‘OSMNS chapter IX’

La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica

 

La nave de los locos, además de un famoso cuadro de El Bosco, es el título de una obra del teólogo, jurista y humanista Sebastian Brand publicada en Basilea en 1494. En sus páginas dice:

The world loves to be deceived.
(El mundo se complace en ser engañado)

Afirmación confirmada en los últimos ciento sesenta años por el éxito de la obra de Darwin titulada Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia delas Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida.

La palabra oxímoron procede de la combinación de los vocablos griegos Oxi, agudo y Môron: locura, e indica la cualidad de una expresión que no tiene significado alguno por consistir en la combinación de dos términos incompatibles. Oxímoron son aduaneros sin fronteras, banca amiga, desarrollo sostenible y cientos de expresiones en las que la presencia de un término anula el significado del otro.

Pero a pesar de su incompetencia semántica los oxímora han proliferado en las últimas décadas porque tienen una utilidad notable para el control social que consiste en su capacidad de alienación afirmando la capacidad de un interlocutor para someter al otro.

Herramientas de disciplina social basadas en la destrucción del lenguaje, los oxímora son particularmente abundantes en las áreas de Economía y Biología. Las obras fundamentales de dos pilares de estas disciplinas, Carlos Marx y Carlos Darwin, se basan en sendos oxímoron que son respectivamente La dictadura del proletariado y la selección natural.

Para hacer pasar un oxímoron por teoría científica hace falta cometer muchos errores, pero lo mismo que Pulgarcito dejaba un rastro de garbanzos para encontrar el camino de su casa, en este libro hemos seguido el rastro de los errores dejados por Carlos Darwin para descubrir su oxímoron fundamental: La Selección Natural.

El libro La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica, de Emilio Cervantes y Guillermo Pérez Galicia puede descargarse gratis aquí:

http://www.darwinodi.com/gratis/pdfs/978-1981532117.pdf

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Numerosas oscilaciones de nivel en el párrafo quingentésimo trigésimo noveno de El Origen de las Especies

Seguro que sí. Cada región ha experimentado numerosas oscilaciones lentas de nivel (que,  en otros casos,  habrán sido rápidas, creo yo,…). Durante los períodos de hundimiento se habrán constituido formaciones ricas en fósiles, durante los de elevación, no. Y bien?……

 

 

539

All geological facts tell us plainly that each area has undergone numerous slow oscillations of level, and apparently these oscillations have affected wide spaces. Consequently, formations rich in fossils and sufficiently thick and extensive to resist subsequent degradation, will have been formed over wide spaces during periods of subsidence, but only where the supply of sediment was sufficient to keep the sea shallow and to embed and preserve the remains before they had time to decay. On the other hand, as long as the bed of the sea remained stationary, THICK deposits cannot have been accumulated in the shallow parts, which are the most favourable to life. Still less can this have happened during the alternate periods of elevation; or, to speak more accurately, the beds which were then accumulated will generally have been destroyed by being upraised and brought within the limits of the coast-action.

 

Todos los hechos geológicos nos dicen claramente que cada región ha experimentado numerosas oscilaciones lentas de nivel, y evidentemente estas oscilaciones han comprendido grandes espacios. Por consiguiente, durante períodos de hundimiento se habrán constituido formaciones ricas en fósiles lo suficientemente gruesas y extensas para resistir la erosión subsiguiente, cubriendo grandes espacios, aunque solamente allí donde el acarreo de sedimentos fue suficiente para hacer que el mar se mantuviese poco profundo y para enterrar y conservar los restos orgánicos antes de que tuviesen tiempo de descomponerse. Por el contrario, mientras el fondo del mar permanece estacionario, no pueden haberse acumulado depósitos de mucho grueso en las partes poco profundas, que son las más favorables para la vida. Menos todavía puede haber ocurrido esto durante los períodos alternantes de elevación, o, para hablar con más exactitud, las capas que se acumularon entonces habrán sido generalmente destruidas al levantarse y entrar en el dominio de la acción costera.

