Archivo para la categoría ‘Fundación del Creacionismo en OSMNS’

El diccionario de oxímoron crece y crece sin parar: Conclusiones impertinentes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace años comenzábamos una recopilación de oxímoron (#oxymoron) , expresiones que se construyen mediante la unión de dos términos incompatibles y, por lo tanto, no tienen ningún significado. Ya decíamos entonces que la ventaja en este tipo de diccionarios es que las definiciones son todas iguales entre sí e iguales a cero. Ninguna de estas expresiones tiene significado alguno y sólo sirven para entontecer al personal y tenerlo durante horas perdido en discusiones estúpidas o, lo que es lo mismo expresado directamente, para el lavado de cerebro.

Es asombrosa la proliferación de este tipo de expresiones en tiempos recientes y así en las últimas semanas hemos detectado las siguientes:

Ateo católico

Católico protestante

Divine evolution

Ética Universal

Evolución divina

Exhibición privada

Filosofía masónica

Patriotismo universal

Protestante católico

Quality control in Liberals

Región masónica

Religión masónica

Reglamento oficial de las sociedades secretas

Ruinas restauradas

Smart Phone

Teléfono inteligente

Teléfono tonto

Vida extinguida

 

Todas ellas incorporadas en las secciones correspondientes del diccionario.

Orwell estaría muy contento de ver cómo se cumplen sus predicciones: el número de expresiones inútiles crece sin parar, el diccionario de neolengua progresa y el entontecimiento general avanza. No obstante, le sorprendería el gran papel que tenemos casi toda la gente, la mayoría, esos que el llamaba “los proles” en la elaboración y mantenimiento de este estado de caos, algo que supera sus expectativas.

Vengan ahora los académicos e intelectuales a intentar convencernos de aquellos  viejos mitos de evolución y progreso cuando lo evidente es que nos encontramos sometidos a una involución y retroceso sin precedentes.

Pero enmedio de este desconcierto todavía es posible extraer algunas conclusiones. Así llama la atención la cantidad de oxímoron que pertenecen a dos terrenos: por un lado los que se refieren a sectas y sociedades secretas y por otro los propios de  los dominios de la biología evolutiva y de la evolución. ¿Estarán relacionados ambos terrenos tan dispares por algo más que esta simple coincidencia? Sospechamos que sí.

Entre las recientes capturas  destacaremos dos puntos estrechamente relacionados. Primero, que hay biografías que ponen en evidencia que el concepto de oxímoron se puede extender a las personas acuñando así el término de oxímoron ambulante (#oxymoronambulante) del que hemos dado ya algunos ejemplos. Carlos Marx es un caso espectacular de oxímoron ambulante.

En segundo lugar mencionaremos el último oxímoron capturado, la Evolución divina o divine evolution, pues si una finalidad queda clara tras la lectura de El Origen de las Especies de Darwin es que su modelo de evolución basado en la supervivencia de los más aptos, niega todo diseño y va en contra de toda divinidad. Esta expresión, divine evolution, nos ayuda a reafirmar la idea anterior del concepto de oxímoron ambulante o personal , del que Carlos Darwin sería un ejemplo extraordinario. A la altura de su tocayo y contemporáneo. El marxismo y la evolución, dos fuentes constantes de confusión.

 

 

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Substituto de la religión: Una interpretación parcialmente correcta del El Origen de las Especies por Juan Benet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Benet, que no había leído el Origen de las Especies, se refería en una entrevista a la Ciencia como Aparato de Convicciones.

En su libro titulado Londres Victoriano, este autor dedica unos párrafos memorables al Origen de las Especies, libro que, repetimos, no había leído, y por tanto no podía entender.

No obstante acierta en algunos de sus comentarios y destaca realmente lo que es esta obra: Un acontecimiento capital de la Época victoriana.  Empero, se equivoca al decir que el libro resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas. No hay ni una sola investigación biológica original en este libro.

Acierta plenamente en otros puntos de los que resumimos dos:

  1. El libro estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo
  2. Suponía la destrucción de los fundamentos de la religión, del Estado, de la familia y del orden social.

