‘Lamarckismo’

Una historia de la epigenética

Autor: José Francisco Bravo Moreno

 

Contenido:

  1.  Historia de la construcción básica del modelo genético neodarwiniano
  2. A)  El concepto de la epigenética, y crítica al modelo hereditario de Watson y Crick

        2. B) Investigaciones recientes que ponen en entredicho la idea original de Watson y Crick y sus seguidores

Bibliografía

 

 

 

  1. Historia de la construcción básica del modelo genético neodarwiniano

Frederich Miescher (Wikipedia)

Según se sabe, el descubridor del ADN antes de que la molécula fuera llamada así, fue Frederich Miescher (1844 -1895) trabajando con esperma de salmón. Es necesario aclarar que la sustancia que el encontró y a la cual llamó nucleína en 1874, contenía, -según los análisis químicos de aquel tiempo-, ácido fosfórico asociado con una sustancia sui generis que hoy sabemos que son las bases nitrogenadas. Miescher aisló esta molécula lo que permitió su análisis posterior. Oskar Hertwig,  junto con Weismann –una voz oficial de mucha autoridad-, se habrían expresado en el sentido de que “…es altamente probable que la nucleína sea la responsable no solo de la fertilización sino de la transmisión de los caracteres”. Más tarde, Walter Fleming descubriría una molécula dentro del núcleo a la que llamó “cromatina”, Fleming la relacionó directamente con la nucleína. Más tarde, Thomas Hunt Morgan vindicaría la idea a la que habían llegado las especulaciones de varios investigadores de finales del siglo XIX, respaldados por Weismann, de que los cromosomas son los únicos transmisores de la herencia. Pero, según se sabe,  Weismann le daba una connotación muy reduccionista y mística a la función de las moléculas hereditarias, situándolas en el papel de principal transmisor de los caracteres, haciendo a un lado el papel del citoplasma, de quien evidentemente se podría pensar, sería el intermediario entre el medio ambiente extracelular y el núcleo. Eso hacía más imposible el siquiera considerar que cualquier factor medioambiental afectara el núcleo, ya sea en la célula somática o germinal. Weismann de hecho aseveraba que los cromosomas formaban un mundo apartado del cuerpo del organismo y de sus condiciones de vida, que era “una substancia hereditaria inmortal, independiente de las peculiaridades cualitativas del desarrollo del cuerpo vivo y que dirige el cuerpo perecedero, pero no es engendrada por él”.

 

Imagen de Desproporción áurea.

Al respecto, los siguientes párrafos referidos por Enrique Beltrán (1945), son de particular importancia pues fueron recientemente re-visitados experimentalmente con las técnicas modernas de la biología molecular, tanto en plantas protistas y mamíferos, en estos últimos se ha implementado una conjunción de técnicas que involucran la electrofisiología y la observación del comportamiento animal, derivándose de ello importantes publicaciones estando a punto de cumplirse el primer decenio del siglo XXI, las cuales referiremos más adelante, pero que apuntalan el buen nombre del sabio Lamarck. Pero de hecho han habido observaciones sencillas que demuestran plenamente lo dicho por el invertebrista antes de que estas recientes publicaciones circularan por todo el orbe (ver artículo de Otto Landman en este blog). Cómo decíamos, Beltrán ya señalaba en el año de 1945 lo siguiente:

“Guyenot (1930) y Prenant (1936), aunque teniendo esa posición (el que los cromosomas son los principales transmisores), critican a los extremistas que piensan que la acción de los factores extraños a los genes, especialmente del citoplasma, no tienen importancia al respecto”.

Al respecto, y siguiendo con la línea dejada por Weismann, los descubridores de la estructura del ADN (si es que lo fueron), dirían que se inspiraron en el libro de Schrödinger titulado: ¿Qué es la vida desde el punto de vista de lo físico?

Schrödinger parecía profetizar el descubrimiento de la molécula transmisora dándole un carácter providencial. Schrödinger en efecto, escribiría lo siguiente en 1944:

“El alma individual es igual al alma omnipotente omnímoda e inmortal… es lo más que puede alcanzar un biólogo que quiera demostrar de un solo golpe la existencia de Dios y la inmortalidad del alma”.

Lisenko creerá que está haciendo alusión a la molécula inmortal de Weismann.

Es por ello pertinente el citar nuevamente a Schrödinger quien escribiría luego en un tono neolamarckiano en 1958, haciendo referencia al creador del término epigenética Conrad H. Waddington. Aquí vemos que no necesariamente se inscribe en el ideario que más tarde impondrá el dogma de la biología molecular:

“A primera vista, las ideas de Darwin (frente a las de Lamarck) parecieran otorgar un escaso significado para la evolución de la conducta de las plantas y animales individuales; por ejemplo, a la preferencia que un animal individual puede mostrar por una nueva especie de alimento o por un nuevo método de caza. La idea nueva de la teoría de la selección orgánica, es que estas formas de conducta individual pueden influir en la evolución del filum por medio de la selección natural. La idea es sencilla: cada nueva modalidad de comportamiento puede considerarse la selección de un nicho ecológico nuevo…al adoptar un mismo entorno… hay una nueva influencia ambiental,..una nueva presión selectiva. Y es entonces cuando esta nueva presión selectiva guía el desarrollo genético y produce la adaptación al nuevo entorno. Esta teoría sencilla y convincente es de hecho antigua –según muestra Alister Hardy-, es anterior a Darwin e incluso a Lamarck, pero durante los últimos años se ha vuelto a descubrir, siendo desarrollada y contrastada experimentalmente, por ejemplo, por Waddington. Esta teoría demuestra, mucho más claramente que Lamarck, que la conducta, como el deseo de explorar, la curiosidad del animal, y los gustos y aversiones de un animal, puede ejercer una influencia decisiva en el desarrollo filogenético de los genes. Así pues, cada novedad conductual de un organismo individual tiene consecuencias filogenéticas creadoras y a menudo revolucionarias. Esto muestra que la iniciativa individual desempeña un papel activo en el desarrollo darwiniano. Esta observación invalida la impresión desesperada y deprimente que ha rodeado al darwinismo desde hace tanto tiempo, cuando parecía que la actividad del organismo no podría desempeñar ningún papel en el mecanismo de selección”.

Watson y Crick, habiéndose inspirado en el libro del cuarenta y cuatro de Shrödinger, corroborarían de manera circunstancial el concepto que sobre el ADN tenía Weismann, pues posteriormente sucedió que, junto con otros científicos premios Nobel, construirían los cimientos de toda una estructura moderna neodarwiniana, al decir de manera monolítica y en bloque con una determinación casi fanática, que el proceso secuencial en la expresión del ADN a ARN y proteína, se desenvuelve de manera unidireccional e irreversible, (ADN-ARN-proteína), alegando el que esto dejaba fuera cualquier incidencia medioambiental sobre cualquier modificación en la estructura de un gen. Luego obtendrían algún sustento en investigaciones realizadas en microorganismos, lo que parecía darles la razón. Pero de eso a decir que la funcionalidad del ADN dejaba fuera el concepto lamarckiano, sería un exceso que habrán de pagar caro, sobre todo aquellos que se han arrodillado ante las tesis preconizadas por Watson, Crick, Luria, Jacob y Monod. Es verdad también que el modelo en su dinámica funcional: replicación y transcripción, además de la traducción, respondería muy bien a las expectativas de Weismann, desmarcándose empero de la opinión de Shrödinger en todos sus puntos (según podemos inferir) aunque él haya sido el motivo de su inspiración.

  1. A)  El concepto de la epigenética, y crítica al modelo hereditario de Watson y Crick

Existió la posibilidad de investigar en términos de la genética moderna, la explicación epigenética preconizada por Waddington (1942), es decir, sobre si ésta podría ser complementaria a aquellas dadas por la biología molecular. Pero esto no fue posible, al respecto, Monod diría lo siguiente para de una vez por todas –y según él- matar el ideario que sobre el devenir de la historia había dejado resabios del Lineo Francés:

“Es preciso añadir, finalmente -y este es un punto es de una gran importancia-, que el mecanismo de la traducción es estrictamente irreversible. Ni se ha observado, no es concebible, que la información sea jamás transformada en el sentido inverso es decir de proteína a ADN. Esta noción se apoya en un conjunto de sus observaciones tan completas y tan seguras hoy en día, y sus consecuencias en la teoría, de la evolución, principalmente, son tan importantes que se las debe considerar como uno de los principios fundamentales de la moderna biología. De esto se deduce, en efecto, que no hay mecanismo posible por el que la estructura y las performances pudieran ser modificadas y estas modificaciones transmitidas aunque solo fuera parcialmente a la descendencia, si no es como consecuencia de una alteración de las estructuras representadas por un segmento de la secuencia del ADN.

El sistema entero, por consecuencia, es totalmente, intensamente conservador, cerrado sobre sí mismo, y absolutamente incapaz de recibir cualquier instrucción del mundo exterior.

Nada permite suponer que nuestras concepciones sobre este punto deberán o incluso podrán ser revisadas en otro”…”..Es pues la noción, o más bien el espectro que debe a toda costa exorcizar todas las ideologías vitalistas y animalistas.

Y sin embargo, la falsa paradoja del enriquecimiento epigenético se puede ver, pues, una contradicción en el hecho de decir que el genoma define enteramente la función de una proteína mientras que esta función está ligada a una estructura tridimensional cuyo contenido informativo es más rico que la contribución directamente aportada a esta estructura por el determinismo genético.

Esta contradicción no ha dejado de ser revisada por ciertos críticos de la teoría biológica moderna. Especialmente Elsasser, quien ve precisamente en el desarrollo epigenético de las estructuras macroscópicas de los seres vivos, un fenómeno físicamente inexplicable, en razón del enriquecimiento sin causas que él parece testimoniar. Este mecanismo desaparece cuando se observan los mecanismos de la epigénesis molecular, el enriquecimiento de información, proviene de lo que la información genética (representada por la secuencia) expresa de hecho en condiciones iniciales bien definidas tales que entre todas las estructuras posibles, una sola de ellas es de hecho realizable

Más tarde, entonces, habría dejado claro que la autorregulación en el ADN tiene ciertos límites que curiosamente se ciñe a algunas propuestas darwinistas, pero por otro lado, deja claro que de acuerdo a ello y a la unidireccionalidad de la información genética que “la conducta adquirida no se puede transferir a la siguiente generación”.

