‘or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life’

Más ejemplos de un error fundamental: Contradictio in adiecto, en el cuadragésimo cuarto párrafo de El Origen de las Especies

 

Seguimos en el apartado titulado Selección inconsciente. La lectura avanza a todo galope sin definir muy bien lo que esto sea.  El autor que había dado algún ejemplo con perros, dará ahora otros ejemplos con caballos y palomas. Los ejemplos se acumulan, pero el concepto (selección inconsciente) permanece obscuro e  indefinido. No es extraño puesto que se trata de un error conceptual: Una contradicción: Contraditio in adiecto.

El autor, que  no entiende la diferencia entre selección y mejora, tampoco entiende que la selección es un proceso consciente y por lo tanto selección inconsciente, es imposible.  Un fantasma semántico. Afortunadamente, éste fantasma tiene la vida mas corta que su hermano, también  fantasma, la selección natural.

 

By a similar process of selection, and by careful training, English race- horses have come to surpass in fleetness and size the parent Arabs, so that the latter, by the regulations for the Goodwood Races, are favoured in the weights which they carry. Lord Spencer and others have shown how the cattle of England have increased in weight and in early maturity, compared with the stock formerly kept in this country. By comparing the accounts given in various old treatises of the former and present state of carrier and tumbler pigeons in Britain, India, and Persia, we can trace the stages through which they have insensibly passed, and come to differ so greatly from the rock-pigeon.

 

 

Mediante un similar procedimiento de selección y un amaestramiento cuidadoso, los caballos de carrera ingleses han llegado a aventajar en velocidad y tamaño a los progenitores árabes, hasta el punto de que estos últimos, en el reglamento para las carreras de Goodwood, están favorecidos en los pesos que llevan. Lord Spencer y otros han demostrado cómo el ganado vacuno de Inglaterra ha aumentado en peso y precocidad, comparado con el ganado que se tenía antes en este país. Comparando los informes dados en varios tratados antiguos sobre la condición, en tiempos pasados, de las palomas mensajera y volteadora con la condición actual en Inglaterra, India y Persia podemos seguir las fases por que han pasado insensiblemente hasta llegar a diferir tanto de la paloma silvestre.

 

 

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De dos errores ha nacido un tercero: Contradictio in adiecto y algunas razas de perro en el cuadragésimo tercer párrafo de El Origen de las Especies

 

 

En su traducción de El Origen, Antonio de Zulueta asesorado por Ángel Cabrera, indica que el perro retratado en este cuadro de Velázquez junto al príncipe Baltasar Carlos es un pointer español.

El que sigue es el primero de diez párrafos dedicados a la Selección inconsciente.  No es fácil entender lo que el autor pretende llamar Selección Inconsciente.  Aunque en las primeras líneas pretende establecer la diferencia con lo que llama selección metódica, resulta imposible entenderlo. Así cuando dice:

 

Pero para nuestro objeto es más importante una forma de selección que puede llamarse inconsciente, y que consiste en que cada uno procura poseer y sacar crías de los mejores individuos

 

Está definiendo así a la pura selección consciente y no la inconsciente

 

¿Qué ocurre? ¿Qué es pues, la selección inconsciente? ¿Es algo o no es nada?

 

En un intento de ayudar al autor podríamos sugerir que la  selección inconsciente incluirá aquellos cambios que se obtienen como consecuencia de la selección sin ser los que se buscaban durante el proceso. Pero si se trata de eso, eso no es selección, que depende siempre de la voluntad del seleccionador, sino precisamente respuesta de la naturaleza, no  a la selección, sino a un determinado programa de mejora. La selección termina cuando el seleccionador ha seleccionado.

 

Se pone de manifiesto así uno de los errores fundamentales  de éste autor y base del darwinismo. Selección la hace el hombre, la naturaleza no selecciona. En todo caso,  la naturaleza responde a los cruzamientos que el hombre realiza con los productos de la  selección.

 

El concepto de selección inconsciente surge en la mente del autor a consecuencia de no haber entendido lo que es el proceso de selección (un proceso consciente) y además,  confundirlo constantemente con el proceso de mejora (breeding) del cual la selección es sólo una parte. De estos dos errores nace un tercero. Una contradictio in adiecto que, como iremos viendo, no es la única en la obra que nos ocupa.

 

Como quiera que sea, además de poner de manifiesto este grave error conceptual (Contraditio in adiecto, Fantasma semántico) en éste párrafo se indican algunos ejemplos de perros.

 

 

 

At the present time, eminent breeders try by methodical selection, with a distinct object in view, to make a new strain or sub-breed, superior to anything of the kind in the country. But, for our purpose, a form of selection, which may be called unconscious, and which results from every one trying to possess and breed from the best individual animals, is more important. Thus, a man who intends keeping pointers naturally tries to get as good dogs as he can, and afterwards breeds from his own best dogs, but he has no wish or expectation of permanently altering the breed. Nevertheless we may infer that this process, continued during centuries, would improve and modify any breed, in the same way as Bakewell, Collins, etc., by this very same process, only carried on more methodically, did greatly modify, even during their lifetimes, the forms and qualities of their cattle. Slow and insensible changes of this kind could never be recognised unless actual measurements or careful drawings of the breeds in question have been made long ago, which may serve for comparison. In some cases, however, unchanged, or but little changed, individuals of the same breed exist in less civilised districts, where the breed has been less improved. There is reason to believe that King Charles’ spaniel has been unconsciously modified to a large extent since the time of that monarch. Some highly competent authorities are convinced that the setter is directly derived from the spaniel, and has probably been slowly altered from it. It is known that the English pointer has been greatly changed within the last century, and in this case the change has, it is believed, been chiefly effected by crosses with the foxhound; but what concerns us is, that the change has been effected unconsciously and gradually, and yet so effectually that, though the old Spanish pointer certainly came from Spain, Mr. Borrow has not seen, as I am informed by him, any native dog in Spain like our pointer.

