‘OSMNS Chapter 6’

La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica

 

La nave de los locos, además de un famoso cuadro de El Bosco, es el título de una obra del teólogo, jurista y humanista Sebastian Brand publicada en Basilea en 1494. En sus páginas dice:

The world loves to be deceived.
(El mundo se complace en ser engañado)

Afirmación confirmada en los últimos ciento sesenta años por el éxito de la obra de Darwin titulada Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia delas Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida.

La palabra oxímoron procede de la combinación de los vocablos griegos Oxi, agudo y Môron: locura, e indica la cualidad de una expresión que no tiene significado alguno por consistir en la combinación de dos términos incompatibles. Oxímoron son aduaneros sin fronteras, banca amiga, desarrollo sostenible y cientos de expresiones en las que la presencia de un término anula el significado del otro.

Pero a pesar de su incompetencia semántica los oxímora han proliferado en las últimas décadas porque tienen una utilidad notable para el control social que consiste en su capacidad de alienación afirmando la capacidad de un interlocutor para someter al otro.

Herramientas de disciplina social basadas en la destrucción del lenguaje, los oxímora son particularmente abundantes en las áreas de Economía y Biología. Las obras fundamentales de dos pilares de estas disciplinas, Carlos Marx y Carlos Darwin, se basan en sendos oxímoron que son respectivamente La dictadura del proletariado y la selección natural.

Para hacer pasar un oxímoron por teoría científica hace falta cometer muchos errores, pero lo mismo que Pulgarcito dejaba un rastro de garbanzos para encontrar el camino de su casa, en este libro hemos seguido el rastro de los errores dejados por Carlos Darwin para descubrir su oxímoron fundamental: La Selección Natural.

El libro La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica, de Emilio Cervantes y Guillermo Pérez Galicia puede descargarse gratis aquí:

http://www.darwinodi.com/gratis/pdfs/978-1981532117.pdf

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Resumen del capítulo sexto de El Origen de las Especies titulado ni más ni menos que Dificultades de la Teoría como si hubiese teoría alguna a la que oponer dificultades

 

Al resumir los capítulos anteriores ya he comentado el desorden que preside esta obra.

Empezando por el largo primer capítulo que  se dedica a la vida en las granjas, con párrafos interminables dedicados a la cría de palomas y en el que el autor ha confundido lamentablemente dos conceptos tan importantes como son el de Selección y el de Mejora Genética.  Sólo a partir de tal confusión es posible montar la torpe visión parcial de la naturaleza que el autor llama “teoría”, pero que no lo es, puesto que si algo no puede ser una teoría es confusa y en ciencia nada puede haber más importante que la claridad y el orden.

Empero, además de la confusión montada en el primer capítulo el autor continúa y desarrolla atrevidamente el segundo titulado Sobre la Variación en la Naturaleza, tema que a cualquier naturalista profesional hubiese resultado difícil y del que él desconoce los principios más elementales, por carecer de la formación académica necesaria.  Su osadía no conoce límites (sus apoyos tampoco) y se embarca en tal capítulo sin mencionar a Linneo ni molestarse en presentar descripción alguna de las categorías taxonómicas.

El tercer capítulo es ejemplo de escritura ideológica y en él el autor se vuelca en demostrar que toda la vida es lucha. Igual que se obstinaba don Quijote en el episodio de los rebaños viendo combatir ejércitos cuando lo que ocurría era que las ovejas iban levantando polvo a su paso y allá donde sólo hubo polvo él vio a guerreros y personajes míticos como  Pentapolín del arremangado brazo, Alifanfarón, Brandabarbarán de Boliche y otros. Lucha por doquier; en la mayoría de los casos,  imaginada, supuesta.

Con todos estos argumentos en su haber escribe nuestro autor un cuarto capítulo, lleno de sentencias ambiguas en el que pretende haber presentado como teoría científica ni más ni menos que a la selección natural, la supervivencia del más apto. En tal capítulo da unas doce o catorce definiciones distintas y contradictorias de la tal selección natural que, como digo, no es otra cosa que fruto de no saber discernir entre Selección y Mejora Genética. Como hasta aquí no hay manera posible de ver una teoría científica por ningún lado,  la única manera de hacer sostenible la producción de miles de ejemplares de la obra es empezar,  mucho antes de haber llegado a su mitad,  a desarrollar dificultades e inconvenientes con la idea, que no es torpe, de hacer ver que si tantos inconvenientes presenta y tantas dificultades encuentra, será porque efectivamente en lo que lleva escrito, el autor ha desarrollado una teoría.  Es decir,  algo así como que quien quiere probar la existencia de una mesa, nada hará mejor que decirnos que sobre ella ha colocado una gran cantidad de cosas de mucho peso. Como estrategia no está mal, pero teoría, haberla, no la hay.

Dificultades, sí. Sin duda y muchas. Pero no a la teoría de Evolución por Selección Natural que es algo imposible y, como digo, el producto de un error; sino dificultades al cambio gradual,  a la paulatina transformación de las especies, unas en otras sin más orden ni concierto. Si se quiere, dificultades a la Evolución en general, al menos planteada en medio de tanta confusión.  Sobre todo, dificultades para quien quiera suponer que la evolución es siempre proceso gradual. Algo que no es necesario considerar a priori.

Algunas de tales dificultades las veremos en este capítulo, otras quedan para los siguientes. De modo que,  de unos ochocientos cincuenta párrafos que contiene la obra, unos seiscientos al menos se dedican a mostrar las dificultades de su “teoría”.  Las principales, las que conciernen específicamente a la Selección Natural, ese concepto erróneo, son ignoradas. Entre ellas:  que la selección natural es sólo un dogma de fe, algo que el autor no puede ocultar cuando pregunta en el párrafo 250:

Can we believe that natural selection could produce, on the one hand, an organ of trifling importance, such as the tail of a giraffe, which serves as a fly-flapper, and, on the other hand, an organ so wonderful as the eye?

¿Podemos creer que la selección natural pueda producir, de una parte, un órgano insignificante, tal como la cola de la jirafa, que sirve de mosqueador, y, de otra, un órgano tan maravilloso como el ojo?