Según lo parecía, y de acuerdo a varias autoridades cuasi-sagradas que podían hablar sobre la evolución, con el descubrimiento parcial del funcionamiento del ADN, se obtenían las pruebas definitivas y contundentes que sepultaban con una losa muy pesada la figura de Lamarck (cómo por ejemplo, lo que habría dejado establecido un hiperdarwiniano cómo Ernst Mayr en un artículo claramente denigratorio hacia la figura del invertebrista realizado en1973).

Tales actos de deslinde hacia la figura del invertebrista, también lo eran en términos modernos para Conrad Hal Waddington (1905-1975), embriólogo Inglés destacado, quien en los años cuarenta del siglo XX, se habría decidido a no dejar morir del todo el ideario del Linneo Francés, hace uso del ahora muy conocido término “epigenética”. El término de epigenética en el siglo XX, ya había sido establecido por el mismo Waddington definiéndolo como aquellas interacciones de los genes con su medio ambiente las que finalmente conllevan a la consolidación del fenotipo, enfatiza con ello el que los mecanismos epigenéticos varían en respuesta al medio ambiente. Waddington habría sido excluido del registro de la historia por tener una cierta inclinación a lo expresado por Lamarck. Esta explicación moderada sobre el lamarckismo intentaba el no oponerse de manera directa a la idea original darwiniana, pues él siempre creyó en la selección natural. Para 1963, todavía Waddington trata de llamar la atención hacia la importancia de la estrategia epigenética, pero ya sin mencionarla cómo tal:

“Usualmente los resultados de la interacción entre el núcleo y el citoplasma no son visibles, pero tienen que ver con reacciones químicas en las cuales los genes toman parte. Nosotros lo podemos observar en la siguiente vía: suponga que en un particular tipo de citoplasma, los genes se activan. Estos genes pueden así producir sustancias que serán adicionadas al citoplasma, alterándolo. Esta alteración del citoplasma puede ahora tener una diferente reacción con el núcleo para que otros genes entren en operación. Así, el citoplasma puede ser alterado de nuevo y hacer que otros genes entren en juego”.

Conrad Hal Waddington. Del blog Sputnik shuffle (Morphogenetic Metaphors in Architecture – The Quixotic Contributions of Conrad Waddington)

 

A manera de advertencia que se cumpliría sin lugar a dudas, y con cierta ironía sobre las mutaciones seleccionistas neo-darwinianas, nos dice Waddington:

“Nosotros podríamos mantenernos expectantes y esperanzados de que la naturaleza opera en semejante vía (alelos benéficos= mayor descendencia), es decir, que la naturaleza opera en la dirección de producir solo las mutaciones favorables. Sin embargo, esto no acontece, debe observarse entonces que las mutaciones o cambios en los genes siguen operando en una dirección que sigue siendo más bien un misterio”.

Ya con el apoyo indiscriminado de la comunidad científica hacia la tesis de la unidireccional de la información genética, fue que surgieron libros en donde de manera intencionada los títulos de estos ya hacen un claro desdén a los mecanismos citoplasmáticos o extra-ADN que pudiesen afectar la expresión de los genes, como por ejemplo aquel famoso título: “El ADN la clave de la vida”, aduciendo el que hay una explicación reduccionista y determinista en el sentido de que el ADN explica todos los proceso vitales.

No todos se ciñeron a esta explicación, en los años sesenta, tenemos el caso no sólo de Waddington sino del Dr Barry Commoner, quien en su libro “Ciencia y Supervivencia”, nos hace ver sus sospechas sobre la forma extremadamente reduccionista en que se estaba llevando a cabo la explicación sobre el funcionamiento del ADN. Siendo asesor científico del gobierno en el mismísimo Washington en los años sesenta, hizo la siguiente observación:

“Se ha alegado, por ejemplo, que la ciencia del siglo XX pasará a los anales históricos por sus logros en el campo biológico, y no por la física nuclear.

Semejante alegato refleja la convicción de que por ahora se han desentrañado las leyes biológicas básicas y particularmente, que ahora conocemos la vida bajo sus verdadero aspecto, es decir, cómo una forma química”

“Quien quiera que haya aprendido biología efectuando la disección de una rana, se quedará extrañado y confuso ante los informes de investigación biológica actual: moléculas que se reproducen por sí mismas, códigos moleculares que predicen cuando un huevo ha de dar origen a una tortuga o a un tigre, esfuerzos para crear vida en un tubo de ensayo”.

Esas innovaciones parecen impugnar los principios biológicos que nos son familiares. Si una molécula posee lo esencial para la vida –duplicación autónoma-, entonces se debe desestimar la teoría celular que afirma que los atributos de la vida residen en la célula cómo unidad, y no en una de sus partes menores, como la molécula. Si se lograra sintetizar la vida en un tubo de ensayo, el principio hasta ahora indiscutible, -omne vivum ex ovo – toda vida proviene de otra pre-existente debería pasar al olvido”.

Todo esto le sugiere a Barry Commoner que hay una prefigurada y distorsionada idea de que:

“….la vida podría existir en un solo componente celular, lo cual tolera la noción de una molécula viva”.

“Si la replicación y la herencia originan las restantes rasgos de la vida, entonces el ADN  se destaca como rector químico de la célula y secreto de la vida”

“Pero el triunfo aparente del ADN no obedece a una victoriosa revolución del largo debate, en su lugar se ha llegado a esa discusión por el método menos arduo de desterrar la cuestión teórica básica. Realmente, los nuevos experimentos no han respondido a esa cuestión, pues, en realidad, no sustentan la idea de que el ADN sea una molécula autoduplicativa”.

“la evidencia crucial y experimental para la conclusión de que el ADN es una molécula autoduplicativa requeriría de la demostración de que en un sistema de tubos de ensayo conteniendo una partícula molecular de ADN, se formaran nuevas moléculas de ADN, réplicas exactas de la primera, lo que no se ha realizado todavía. Aunque en los sistemas de probetas se sintetiza una nueva partícula de ADN similar a la empleada para cebar el proceso, la similitud no es tan exacta, ni mucho menos, como lo requiere la teoría”.

“Lo que nos dice el experimento en tubos de ensayo es esto: un solo mensaje molecular no determina la herencia del organismo vivo”.

Y he aquí la principal consideración antilamarckiana que no es posible demostrar:

“El dogma central entraña una preocupación no demostrada, a saber, que mientras los ácidos nucleicos pueden guiar la síntesis de otros ácidos nucleicos y proteínas, el efecto inverso es imposible, es decir, que las proteínas no pueden guiar la síntesis de ácidos nucleicos”.

“Pero las observaciones experimentales actuales niegan la segunda –y crucial- parte de tal presuposición. Y añade Commoner: ”Ni el ácido nucleico ni la proteína son capaces por si solas de guiar el proceso químico sintético. Ninguna molécula es autoduplicativa o rectora química de la célula”.

Concluirá Commoner diciendo que aun agrupando los componentes químicos, estos no dan origen a la vida, es decir: “ no se ha encontrado el mecanismo coordinador que presida la coordinación esencial de sus numerosas reacciones separadas”.

De ahí que creemos oportuno nuevamente repetir el hecho de que se hayan editado libros con títulos como “El ADN: Clave de la vida”. Pero, ciertamente, existió en contraposición a ellos, un título cómo: “La célula: Clave de la vida” en donde por cierto, le dan la primacía a Lamarck como el real descubridor de la teoría celular.

 

2         B)- Investigaciones recientes que ponen en entredicho la idea original de Watson y Crick y sus seguidores

No hace mucho, algunos biólogos consideraron que el stress medio ambiental puede, en algunos casos, dirigir las mutaciones. La idea es herética pues recordaba el espectro de Lamarck y la herencia de los caracteres adquiridos. Esta noción de que el medio ambiente puede remodelar (¿al azar?) la herencia, cayó del favor del ámbito científico cuando Weismann expuso la doctrina de la separación estricta del germoplasma respecto de las células somáticas. Sin embargo, se ha dicho que lo que la gente olvida es que muchos organismos no secuestran sus células germinales, es el caso de las plantas y de los organismos unicelulares (ver el artículo de Otto Landman en este blog ).

Todo lo que hoy se ha desarrollado sobre mutación dirigida comenzó en 1988, cuando John Cairns, de la Universidad de Harvard se hizo la pregunta de si en realidad era válido el principio dogmático de que las mutaciones desfavorables en ningún modo y sin ninguna probabilidad, permiten la sobrevivencia de microorganismos cómo las bacterias .

Cairns creció bacterias en un medio donde el azúcar que podía metabolizar la bacteria (glucosa y/o sacarosa) se encontraba en escasa cantidad, por otro lado, el otro azúcar llamado lactosa, que bajo ninguna probabilidad podía metabolizar, debido a la mutación que presentaba, estaba presente en cantidad suficiente. Cairns encontró que las bacterias no morían cuando escaseaba por completo la glucosa o la sacarosa y que por el contrario, de alguna manera habían adquirido algún gen que les permitía metabolizar la lactosa. Sus asombrosos resultados le han llevado a creer que las mutaciones reactivan a los genes defectuosos de las bacterias supliéndolos por aquellos que permiten la digestión de la lactosa, esto ocurre con una frecuencia que derriba la tesis de las mutaciones al azar.

Por tanto, la fuerza de la selección no es meramente el escardeo para que no se desajuste el organismo, sino que activamente encamina la mutación en una dirección benéfica. Esto por supuesto hacía revivir la figura de Lamarck, lo que causó en su tiempo gran controversia en el mundo científico.

Pocos meses más tarde, Barry G. Hall de la Universidad de Rochester, presentó una evidencia más contundente utilizando la inducción de mutaciones selectivas. El realizó experimentos similares en los cuales esta vez las bacterias “hambrientas” necesitarían realizar dos mutaciones que por cierto, no están relacionadas funcionalmente en ningún modo para utilizar una nueva fuente de alimentación. Hall calculó que debido a la diferencia en cuanto al tipo de mutaciones que se habrían inducido con respecto al experimento de Cairns, sería astronómicamente imposible el producir siquiera una mutación benéfica. Hall encontró -para su sorpresa-, que el número de bacterias que evolucionaron para ajustarse a las nuevas condiciones era enorme. Otros investigadores, posteriormente, refrendaron los resultados de Hall. Hall anunció luego que también había observado lo mismo en hongos microscópicos y dijo: “Ahora sí puedo decir lo que actualmente se sabe sobre los mecanismos mutacionales: ¡nada!”.

