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Errores, fraudes y trampas del darwinismo: Actualidad y extensión de la clasificación de Pierre Flourens (1864)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pierre Flourens (1794-1867). Miembro de la Academia de Ciencias Francesa desde 1828 y su secretario permanente (Secrétaire perpétuel) entre los años de 1833 y 1866.

Elegido miembro de la Academia Francesa en 1840 en competición con Victor Hugo, quien tuvo que esperar a otra ocasión.

 

Habíamos visto recientemente la carta dirigida por el Dr Sutton a la Royal Society pidiendo una explicación acerca de la prioridad que la institución sigue dando a Darwin cuando quien describió primero la selección natural era Matthew.  Darwin y Wallace copiaron y desarrollaron una idea que no era suya (y que tampoco era particularmente buena como teoría científica).

Al parecer la Royal Society no ha contestado a la carta del Dr Sutton y esto nos parece preocupante. Significa esta ausencia de respuesta una de dos cosas: 1) Que la Royal Society  admite que la prioridad en el descubrimiento de la Selección Natural no tiene ninguna importancia porque la Selección Natural no existe y es el fruto de un error, en lo cual estaríamos de acuerdo siempre que suspendieran el Premio Darwin;  o bien que: 2) la Royal Society admite que tiene razón el Dr. Sutton y que Darwin copió de Matthew. También es posible que sean ciertas las dos cosas y que tanto si la Royal Society  las admite como si no, no tiene a bien contestar. En cualquier caso debería desaparecer toda mención a Darwin en relación con premios, celebraciones y festivales y aparecer como lo que verdaderamente es: el autor de un plagio, un fraudulento copión.

Por muchas vueltas que le demos no podremos pensar que exista otra opción distinta. Si el Dr Sutton estuviese equivocado, la Royal Society  habría contestado enérgicamente, puesto que no estamos hablando de una cuestión anecdótica y quien firma la carta es un prestigioso criminólogo con un libro y una publicación revisada por pares y publicada defendiendo la tesis del plagio de Darwin.

Varios autores antes que Darwin habían expresado prácticamente las mismas ideas y de manera más clara. Para Darwin la selección tiene una función doble y ciertamente contradictoria que consiste tanto en eliminar variedades y formas desfavorables (modo de extinción) como en crear otras nuevas (?). En otros tiempos, cuando los autores de Historia Natural cuidaban el lenguaje,  era más corriente el uso del término en el primer sentido, puesto que la selección es que a partir de un conjunto inicial son eliminados algunos de sus miembros. No hay creación posible mediante la selección. Buscar un efecto positivo a partir de ella es pedirle peras al olmo y para verlo hay que cometer el error de confundir selección con mejora que es lo que hace Darwin. A partir de ahí todo deviene posible pero sólo a condición de tomar a broma el lenguaje, lo cual es lamentable y, dicho de paso, fraudulento.

Al leer la primera traducción de El Origen de las Especies al francés de Mme Clemènce Royer (1830-1902),  racionalista y fundadora de una logia masónica,  Pierre Flourens había visto todo esto con una claridad meridiana, ayudado porque Mme Royer había traducido Natural Selection como Election Naturelle, algo que a Flourens le producía sensaciones contradictorias con predominio del sarcasmo.

Flourens había detectado cuatro conjuntos de problemas graves en la obra de Darwin que, no sólo se han mantenido,  sino que han aumentado exponencialmente con la ya larga historia del darwinismo. Veamos primero a grandes rasgos cuáles son estos cuatro grupos de errores, grabados con letras de fuego en el epitafio de la Historia Natural:

 

1) Abuso del lenguaje.

2) Desconocimiento de la Historia Natural.

3) Falta de originalidad y plagio de otros autores: Lamarck.

4) Eugenesia.

Cuatro grupos de errores que se han ido confirmando y ampliando con los años.

Por un lado se han estudiado en Darwin encontrándose tanto sus  detalles como nuevos ejemplos. Ahora sabemos que el punto número 3) Plagio de otros autores en Darwin no se limita a Lamarck, sino que se amplia, por ahora a Edward Blyth, Patrick Matthew, Pierre Trémaux, y otros.

 

Y por otro lado el número de problemas en cada uno de los grupos crece al considerar la labor de otros autores porque la tradición darwinista ha seguido fiel a su maestro en cada uno de los cuatro puntos. La máquina incapaz de distinguir originada por Darwin en El Origen de las Especies continúa su obra de destrozo del lenguaje y la generación y empleo continuado de la ambigüedad y de las contradicciones  es de tal magnitud que resulta difícil hacer una selección de ejemplos.  Lo grave del caso es que se ha considerado normal una manera de hablar totalmente irrespetuosa, ambigua y plagada de contradicciones. La generación de esta neolengua no es casual porque tiene una finalidad muy clara que es la de poner a la ciencia al servicio de la autoridad. Como dice muy bien el crítico Bethell:

This is the great problem with science today: That authority more and more replaces evidence

Que viene a confirmar lo que dijera Thompson (1887-1972):

El éxito del darwinismo fue acompañado por una decadencia en la integridad científica

 

Se habla en neolengua cuando se habla de genes egoístas, de la sociedad de los genes, de las mutaciones aleatorias, del DNA chatarra, y toda una serie de oxímoron sin fin. Nadie se ve obligado a disculparse ni a escribir retractación alguna porque es precisamente la autoridad la que aplaude este modo de expresión y cada error se sigue tapando con una cadena de nuevos errores,  como desde el principio. Nada hay mejor para tapar un agujero que hacer un agujero más grande.

