada idea de que:

“….la vida podría existir en un solo componente celular, lo cual tolera la noción de una molécula viva”.

“Si la replicación y la herencia originan las restantes rasgos de la vida, entonces el ADN  se destaca como rector químico de la célula y secreto de la vida”

“Pero el triunfo aparente del ADN no obedece a una victoriosa revolución del largo debate, en su lugar se ha llegado a esa discusión por el método menos arduo de desterrar la cuestión teórica básica. Realmente, los nuevos experimentos no han respondido a esa cuestión, pues, en realidad, no sustentan la idea de que el ADN sea una molécula autoduplicativa”.

“la evidencia crucial y experimental para la conclusión de que el ADN es una molécula autoduplicativa requeriría de la demostración de que en un sistema de tubos de ensayo conteniendo una partícula molecular de ADN, se formaran nuevas moléculas de ADN, réplicas exactas de la primera, lo que no se ha realizado todavía. Aunque en los sistemas de probetas se sintetiza una nueva partícula de ADN similar a la empleada para cebar el proceso, la similitud no es tan exacta, ni mucho menos, como lo requiere la teoría”.

“Lo que nos dice el experimento en tubos de ensayo es esto: un solo mensaje molecular no determina la herencia del organismo vivo”.

Y he aquí la principal consideración antilamarckiana que no es posible demostrar:

“El dogma central entraña una preocupación no demostrada, a saber, que mientras los ácidos nucleicos pueden guiar la síntesis de otros ácidos nucleicos y proteínas, el efecto inverso es imposible, es decir, que las proteínas no pueden guiar la síntesis de ácidos nucleicos”.

“Pero las observaciones experimentales actuales niegan la segunda –y crucial- parte de tal presuposición. Y añade Commoner: ”Ni el ácido nucleico ni la proteína son capaces por si solas de guiar el proceso químico sintético. Ninguna molécula es autoduplicativa o rectora química de la célula”.

Concluirá Commoner diciendo que aun agrupando los componentes químicos, estos no dan origen a la vida, es decir: “ no se ha encontrado el mecanismo coordinador que presida la coordinación esencial de sus numerosas reacciones separadas”.

De ahí que creemos oportuno nuevamente repetir el hecho de que se hayan editado libros con títulos como “El ADN: Clave de la vida”. Pero, ciertamente, existió en contraposición a ellos, un título cómo: “La célula: Clave de la vida” en donde por cierto, le dan la primacía a Lamarck como el real descubridor de la teoría celular.

 

2         B)- Investigaciones recientes que ponen en entredicho la idea original de Watson y Crick y sus seguidores

No hace mucho, algunos biólogos consideraron que el stress medio ambiental puede, en algunos casos, dirigir las mutaciones. La idea es herética pues recordaba el espectro de Lamarck y la herencia de los caracteres adquiridos. Esta noción de que el medio ambiente puede remodelar (¿al azar?) la herencia, cayó del favor del ámbito científico cuando Weismann expuso la doctrina de la separación estricta del germoplasma respecto de las células somáticas. Sin embargo, se ha dicho que lo que la gente olvida es que muchos organismos no secuestran sus células germinales, es el caso de las plantas y de los organismos unicelulares (ver el artículo de Otto Landman en este blog ).

Todo lo que hoy se ha desarrollado sobre mutación dirigida comenzó en 1988, cuando John Cairns, de la Universidad de Harvard se hizo la pregunta de si en realidad era válido el principio dogmático de que las mutaciones desfavorables en ningún modo y sin ninguna probabilidad, permiten la sobrevivencia de microorganismos cómo las bacterias .

Cairns creció bacterias en un medio donde el azúcar que podía metabolizar la bacteria (glucosa y/o sacarosa) se encontraba en escasa cantidad, por otro lado, el otro azúcar llamado lactosa, que bajo ninguna probabilidad podía metabolizar, debido a la mutación que presentaba, estaba presente en cantidad suficiente. Cairns encontró que las bacterias no morían cuando escaseaba por completo la glucosa o la sacarosa y que por el contrario, de alguna manera habían adquirido algún gen que les permitía metabolizar la lactosa. Sus asombrosos resultados le han llevado a creer que las mutaciones reactivan a los genes defectuosos de las bacterias supliéndolos por aquellos que permiten la digestión de la lactosa, esto ocurre con una frecuencia que derriba la tesis de las mutaciones al azar.

Por tanto, la fuerza de la selección no es meramente el escardeo para que no se desajuste el organismo, sino que activamente encamina la mutación en una dirección benéfica. Esto por supuesto hacía revivir la figura de Lamarck, lo que causó en su tiempo gran controversia en el mundo científico.