Cabe aclarar que los mecanismos lamarckianos descubiertos por Cairns y Hall no hacen referencia a la estrategia epigenética, pero forman parte del proceso histórico que está derribando el concepto del dogma de la biología molecular.

Ya solo para terminar esta segunda parte sobre mi historia de la epigenética, diré que si hubo cierto científico del tiempo presente, que aparentemente se alineó de algún modo a lo dicho por Shrödinger y Weismann, pues habría mencionado que al final de cuentas la función de la molécula del ADN si tiene un determinismo teleológico .

 

BIBLIOGRAFIA

Commoner, B. (1970). Ciencia y supervivencia. Ed. Plaza & Janes. Barcelona

Beltran, E. (1945). Lamarck interprete de la naturaleza. Ed. Talleres de la Nación, México.

Landman, O. E. (1993) Inheritance of acquired characteristics. Sci. Am. 266(3): 88 96

Mirsky, A. E. (1968). The discovery of DNA. Sci. Am. 218(6): 78-90

Monod, J.(1989). El azar y la necesidad. Ed. Orbis, España.

Pérez-Tamayo, R. (1994). Existe el método científico. Ed. La ciencia para todos, SEP., México.

Piaget, J. (1980). Biología y conocimiento. Ed. Siglo XXI, México

Rennie, J (1993). DNA`s New Twist. Sci. Am. 266(3): 88 96

Schrödinger, E. (1944). What is Life? The physical aspect of the living cell, Cambridge University Press.

Schrödinger, E. (1958). Mind and Matter. Ed. Cambridge University Press, Cambridge

Waddington, C.H. (1963). Biology for the modern world. Ed., Barnes & Noble, New York

Waddington, C.H. (1942). Canalization of development and the inheritance of acquired characters. Nature, 150: 563-565.

 



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Lamarck 2014

Este artículo está dedicado al profesor José Francisco Bravo Moreno, quien mantiene una hipótesis sobre cómo es posible franquear la barrera somático-germinal

Introducción

La operación de descrédito que el darwinismo ha realizado con la figura de Lamarck es un ejemplo lamentable a tener en cuenta para la historia de la ciencia. Pero la Historia, siempre paciente,  permite que el tiempo haga justicia y traiga las aguas a su cauce.  No en vano bajo la estatua de Lamarck que se encuentra a la entrada del Jardin des Plantes en Paris se lee esta frase de su hija:

La postérité vous admirera. Elle vous vengera, mon père.

 

Ahora, en 2014, ya ha llegado  la anunciada posteridad y con ella la hora de que se cumplan estas proféticas palabras de la amante hija.

 

En su obra Philosophie Zoologique,  Lamarck menciona dos leyes y da numerosos ejemplos de ellas. (Las traducciones de ambas leyes son mías). La primera se refiere a la adaptación:

 

Primera ley

En todo animal que no ha pasado el final de su desarrollo, el uso más frecuente y sostenido de cualquier órgano, fortalece gradualmente este órgano, lo desarrolla, lo agranda, y le da un poder proporcionado a la duración de su empleo;  mientras que la constante falta de uso de tal órgano,  lo debilita imperceptiblemente, lo deteriora, disminuye progresivamente sus facultades, y eventualmente termina por hacerlo desaparecer.

La segunda ley se refiere a la herencia de caracteres adquiridos:

Segunda Ley

Todo lo que la naturaleza ha hecho que los individuos ganen o pierdan por la influencia de circunstancias o de su raza  se encuentra expuesto desde hace tiempo, y en consecuencia, por la influencia del uso predominante de dicho órgano, o la de la falta constante de su uso, ella lo conserva mediante su generación en los nuevos individuos que vienen, siempre que los cambios adquiridos sean comunes a ambos sexos, o a quienes han producido estos dos individuos.

 

 

En El Origen de las Especies (OSMNS) Darwin se inspira en Lamarck, o más apropiadamente, copia de él todo lo que le parece oportuno citándolo en muy pocas ocasiones. Pocas son las veces en que Lamarck es correctamente citado,  normalmente cuando el autor quiere corregir o apostillar algo con base a resultados o experiencias ajenas (así por ejemplo cuando critica la generación espontánea, basándose en los resultados de Pasteur).

En su obra, Darwin habla tanto del efecto del ambiente en los organismos (primera ley) como de la herencia de caracteres adquiridos (segunda ley) dando ejemplos que, o bien son los mismos que utilizaba Lamarck,  o bien son otros muy parecidos. Entre ellos el famoso ejemplo de la jirafa que, curiosamente ha servido para denostar a Lamarck, siendo utilizado cincuenta años después por Darwin en un par de ocasiones.

La herencia de caracteres adquiridos, idea central de Lamarck, que es necesaria para explicar la evolución, va tomando forma. Cada vez más artículos indican que sí, que es posible que los caracteres adquiridos a lo largo de la vida se transmitan a generaciones sucesivas, se hereden. En este blog hemos visto muchos casos, por ejemplo, el artículo de Brown-Sequard publicado en The Lancet en 1875, el caso descrito en el artículo titulado “Effect of In Utero and Early-Life Conditions on Adult Health and Disease”, firmado por Peter Gluckman, Mark Hanson, Cyrus Cooper and Kent Thornburg en el número 359 (1) de la revista The New England Journal of Medicine. También los numerosos casos descritos por Otto Landman en sendos artículos en Scientific American y Annual Review of Genetics. Hace ya cinco años que comentábamos un curioso artículo en Nature titulado Too Soon for the rehabilitation of Lamarck, comentario seguido por otro que venía en su apoyo.

Hoy tenemos otro ejemplo, pero antes de comentarlo recordaremos: ¿Por qué el darwinismo es contrario a la herencia de caracteres adquiridos?

Muy sencillo. Porque el darwinismo está muy vinculado con la Eugenesia e, históricamente,  la Eugenesia defendió la existencia de razas superiores. Uno de los mayores defensores del darwinismo en Alemania fue August Weismann, el inventor de la barrera somático germinal, que no existe, pero de haber existido podría contribuir a demostrar la pureza de las razas. Una lástima ¿No?

Pasemos ya a comentar un nuevo artículo que viene a defender la herencia de caracteres adquiridos, demostrando que la barrera somático germinal era una ficción gratuita de Weismann y del darwinismo. Y que no hay base alguna para hablar de razas favorecidas. Por cierto,….. ¿Recuerdan el título completo de la obra principal de Darwin, OSMNS o la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la vida?

 

Lamarck rehabilitado

En Nature Neuroscience,   Brian G Dias y Kerry J Ressler han publicado recientemente el artículo titulado Parental olfactory experience influences behavior and neural structure in subsequent generations.

 

El tratamiento de ratones con acetofenona, una sustancia olorosa, de manera asociada a un daño (descarga eléctrica), genera una hipersensibilidad a aquella molécula. Los autores utilizan el test llamado Fear-potentiated startle (FPS) mediante el cual la repetida exposición a acetofenona en asociación con el daño genera una reacción de miedo asociada al olor (odor-potentiated startle (OPS)). FPS aumenta con el tratamiento en la generación inicial, pero también en sus descendientes de la primera generación, que nunca estuvieron expuestos al compuesto.

Los autores encuentran cambios en el bulbo olfativo de los descendientes (F1) de los machos  tratados con acetofenona. En ellos, los glomérulos dorsales e intermedios aparecen considerablemente aumentados en relación con los controles.

La secuenciación con bisulfito permite detectar regiones metiladas en el ADN. Así, la secuenciación con bisulfito del DNA extraído del esperma de ratones F0 alrededor del locus Olfr151 (M71) (respuesta a acetofenona)  y del locus Olfr6 (no respuesta a acetofenona) reveló menor metilación en Olfr151 en machos tratados con acetofenona que en los controles. La reducida metilación en Olfr151 detectada en DNA extraído del esperma se hereda en generaciones posteriores pero no se observa en la propia región del bulbo olfatorio (MOE= Main Olfactory Epithelium).  La reducida metilación no se asoció con otros cambios en histonas como acetilación o trimetilación. Los autores concluyen que el mecanismo de herencia podría basarse en otros procesos como la metilación de ADN o en RNAs no codificantes.

Los autores discuten sus resultados en conexión con otros datos y publicaciones de diferentes laboratorios concluyendo que la herencia transgeneracional epigenética realmente ocurre en mamíferos, apoyando las conclusiones en organismos tan diversos como moscas y  gusanos.

 

Por supuesto que muchas preguntas quedan en el aire. Por ejemplo ¿cómo se transmite la señal a las células espermáticas? Sea como sea la hipótesis de una barrera somático germinal queda descartada.

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

 

Dias BG and Ressler, KJ. 2014.  Parental olfactory experience influences behavior and neural structure in subsequent generations. Nature neuroscience 17, 89–96.

Lamarck, JB Philosophie Zoologique. 1997. Flammarion. Paris.

 

 

Lectura aconsejada:

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Confusión y de nuevo Lamarck en el párrafo cuadrigentésimo décimo tercero de El Origen de las Especies

¿A qué se refiere el autor cuando dice que se han adquirido instintos durante la domesticación? ¿Se refiere al párrafo anterior? ¿Se refiere a que los perros civilizados no ataquen a las aves de corral, ovejas y cerdos?, ¿ A que los pollitos han perdido, por costumbre el temor al perro y al gato, ¿ al amor del perro al hombre? ¿al ejemplo de la gallina que no vuela en el corral? ¿Será todo esto de alguna utilidad para considerar el origen o ni siquiera la transformación de las especies más allá de lo indicado por Lamarck?

 

 

413

Hence, we may conclude that under domestication instincts have been acquired and natural instincts have been lost, partly by habit and partly by man selecting and accumulating, during successive generations, peculiar mental habits and actions, which at first appeared from what we must in our ignorance call an accident. In some cases compulsory habit alone has sufficed to produce inherited mental changes; in other cases compulsory habit has done nothing, and all has been the result of selection, pursued both methodically and unconsciously; but in most cases habit and selection have probably concurred.