 

Pero lean ustedes estos párrafos, obra cumbre de la escritura sintética, por si pudiese habérsenos escapado algún otro aspecto importante, que seguro será digno de mención y crítica en posteriores ocasiones. Y fíjense sobre todo en los errores y en los aciertos al hablar de El Origen de las Especies, un libro, dice,… que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas, lo cual es falso…y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas. Y esto último es cierto a medias, un libro destinado a desplazar una serie de doctrinas mítico-religiosas, cierto. Pero con… ¿con una teoría científica? No. Eso no es posible. Las doctrinas mítico-religiosas sólo pueden ser reemplazadas por otras doctrinas mítico-religiosas. Se equivoca de nuevo Benet. En el libro de Darwin no había teoría científica ni formulación lógica alguna.

Como bien dice al final de estos párrafos,  se trataba de algo que habían entendido bien las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras. Se trataba  de sentar las bases para la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social. Lo dicho. Lean, piensen y comenten…

….Comienza la cita de Londres victoriano…

Ciertamente, en sus últimos años Alberto había podido asistir a una auténtica erupción de la energía, del talento y del coraje de su pueblo; a un renacimiento —por segunda vez en el siglo— de la ciencia, de la industria y del arte. Cuando en el último cuarto de siglo Oscar Wilde acuñó el concepto de “Renacimiento inglés”, como tema central de sus conferencias en Gran Bretaña y Estados Unidos se estaba sin duda refiriendo a las grandes señales que había en la década de su nacimiento. En el año 1858 se procedió a la botadura del Great Eastern, un monstruo de hierro de 20 000 toneladas de desplazamiento, sólo superado en el siglo XX, que podía transportar 4 000 pasajeros alojados en cinco cubiertas y depositarlos al otro lado del Atlántico en cuatro días de navegación, aunque nunca llegó a hacerlo; Wallace y Darwin impartían sus primeras lecciones sobre la selección natural que apenas despertaron unas pocas controversias entre los especialistas: Maxwell enunciaba las leyes del campo electromagnético. Thompson, posteriormente lord Kelvin, definía los límites térmicos del universo. En aquellos años Dickens publica Tiempos difíciles, Pequeña Dorrit, La historia de dos ciudades y Grandes esperanzas; George Eliot, las Escenas de la vida clerical, Silas Marner y Adam Bede; Stevenson, La isla del tesoro, y De Quincey, la versión final de Las confesiones de un opiómano inglés: Fitzgerald,  la traducción de Rubbaiyat de Ornar Khayyam, y Morris, La defensa de Guenevere al tiempo que funda su compañía de textiles. Millais pinta Sir Isumbras, Vale of Rest y Autumn Leaves. Whistler At the Piano; Scott construye la capilla del colegio de Exeter. Stevens el monumento a Wellington y Landseer los leones de la columna de Nelson, un aditamento que en lo sucesivo se considerará obligado para toda clase de parlamentos, puentes, bancos y muscos. Speke descubre y explora el lago Nyanza y Livingstone el Nyassa; Stanley, en busca de este último, descubre las fuentes del Nilo.

Pero sin duda el acontecimiento capital de entonces fue la publicación por Darwin de El Origen de las Especies, un libro que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas.

No es fácil imaginar hoy en día una polémica que se trasladó hacia los principios morales y religiosos en que reposaba la sociedad en lugar de centrarse sobre los hechos o las familias de hechos estudiados por Darwin y reunidos todos en una única y lógica formulación. En el pasado, la ciencia era una actividad un tanto marginal y esotérica, casi una actividad de brujos, sus hallazgos sólo tenían una limitada aplicación en la vida social, y de hecho la ciudad y el campo podían vivir ajenos a ellos, y si sus teorías chocaban con las doctrinas oficiales bastaba con declararlas heréticas y dejar que siguiera el curso de la historia. Pero la Ilustración, los progresos y descubrimientos  científicos de los siglos XVIII y XIX y la Revolución Industrial, habían hecho de la ciencia, sobre todo de la experimental, uno de los pilares de la sociedad, tan imprescindible como los otros. En tiempos de Darwin, un conflicto entre ciencia y doctrina ofrecía ya pocas posibilidades de componendas y obligaba a elegir. La teoría de la evolución fue recibida con horror por las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras- persuadidas de que cualquier hipótesis contraria a la creación del mundo por seis actos de potestad divina en seis días de una semana muy cargada de trabajo, suponía la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social.

…Fin de la cita.

 

Bibliografía

Benet, J. 1989. Londres victoriano. Editorial Planeta. Barcelona.

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Decididamente Darwin se opone a la idea de Diseño: Algunas opiniones al respecto.