 

Criadores eminentes procuran, mediante selección metódica, en vista de un fin determinado, obtener una nueva línea o sub-raza superior a todo lo de su clase en el país. Pero para nuestro objeto es más importante una forma de selección que puede llamarse inconsciente, y que consiste en que cada uno procura poseer y sacar crías de los mejores individuos. Así, uno que intenta tener pointers, naturalmente, procura adquirir tan buenos perros como puede y después obtiene crías de sus mejores perros, pero sin tener deseo ni esperanza de modificar permanentemente las razas. Sin embargo, debemos deducir que este procedimiento, seguido durante siglos, mejoraría y modificaría cualquier raza, del mismo modo que Bakewell, Collins, etc., por este mismo procedimiento, pero llevado con más método, modificaron mucho, sólo con el tiempo de su vida, las formas y cualidades de su ganado vacuno. Cambios lentos e insensibles de esta clase no pueden nunca reconocerse, a menos que mucho tiempo antes se hayan hecho de las razas en cuestión medidas positivas y dibujos cuidadosos que puedan servir de comparación. En algunos casos, sin embargo, individuos no modificados, o poco modificados, de la misma raza existen en distritos menos civilizados donde la raza ha sido menos mejorada. Hay motivo para creer que el faldero King Charles ha sido inconscientemente modificado en sumo grado desde el tiempo de aquel monarca. Algunas autoridades competentísimas están convencidas de que el perro setter desciende directamente del spaniel, y probablemente ha sido lentamente modificado a partir de éste. Es sabido que el pointer inglés ha cambiado mucho en el último siglo, y en este caso el cambio se ha efectuado, según se cree, mediante cruzamiento con el foxhound; pero lo que nos interesa es que el cambio se ha efectuado inconsciente y gradualmente, y, sin embargo, es tan positivo que, aunque el antiguo pointer español vino seguramente de España, míster Borrow, según me ha informado, no ha visto ningún perro indígena en España semejante a nuestro pointer

 

 

 

 

 

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Roguing, es decir, descartar los individuos que no interesan, como verdadero y único principio de la selección en el cuadragésimo segundo párrafo de El Origen de las Especies

 

Llamar principio de selección a “Roguing”, es decir a descartar los individuos que no interesan, es la demostración más clara que podemos desear de que en la selección no hay principio alguno otro que el buen ojo del seleccionador. Es la selección un hecho tan elemental que ningún otro principio la dirige ni tampoco tiene ningún resultado diferente que no sea la propia selección en sí. Podemos así de una vez aportar ahora la definición que el autor ha venido escamoteando. ¿Qué es la selección?  La acción y efecto de seleccionar.  Aunque, en agronomía, la selección es una parte importante del proceso de Mejora Genética, por sí misma la selección no conduce a ninguna parte. La selección natural, a pesar de estar reconocida en diccionarios oficiales de todas las lenguas, por ejemplo el de la RAE, no es nada sino una contradictio in adiecto, un fantasma semántico.

 

Podemos también responder a otras preguntas:

 

¿Quien dirige la selección?  La voluntad del mejorador. Por lo tanto, sin voluntad previa, no hay selección.  La selección es una parte del proceso de mejora genética (Breeding),  cuyos resultados dependen además de la propia selección,  de la fertilidad y de la heredabilidad. Como el autor indica:

 

But it is very far from true that the principle is a modern discovery

 

Cierto. El principio de que uno puede eliminar algunos individuos en sus cruzamientos domésticos es muy viejo, quizás por eso el autor lo llame principio  ya que  está en la base  (al principio) de la agricultura y la ganadería. Con la selección no se consigue progreso alguno, por el contrario el progreso resultante de un proceso de Mejora Genética en particular y de toda su historia depende de la heredabilidad de los caracteres elegidos, propiedad que es independiente de toda selección.

 

El autor insiste en confundir selección con mejora y éste es uno de los errores más tenazmente mantenidos, increíbles y peligrosos de su obra. La selección por sí misma no tiene fruto ninguno y es absurdo pensar que en la naturaleza haya selección ni mejora. Pero además, la introducción del concepto de rogues (morralla), algo real en términos de actividad del mejorador, es absolutamente ridículo en términos de la naturaleza. En la naturaleza no hay rogues. Pensar lo contrario es ser eugenista.

 

 

It may be objected that the principle of selection has been reduced to methodical practice for scarcely more than three-quarters of a century; it has certainly been more attended to of late years, and many treatises have been published on the subject; and the result has been, in a corresponding degree, rapid and important. But it is very far from true that the principle is a modern discovery. I could give several references to works of high antiquity, in which the full importance of the principle is acknowledged. In rude and barbarous periods of English history choice animals were often imported, and laws were passed to prevent their exportation: the destruction of horses under a certain size was ordered, and this may be compared to the “roguing ” of plants by nurserymen. The principle of selection I find distinctly given in an ancient Chinese encyclopaedia. Explicit rules are laid down by some of the Roman classical writers. From passages in Genesis, it is clear that the colour of domestic animals was at that early period attended to. Savages now sometimes cross their dogs with wild canine animals, to improve the breed, and they formerly did so, as is attested by passages in Pliny. The savages in South Africa match their draught cattle by colour, as do some of the Esquimaux their teams of dogs. Livingstone states that good domestic breeds are highly valued by the negroes in the interior of Africa who have not associated with Europeans. Some of these facts do not show actual selection, but they show that the breeding of domestic animals was carefully attended to in ancient times, and is now attended to by the lowest savages. It would, indeed, have been a strange fact, had attention not been paid to breeding, for the inheritance of good and bad qualities is so obvious.