 

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Falacia ad populum, incompetencia científica y fin de un capítulo insoportable en el párrafo quingentésimo vigésimo de El Origen de las Especies

 

En la primera sentencia de este párrafo que cierra el capítulo IX nos encontramos con ese recurso tan habitual en OSMNS: La falacia ad populum: Se dice, se afirma. Muchos autores, la opinión general, unos creen, otros opinan,……Una manera intolerable de escribir un texto científico.

 

La conclusión final del capítulo sigue esta misma línea anti-científica:

 

, los hechos citados en este capítulo no me parecen opuestos a la idea de que las especies existieron primitivamente como variedades.

 

No me parecen opuestos. De acuerdo. ¿Significa esto que todas las especies existieron primeramente como variedades de otras especies? Desde luego que no. Simplemente los hechos citados no se oponen a ello. Su validez para demostrarlo es nula. Afortunadamente, hemos acabado de leer un capítulo insoportable. ¿Nos hemos perdido algo?, ¿Alguien puede orientarnos acerca del mérito oculto de este batiburrillo?

 

 

 520

First crosses between forms known to be varieties, or sufficiently alike to be considered as varieties, and their mongrel offspring, are very generally, but not, as is so often stated, invariably fertile. Nor is this almost universal and perfect fertility surprising, when it is remembered how liable we are to argue in a circle with respect to varieties in a state of nature; and when we remember that the greater number of varieties have been produced under domestication by the selection of mere external differences, and that they have not been long exposed to uniform conditions of life. It should also be especially kept in mind, that long-continued domestication tends to eliminate sterility, and is therefore little likely to induce this same quality. Independently of the question of fertility, in all other respects there is the closest general resemblance between hybrids and mongrels, in their variability, in their power of absorbing each other by repeated crosses, and in their inheritance of characters from both parent-forms. Finally, then, although we are as ignorant of the precise cause of the sterility of first crosses and of hybrids as we are why animals and plants removed from their natural conditions become sterile, yet the facts given in this chapter do not seem to me opposed to the belief that species aboriginally existed as varieties.

 

 

Los primeros cruzamientos entre formas que se sabe que son variedades, o lo suficientemente parecidas para ser consideradas como tales, y los cruzamientos entre sus descendientes mestizos, son muy generalmente fecundos, pero no invariablemente como con tanta frecuencia se ha afirmado. Tampoco es sorprendente esta fecundidad casi perfecta cuando se recuerda lo expuestos que estamos, por lo que se refiere a las variedades en estado natural, a discutir en un círculo vicioso, y cuando recordamos que el mayor número de variedades han sido producidas en domesticidad por la selección de simples diferencias externas y no han estado sometidas durante mucho tiempo a condiciones uniformes de vida. Debemos tener especialmente presente también que la domesticidad prolongada tiende a eliminar la esterilidad, y, por consiguiente, es poco adecuada para producir esta misma cualidad. Independientemente de la cuestión de la fecundidad, por todos los otros conceptos existe la mayor semejanza general entre híbridos y mestizos, en su variabilidad, en su facultad de absorberse mutuamente por cruzamientos repetidos y en heredar caracteres de ambas formas progenitoras. Por último, pues, aun cuando estemos tan ignorantes de la causa precisa de la esterilidad de los primeros cruzamientos y de la de los híbridos, como lo estamos de por qué se vuelven estériles los animales y plantas sacados de sus condiciones naturales, sin embargo, los hechos citados en este capítulo no me parecen opuestos a la idea de que las especies existieron primitivamente como variedades.

 

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Girou de Buzareingues cruzó tres variedades de calabaza vinatera en el párrafo quingentésimo cuarto de El Origen de las Especies

Leeremos sin comentar este párrafo:

504

 

Girou de Buzareingues crossed three varieties of gourd, which like the maize has separated sexes, and he asserts that their mutual fertilisation is by so much the less easy as their differences are greater. How far these experiments may be trusted, I know not; but the forms experimented on are ranked by Sagaret, who mainly founds his classification by the test of infertility, as varieties, and Naudin has come to the same conclusion.

 

Girou de Buzareingues cruzó tres variedades de calabaza vinatera, planta que, lo mismo que el maíz, tiene los sexos separados, y afirma que su fecundación mutua es tanto menos fácil cuanto sus diferencias son mayores. No sé hasta qué punto estas experiencias puedan ser dignas de crédito; pero las formas con que se experimentó son clasificadas como variedades por Sageret, que funda principalmente su clasificación en la prueba de la fecundidad, y Naudin ha llegado a la misma conclusión.