 

También pertenecen al Diccionario de Neolengua otros conceptos como los de macro- y micro-evolución, confundiendo cosas tan dispares como cambios en las poblaciones y la formación de una especie. La máquina incapaz de distinguir que a punto había estado de denunciar Richard Lewontin trabaja a pleno rendimiento produciendo expresiones sin sentido, contradicciones, falsas disyuntivas y oxímoron. No interesa distinguir porque  la autoridad medra en la confusión. Por ejemplo el juego de palabras falso entre macro- y micro-evolución permite introducir en la Evolución todo un arsenal de fórmulas matemáticas que desde Fischer, han ido creciendo sin aportar nada a este terreno, pero que cumplen su función principal de hacerlo incomprensible.  Así trabajará quien decrete la autoridad y se publicarán los artículos de quienes le sean fieles.

Sería muy difícil identificar todos los casos de abuso del lenguaje, aunque si fuese necesario mencionar algún ejemplo entre los más notables, tendríamos que poner el de Richard Dawkins y su lamentable obra titulada El gen egoísta, ejemplo de panfleto seudocientífico, del cual debería ya haber escrito una retractación en lugar de haberse metido a embadurnar con obras posteriores los terrenos de la teología que desconoce. Pero cuenta con el apoyo de la autoridad y su obra lamentable se imprime en varios idiomas.

El segundo de los sectores de errores detectados por Flourens, el desconocimiento de la Historia Natural debe mantenerse a ultranza so pena de que se derrumben los fundamentos. Bien sabía Dobzhansky que:

No es una paradoja decir que si alguien consigue aportar una definición estática y aplicable universalmente de las especies, pondría en serias dudas la validez de la teoría de la evolución

Por eso se han ocultado obras fundamentales de la Historia Natural como las de von Baer, del que ha desaparecido hasta la carta que escribió a Darwin, a pesar de la ingente recopilación de correspondencia inútil que se acumula en torno a este autor. La obra Entwickelungsgeschitche, que para Haeckel era el trabajo más significante de toda la literatura sobre la ontogenia ha desaparecido del mapa. ¿Alguien ha visto alguna vez un ejemplar de esta obra? ¿Se ha traducido a algún idioma?  Del mismo modo tampoco se ha traducido la crítica de Alfred Kölliker titulada Über die Darwin’sche schöpfungstheorie que puede leerse en Google.

¿Puede por favor traducirla alguien?

Durante muchos años se perdió también o se ocultó información sobre el Yacimiento de Burguess Shale, pues contenía restos fósiles que no eran del gusto darwinista más acorde con el cambio gradual que no con lo que ahí se veía.

 

Entre otros fraudes relacionados con la invención, fabricación o falsificación de datos tenemos el caso del Hombre de Piltdown, el de la Biston betularia, el invento del Bathybius haeckelii, el de la barrera somático germinal de Weismann, las teorías telomática y de la enación, los antepasados del caballo, los dibujos falsificados de Haeckel, la interpretación forzosa del papel de las mutaciones al azar en la evolución. Claro que esto es sólo un puñado de casos de los más conocidos, habrá muchos más, cientos, miles. Unos en relación con la biología, algunos más con la sociología, la psicología “evolutiva”, o sus híbridos (sociobiología, psicobiología, etc, etc. ), otros relacionados con ese dislate de la selección sexual y sus derivaciones. Muchos fraudes han aparecido, otros aparecerán pronto y otros más tarde, pero hay tantos que el problema es que ya casi no interesa encontrar ni describir los nuevos hallazgos. ¿Para qué?

En cuanto a la vinculación del darwinismo con la Eugenesia es un aspecto del mayor interés que tendrá que analizarse con paciencia pero antes quizás podríamos mencionar algunos ejemplos de abuso del lenguaje…

 

 

 

 

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Ciencia y Política: la Genética como herramienta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hemos visto tantas veces criticado el nombre de Lysenko que nos sorprendió al leer su informe a la Academía de Ciencias Agrícolas, de 1948, ver que tenía un contenido.  No obstante en las contadas ocasiones en que este informe se había publicado en español iba acompañado de comentarios confusos. Hemos escrito este libro para acompañar el informe a la Academia de Lysenko de unos comentarios adecuados.