Son muchos entre los lectores de El Origen de las Especies los que detectaron su objetivo de ir en contra de la idea de diseño. Ya vimos por ejemplo la interpretación del Reverendo Charles Hodge en su libro “What is darwinism?” .

Otro lector con interpretación semejante es más conocido y menos religioso. Se trata de Henry James, quien había estado en la casa del naturalista inglés, no sabemos si tomando el té o no, tal vez sí. Y por lo tanto tal vez fuese ahí, en Down, en la casa de Darwin, tomando el té en donde se inspiró para escribir aquel párrafo memorable en el que relacionaba la moral de los ingleses con el té, identificándolos.

Pues bien, Henry James, amigo de Darwin había dicho de su obra que con ella se había eliminado de una vez por todas el diseño de la mente de los científicos:“has once for all displaced design from the minds of the ‘scientific”.

Que hubiese podido ocurrir esto sería difícil de entender sin una ayuda. Pero Henry James sabía lo que decía.  Según indica Kristin Boudreau James sospechaba de la autoridad institucional, aceptando las ideas por su utilidad más que por el status de sus fuentes:

 

James was cheerfully suspicious of institutional authority, accepting ideas because of their usefulness rather than because of the status of their sources.

 

En España un lector de Darwin que se  percató de su intención fue Cánovas del Castillo, quien en un discurso indicó que Darwin se proponía hacer inútil la idea de Dios.

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Fundación de la Biología en el párrafo octingentésimo trigésimo cuarto de El Origen de las Especies

La supresión de la taxonomía propuesta en los dos párrafos anteriores acaba con la Historia Natural y deja un hueco enorme para otra ciencia distinta.

Es en el espacio resultante de la destrucción operada en los párrafos anteriores en donde nace la Biología: Una ciencia muy relacionada con la eugenesia. Vinculada a ella desde sus orígenes en el desprecio de formas de vivir y de formas de contemplar la naturaleza que no se ajusten directamente a la propuesta del autor, quien representa a la autoridad.  Sólo con los poderosos apoyos de Huxley y la Royal Society,  se podrá publicar y difundir esta obra fundamental del materialismo y del nihilismo:

 

Cuando no contemplemos ya un ser orgánico como un salvaje contempla a un barco, como algo completamente fuera de su comprensión; cuando miremos todas las producciones de la naturaleza como seres que han tenido una larga historia; cuando contemplemos todas las complicadas conformaciones e instintos como el resumen de muchas disposiciones útiles todas a su posesor, del mismo modo que una gran invención mecánica es el resumen del trabajo, la experiencia, la razón y hasta de los errores de numerosos obreros; cuando contemplemos así cada ser orgánico, ¡cuánto más interesante -hablo por experiencia- se hará el estudio de la Historia Natural!

 

Párrafo que aviva nuestra sospecha de que el autor de una parte importante de esta obra es TH Huxley.

 

 

 

834.

The other and more general departments of natural history will rise greatly in interest. The terms used by naturalists, of affinity, relationship, community of type, paternity, morphology, adaptive characters, rudimentary and aborted organs, etc., will cease to be metaphorical and will have a plain signification. When we no longer look at an organic being as a savage looks at a ship, as something wholly beyond his comprehension; when we regard every production of nature as one which has had a long history; when we contemplate every complex structure and instinct as the summing up of many contrivances, each useful to the possessor, in the same way as any great mechanical invention is the summing up of the labour, the experience, the reason, and even the blunders of numerous workmen; when we thus view each organic being, how far more interesting—I speak from experience—does the study of natural history become!

 

Las otras ramas más generales de la Historia Natural aumentarán mucho en interés. Los términos afinidad, parentesco, comunidad de tipo, paternidad, morfología, caracteres de adaptación, órganos rudimentarios y atrofiados, etc., empleados por los naturalistas, cesarán de ser metafóricos y tendrán el sentido directo. Cuando no contemplemos ya un ser orgánico como un salvaje contempla a un barco, como algo completamente fuera de su comprensión; cuando miremos todas las producciones de la naturaleza como seres que han tenido una larga historia; cuando contemplemos todas las complicadas conformaciones e instintos como el resumen de muchas disposiciones útiles todas a su posesor, del mismo modo que una gran invención mecánica es el resumen del trabajo, la experiencia, la razón y hasta de los errores de numerosos obreros; cuando contemplemos así cada ser orgánico, ¡cuánto más interesante -hablo por experiencia- se hará el estudio de la Historia Natural!