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Algunos casos de variedades que no se cruzan entre sí en el párrafo quingentésimo tercero de El Origen de las Especies

En algunos casos, es posible que las características permanezcan en dos variedades diferentes, pero que estas no puedan cruzarse entre sí. El llamar especie a una variedad, solamente porque no ha dado descendencia en tres o cuatro intentos no tiene ningún sentido. No entiendo qué puede haber en estos ejemplos que atraiga tanto la atención de nuestro autor si no fuese por su empeño, ya bien conocido para escribir en contra del concepto de especie y también, en general,  de la claridad de ideas en ciencia.

 

 

503

I have as yet spoken as if the varieties of the same species were invariably fertile when intercrossed. But it is impossible to resist the evidence of the existence of a certain amount of sterility in the few following cases, which I will briefly abstract. The evidence is at least as good as that from which we believe in the sterility of a multitude of species. The evidence is also derived from hostile witnesses, who in all other cases consider fertility and sterility as safe criterions of specific distinction. Gartner kept, during several years, a dwarf kind of maize with yellow seeds, and a tall variety with red seeds growing near each other in his garden; and although these plants have separated sexes, they never naturally crossed. He then fertilised thirteen flowers of the one kind with pollen of the other; but only a single head produced any seed, and this one head produced only five grains. Manipulation in this case could not have been injurious, as the plants have separated sexes. No one, I believe, has suspected that these varieties of maize are distinct species; and it is important to notice that the hybrid plants thus raised were themselves PERFECTLY fertile; so that even Gartner did not venture to consider the two varieties as specifically distinct.

 

Hasta ahora he hablado como si las variedades de la misma especie fuesen invariablemente fecundadas al cruzarse entre sí; pero es imposible resistirse a la evidencia de que existe un cierto grado de esterilidad en el corto número de casos siguientes, que resumiré brevemente. Las pruebas son, por lo menos, tan buenas como aquellas por las cuales creemos en la esterilidad de una multitud de especies. Las pruebas proceden también de testigos adversarios, que, en todos los casos, consideran la fecundidad y la esterilidad como un criterio seguro de distinción específica. Gärtner conservó en su huerta, creciendo una junto a otra, durante varios años, una clase enana de maíz de granos amarillos y una variedad alta de granos rojos, y aun cuando estas plantas tienen los sexos separados, jamás se cruzaron mutuamente. Luego fecundó trece flores de una clase con el polen de la otra; pero únicamente una sola espiga produjo semilla, y ésta produjo sólo cinco granos. Como las plantas tienen los sexos separados, la manipulación en este caso no pudo ser perjudicial. Nadie, creo yo, ha sospechado que estas variedades de maíz sean especies distintas, y es importante advertir que las plantas híbridas así obtenidas fueron completamente fecundas; de modo que hasta Gärtner no se aventuró a considerar las dos variedades como específicamente distintas.

 

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Verdadera dificultad en el párrafo quingentésimo segundo de El Origen de las Especies

La verdadera dificultad, reconoce el autor al comenzar el párrafo….. Pero no podemos estar de acuerdo con él. La verdadera dificultad que tiene no es la que indica sino más bien su auténtica incapacidad para entender. No se explica de otro modo que alguien pueda escribir de manera tan confusa.

 

502

The real difficulty in our present subject is not, as it appears to me, why domestic varieties have not become mutually infertile when crossed, but why this has so generally occurred with natural varieties, as soon as they have been permanently modified in a sufficient degree to take rank as species. We are far from precisely knowing the cause; nor is this surprising, seeing how profoundly ignorant we are in regard to the normal and abnormal action of the reproductive system. But we can see that species, owing to their struggle for existence with numerous competitors, will have been exposed during long periods of time to more uniform conditions, than have domestic varieties; and this may well make a wide difference in the result. For we know how commonly wild animals and plants, when taken from their natural conditions and subjected to captivity, are rendered sterile; and the reproductive functions of organic beings which have always lived under natural conditions would probably in like manner be eminently sensitive to the influence of an unnatural cross. Domesticated productions, on the other hand, which, as shown by the mere fact of their domestication, were not originally highly sensitive to changes in their conditions of life, and which can now generally resist with undiminished fertility repeated changes of conditions, might be expected to produce varieties, which would be little liable to have their reproductive powers injuriously affected by the act of crossing with other varieties which had originated in a like manner.