 

Ciencia y Política: la Genética como herramienta
Emilio Cervantes y Francisco Bravo
Aunque el Logos es común, la mayoría vive como si tuviera una inteligencia particular
(Heráclito de Éfeso, 535-484 a. C.)
La Genética estudia la herencia, la transmisión de los caracteres. Pero existen dos graves peligros en relación con la Genética.
El primero, compartido en general con las demás disciplinas científicas y, en particular, con la Biología, es el de la generalización indebida. Encontrar y describir un mecanismo responsable de la herencia no significa que ese mecanismo sea el único.
El segundo peligro es todavía más general y tiene que ver con la capacidad de manipulación asociada con las ideas más fundamentales de la Genética. En la Ciencia es muy difícil distinguir el conocimiento de la manipulación. La historia de la Genética revela numerosos ejemplos de manipulación y muchos tienen un origen común.
Presentamos aquí el texto completo del Informe de Lysenko a la Academia de Ciencias Agrícolas de la URSS de 1948. En las pocas ocasiones en que hemos visto este informe publicado se ha visto acompañado por textos de gran confusión. Nuestro interés es contribuir a aclarar un poco tanto el contenido de este texto como la difícil relación entre Ciencia y Política y la influencia de la Genética en todo este complejo proceso…
Contenido
Introducción: Ciencia y Política 11
La Genética, una disciplina de gran relevancia política 12
La Genética en sus orígenes I: Cruzamientos 15
La Genética en sus orígenes II: Bioquímica 18
La cuestión de El Origen de las Especies 19
La herencia genocéntrica:
la barrera somático-germinal de August Weismann 27
Las ideas de Thomas Hunt Morgan:
un genético clásico o formal se asoma a la evolución 28
El panorama en la URSS 34
¿Por qué el Congreso Internacional de Genética
no se celebró en Moscú? 35
Lysenko 36
El darwinismo es la verdadera fe de Lysenko:
Comentario a su Informe a la Academia de 1948 39
Waddington y la epigenética 47
Conclusión 51
Apéndice: Texto de Lysenko:
Informe sobre la situación en las ciencias biológicas 52
Referencias 79
1. Introducción: Ciencia y Política
En su obra titulada “Política” Aristóteles caracteriza al ser humano por su racionalidad y también por ser político. Ambos atributos van indisolublemente unidos y, en cuanto un colectivo de individuos pueda tener un cierto conocimiento de sí mismos y de su entorno, surgirá pronto la división de tareas e inmediatamente la representación política, la cesión de ciertas capacidades…
Ver en Amazon el libro Ciencia y Politica: la Genetica como herramienta de Emilio Cervantes y Francisco Bravo.
https://www.amazon.com/Ciencia-Politica-Genetica-herramienta-Spanish-ebook/dp/B06XDBTGDC/ref=asap_bc?ie=UTF8

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Hermosa es la destrucción de las palabras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

It’s a beautiful thing, the destruction of words

Orwell. 1984

 

A lo largo de los años he intentado, sin éxito, entender lo que pueda ser la Selección Natural. La conclusión es que la Selección Natural no es nada por estar basada en un error.

Darwin, en sus observaciones en las granjas, confundió Selección con Mejora y vino a decir: Lo mismo que en la granja el agricultor o el ganadero seleccionan a sus mejores ejemplares como parentales, así mismo la naturaleza selecciona aquellos que presentan características ventajosas. Pero claro, aquí queda sin definir lo que sea eso de Características ventajosas mientras que  el agricultor o el ganadero conocen perfectamente cuáles serán dichas características. La naturaleza no selecciona como lo hacen el agricultor o el ganadero. En la naturaleza no hay esa intención expresa y manifiesta. No existe el progreso.

La selección en la granja es una parte del proceso de Mejora Genética y sería absurdo pensar que en la naturaleza existe algo así como la Mejora Genética Natural. Para ser exactos Darwin, Wallace y antes que ellos Matthew y otros debieron pensar no en Selección Natural sino en Mejora Natural, lo cual es oxímoron, como también lo es Selección natural.

En vez de retractarse y corregir su error,  en vez de retirar el termino selección natural que es erróneo y sólo conduce a confusión como había indicado Pierre Flourens, contemporáneo de Darwin; en vez de rechazar el error como es el deber de todo científico, lo que ocurrió es verdaderamente increíble.

Debido al enorme poder de Huxley y asociados se impuso la expresión Selección Natural que no tiene ningún significado ni valor alguno para entender lo que sucede en la formación de especies. Se impuso con tanta fuerza que contaminó el significado de la palabra selección, que estaba muy claro hasta entonces.

Pues bien ahora hay diccionarios que proponen para la palabra Selección dos alternativas: La normal y una segunda, fabulosa que traduzco del inglés:

Un proceso en el que las influencias genéticas o ambientales determinan qué tipos de organismos progresan mejor que otros, contemplado como un factor en evolución.

