‘OSMNS Chapter 5’

Se trata de manera muy confusa sobre la variación en caracteres específicos en el párrafo ducentésimo vigésimo noveno de El Origen de las Especies

 

La redacción del autor deja como de costumbre mucho que desear. Así por ejemplo tras exponer un ejemplo imaginario (variación del color en especie y en género), leemos:

 

He elegido este ejemplo porque no es aplicable en este caso la explicación que darían la mayor parte de los naturalistas,…….

 

Evidentemente, la mayor parte de los naturalistas no se molestarían en explicar un ejemplo imaginario. Pero sigamos leyendo:

 

……., o sea: que los caracteres específicos son más variables que los genéricos, debido a que están tomados de partes de menos importancia fisiológica que los utilizados comúnmente para clasificar los géneros. Creo que esta explicación es, en parte, exacta, aunque sólo de un modo indirecto; ….

¿Qué quiere decir esta última frase: en parte, exacta, aunque sólo de un modo indirecto?

 

¿Por qué no se indican ejemplos a continuación?:

 

Sería casi superfluo aducir pruebas en apoyo de la afirmación de que los caracteres específicos ordinarios son más variables que los genéricos; pero, tratándose de caracteres importantes, he observado repetidas veces en obras de Historia Natural, que cuando un autor observa con sorpresa que un órgano o parte importante, que generalmente es muy constante en todo un grupo grande de especies, difiere considerablemente en especies muy próximas, este carácter es con frecuencia variable en los individuos de la misma especie. Y este hecho muestra que un carácter que es ordinariamente de valor genérico, cuando desciende en valor y llega a hacerse sólo de valor específico, muchas veces se vuelve variable, aun cuando su importancia fisiológica puede seguir siendo la misma. Algo de esto se aplica a las monstruosidades; por lo menos, Isidore Geoffroy Saint-Hilaire no tiene, al parecer, duda alguna de que, cuanto más difiere normalmente un órgano en las diversas especies de un mismo grupo, tanto más sujeto a anomalías está en los individuos.

 

¿Por qué ni tan siquiera indica apropiadamente la referencia de Geoffroy?

¿Por qué no definió el autor correctamente géneros y especies en el segundo capítulo dedicado a variación en la naturaleza?

 

229. SPECIFIC CHARACTERS MORE VARIABLE THAN GENERIC CHARACTERS.

 

The principle discussed under the last heading may be applied to our present subject. It is notorious that specific characters are more variable than generic. To explain by a simple example what is meant: if in a large genus of plants some species had blue flowers and some had red, the colour would be only a specific character, and no one would be surprised at one of the blue species varying into red, or conversely; but if all the species had blue flowers, the colour would become a generic character, and its variation would be a more unusual circumstance. I have chosen this example because the explanation which most naturalists would advance is not here applicable, namely, that specific characters are more variable than generic, because they are taken from parts of less physiological importance than those commonly used for classing genera. I believe this explanation is partly, yet only indirectly, true; I shall, however, have to return to this point in the chapter on Classification. It would be almost superfluous to adduce evidence in support of the statement, that ordinary specific characters are more variable than generic; but with respect to important characters, I have repeatedly noticed in works on natural history, that when an author remarks with surprise that some important organ or part, which is generally very constant throughout a large group of species, DIFFERS considerably in closely-allied species, it is often VARIABLE in the individuals of the same species. And this fact shows that a character, which is generally of generic value, when it sinks in value and becomes only of specific value, often becomes variable, though its physiological importance may remain the same. Something of the same kind applies to monstrosities: at least Is. Geoffroy St. Hilaire apparently entertains no doubt, that the more an organ normally differs in the different species of the same group, the more subject it is to anomalies in the individuals.

 

El principio discutido bajo el epígrafe anterior puede aplicarse a la cuestión presente. Es evidente que los caracteres específicos son mucho más variables que los genéricos. Explicaré con un solo ejemplo lo que esto quiere decir: si en un género grande de plantas unas especies tuviesen las flores azules y otras las flores rojas, el color sería un carácter solamente específico y nadie se extrañaría de que una de las especies azules se convirtiese en roja, o viceversa; pero si todas las especies tuviesen flores azules, el color pasaría a ser un carácter genérico, y su variación sería un hecho más extraordinario. He elegido este ejemplo porque no es aplicable en este caso la explicación que darían la mayor parte de los naturalistas, o sea: que los caracteres específicos son más variables que los genéricos, debido a que están tomados de partes de menos importancia fisiológica que los utilizados comúnmente para clasificar los géneros. Creo que esta explicación es, en parte, exacta, aunque sólo de un modo indirecto; como quiera que sea, insistiré sobre este punto en el capítulo sobre la clasificación. Sería casi superfluo aducir pruebas en apoyo de la afirmación de que los caracteres específicos ordinarios son más variables que los genéricos; pero, tratándose de caracteres importantes, he observado repetidas veces en obras de Historia Natural, que cuando un autor observa con sorpresa que un órgano o parte importante, que generalmente es muy constante en todo un grupo grande de especies, difiere considerablemente en especies muy próximas, este carácter es con frecuencia variable en los individuos de la misma especie. Y este hecho muestra que un carácter que es ordinariamente de valor genérico, cuando desciende en valor y llega a hacerse sólo de valor específico, muchas veces se vuelve variable, aun cuando su importancia fisiológica puede seguir siendo la misma. Algo de esto se aplica a las monstruosidades; por lo menos, Isidore Geoffroy Saint-Hilaire no tiene, al parecer, duda alguna de que, cuanto más difiere normalmente un órgano en las diversas especies de un mismo grupo, tanto más sujeto a anomalías está en los individuos.