 

Por consiguiente, podemos llegar a la conclusión de que en estado doméstico se han adquirido instintos y se han perdido instintos naturales, en parte por costumbre, y en parte porque el hombre ha seleccionado y acumulado durante las sucesivas generaciones costumbres y actos mentales especiales que aparecieron por vez primera, por lo que, en nuestra ignorancia, tenemos que llamar casualidad. En algunos casos las costumbres impuestas, por si solas, han bastado para producir cambios mentales hereditarios; en otros, las costumbres. impuestas no han hecho nada, y todo ha sido resultado de la selección continuada, tanto metódica como inconsciente; pero en la mayor parte de los casos han concurrido probablemente la costumbre y la selección.

 

Lectura aconsejada:

 

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Figuras retóricas en el párrafo cuadrigentésimo duodécimo de El Origen de las Especies

Comienza el párrafo con pleonasmo: Natural instincts. Todos los instintos son naturales.

Pero la misma frase en la que está contenido el pleonasmo es una sinécdoque puesto que donde dice:

 Natural instincts are lost under domestication

Los instintos naturales se pierden en estado doméstico

Debería decir:

 Some natural instincts are lost under domestication

Algunos instintos naturales se pierden en estado doméstico

Para finalizar el párrafo, como el autor no ha dicho nada de interés, surge de nuevo su tabla de salvación, Lamarck.  A menudo , llegado el momento en el que el autor se da cuenta de que ha escrito largos párrafos sin decir nada, entonces ha de decir algo. Es entonces cuando copia de Lamarck. Siempre ( o casi siempre), Lamarck:

Pero este instinto conservado por nuestros polluelos se ha hecho inútil en estado doméstico, pues la gallina casi ha perdido, por desuso, la facultad de volar.

 

 

 

 

412

 

Natural instincts are lost under domestication: a remarkable instance of this is seen in those breeds of fowls which very rarely or never become “broody,” that is, never wish to sit on their eggs. Familiarity alone prevents our seeing how largely and how permanently the minds of our domestic animals have been modified. It is scarcely possible to doubt that the love of man has become instinctive in the dog. All wolves, foxes, jackals and species of the cat genus, when kept tame, are most eager to attack poultry, sheep and pigs; and this tendency has been found incurable in dogs which have been brought home as puppies from countries such as Tierra del Fuego and Australia, where the savages do not keep these domestic animals. How rarely, on the other hand, do our civilised dogs, even when quite young, require to be taught not to attack poultry, sheep, and pigs! No doubt they occasionally do make an attack, and are then beaten; and if not cured, they are destroyed; so that habit and some degree of selection have probably concurred in civilising by inheritance our dogs. On the other hand, young chickens have lost wholly by habit, that fear of the dog and cat which no doubt was originally instinctive in them, for I am informed by Captain Hutton that the young chickens of the parent stock, the Gallus bankiva, when reared in India under a hen, are at first excessively wild. So it is with young pheasants reared in England under a hen. It is not that chickens have lost all fear, but fear only of dogs and cats, for if the hen gives the danger chuckle they will run (more especially young turkeys) from under her and conceal themselves in the surrounding grass or thickets; and this is evidently done for the instinctive purpose of allowing, as we see in wild ground-birds, their mother to fly away. But this instinct retained by our chickens has become useless under domestication, for the mother-hen has almost lost by disuse the power of flight.

 

Los instintos naturales se pierden en estado doméstico: un ejemplo notable de esto se ve en las razas de las gallinas, que rarísima vez, o nunca, se vuelven cluecas, o sea, que nunca quieren ponerse sobre sus huevos. Sólo el estar tan familiarizados, nos impide que veamos cuánto y cuán permanentemente se han modificado las facultades mentales de nuestros animales domésticos. Apenas se puede poner en duda que el amor al hombre se ha hecho instintivo en el perro. Los lobos, zorros, chacales y las especies del género de los gatos, cuando se les retiene domesticados sienten ansia de atacar a las aves de corral, ovejas y cerdos, y esta tendencia se ha visto que es irremediable en los perros que han sido importados, cuando cachorros, desde países como la Tierra del Fuego y Australia, donde los salvajes no tienen estos animales domesticados. Por el contrario, qué raro es que haya que enseñar a nuestros perros civilizados, aun siendo muy jóvenes, a que no ataquen a las aves de corral, ovejas y cerdos. Indudablemente alguna vez atacan, y entonces se les pega, y si no se corrigen se les mata; de modo que la costumbre y algún grado de selección han concurrido probablemente a civilizar por herencia a nuestros perros. Por otra parte, los pollitos han perdido, enteramente por costumbre, aquel temor al perro y al gato, que sin duda fue en ellos primitivamente instintivo; pues me informa el capitán Hutton que los pollitos pequeños del tronco primitivo, el Gallus banquiva, cuando se les cría en la India, empollándolos una gallina, son al principio extraordinariamente salvajes. Lo mismo ocurre con los polluelos de los faisanes sacados en Inglaterra con una gallina. No es que los polluelos hayan perdido todo temor, sino solamente el temor a los perros y los gatos, pues si la gallina hace el cloqueo de peligro, se escaparán -especialmente los pollos de pavo- de debajo de ella, y se esconderán entre las hierbas y matorrales próximos; y esto lo hacen evidentemente con el fin instintivo de permitir que su madre escape volando, como vemos en las aves terrícolas salvajes. Pero este instinto conservado por nuestros polluelos se ha hecho inútil en estado doméstico, pues la gallina casi ha perdido, por desuso, la facultad de volar.

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Lamarck vuelve de nuevo en el resumen del capítulo séptimo en el párrafo tricentésimo octogésimo noveno de El Origen de las Especies

 

El párrafo contiene el resumen del capítulo.  Si hubiese estado al principio, tal vez habríamos ahorrado su lectura completa. Una pérdida lamentable de tiempo.

Cuando hay algo bueno, esto es viejo, por lo general debido a Lamarck. Ya lo dijo Flourens.

 

389

With such structures as the above lamellae of horn or whalebone, habit or use can have done little or nothing, as far as we can judge, towards their development. On the other hand, the transportal of the lower eye of a flat-fish to the upper side of the head, and the formation of a prehensile tail, may be attributed almost wholly to continued use, together with inheritance. With respect to the mammae of the higher animals, the most probable conjecture is that primordially the cutaneous glands over the whole surface of a marsupial sack secreted a nutritious fluid; and that these glands were improved in function through natural selection, and concentrated into a confined area, in which case they would have formed a mamma. There is no more difficulty in understanding how the branched spines of some ancient Echinoderm, which served as a defence, became developed through natural selection into tridactyle pedicellariae, than in understanding the development of the pincers of crustaceans, through slight, serviceable modifications in the ultimate and penultimate segments of a limb, which was at first used solely for locomotion. In the avicularia and vibracula of the Polyzoa we have organs widely different in appearance developed from the same source; and with the vibracula we can understand how the successive gradations might have been of service. With the pollinia of orchids, the threads which originally served to tie together the pollen-grains, can be traced cohering into caudicles; and the steps can likewise be followed by which viscid matter, such as that secreted by the stigmas of ordinary flowers, and still subserving nearly but not quite the same purpose, became attached to the free ends of the caudicles—all these gradations being of manifest benefit to the plants in question. With respect to climbing plants, I need not repeat what has been so lately said.

 

En estructuras tales como las láminas córneas o barbas de ballena, hasta donde nosotros podemos juzgar, la costumbre o uso poco o nada ha podido hacer tocante a su desarrollo. Por el contrario, puede atribuirse, casi por completo, al uso continuado, unido a la herencia, el traslado del ojo inferior de un pleuronéctido al lado superior de la cabeza; y la formación de una cola prensil puede atribuirse casi por completo al uso continuado, unido a la herencia. Por lo que se refiere a las mamas de los animales superiores, la conjetura más probable es que primitivamente las glándulas cutáneas de toda la superficie de un saco marsupial segregasen un líquido nutritivo, y que estas glándulas se perfeccionasen en su función por selección natural y se concentrasen en espacios limitados, en cuyo caso habrían formado una mama. No existe mayor dificultad en comprender cómo las espinas ramificadas de algunos equinodermos antiguos, que servían de defensa, se convirtieron mediante selección natural en pedicelarios tridáctilos, que en comprender el desarrollo de las pinzas de los crustáceos mediante ligeras modificaciones útiles en el último y el penúltimo segmentos de un miembro que al principio se usaba sólo para la locomoción. En los avicularios y vibráculos de los polizoos tenemos órganos muy diferentes en apariencia, que se han desarrollado a partir de un origen común; y en los vibráculos podemos comprender cómo pudieron haber sido de utilidad las gradaciones sucesivas. En las polinias de las orquídeas pueden seguirse los filamentos que primitivamente sirvieron para unir los granos de polen hasta que se reúnen, formando caudículas, y pueden seguirse igualmente los grados por los que una materia viscosa, como la segregada por los estigmas de las flores ordinarias, y sirviendo todavía casi -aunque no exactamente- para el mismo objeto, llegó a quedar adherida al extremo libre de las caudículas, siendo todas estas gradaciones de manifiesta utilidad para las plantas en cuestión. Por lo que se refiere a las plantas trepadoras, no necesito repetir lo que se ha dicho últimamente.

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Resumen del capítulo sexto de El Origen de las Especies titulado ni más ni menos que Dificultades de la Teoría como si hubiese teoría alguna a la que oponer dificultades

 

Al resumir los capítulos anteriores ya he comentado el desorden que preside esta obra.

Empezando por el largo primer capítulo que  se dedica a la vida en las granjas, con párrafos interminables dedicados a la cría de palomas y en el que el autor ha confundido lamentablemente dos conceptos tan importantes como son el de Selección y el de Mejora Genética.  Sólo a partir de tal confusión es posible montar la torpe visión parcial de la naturaleza que el autor llama “teoría”, pero que no lo es, puesto que si algo no puede ser una teoría es confusa y en ciencia nada puede haber más importante que la claridad y el orden.

Empero, además de la confusión montada en el primer capítulo el autor continúa y desarrolla atrevidamente el segundo titulado Sobre la Variación en la Naturaleza, tema que a cualquier naturalista profesional hubiese resultado difícil y del que él desconoce los principios más elementales, por carecer de la formación académica necesaria.  Su osadía no conoce límites (sus apoyos tampoco) y se embarca en tal capítulo sin mencionar a Linneo ni molestarse en presentar descripción alguna de las categorías taxonómicas.