Pocos meses más tarde, Barry G. Hall de la Universidad de Rochester, presentó una evidencia más contundente utilizando la inducción de mutaciones selectivas. El realizó experimentos similares en los cuales esta vez las bacterias “hambrientas” necesitarían realizar dos mutaciones que por cierto, no están relacionadas funcionalmente en ningún modo para utilizar una nueva fuente de alimentación. Hall calculó que debido a la diferencia en cuanto al tipo de mutaciones que se habrían inducido con respecto al experimento de Cairns, sería astronómicamente imposible el producir siquiera una mutación benéfica. Hall encontró -para su sorpresa-, que el número de bacterias que evolucionaron para ajustarse a las nuevas condiciones era enorme. Otros investigadores, posteriormente, refrendaron los resultados de Hall. Hall anunció luego que también había observado lo mismo en hongos microscópicos y dijo: “Ahora sí puedo decir lo que actualmente se sabe sobre los mecanismos mutacionales: ¡nada!”.

Cabe aclarar que los mecanismos lamarckianos descubiertos por Cairns y Hall no hacen referencia a la estrategia epigenética, pero forman parte del proceso histórico que está derribando el concepto del dogma de la biología molecular.

Ya solo para terminar esta segunda parte sobre mi historia de la epigenética, diré que si hubo cierto científico del tiempo presente, que aparentemente se alineó de algún modo a lo dicho por Shrödinger y Weismann, pues habría mencionado que al final de cuentas la función de la molécula del ADN si tiene un determinismo teleológico .

 

BIBLIOGRAFIA

Commoner, B. (1970). Ciencia y supervivencia. Ed. Plaza & Janes. Barcelona

Beltran, E. (1945). Lamarck interprete de la naturaleza. Ed. Talleres de la Nación, México.

Landman, O. E. (1993) Inheritance of acquired characteristics. Sci. Am. 266(3): 88 96

Mirsky, A. E. (1968). The discovery of DNA. Sci. Am. 218(6): 78-90

Monod, J.(1989). El azar y la necesidad. Ed. Orbis, España.

Pérez-Tamayo, R. (1994). Existe el método científico. Ed. La ciencia para todos, SEP., México.

Piaget, J. (1980). Biología y conocimiento. Ed. Siglo XXI, México

Rennie, J (1993). DNA`s New Twist. Sci. Am. 266(3): 88 96

Schrödinger, E. (1944). What is Life? The physical aspect of the living cell, Cambridge University Press.

Schrödinger, E. (1958). Mind and Matter. Ed. Cambridge University Press, Cambridge

Waddington, C.H. (1963). Biology for the modern world. Ed., Barnes & Noble, New York

Waddington, C.H. (1942). Canalization of development and the inheritance of acquired characters. Nature, 150: 563-565.

 



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Lamarck 2014

Este artículo está dedicado al profesor José Francisco Bravo Moreno, quien mantiene una hipótesis sobre cómo es posible franquear la barrera somático-germinal

Introducción

La operación de descrédito que el darwinismo ha realizado con la figura de Lamarck es un ejemplo lamentable a tener en cuenta para la historia de la ciencia. Pero la Historia, siempre paciente,  permite que el tiempo haga justicia y traiga las aguas a su cauce.  No en vano bajo la estatua de Lamarck que se encuentra a la entrada del Jardin des Plantes en Paris se lee esta frase de su hija:

La postérité vous admirera. Elle vous vengera, mon père.

 

Ahora, en 2014, ya ha llegado  la anunciada posteridad y con ella la hora de que se cumplan estas proféticas palabras de la amante hija.

 

En su obra Philosophie Zoologique,  Lamarck menciona dos leyes y da numerosos ejemplos de ellas. (Las traducciones de ambas leyes son mías). La primera se refiere a la adaptación:

 

Primera ley

En todo animal que no ha pasado el final de su desarrollo, el uso más frecuente y sostenido de cualquier órgano, fortalece gradualmente este órgano, lo desarrolla, lo agranda, y le da un poder proporcionado a la duración de su empleo;  mientras que la constante falta de uso de tal órgano,  lo debilita imperceptiblemente, lo deteriora, disminuye progresivamente sus facultades, y eventualmente termina por hacerlo desaparecer.

La segunda ley se refiere a la herencia de caracteres adquiridos:

Segunda Ley

Todo lo que la naturaleza ha hecho que los individuos ganen o pierdan por la influencia de circunstancias o de su raza  se encuentra expuesto desde hace tiempo, y en consecuencia, por la influencia del uso predominante de dicho órgano, o la de la falta constante de su uso, ella lo conserva mediante su generación en los nuevos individuos que vienen, siempre que los cambios adquiridos sean comunes a ambos sexos, o a quienes han producido estos dos individuos.