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La selección natural lucha con la tendencia a la reversión y la variabilidad y otras falacias en el párrafo ducentésimo vigésimo octavo de El Origen de las Especies

 

La selección natural no solo es lucha por la supervivencia y supervivencia del más apto. A su vez la selección natural lucha con otros factores como la tendencia a reversión y la variabilidad, se nos informa en este complicado párrafo en el que el autor regresa a la naturaleza para  mencionar el ala del murciélago como ejemplo de órgano extraordinariamente desarrollado.

 

Al principio del párrafo un razonamiento característico del autor en el que la conclusión va incluida ya en la premisa. No se la pierdan:

 

When a part has been developed in an extraordinary manner in any one species, compared with the other species of the same genus, we may conclude that this part has undergone an extraordinary amount of modification since the period when the several species branched off from the common progenitor of the genus.

 

A continuación ambigüedad en estado puro:

This period will seldom be remote in any extreme degree, as species rarely endure for more than one geological period.

Seguidamente una combinación de ambas: Ambigüedad e inclusión de conclusiones en la premisa:

An extraordinary amount of modification implies an unusually large and long-continued amount of variability, which has continually been accumulated by natural selection for the benefit of the species.

 

 

 

228

Now let us turn to nature. When a part has been developed in an extraordinary manner in any one species, compared with the other species of the same genus, we may conclude that this part has undergone an extraordinary amount of modification since the period when the several species branched off from the common progenitor of the genus. This period will seldom be remote in any extreme degree, as species rarely endure for more than one geological period. An extraordinary amount of modification implies an unusually large and long-continued amount of variability, which has continually been accumulated by natural selection for the benefit of the species. But as the variability of the extraordinarily developed part or organ has been so great and long-continued within a period not excessively remote, we might, as a general rule, still expect to find more variability in such parts than in other parts of the organisation which have remained for a much longer period nearly constant. And this, I am convinced, is the case. That the struggle between natural selection on the one hand, and the tendency to reversion and variability on the other hand, will in the course of time cease; and that the most abnormally developed organs may be made constant, I see no reason to doubt. Hence, when an organ, however abnormal it may be, has been transmitted in approximately the same condition to many modified descendants, as in the case of the wing of the bat, it must have existed, according to our theory, for an immense period in nearly the same state; and thus it has come not to be more variable than any other structure. It is only in those cases in which the modification has been comparatively recent and extraordinarily great that we ought to find the GENERATIVE VARIABILITY, as it may be called, still present in a high degree. For in this case the variability will seldom as yet have been fixed by the continued selection of the individuals varying in the required manner and degree, and by the continued rejection of those tending to revert to a former and less modified condition.

 

 

Volvamos ahora a la naturaleza. Cuando una parte se ha desarrollado de un modo extraordinario en una especie, en comparación con las otras especies del mismo género, podemos sacar la conclusión de que esta parte ha experimentado extraordinaria modificación desde el período en que las diferentes especies se separaran del tronco común del género. Este período pocas veces será extremadamente remoto, pues las especies rara vez persisten durante más de un período geológico. Modificaciones muy grandes implican variabilidad grandísima, muy continuada, que se ha ido acumulando constantemente por selección natural para beneficio de la especie. Pero como la variabilidad del órgano o parte extraordinariamente desarrollados ha sido tan grande y continuada dentro de un período no demasiado remoto, tenemos que esperar encontrar todavía, por regla general, más variabilidad en estas partes que en otras del organismo que han permanecido casi constantes durante un período mucho más largo, y yo estoy convencido de que ocurre así. No veo razón para dudar de que la lucha entre la selección natural, de una parte, y la tendencia a la reversión y la variabilidad, de otra, cesarán con el transcurso del tiempo, y que los órganos más extraordinariamente desarrollados pueden hacerse constantes. Por consiguiente, cuando un órgano, por anómalo que sea, se ha transmitido, aproximadamente en el mismo estado, a muchos descendientes modificados, como en el caso del ala del murciélago, tiene que haber existido, según nuestra teoría, durante un inmenso período, casi en el mismo estado, y de este modo, ha llegado a no ser más variable que cualquier otra estructura. Sólo en estos casos, en los cuales la modificación ha sido relativamente reciente y extraordinariamente grande, debemos esperar encontrar la variabilidad generativa, como puede llamársele, presente todavía en sumo grado, pues, en este caso, la variabilidad raras veces habrá sido fijada todavía por la selección continuada de los individuos que varíen del modo y en el grado requeridos y por la exclusión continuada de los que tiendan a volver a un estado anterior y menos modificado.

 

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El autor expone la otra teoría debida a su pluma en el párrafo ducentésimo vigésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

Cuando uno pensaba que ya había leido bastante sobre palomas a lo largo de todo el primer capítulo;  cuando uno ya está de sobra convencido de que no tiene nada que ver la tarea de los mejoradores de animales con la vida en el campo; entonces, enmedio de este capítulo quinto titulado ni más ni menos que “Leyes de la Variación”, vuelve el autor a la carga con su tema favorito: La columbicultura.