El tercer capítulo es ejemplo de escritura ideológica y en él el autor se vuelca en demostrar que toda la vida es lucha. Igual que se obstinaba don Quijote en el episodio de los rebaños viendo combatir ejércitos cuando lo que ocurría era que las ovejas iban levantando polvo a su paso y allá donde sólo hubo polvo él vio a guerreros y personajes míticos como  Pentapolín del arremangado brazo, Alifanfarón, Brandabarbarán de Boliche y otros. Lucha por doquier; en la mayoría de los casos,  imaginada, supuesta.

Con todos estos argumentos en su haber escribe nuestro autor un cuarto capítulo, lleno de sentencias ambiguas en el que pretende haber presentado como teoría científica ni más ni menos que a la selección natural, la supervivencia del más apto. En tal capítulo da unas doce o catorce definiciones distintas y contradictorias de la tal selección natural que, como digo, no es otra cosa que fruto de no saber discernir entre Selección y Mejora Genética. Como hasta aquí no hay manera posible de ver una teoría científica por ningún lado,  la única manera de hacer sostenible la producción de miles de ejemplares de la obra es empezar,  mucho antes de haber llegado a su mitad,  a desarrollar dificultades e inconvenientes con la idea, que no es torpe, de hacer ver que si tantos inconvenientes presenta y tantas dificultades encuentra, será porque efectivamente en lo que lleva escrito, el autor ha desarrollado una teoría.  Es decir,  algo así como que quien quiere probar la existencia de una mesa, nada hará mejor que decirnos que sobre ella ha colocado una gran cantidad de cosas de mucho peso. Como estrategia no está mal, pero teoría, haberla, no la hay.

Dificultades, sí. Sin duda y muchas. Pero no a la teoría de Evolución por Selección Natural que es algo imposible y, como digo, el producto de un error; sino dificultades al cambio gradual,  a la paulatina transformación de las especies, unas en otras sin más orden ni concierto. Si se quiere, dificultades a la Evolución en general, al menos planteada en medio de tanta confusión.  Sobre todo, dificultades para quien quiera suponer que la evolución es siempre proceso gradual. Algo que no es necesario considerar a priori.

Algunas de tales dificultades las veremos en este capítulo, otras quedan para los siguientes. De modo que,  de unos ochocientos cincuenta párrafos que contiene la obra, unos seiscientos al menos se dedican a mostrar las dificultades de su “teoría”.  Las principales, las que conciernen específicamente a la Selección Natural, ese concepto erróneo, son ignoradas. Entre ellas:  que la selección natural es sólo un dogma de fe, algo que el autor no puede ocultar cuando pregunta en el párrafo 250:

Can we believe that natural selection could produce, on the one hand, an organ of trifling importance, such as the tail of a giraffe, which serves as a fly-flapper, and, on the other hand, an organ so wonderful as the eye?

¿Podemos creer que la selección natural pueda producir, de una parte, un órgano insignificante, tal como la cola de la jirafa, que sirve de mosqueador, y, de otra, un órgano tan maravilloso como el ojo?

Pregunta atrevida donde las haya pues su única posible respuesta es un No mayúsculo y rotundo. Tanto o más rotundo como el que responde a las preguntas siguientes:

Thirdly, can instincts be acquired and modified through natural selection? What shall we say to the instinct which leads the bee to make cells, and which has practically anticipated the discoveries of profound mathematicians?

 

 ¿Pueden los instintos adquirirse y modificarse por selección natural? ¿Qué diremos del instinto que lleva a la abeja a hacer celdas y que prácticamente se ha anticipado a los descubrimientos de profundos matemáticos?

Puesto a preguntar cuando ya  la obra está mediada, al autor se le ocurre lo siguiente:

¿Cómo podemos explicar que cuando se cruzan las especies son estériles o producen descendencia estéril, mientras que cuando se cruzan las variedades su fecundidad es sin igual?

Doscientos cincuenta y dos párrafos intentando restar importancia al concepto de especie y ahora salimos con estas.  El concepto de especie es fundamental para la comprensión de la naturaleza. De haberlo tenido en cuenta, el autor jamás habría, con su preparación, comenzado un libro con este título. De haberlo hecho, habría dedicado su primer capítulo a la variación en la naturaleza. Ahí debería haber tratado al menos de Linneo destacando la importancia del concepto de especie, en lugar de rebajarla como hizo en el capítulo segundo. Y si su propósito era, como parece, exponer de manera encubierta las teorías de Lamarck, entonces mejor haber titulado el libro “Sobre la Transformación de las Especies” que no “Sobre el Origen de las Especies”, puesto que en todo el libro casi ni se menciona este tema del origen.

Se dispone así el autor a discutir algunas de las objeciones expuestas. Otras seguirán en los capítulos sucesivos……………Anuncia un total de cuatro capítulos dedicados a objetar una teoría que no existe. Luego vendrán más capítulos con más objeciones no anunciadas. Tenemos objeciones para rato, todas ellas menores en comparación con las principales que el autor evita cuidadosamente como por ejemplo que no hay teoría a la que objetar……..La estrategia es manifiesta: Mediante una meticulosa y prolongada exposición de objeciones el autor aparece como una persona humilde y honesta. El engaño está servido: la principal objeción queda sin discutir: Un juego de palabras no es teoría científica. Pierre Flourens había visto todo esto en 1864. Su obra “Examen du libre de M. Darwin sur l’Origine des Espèces” se puede consultar en la Biblioteca Gallica. Mis comentarios a la misma en un libro titulado “Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens”.

Así, en los párrafos que siguen el autor ha escogido discutir la dificultad que consiste en la ausencia de variedades de transición. El primero comienza con una frase carente de todo significado con la cual viene a complicar todavía más el concepto de selección natural, algo que había quedado sin definir en el capítulo correspondiente:

As natural selection acts solely by the preservation of profitable modifications

Como la selección natural obra solamente por la conservación de modificaciones útiles

Pero sin importarle lo que sea o deje de ser la selección natural el autor sigue en su empeño y no le faltan razones para quitar importancia a los inconvenientes:

But, as by this theory innumerable transitional forms must have existed, why do we not find them embedded in countless numbers in the crust of the earth? It will be more convenient to discuss this question in the chapter on the imperfection of the geological record; and I will here only state that I believe the answer mainly lies in the record being incomparably less perfect than is generally supposed. The crust of the earth is a vast museum; but the natural collections have been imperfectly made, and only at long intervals of time.

 

 Pero como, según esta teoría, tienen que haber existido innumerables formas de transición, ¿por qué no las encontramos enterradas en número sin fin en la corteza terrestre? Será más conveniente discutir esta cuestión en el capítulo sobre la «Imperfección de los Registros Geológicos», y aquí diré sólo que creo que la respuesta estriba principalmente en que los registros son incomparablemente menos perfectos de lo que generalmente se supone. La corteza terrestre es un inmenso museo; pero las colecciones naturales han sido hechas de un modo imperfecto y sólo a largos intervalos.

Lo que esperábamos encontrar y no hemos encontrado resulta que ha sido exterminado. No obstante puede estar enterrado.  El registro fósil es imperfecto. Cualquier cosa será posible con tal de que la cruda realidad no enturbie la teoría.  A continuación se explicará también por qué no encontramos formas intermedias………

El texto se vuelve opaco:

Pero cuando tenemos presente que casi todas las especies, incluso en sus regiones primitivas, aumentarían inmensamente en número de individuos si no fuese por otras especies que están en competencia con ellas; que casi todas las especies hacen presa de otras o les sirven de presa; en una palabra, que cada ser orgánico está directa o indirectamente relacionado del modo más importante con otros seres orgánicos, vemos que la superficie ocupada por los individuos de una especie en un país cualquiera no depende en modo alguno exclusivamente del cambio gradual de las condiciones físicas, sino que depende, en gran parte, de la presencia de otras especies de las que vive aquélla, o por las cuales es destruida, o con las que entra en competencia; y como estas especies son ya entidades definidas que no pasan de una a otra por gradaciones insensibles, la extensión ocupada por una especie, dependiendo como depende de la extensión ocupada por las otras, tenderá a ser rigurosamente limitada. Es más: toda especie, en los confines de la extensión que ocupa, donde existe en número más reducido, estará muy expuesta a completo exterminio, al variar el número de sus enemigos o de sus presas o la naturaleza del clima y, de este modo, su distribución geográfica llegará a estar todavía más definidamente limitada.

Y abundan los errores. Por ejemplo he ahí una frase típicamente darwinista, es decir ambigua, en la cual lo obvio se confunde con lo disparatado:

 Como las especies próximas o representativas, cuando viven en una región continua, están, por lo general, distribuidas de tal modo que cada una ocupa una gran extensión con un territorio neutral relativamente estrecho entre ellas en el cual se hacen casi de repente más y más raras, y como las variedades no difieren esencialmente de las especies, la misma regla se aplicará probablemente a unas y otras: y si tomamos una especie que varía y que vive en una región muy grande, tendrá que haber dos variedades adaptadas a dos espacios grandes y una tercera a una zona intermedia estrecha

Esta frase cuenta con el inconveniente de decir expresamente que las variedades no difieren de las especies. Dijo un comentarista de la obra que al leer algunos de sus párrafos se había reído hasta dolerle las costillas y luego otros autores interpretaron que debió de ser en el párrafo en el que se explicaba el origen de la ballena a partir de otros mamíferos. El capítulo está lleno de perogrulladas:

…..todas las formas que existen representadas por un corto número de individuos, corren, según vimos, mayor riesgo de ser exterminadas…..

 Cierto, y cuando ya el número es cero, entonces significa que ya están exterminadas.  El problema viene al considerar, según el darwinismo, un antepasado común para cada una de las especies,  lo cual indica que todas las especies proceden de especies que en su día estuvieron a punto de ser exterminadas. Todo es posible. Todo tiene una explicación sencilla y si no se lo creen,  lean:

Por consiguiente las formas más comunes tenderán, en la lucha por la vida, a vencer y a suplantar a las formas menos comunes, pues éstas se modificarán y perfeccionarán más lentamente.

Ciertamente, las formas más comunes son las que han suplantado a las menos comunes. Es por eso precisamente que son las más comunes, o también se dice de ellas que son las más aptas en la lucha por la vida ¿Estamos de acuerdo?