Pregunta atrevida donde las haya pues su única posible respuesta es un No mayúsculo y rotundo. Tanto o más rotundo como el que responde a las preguntas siguientes:

Thirdly, can instincts be acquired and modified through natural selection? What shall we say to the instinct which leads the bee to make cells, and which has practically anticipated the discoveries of profound mathematicians?

 

 ¿Pueden los instintos adquirirse y modificarse por selección natural? ¿Qué diremos del instinto que lleva a la abeja a hacer celdas y que prácticamente se ha anticipado a los descubrimientos de profundos matemáticos?

Puesto a preguntar cuando ya  la obra está mediada, al autor se le ocurre lo siguiente:

¿Cómo podemos explicar que cuando se cruzan las especies son estériles o producen descendencia estéril, mientras que cuando se cruzan las variedades su fecundidad es sin igual?

Doscientos cincuenta y dos párrafos intentando restar importancia al concepto de especie y ahora salimos con estas.  El concepto de especie es fundamental para la comprensión de la naturaleza. De haberlo tenido en cuenta, el autor jamás habría, con su preparación, comenzado un libro con este título. De haberlo hecho, habría dedicado su primer capítulo a la variación en la naturaleza. Ahí debería haber tratado al menos de Linneo destacando la importancia del concepto de especie, en lugar de rebajarla como hizo en el capítulo segundo. Y si su propósito era, como parece, exponer de manera encubierta las teorías de Lamarck, entonces mejor haber titulado el libro “Sobre la Transformación de las Especies” que no “Sobre el Origen de las Especies”, puesto que en todo el libro casi ni se menciona este tema del origen.

Se dispone así el autor a discutir algunas de las objeciones expuestas. Otras seguirán en los capítulos sucesivos……………Anuncia un total de cuatro capítulos dedicados a objetar una teoría que no existe. Luego vendrán más capítulos con más objeciones no anunciadas. Tenemos objeciones para rato, todas ellas menores en comparación con las principales que el autor evita cuidadosamente como por ejemplo que no hay teoría a la que objetar……..La estrategia es manifiesta: Mediante una meticulosa y prolongada exposición de objeciones el autor aparece como una persona humilde y honesta. El engaño está servido: la principal objeción queda sin discutir: Un juego de palabras no es teoría científica. Pierre Flourens había visto todo esto en 1864. Su obra “Examen du libre de M. Darwin sur l’Origine des Espèces” se puede consultar en la Biblioteca Gallica. Mis comentarios a la misma en un libro titulado “Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens”.

Así, en los párrafos que siguen el autor ha escogido discutir la dificultad que consiste en la ausencia de variedades de transición. El primero comienza con una frase carente de todo significado con la cual viene a complicar todavía más el concepto de selección natural, algo que había quedado sin definir en el capítulo correspondiente:

As natural selection acts solely by the preservation of profitable modifications

Como la selección natural obra solamente por la conservación de modificaciones útiles

Pero sin importarle lo que sea o deje de ser la selección natural el autor sigue en su empeño y no le faltan razones para quitar importancia a los inconvenientes:

But, as by this theory innumerable transitional forms must have existed, why do we not find them embedded in countless numbers in the crust of the earth? It will be more convenient to discuss this question in the chapter on the imperfection of the geological record; and I will here only state that I believe the answer mainly lies in the record being incomparably less perfect than is generally supposed. The crust of the earth is a vast museum; but the natural collections have been imperfectly made, and only at long intervals of time.

 

 Pero como, según esta teoría, tienen que haber existido innumerables formas de transición, ¿por qué no las encontramos enterradas en número sin fin en la corteza terrestre? Será más conveniente discutir esta cuestión en el capítulo sobre la «Imperfección de los Registros Geológicos», y aquí diré sólo que creo que la respuesta estriba principalmente en que los registros son incomparablemente menos perfectos de lo que generalmente se supone. La corteza terrestre es un inmenso museo; pero las colecciones naturales han sido hechas de un modo imperfecto y sólo a largos intervalos.

Lo que esperábamos encontrar y no hemos encontrado resulta que ha sido exterminado. No obstante puede estar enterrado.  El registro fósil es imperfecto. Cualquier cosa será posible con tal de que la cruda realidad no enturbie la teoría.  A continuación se explicará también por qué no encontramos formas intermedias………

El texto se vuelve opaco:

Pero cuando tenemos presente que casi todas las especies, incluso en sus regiones primitivas, aumentarían inmensamente en número de individuos si no fuese por otras especies que están en competencia con ellas; que casi todas las especies hacen presa de otras o les sirven de presa; en una palabra, que cada ser orgánico está directa o indirectamente relacionado del modo más importante con otros seres orgánicos, vemos que la superficie ocupada por los individuos de una especie en un país cualquiera no depende en modo alguno exclusivamente del cambio gradual de las condiciones físicas, sino que depende, en gran parte, de la presencia de otras especies de las que vive aquélla, o por las cuales es destruida, o con las que entra en competencia; y como estas especies son ya entidades definidas que no pasan de una a otra por gradaciones insensibles, la extensión ocupada por una especie, dependiendo como depende de la extensión ocupada por las otras, tenderá a ser rigurosamente limitada. Es más: toda especie, en los confines de la extensión que ocupa, donde existe en número más reducido, estará muy expuesta a completo exterminio, al variar el número de sus enemigos o de sus presas o la naturaleza del clima y, de este modo, su distribución geográfica llegará a estar todavía más definidamente limitada.

Y abundan los errores. Por ejemplo he ahí una frase típicamente darwinista, es decir ambigua, en la cual lo obvio se confunde con lo disparatado:

 Como las especies próximas o representativas, cuando viven en una región continua, están, por lo general, distribuidas de tal modo que cada una ocupa una gran extensión con un territorio neutral relativamente estrecho entre ellas en el cual se hacen casi de repente más y más raras, y como las variedades no difieren esencialmente de las especies, la misma regla se aplicará probablemente a unas y otras: y si tomamos una especie que varía y que vive en una región muy grande, tendrá que haber dos variedades adaptadas a dos espacios grandes y una tercera a una zona intermedia estrecha

Esta frase cuenta con el inconveniente de decir expresamente que las variedades no difieren de las especies. Dijo un comentarista de la obra que al leer algunos de sus párrafos se había reído hasta dolerle las costillas y luego otros autores interpretaron que debió de ser en el párrafo en el que se explicaba el origen de la ballena a partir de otros mamíferos. El capítulo está lleno de perogrulladas:

…..todas las formas que existen representadas por un corto número de individuos, corren, según vimos, mayor riesgo de ser exterminadas…..