 

De nuevo el autor vuelve por sus fueros y  se manifiesta como un notable creacionista: Admite la teoría de creación independiente. Es extraño que ningún otro autor de la ciencia lo haya hecho hasta entonces y esto nos lleva a reconocer a Charles Darwin, el autor de OSMNS, no como fundador del evolucionismo según viene siendo habitual, sino más bien como fundador del creacionismo. El fundador del evolucionismo sería históricamente Lamarck. La teoría o pseudoteoría que Darwin introdujo en el mundo científico es otra: El creacionismo, que consiste en admitir que la creación independiente de las especies es un argumento científico. No obstante el autor defiende mal esta teoría puesto que si las especies han sido creadas independientemente, supongamos que por un creador, entonces no debería este haber seguido normas impuestas. Menos aún por autor tan ambiguo como el de OSMNS.

 

Aparece al final del párrafo el resultado de la pugna establecida entre ambas teorías: el evolucionismo lamarckista y la del autor:

 

A la larga, la selección triunfa, y nunca esperamos fracasar tan completamente que de una buena casta de volteadoras de cara corta obtengamos una paloma tan basta como una volteadora común. Pero mientras la selección avanza en las partes sometidas a modificación podemos esperar mucha variabilidad

 

Y ahora que todos sabemos que no es lícito en ciencia invocar a un creador lo cual constituye delito de Creacionismo, sólo falta que aprendamos que tampoco es lícito invocar a un fantasma semántico:  La Selección Natural.

 

 

 

227

When we see any part or organ developed in a remarkable degree or manner in a species, the fair presumption is that it is of high importance to that species: nevertheless it is in this case eminently liable to variation. Why should this be so? On the view that each species has been independently created, with all its parts as we now see them, I can see no explanation. But on the view that groups of species are descended from some other species, and have been modified through natural selection, I think we can obtain some light. First let me make some preliminary remarks. If, in our domestic animals, any part or the whole animal be neglected, and no selection be applied, that part (for instance, the comb in the Dorking fowl) or the whole breed will cease to have a uniform character: and the breed may be said to be degenerating. In rudimentary organs, and in those which have been but little specialised for any particular purpose, and perhaps in polymorphic groups, we see a nearly parallel case; for in such cases natural selection either has not or cannot come into full play, and thus the organisation is left in a fluctuating condition. But what here more particularly concerns us is, that those points in our domestic animals, which at the present time are undergoing rapid change by continued selection, are also eminently liable to variation. Look at the individuals of the same breed of the pigeon; and see what a prodigious amount of difference there is in the beak of tumblers, in the beak and wattle of carriers, in the carriage and tail of fantails, etc., these being the points now mainly attended to by English fanciers. Even in the same sub-breed, as in that of the short-faced tumbler, it is notoriously difficult to breed nearly perfect birds, many departing widely from the standard. There may truly be said to be a constant struggle going on between, on the one hand, the tendency to reversion to a less perfect state, as well as an innate tendency to new variations, and, on the other hand, the power of steady selection to keep the breed true. In the long run selection gains the day, and we do not expect to fail so completely as to breed a bird as coarse as a common tumbler pigeon from a good short-faced strain. But as long as selection is rapidly going on, much variability in the parts undergoing modification may always be expected.

 

 

Cuando vemos una parte u órgano desarrollado en un grado o modo notables en una especie, la presunción razonable es que el órgano o parte es de suma importancia para esta especie, y, sin embargo, en este caso está muy sujeto a variación. ¿Por qué ha de ser así? Según la teoría de que cada especie ha sido creada independientemente, con todas sus partes tal como ahora las vemos, no puedo hallar explicación alguna; pero con la teoría de que grupos de especies descienden de otras especies y han sido modificados por la selección natural, creo que podemos conseguir alguna luz. Permítaseme hacer primero algunas observaciones preliminares: Si en los animales domésticos cualquier parte de animal, o el animal entero, son desatendidos y no se ejerce selección alguna, esta parte -por ejemplo, la cresta de la gallina Dorking-, o toda la raza, cesará de tener carácter uniforme, y se puede decir que la raza degenera. En los órganos rudimentarios y en los que se han especializado muy poco para un fin determinado, y quizá en los grupos polimorfos, vemos un caso casi paralelo, pues en tales casos la selección natural no ha entrado, o no ha podido entrar, de lleno en juego, y el organismo ha quedado así en un estado fluctuante. Pero lo que nos interesa aquí más particularmente es que aquellas partes de los animales domésticos que actualmente están experimentando rápido cambio por selección continuada son también muy propensas a variación. Considérense los individuos de una misma raza de palomas y véase qué prodigiosa diferencia hay en los picos de las tumblers o volteadoras, en los picos y carúnculas de las carriers o mensajeras inglesas, en el porte y cola de las colipavos, etc., puntos que son ahora atendidos principalmente por los avicultores ingleses. Hasta en una misma sub-raza, como en la paloma volteadora de cara corta, hay notoria dificultad para obtener individuos casi perfectos, pues muchos se apartan considerablemente del standard o tipo adoptado. Verdaderamente puede decirse que hay una constante lucha entre la tendencia a volver a un estado menos perfecto, junto con una tendencia innata a nuevas variaciones, de una parte, y, de otra, la influencia de la continua selección para conservar la raza pura. A la larga, la selección triunfa, y nunca esperamos fracasar tan completamente que de una buena casta de volteadoras de cara corta obtengamos una paloma tan basta como una volteadora común. Pero mientras la selección avanza en las partes sometidas a modificación podemos esperar mucha variabilidad.