Tiene el autor una rara habilidad para presentar lo que llama problemas o dificultades de su teoría de manera que, indirectamente vienen a apoyar su pseudo-teoría.  Así, si hubiese teoría, la ausencia de variedades intermedias sería un problema mayor. Pero el planteamiento del problema hace desaparecer la mitad del problema,  puesto que no consiste éste en ausencia de variedades intermedias, de las cuales el autor podría, en el caso de haberse molestado, haber proporcionado algún ejemplo, sino en ausencia de especies intermedias. Recuérdese a este respecto que estamos hablando de El Origen de las Especies y no del Origen de las Variedades.

Pero todo se aclarará si pensamos cuál es la función del libro. La función del libro consiste en hacer un lavado de cerebro al lector que acabará viendo cómo todo está en manos de la omnipotente y omnipresente Selección Natural:

but the very process of natural selection constantly tends, as has been so often remarked, to exterminate the parent forms and the intermediate links.

pero el mismo proceso de selección natural tiende constantemente, como tantas veces se ha hecho observar, al exterminio de las formas madres y de los eslabones intermedios.

Lo cual demuestra que ya el autor no necesita demostrar nada. Se ha convencido a  sí mismo y espera haber convencido al lector de que cualquier cosa la realizará la selección natural; cualquier dificultad la superará la selección natural y cualquier duda quedará resuelta pro nuestra fe en la selección natural. Amén.

Las dificultades no existen:

Tampoco sé ver dificultad insuperable en creer además que los dedos y el antebrazo del Galeopithecus, unidos por membrana, pudiesen haberse alargado mucho por selección natural, y esto -por lo que a los órganos del vuelo se refiere- hubiera convertido este animal en un murciélago.

it is conceivable that flying-fish, which now glide far through the air, slightly rising and turning by the aid of their fluttering fins, might have been modified into perfectly winged animals.

 se concibe que los peces voladores que actualmente se deslizan por el aire, elevándose un poco y girando con ayuda de sus trémulas aletas, pudieron haberse modificado hasta llegar a ser animales perfectamente alados.

When we see any structure highly perfected for any particular habit, as the wings of a bird for flight, we should bear in mind that animals displaying early transitional grades of the structure will seldom have survived to the present day, for they will have been supplanted by their successors, which were gradually rendered more perfect through natural selection.

Cuando vemos una estructura sumamente perfeccionada para una costumbre particular, como las alas de un ave para el vuelo, hemos de tener presente que raras veces habrán sobrevivido hasta hoy día animales que muestren los primeros grados de transición, pues habrán sido suplantados por sus sucesores, que gradualmente se fueron volviendo más perfectos mediante la selección natural.

 

Aunque su relato se prolongue durante párrafos y párrafos, no importa. Las dificultades no existen:

Cuando reflexionamos sobre estos hechos, expuestos aquí demasiado brevemente, relativos a la extensión, diversidad y gradación de la estructura de los ojos de los animales inferiores, y cuando tenemos presente lo pequeño que debe ser el número de formas vivientes en comparación con las que se han extinguido, entonces deja de ser muy grande la dificultad de creer que la selección natural puede haber convertido un sencillo aparato, formado por un nervio vestido de pigmento y cubierto al exterior por una membrana transparente, en un instrumento óptico tan perfecto como el que poseen todos los miembros de la clase de los articulados

O más aún, todo queda a cubierto bajo el paraguas del autor:

Aun cuando la idea de que un órgano tan perfecto como el ojo pudo haberse formado por selección natural es para hacer vacilar a cualquiera, sin embargo, en el caso de un órgano cualquiera, si tenemos noticia de una larga serie de gradaciones de complicación, buena cada una de ellas para su posesor, no hay imposibilidad lógica alguna -variando las condiciones de vida- en la adquisición, por selección natural, de cualquier grado de perfección concebible. En los casos en que no tenemos conocimiento de estados intermedios o de transición, hemos de ser sumamente prudentes en llegar a la conclusión de que no pueden haber existido, pues las transformaciones de muchos órganos muestran qué maravillosos cambios de función son, por lo menos, posibles. Por ejemplo: una vejiga natatoria parece haberse convertido en un pulmón para respirar en el aire. Con frecuencia debe haber facilitado mucho las transiciones el que un mismo órgano haya realizado simultáneamente funciones muy diferentes y luego se haya especializado, total o parcialmente, para una función; o el que la misma función haya sido efectuada por dos órganos distintos, habiéndose perfeccionado uno de ellos mientras el otro le ha auxiliado, debe haber facilitado las transiciones.

Para poner todo a salvo, el último párrafo del capítulo viene a apoyarse en Cuvier, quien a punto había estado de descubrir la Selección Natural. Lástima que Cuvier no estuviese ya presente para defenderse.  Pierre Flourens, su discípulo, escribió el libro Examen de M Darwin sur l’Origine des Especes, criticando rigurosamente la obra de Darwin.  Su crítica  ha permanecido desde entonces en el olvido.

Lectura aconsejada:

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Más funciones (o ninguna función) de la selección natural en el párrafo ducentésimo vigésimo de El Origen de las Especies

 

Comienza una serie de párrafos dedicada a la compensación y economía de crecimiento, tema este de la economía que siempre interesó al autor y que tomó como base para su peculiar comprensión tan interesada de la naturaleza que tanta y tan mala  influencia ha podido tener en generaciones sucesivas.

Tratándose de economía de crecimiento seguro que la selección natural tendrá una buena tarea.  O no tendrá tarea alguna. Según conveniencia……… Ustedes deciden:

 

I will not, however, here give any instances, for I see hardly any way of distinguishing between the effects, on the one hand, of a part being largely developed and another and adjoining part being reduced by the same process or by disuse, and, on the other hand, the actual withdrawal of nutriment from one part owing to the excess of growth in another and adjoining part.

 

Sin embargo, no daré aquí ningún ejemplo, pues apenas veo medio de distinguir entre que resulte que un órgano se ha desarrollado mucho y otro contiguo se ha reducido por este mismo proceso, o por desuso, y los resultados de la retirada efectiva de substancias nutritivas de un órgano debido al exceso de crecimiento de otro contiguo.

 

En cuestión de economía es bueno dar a cada uno lo suyo: Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Por eso el autor reconoce que la ley de compensación o de crecimiento balanceado fue propuesta por Goethe y por Geoffroy. Lo que no se entiende es por qué no ha citado a Lamarck pues en la frase anterior no ha hecho otra cosa que copiar la Primera Ley  enunciada por Lamarck en su Philosophie Botanique. Además de citar a the elder Geoffroy y a Goethe, también a Lamarck debería haber citado:

 

« Dans tout animal qui n’a point dépassé le terme de ses développements, l’emploi plus fréquent et soutenu d’un organe quelconque fortifie peu à peu cet organe, le développe, l’agrandit et lui donne une puissance proportionnée à la durée de cet emploi, tandis que le défaut constant d’usage de tel organe l’affaiblit insensiblement, le détériore, diminue progressivement ses facultés et finit par le faire disparaître. » JB Lamarck.  Première Loi. Chap VII: première partie. Philosophie zoologique

 

 

 

Por eso quien quiera ejemplos podrá buscarlos en el texto de Lamarck. El resto, como de costumbre inútil gasto de palabras. Distracción de nuestra atención por caminos laberínticos (¿recuerdan a Alicia en el país de los trabalenguas?).

 

Así donde dice:

 

Sin embargo, no daré aquí ningún ejemplo, pues apenas veo medio de distinguir entre que resulte que un órgano se ha desarrollado mucho por selección natural y otro contiguo se ha reducido por este mismo proceso, o por desuso, y los resultados de la retirada efectiva de substancias nutritivas de un órgano debido al exceso de crecimiento de otro contiguo.

 

Está demostrando de nuevo que la selección natural es una pura invención a la que puede atribuirse cualquier efecto que uno desee.

 

 

220.

COMPENSATION AND ECONOMY OF GROWTH.

 

The elder Geoffroy and Goethe propounded, at about the same time, their law of compensation or balancement of growth; or, as Goethe expressed it, “in order to spend on one side, nature is forced to economise on the other side.” I think this holds true to a certain extent with our domestic productions: if nourishment flows to one part or organ in excess, it rarely flows, at least in excess, to another part; thus it is difficult to get a cow to give much milk and to fatten readily. The same varieties of the cabbage do not yield abundant and nutritious foliage and a copious supply of oil-bearing seeds. When the seeds in our fruits become atrophied, the fruit itself gains largely in size and quality. In our poultry, a large tuft of feathers on the head is generally accompanied by a diminished comb, and a large beard by diminished wattles. With species in a state of nature it can hardly be maintained that the law is of universal application; but many good observers, more especially botanists, believe in its truth. I will not, however, here give any instances, for I see hardly any way of distinguishing between the effects, on the one hand, of a part being largely developed through natural selection and another and adjoining part being reduced by the same process or by disuse, and, on the other hand, the actual withdrawal of nutriment from one part owing to the excess of growth in another and adjoining part.

 

Etienne Geoffroy Saint-Hilaire y Goethe propusieron, casi al mismo tiempo, su ley de compensación o equilibrio de crecimiento, o, según la expresión de Goethe, «la naturaleza, para gastar en un lado, está obligada a economizar en otro». Creo yo que esto se confirma, en cierta medida, en nuestros productos domésticos: si la substancia nutritiva afluye en exceso a una parte u órgano, rara vez afluye, por lo menos en exceso, a otra parte; y así, es difícil hacer que una vaca de mucha leche y engorde con facilidad. Las mismas variedades de col no producen abundantes y nutritivas hojas y una gran cantidad de semillas oleaginosas. Cuando las semillas se atrofian en nuestras frutas, la fruta misma gana mucho, en tamaño y calidad. En las aves de corral, un moño grande de plumas va acompañado generalmente de cresta reducida, y una barba o corbata, grande, de barbillas reducidas. Para las especies en estado natural, difícilmente se puede sostener que esta ley sea de aplicación universal; pero muchos buenos observadores, botánicos especialmente, creen en su exactitud. Sin embargo, no daré aquí ningún ejemplo, pues apenas veo medio de distinguir entre que resulte que un órgano se ha desarrollado mucho por selección natural y otro contiguo se ha reducido por este mismo proceso, o por desuso, y los resultados de la retirada efectiva de substancias nutritivas de un órgano debido al exceso de crecimiento de otro contiguo.