 Cierto, y cuando ya el número es cero, entonces significa que ya están exterminadas.  El problema viene al considerar, según el darwinismo, un antepasado común para cada una de las especies,  lo cual indica que todas las especies proceden de especies que en su día estuvieron a punto de ser exterminadas. Todo es posible. Todo tiene una explicación sencilla y si no se lo creen,  lean:

Por consiguiente las formas más comunes tenderán, en la lucha por la vida, a vencer y a suplantar a las formas menos comunes, pues éstas se modificarán y perfeccionarán más lentamente.

Ciertamente, las formas más comunes son las que han suplantado a las menos comunes. Es por eso precisamente que son las más comunes, o también se dice de ellas que son las más aptas en la lucha por la vida ¿Estamos de acuerdo?

Tiene el autor una rara habilidad para presentar lo que llama problemas o dificultades de su teoría de manera que, indirectamente vienen a apoyar su pseudo-teoría.  Así, si hubiese teoría, la ausencia de variedades intermedias sería un problema mayor. Pero el planteamiento del problema hace desaparecer la mitad del problema,  puesto que no consiste éste en ausencia de variedades intermedias, de las cuales el autor podría, en el caso de haberse molestado, haber proporcionado algún ejemplo, sino en ausencia de especies intermedias. Recuérdese a este respecto que estamos hablando de El Origen de las Especies y no del Origen de las Variedades.

Pero todo se aclarará si pensamos cuál es la función del libro. La función del libro consiste en hacer un lavado de cerebro al lector que acabará viendo cómo todo está en manos de la omnipotente y omnipresente Selección Natural:

but the very process of natural selection constantly tends, as has been so often remarked, to exterminate the parent forms and the intermediate links.

pero el mismo proceso de selección natural tiende constantemente, como tantas veces se ha hecho observar, al exterminio de las formas madres y de los eslabones intermedios.

Lo cual demuestra que ya el autor no necesita demostrar nada. Se ha convencido a  sí mismo y espera haber convencido al lector de que cualquier cosa la realizará la selección natural; cualquier dificultad la superará la selección natural y cualquier duda quedará resuelta pro nuestra fe en la selección natural. Amén.

Las dificultades no existen:

Tampoco sé ver dificultad insuperable en creer además que los dedos y el antebrazo del Galeopithecus, unidos por membrana, pudiesen haberse alargado mucho por selección natural, y esto -por lo que a los órganos del vuelo se refiere- hubiera convertido este animal en un murciélago.

it is conceivable that flying-fish, which now glide far through the air, slightly rising and turning by the aid of their fluttering fins, might have been modified into perfectly winged animals.

 se concibe que los peces voladores que actualmente se deslizan por el aire, elevándose un poco y girando con ayuda de sus trémulas aletas, pudieron haberse modificado hasta llegar a ser animales perfectamente alados.

When we see any structure highly perfected for any particular habit, as the wings of a bird for flight, we should bear in mind that animals displaying early transitional grades of the structure will seldom have survived to the present day, for they will have been supplanted by their successors, which were gradually rendered more perfect through natural selection.

Cuando vemos una estructura sumamente perfeccionada para una costumbre particular, como las alas de un ave para el vuelo, hemos de tener presente que raras veces habrán sobrevivido hasta hoy día animales que muestren los primeros grados de transición, pues habrán sido suplantados por sus sucesores, que gradualmente se fueron volviendo más perfectos mediante la selección natural.

 

Aunque su relato se prolongue durante párrafos y párrafos, no importa. Las dificultades no existen:

Cuando reflexionamos sobre estos hechos, expuestos aquí demasiado brevemente, relativos a la extensión, diversidad y gradación de la estructura de los ojos de los animales inferiores, y cuando tenemos presente lo pequeño que debe ser el número de formas vivientes en comparación con las que se han extinguido, entonces deja de ser muy grande la dificultad de creer que la selección natural puede haber convertido un sencillo aparato, formado por un nervio vestido de pigmento y cubierto al exterior por una membrana transparente, en un instrumento óptico tan perfecto como el que poseen todos los miembros de la clase de los articulados

O más aún, todo queda a cubierto bajo el paraguas del autor:

Aun cuando la idea de que un órgano tan perfecto como el ojo pudo haberse formado por selección natural es para hacer vacilar a cualquiera, sin embargo, en el caso de un órgano cualquiera, si tenemos noticia de una larga serie de gradaciones de complicación, buena cada una de ellas para su posesor, no hay imposibilidad lógica alguna -variando las condiciones de vida- en la adquisición, por selección natural, de cualquier grado de perfección concebible. En los casos en que no tenemos conocimiento de estados intermedios o de transición, hemos de ser sumamente prudentes en llegar a la conclusión de que no pueden haber existido, pues las transformaciones de muchos órganos muestran qué maravillosos cambios de función son, por lo menos, posibles. Por ejemplo: una vejiga natatoria parece haberse convertido en un pulmón para respirar en el aire. Con frecuencia debe haber facilitado mucho las transiciones el que un mismo órgano haya realizado simultáneamente funciones muy diferentes y luego se haya especializado, total o parcialmente, para una función; o el que la misma función haya sido efectuada por dos órganos distintos, habiéndose perfeccionado uno de ellos mientras el otro le ha auxiliado, debe haber facilitado las transiciones.

Para poner todo a salvo, el último párrafo del capítulo viene a apoyarse en Cuvier, quien a punto había estado de descubrir la Selección Natural. Lástima que Cuvier no estuviese ya presente para defenderse.  Pierre Flourens, su discípulo, escribió el libro Examen de M Darwin sur l’Origine des Especes, criticando rigurosamente la obra de Darwin.  Su crítica  ha permanecido desde entonces en el olvido.