 

Puede hacerse la objeción de que el principio de la selección ha sido reducido a práctica metódica durante poco más de tres cuartos de siglo; ciertamente, ha sido más atendida en los últimos años y se han publicado muchos tratados sobre este asunto, y el resultado ha sido rápido e importante en la medida correspondiente. Pero está muy lejos de la verdad el que el principio de la selección sea un descubrimiento moderno. Podría dar yo referencias de obras de gran antigüedad en las que se reconoce toda la importancia de este principio. En períodos turbulentos y bárbaros de la historia de Inglaterra fueron importados muchas veces animales selectos y se dieron leyes para impedir su exportación; fue ordenada la destrucción de los caballos inferiores a cierta alzada, y esto puede compararse al roguing, en las plantas, por los que cuidan de los semilleros. El principio de la selección lo encuentro dado claramente en una antigua enciclopedia china. Algunos de los escritores clásicos romanos dieron reglas explícitas. Por pasajes del Génesis es evidente que en aquel tiempo antiquísimo se prestó atención al color de los animales domésticos. Actualmente los salvajes cruzan a veces sus perros con cánidos salvajes para mejorar la raza, y antiguamente lo hacían así, según lo atestiguan pasajes de Plinio. Los salvajes, en el sur de África, emparejan por el color su ganado vacuno de tiro, como lo hacen con sus tiros de perros algunos de los esquimales. Livingstone afirma que las buenas razas domésticas son muy estimadas por los negros del interior del África que no han tenido relación con europeos. Algunos de estos hechos no demuestran selección positiva; pero muestran que en los tiempos antiguos se atendió cuidadosamente a la cría de animales domésticos y que hoy es atendida por los salvajes más inferiores. Habría sido realmente un hecho extraño que no se hubiese prestado atención a la cría, pues es tan evidente la herencia de las cualidades buenas y malas.

Imagen: Relaciones de la palabra Rogue en inglés y español  según Visual Thesaurus

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Con respecto a las plantas, el autor también confunde selección con mejora, selection con breeding, en el párrafo cuadragésimo primero de El Origen de las Especies

Sigue en su error y, en lo que se refiere a las plantas, también confunde el autor selección con mejora. Dice:

In regard to plants, there is another means of observing the accumulated effects of selection–namely,……..

Por lo que se refiere a las plantas hay otro modo de observar el efecto acumulado de la selección, que es ,……..

 

Pero debería decir:

 

In regard to plants, there is another means of observing the accumulated effects of breeding–namely,………

Por lo que se refiere a las plantas hay otro modo de observar el efecto acumulado de la mejora, que es ,………

 

Porque las observaciones a que se refiere éste párrafo no son consecuencia de la selección sino del proceso de  mejora. Al final,  en lugar de lo siguiente:

 

but, as a general rule, it cannot be doubted that the continued selection of slight variations, either in the leaves, the flowers, or the fruit, will produce races differing from each other chiefly in these characters.

 

por regla general, no se puede dudar que la selección continuada de ligeras variaciones, tanto en las hojas como en las flores o frutos, producirá razas que difieran entre sí principalmente en estos caracteres.

 

Debería decir:

 

but, as a general rule, it cannot be doubted that the continued breeding for slight variations, either in the leaves, the flowers, or the fruit, will produce races differing from each other chiefly in these characters.

 

por regla general, no se puede dudar que la mejora genética dirigida a obtener ligeras variaciones, tanto en las hojas como en las flores o frutos, producirá razas que difieran entre sí principalmente en estos caracteres.

 

In regard to plants, there is another means of observing the accumulated effects of selection–namely, by comparing the diversity of flowers in the different varieties of the same species in the flower-garden; the diversity of leaves, pods, or tubers, or whatever part is valued, in the kitchen-garden, in comparison with the flowers of the same varieties; and the diversity of fruit of the same species in the orchard, in comparison with the leaves and flowers of the same set of varieties. See how different the leaves of the cabbage are, and how extremely alike the flowers; how unlike the flowers of the heartsease are, and how alike the leaves; how much the fruit of the different kinds of gooseberries differ in size, colour, shape, and hairiness, and yet the flowers present very slight differences. It is not that the varieties which differ largely in some one point do not differ at all in other points; this is hardly ever–I speak after careful observation–perhaps never, the case. The law of correlated variation, the importance of which should never be overlooked, will ensure some differences; but, as a general rule, it cannot be doubted that the continued selection of slight variations, either in the leaves, the flowers, or the fruit, will produce races differing from each other chiefly in these characters.

 

 

Por lo que se refiere a las plantas hay otro modo de observar el efecto acumulado de la selección, que es comparando, en el jardín, la diversidad de flores en las diferentes variedades de las mismas especies; en la huerta, la diversidad de hojas, cápsulas, tubérculos o cualquier otra parte, si se aprecia en relación con la de las flores de las mismas variedades; y en el huerto, la diversidad de frutos de la misma especie en comparación con la de las hojas y flores del mismo grupo de variedades. Véase lo diferentes que son las hojas de la col y qué parecidísimas las flores; qué diferentes las flores del pensamiento y qué semejantes las hojas; lo mucho que difieren en tamaño, color, forma y pilosidad los frutos de las diferentes clases de grosellas, y, sin embargo, las flores presentan diferencias ligerísimas. No es que las variedades que difieren mucho en un punto no difieran en absoluto en otros; esto no ocurre casi nunca -hablo después de cuidadosa observación- o quizá nunca. La ley de variación correlativa, cuya importancia no debe ser descuidada, asegura algunas diferencias; pero, por regla general, no se puede dudar que la selección continuada de ligeras variaciones, tanto en las hojas como en las flores o frutos, producirá razas que difieran entre sí principalmente en estos caracteres.

 

 

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Aparecen los rogues, un concepto clave para entender las ideas del autor en el cuadragésimo párrafo de El Origen de las Especies

 

Leemos en el Merrian Webster la definición de Rogue:

VAGRANT, TRAMP

2 : a dishonest or worthless person  : SCOUNDREL

3 : a mischievous person  : SCAMP

4 : a horse inclined to shirk or misbehave

5 : an individual exhibiting a chance and usually inferior biological variation

–rogu£ish \*r*-gish\  adjective

–rogu£ish£ly adverb

–rogu£ish£ness noun

 

Es decir, que los rogues es la canalla, la morralla, lo indeseable. Algunos traductores lo dejan sin traducir y ponen llamadas a pie de página indicando correspondencia con bribón o pícaro.