 

La verdadera dificultad en la cuestión presente no me parece que sea por qué las variedades domésticas no se han vuelto mutuamente infecundas al cruzarse, sino por qué ha ocurrido esto de un modo tan general en las variedades naturales, tan luego como se han modificado en grado suficiente para llegar a la categoría de especies. Estamos muy lejos de conocer exactamente la causa, y esto no es sorprendente viendo nuestra profunda ignorancia respecto a la acción normal y anormal del aparato reproductor. Pero podemos ver que las especies, debido a su lucha por la existencia con numerosos competidores, habrán estado expuestas durante largos períodos de tiempos a condiciones más uniformes que lo han estado las variaciones domésticas, y esto puede muy bien producir una gran diferencia en el resultado, pues sabemos cuán comúnmente se vuelven estériles las plantas y animales salvajes al sacarlos de sus condiciones naturales y someterlos a cautividad, y las funciones reproductoras de los seres orgánicos que han vivido siempre en condiciones naturales es probable que sean, de la misma manera, sumamente sensibles a la influencia de un cruzamiento antinatural. Las producciones domésticas que, al contrario, como muestra el simple hecho de su domesticidad, no eran primitivamente muy sensibles a los cambios en sus condiciones de vida y que pueden generalmente resistir ahora, sin diminución en su fecundidad, repetidos cambios de condiciones de vida, puede esperarse que produzcan variedades que estén poco expuestas a que sus facultades reproductoras sean influidas perjudicialmente por el acto del cruzamiento con otras variedades que se originaron de un modo análogo.

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Las dudas nos envuelven en el párrafo quingentésimo primero de El Origen de las Especies

Alguien debería haberle explicado  al autor aspectos elementales de la ciencia. Entre otros que su objetivo no es despejar el terreno de dudas. Más bien distingjr entre dudas y errores, que son cosas bien diferentes. Ahora bien, si su intención era despejar el terreno de dudas, entonces hay que reconocer que la obra constituye un fracaso estrepitoso.  Así  comienza este párrafo:

 

Si nos dirigimos a las variedades producidas, o que se supone que han sido producidas, en domesticidad, nos vemos también envueltos por alguna duda

 

Por supuesto. Si nos dirigimos a las variedades o a cualquier otro lugar. Siempre nos envolverán las dudas. Pero ¿Por qué incluye la conjunción copulativa o?

 

a las variedades producidas, o que se supone que han sido producidas,

 

Eso no es una duda. Eso es otra cosa distinta. Un error. No es lo mismo producidas que supuestamente producidas y al poner la conjunción o puede dar a indicar esa falsa similitud. Esto, en la ciencia es mucho más grave que la duda.

 

¿Es verdad la siguiente afirmación?:

 

….cuando se comprueba, por ejemplo, que ciertos perros domésticos indígenas de América del Sur no se unen fácilmente con los perros europeos,

 

¿Existen experimentos al respecto? ¿Alguno publicado?

 

 

 