Lectura aconsejada:

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Rúbrica de Cuvier en el párrafo tricentésimo vigésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

El confuso capítulo sexto viene a arreglarse al final con una rúbrica de Cuvier, quien a punto había estado de descubrir la Selección Natural. Lástima que Cuvier no estuviese ya presente para defenderse.  Pierre Flourens, su discípulo, escribió el libro Examen de M Darwin sur l’Origine des Especes, criticando rigurosamente la obra de Darwin.  Su crítica  ha permanecido desde entonces en el olvido.

 

 

 

324

 

It is generally acknowledged that all organic beings have been formed on two great laws—Unity of Type, and the Conditions of Existence. By unity of type is meant that fundamental agreement in structure which we see in organic beings of the same class, and which is quite independent of their habits of life. On my theory, unity of type is explained by unity of descent. The expression of conditions of existence, so often insisted on by the illustrious Cuvier, is fully embraced by the principle of natural selection. For natural selection acts by either now adapting the varying parts of each being to its organic and inorganic conditions of life; or by having adapted them during past periods of time: the adaptations being aided in many cases by the increased use or disuse of parts, being affected by the direct action of external conditions of life, and subjected in all cases to the several laws of growth and variation. Hence, in fact, the law of the Conditions of Existence is the higher law; as it includes, through the inheritance of former variations and adaptations, that of Unity of Type.

 

Se reconoce generalmente que todos los seres orgánicos han sido formados según dos grandes leyes: la de unidad de tipo y la de las condiciones de existencia. Por unidad de tipo se entiende la concordancia general en la conformación que vemos en los seres orgánicos de la misma clase, y que es completamente independiente de sus costumbres. Según mi teoría, la unidad de tipo se explica por la unidad de origen. La expresión condiciones de existencia, sobre la que tantas veces insistió el ilustre Cuvier, queda por completo comprendida en el principio de la selección natural; pues la selección natural obra, o bien adaptando actualmente las partes, que varían en cada ser a sus condiciones orgánicas o inorgánicas de vida, o bien por haber adaptado éstas durante períodos de tiempos anteriores, siendo ayudadas en muchos casos las adaptaciones por el creciente uso o desuso de las partes, y estando influidas por la acción directa de las condiciones externas de vida, y sujetas, en todos los casos, a las diferentes leyes de crecimiento y variación. Por consiguiente, de hecho, la ley de las condiciones de existencia es la ley superior, pues mediante la herencia de variaciones anteriores comprende a la ley de unidad de tipo.

 

Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

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Ley o canon que no es muy correcta en el párrafo tricentésimo vigésimo tercero de El Origen de las Especies

Este pequeño párrafo merece ser leído con detenimiento porque resume el estilo del autor. El canon, regla o norma “Natura non facit saltum” es constantemente negado en la naturaleza. Ahora bien, presupone el autor que, al incluir los tiempos pasados, entonces el canon va a ser verdad y su teoría triunfará. Ni lo uno, ni lo otro. Por mucho que se quiera incluir, la evidencia fósil confirma lo que vemos en la naturaleza a diario: Natura facit saltum.

Empero el razonamiento es impecable:

but if we include all those of past times, whether known or unknown, it must on this theory be strictly true.

Es decir:

pero si incluimos todos los de los tiempos pasados, ya conocidos, ya desconocidos, tiene que ser, según nuestra teoría, rigurosamente verdadera.

Nuestra teoría será verdadera (?, una teoría no puede ser verdadera, sino útil) cuando hayamos considerado los datos desconocidos. Pero claro !!!, entonces todas las teorías son verdaderas !!!!!

323

 

On the theory of natural selection we can clearly understand the full meaning of that old canon in natural history, “Natura non facit saltum.” This canon, if we look to the present inhabitants alone of the world, is not strictly correct; but if we include all those of past times, whether known or unknown, it must on this theory be strictly true.

 

Según la teoría de la selección natural, podemos comprender claramente todo el sentido de aquella antigua ley de Historia Natural: Natura non facit saltum. Esta ley, si consideramos sólo los habitantes actuales del mundo, no es rigurosamente exacta; pero si incluimos todos los de los tiempos pasados, ya conocidos, ya desconocidos, tiene que ser, según nuestra teoría, rigurosamente verdadera.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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La selección natural, la perfección absoluta y las limitadas facultades del autor en el párrafo tricentésimo vigésimo segundo de El Origen de las Especies

 

Y es así como, sin haber dado ni un solo ejemplo en los trescientos veintiun párrafos anteriores el autor cree haber convencido a un inocente lector, víctima ya de sonambulismo provocado,  de los inmensos poderes de su Selección Natural, entidad imaginaria y consecuencia de un error:

 

La selección natural no puede producir nada en una especie exclusivamente para ventaja o perjuicio de otra, aun cuando puede muy bien producir partes, órganos o excreciones utilísimas, y aun indispensables, o también sumamente perjudiciales, a otra especie, pero en todos los casos útiles al mismo tiempo al posesor.

 

Afortunadamente:

 

La selección natural no conducirá necesariamente a la perfección absoluta, ni la perfección absoluta -hasta donde nos es dado juzgar con nuestras limitadas facultades- puede afirmarse que exista en parte alguna.

El párrafo es digno de Herodoto:

….y también esta última circunstancia se presenta
en los habitantes de la comarca de la costa occidental de la provincia
de Huelva, pues Estrabón hace constar que son gentes que
viven de la ganadería (4); la ciudad de Exi, denominada también
Sexi y Sixus, significa la sexta, sin duda por ser la sexta fundación
que hicieron en. nuestro territorio; los Siluros ó Xiluros (5),
habitantes de las faldas del monte de este nombre, son los dei
país de bosques; mastienos son los que usan látigos; Eidetes, los
sabios, y los misgetes, los habitantes de un país de inundaciones
frecuentes (de emysgío), correspondiendo á la actual provincia de
Murcia y más concretamente á la cuenca del río Segura, que
tanto en la Antigüedad como en la Edad Media y Moderna es
tristemente célebre por sus grandes avenidas.