 

En su empeño por hacernos ver la tarea del mejorador de animales o plantas, muestra el autor que una de sus principales funciones es la de separar a estos elementos indeseables de su proceso de mejora. Hasta ahí no hay ningún inconveniente siempre que el análisis permanezca dentro de los límites de la granja.  El problema es que no estamos ante un tratado de cunicultura o avicultura, sino ante una obra que se considera de Historia Natural o de Biología y, en ese caso, es inadmisible  que en la naturaleza ocurra nada semejante.

En la naturaleza no hay nada ni nadie indicando qué es morralla, qué hay que merezca la pena dejar descendencia y qué no. Esto ocurre en la granja, o en un sistema de control social según la eugenesia, esa especie de pseudociencia o técnica instituida por su primo,  sir Francis Galton, que tanto gustaba a Darwin y que tan vinculada ha estado siempre al darwinismo. En ambos casos, bajo la acción humana. En la naturaleza, no.

 

 

 

 

The same principles are followed by horticulturists; but the variations are here often more abrupt. No one supposes that our choicest productions have been produced by a single variation from the aboriginal stock. We have proofs that this is not so in several cases in which exact records have been kept; thus, to give a very trifling instance, the steadily increasing size of the common gooseberry may be quoted. We see an astonishing improvement in many florists’ flowers, when the flowers of the present day are compared with drawings made only twenty or thirty years ago. When a race of plants is once pretty well established, the seed-raisers do not pick out the best plants, but merely go over their seed-beds, and pull up the “rogues,” as they call the plants that deviate from the proper standard. With animals this kind of selection is, in fact, likewise followed; for hardly any one is so careless as to breed from his worst animals

 

Los mismos principios siguen los horticultores, pero las variaciones, con frecuencia, son más bruscas. Nadie supone que nuestros productos más selectos se hayan producido por una sola variación del tronco primitivo. Tenemos pruebas de que esto no ha sido así en diferentes casos en que se han conservado datos exactos; así, para dar un ejemplo muy sencillo, puede citarse el tamaño, cada vez mayor, de la grosella. Vemos un asombroso perfeccionamiento en muchas flores de los floristas cuando se comparan las flores de hoy día con dibujos hechos hace veinte o treinta años solamente. Una vez que una raza de plantas está bastante bien establecida, las productores de semillas no cogen las plantas mejores, sino que, simplemente, pasan por sus semilleros y arrancan los rogues, como llaman ellos a las plantas que se apartan del tipo conveniente. En animales también se sigue, de hecho, esta clase de selección, pues casi nadie es tan descuidado que saque cría de sus animales peores.

 

 

 

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Nuevas maravillas de la selección, características innatas del seleccionador y precio del ganado en el párrafo trigésimo noveno de El Origen de las Especies

 

Si ya en el párrafo anterior nos encontrábamos muy lejos de la cuestión central de la obra (On the origin of species),  y corríamos el riesgo de perdernos,  porque el autor había confundido el concepto de selección con el de mejora, en éste ya nos hemos perdido sin remisión.

El autor vaga desorientado, se ha olvidado de la finalidad de su obra y se dedica a distraernos, llevando nuestra atención por las cosas más dispares. Pero repetimos, las consecuencias de la mejora genética no sólo se deben a la selección. La mejora es algo más complejo que la selección que incluye: Selección, apareamiento, reproducción. El resultado depende,  no sólo de la selección,  sino de la fertilidad de los cruzamientos y la heredabilidad de los caracteres seleccionados:

 

 

What English breeders have actually effected is proved by the enormous prices given for animals with a good pedigree; and these have been exported to almost every quarter of the world. The improvement is by no means generally due to crossing different breeds; all the best breeders are strongly opposed to this practice, except sometimes among closely allied sub-breeds. And when a cross has been made, the closest selection is far more indispensable even than in ordinary cases. If selection consisted merely in separating some very distinct variety and breeding from it, the principle would be so obvious as hardly to be worth notice; but its importance consists in the great effect produced by the accumulation in one direction, during successive generations, of differences absolutely inappreciable by an uneducated eye–differences which I for one have vainly attempted to appreciate. Not one man in a thousand has accuracy of eye and judgment sufficient to become an eminent breeder. If gifted with these qualities, and he studies his subject for years, and devotes his lifetime to it with indomitable perseverance, he will succeed, and may make great improvements; if he wants any of these qualities, he will assuredly fail. Few would readily believe in the natural capacity and years of practice requisite to become even a skilful pigeon-fancier.

 

Lo que los criadores ingleses han hecho positivamente está probado por los precios enormes pagados por animales con buena genealogía, y éstos han sido exportados a casi todas las regiones del mundo. Generalmente, el perfeccionamiento no se debe, en modo alguno, al cruce de diferentes razas; todos los mejores criadores son muy opuestos a esta práctica, excepto, a veces, entre sub-razas muy afines; y cuando se ha hecho un cruzamiento, una rigurosísima selección es aún mucho más indispensable que en los casos ordinarios. Si la selección consistiese simplemente en separar alguna variedad muy distinta y hacer cría de ella, el principio estaría tan claro que apenas sería digno de mención; pero su importancia consiste en el gran efecto producido por la acumulación, en una dirección, durante generaciones sucesivas, de diferencias absolutamente inapreciables para una vista no educada, diferencias que yo, por ejemplo, intenté inútilmente apreciar. Ni un hombre entre mil tiene precisión de vista y criterio suficiente para llegar a ser un criador eminente. Si, dotado de estas cualidades, estudia durante años el asunto y consagra toda su vida a ello con perseverancia inquebrantable, triunfará y puede obtener grandes mejoras; si le falta alguna de estas cualidades, fracasará seguramente. Pocos creerían fácilmente en la natural capacidad y años que se requieren para llegar a ser no más que un hábil criador de palomas.