501

If we turn to varieties, produced, or supposed to have been produced, under domestication, we are still involved in some doubt. For when it is stated, for instance, that certain South American indigenous domestic dogs do not readily unite with European dogs, the explanation which will occur to everyone, and probably the true one, is that they are descended from aboriginally distinct species. Nevertheless the perfect fertility of so many domestic races, differing widely from each other in appearance, for instance, those of the pigeon, or of the cabbage, is a remarkable fact; more especially when we reflect how many species there are, which, though resembling each other most closely, are utterly sterile when intercrossed. Several considerations, however, render the fertility of domestic varieties less remarkable. In the first place, it may be observed that the amount of external difference between two species is no sure guide to their degree of mutual sterility, so that similar differences in the case of varieties would be no sure guide. It is certain that with species the cause lies exclusively in differences in their sexual constitution. Now the varying conditions to which domesticated animals and cultivated plants have been subjected, have had so little tendency towards modifying the reproductive system in a manner leading to mutual sterility, that we have good grounds for admitting the directly opposite doctrine of Pallas, namely, that such conditions generally eliminate this tendency; so that the domesticated descendants of species, which in their natural state probably would have been in some degree sterile when crossed, become perfectly fertile together. With plants, so far is cultivation from giving a tendency towards sterility between distinct species, that in several well-authenticated cases already alluded to, certain plants have been affected in an opposite manner, for they have become self-impotent, while still retaining the capacity of fertilising, and being fertilised by, other species. If the Pallasian doctrine of the elimination of sterility through long-continued domestication be admitted, and it can hardly be rejected, it becomes in the highest degree improbable that similar conditions long-continued should likewise induce this tendency; though in certain cases, with species having a peculiar constitution, sterility might occasionally be thus caused. Thus, as I believe, we can understand why, with domesticated animals, varieties have not been produced which are mutually sterile; and why with plants only a few such cases, immediately to be given, have been observed.

 

Si nos dirigimos a las variedades producidas, o que se supone que han sido producidas, en domesticidad, nos vemos también envueltos por alguna duda; pues cuando se comprueba, por ejemplo, que ciertos perros domésticos indígenas de América del Sur no se unen fácilmente con los perros europeos, la explicación que a todo el mundo se le ocurrirá, y que probablemente es la verdadera, es que descienden de especies primitivamente distintas. Sin embargo, la fecundidad perfecta de tantas razas domésticas, que difieren tanto en apariencia -por ejemplo, las razas de la paloma o las de la col- es un hecho notable, especialmente si reflexionamos cuántas especies existen que, aun cuando se asemejen entre sí mucho, son absolutamente estériles al cruzarse. Varias consideraciones, sin embargo, hacen menos notable la fecundidad de las variedades domésticas. En primer lugar, puede observarse que el grado de diferencia externa entre dos especies no es un indicio seguro de su grado de esterilidad mutua, de modo que diferencias análogas en el caso de las variedades no constituirían un indicio seguro. Es indudable que, en las especies, la causa descansa exclusivamente en diferencias en su constitución sexual. Ahora bien; las condiciones variables a que han sido sometidos los animales domésticos y las plantas cultivadas han tendido tan poco a modificar el sistema reproductor de manera que condujese a la esterilidad mutua, que tenemos buen fundamento para admitir la doctrina diametralmente opuesta, de Pallas, o sea, que tales condiciones, por lo general, eliminan esta tendencia, de modo que llegan a ser completamente fecundos entre si los descendientes domésticos de especies que, en su estado natural, habrían sido probablemente estériles, en cierto grado, al cruzarse. En las plantas, tan lejos está el cultivo de producir una tendencia a la esterilidad entre especies distintas, que en varios casos bien comprobados, a los que antes se hizo referencia, ciertas plantas han sido modificadas de un modo opuesto, pues han llegado a hacerse impotentes para sí mismas, aunque conservando todavía la facultad de fecundar a otras especies y de ser fecundadas por éstas. Si se admite la doctrina de Pallas de la eliminación de la esterilidad mediante domesticidad muy prolongada -doctrina que difícilmente puede rechazarse-, se hace sumamente improbable el que condiciones análogas prolongadas durante mucho tiempo produzcan igualmente la tendencia a la esterilidad, aun cuando, en ciertos casos, en especies de una constitución peculiar, pudo a veces la esterilidad producirse de este modo. Así podemos, creo yo, comprender por qué no se han producido en los animales domésticos variedades que sean mutuamente estériles, y por qué en las plantas se han observado sólo un corto número de estos casos, que inmediatamente van a ser citados.

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Argumento abrumador en el párrafo quingentésimo de El Origen de las Especies

Cambia de tema el autor y comienza nueva sección sobre la fertilidad de las variedades. Llama la atención la manera como empieza este párrafo, expresando opinión opuesta a la que el autor nos tiene acostumbrados:

 

Puede presentarse como un argumento abrumador, que tiene que haber alguna distinción esencial entre las especies y las variedades, puesto que estas últimas, por mucho que puedan diferir entre sí por su apariencia externa, se cruzan con toda facilidad y producen descendencia completamente fecunda….