Lectura aconsejada:

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Atentado contra la Taxonomía en el párrafo octingentésimo trigésimo tercero de El Origen de las Especies

Como indicaba al comentar el párrafo anterior, esta obra es una amenaza muy seria para la taxonomía y, por lo tanto, tomarla en serio constituye un grave peligro para la Historia Natural.

El párrafo presente empieza con una afirmación digna de un análisis muy profundo.

Parecería a primera vista una falsedad que el autor acepta como verdad si leyésemos sólo esto:

 

..la sola distinción entre especies y variedades bien marcadas es que de estas últimas se sabe, o se cree, que están unidas actualmente por gradaciones intermedias, mientras que las especies lo estuvieron en otro tiempo.

 

Pero es que esto tiene materia suficiente para un análisis muy profundo puesto que no es una simple afirmación sino que lleva ese complemento añadido (se cree) y la afirmación final precisamente de aquello que estamos cuestionando (mientras que las especies lo estuvieron en otro tiempo.) . Esto, que como digo merece análisis a parte, va precedido de esto otro:

 

En lo futuro nos veremos obligados a reconocer que

Y pregunto yo: ¿Acaso no es el propio autor de este libro  quien nos obligará a creer lo que él dice?

El resto es un conjunto de disparates que nunca debió ser publicado. Un verdadero atentado contra la taxonomía que, como indicaba arriba, reclama un análisis en profundidad que está todavía por hacer.

 

 

833.

 

 

Hereafter we shall be compelled to acknowledge that the only distinction between species and well-marked varieties is, that the latter are known, or believed to be connected at the present day by intermediate gradations, whereas species were formerly thus connected. Hence, without rejecting the consideration of the present existence of intermediate gradations between any two forms, we shall be led to weigh more carefully and to value higher the actual amount of difference between them. It is quite possible that forms now generally acknowledged to be merely varieties may hereafter be thought worthy of specific names; and in this case scientific and common language will come into accordance. In short, we shall have to treat species in the same manner as those naturalists treat genera, who admit that genera are merely artificial combinations made for convenience. This may not be a cheering prospect; but we shall at least be freed from the vain search for the undiscovered and undiscoverable essence of the term species.

 

En lo futuro nos veremos obligados a reconocer que la sola distinción entre especies y variedades bien marcadas es que de estas últimas se sabe, o se cree, que están unidas actualmente por gradaciones intermedias, mientras que las especies lo estuvieron en otro tiempo. Por consiguiente, sin excluir la consideración de la existencia actual de gradaciones intermedias entre dos formas, nos veremos llevados a medir más cuidadosamente la intensidad real de la diferencia entre ellas y a concederle mayor valor. Es perfectamente posible que formas reconocidas hoy generalmente como simples variedades se las pueda, en lo futuro, juzgar dignas de nombres específicos, y en este caso el lenguaje científico y el corriente se pondrán de acuerdo. En una palabra, tendremos que tratar las especies del mismo modo que tratan los géneros los naturalistas que admiten los géneros como simples combinaciones artificiales hechas por conveniencia. Esta puede no ser una perspectiva tentadora; pero, por lo menos, nos veremos libres de las infructuosas indagaciones tras la esencia indescubierta e indescubrible del término especie.

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Error en el párrafo sexcentésimo nonagésimo quinto del Origen de las Especies

El contenido de este párrafo es un puro error, ni más ni menos. Todos los hechos y relaciones que indica ser inexplicables dentro de la opinión ordinaria de la creación independiente de cada especie, pero explicables si admitimos la colonización desde el origen más próximo y fácil, unida a la adaptación subsiguiente de los colonos a su nueva patria, son perfectamente explicables si admitimos cualquier tipo de creación independiente. La propia colonización desde el origen más próximo y fácil, unida a la adaptación subsiguiente de los colonos a su nueva patria no está reñida con cualquier tipo de creación independiente

 

 

695

The relations just discussed—namely, lower organisms ranging more widely than the higher—some of the species of widely-ranging genera themselves ranging widely—such facts, as alpine, lacustrine, and marsh productions being generally related to those which live on the surrounding low lands and dry lands—the striking relationship between the inhabitants of islands and those of the nearest mainland—the still closer relationship of the distinct inhabitants of the islands of the same archipelago—are inexplicable on the ordinary view of the independent creation of each species, but are explicable if we admit colonisation from the nearest or readiest source, together with the subsequent adaptation of the colonists to their new homes.