 

 

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Poca variación en la misma especie de pájaro y un misterio: El breve y confuso párrafo ducentésimo vigésimo sexto de El Origen de las Especies

 

¿Qué quiere decir el autor en éste párrafo?:

 

  1. Los individuos de la misma especie de pájaros que viven en el mismo territorio varían poco.

 

  1. Esto no se aplica a las plantas (habíamos visto el caso de los Robles de Candolle).

 

Si las plantas de la misma especie hubiesen variado tan poco como los pájaros, entonces , dice el autor, su creencia se habría visto sacudida.

 

Pero, …¿por qué su creencia se vería sacudida por ver el caso en plantas si lo está viendo en pájaros y no le afecta? ¿A qué regla se refiere ahora? Por lo visto, para el autor cada nueva observación es una regla.

 226.

As with birds the individuals of the same species, inhabiting the same country, vary extremely little, I have particularly attended to them; and the rule certainly seems to hold good in this class. I cannot make out that it applies to plants, and this would have seriously shaken my belief in its truth, had not the great variability in plants made it particularly difficult to compare their relative degrees of variability.

 

Como en las aves los individuos de una misma especie que viven en el mismo país varían poquísimo, he prestado a ellos particular atención, y la regla parece ciertamente confirmarse en esta clase. No he podido llegar a comprobar si la regla se aplica a las plantas, y esto me haría vacilar seriamente en mi creencia en su exactitud, si la gran variabilidad de las plantas no hubiese hecho especialmente difícil comparar sus grados relativos de variabilidad.

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Una curiosa regla en el párrafo ducentésimo vigésimo quinto de El Origen de las Especies

 

Cuatro párrafos ocupará ahora esta sección titulada: Los órganos desarrollados en una especie en grado o modo extraordinarios, en comparación del mismo órgano en especies afines, tienden a ser sumamente variables. Comienza con la exposición de una regla importante que se encuentra enunciada en el propio título de la sección:

 

Los órganos desarrollados en una especie en grado o modo extraordinarios, en comparación del mismo órgano en especies afines, tienden a ser sumamente variables.

 

Siendo tan importante la regla llama la atención que el autor sólo de un ejemplo de ella en un género de su especialidad: Pyrgoma.

 

El párrafo vuelve a definir los caracteres sexuales secundarios.

 

 

225

A PART DEVELOPED IN ANY SPECIES IN AN EXTRAORDINARY DEGREE OR MANNER, IN COMPARISON WITH THE SAME PART IN ALLIED SPECIES, TENDS TO BE HIGHLY VARIABLE.

 

Several years ago I was much struck by a remark to the above effect made by Mr. Waterhouse. Professor Owen, also, seems to have come to a nearly similar conclusion. It is hopeless to attempt to convince any one of the truth of the above proposition without giving the long array of facts which I have collected, and which cannot possibly be here introduced. I can only state my conviction that it is a rule of high generality. I am aware of several causes of error, but I hope that I have made due allowances for them. It should be understood that the rule by no means applies to any part, however unusually developed, unless it be unusually developed in one species or in a few species in comparison with the same part in many closely allied species. Thus, the wing of the bat is a most abnormal structure in the class of mammals; but the rule would not apply here, because the whole group of bats possesses wings; it would apply only if some one species had wings developed in a remarkable manner in comparison with the other species of the same genus. The rule applies very strongly in the case of secondary sexual characters, when displayed in any unusual manner. The term, secondary sexual characters, used by Hunter, relates to characters which are attached to one sex, but are not directly connected with the act of reproduction. The rule applies to males and females; but more rarely to females, as they seldom offer remarkable secondary sexual characters. The rule being so plainly applicable in the case of secondary sexual characters, may be due to the great variability of these characters, whether or not displayed in any unusual manner—of which fact I think there can be little doubt. But that our rule is not confined to secondary sexual characters is clearly shown in the case of hermaphrodite cirripedes; I particularly attended to Mr. Waterhouse’s remark, whilst investigating this order, and I am fully convinced that the rule almost always holds good. I shall, in a future work, give a list of all the more remarkable cases. I will here give only one, as it illustrates the rule in its largest application. The opercular valves of sessile cirripedes (rock barnacles) are, in every sense of the word, very important structures, and they differ extremely little even in distinct genera; but in the several species of one genus, Pyrgoma, these valves present a marvellous amount of diversification; the homologous valves in the different species being sometimes wholly unlike in shape; and the amount of variation in the individuals of the same species is so great that it is no exaggeration to state that the varieties of the same species differ more from each other in the characters derived from these important organs, than do the species belonging to other distinct genera.

 

Los órganos desarrollados en una especie en grado o modo extraordinarios, en comparación del mismo órgano en especies afines, tienden a ser sumamente variables.