Lo que sigue, viene, como tantas veces, a contradecir lo dicho:

Salvo algunas excepciones, que se citarán ahora, admito por completo que ésta es la regla.

Pero entonces ¿Cuáles son estas excepciones? Ya veremos….

El resto del párrafo muestra una escasa capacidad de razonamiento lógico.

 

Dice:

 

Si argüimos así, en un círculo vicioso, seguramente tendrá que concederse la fecundidad de todas las variedades producidas en la naturaleza.

 

Pero no se trata de argumentar en círculo vicioso, sino de defender un criterio que es el mejor que se ha encontrado en la Historia Natural para distinguir especies de variedades. No entenderlo obliga, sin duda a permanecer en un círculo vicioso lo que parece ser la intención principal del autor.

 

 

500

FERTILITY OF VARIETIES WHEN CROSSED, AND OF THEIR MONGREL OFFSPRING, NOT UNIVERSAL.

 

It may be urged as an overwhelming argument that there must be some essential distinction between species and varieties inasmuch as the latter, however much they may differ from each other in external appearance, cross with perfect facility, and yield perfectly fertile offspring. With some exceptions, presently to be given, I fully admit that this is the rule. But the subject is surrounded by difficulties, for, looking to varieties produced under nature, if two forms hitherto reputed to be varieties be found in any degree sterile together, they are at once ranked by most naturalists as species. For instance, the blue and red pimpernel, which are considered by most botanists as varieties, are said by Gartner to be quite sterile when crossed, and he consequently ranks them as undoubted species. If we thus argue in a circle, the fertility of all varieties produced under nature will assuredly have to be granted.

 

Puede presentarse como un argumento abrumador, que tiene que haber alguna distinción esencial entre las especies y las variedades, puesto que estas últimas, por mucho que puedan diferir entre sí por su apariencia externa, se cruzan con toda facilidad y producen descendencia completamente fecunda. Salvo algunas excepciones, que se citarán ahora, admito por completo que ésta es la regla. Pero el asunto está rodeado de dificultades, pues, por lo que se refiere a las variedades producidas en la naturaleza, si dos formas tenidas hasta ahora como variedades se encuentra que son estériles entre sí en algún grado, la mayor parte de los naturalistas las clasificarán inmediatamente como especies. Por ejemplo: de los murajes de flores azules y los de flores blancas, que son considerados como variedades por la mayor parte de los botánicos, Gärtner dice que son completamente estériles al cruzarse, y, en consecuencia, los clasifica como especies indubitables. Si argüimos así, en un circulo vicioso, seguramente tendrá que concederse la fecundidad de todas las variedades producidas en la naturaleza.

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Extendiéndome sobre lo que no me iba a extender en el párrafo cuadrigentésimo nonagésimo noveno de El Origen de las Especies

Llama la atención que,  si el párrafo anterior terminaba así:

no me extenderé sobre este asunto tan obscuro.

 

 

El siguiente continúe con la misma historia:

 

 

 

499

We may, however, infer as probable from the consideration of dimorphic and trimorphic plants, that the sterility of distinct species when crossed and of their hybrid progeny, depends exclusively on the nature of their sexual elements, and not on any difference in their structure or general constitution. We are also led to this same conclusion by considering reciprocal crosses, in which the male of one species cannot be united, or can be united with great difficulty, with the female of a second species, while the converse cross can be effected with perfect facility. That excellent observer, Gartner, likewise concluded that species when crossed are sterile owing to differences confined to their reproductive systems.

 

De la consideración de las plantas dimorfas y trimorfas podemos, sin embargo, deducir, como probable, que la esterilidad de diferentes especies cuando se cruzan y de su progenie híbrida depende exclusivamente de la naturaleza de sus elementos sexuales, y no de alguna diferencia en su estructura y constitución general. Nos lleva también a esta misma conclusión el considerar los cruzamientos recíprocos en los que el macho de una especie no puede ser unido, o puede serlo sólo con gran dificultad, a la hembra de una segunda especie, mientras que el cruzamiento inverso puede efectuarse con toda facilidad. Gärtner, tan excelente observador, llegó también a la conclusión de que las especies, cuando se cruzan, son estériles debido a diferencias limitadas a sus aparatos reproductores.