Esta ya no es la definición de Selección Natural sino  la de Selección, así como suena, a secas. El error se ha extendido y ha contaminado zonas más generales del lenguaje. Se acuerdan de lo que profetizaba Orwell en 1984: Reducir el lenguaje para reducir el pensamiento: It’s a beautiful thing, the destruction of words. En ello estamos Mr Orwell.

 

Aquí les dejo un fragmento de 1984 que comienza hablando del Diccionario de Neolengua (la actual Wikipedia):

 

‘The Eleventh Edition is the definitive edition,’ he said. ‘We’re getting the language into its final shape-the shape it’s going to have when nobody speaks anything else. When we’ve finished with it, people like you will have to learn it all over again. You think, I dare say, that our chief job is inventing new words. But not a bit of it! We’re destroying words—scores of them, hundreds of them, every day. We’re cutting the language down to the bone. The Eleventh Edition won’t contain a single word that will become obsolete before the year 2050.

‘He bit hungrily into his bread and swallowed a couple of mouthfuls, then continued speaking, with a sort of pedant’s passion. His thin dark face had become animated, his eyes had lost their mocking expression and grown almost dreamy.

‘It’s a beautiful thing, the destruction of words. Of course the great wastage is in the verbs and adjectives, but there are hundreds of nouns that can be got rid of as well. It isn’t only the synonyms; there are also the antonyms. After all, what justification is there for a word which is simply the opposite of some other word? A word contains its opposite in itself. Take “good”, for instance. If you have a word like “good”, what need is there for a word like “bad”? “Ungood” will do just as well—better, because it’s an exact opposite, which the other is not. Or again, if you want a stronger version of “good”, what sense is there in having a whole string of vague useless words like “excel­lent” and “splendid” and all the rest of them? “Plusgood” covers the meaning; or “doubleplusgood” if you want something stronger still. Of course we use those forms already, but in the final version of Newspeak there’ll be nothing else. In the end the whole notion of goodness and badness will be covered by only six words—in reality, only one word. Don’t you see the beauty of that, Winston? It was B.B.’s idea originally, of course,’ he added as an afterthought.

A sort of vapid eagerness flitted across Winston’s face at the mention of Big Brother. Nevertheless Syme immedi­ately detected a certain lack of enthusiasm.

‘You haven’t a real appreciation of Newspeak, Winston,’ he said almost sadly. ‘Even when you write it you’re still thinking in Oldspeak. I’ve read some of those pieces that you write in the Times occasionally. They’re good enough, but they’re translations. In your heart you’d prefer to stick to Oldspeak, with all its vagueness and its useless shades of meaning. You don’t grasp the beauty of the destruction of words. Do you know that Newspeak is the only language in the world whose vocabulary gets smaller every year?

‘Winston did know that, of course. He smiled, sympa­thetically he hoped, not trusting himself to speak. Syme bit off another fragment of the dark-coloured bread, chewed it briefly, and went on:

‘Don’t you see that the whole aim of Newspeak is to narrow the range of thought? In the end we shall make thoughtcrime literally impossible, because there will be no words in which to express it. Every concept that can ever be needed will be expressed by exactly one word, with its meaning rigidly defined and all its subsidiary meanings rubbed out and forgotten. Already, in the Eleventh Edition, we’re not far from that point. But the process will still be continuing long after you and I are dead. Every year fewer and fewer words, and the range of consciousness always a little smaller. Even now, of course, there’s no reason or excuse for committing thoughtcrime. It’s merely a ques­tion of self-discipline, reality-control. But in the end there won’t be any need even for that. The Revolution will be complete when the language is perfect. Newspeak is Ingsoc* and Ingsoc is Newspeak,’ he added with a sort of mystical satisfaction. ‘Has it ever occurred to you, Winston, that by the year 2050, at the very latest, not a single human being will be alive who could understand such a conversation as we are having now?’

‘Except—– ‘ began Winston doubtfully, and then stopped.

It had been on the tip of his tongue to say ‘Except the proles**,’ but he checked himself, not feeling fully certain that this remark was not in some way unorthodox. Syme, however, had divined what he was about to say.

‘The proles are not human beings,’ he said carelessly. ‘By 2050—earlier, probably—all real knowledge of Old-speak will have disappeared. The whole literature of the past will have been destroyed. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron—they’ll exist only in Newspeak versions, not merely changed into something different, but actually changed into something contradictory of what they used to be. Even the literature of the Party will change. Even the slogans will change. How could you have a slogan like “freedom is slavery” when the concept of freedom has been abolished? The whole climate of thought will be different. In fact there will be no thought, as we understand it now. Orthodoxy means not thinking—not needing to think. Orthodoxy is unconsciousness.