 

 

En El Origen de las Especies (OSMNS) Darwin se inspira en Lamarck, o más apropiadamente, copia de él todo lo que le parece oportuno citándolo en muy pocas ocasiones. Pocas son las veces en que Lamarck es correctamente citado,  normalmente cuando el autor quiere corregir o apostillar algo con base a resultados o experiencias ajenas (así por ejemplo cuando critica la generación espontánea, basándose en los resultados de Pasteur).

En su obra, Darwin habla tanto del efecto del ambiente en los organismos (primera ley) como de la herencia de caracteres adquiridos (segunda ley) dando ejemplos que, o bien son los mismos que utilizaba Lamarck,  o bien son otros muy parecidos. Entre ellos el famoso ejemplo de la jirafa que, curiosamente ha servido para denostar a Lamarck, siendo utilizado cincuenta años después por Darwin en un par de ocasiones.

La herencia de caracteres adquiridos, idea central de Lamarck, que es necesaria para explicar la evolución, va tomando forma. Cada vez más artículos indican que sí, que es posible que los caracteres adquiridos a lo largo de la vida se transmitan a generaciones sucesivas, se hereden. En este blog hemos visto muchos casos, por ejemplo, el artículo de Brown-Sequard publicado en The Lancet en 1875, el caso descrito en el artículo titulado “Effect of In Utero and Early-Life Conditions on Adult Health and Disease”, firmado por Peter Gluckman, Mark Hanson, Cyrus Cooper and Kent Thornburg en el número 359 (1) de la revista The New England Journal of Medicine. También los numerosos casos descritos por Otto Landman en sendos artículos en Scientific American y Annual Review of Genetics. Hace ya cinco años que comentábamos un curioso artículo en Nature titulado Too Soon for the rehabilitation of Lamarck, comentario seguido por otro que venía en su apoyo.

Hoy tenemos otro ejemplo, pero antes de comentarlo recordaremos: ¿Por qué el darwinismo es contrario a la herencia de caracteres adquiridos?

Muy sencillo. Porque el darwinismo está muy vinculado con la Eugenesia e, históricamente,  la Eugenesia defendió la existencia de razas superiores. Uno de los mayores defensores del darwinismo en Alemania fue August Weismann, el inventor de la barrera somático germinal, que no existe, pero de haber existido podría contribuir a demostrar la pureza de las razas. Una lástima ¿No?

Pasemos ya a comentar un nuevo artículo que viene a defender la herencia de caracteres adquiridos, demostrando que la barrera somático germinal era una ficción gratuita de Weismann y del darwinismo. Y que no hay base alguna para hablar de razas favorecidas. Por cierto,….. ¿Recuerdan el título completo de la obra principal de Darwin, OSMNS o la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la vida?

 

Lamarck rehabilitado

En Nature Neuroscience,   Brian G Dias y Kerry J Ressler han publicado recientemente el artículo titulado Parental olfactory experience influences behavior and neural structure in subsequent generations.

 

El tratamiento de ratones con acetofenona, una sustancia olorosa, de manera asociada a un daño (descarga eléctrica), genera una hipersensibilidad a aquella molécula. Los autores utilizan el test llamado Fear-potentiated startle (FPS) mediante el cual la repetida exposición a acetofenona en asociación con el daño genera una reacción de miedo asociada al olor (odor-potentiated startle (OPS)). FPS aumenta con el tratamiento en la generación inicial, pero también en sus descendientes de la primera generación, que nunca estuvieron expuestos al compuesto.

Los autores encuentran cambios en el bulbo olfativo de los descendientes (F1) de los machos  tratados con acetofenona. En ellos, los glomérulos dorsales e intermedios aparecen considerablemente aumentados en relación con los controles.

La secuenciación con bisulfito permite detectar regiones metiladas en el ADN. Así, la secuenciación con bisulfito del DNA extraído del esperma de ratones F0 alrededor del locus Olfr151 (M71) (respuesta a acetofenona)  y del locus Olfr6 (no respuesta a acetofenona) reveló menor metilación en Olfr151 en machos tratados con acetofenona que en los controles. La reducida metilación en Olfr151 detectada en DNA extraído del esperma se hereda en generaciones posteriores pero no se observa en la propia región del bulbo olfatorio (MOE= Main Olfactory Epithelium).  La reducida metilación no se asoció con otros cambios en histonas como acetilación o trimetilación. Los autores concluyen que el mecanismo de herencia podría basarse en otros procesos como la metilación de ADN o en RNAs no codificantes.

Los autores discuten sus resultados en conexión con otros datos y publicaciones de diferentes laboratorios concluyendo que la herencia transgeneracional epigenética realmente ocurre en mamíferos, apoyando las conclusiones en organismos tan diversos como moscas y  gusanos.

 

Por supuesto que muchas preguntas quedan en el aire. Por ejemplo ¿cómo se transmite la señal a las células espermáticas? Sea como sea la hipótesis de una barrera somático germinal queda descartada.