 

Las relaciones que se acaban de discutir -a saber: que los organismos inferiores tienen mayor extensión geográfica que los superiores; que algunas de las especies de los géneros de gran extensión se extienden también ellas mucho; hechos tales como el de que las producciones alpinas, lacustres y palustres estén generalmente relacionadas con las que viven en las tierras bajas y tierras secas circundantes; el notable parentesco entre los habitantes de las islas y los de la tierra firme más próxima; el parentesco aún mas estrecho de los distintos habitantes de las islas de un mismo archipiélago- son inexplicables dentro de la opinión ordinaria de la creación independiente de cada especie; pero son explicables si admitimos la colonización desde el origen más próximo y fácil, unida a la adaptación subsiguiente de los colonos a su nueva patria.

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La Teoría de Creación Independiente de las especies, única teoría original en esta obra obra, vuelve con nuevos bríos en el párrafo tricentésimo segundo de El Origen de las Especies

 

Dice el autor con gran atrevimiento:

 

me he asombrado de lo raro que es el poder citar un órgano para el cual no se conozca algún grado de transición.

 

Y es  que,  para él, ciertos órganos son grados de transición de otros órganos y de ahí su asombro precisamente porque la naturaleza no le muestre nada que no sea exactamente lo que él quiere ver; es decir lo que tiene asumido de manera preconcebida. Su mentalidad no dista mucho de la de Procrusto, paradigma de la anticiencia a quien nos hemos referido en repetidas ocasiones

 

Sigue empleando un tono verdaderamente peculiar:

 

 

Ciertamente es una verdad que rara vez, o nunca, se presentan en un ser viviente órganos nuevos que parezcan como creados para un fin especial, según enseña también la vieja y algo exagerada regla de Historia Natural, de Natura non facit saltum.

 

Puesto que si,  según su teoría los órganos nuevos son aquellos que aparecen sin estar creados para un fin especial, entonces no pueden estar creados para un fin especial.

 

El autor acaba de prohibir que la naturaleza haga saltos. A partir de este párrafo aquellos afortunados descubridores de yacimientos excepcionales harán mejor en ocultarlos de la información pública so pena de ser perseguidos.

 

302

 

Finally, then, although in many cases it is most difficult even to conjecture by what transitions organs could have arrived at their present state; yet, considering how small the proportion of living and known forms is to the extinct and unknown, I have been astonished how rarely an organ can be named, towards which no transitional grade is known to lead. It is certainly true, that new organs appearing as if created for some special purpose rarely or never appear in any being; as indeed is shown by that old, but somewhat exaggerated, canon in natural history of “Natura non facit saltum.” We meet with this admission in the writings of almost every experienced naturalist; or, as Milne Edwards has well expressed it, “Nature is prodigal in variety, but niggard in innovation.” Why, on the theory of Creation, should there be so much variety and so little real novelty? Why should all the parts and organs of many independent beings, each supposed to have been separately created for its own proper place in nature, be so commonly linked together by graduated steps? Why should not Nature take a sudden leap from structure to structure? On the theory of natural selection, we can clearly understand why she should not; for natural selection acts only by taking advantage of slight successive variations; she can never take a great and sudden leap, but must advance by the short and sure, though slow steps.

 

Finalmente, pues, aunque en muchos casos es dificilísimo aún el conjeturar por qué transiciones han llegado los órganos a su estado presente; sin embargo, considerando el pequeño número de formas vivientes y conocidas en comparación con el de las formas extinguidas y desconocidas, me he asombrado de lo raro que es el poder citar un órgano para el cual no se conozca algún grado de transición. Ciertamente es una verdad que rara vez, o nunca, se presentan en un ser viviente órganos nuevos que parezcan como creados para un fin especial, según enseña también la vieja y algo exagerada regla de Historia Natural, de Natura non facit saltum. La encontramos admitida en los escritos de casi todos los naturalistas experimentados, o, como Milne Edwards lo ha expresado muy bien, la Naturaleza es pródiga en variedad, pero tacaña en innovación. Según la teoría de la creación, ¿por qué ha de haber tanta variedad y tan poca verdadera novedad? Suponiendo que todas las partes y órganos de tantos seres independientes hayan sido creados separadamente para su propio lugar en la Naturaleza, ¿por qué han de estar con tanta frecuencia enlazados entre sí por series de gradaciones? ¿Por qué la Naturaleza no ha dado un salto brusco de conformación a conformación? Según la teoría de la selección natural, podemos comprender claramente por qué no lo hace, pues la selección natural obra solamente aprovechando pequeñas variaciones sucesivas; no puede dar nunca un gran salto brusco, sino que tiene que adelantar por pasos pequeños y seguros, aunque sean lentos.