‘One of these days, thought Winston with sudden deep conviction, Syme will be vaporized. He is too intelligent. He sees too clearly and speaks too plainly. The Party does not like such people. One day he will disappear. It is written in his face. (Págs. 53-56)

 

 

 

 

 

 

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Substituto de la religión: Una interpretación parcialmente correcta del El Origen de las Especies por Juan Benet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Benet, que no había leído el Origen de las Especies, se refería en una entrevista a la Ciencia como Aparato de Convicciones.

En su libro titulado Londres Victoriano, este autor dedica unos párrafos memorables al Origen de las Especies, libro que, repetimos, no había leído, y por tanto no podía entender.

No obstante acierta en algunos de sus comentarios y destaca realmente lo que es esta obra: Un acontecimiento capital de la Época victoriana.  Empero, se equivoca al decir que el libro resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas. No hay ni una sola investigación biológica original en este libro.

Acierta plenamente en otros puntos de los que resumimos dos:

  1. El libro estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo
  2. Suponía la destrucción de los fundamentos de la religión, del Estado, de la familia y del orden social.

 

Pero lean ustedes estos párrafos, obra cumbre de la escritura sintética, por si pudiese habérsenos escapado algún otro aspecto importante, que seguro será digno de mención y crítica en posteriores ocasiones. Y fíjense sobre todo en los errores y en los aciertos al hablar de El Origen de las Especies, un libro, dice,… que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas, lo cual es falso…y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas. Y esto último es cierto a medias, un libro destinado a desplazar una serie de doctrinas mítico-religiosas, cierto. Pero con… ¿con una teoría científica? No. Eso no es posible. Las doctrinas mítico-religiosas sólo pueden ser reemplazadas por otras doctrinas mítico-religiosas. Se equivoca de nuevo Benet. En el libro de Darwin no había teoría científica ni formulación lógica alguna.

Como bien dice al final de estos párrafos,  se trataba de algo que habían entendido bien las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras. Se trataba  de sentar las bases para la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social. Lo dicho. Lean, piensen y comenten…

….Comienza la cita de Londres victoriano…

Ciertamente, en sus últimos años Alberto había podido asistir a una auténtica erupción de la energía, del talento y del coraje de su pueblo; a un renacimiento —por segunda vez en el siglo— de la ciencia, de la industria y del arte. Cuando en el último cuarto de siglo Oscar Wilde acuñó el concepto de “Renacimiento inglés”, como tema central de sus conferencias en Gran Bretaña y Estados Unidos se estaba sin duda refiriendo a las grandes señales que había en la década de su nacimiento. En el año 1858 se procedió a la botadura del Great Eastern, un monstruo de hierro de 20 000 toneladas de desplazamiento, sólo superado en el siglo XX, que podía transportar 4 000 pasajeros alojados en cinco cubiertas y depositarlos al otro lado del Atlántico en cuatro días de navegación, aunque nunca llegó a hacerlo; Wallace y Darwin impartían sus primeras lecciones sobre la selección natural que apenas despertaron unas pocas controversias entre los especialistas: Maxwell enunciaba las leyes del campo electromagnético. Thompson, posteriormente lord Kelvin, definía los límites térmicos del universo. En aquellos años Dickens publica Tiempos difíciles, Pequeña Dorrit, La historia de dos ciudades y Grandes esperanzas; George Eliot, las Escenas de la vida clerical, Silas Marner y Adam Bede; Stevenson, La isla del tesoro, y De Quincey, la versión final de Las confesiones de un opiómano inglés: Fitzgerald,  la traducción de Rubbaiyat de Ornar Khayyam, y Morris, La defensa de Guenevere al tiempo que funda su compañía de textiles. Millais pinta Sir Isumbras, Vale of Rest y Autumn Leaves. Whistler At the Piano; Scott construye la capilla del colegio de Exeter. Stevens el monumento a Wellington y Landseer los leones de la columna de Nelson, un aditamento que en lo sucesivo se considerará obligado para toda clase de parlamentos, puentes, bancos y muscos. Speke descubre y explora el lago Nyanza y Livingstone el Nyassa; Stanley, en busca de este último, descubre las fuentes del Nilo.

Pero sin duda el acontecimiento capital de entonces fue la publicación por Darwin de El Origen de las Especies, un libro que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas.

No es fácil imaginar hoy en día una polémica que se trasladó hacia los principios morales y religiosos en que reposaba la sociedad en lugar de centrarse sobre los hechos o las familias de hechos estudiados por Darwin y reunidos todos en una única y lógica formulación. En el pasado, la ciencia era una actividad un tanto marginal y esotérica, casi una actividad de brujos, sus hallazgos sólo tenían una limitada aplicación en la vida social, y de hecho la ciudad y el campo podían vivir ajenos a ellos, y si sus teorías chocaban con las doctrinas oficiales bastaba con declararlas heréticas y dejar que siguiera el curso de la historia. Pero la Ilustración, los progresos y descubrimientos  científicos de los siglos XVIII y XIX y la Revolución Industrial, habían hecho de la ciencia, sobre todo de la experimental, uno de los pilares de la sociedad, tan imprescindible como los otros. En tiempos de Darwin, un conflicto entre ciencia y doctrina ofrecía ya pocas posibilidades de componendas y obligaba a elegir. La teoría de la evolución fue recibida con horror por las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras- persuadidas de que cualquier hipótesis contraria a la creación del mundo por seis actos de potestad divina en seis días de una semana muy cargada de trabajo, suponía la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social.