Imagen de Paso Fino Horse Directory

 

 

 

 

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La varita mágica al descubierto en el párrafo trigésimo octavo de El Origen de las Especies

 

El autor desearía tener más espacio (nadie se lo limita), pero no para describir mecanismo alguno en relación con la  transformación de las especies, no.  El  autor necesita más espacio porque así podría exponer largamente, es decir con más detalle todavía, el trabajo de los ganaderos y agricultores.

Surgen dos preguntas. La primera, más inocente: ¿Se necesitaría mucho espacio para exponer esto de manera suficientemente clara y comprensiva?

La segunda, un poco más intencionada: ¿Tiene esto algo que ver con la formación de una especie en la naturaleza?

 

O si prefieren concentrar ambas preguntas en una, la resultante sería:

¿Cuánto espacio habría que dedicar a exponer el trabajo de los ganaderos y agricultores en un tratado sobre la transformación de las especies?

 

Y aquí,  fuese cual fuese la respuesta,  veríamos que el autor está dedicando demasiado espacio a un tema que no aporta solución alguna al tema de El Origen de las Especies.

 

El autor está asombrado con la actividad que estos señores, agricultores y ganaderos,  realizan seleccionando para la cría los mejores ejemplares;  pero,  desde su asombro, confunde constantemente selección con mejora, selection con breeding. La modificación de razas y la obtención de variedades nuevas son el resultado de un proceso de mejora y la mejora de una especie animal o vegetal no depende sólo de la selección, sino de ciertas propiedades naturales de las especies objeto de mejora. La mejora, para bien o para mal, es una actividad que va más allá del  resultado de la intención humana (selección), y depende  de la disposición que existe en la naturaleza: Quod Natura Non Dat, Salmantica non praestat.

 

Menciona el autor a un tal señor Youatt, William Youatt,  autor de un libro sobre El Perro, quien tampoco era académico y además tenía una idea muy confusa sobre lo que es la selección: Esa varita mágica, indica el autor citando un impreciso texto de  Youatt :

 

that which enables the agriculturist, not only to modify the character of his flock, but to change it altogether. It is the magician’s wand, by means of which he may summon into life whatever form and mould he pleases

 

lo que permite al agricultor, no sólo modificar los caracteres de su rebaño, sino cambiar éstos por completo. Es la vara mágica mediante la cual puede llamar a la vida cualquier forma y modelar lo que quiere

 

Lo cual es falso. La selección no es aquello que permite cambiar los caracteres del rebaño. En todo caso esto es el proceso de mejora genética, del cual la selección puede ser parte importante, pero no son sinónimos. Por mucho que el hombre seleccione, no hay mejora si la naturaleza no consiente. El mejorador de animales y plantas no dispone de varita mágica alguna y tan sólo obtendrá de sus experiencias aquello que la naturaleza esté dispuesta a darle.

 

The great power of this principle of selection is not hypothetical. It is certain that several of our eminent breeders have, even within a single lifetime, modified to a large extent their breeds of cattle and sheep. In order fully to realise what they have done it is almost necessary to read several of the many treatises devoted to this subject, and to inspect the animals. Breeders habitually speak of an animal’s organisation as something plastic, which they can model almost as they please. If I had space I could quote numerous passages to this effect from highly competent authorities. Youatt, who was probably better acquainted with the works of agriculturalists than almost any other individual, and who was himself a very good judge of animals, speaks of the principle of selection as “that which enables the agriculturist, not only to modify the character of his flock, but to change it altogether. It is the magician’s wand, by means of which he may summon into life whatever form and mould he pleases.” Lord Somerville, speaking of what breeders have done for sheep, says: “It would seem as if they had chalked out upon a wall a form perfect in itself, and then had given it existence.” In Saxony the importance of the principle of selection in regard to merino sheep is so fully recognised, that men follow it as a trade: the sheep are placed on a table and are studied, like a picture by a connoisseur; this is done three times at intervals of months, and the sheep are each time marked and classed, so that the very best may ultimately be selected for breeding.

 

 

La gran fuerza de este principio de selección no es hipotética. Es seguro que varios de nuestros más eminentes ganaderos, aun dentro del tiempo que abarca la vida de un solo hombre, modificaron en gran medida sus razas de ganado vacuno y de ovejas. Para darse cuenta completa de lo que ellos han hecho es casi necesario leer varios de los muchos tratados consagrados a este objeto y examinar los animales. Los ganaderos hablan habitualmente de la organización de un animal como de algo plástico que pueden modelar casi como quieren. Si tuviese espacio, podría citar numerosos pasajes a este propósito de autoridades competentísimas. Youatt, que probablemente estaba mejor enterado que casi nadie de las obras de los agricultores, y que fue él mismo un excelente conocedor de animales, habla del principio de la selección como de «lo que permite al agricultor, no sólo modificar los caracteres de su rebaño, sino cambiar éstos por completo. Es la vara mágica mediante la cual puede llamar a la vida cualquier forma y modelar lo que quiere». Lord Somerville, hablando de lo que los ganaderos han hecho con la oveja, dice: «parecería como si hubiesen dibujado con yeso en una pared una forma perfecta en sí misma y después le hubiesen dado existencia». En Sajonia, la importancia del principio de la selección, por lo que se refiere a la oveja merina, está reconocido tan por completo, que se ejerce como un oficio: las ovejas son colocadas sobre una mesa y estudiadas como un cuadro por un perito; esto se hace tres veces, con meses de intervalo, y las ovejas son marcadas y clasificadas cada vez, de modo que las mejores de todas pueden ser por fin seleccionadas para la cría.

 

 

Imagen: Youatt con la varita mágica. Adaptación del retrato de William Youatt (1830-1883) de Youatt Genealogy Pages.