 

 

322

 

Natural selection can produce nothing in one species for the exclusive good or injury of another; though it may well produce parts, organs, and excretions highly useful or even indispensable, or highly injurious to another species, but in all cases at the same time useful to the possessor. In each well-stocked country natural selection acts through the competition of the inhabitants and consequently leads to success in the battle for life, only in accordance with the standard of that particular country. Hence the inhabitants of one country, generally the smaller one, often yield to the inhabitants of another and generally the larger country. For in the larger country there will have existed more individuals, and more diversified forms, and the competition will have been severer, and thus the standard of perfection will have been rendered higher. Natural selection will not necessarily lead to absolute perfection; nor, as far as we can judge by our limited faculties, can absolute perfection be everywhere predicated.

 

La selección natural no puede producir nada en una especie exclusivamente para ventaja o perjuicio de otra, aun cuando puede muy bien producir partes, órganos o excreciones utilísimas, y aun indispensables, o también sumamente perjudiciales, a otra especie, pero en todos los casos útiles al mismo tiempo al posesor. En todo país bien poblado, la selección natural obra mediante la competencia de los habitantes, y, por consiguiente, lleva a la victoria en la lucha por la vida sólo ajustándose al tipo de perfección de cada país determinado. De aquí el que los habitantes de un país -generalmente los del país menor- sucumban ante los habitantes de otro, generalmente el mayor; pues en el país mayor habrán existido más individuos y formas más diversificadas, y la competencia habrá sido más severa, y de este modo el tipo de perfección se habrá elevado. La selección natural no conducirá necesariamente a la perfección absoluta, ni la perfección absoluta -hasta donde nos es dado juzgar con nuestras limitadas facultades- puede afirmarse que exista en parte alguna.

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Más contradicción en el párrafo tricentésimo vigésimo primero de El Origen de las Especies

 

 

Vuelve a hablar aquí el autor de las leyes de variación y de crecimiento. que, según nos dice, puede que no aporten ventaja alguna. Estas misteriosas leyes deberían ser el objeto de un estudio científico que excluiría entidades extrañas como la Selección Natural.  Pero no, a estas leyes el autor sólo se refiere de pasada y en lugar de dar ejemplos concretos,  habla constantemente de órganos o partes indeterminadas. Es a los productos de su imaginación a los que puede aplicar con mayor éxito la selección natural que nada pinta en el mundo real.

Cierra el párrafo una gran contradicción, pues nada puede haberse adquirido por la selección natural.

 

321

 

In many cases we are far too ignorant to be enabled to assert that a part or organ is so unimportant for the welfare of a species, that modifications in its structure could not have been slowly accumulated by means of natural selection. In many other cases, modifications are probably the direct result of the laws of variation or of growth, independently of any good having been thus gained.  But even such structures have often, as we may feel assured, been subsequently taken advantage of, and still further modified, for the good of species under new conditions of life. We may, also, believe that a part formerly of high importance has frequently been retained (as the tail of an aquatic animal by its terrestrial descendants), though it has become of such small importance that it could not, in its present state, have been acquired by means of natural selection.

 

En muchos casos nuestra ignorancia es demasiado grande para que podamos afirmar que un órgano o parte es de tan poca importancia para la prosperidad de una especie, que no puedan haberse acumulado lentamente modificaciones en su estructura por medio de la selección natural. En otros muchos casos, las modificaciones son probablemente resultado directo de las leyes de variación y de crecimiento, independientemente de que se haya conseguido así alguna ventaja.  Pero aun estas conformaciones, muchas veces, han sido después aprovechadas y modificadas todavía de nuevo, para bien de la especie, en nuevas condiciones de vida. Podemos también creer que un órgano que fue en un tiempo de gran importancia se ha conservado con frecuencia -como la cola de un animal acuático en sus descendientes terrestres-, aun cuando haya llegado a ser de tan poca importancia, que no pudo haber sido adquirido en su estado actual por selección natural.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Uno de los mayores errores del autor en el párrafo tricentésimo décimo noveno de El Origen de las Especies

Dice el autor en este párrafo que, aunque el ojo, órgano maravilloso que nadie en sus cabales puede considerar como obra del azar, no puede haberse formado por selección natural, otros órganos, sin precisar cuáles, de esos no tan maravillosos como el ojo, órganos cualesquiera (any organ dice el autor), menudillos tales como el hígado,  el riñón o el bazo, esos en cambio sí que pueden haberse formado gradualmente, mediante el aprovechamiento de pequeños cambios graduales surgidos sin motivo aparente.

 

Aunque en un momento dado dice que hemos de ser sumamente prudentes en llegar a la conclusión de que no pueden haber existido, refiriéndose a las formas de transición, lo correcto sería decir lo contrario,  o sea: hemos de ser sumamente prudentes en llegar a la conclusión de que pueden haber existido.

 

Vuelve a mencionar un ejemplo posible en el cual ni él mismo cree: una vejiga natatoria parece haberse convertido en un pulmón para respirar en el aire (swim-bladder has apparently been converted into an air-breathing lung). Esto será todo en cuanto a ejemplos de tránsito gradual.  En cuanto a la selección natural, sigue a salvo, nadie ha dicho hasta el momento que no pueda ser.

 

 

 

319

 

Although the belief that an organ so perfect as the eye could have been formed by natural selection, is enough to stagger any one; yet in the case of any organ, if we know of a long series of gradations in complexity, each good for its possessor, then under changing conditions of life, there is no logical impossibility in the acquirement of any conceivable degree of perfection through natural selection. In the cases in which we know of no intermediate or transitional states, we should be extremely cautious in concluding that none can have existed, for the metamorphoses of many organs show what wonderful changes in function are at least possible. For instance, a swim-bladder has apparently been converted into an air-breathing lung. The same organ having performed simultaneously very different functions, and then having been in part or in whole specialised for one function; and two distinct organs having performed at the same time the same function, the one having been perfected whilst aided by the other, must often have largely facilitated transitions.