 

Hace algunos años me llamó mucho la atención una observación hecha por míster Waterhouse sobre el hecho anterior. El profesor Owen también parece haber llegado a una conclusión casi igual. No hay que esperar el intentar convencer a nadie de la verdad de la proposición precedente sin dar la larga serie de hechos que he reunido y que no pueden exponerse aquí. Puedo únicamente manifestar mi convicción de que es esta una regla muy general. Sé que existen diversas causas de error, mas espero que me he hecho bien cargo de ellas. Ha de entenderse bien que la regla en modo alguno se aplica a ningún órgano, aun cuando esté extraordinariamente desarrollado, si no lo está en una o varias especies, en comparación con el mismo órgano en muchas especies afines. Así, el ala del murciélago es una estructura anómala en la clase de los mamíferos; pero la regla no se aplicaría en este caso, pues todo el grupo de los murciélagos posee alas; se aplicaría sólo si alguna especie tuviese alas desarrolladas de un modo notable en comparación con las otras especies del mismo género. La regla se aplica muy rigurosamente en el caso de los caracteres sexuales secundarios cuando se manifiestan de modo extraordinario. La expresión caracteres sexuales secundarios empleada por Hunter se refiere a los caracteres que van unidos a un sexo, pero no están relacionados directamente con el acto de la reproducción. La regla se aplica a machos y hembras, pero con menos frecuencia a las hembras, pues éstas ofrecen pocas veces caracteres sexuales secundarios notables. El que la regla se aplique tan claramente en el caso de los caracteres sexuales secundarios puede ser debido a la gran variabilidad de estos caracteres -manifiéstense o no de modo extraordinario-; hecho del que creo que apenas puede caber duda. Pero que nuestra regla no está limitada a los caracteres sexuales secundarios se ve claramente en el caso de los cirrípedos hermafroditas; cuando estudiaba yo este orden presté particular atención a la observación de míster Waterhouse, y estoy plenamente convencido de que la regla casi siempre se confirma. En una obra futura daré una lista de todos los casos más notables; aquí citaré solo uno, porque sirve de ejemplo de la regla en su aplicación más amplia.  Las válvulas operculares de cirrípedos sésiles (balanos) son, en todos los sentidos de la palabra, estructuras muy importantes, y se diferencian muy poco, incluso en géneros distintos, pero en las diferentes especies de un mismo género, Pyrgoma, estas válvulas presentan una cantidad maravillosa de variación, las válvulas homólogas en las diferentes especies que a veces totalmente diferente en la forma y la cantidad de variación en los individuos de la misma especie es tan grande que no es exagerado afirmar que las variedades de la misma especie difieren más entre sí otros en los personajes derivados de estos órganos importantes, que las especies pertenecientes a otros géneros distintos.

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Variaciones de la selección natural en el breve párrafo ducentésimo vigésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

Faltan ejemplos a lo largo del párrafo y tampoco se entiende que la variación de algo resulte de su inutilidad. En otros párrafos se ha indicado que la inutilidad resulta, por el contrario,  en la eliminación y no en la diversidad. Así, en aquellas ocasiones,  la selección natural era precisamente quien eliminaba del organismo las partes superfluas como leíamos en el párrafo 222:

 

De este modo, a mi parecer, la selección natural tenderá, a la larga, a reducir cualquier parte del organismo tan pronto como llegue a ser superflua por el cambio de costumbres,

Y también en el párrafo 156:

 

Natural selection acts solely through the preservation of variations in some way advantageous, which consequently endure.

 

¿Y acaso no es la selección natural la supervivencia de los más aptos, es decir aquello que garantiza que todo lo que es inútil desaparecerá para siempre en lugar de variar? Pues bien: No. Ahora la Selección Natural hace otra cosa diferente: Variar.

 

 

224.

 

Rudimentary parts, as is generally admitted, are apt to be highly variable. We shall have to recur to this subject; and I will here only add that their variability seems to result from their uselessness, and consequently from natural selection having had no power to check deviations in their structure.

 

 

Los órganos rudimentarios, según se admite generalmente, propenden a ser muy variables. Insistiremos sobre este asunto, y sólo añadiré aquí que su variación parece resultar de su inutilidad y de que la selección natural, por consiguiente, no ha tenido poder para impedir las variaciones de su estructura.

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Atrevida suposición y un disparate más en el párrafo ducentésimo vigésimo tercero de El Origen de las Especies

 

 

La atrevida suposición:

 Supongo que la inferioridad significa aquí que las diferentes partes de la organización están muy poco especializadas para funciones particulares, y, mientras que una misma parte tiene que realizar labor diversa, podemos quizá comprender por qué tenga que permanecer variable, o sea por qué la selección natural no conserve o rechace cada pequeña variación de forma tan cuidadosa como cuando la parte ha de servir para algún objeto especial, del mismo modo que un cuchillo que ha de cortar toda clase de cosas puede tener una forma cualquiera, mientras que un instrumento destinado a un fin determinado tiene que ser de una forma especial.

 

El disparate:

Natural selection, it should never be forgotten, can act solely through and for the advantage of each being.

 

La selección natural, no hay que olvidarlo, puede obrar solamente mediante la ventaja y para la ventaja de cada ser.

 

 

 

 

223. MULTIPLE, RUDIMENTARY, AND LOWLY-ORGANISED STRUCTURES ARE VARIABLE.

 

 

It seems to be a rule, as remarked by Is. Geoffroy St. Hilaire, both with varieties and species, that when any part or organ is repeated many times in the same individual (as the vertebrae in snakes, and the stamens in polyandrous flowers) the number is variable; whereas the number of the same part or organ, when it occurs in lesser numbers, is constant. The same author as well as some botanists, have further remarked that multiple parts are extremely liable to vary in structure. As “vegetative repetition,” to use Professor Owen’s expression, is a sign of low organisation; the foregoing statements accord with the common opinion of naturalists, that beings which stand low in the scale of nature are more variable than those which are higher. I presume that lowness here means that the several parts of the organisation have been but little specialised for particular functions; and as long as the same part has to perform diversified work, we can perhaps see why it should remain variable, that is, why natural selection should not have preserved or rejected each little deviation of form so carefully as when the part has to serve for some one special purpose. In the same way that a knife which has to cut all sorts of things may be of almost any shape; whilst a tool for some particular purpose must be of some particular shape. Natural selection, it should never be forgotten, can act solely through and for the advantage of each being.