…Fin de la cita.

 

Bibliografía

Benet, J. 1989. Londres victoriano. Editorial Planeta. Barcelona.

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Decididamente Darwin se opone a la idea de Diseño: Algunas opiniones al respecto.

Son muchos entre los lectores de El Origen de las Especies los que detectaron su objetivo de ir en contra de la idea de diseño. Ya vimos por ejemplo la interpretación del Reverendo Charles Hodge en su libro “What is darwinism?” .

Otro lector con interpretación semejante es más conocido y menos religioso. Se trata de Henry James, quien había estado en la casa del naturalista inglés, no sabemos si tomando el té o no, tal vez sí. Y por lo tanto tal vez fuese ahí, en Down, en la casa de Darwin, tomando el té en donde se inspiró para escribir aquel párrafo memorable en el que relacionaba la moral de los ingleses con el té, identificándolos.

Pues bien, Henry James, amigo de Darwin había dicho de su obra que con ella se había eliminado de una vez por todas el diseño de la mente de los científicos:“has once for all displaced design from the minds of the ‘scientific”.

Que hubiese podido ocurrir esto sería difícil de entender sin una ayuda. Pero Henry James sabía lo que decía.  Según indica Kristin Boudreau James sospechaba de la autoridad institucional, aceptando las ideas por su utilidad más que por el status de sus fuentes:

 

James was cheerfully suspicious of institutional authority, accepting ideas because of their usefulness rather than because of the status of their sources.

 

En España un lector de Darwin que se  percató de su intención fue Cánovas del Castillo, quien en un discurso indicó que Darwin se proponía hacer inútil la idea de Dios.

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El Origen de las Especies, una larga serie de errores

 

 Perífrasis y Metalepsis
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 Detallamiento
 Obsecratio
 Prosopopeya
 Concesio
 Aliteración  Pleonasmo
 Interrogación retórica
 Oxímoron
 Metonimia
 Aposiopesis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 1:  Conjunto de figuras retóricas firmemente ancladas unas sobre otras que se deduce del análisis del capítulo 4 del Origen de las Especies.

El error fundamental o fundacional del darwinismo consiste en la confusión entre selección y mejora, la parte por el todo, una metonimia. Dicho error es la consecuencia de haber elegido un modelo inconveniente: la granja no sirve como modelo para estudiar el origen de las especies.

Un error no reconocido se puede intentar camuflar con otros errores y así al error fundamental del darwinismo, la metonimia fundacional producto de confusión de selección y mejora se añade una larga cadena de errores visibles mediante las correspondientes figuras retóricas.

Referencia

Cervantes E, Pérez Galicia G. 2015. ¿Está usted de broma Mr Darwin? La retórica en el corazón del darwinismo. OIACDI. Amazon.

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Atentado contra la Taxonomía en el párrafo octingentésimo trigésimo tercero de El Origen de las Especies

Como indicaba al comentar el párrafo anterior, esta obra es una amenaza muy seria para la taxonomía y, por lo tanto, tomarla en serio constituye un grave peligro para la Historia Natural.

El párrafo presente empieza con una afirmación digna de un análisis muy profundo.

Parecería a primera vista una falsedad que el autor acepta como verdad si leyésemos sólo esto:

 

..la sola distinción entre especies y variedades bien marcadas es que de estas últimas se sabe, o se cree, que están unidas actualmente por gradaciones intermedias, mientras que las especies lo estuvieron en otro tiempo.

 

Pero es que esto tiene materia suficiente para un análisis muy profundo puesto que no es una simple afirmación sino que lleva ese complemento añadido (se cree) y la afirmación final precisamente de aquello que estamos cuestionando (mientras que las especies lo estuvieron en otro tiempo.) . Esto, que como digo merece análisis a parte, va precedido de esto otro:

 

En lo futuro nos veremos obligados a reconocer que

Y pregunto yo: ¿Acaso no es el propio autor de este libro  quien nos obligará a creer lo que él dice?

El resto es un conjunto de disparates que nunca debió ser publicado. Un verdadero atentado contra la taxonomía que, como indicaba arriba, reclama un análisis en profundidad que está todavía por hacer.

 

 

833.