 

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Descubrimiento de la pólvora: La utilidad para el ser humano, principio de la selección y un grave error en el párrafo trigésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

El párrafo trigésimo séptimo es el primero de una serie dedicada a los Principios de selección practicados desde tiempo antiguo y sus efectos. Veremos qué pueda entender un autor que confunde selección con mejora,  por Principios de selección y si en este caso también, como en el de las palomas, nos sorprende por haber descubierto la pólvora. En particular nos preocupa mucho la palabra selección y lo que el autor pueda entender al respecto. Tal palabra ha aparecido ya dos veces en éste capítulo primero y, por su importancia, bien merecería ir acompañada de una cuidadosa definición.  ¿Veremos en esta sección definición tan esperada ? …No. Por el contrario lo que vamos a ver es prueba de la ignorancia del autor:

 

 

 

The key is man’s power of accumulative selection: nature gives successive variations; man adds them up in certain directions useful to him. In this sense he may be said to have made for himself useful breeds.

 

La clave está en la facultad que tiene el hombre de selección acumulativa; la Naturaleza da variaciones sucesivas; el hombre las suma en cierta dirección útil para él. En este sentido puede decirse que ha hecho razas útiles para él.

 

 

Lo cual no es exacto ya que, la naturaleza no da variaciones sucesivas  que el hombre sume.

Cierto es que el ser humano sólo puede seleccionar entre las posibilidades que la naturaleza le ofrece y le permite. Pero además resulta que la selección es una parte del proceso de mejora, pero no la única. Puede ocurrir que se  seleccionen muy bien los progenitores y la mejora no avance, porque la clave no está sólo en la selección, sino en la fertilidad de los cruzamientos y en la heredabilidad de los caracteres elegidos.

 

El ser humano tiene la facultad de seleccionar entre las variaciones de la naturaleza.  Cierto. Pero no obtendrá resultado alguno si las variaciones seleccionadas no son heredables. No es exacto decir que el ser humano ha  hecho razas útiles para él , es más exacto decir que  ha hecho las razas que le ha permitido hacer la naturaleza.

 

 

Llama la atención al comienzo la ingenuidad:

 

Uno de los rasgos característicos de las razas domésticas es que vemos en ellas adaptaciones, no ciertamente para él propio bien del animal o planta, sino para el uso y capricho del hombre.

 

Efectivamente, mediante selección se obtienen las características deseadas y esto no se hace para el bien del animal. Precisamente la selección depende de la voluntad del seleccionador. Pero la mejora no sólo depende de la selección sino que depende además de las posibilidades existentes en la naturaleza.

 

Let us now briefly consider the steps by which domestic races have been produced, either from one or from several allied species. Some effect may be attributed to the direct and definite action of the external conditions of life, and some to habit; but he would be a bold man who would account by such agencies for the differences between a dray and race-horse, a greyhound and bloodhound, a carrier and tumbler pigeon. One of the most remarkable features in our domesticated races is that we see in them adaptation, not indeed to the animal’s or plant’s own good, but to man’s use or fancy. Some variations useful to him have probably arisen suddenly, or by one step; many botanists, for instance, believe that the fuller’s teasel, with its hooks, which can not be rivalled by any mechanical contrivance, is only a variety of the wild Dipsacus; and this amount of change may have suddenly arisen in a seedling. So it has probably been with the turnspit dog; and this is known to have been the case with the ancon sheep. But when we compare the dray-horse and race-horse, the dromedary and camel, the various breeds of sheep fitted either for cultivated land or mountain pasture, with the wool of one breed good for one purpose, and that of another breed for another purpose; when we compare the many breeds of dogs, each good for man in different ways; when we compare the game-cock, so pertinacious in battle, with other breeds so little quarrelsome, with ” everlasting layers ” which never desire to sit, and with the bantam so small and elegant; when we compare the host of agricultural, culinary, orchard, and flower-garden races of plants, most useful to man at different seasons and for different purposes, or so beautiful in his eyes, we must, I think, look further than to mere variability. We can not suppose that all the breeds were suddenly produced as perfect and as useful as we now see them; indeed, in many cases, we know that this has not been their history. The key is man’s power of accumulative selection: nature gives successive variations; man adds them up in certain directions useful to him. In this sense he may be said to have made for himself useful breeds.

 

Consideremos ahora brevemente los grados por que se han producido las razas domésticas, tanto partiendo de una como de varias especies afines. Alguna eficacia puede atribuirse a la acción directa y determinada de las condiciones externas de vida, y alguna a las costumbres; pero sería un temerario quien explicase por estos agentes las diferencias entre un caballo de carro y uno de carreras, un galgo y un bloodhund, una paloma mensajera inglesa y una volteadora de cara corta. Uno de los rasgos característicos de las razas domésticas es que vemos en ellas adaptaciones, no ciertamente para él propio bien del animal o planta, sino para el uso y capricho del hombre. Algunas variaciones útiles al hombre, probablemente, se han originado de repente o de un salto; muchos naturalistas, por ejemplo, creen que el cardo de cardar, con sus garfios, que no pueden ser igualados por ningún artificio mecánico, no es más que una variedad del Dipsacus silvestre, y este cambio puede haberse originado bruscamente en una plantita. Así ha ocurrido, probablemente, con el perro turnspit, y se sabe que así ha ocurrido en el caso de la oveja ancon. Pero si comparamos el caballo de carro y el de carreras, el dromedario y el camello, las diferentes castas de ovejas adecuadas tanto para tierras cultivadas como para pastos de montañas, con la lana en una casta, útil para un caso, y en la otra, útil para el otro; cuando comparamos las muchas razas de perros, cada una útil al hombre de diferente modo; cuando comparamos el gallo de pelea, tan pertinaz en la lucha, con otras castas tan poco pendencieras, con las «ponedoras perpetuas» -everlasting layers- que nunca quieren empollar, y con la bantam, tan pequeña y elegante; cuando comparamos la multitud de razas de plantas agrícolas, culinarias, de huerta y de jardín, utilísimas al hombre en las diferentes estaciones y para diferentes fines, o tan hermosas a sus ojos, tenemos, creo yo, que ver algo más que simple variabilidad. No podemos suponer que todas las castas se produjeron de repente tan perfectas y tan útiles como ahora las vemos; realmente, en muchos casos sabemos que no ha sido ésta su historia. La clave está en la facultad que tiene el hombre de selección acumulativa; la Naturaleza da variaciones sucesivas; el hombre las suma en cierta dirección útil para él. En este sentido puede decirse que ha hecho razas útiles para él.