 

Según señaló Isidore Geoffroy Saint-Hilaire, parece ser una regla, tanto en las especies como en las variedades, que cuando alguna parte u órgano se repite muchas veces en el mismo individuo -como las vértebras en las culebras y los estambres en las flores poliándricas-, el número es variable, mientras que la misma parte u órgano, cuando se presenta en número menor, es constante. El mismo autor, igual que algunos botánicos, ha observado además que las partes múltiples están muy sujetas a variar de conformación. Como la «repetición vegetativa» -para usar la expresión del profesor Owen- es una señal de organización inferior, la afirmación precedente concuerda con la opinión común de los naturalistas de que los seres que ocupan lugar inferior en la escala de la naturaleza son más variables que los que están más arriba. Supongo que la inferioridad significa aquí que las diferentes partes de la organización están muy poco especializadas para funciones particulares, y, mientras que una misma parte tiene que realizar labor diversa, podemos quizá comprender por qué tenga que permanecer variable, o sea porque la selección natural no conserve o rechace cada pequeña variación de forma tan cuidadosamente como cuando la parte ha de servir para algún objeto especial, del mismo modo que un cuchillo que ha de cortar toda clase de cosas puede tener una forma cualquiera, mientras que un instrumento destinado a un fin determinado tiene que ser de una forma especial. La selección natural, no hay que olvidarlo, puede obrar solamente mediante la ventaja y para la ventaja de cada ser.

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Juegos de palabras con y sin la selección natural en el párrafo ducentésimo vigésimo segundo de El Origen de las Especies

Cuando la clienta de la empresa de correo quiere enviar sus efectos personales a Pehuajó, el empleado le pregunta qué transporte va a elegir. ” Voy a elegir ahora mismo”, dice ella. “Toda elección se hace ahora. No hay elecciones pasadas ni futuras…”, contesta él.

 

Julio Cortázar

“Nada a Pehuajó”

 

Dice este breve párrafo:

 

Thus, as I believe, natural selection will tend in the long run to reduce any part of the organisation, as soon as it becomes, through changed habits, superfluous, without by any means causing some other part to be largely developed in a corresponding degree. And conversely, that natural selection may perfectly well succeed in largely developing an organ without requiring as a necessary compensation the reduction of some adjoining part.

 

De este modo, a mi parecer, la selección natural tenderá, a la larga, a reducir cualquier parte del organismo tan pronto como llegue a ser superflua por el cambio de costumbres, sin que, en modo alguno, sea esto causa de que otro órgano se desarrolle mucho en la proporción correspondiente, y recíprocamente, la selección natural puede perfectamente conseguir que se desarrolle mucho un órgano sin exigir como compensación necesaria la reducción de ninguna parte contigua.

 

Pero podría decir lo mismo sin mentar a la SN. Así quedaría:

 

Thus, as I believe, any part of the organisation may be reduced, as soon as it becomes, through changed habits, superfluous, without by any means causing some other part to be largely developed in a corresponding degree. And conversely, an organ may perfectly well develop without requiring as a necessary compensation the reduction of some adjoining part.

 

De este modo, pude reducirse cualquier parte del organismo tan pronto como llegue a ser superflua por el cambio de costumbres, sin que, en modo alguno, sea esto causa de que otro órgano se desarrolle mucho en la proporción correspondiente, y recíprocamente, puede desarrollarse mucho un órgano sin exigir como compensación necesaria la reducción de ninguna parte contigua.

 

Y entonces estaríamos, como de costumbre mencionando la obra de Lamarck . ¿Recuerdan?

 

« Dans tout animal qui n’a point dépassé le terme de ses développements, l’emploi plus fréquent et soutenu d’un organe quelconque fortifie peu à peu cet organe, le développe, l’agrandit et lui donne une puissance proportionnée à la durée de cet emploi, tandis que le défaut constant d’usage de tel organe l’affaiblit insensiblement, le détériore, diminue progressivement ses facultés et finit par le faire disparaître. » JB Lamarck.  Première Loi. Chap VII: première partie. Philosophie zoologique

 

 

222.

 

Thus, as I believe, natural selection will tend in the long run to reduce any part of the organisation, as soon as it becomes, through changed habits, superfluous, without by any means causing some other part to be largely developed in a corresponding degree. And conversely, that natural selection may perfectly well succeed in largely developing an organ without requiring as a necessary compensation the reduction of some adjoining part.

 

De este modo, a mi parecer, la selección natural tenderá, a la larga, a reducir cualquier parte del organismo tan pronto como llegue a ser superflua por el cambio de costumbres, sin que, en modo alguno, sea esto causa de que otro órgano se desarrolle mucho en la proporción correspondiente, y recíprocamente, la selección natural puede perfectamente conseguir que se desarrolle mucho un órgano sin exigir como compensación necesaria la reducción de ninguna parte contigua.

 

Imágen: ilustración de Alfredo d’Ippolito para “Nada a Pehuajó” de Julio Cortázar.