 

Aun cuando la idea de que un órgano tan perfecto como el ojo pudo haberse formado por selección natural es para hacer vacilar a cualquiera, sin embargo, en el caso de un órgano cualquiera, si tenemos noticia de una larga serie de gradaciones de complicación, buena cada una de ellas para su posesor, no hay imposibilidad lógica alguna -variando las condiciones de vida- en la adquisición, por selección natural, de cualquier grado de perfección concebible. En los casos en que no tenemos conocimiento de estados intermedios o de transición, hemos de ser sumamente prudentes en llegar a la conclusión de que no pueden haber existido, pues las transformaciones de muchos órganos muestran qué maravillosos cambios de función son, por lo menos, posibles. Por ejemplo: una vejiga natatoria parece haberse convertido en un pulmón para respirar en el aire. Con frecuencia debe haber facilitado mucho las transiciones el que un mismo órgano haya realizado simultáneamente funciones muy diferentes y luego se haya especializado, total o parcialmente, para una función; o el que la misma función haya sido efectuada por dos órganos distintos, habiéndose perfeccionado uno de ellos mientras el otro le ha auxiliado, debe haber facilitado las transiciones.

 

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Afinando sobre lo que la selección natural puede y no puede hacer por el bien de los seres en el párrafo tricentésimo décimo segundo de El Origen de las Especies

La selección natural que lo puede hacer casi todo, resulta que no puede obrar sobre una especie en beneficio de otra. Sospecho que el autor ha llegado a esa extraña conclusión, simplemente por contraste con la única selección verdadera: La selección que él llama artificial en la cual siempre se modifica una especie en beneficio de otra (el ser humano).

 

El razonamiento es más que curioso y vuelve a indicar que su teoría (que no es teoría) sólo se destruye por aquellas posibilidades que teóricamente y según el autor vienen a contradecirla. El problema es que no hay teoría sino un constante ir y venir con juegos de palabras:

 

Si se pudiese probar que una parte cualquiera del organismo de una especie había sido formada para ventaja exclusiva de otra especie, esto destruiría mi teoría, pues esta parte no podría haber sido producida por selección natural.

 

 

 

 

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Natural selection cannot possibly produce any modification in a species exclusively for the good of another species; though throughout nature one species incessantly takes advantage of, and profits by the structures of others. But natural selection can and does often produce structures for the direct injury of other animals, as we see in the fang of the adder, and in the ovipositor of the ichneumon, by which its eggs are deposited in the living bodies of other insects. If it could be proved that any part of the structure of any one species had been formed for the exclusive good of another species, it would annihilate my theory, for such could not have been produced through natural selection. Although many statements may be found in works on natural history to this effect, I cannot find even one which seems to me of any weight. It is admitted that the rattlesnake has a poison-fang for its own defence and for the destruction of its prey; but some authors suppose that at the same time it is furnished with a rattle for its own injury, namely, to warn its prey. I would almost as soon believe that the cat curls the end of its tail when preparing to spring, in order to warn the doomed mouse. It is a much more probable view that the rattlesnake uses its rattle, the cobra expands its frill and the puff-adder swells while hissing so loudly and harshly, in order to alarm the many birds and beasts which are known to attack even the most venomous species. Snakes act on the same principle which makes the hen ruffle her feathers and expand her wings when a dog approaches her chickens. But I have not space here to enlarge on the many ways by which animals endeavour to frighten away their enemies.

 

La selección natural no puede producir ninguna modificación en una especie exclusivamente para provecho de otra, aun cuando en la Naturaleza, incesantemente, unas especies sacan ventaja y se aprovechan de la conformación de otras. Pero la selección natural puede producir, y produce con frecuencia, estructuras, para perjuicio directo de otros animales, como vemos en los dientes de la víbora y en el oviscapto del icneumón, mediante el cual deposita sus huevos en el cuerpo de otros insectos vivos. Si se pudiese probar que una parte cualquiera del organismo de una especie había sido formada para ventaja exclusiva de otra especie, esto destruiría mi teoría, pues esta parte no podría haber sido producida por selección natural. Aun cuando en las obras de Historia Natural se encuentran muchos ejemplos sobre esto, no he podido encontrar ni uno siquiera que me parezca de algún valor. Se admite que la serpiente de cascabel tiene dientes venenosos para su propia defensa y para aniquilar su presa; pero algunos autores suponen que, al mismo tiempo, está provista como de una especie de cascabel, para su propio perjuicio, o sea para avisar a su presa. Yo casi estaría tan dispuesto a creer que el gato, cuando se prepara a saltar, arquea la punta de la cola para avisar al ratón sentenciado a muerte. Es una opinión mucho más probable que la serpiente de cascabel utiliza éste, que la cobra distiende su cuello y que la víbora bufadora se hincha mientras silba tan ruidosa y estridentemente, para espantar a las muchas aves y mamíferos que, como se sabe, atacan aun a las especies más venenosas. Los ofidios obran según el mismo principio que hace que la gallina ahueque sus plumas y abra las alas cuando un perro se acerca a sus polluelos; pero no tengo espacio aquí para extenderme sobre los diversos medios por los que los animales procuran ahuyentar a sus enemigos.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Una opinión que, de ser cierta, arruinaría la teoría en el párrafo tricentésimo décimo de El Origen de las Especies

With respect to the belief that organic beings have been created beautiful for the delight of man

En cuanto a la opinión de que los seres orgánicos han sido creados hermosos para deleite del hombre

De manera tan curiosa y extraordinaria comienza este párrafo, traducido al español de nuevo por alquien que quería ayudar al autor ya que no habla de opiniones, sino de creencias. Las creencias, protagonista principales de este libro tan influyente.  La doctrina utilitaria a la que se refería el párrafo anterior, una confusa creencia de los naturalistas del siglo diecisiete, representada por ejemplo en los textos de Bernardin de Saint Pierre que  veremos en la próxima entrada.