 

 

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Siguen los disparates y la confusión en torno al concepto de especie en el párrafo cuadrigentésimo nonagésimo octavo de El Origen de las Especies

Siguen los disparates y la confusión va aumentando. Así dice el autor:

 

que la prueba fisiológica de diminución de fecundidad, tanto en los primeros cruzamientos como en los híbridos, no es un criterio seguro de distinción específica

 

Por supuesto que no es un criterio seguro. En ciencia nada es seguro. Se trata más bien de probabilidad y optimización. La fecundidad no es criterio seguro pero es el mejor que hay.

 

No creo que lo entienda ni el mismo cuando dice:

 

porque encontramos -y esto me parece de particular importancia- que pueden existir dos o tres formas de la misma especie, que no difieren por ningún concepto, ni de estructura ni de constitución, con relación a las condiciones externas, y, sin embargo, son estériles cuando se unen de ciertos modos; pues debemos recordar que la unión que resulta estéril es la de elementos sexuales de los individuos de la misma forma -por ejemplo, de dos formas de estilo largo-, mientras que la unión de elementos sexuales pertenecientes a dos formas distintas es la que resulta fecunda.

 

¿Podría haber dado un ejemplo claro? ¿Acaso no demuestra en lo poco que indica del ejemplo que se contradice con lo expuesto? Si al principio decía: que no difieren por ningún concepto, ni de estructura ni de constitución, con relación a las condiciones externas a qué viene luego esto otro: mientras que la unión de elementos sexuales pertenecientes a dos formas distintas es la que resulta fecunda

 

No sorprende nada la conclusión final :

 

no me extenderé sobre este asunto tan obscuro.

 

 

 

498

The facts now given on dimorphic and trimorphic plants are important, because they show us, first, that the physiological test of lessened fertility, both in first crosses and in hybrids, is no safe criterion of specific distinction; secondly, because we may conclude that there is some unknown bond which connects the infertility of illegitimate unions with that of their illegitimate offspring, and we are led to extend the same view to first crosses and hybrids; thirdly, because we find, and this seems to me of especial importance, that two or three forms of the same species may exist and may differ in no respect whatever, either in structure or in constitution, relatively to external conditions, and yet be sterile when united in certain ways. For we must remember that it is the union of the sexual elements of individuals of the same form, for instance, of two long-styled forms, which results in sterility; while it is the union of the sexual elements proper to two distinct forms which is fertile. Hence the case appears at first sight exactly the reverse of what occurs, in the ordinary unions of the individuals of the same species and with crosses between distinct species. It is, however, doubtful whether this is really so; but I will not enlarge on this obscure subject.

 

Los hechos que se acaban de citar, referentes a las plantas dimorfas y trimorfas, son importantes: primero, porque nos muestran que la prueba fisiológica de diminución de fecundidad, tanto en los primeros cruzamientos como en los híbridos, no es un criterio seguro de distinción específica; segundo, porque podemos sacar la conclusión de que existe algún lazo desconocido que une la infecundidad de las uniones ilegítimas con la de su ilegítima descendencia, y nos vemos llevados a hacer extensiva la misma opinión a los primeros cruzamientos y a los híbridos; y tercero, porque encontramos -y esto me parece de particular importancia- que pueden existir dos o tres formas de la misma especie, que no difieren por ningún concepto, ni de estructura ni de constitución, con relación a las condiciones externas, y, sin embargo, son estériles cuando se unen de ciertos modos; pues debemos recordar que la unión que resulta estéril es la de elementos sexuales de los individuos de la misma forma -por ejemplo, de dos formas de estilo largo-, mientras que la unión de elementos sexuales pertenecientes a dos formas distintas es la que resulta fecunda. Por consiguiente, el caso aparece, a primera vista, exactamente a la inversa de lo que sucede en las uniones ordinarias de individuos de la misma especie y en cruzamientos entre especies distintas. Sin embargo, es dudoso que realmente sea así; pero no me extenderé sobre este asunto tan obscuro.

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