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Falacias al descubierto en el párrafo ducentésimo vigésimo primero de El Origen de las Especies

 

Indica  el autor que cuando un órgano no es útil, tiende a desaparecer. Así por ejemplo determinados cirrípedos que viven parásitos en otros cirrípedos, pierden sus caparazones. ¿Es necesario invocar la acción de la selección natural? No ¿Es necesario pensar en la lucha por la existencia? Tampoco. ¿De dónde procede la idea? De Lamarck sin citarlo, como de costumbre. ¿Recuerdan?….

 

« Dans tout animal qui n’a point dépassé le terme de ses développements, l’emploi plus fréquent et soutenu d’un organe quelconque fortifie peu à peu cet organe, le développe, l’agrandit et lui donne une puissance proportionnée à la durée de cet emploi, tandis que le défaut constant d’usage de tel organe l’affaiblit insensiblement, le détériore, diminue progressivement ses facultés et finit par le faire disparaître. » JB Lamarck.  Première Loi. Chap VII: première partie. Philosophie zoologique

 

Los argumentos falaces de Darwin en este párrafo se han discutido también aquí de la siguiente manera :

A)    Esto es lo que viene a decir el párrafo:

 

  1. Many species have undergone significant loss of components. 2. Such loss can be advantageous, and so increase fitness.

    3. Therefore natural selection will select such loss.

    4. In the same way, natural selection develops new components. That is, natural selection can add components as well as remove components.

 

B)    Explicación:

 

Notice that in Step 1, Darwin takes as his premise that the male Ibla and Proteolepas have undergone evolutionary change. That is, he assumes that they have lost their carapace. His conclusion, that natural selection brings about such change, is presupposed in his premise.

 

(En el primer paso Darwin toma la premisa que dice que  Ibla y Proteolepas han sufrido cambios evolutivos. Asume que han perdido el caparazón. Su conclusión, es decir, que la selección natural es responsable de ese cambio está implícita en la premisa).

Furthermore, notice that in Step 4, Darwin equates loss of components with addition of components. But there is no basis for this assumption.

 

(Además, nótese que en el Paso 4, Darwin iguala la pérdida de componentes con la adición de componentes cuando no hay base para tal asunción)

This reasoning is fallacious, and therefore not scientific (science requires logical reasoning). Yet every time evolutionists are presented with their own fallacies, they deny there is any such problem.

(El razonamiento es una falacia, y por lo tanto no es científico (la ciencia requiere razonamiento lógico). Aunque cada vez que se presenta a los evolucionistas sus falacias, niegan que exista tal problema.

 

221.

 

I suspect, also, that some of the cases of compensation which have been advanced, and likewise some other facts, may be merged under a more general principle, namely, that natural selection is continually trying to economise in every part of the organisation. If under changed conditions of life a structure, before useful, becomes less useful, its diminution will be favoured, for it will profit the individual not to have its nutriment wasted in building up a useless structure. I can thus only understand a fact with which I was much struck when examining cirripedes, and of which many other instances could be given: namely, that when a cirripede is parasitic within another cirripede and is thus protected, it loses more or less completely its own shell or carapace. This is the case with the male Ibla, and in a truly extraordinary manner with the Proteolepas: for the carapace in all other cirripedes consists of the three highly important anterior segments of the head enormously developed, and furnished with great nerves and muscles; but in the parasitic and protected Proteolepas, the whole anterior part of the head is reduced to the merest rudiment attached to the bases of the prehensile antennae. Now the saving of a large and complex structure, when rendered superfluous, would be a decided advantage to each successive individual of the species; for in the struggle for life to which every animal is exposed, each would have a better chance of supporting itself, by less nutriment being wasted.

 

Sospecho también que algunos de los casos de compensación que se han indicado, lo mismo que algunas otros hechos, pueden quedar comprendidos en un principio más general, o sea: que la selección natural se está esforzando continuamente por economizar todas las partes de la organización. Si en nuevas condiciones de vida una estructura, antes útil, llega a serlo menos, su diminución será favorecida, pues aprovechará al individuo no derrochar su aliento en conservar una estructura inútil. Solamente así puedo comprender un hecho que me llamó mucho la atención cuando estudiaba los cirrípedos, y del que podrían citarse muchos ejemplos parecidos; o sea que cuando un cirrípedo es parásito en el interior de otro cirrípedo, y está de este modo protegido, pierde más o menos por completo su propia concha o caparazón. Así sucede en el macho de Ibla y, de un modo verdaderamente extraordinario, en Proteolepas, pues el caparazón en todos los otros cirrípedos está formado por los tres importantísimos segmentos anteriores de la cabeza, enormemente desarrollados y provistos de grandes nervios y músculos, mientras que en el Proteolepas, parásito y protegido, toda la parte anterior de la cabeza está reducida a un simple rudimento unido a las bases de las antenas prensiles. Ahora bien: el economizarse una estructura grande y compleja cuando se ha hecho superflua tiene que ser una ventaja decisiva para todos los sucesivos individuos de la especie, pues en la lucha por la vida, a que todo animal está expuesto, han de tener más probabilidades de mantenerse, por ser malgastada menos substancia nutritiva.

 

 

 

 

 

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Más funciones (o ninguna función) de la selección natural en el párrafo ducentésimo vigésimo de El Origen de las Especies

 

Comienza una serie de párrafos dedicada a la compensación y economía de crecimiento, tema este de la economía que siempre interesó al autor y que tomó como base para su peculiar comprensión tan interesada de la naturaleza que tanta y tan mala  influencia ha podido tener en generaciones sucesivas.