 

Imagen de Iba Mendes Pesquisa: Natura non facit saltum?

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Tanto Fritz Muller como el autor se muestran en contra de la hipótesis de actos separados de creación en el párrafo ducentésimo nonagésimo sexto de El Origen de las Especies

 

El autor presenta las observaciones de Fritz Muller como ejemplo en apoyo de su teoría. Lamentablemente las observaciones mencionadas pueden ser buenos ejemplos de adaptación. A lo sumo, de Transformación de las Especies, de Evolución. Pero la Transformación de las Especies, llámese si se quiere Evolución,  no es teoría de Darwin, que Lamarck la había presentado ya varias décadas antes.

 

Si la disyuntiva es entre evolución y creación independiente, entonces las observaciones de Fritz Muller pueden venir en apoyo de la primera opción, es decir, de Lamarck. Tales observaciones no apoyan para nada a la selección natural. Más bien al contrario. La explicación es más adecuada sin intromisión de la selección natural.

 

 

 

 

 

296

 

 Fritz Muller argues that this close similarity in so many points of structure must, in accordance with the views advanced by me, be accounted for by inheritance from a common progenitor. But as the vast majority of the species in the above two families, as well as most other crustaceans, are aquatic in their habits, it is improbable in the highest degree that their common progenitor should have been adapted for breathing air. Muller was thus led carefully to examine the apparatus in the air-breathing species; and he found it to differ in each in several important points, as in the position of the orifices, in the manner in which they are opened and closed, and in some accessory details. Now such differences are intelligible, and might even have been expected, on the supposition that species belonging to distinct families had slowly become adapted to live more and more out of water, and to breathe the air. For these species, from belonging to distinct families, would have differed to a certain extent, and in accordance with the principle that the nature of each variation depends on two factors, viz., the nature of the organism and that of the surrounding conditions, their variability assuredly would not have been exactly the same. Consequently natural selection would have had different materials or variations to work on, in order to arrive at the same functional result; and the structures thus acquired would almost necessarily have differed. On the hypothesis of separate acts of creation the whole case remains unintelligible. This line of argument seems to have had great weight in leading Fritz Muller to accept the views maintained by me in this volume.

 

Fritz Müller sostiene que esta estrecha semejanza en tantos puntos de estructura tiene que explicarse, de conformidad con las opiniones expuestas por mí, por herencia de un antepasado común; pero como la inmensa mayoría de las especies de las dos familias anteriores, como la mayor parte de los otros crustáceos, son de costumbres acuáticas, es sumamente improbable que su antepasado común haya estado adaptado a respirar en el aire. Müller fue así llevado a examinar cuidadosamente el aparato respiratorio en las especies de respiración aérea, y encontró que difiere en cada una en varios puntos importantes, como la posición de los orificios, el modo como se abren y se cierran y en algunos detalles accesorios. Ahora bien; estas diferencias se explican, y, hasta podían esperarse, en la suposición de que especies pertenecientes a familias distintas se hubieran ido adaptando lentamente a vivir cada vez más fuera del agua y a respirar el aire; pues estas especies, por pertenecer a familias distintas, habrían sido, hasta cierto punto, diferentes, y -según el principio de que la naturaleza de cada variación depende de dos factores, a saber: la naturaleza del organismo y la de las condiciones ambientes- su modo de variar, con seguridad, no habría sido exactamente el mismo. Por consiguiente, la selección natural habría tenido materiales o variaciones diferentes con que trabajar para llegar al mismo resultado funcional, y las conformaciones de este modo adquiridas tendrían, casi necesariamente, que ser diferentes. En la hipótesis de actos separados de creación, toda la cuestión permanece ininteligible. Este razonamiento parece haber sido de gran peso para llevar a Fritz Müller a aceptar las opiniones sostenidas por mí en este libro.

 

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Las obras del Creador en el párrafo ducentésimo octogésimo tercero de El Origen de las Especies

Como no podría ser de otro modo, el autor viene a descansar de tanta duda planteada en párrafos anteriores acomodándose en los lugares favoritos de máximo reposo y seguridad que le ofrece su tradición familiar y su formación de teólogo: las obras del creador.