La realidad observada, viene a decir el autor, depende de la mente del observador. Es verdad.  Y como cada una de las verdades en esta obra, no es nada nuevo.  Lo cierto de esta obra, es viejo;  lo nuevo, falso.  Cierto que la realidad es como un saco de lona que, sin su relleno, cae amorfo y para sostenerse en pie y mostrar una forma, necesita encontrarse rellena de todo aquello que pueda aportar la mente del observador: teoría. El libro que comentamos es un fantástico ejemplo de ello y ya nos ha demostrado que la realidad que, por sí sola no es nada, vista en el capítulo uno se parecía mucho a una granja, mientras que en el capítulo tres era todo lucha. El capítulo cuatro vino a llenar el saco con la selección natural. Este relleno fantasmagórico hizo del saco su más alta representación formal.

Aunque el autor acierta en su idea de la realidad como saco vacío a rellenar sólo por cada uno y sus ideas, teoría, viene después a errar cuando aplica esta idea a esa extraña teoría que dice que los seres orgánicos han sido creados para deleitación humana (algo que suena hoy en día absurdo y que, me temo, hace doscientos años también sonaba absurdo), con lo cual viene de nuevo a confirmar esta idea de que la realidad depende de la mente que la observa, y que tiene la mente  una gran importancia. Por un lado, quien mira a la naturaleza con la intención de ver lucha, ve lucha;  quien quiere ver competición, la encuentra. De esto no hay duda y como muestra cualquiera de los miles de documentales sobre la naturaleza generados por productores de televisión de mentalidad darwinista. Por otro lado y esto ya en casos más excepcionales, la fe en que algo existe, termina por hacer que ese algo, que al principio era sólo producto de la imaginación, efectivamente exista. La idea de una naturaleza en lucha, genera una naturaleza en lucha.

 

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With respect to the belief that organic beings have been created beautiful for the delight of man—a belief which it has been pronounced is subversive of my whole theory—I may first remark that the sense of beauty obviously depends on the nature of the mind, irrespective of any real quality in the admired object; and that the idea of what is beautiful, is not innate or unalterable. We see this, for instance, in the men of different races admiring an entirely different standard of beauty in their women. If beautiful objects had been created solely for man’s gratification, it ought to be shown that before man appeared there was less beauty on the face of the earth than since he came on the stage. Were the beautiful volute and cone shells of the Eocene epoch, and the gracefully sculptured ammonites of the Secondary period, created that man might ages afterwards admire them in his cabinet? Few objects are more beautiful than the minute siliceous cases of the diatomaceae: were these created that they might be examined and admired under the higher powers of the microscope? The beauty in this latter case, and in many others, is apparently wholly due to symmetry of growth. Flowers rank among the most beautiful productions of nature; but they have been rendered conspicuous in contrast with the green leaves, and in consequence at the same time beautiful, so that they may be easily observed by insects. I have come to this conclusion from finding it an invariable rule that when a flower is fertilised by the wind it never has a gaily-coloured corolla. Several plants habitually produce two kinds of flowers; one kind open and coloured so as to attract insects; the other closed, not coloured, destitute of nectar, and never visited by insects. Hence, we may conclude that, if insects had not been developed on the face of the earth, our plants would not have been decked with beautiful flowers, but would have produced only such poor flowers as we see on our fir, oak, nut and ash trees, on grasses, spinach, docks and nettles, which are all fertilised through the agency of the wind. A similar line of argument holds good with fruits; that a ripe strawberry or cherry is as pleasing to the eye as to the palate—that the gaily-coloured fruit of the spindle-wood tree and the scarlet berries of the holly are beautiful objects—will be admitted by everyone. But this beauty serves merely as a guide to birds and beasts, in order that the fruit may be devoured and the matured seeds disseminated. I infer that this is the case from having as yet found no exception to the rule that seeds are always thus disseminated when embedded within a fruit of any kind (that is within a fleshy or pulpy envelope), if it be coloured of any brilliant tint, or rendered conspicuous by being white or black.

 

En cuanto a la opinión de que los seres orgánicos han sido creados hermosos para deleite del hombre -opinión que, como se ha dicho, es ruinosa para toda mi teoría-, puedo hacer observar, en primer lugar, que el sentido de belleza es evidente que depende de la naturaleza de la mente, con independencia de toda cualidad real en el objeto admirado, y que la idea de qué es hermoso no es innata o invariable. Vemos esto, por ejemplo, en que los hombres de las diversas razas admiran un tipo de belleza por completo diferente en sus mujeres. Si los objetos bellos hubiesen sido creados únicamente para satisfacción del hombre, sería necesario demostrar que, antes de la aparición del hombre, había menos belleza sobre la tierra que después que aquél entró en la escena. Las hermosas conchas de los géneros Voluta y Conus de la época eocena y los amonites, tan elegantemente esculpidos, del período secundario, ¿fueron creados para que el hombre pudiese admirarlos edades después en su gabinete? Pocos objetos hay más hermosos que los pequeños caparazones silíceos de las diatomeas; ¿fueron creadas éstas para que pudiesen ser examinadas y admiradas con los mayores aumentos del microscopio? La belleza, en este último caso y en otros muchos, parece debida por completo a la simetría de crecimiento. Las flores se cuentan entre las más hermosas producciones de la Naturaleza; pero las flores se han vuelto visibles formando contraste con las hojas verdes y, por consiguiente, hermosas al mismo tiempo, de modo que puedan ser observadas fácilmente por los insectos. He llegado a esta conclusión porque he encontrado como regla invariable que, cuando una flor es fecundada por el viento, no tiene nunca una corola de color llamativo. Diferentes plantas producen habitualmente flores de dos clases: unas abiertas, de color, de manera que atraigan los insectos, y las otras cerradas, no coloreadas, desprovistas de néctar y que nunca visitan los insectos. Por consiguiente, podemos llegar a la conclusión de que, si los insectos no se hubiesen desarrollado sobre la tierra, nuestras plantas no se habrían cubierto de hermosas flores, y habrían producido solamente pobres flores, como las que vemos en el abeto, roble, nogal y fresno, y en las gramíneas, espinacas, acederas y ortigas, que son fecundos todos por la acción del viento. Un razonamiento semejante puede aplicarse a los frutos: todo el mundo admitirá que una fresa o cereza madura es tan agradable a la vista como al paladar, que el fruto tan llamativamente coloreado del evónimo y los rojos frutos del acebo son cosas hermosas; pero esta belleza sirve sólo de guía a las aves y los mamíferos, para que el fruto pueda ser devorado y las semillas diseminadas por los excrementos. Deduzco que es así del hecho de que hasta el presente no he encontrado excepción alguna a la regla de que las semillas son siempre diseminadas de este modo cuando están encerradas en un fruto de cualquier clase -esto es, dentro de una envoltura pulposa o carnosa-, si tiene un color brillante o se hace visible por ser blanco o negro.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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La selección natural selecciona el color del ganado en el párrafo tricentésimo octavo de El Origen de las Especies

 

El razonamiento es impecable: Como los animales que tienen los salvajes no están sometidos a selección artificial, entonces es que están sometidos a selección natural.