Tratándose de economía de crecimiento seguro que la selección natural tendrá una buena tarea.  O no tendrá tarea alguna. Según conveniencia……… Ustedes deciden:

 

I will not, however, here give any instances, for I see hardly any way of distinguishing between the effects, on the one hand, of a part being largely developed and another and adjoining part being reduced by the same process or by disuse, and, on the other hand, the actual withdrawal of nutriment from one part owing to the excess of growth in another and adjoining part.

 

Sin embargo, no daré aquí ningún ejemplo, pues apenas veo medio de distinguir entre que resulte que un órgano se ha desarrollado mucho y otro contiguo se ha reducido por este mismo proceso, o por desuso, y los resultados de la retirada efectiva de substancias nutritivas de un órgano debido al exceso de crecimiento de otro contiguo.

 

En cuestión de economía es bueno dar a cada uno lo suyo: Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Por eso el autor reconoce que la ley de compensación o de crecimiento balanceado fue propuesta por Goethe y por Geoffroy. Lo que no se entiende es por qué no ha citado a Lamarck pues en la frase anterior no ha hecho otra cosa que copiar la Primera Ley  enunciada por Lamarck en su Philosophie Botanique. Además de citar a the elder Geoffroy y a Goethe, también a Lamarck debería haber citado:

 

« Dans tout animal qui n’a point dépassé le terme de ses développements, l’emploi plus fréquent et soutenu d’un organe quelconque fortifie peu à peu cet organe, le développe, l’agrandit et lui donne une puissance proportionnée à la durée de cet emploi, tandis que le défaut constant d’usage de tel organe l’affaiblit insensiblement, le détériore, diminue progressivement ses facultés et finit par le faire disparaître. » JB Lamarck.  Première Loi. Chap VII: première partie. Philosophie zoologique

 

 

 

Por eso quien quiera ejemplos podrá buscarlos en el texto de Lamarck. El resto, como de costumbre inútil gasto de palabras. Distracción de nuestra atención por caminos laberínticos (¿recuerdan a Alicia en el país de los trabalenguas?).

 

Así donde dice:

 

Sin embargo, no daré aquí ningún ejemplo, pues apenas veo medio de distinguir entre que resulte que un órgano se ha desarrollado mucho por selección natural y otro contiguo se ha reducido por este mismo proceso, o por desuso, y los resultados de la retirada efectiva de substancias nutritivas de un órgano debido al exceso de crecimiento de otro contiguo.

 

Está demostrando de nuevo que la selección natural es una pura invención a la que puede atribuirse cualquier efecto que uno desee.

 

 

220.

COMPENSATION AND ECONOMY OF GROWTH.

 

The elder Geoffroy and Goethe propounded, at about the same time, their law of compensation or balancement of growth; or, as Goethe expressed it, “in order to spend on one side, nature is forced to economise on the other side.” I think this holds true to a certain extent with our domestic productions: if nourishment flows to one part or organ in excess, it rarely flows, at least in excess, to another part; thus it is difficult to get a cow to give much milk and to fatten readily. The same varieties of the cabbage do not yield abundant and nutritious foliage and a copious supply of oil-bearing seeds. When the seeds in our fruits become atrophied, the fruit itself gains largely in size and quality. In our poultry, a large tuft of feathers on the head is generally accompanied by a diminished comb, and a large beard by diminished wattles. With species in a state of nature it can hardly be maintained that the law is of universal application; but many good observers, more especially botanists, believe in its truth. I will not, however, here give any instances, for I see hardly any way of distinguishing between the effects, on the one hand, of a part being largely developed through natural selection and another and adjoining part being reduced by the same process or by disuse, and, on the other hand, the actual withdrawal of nutriment from one part owing to the excess of growth in another and adjoining part.

 

Etienne Geoffroy Saint-Hilaire y Goethe propusieron, casi al mismo tiempo, su ley de compensación o equilibrio de crecimiento, o, según la expresión de Goethe, «la naturaleza, para gastar en un lado, está obligada a economizar en otro». Creo yo que esto se confirma, en cierta medida, en nuestros productos domésticos: si la substancia nutritiva afluye en exceso a una parte u órgano, rara vez afluye, por lo menos en exceso, a otra parte; y así, es difícil hacer que una vaca de mucha leche y engorde con facilidad. Las mismas variedades de col no producen abundantes y nutritivas hojas y una gran cantidad de semillas oleaginosas. Cuando las semillas se atrofian en nuestras frutas, la fruta misma gana mucho, en tamaño y calidad. En las aves de corral, un moño grande de plumas va acompañado generalmente de cresta reducida, y una barba o corbata, grande, de barbillas reducidas. Para las especies en estado natural, difícilmente se puede sostener que esta ley sea de aplicación universal; pero muchos buenos observadores, botánicos especialmente, creen en su exactitud. Sin embargo, no daré aquí ningún ejemplo, pues apenas veo medio de distinguir entre que resulte que un órgano se ha desarrollado mucho por selección natural y otro contiguo se ha reducido por este mismo proceso, o por desuso, y los resultados de la retirada efectiva de substancias nutritivas de un órgano debido al exceso de crecimiento de otro contiguo.

 

Imagen: El moño francés de Muchobodas.com

 

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