 

Imagen: El moño francés de Muchobodas.com

 

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De nuevo la sordera de los gatos blancos y una curiosa expresión en las versiones en español en el párrafo ducentésimo décimo sexto de El Origen de las Especies

 

El autor vuelve a mencionar el caso de los gatos blancos que ya habíamos encontrado en el capítulo primero y en los que al parecer es habitual la sordera. Tratando de curiosas correlaciones menciona también en inglés un caso curioso:

 

between the tortoise-shell colour and the female sex

 

Que las versiones en español traducen como:

 

entre la coloración mariposa y el sexo femenino

 

Demostrando que nadie o casi nadie ha leído tales versiones con atención. Con tortoise-shell colour se refiere seguramente a un tipo de gato denominado también calico:

En el cual la herencia del color es diferente entre machos y hembras. Pero la verdad es que bien poco importa la traducción.

 

En cuanto a los ejemplo de los dientes de las ballenas y de los armadillos, aparece ya citado en la Philosophie Zoologique de Lamarck (Primera parte, Cap VI; se refiere Lamarck a la ballena y a los osos hormigueros o myrmecophaga).

 

 

 

216.

The nature of the bond is frequently quite obscure. M. Is. Geoffroy St. Hilaire has forcibly remarked that certain malconformations frequently, and that others rarely, coexist without our being able to assign any reason. What can be more singular than the relation in cats between complete whiteness and blue eyes with deafness, or between the tortoise-shell colour and the female sex; or in pigeons, between their feathered feet and skin betwixt the outer toes, or between the presence of more or less down on the young pigeon when first hatched, with the future colour of its plumage; or, again, the relation between the hair and the teeth in the naked Turkish dog, though here no doubt homology comes into play? With respect to this latter case of correlation, I think it can hardly be accidental that the two orders of mammals which are most abnormal in their dermal covering, viz., Cetacea (whales) and Edentata (armadilloes, scaly ant-eaters, etc.), are likewise on the whole the most abnormal in their teeth, but there are so many exceptions to this rule, as Mr. Mivart has remarked, that it has little value.

 

La naturaleza de la relación es con frecuencia completamente obscura. Monsieur Isid. Geoffroy Saint Hilaire ha señalado con insistencia que ciertas conformaciones anómalas coexisten con frecuencia, y otras, raras veces, sin que podamos señalar razón alguna. ¿Qué puede haber más singular que la relación que existe en los gatos entre la blancura completa y los ojos azules con la sordera, o entre la coloración de la concha en la tortuga y el sexo femenino; y, en las palomas, entre las patas calzadas y la piel que une los dedos externos, o entre la presencia de más o menos pelusa en los pichones al salir del huevo y el futuro color de su plumaje; y también la relación entre el pelo y los dientes en el perro turco desnudo, aun cuando en este caso, indudablemente, la homología entra en juego? Por lo que se refiere a este último caso de correlación, creo que difícilmente puede ser casual el que los dos órdenes de mamíferos que son más anómalos en su envoltura dérmica, los cetáceos -ballenas, etc.- y los desdentados -armadillos, pangolines, etc.- sean también, en general, los más anómalos en la dentadura; pero hay tantísimas excepciones de esta regla, según ha hecho observar míster Mivart, que tiene poco valor.

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Herencia de Caracteres adquiridos: Interesantes artículos de Otto Landman

 

El profesor José Francisco Bravo Moreno enviaba desde México el artículo:

Inheritance of Acquired Characteristics, de Otto E. Landman, publicado en el número de Marzo de 1993 de la revista SCIENTIFIC AMERICAN que voy a traducir a continuación. Existe un artículo más largo del mismo autor sobre el tema publicado en Annual Review of Genetics 25 (1991): 1-20 que está disponible aquí.

 

Herencia de Caracteres adquiridos

Por Otto Landman

 

¿Se transmiten a las generaciones posteriores aquellos  cambios en los organismos adquiridos o inducidas en respuesta al medio ambiente? ¿La herencia de caracteres adquiridos, si es que ocurre, juega un papel importante en la evolución? Estas cuestiones han sido objeto de polémica científica y política hasta fechas tan recientes como la década de 1960, cuando los éxitos decisivos de la genética clásica sumergieron este debate. Si se les pregunta, la mayoría de los biólogos de  hoy dirían que la herencia de los caracteres adquiridos no se produce nunca. Sin embargo, en realidad hay numerosos ejemplos bien documentados de este fenómeno, y creo que ha jugado un papel importante en la aceleración de la evolución.

Jean Baptiste de Lamarck, el evolucionista francés del siglo XVIII cuyo nombre se  relaciona a menudo con la herencia de los caracteres adquiridos, creyó  que el uso o el desuso de un órgano influenciaba en su desarrollo en la descendencia de los animales. Lamarck explicó por ejemplo, que el  cuello largo es, en las jirafas,  el resultado de que sus antepasados lo estiraban para para alcanzar las hojas distantes. La genética y la biología molecular desde entonces han demostrado de manera convincente que las adaptaciones de una parte del cuerpo no pueden provocar cambios en las células del esperma y el óvulo que transmiten los rasgos (?).

Y, sin embargo, algunos de los cambios inducidos por el medio son hereditarios. En bacterias en crecimiento, por ejemplo, las paredes celulares rígidas se sintetizan y simultáneamente se cortan con enzimas. Si un experimentador elimina por completo la pared celular de una bacteria, el equilibrio entre la síntesis de la pared y la destrucción se desplaza, y la bacteria continúa  creciendo y multiplicándose indefinidamente sin paredes. La desnudez bacteriana es claramente una característica adquirida que se hereda.

Por accidente, el protozoario Oxytricha a veces produce “monstruos dobles” que constan de dos individuos fusionados como gemelos siameses. Cuando un monstruo doble se corta por la mitad a lo largo, el resultado es dos células sencillas que se reproducen normalmente. Sin embargo, si un monstruo doble se corta en dos transversalmente,  cada mitad da lugar a un monstruo doble, que da lugar a más y así sucesivamente, todos dobles. Una característica heredable puede así adquirirse  a través de un solo corte.

La ausencia heredada de las paredes celulares bacterias y la  condición de monstruo adquirida accidentalmente en Oxytricha resultan de cambios en la expresión génica estabilizados sin operación alguna en los genes mismos.

Una especie fundamentalmente diferente de cambio heredable inducido por el  medio ambiente se produce cuando ciertos conjuntos de genes son específicamente eliminados o añadidos a un organismo. Por ejemplo, el virus sigma sensibiliza a la mosca de la fruta al dióxido de carbono. Las moscas infectadas transmiten el virus a su descendencia, pero si se mantienen calientes mientras se están produciendo los huevos, el virus se elimina, y las moscas son resistentes al dióxido de carbono.

 

A veces, la distinción entre un organismo y sus compañeros de viaje en la evolución no es tan obvia. En Euglena, un protozoo, como en todas las plantas verdes, los orgánulos auto-replicantes llamados cloroplastos llevar a cabo la fotosíntesis. Si células de Euglena se tratan durante seis días con el antibiótico estreptomicina, pierden sus cloroplastos. Así tratada, Euglena sin cloroplastos, puede sobrevivir sin la fotosíntesis y transmitir la condición a su descendencia.

También puede ocurrir el proceso opuesto, es decir,  la adquisición de orgánulos auto-replicantes. Los plásmidos son pequeños círculos de ADN que se encuentran comúnmente en bacterias. Si una bacteria Escherichia coli que lleva un plásmido de fertilidad llamado factor F se añade a E. coli que carecen del factor, entonces F se propaga rápidamente a través del cultivo y se hereda a partir de entonces. Los virus también pueden transmitirse a la descendencia  y pueden volverse una parte permanente de la herencia de un organismo. Por ejemplo, se ha estimado que los cromosomas de ratón contienen unos 25.000 genes de retrovirus que se adquirieron a través de los siglos por medio de infección.

Hay muchos otros ejemplos. De hecho, la mayoría de los biólogos creen que las primeras  células complejas adquirieron la capacidad para llevar a cabo la fotosíntesis cuando una de ellas se fusionó con una bacteria que poseía ese rasgo. Los descendientes de tales bacterias son los cloroplastos que se encuentran hoy en todas las plantas.

 

Si incluimos en nuestro concepto de adquisición las características de los genes extraños introducidas a través de la infección viral, los plásmidos y bacterias, se hace evidente que estas adquisiciones han desempeñado un papel importante en la evolución. Debido a que los  genes de bacterias o plásmidos han tenido muchos millones de años para desarrollar sistemas coordinados, sus bancos de genes pueden conferir a un nuevo huésped completamente desarrollado nuevas capacidades como la fotosíntesis que necesitarían eones para evolucionar de nuevo a través de mutaciones al azar junto con la selección natural.

 

Sugiero dividir los genes de los organismos en dos grupos. Los que se heredan “verticalmente” de los antepasados y los que se adquieren adquiridas “horizontalmente” a veces a partir de virus, plásmidos, bacterias u otros agentes. Los biólogos están empezando a darse cuenta de que los genes en la naturaleza se transmiten horizontalmente incluso entre organismos considerados sin relación alguna: por ejemplo, de bacterias a las plantas, y de las bacterias a la levadura. Evidentemente, la naturaleza ha anticipado algunos trucos  de los ingenieros genéticos.

 

A pesar de la extensa evidencia experimental que demuestra la herencia de caracteres adquiridos, en una revisión reciente de treinta libros de texto  universitarios en genética no encontré mención alguna  del fenómeno. Por citar uno de estos: “La hipótesis de la herencia de caracteres adquiridos de Lamarck ha sido descartada porque ningún mecanismo molecular existe o puede ser imaginado que haría posible esa herencia”.

La actitud escéptica hacia la herencia de los caracteres adquiridos reflejada en esta cita cristalizó en la atmósfera de los debates altamente politizados de los genetistas occidentales con el mejorador de plantas soviético Trofim D. Lysenko.