Imagen de Paso Fino Horse directory.

 

Lectura aconsejada:

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Curiosas creencias de la gente del campo, un grave error, y una pregunta improcedente en el trigésimo sexto párrafo de El Origen de las Especies

 

 

El autor vuelve a expresar sus preocupaciones en un estilo anti-científico, porque no se trata de creer o no creer:

encontré exactamente la misma dificultad en creer que, puesto que habían sido domesticadas, habían descendido todas de un progenitor común

 

Presenta el dato anecdótico indocumentado como si fuese digno de crédito:

casi todos los criadores de los diferentes animales domésticos y los cultivadores de plantas con los que he tenido trato o cuyas obras he leído están firmemente convencidos de que las diferentes castas que cada uno ha cuidado descienden de otras tantas especies primitivamente distintas

 

Y lo que es peor, confunde el pertenecer a una especie con descender de un antecesor común. Son cosas distintas:

 

puesto que habían sido domesticadas, habían descendido todas de un progenitor común

Van Mons, en su tratado sobre peras y manzanas, muestra que no cree en modo alguno en que las diferentes clases, por ejemplo, el manzano Ribston-pippin, o el Codlin, pudieron nunca haber procedido de semillas del mismo árbol.

 

Pertenecer a la misma especie no significa descender de un progenitor común ni tampoco, en el caso de árboles, proceder del mismo árbol.

 

Basado en estos errores, el párrafo termina con una pregunta al aire bastante inapropiada para el tema que se ha venido tratando:

 

¿No podrían esos naturalistas, que, sabiendo mucho menos de las leyes de la herencia de lo que saben los criadores, y no sabiendo más que lo que éstos saben de los eslabones intermedios de las largas líneas genealógicas, admiten, sin embargo, que muchas de nuestras razas domésticas descienden de los mismos padres, no podrían aprender una lección de prudencia cuando se burlan de la idea de que las especies en estado natural sean descendientes directos de otras especies?

 

Pero quien debería haber obrado con prudencia no es ninguno de estos hipotéticos naturalistas sino el autor de tan irracional pregunta.

 

I  have discussed the probable origin of domestic pigeons at some, yet quite insufficient, length; because when I first kept pigeons and watched the several kinds, well knowing how truly they breed, I felt fully as much difficulty in believing that since they had been domesticated they had all proceeded from a common parent, as any naturalist could in coming to a similar conclusion in regard to the many species of finches, or other groups of birds, in nature. One circumstance has struck me much; namely, that nearly all the breeders of the various domestic animals and the cultivators of plants, with whom I have conversed, or whose treatises I have read, are firmly convinced that the several breeds to which each has attended, are descended from so many aboriginally distinct species. Ask, as I have asked, a celebrated raiser of Hereford cattle, whether his cattle might not have descended from Long-horns, or both from a common parent- stock, and he will laugh you to scorn. I have never met a pigeon, or poultry, or duck, or rabbit fancier, who was not fully convinced that each main breed was descended from a distinct species. Van Mons, in his treatise on pears and apples, shows how utterly he disbelieves that the several sorts, for instance a Ribston-pippin or Codlin-apple, could ever have proceeded from the seeds of the same tree. Innumerable other examples could be given. The explanation, I think, is simple: from long-continued study they are strongly impressed with the differences between the several races; and though they well know that each race varies slightly, for they win their prizes by selecting such slight differences, yet they ignore all general arguments, and refuse to sum up in their minds slight differences accumulated during many successive generations. May not those naturalists who, knowing far less of the laws of inheritance than does the breeder, and knowing no more than he does of the intermediate links in the long lines of descent, yet admit that many of our domestic races are descended from the same parents–may they not learn a lesson of caution, when they deride the idea of species in a state of nature being lineal descendants of other species?

 

He discutido el origen probable de las palomas domésticas con alguna extensión, aunque muy insuficiente, porque cuando tuve por vez primera palomas y observé las diferentes clases, viendo bien lo invariablemente que crían, encontré exactamente la misma dificultad en creer que, puesto que habían sido domesticadas, habían descendido todas de un progenitor común que la que podría tener cualquier naturalista en llegar a una conclusión semejante para las muchas especies de fringílidos o de otros grupos de aves, en estado natural. Un hecho me causó mucha impresión, y es que casi todos los criadores de los diferentes animales domésticos y los cultivadores de plantas con los que he tenido trato o cuyas obras he leído están firmemente convencidos de que las diferentes castas que cada uno ha cuidado descienden de otras tantas especies primitivamente distintas. Preguntad, como yo he preguntado, a un renombrado criador de ganado vacuno de Hereford si su ganado no podría haber descendido del longhorn, o ambos de un tronco común, y se os reirá con desprecio. No he encontrado nunca aficionados a palomas, gallinas, patos o conejos que no estuviesen completamente convencidos de que cada raza principal descendió de una especie distinta. Van Mons, en su tratado sobre peras y manzanas, muestra que no cree en modo alguno en que las diferentes clases, por ejemplo, el manzano Ribston-pippin, o el Codlin, pudieron nunca haber procedido de semillas del mismo árbol. Podrían citarse otros innumerables ejemplos. La explicación, creo yo, es sencilla: por el estudio continuado durante mucho tiempo están muy impresionados por las diferencias entre las diversas razas; y, aunque saben bien que cada raza varía ligeramente, pues ellos ganan sus premios seleccionando estas ligeras diferencias, sin embargo, ignoran todos los razonamientos generales y rehúsan sumar mentalmente las ligeras diferencias acumuladas durante muchas generaciones sucesivas. ¿No podrían esos naturalistas, que, sabiendo mucho menos de las leyes de la herencia de lo que saben los criadores, y no sabiendo más que lo que éstos saben de los eslabones intermedios de las largas líneas genealógicas, admiten, sin embargo, que muchas  de nuestras razas domésticas descienden de los mismos padres, no podrían aprender una lección de prudencia cuando se burlan de la idea de que las especies en estado natural sean descendientes directos de otras especies?