 

 

Hereafter we shall be compelled to acknowledge that the only distinction between species and well-marked varieties is, that the latter are known, or believed to be connected at the present day by intermediate gradations, whereas species were formerly thus connected. Hence, without rejecting the consideration of the present existence of intermediate gradations between any two forms, we shall be led to weigh more carefully and to value higher the actual amount of difference between them. It is quite possible that forms now generally acknowledged to be merely varieties may hereafter be thought worthy of specific names; and in this case scientific and common language will come into accordance. In short, we shall have to treat species in the same manner as those naturalists treat genera, who admit that genera are merely artificial combinations made for convenience. This may not be a cheering prospect; but we shall at least be freed from the vain search for the undiscovered and undiscoverable essence of the term species.

 

En lo futuro nos veremos obligados a reconocer que la sola distinción entre especies y variedades bien marcadas es que de estas últimas se sabe, o se cree, que están unidas actualmente por gradaciones intermedias, mientras que las especies lo estuvieron en otro tiempo. Por consiguiente, sin excluir la consideración de la existencia actual de gradaciones intermedias entre dos formas, nos veremos llevados a medir más cuidadosamente la intensidad real de la diferencia entre ellas y a concederle mayor valor. Es perfectamente posible que formas reconocidas hoy generalmente como simples variedades se las pueda, en lo futuro, juzgar dignas de nombres específicos, y en este caso el lenguaje científico y el corriente se pondrán de acuerdo. En una palabra, tendremos que tratar las especies del mismo modo que tratan los géneros los naturalistas que admiten los géneros como simples combinaciones artificiales hechas por conveniencia. Esta puede no ser una perspectiva tentadora; pero, por lo menos, nos veremos libres de las infructuosas indagaciones tras la esencia indescubierta e indescubrible del término especie.

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Sembrando el caos en el párrafo octingentésimo trigésimo segundo de El Origen de las Especies

Advierte el autor, anticipando acontecimientos:

Cuando las opiniones propuestas por mí en este libro y por míster Wallace, o cuando opiniones análogas sobre el origen de las especies estén generalmente admitidas, podremos prever vagamente que habrá una considerable revolución en la Historia Natural.

Y acierta. Aquí plenamente. No solo es cierto, como dice, que habrá una considerable revolución en la Historia Natural. Más aún: desaparecerá la Historia Natural.

Continua con arrogancia, cual salvador de la Sistemática (cosa que es justo lo contrario):

Los sistemáticos podrán proseguir sus trabajos como hasta el presente; pero no estarán obsesionados incesantemente por la obscura duda de si esta o aquella forma son verdaderas especies; lo cual -estoy seguro, y hablo por experiencia- será no pequeño alivio.

Los sistemáticos irán desapareciendo poco a poco, porque si es lo mismo especie que variedad y, como él dice, desaparece esa preocupación por saber (si esta o aquella forma son verdaderas especies) entonces, el caos está sembrado.

 

 

832.

When the views advanced by me in this volume, and by Mr. Wallace or when analogous views on the origin of species are generally admitted, we can dimly foresee that there will be a considerable revolution in natural history. Systematists will be able to pursue their labours as at present; but they will not be incessantly haunted by the shadowy doubt whether this or that form be a true species. This, I feel sure and I speak after experience, will be no slight relief. The endless disputes whether or not some fifty species of British brambles are good species will cease. Systematists will have only to decide (not that this will be easy) whether any form be sufficiently constant and distinct from other forms, to be capable of definition; and if definable, whether the differences be sufficiently important to deserve a specific name. This latter point will become a far more essential consideration than it is at present; for differences, however slight, between any two forms, if not blended by intermediate gradations, are looked at by most naturalists as sufficient to raise both forms to the rank of species.

 

Cuando las opiniones propuestas por mí en este libro y por míster Wallace, o cuando opiniones análogas sobre el origen de las especies estén generalmente admitidas, podremos prever vagamente que habrá una considerable revolución en la Historia Natural. Los sistemáticos podrán proseguir sus trabajos como hasta el presente; pero no estarán obsesionados incesantemente por la obscura duda de si esta o aquella forma son verdaderas especies; lo cual -estoy seguro, y hablo por experiencia- será no pequeño alivio. Cesarán las interminables discusiones de si unas cincuenta especies de zarzas británicas son o no buenas especies. Los sistemáticos tendrán sólo que decidir -lo que no será fácil- si una forma es suficientemente constante y diferente de las otras para ser susceptible de definición, y, caso de serlo, si las diferencias son lo bastante importantes para que merezca un nombre específico. Este último punto pasará a ser una consideración mucho más esencial de lo que es actualmente, pues las diferencias, por pequeñas que sean, entre dos formas cualesquiera, si no están unidas por gradaciones intermedias, son consideradas por la mayor parte de los naturalistas como suficientes para elevar ambas formas a la categoría de especies.

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Importancia y actualidad de la Retórica

 

Que una disciplina tenga dos o tres mil años de antigüedad no significa, ni mucho menos, que quienes se dedican a ella sean unos ignorantes, ociosos o renegados.