¿Tenemos algún derecho a suponer que el Creador trabaja con fuerzas intelectuales como las del hombre? Pregunta el autor en este arriesgado párrafo. Imagínense ustedes que respondemos que no. Entonces ¿de qué Creador estamos hablando? ¿A qué extraña clase de fuerzas intelectuales se refiere el autor en este confuso y miserable  párrafo? ¿ acaso no consiste la ciencia ni más ni menos que en la comprensión de las leyes de la naturaleza? Si es así, entonces la inteligencia es única, si no es así, el autor no sabe de qué habla.

 

Pero ocurre que, a  estas alturas de su obra,  el autor escribe ya con total libertad. Antes de lanzar tantos miles de copias, alguien debió advertirle que sus contenidos no eran dignos de tanta difusión, a no ser que claro, como indica Hodge,  lo que realmente se esté intentando es poner en marcha un movimiento anti-teológico y anti-teleológico. Borrar del mapa toda idea de diseño. Sólo así puede concluir este párrafo de la manera en que lo hace:

 

¿podremos dejar de creer que pueda formarse de este modo un instrumento óptico viviente tan superior a uno de vidrio como las obras del Creador lo son a las del hombre?

 

Por supuesto. No sólo podemos dejar de creer tamaña insensatez, sino que necesariamente tenemos que dejar de creer y empezar a demostrar. Pero el autor no entiende de ciencia y si de creencia, de fé. No en vano sus estudios son los de Teología. Pero inconclusos.

 

 

 

283

 

It is scarcely possible to avoid comparing the eye with a telescope. We know that this instrument has been perfected by the long-continued efforts of the highest human intellects; and we naturally infer that the eye has been formed by a somewhat analogous process. But may not this inference be presumptuous? Have we any right to assume that the Creator works by intellectual powers like those of man? If we must compare the eye to an optical instrument, we ought in imagination to take a thick layer of transparent tissue, with spaces filled with fluid, and with a nerve sensitive to light beneath, and then suppose every part of this layer to be continually changing slowly in density, so as to separate into layers of different densities and thicknesses, placed at different distances from each other, and with the surfaces of each layer slowly changing in form. Further we must suppose that there is a power, represented by natural selection or the survival of the fittest, always intently watching each slight alteration in the transparent layers; and carefully preserving each which, under varied circumstances, in any way or degree, tends to produce a distincter image. We must suppose each new state of the instrument to be multiplied by the million; each to be preserved until a better is produced, and then the old ones to be all destroyed. In living bodies, variation will cause the slight alteration, generation will multiply them almost infinitely, and natural selection will pick out with unerring skill each improvement. Let this process go on for millions of years; and during each year on millions of individuals of many kinds; and may we not believe that a living optical instrument might thus be formed as superior to one of glass, as the works of the Creator are to those of man?

 

Apenas es posible dejar de comparar el ojo con un telescopio. Sabemos que este instrumento se ha perfeccionado por los continuos esfuerzos de los hombres de mayor talento, y, naturalmente, deducimos que el ojo se ha formado por un procedimiento algo análogo; pero ¿esta deducción no será quizá presuntuosa? ¿Tenemos algún derecho a suponer que el Creador trabaja con fuerzas intelectuales como las del hombre? Si hemos de comparar el ojo con un instrumento óptico, debemos imaginar una capa gruesa de tejido transparente con espacios llenos de líquido y con un nervio sensible a la luz, situado debajo, y entonces suponer que todas las partes de esta capa están de continuo cambiando lentamente de densidad hasta separarse en capas de diferentes gruesos y densidades, colocadas a distancias diferentes unas de otras, y cuyas superficies cambian continuamente de forma. Además tenemos que suponer que existe una fuerza representada por la selección natural, o supervivencia de los más adecuados, que acecha atenta y constantemente, toda ligera variación en las capas transparentes y conserva cuidadosamente aquellas que en las diversas circunstancias tienden a producir, de algún modo o en algún grado, una imagen más clara. Tenemos que suponer que cada nuevo estado del instrumento se multiplica por un millón, y se conserva hasta que se produce otro mejor, siendo entonces destruidos los antiguos. En los cuerpos vivientes, la variación producirá las ligeras modificaciones, la generación las multiplicará casi hasta el infinito y la selección natural entresacará con infalible destreza todo perfeccionamiento. Supongamos que este proceso continúa durante millones de años, y cada año en millones de individuos de muchas clases, ¿podremos dejar de creer que pueda formarse de este modo un instrumento óptico viviente tan superior a uno de vidrio como las obras del Creador lo son a las del hombre?