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

 

Dias BG and Ressler, KJ. 2014.  Parental olfactory experience influences behavior and neural structure in subsequent generations. Nature neuroscience 17, 89–96.

Lamarck, JB Philosophie Zoologique. 1997. Flammarion. Paris.

 

 

Lectura aconsejada:

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Lo que las abejas no sabían en el párrafo cuadrigentésimo cuadragésimo segundo de El Origen de las Especies

 

La selección natural ha llevado paulatinamente a las abejas a describir esferas iguales a una distancia mutua dada,

Esto es, de nuevo, consecuencia de la creencia del autor, quien tiene una fe ciega en la Selección Natural que, según nos dice:

 

ha llevado paulatinamente a las abejas a describir esferas iguales a una distancia mutua dada,

 

El resto, es decir,  lo poco que puede haber de sensible en el párrafo es,  como de costumbre, obra de Jean Baptiste de Lamarck.

 

442

Thus, as I believe, the most wonderful of all known instincts, that of the hive-bee, can be explained by natural selection having taken advantage of numerous, successive, slight modifications of simpler instincts; natural selection having, by slow degrees, more and more perfectly led the bees to sweep equal spheres at a given distance from each other in a double layer, and to build up and excavate the wax along the planes of intersection. The bees, of course, no more knowing that they swept their spheres at one particular distance from each other, than they know what are the several angles of the hexagonal prisms and of the basal rhombic plates; the motive power of the process of natural selection having been the construction of cells of due strength and of the proper size and shape for the larvae, this being effected with the greatest possible economy of labour and wax; that individual swarm which thus made the best cells with least labour, and least waste of honey in the secretion of wax, having succeeded best, and having transmitted their newly-acquired economical instincts to new swarms, which in their turn will have had the best chance of succeeding in the struggle for existence.

 

De este modo, a mi parecer, el más maravilloso de todos los instintos conocidos el de la abeja común, puede explicarse porque la selección natural ha sacado provecho de numerosas modificaciones pequeñas y sucesivas de instintos sencillos; porque la selección natural ha llevado paulatinamente a las abejas a describir esferas iguales a una distancia mutua dada, dispuestas en dos capas, y a construir y excavar la cera en los planos de intersección de un modo cada vez más perfecto: las abejas, evidentemente, no sabían que describían sus esferas a una distancia mutua particular, más de lo que saben ahora como son los diferentes ángulos de los prismas hexagonales y de las placas rómbicas basales; pues la fuerza propulsora del proceso de selección natural fue la construcción de celdillas de la debida solidez y del tamaño y forma adecuados para las larvas, realizado esto con la mayor economía posible del tamaño y cera. Aquellos enjambres que hicieron de este modo las mejores celdillas con el menor trabajo y el menor gasto de miel para la secreción de cera, tuvieron el mejor éxito y transmitieron sus instintos nuevamente adquiridos a nuevos enjambres, los cuales, a su vez, habrán tenido las mayores probabilidades de buen éxito en la lucha por la existencia.

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Confusión y de nuevo Lamarck en el párrafo cuadrigentésimo décimo tercero de El Origen de las Especies

¿A qué se refiere el autor cuando dice que se han adquirido instintos durante la domesticación? ¿Se refiere al párrafo anterior? ¿Se refiere a que los perros civilizados no ataquen a las aves de corral, ovejas y cerdos?, ¿ A que los pollitos han perdido, por costumbre el temor al perro y al gato, ¿ al amor del perro al hombre? ¿al ejemplo de la gallina que no vuela en el corral? ¿Será todo esto de alguna utilidad para considerar el origen o ni siquiera la transformación de las especies más allá de lo indicado por Lamarck?

 

 

413

Hence, we may conclude that under domestication instincts have been acquired and natural instincts have been lost, partly by habit and partly by man selecting and accumulating, during successive generations, peculiar mental habits and actions, which at first appeared from what we must in our ignorance call an accident. In some cases compulsory habit alone has sufficed to produce inherited mental changes; in other cases compulsory habit has done nothing, and all has been the result of selection, pursued both methodically and unconsciously; but in most cases habit and selection have probably concurred.

 

Por consiguiente, podemos llegar a la conclusión de que en estado doméstico se han adquirido instintos y se han perdido instintos naturales, en parte por costumbre, y en parte porque el hombre ha seleccionado y acumulado durante las sucesivas generaciones costumbres y actos mentales especiales que aparecieron por vez primera, por lo que, en nuestra ignorancia, tenemos que llamar casualidad. En algunos casos las costumbres impuestas, por si solas, han bastado para producir cambios mentales hereditarios; en otros, las costumbres. impuestas no han hecho nada, y todo ha sido resultado de la selección continuada, tanto metódica como inconsciente; pero en la mayor parte de los casos han concurrido probablemente la costumbre y la selección.

 

Lectura aconsejada:

 

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