 

 

 

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Algunos detalles de historia no ocultan la confusión en el trigésimo quinto párrafo de El Origen de las Especies

 

En el párrafo anterior algunas ideas habían quedado claras:  Todas las variedades de paloma doméstica pertenecen a la misma especie.  Conclusión que no se debe al trabajo del autor sino que,  según él mismo indicaba en el párrafo trigésimo y trigésimo primero, es la opinión general compartida por todos los naturalistas.  Pues bien habiéndose cerrado el circulo y habiendo llegado a la misma conclusión que se presentaba ya como punto de partida,……….¿Qué más tendrá que contarnos el autor sobre palomas?  Seguramente nada.  Al menos, nada que tenga que ver con la formación de especies.

Pronto lo veremos……………

 

Con excepción de  la introducción, es éste párrafo el segundo en el que aparece la palabra selección. Ni aquí ni en su primera aparición queda bien definida. Por el contrario , ya en la primera aparición de tan importante concepto, el autor vino a confundir  selección con mejora.  Aunque a menudo promete volver a hablar de ella más adelante,  cuando lo hace, vuelve a confundirla con mejora.  Lástima que la obra transcurra así  sin aclarar lo que es la selección,….tan importante concepto (y de una aplicación tan escasa o nula para el estudio de la naturaleza).

A continuación el párrafo completo para los interesados en arqueología literaria, historia gastronómica de Egipto o del imperio romano. De interés nulo para interesados en el origen de las especies:

 

In favour of this view, I may add, firstly, that the wild C. livia has been found capable of domestication in Europe and in India; and that it agrees in habits and in a great number of points of structure with all the domestic breeds. Secondly, that although an English carrier or a short-faced tumbler differs immensely in certain characters from the rock-pigeon, yet that by comparing the several sub-breeds of these two races, more especially those brought from distant countries, we can make, between them and the rock-pigeon, an almost perfect series; so we can in some other cases, but not with all the breeds. Thirdly, those characters which are mainly distinctive of each breed are in each eminently variable, for instance, the wattle and length of beak of the carrier, the shortness of that of the tumbler, and the number of tail-feathers in the fantail; and the explanation of this fact will be obvious when we treat of selection. Fourthly, pigeons have been watched and tended with the utmost care, and loved by many people. They have been domesticated for thousands of years in several quarters of the world; the earliest known record of pigeons is in the fifth Aegyptian dynasty, about 3000 B.C., as was pointed out to me by Professor Lepsius; but Mr. Birch informs me that pigeons are given in a bill of fare in the previous dynasty. In the time of the Romans, as we hear from Pliny, immense prices were given for pigeons; ” nay, they are come to this pass, that they can reckon up their pedigree and race. ” Pigeons were much valued by Akber Khan in India, about the year 1600; never less than 20,000 pigeons were taken with the court. ” The monarchs of Iran and Turan sent him some very rare birds; ” and, continues the courtly historian, ” His Majesty, by crossing the breeds, which method was never practised before, has improved them astonishingly. ” About this same period the Dutch were as eager about pigeons as were the old Romans. The paramount importance of these considerations in explaining the immense amount of variation which pigeons have undergone, will likewise be obvious when we treat of selection. We shall then, also, see how it is that the several breeds so often have a somewhat monstrous character. It is also a most favourable circumstance for the production of distinct breeds, that male and female pigeons can be easily mated for life; and thus different breeds can be kept together in the same aviary.

 

En favor de esta oopinión puedo añadir: primero, que la Columba livia silvestre se ha visto que es capaz de domesticación en Europa y en la India, y que coincide en costumbres y en un gran número de caracteres de estructura con todas las castas domésticas; segundo, que, aunque una carrier o mensajera inglesa y una tumbler o volteadora de cara corta difieren inmensamente en ciertos caracteres de la paloma silvestre, sin embargo, comparando las diversas sub-razas de estas dos razas, especialmente las traídas de regiones distantes, podemos formar entre ellas y la paloma silvestre una serie casi perfecta; tercero, aquellos caracteres que son principalmente distintivos de cada casta son en cada una eminentemente variables, por ejemplo: las carúnculas y la longitud del pico de la carrier o mensajera inglesa, lo corto de éste en la tumbler o volteadora de cara corta y el número de plumas de la cola en la colipavo, y, la explicación de este hecho será clara cuando tratemos de la selección; cuarto, las palomas han sido observadas y atendidas con el mayor cuidado y estimadas por muchos pueblos. Han estado domesticadas durante miles de años en diferentes regiones del mundo; el primer testimonio conocido de palomas pertenece a la quinta dinastía egipcia, próximamente tres mil años antes de Jesucristo, y me fue señalado por el profesor Lepsius; pero míster Birch me informa que las palomas aparecen en una lista de manjares de la dinastía anterior. En tiempo de los romanos, según sabemos por Plinio, se pagaban precios enormes por las palomas; «es más: han llegado hasta tal punto, que puede explicarse su genealogía y raza». Las palomas fueron muy apreciadas por Akber Khan en la India el año 1600: nunca se llevaban con la corte menos de veinte mil palomas. «Los monarcas de Irán y Turán le enviaron ejemplares rarísimos» y, continúa el historiador de la corte, «Su Majestad, cruzando las castas, método que nunca se había practicado antes, las ha perfeccionado asombrosamente». Hacia la misma época, los holandeses eran tan entusiastas de las palomas como lo fueron los antiguos romanos. La suma importancia de estas consideraciones para explicar la inmensa variación que han experimentado las palomas quedará igualmente clara cuando tratemos de la selección. También veremos entonces cómo es que las diferentes razas tienen con tanta frecuencia un carácter algo monstruoso. Es también una circunstancia muy favorable para la producción de razas

 

 

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