Lysenko, quien controlaba la agricultura y la investigación genética en la Unión Soviética durante los años 1940 y 1950, se aferraba las ideas de Lamarck sobre la herencia por razones ideológicas. Insistió en que ciertos rasgos útiles podrían ser impartidos a las plantas por condicionamiento ambiental; sostuvo que los  genes no existían. Estaba equivocado, y la Agricultura soviética lo pagó caro. Pero los biólogos han arrojado  un importante bebé con el agua del baño Lysenkoista . Gran parte de  los avances en genética y biología molecular desde entonces han demostrado que la  herencia de los caracteres adquiridos convive cómodamente con la genética molecular. Ya es hora de reconocer que una comprensión de la herencia de los caracteres adquiridos  abre una perspectiva más amplia la genética y la evolución.

 

 

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

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Desde la más profunda oscuridad de las cavernas en el párrafo ducentésimo noveno de El Origen de las Especies

El autor admite una teoría de la creación independiente de las especies a la cual,  de manera inadecuada según su costumbre, cita sin indicar autor alguno responsable.  Pero en ausencia de otros autores que hayan defendido tal teoría o que hayan indicado pruebas a favor de que los animales ciegos han sido creados separadamente, entonces podemos pensar que tal teoría es una invención del autor, quien es, por tanto creacionista, no sólo por ser inventor de tal teoría, sino principalmente por admitirla en el terreno de la ciencia.  Ciertamente, ya aportábamos en otra ocasión más datos apoyando que el autor de OSMNS es probablemente el primer creacionista y fundador de esta tendencia:

 

según la antigua teoría de que los animales ciegos han sido creados separadamente para las cavernas de América y de Europa, habría de esperarse una estrecha semejanza en la organización y afinidades entre ellos.

 

Hay que destacar la tremenda confusión que contiene esta frase puesto que si el autor quiere presentar una teoría que nadie ha expuesto antes que él, debe presentarla adecuadamente, es decir explicando sus menores detalles. Si no lo hace así, al menos debe dejar a esa teoría la oportunidad de tener un desarrollo tan firme como sea posible. Es decir, no por haber sido creados independientemente los animales deberían en ningún caso ser semejantes en organización. De ninguna manera.

 

 

El autor siempre cita autores secundarios pero se olvida del principal: Lamarck. Aquí se muestra de acuerdo con las observaciones de  Schiödte:

 

 

«Consideramos, pues, las faunas subterráneas como pequeñas ramificaciones, que han penetrado en la tierra, procedentes de las faunas geográficamente limitadas de las comarcas adyacentes, y que a medida que se extendieron en la obscuridad se han acomodado a las circunstancias que las rodean. Animales no muy diferentes de las formas ordinarias preparan la transición de la luz a la obscuridad. Siguen luego los que están conformados para media luz, y, por último, los destinados a la obscuridad total, y cuya conformación es completamente peculiar».

 

A las que añade una puntualización que no está nada clara:

 

Estas observaciones de Schiödte, entiéndase bien, no se refieren a una misma especie, sino a especies distintas.

 

Dice:

 

Sería difícil dar una explicación racional de las afinidades de los animales cavernícolas ciegos con los demás habitantes de los dos continentes en la opinión común de su creación independiente.

 

Y sin embargo todavía no ha demostrado que esté hablando de distintas especies al referirse a animales del interior y del exterior de la cueva. Así por ejemplo Anophthalmus, indica, ha sido encontrado solo en el interior de las cuevas. Lo que de interesante pueda tener el contenido del párrafo estaba íntegro en la obra de Lamarck.

 

 

 

209.

 

It is difficult to imagine conditions of life more similar than deep limestone caverns under a nearly similar climate; so that, in accordance with the old view of the blind animals having been separately created for the American and European caverns, very close similarity in their organisation and affinities might have been expected. This is certainly not the case if we look at the two whole faunas; with respect to the insects alone, Schiodte has remarked: “We are accordingly prevented from considering the entire phenomenon in any other light than something purely local, and the similarity which is exhibited in a few forms between the Mammoth Cave (in Kentucky) and the caves in Carniola, otherwise than as a very plain expression of that analogy which subsists generally between the fauna of Europe and of North America.” On my view we must suppose that American animals, having in most cases ordinary powers of vision, slowly migrated by successive generations from the outer world into the deeper and deeper recesses of the Kentucky caves, as did European animals into the caves of Europe. We have some evidence of this gradation of habit; for, as Schiodte remarks: “We accordingly look upon the subterranean faunas as small ramifications which have penetrated into the earth from the geographically limited faunas of the adjacent tracts, and which, as they extended themselves into darkness, have been accommodated to surrounding circumstances. Animals not far remote from ordinary forms, prepare the transition from light to darkness. Next follow those that are constructed for twilight; and, last of all, those destined for total darkness, and whose formation is quite peculiar.” These remarks of Schiodte’s it should be understood, apply not to the same, but to distinct species. By the time that an animal had reached, after numberless generations, the deepest recesses, disuse will on this view have more or less perfectly obliterated its eyes, and natural selection will often have effected other changes, such as an increase in the length of the antennae or palpi, as a compensation for blindness. Notwithstanding such modifications, we might expect still to see in the cave-animals of America, affinities to the other inhabitants of that continent, and in those of Europe to the inhabitants of the European continent. And this is the case with some of the American cave-animals, as I hear from Professor Dana; and some of the European cave-insects are very closely allied to those of the surrounding country. It would be difficult to give any rational explanation of the affinities of the blind cave-animals to the other inhabitants of the two continents on the ordinary view of their independent creation. That several of the inhabitants of the caves of the Old and New Worlds should be closely related, we might expect from the well-known relationship of most of their other productions. As a blind species of Bathyscia is found in abundance on shady rocks far from caves, the loss of vision in the cave species of this one genus has probably had no relation to its dark habitation; for it is natural that an insect already deprived of vision should readily become adapted to dark caverns. Another blind genus (Anophthalmus) offers this remarkable peculiarity, that the species, as Mr. Murray observes, have not as yet been found anywhere except in caves; yet those which inhabit the several caves of Europe and America are distinct; but it is possible that the progenitors of these several species, while they were furnished with eyes, may formerly have ranged over both continents, and then have become extinct, excepting in their present secluded abodes. Far from feeling surprise that some of the cave-animals should be very anomalous, as Agassiz has remarked in regard to the blind fish, the Amblyopsis, and as is the case with the blind Proteus, with reference to the reptiles of Europe, I am only surprised that more wrecks of ancient life have not been preserved, owing to the less severe competition to which the scanty inhabitants of these dark abodes will have been exposed.

 

 

Es difícil imaginar condiciones de vida más semejantes que las de las cavernas profundas de caliza de climas casi iguales; de modo que, según la antigua teoría de que los animales ciegos han sido creados separadamente para las cavernas de América y de Europa, habría de esperarse una estrecha semejanza en la organización y afinidades entre ellos. Pero no ocurre así, ciertamente, si nos fijamos en el conjunto de ambas faunas; y por lo que se refiere sólo a los insectos, Schiödte ha hecho observar: «No podemos, pues, considerar la totalidad del fenómeno de otro modo que como una cosa puramente local, y la semejanza que se manifiesta entre algunas formas de la Cueva del Mamut, en Kentucky, y de las cuevas de Carniola, más que como una sencillísima expresión de la analogía que existe, en general, entre la fauna de Europa y la de la América del Norte». En mi opinión, tenemos que suponer que los animales de América dotados en la mayor parte de los casos de vista ordinaria emigraron lentamente, mediante generaciones sucesivas, desde el mundo exterior, a lugares cada vez más profundos de las cuevas de Kentucky, como lo hicieron los animales europeos en las cuevas de Europa. Tenemos algunas pruebas de esta gradación de costumbres, pues, como observa Schiödte: «Consideramos, pues, las faunas subterráneas como pequeñas ramificaciones, que han penetrado en la tierra, procedentes de las faunas geográficamente limitadas de las comarcas adyacentes, y que a medida que se extendieron en la obscuridad se han acomodado a las circunstancias que las rodean. Animales no muy diferentes de las formas ordinarias preparan la transición de la luz a la obscuridad. Siguen luego los que están conformados para media luz, y, por último, los destinados a la obscuridad total, y cuya conformación es completamente peculiar». Estas observaciones de Schiödte, entiéndase bien, no se refieren a una misma especie, sino a especies distintas. Cuando un animal ha llegado, después de numerosas generaciones, a los rincones más profundos, el desuso, según esta opinión, habrá atrofiado más o menos completamente sus ojos, y muchas veces la selección natural habrá efectuado otros cambios, como un aumento en la longitud de las antenas o palpos, como compensación de la ceguera. A pesar de estas modificaciones, se podría esperar todavía ver en los animales de las cavernas de América, afinidades con los demás habitantes de ese continente, y en los de Europa con los habitantes del continente europeo. Y este es el caso de algunos de los animales cavernícolas de América, según me dice el profesor Dana; y algunos insectos de cuevas de Europa son muy afines a los de la comarca. Sería difícil dar una explicación racional de las afinidades de los animales cavernícolas ciegos con los demás habitantes de los dos continentes en la opinión común de su creación independiente. Que varios de los habitantes de las cuevas del Viejo y Nuevo Mundo deben estar estrechamente relacionados, que podríamos esperar de la relación bien conocida de la mayoría de sus otras producciones. Como una especie ciega de Bathyscia se encuentra en abundancia en la sombra de las rocas lejos de las cuevas, no hay que pensar que la pérdida de visión de las especies de este género en la cueva tenga relación con su morada oscura, porque es natural que un insecto privado ya de la visión fácilmente se adapte a las cavernas oscuras. Otro género ciego (Anophthalmus) ofrece esta particularidad notable, que las especies, como el Sr. Murray observa, aún no han sido encontradas en cualquier lugar, excepto en las cuevas, sin embargo, aquellas que habitan en las cuevas de varios de Europa y América son distintas, pero es posible que los progenitores de estas especies, mientras tenían ojos, antes pueden haber ido a más de dos continentes, y luego haberse extinguido, excepto en sus presentes moradas aisladas. Lejos de sentirse sorprendido de que algunos de los animales cavernícolas sean muy anómalos, como Agassiz ha señalado con respecto a los peces ciegos, el Amblyopsis, y como es el caso con el Proteus ciego, con referencia a los reptiles de Europa, sólo me sorprende que no se hayan conservado más restos de vida antigua, debido a la competencia menos severa a la que los escasos habitantes de estas moradas oscuras han estado expuestos.

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