 

Si alguien  hubiese leído hasta aquí sin morder el anzuelo de la selección natural, ya tiene otra vez la trampa preparada. Pero,………. un momento!

 

Conviene saber que la selección, que sólo puede ser artificial, no es la causa de las variedades domésticas. Esto es un error mantenido de manera increíble durante siglo y medio.

 

 

 

La causa de las variedades domésticas es la Mejora Genética. La selección es sólo una parte parte del proceso de mejora genética. Si no hay mejora genética, evidentemente, tampoco hay selección. Si las variedades de las tribus salvajes están sometidas a cruzamientos dirigidos para aumentar determinadas características, entonces están sometidas a mejora genética y, por tanto a selección. NO existe otra selección.

 

Esto es falso:

 

Los animales que tienen los salvajes en diferentes países han de luchar con frecuencia por su propio sustento, y están sometidos, hasta cierto punto, a selección natural,

 

La selección natural es un invento del autor, fruto de su confusión.

 

Y esto es también falso:

 

En el ganado vacuno, la susceptibilidad a los ataques de las moscas es correlativa del color, como lo es el riesgo de envenenarse con ciertas plantas, de manera que hasta el color estaría de este modo sujeto a la acción de la selección natural.

 

 

 

 

Esto, por su parte, es bien cierto:

 

Pero nuestra ignorancia es demasiado grande para discutir la importancia relativa de las diversas causas conocidas y desconocidas de variación,

 

 

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We are profoundly ignorant of the cause of each slight variation or individual difference; and we are immediately made conscious of this by reflecting on the differences between the breeds of our domesticated animals in different countries, more especially in the less civilized countries, where there has been but little methodical selection. Animals kept by savages in different countries often have to struggle for their own subsistence, and are exposed to a certain extent to natural selection, and individuals with slightly different constitutions would succeed best under different climates. With cattle susceptibility to the attacks of flies is correlated with colour, as is the liability to be poisoned by certain plants; so that even colour would be thus subjected to the action of natural selection. Some observers are convinced that a damp climate affects the growth of the hair, and that with the hair the horns are correlated. Mountain breeds always differ from lowland breeds; and a mountainous country would probably affect the hind limbs from exercising them more, and possibly even the form of the pelvis; and then by the law of homologous variation, the front limbs and the head would probably be affected. The shape, also, of the pelvis might affect by pressure the shape of certain parts of the young in the womb. The laborious breathing necessary in high regions tends, as we have good reason to believe, to increase the size of the chest; and again correlation would come into play. The effects of lessened exercise, together with abundant food, on the whole organisation is probably still more important, and this, as H. von Nathusius has lately shown in his excellent Treatise, is apparently one chief cause of the great modification which the breeds of swine have undergone. But we are far too ignorant to speculate on the relative importance of the several known and unknown causes of variation; and I have made these remarks only to show that, if we are unable to account for the characteristic differences of our several domestic breeds, which nevertheless are generally admitted to have arisen through ordinary generation from one or a few parent-stocks, we ought not to lay too much stress on our ignorance of the precise cause of the slight analogous differences between true species.

 

Ignoramos por completo la causa de las pequeñas variaciones o diferencias individuales, y nos damos inmediatamente cuenta de ello reflexionando sobre las diferencias entre las razas de animales domésticos en diferentes países, especialmente en los menos civilizados, donde ha habido poca selección metódica. Los animales que tienen los salvajes en diferentes países han de luchar con frecuencia por su propio sustento, y están sometidos, hasta cierto punto, a selección natural, e individuos de constitución un poco diferente tienen que prosperar más en climas diversos. En el ganado vacuno, la susceptibilidad a los ataques de las moscas es correlativa del color, como lo es el riesgo de envenenarse con ciertas plantas, de manera que hasta el color estaría de este modo sujeto a la acción de la selección natural. Algunos observadores están convencidos de que un clima húmedo influye en el crecimiento del pelo y de que los cuernos son correlativos del pelo. Las razas de montaña siempre difieren de las razas del llano, y un país montañoso probablemente influiría en los miembros posteriores, por obligarles a mayor ejercicio y, quizás, hasta en la forma de la pelvis; y entonces, por la ley de variación homóloga, los miembros anteriores y la cabeza experimentarían probablemente la influencia. La forma de la pelvis podría, además, influir por presión en la forma de ciertas partes del feto en el útero. La respiración fatigosa, necesaria en las regiones elevadas, tiende, según tenemos motivo fundado para creerlo, a aumentar el tamaño del pecho, y de nuevo entraría en juego la correlación. Los efectos, en todo el organismo, de la disminución del ejercicio, junto con la comida abundante, son probablemente aún más importantes, y esto, como H. von Nathusius ha demostrado recientemente en su excelente tratado, es evidentemente una de las causas principales en las grandes modificaciones que han experimentado las razas de cerdos. Pero nuestra ignorancia es demasiado grande para discutir la importancia relativa de las diversas causas conocidas y desconocidas de variación, y he hecho estas observaciones para mostrar que, si somos incapaces de explicar las diferencias características de las diversas razas domésticas que, sin embargo, se admite que se han originado por generación ordinaria a partir de uno o de un corto número de troncos primitivos, no debemos dar demasiada importancia a nuestra ignorancia de la causa precisa de las pequeñas diferencias análogas entre las especies verdaderas.

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

 

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