 

 

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Creencias alternativas a elegir en el párrafo ducentésimo septuagésimo sexto de El Origen de las Especies

 

El que crea en actos separados e innumerables de creación, ……….comienza este párrafo, para un poco más adelante presentar la misma alternativa que ya habíamos visto en ocasiones anteriores, por ejemplo en el párrafo 227:

 

………Quien crea en la lucha por la existencia y el principio de la selección natural,

 

Ustedes eligen: Creación o lucha. Cada uno es libre de creer en lo que prefiera. Ni creación ni lucha,  ninguna de las dos alternativas propuestas tienen nada que ver con la ciencia. Andaba equivocado quien hubiese pensado que el libro trataba de ciencia. Al contrario, se trata de posiciones ideológicas, dogmas de fe.

 

Continúa el autor con su perorata dirigida a quien crea en separados e innumerables actos de creación, pero no se trata de eso sino como él mismo había indicado en el párrafo anterior se trata de reconocer que en la naturaleza parece haber un diseño y no ser sus objetos el resultado de una fuerza ciega actuando sobre una variación que no sabemos de dónde procede y mucho menos como viene a indicar ahora:

 

que todo ser orgánico se está esforzando continuamente por aumentar en número de individuos, y que si un ser cualquiera varía, aunque sea muy poco, en costumbres o conformación, y obtiene de este modo ventaja sobre otros que habitan en el mismo país, se apropiará el puesto de estos habitantes, por diferente que éste pueda ser de su propio puesto.

 

Como buen creyente el autor argumenta de manera impecable en contra de su propia creencia:

 

Por consiguiente no le causará sorpresa que existan gansos y rabihorcados con patas con membranas interdigitales, que vivan en tierra seca o que rara vez se posen en el agua; que haya guiones de codornices con dedos largos que vivan en los prados, en lugar de vivir en lagunas; que haya pájaros carpinteros donde apenas existe un árbol; que haya tordos e himenópteros que buceen y petreles con costumbres de pingüinos.

 

Al contrario, decimos, si alguien cree en la selección natural y en la lucha por la supervivencia tiene que reconocer que es imposible que haya todas estas cosas fuera de su lugar. Todas ellas habrían sido exterminadas.

 

 

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He who believes in separate and innumerable acts of creation may say, that in these cases it has pleased the Creator to cause a being of one type to take the place of one belonging to another type; but this seems to me only restating the fact in dignified language. He who believes in the struggle for existence and in the principle of natural selection, will acknowledge that every organic being is constantly endeavouring to increase in numbers; and that if any one being varies ever so little, either in habits or structure, and thus gains an advantage over some other inhabitant of the same country, it will seize on the place of that inhabitant, however different that may be from its own place. Hence it will cause him no surprise that there should be geese and frigate-birds with webbed feet, living on the dry land and rarely alighting on the water, that there should be long-toed corncrakes, living in meadows instead of in swamps; that there should be woodpeckers where hardly a tree grows; that there should be diving thrushes and diving Hymenoptera, and petrels with the habits of auks.

 

El que crea en actos separados e innumerables de creación, puede decir que en estos casos le ha placido al Creador hacer que un ser de un tipo ocupe el lugar de otro que pertenece a otro tipo; pero esto me parece tan sólo enunciar de nuevo el hecho con expresión más digna. Quien crea en la lucha por la existencia y el principio de la selección natural, sabrá que todo ser orgánico se está esforzando continuamente por aumentar en número de individuos, y que si un ser cualquiera varía, aunque sea muy poco, en costumbres o conformación, y obtiene de este modo ventaja sobre otros que habitan en el mismo país, se apropiará el puesto de estos habitantes, por diferente que éste pueda ser de su propio puesto. Por consiguiente no le causará sorpresa que existan gansos y rabihorcados con patas con membranas interdigitales, que vivan en tierra seca o que rara vez se posen en el agua; que haya guiones de codornices con dedos largos que vivan en los prados, en lugar de vivir en lagunas; que haya pájaros carpinteros donde apenas existe un árbol; que haya tordos e himenópteros que buceen y petreles con costumbres de pingüinos.

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