La Retórica, análisis del discurso practicado desde los presocráticos, es hoy disciplina de la máxima actualidad puesto que nos permite sacudir los textos hablados y escritos y cribar, seleccionar lo que en ellos hay de grano y lo que hay de paja descubriendo que, lamentablemente, esta última es muy abundante en los tiempos que corren.

Sacudido, el discurso de nuestros políticos y gobernantes deja caer un montón de falacias de todo tipo. Exprimido, sometido a las herramientas de la retórica, es fuente de contradicciones, confusiones, y giros verbales demostrando que donde no hay ideas no tienen por qué escasear las palabras, sino todo lo contrario. El exceso verbal, detallamiento, es prueba a menudo de otros muchos errores.

Así, mediante las herramientas de la Retórica, hemos analizado el libro de Darwin, titulado “Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia de las Razas Favorecidas en la lucha por la vida”, y más concretamente su capítulo IV en el que se expone la parte central: la Selección Natural. Una idea abstrusa que parte de un error: Al describir las actividades de los ganaderos, Darwin confunde el todo con la parte y llama al proceso de Mejora genética (Breeding en inglés), selección. Grave error que, para disimularlo, se ve obligado a cubrir con otro y otro, y así sucesivamente.

Acuñando el concepto Selección Natural, necesario pues no podría hablar de “Mejora Natural”, tropieza de nuevo y construye un oxímoron, expresión viciada en la que una mitad contradice a la otra: Es imposible que la naturaleza seleccione. Para salvarse de este segundo error acude a un tercero y así se contesta a sí mismo a la pregunta ¿Qué es la selección natural? Mediante un Pleonasmo: La supervivencia de los más aptos. Claro, ¿Y de quién si no? ¿Cómo va a sobrevivir alguien o algo que no sea el o lo más apto? Larga cadena de errores y disparates que no acaba ahí, pues para mantenerse necesita crear un cuarto error, este bien sonoro: Otorgar un conjunto de actividades a sus construcciones verbales carentes de significado.

Así veremos también como la selección natural, que no es nada, cobra vida y hace, crea, modifica. La lucha por la supervivencia que tampoco es nada, actúa, efectúa, impone. La supervivencia de los más aptos, expresión sin significado alguno es hipótesis, causa y teoría, explicación.

La retórica darwiniana fluye libre y alcanza su cénit mediante ese recurso formal que se llama Prosopopeya, personificación, y que tan bien detectó su contemporáneo, el científico francés Pierre Flourens.

Analizando hoy la retórica darwiniana se explica uno por qué les cuesta a los darwinistas responder preguntas tan sencillas como ¿Qué es la selección natural? ¿Es una magnitud? ¿En qué unidades puede medirse?

Nuestros lectores se ahorrarán muchos esfuerzos vanos dedicados a entender páginas y páginas impresas con textos incomprensibles, verdaderos trabalenguas. El problema no se limita al darwinismo, ni se restringe dentro de los límites de la ciencia. En la sociedad contemporánea, muchos de los textos producidos a diario tienen como principal objetivo generar confusión. Las personas confusas son más manipulables. Así funciona el binomio Con-Con desde Darwin y aún antes, desde los presocráticos. Quien genera confusión aumentará el control.

 

 

¿Está usted de broma Mr Darwin? La Retórica en el corazón del darwinismo. Emilio Cervantes y Guillermo Pérez Galicia. OIACDI. 2015. 306 pp.

 

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Todo el mundo admitirá que los registros geológicos son imperfectos y otra enorme falsedad en el párrafo septingentésimo nonagésimo sexto de El Origen de las Especies

Y ahora, se preguntarán ustedes: ¿Cuál es esa enorme falsedad?. Pues bien. Esta:

 

Si consideramos espacios de tiempo lo bastante largos, la Geología manifiesta claramente que todas las especies han cambiado y que han cambiado del modo exigido por la teoría, pues han cambiado lentamente y de un modo gradual.

 

La Geología no manifiesta en absoluto que las especies hayan cambiado. Y mucho menos que lo hayan hecho de modo gradual.

 

 

796

 

 

That the geological record is imperfect all will admit; but that it is imperfect to the degree required by our theory, few will be inclined to admit. If we look to long enough intervals of time, geology plainly declares that species have all changed; and they have changed in the manner required by the theory, for they have changed slowly and in a graduated manner. We clearly see this in the fossil remains from consecutive formations invariably being much more closely related to each other than are the fossils from widely separated formations.

 

Todo el mundo admitirá que los registros geológicos son imperfectos; muy pocos se inclinarán a admitir que lo son en el grado requerido por nuestra teoría. Si consideramos espacios de tiempo lo bastante largos, la Geología manifiesta claramente que todas las especies han cambiado y que han cambiado del modo exigido por la teoría, pues han cambiado lentamente y de un modo gradual. Vemos esto claramente en que los restos fósiles de formaciones consecutivas están invariablemente mucho más relacionadas entre sí que los de formaciones muy separadas.

 

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